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miércoles, 3 de octubre de 2012

PREPÁRENSE: VIENE UN QE3 “RECARGADO”


Imagen tomada de  http://adifen.com/what-is-it-with-hosting
El mes pasado, la Reserva Federal (Fed, banco central estadounidense), anunció la tercera ronda de “flexibilización cuantitativa” (QE3, en inglés) con el supuesto propósito de estimular la economía de su país y abatir el desempleo. La medida, que no es otra cosa que creación monetaria pura, implica la inyección de 40 mil millones de dólares (mdd) mensuales vía la compra de activos respaldados por hipotecas (MBS).

El presidente de la Fed, Ben Bernanke, dejó la puerta abierta para aumentar tanto los montos como el tipo de activos a adquirir, “según sea apropiado”, hasta que haya una mejora sostenida en el mercado laboral, que por supuesto, no se presentará.

Esto significa que el QE3 será el último anunciado como tal, ya que de hecho se trata de un QE ad infinitum, por no tener límites establecidos de tiempo ni de cantidad.

Un movimiento estratégicamente diseñado por Bernanke y compañía, pues ningún anuncio sobre elevación de compras de activos acaparará tanto la atención como los lanzamientos de los QE que se hacían antes.

A menor “rating”, menos críticos; a menor ruido, más libertad de imprimir billetes a voluntad, a costa de la absoluta mayoría de personas a las que, sin saberlo, les estarán robando de sus cuentas bancarias y ahorros debajo del colchón, por la vía de la pérdida de su poder de compra. Al ser el dólar estadounidense la principal divisa de reserva, este fenómeno es de trascendencia mundial.

En este contexto, no podemos perder de vista que cada palabra que pronuncia el presidente de la Fed, o cualquiera de los más influyentes titulares de los distritos que la conforman, está perfectamente pensada, corregida y cuidada.

Esto es fundamental a la hora de interpretar los mensajes que se esconden entrelíneas en cada entrevista o discurso que dan, y nos permite anticipar los movimientos que, en un futuro, estarán realizando.

Por ello, a diferencia de los medios especializados que lo pasaron mayormente por alto, no podemos soslayar lo que Charles Evans, presidente de la Fed de Chicago y quizás el más “dovish” (inflacionista) de sus miembros solo detrás de Bernanke, dijo este lunes respecto a que las compras por 85 mil mdd que se están realizando actualmente: deberían seguir hasta finales de 2013.

Cabe recordar que con la llamada “Operación Twist”, que extendió la Fed en junio, se está vendiendo 45 mil mdd en papeles del Tesoro con vencimientos menores a tres años, para adquirir bonos de largo plazo por la misma cantidad. No se inyecta ni se retira liquidez existente, solo se cambian los plazos. Esto sumado a los 40 mil mdd del QE3, da el ritmo total de compra actual por 85 mil millones, que Evans quiere que se mantenga el año que viene, pero con una diferencia.

Como la “Operación Twist” termina a fines de 2012, en realidad esos 45 mil mdd por los que pugna Evans, se estarán comprando también en Treasurys pero sin ser esterilizados, o sea, sí expandirán la liquidez: un QE3 “recargado” por 85 mil mdd, más del doble del actual.

Evans no es un integrante más de la Fed. Ha sido por su ideología uno de los apoyos más fuertes que tiene Bernanke por el lado de la expansión monetaria, y se le considera uno de los artífices del QE3, a pesar de que no vota este año en el Comité de Mercado Abierto (FOMC).

No obstante, Evans tendrá derecho a voto a partir de la reunión que este Comité celebrará el 29 y 30 de enero próximo, motivo suficiente para prever que el QE3 recargado estaría llegando, para preparar el terreno, en la reunión de la Fed del 11 y 12 de diciembre.

Esto, porque para entonces ya habrán pasado las elecciones en Estados Unidos, y harán todo lo que esté en sus manos para erradicar cualquier peligro de caídas bursátiles por temor al “precipicio fiscal” que, volvemos a subrayar aquí, de todos modos no ocurrirá. Congreso y gobierno americanos cerrarán la pinza del QE ad infinitum, haciendo su parte para preservar también sus déficits ad infinitum.

No es casualidad entonces que el oro, haya tocado el mismo lunes que se conocieron las declaraciones de Evans, máximos de 10 meses.

Con todo lo anterior, se reafirma que, los monetaristas y keynesianos en el poder, seguirán empeñados en llevar su obra de creación de miseria y hambre hasta sus últimas consecuencias, y negando como siempre, que están equivocados.

Para ellos, las alzas en metales preciosos, alimentos y combustibles son meros “movimientos transitorios”, cuando en realidad, son síntomas gravísimos del empobrecimiento al que conducen al planeta entero.

martes, 17 de julio de 2012

¿Y POR QUÉ SE DESPLOMAN EL ORO Y LA PLATA?

Todos los mercados que existen se mueven en un constante péndulo que, una veces, los tiene con los precios de sus productos deprimidos, y otras, absurdamente altos. Así es, ha sido y seguirá siendo la forma en que estos se comportan. Ese vaivén también se replica a escala mayor, en el que con claridad se observa que, cuando toca el turno protagónico a los activos financieros o intangibles, los “duros” o materias primas son relegados, y viceversa.

La búsqueda de la mayor ganancia, sin lugar a dudas, es la que mueve las voluntades de los inversionistas que colocan sus capitales donde apuestan que la obtendrán. Bien sabido es que dos emociones son las únicas responsables de esa toma de decisiones: la ambición, y el miedo.

En este sentido, esas mismas sensaciones son las que, en el corto plazo, son capaces de mover en sentido contrario las cotizaciones de cualquier mercancía o valor, pese a encontrarse dentro de un mercado alcista o bajista mayor. En otras palabras, algo que está destinado a seguir para arriba o para abajo, a lo largo de su camino tendrá oscilaciones que la harán por momentos (que pueden ser meses o años), ir hacia el otro lado. Las circunstancias económico-financieras, desde luego, serán las detonantes.

Esos movimientos o “correcciones” que citamos, depuran el mercado y consolidan la tendencia que más tarde será retomada hasta culminar en frenesí. Eso es justo lo que ha estado ocurriendo, a propósito, con la dupla de metales preciosos, el oro y la plata, que acumulan meses a la baja mientras su mercado alcista mayor (bull market), permanece intacto.

La corrección del primero comenzó en septiembre pasado, cuando alcanzó un nuevo máximo histórico por encima de los mil 900 dólares por onza troy. La segunda hizo lo propio desde finales de abril de 2011, después de haber tocado casi los 50 dólares/Oz.

Ese camino temporal hacia abajo los ha llevado hoy a niveles alrededor de 1580 y 27 dólares, respectivamente. En ambos casos, es muy importante tener presente que las correcciones fueron precedidas por “mini euforias”, que antes los llevaron a subir muy rápido en poco tiempo. El péndulo, por supuesto, debía regresar.

En su momento advertimos con anticipación que las correcciones en oro y plata eran inminentes (http://bit.ly/Q4Btqa y http://bit.ly/nKbUZ1), pero pocos escucharon. La ambición y el miedo, cuando se acercan al clímax, estorban la razón y ciegan a los inversores. Esa misma opacidad es la que ahora les estorba para ver que, aunque las bajas podrían ser aún mayores en este punto –sobre todo en el oro, la pareja de metales preciosos se aproxima de forma acelerada a tocar fondo.

En este caso, las críticas circunstancias en Europa y las evidentes e innegables señales de una recesión global en puerta, como los recientes malos datos observados en Estados Unidos y China, por ejemplo, siguen impulsando el “factor refugio” que orilla a grandes inversionistas a liquidar (vender) posiciones en activos considerados de mayor riesgo, como las materias primas, para irse a los más “seguros”.

Por paradójico que pudiera parecer, a causa la endeble situación fiscal de los estadounidenses, en esa categoría se encuentran por un lado sus bonos del Tesoro, que conforme siguen inflando su burbuja comprimen todavía más sus rendimientos; y por otro, el dólar.

De ahí que los desplomes que nos ocupan, que además se ven magnificados por las grandes ventas de oro y plata papel, sean la otra cara de ese juego de vasos comunicantes de capitales.

No obstante, lo que no podemos perder de vista es que la Reserva Federal americana, capitaneada por Ben Bernanke, tarde o temprano volverá a actuar para dar respiración artificial a su enferma economía. El formato será el conocido: nuevas rondas de flexibilización cuantitativa (impresión monetaria) con métodos ya conocidos u otros menos “convencionales”, que aseguran que los metales preciosos y en general los activos tangibles, retomarán con diligencia y firmeza, su camino al cielo.

viernes, 20 de abril de 2012

ESPAÑA ESTÁ EN BANCARROTA, ¡SÁLVESE QUIEN PUEDA!

México, D. F., 20 Abril 2012 (Guillermo Barba) – Un vórtice deflacionario hunde al mundo en una depresión económica cada vez más profunda. Quizás lo más grave, es que los gobiernos y bancos centrales del mundo insisten en fingir ante sus respectivos ciudadanos, que tienen el poder suficiente para contener esas fuerzas con gasto público e impresión de dinero, para lo que dicen, no existe alternativa. Sea la Fed, el Banco Central Europeo, el de Japón o Inglaterra, es la misma historia. Qué error tan grande que, por ingenuidad o soberbia, traerá como consecuencia millones de víctimas financieras y sociales inocentes.



Europa está en bancarrota (http://bit.ly/vw9ui4 ) y hoy, por supuesto, acapara la atención mundial. En esta tragedia económica, ha llegado el turno de España en el papel protagónico, que de forma secuencial se han ido alternando los llamados PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España).

Del otro lado del Atlántico, la lógica político-electoral y supuestas noticias que apuntan a una mejoría de diversos indicadores económicos, son el telón perfecto con el que el gran coloso estadounidense, esconde por ahora su débil condición financiera.

Si países mucho más pequeños como Grecia o España, son capaces de poner a temblar al sistema financiero global, podemos vislumbrar el horror que traerá una ya inevitable crisis fiscal en Estados Unidos.
El mismo presidente de la Fed, Ben Bernanke, lo ha dicho hace más de un año, en una declaración de la que pocos se quieren acordar, quizás por ser de las pocas ocasiones en que ha hablado con verdad: “los ajustes fiscales suficientes para estabilizar el presupuesto federal, tienen que ocurrir en algún momento. La cuestión es si estos tendrán lugar a través de un cuidadoso y deliberado proceso (…) o si vendrán como respuesta rápida y dolorosa a una inminente o real crisis fiscal.

Por desgracia, en este último caso ya se encuentra la España de hoy, que sumida en el paro y una recesión que lucen interminables, pretende remediar demasiado tarde sus desbalances presupuestarios y de deuda. Como es usual, los mercados dieron oportunos y claros avisos, reflejados en el alza de los rendimientos de sus bonos soberanos, pero que también ahora se expresan en elevadas tasas de morosidad de los créditos de la banca, no vistas en casi 18 años.

En este contexto, no podemos perder de vista una realidad: los españoles no podrán salir de la crisis pese a sus necesarios recortes y reformas, mientras el colosal endeudamiento público y privado los continúe oprimiendo de la manera en que lo hace. En otras palabras, la solución real parte de uno de los principios fundamentales del capitalismo: al quebrado, se le debe permitir quebrar.

Llegado el día, resultará inútil prolongar su agonía simulando “ayudarle” a pagar sus compromisos, para intentar salvar a sus acreedores. Esto es válido para el gobierno, pero también para algunos bancos y cajas que tendrán que desaparecer.

Ya hemos tenido suficiente de gobernantes que se empeñan en autoengañarse con que sí pueden pagar, y que aseguran sería peor no hacerlo. Una falacia con la que los asustan, tras bambalinas, los grandes banqueros.

La aceptación de esta verdad, es equivalente al primer paso que tiene que dar un adicto, al admitir que lo es, para iniciar su rehabilitación. De esta forma, las esperanzas muertas de millones de españoles, podrían revivir para volver a empezar con bases sólidas, fuera de un euro que los tiene maniatados.

Es en ese legítimo anhelo de recuperación, donde un par de metales preciosos como el oro y la plata físicos, serán herramientas útiles para recomponer el alicaído ánimo de millones de personas que, no únicamente en Europa sino en todo el globo, serán testigos de la fase final de descomposición, de un sistema de continua con la expansión crediticia (inflación). Vaya penosa situación en que nos han metido a la voz de “sálvese quien pueda”, misión que el oro y la plata sabrán cumplir con gusto, en manos de sus poseedores.

Guillermo Barba/OroyFinanzas

Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com