lunes, 20 de abril de 2015

Tasas de interés: La economía va hacia el colapso

Imagen: cnbc.com
Toda persona a igualdad de circunstancias prefiere lograr sus metas lo más pronto posible. Dicho de otro modo, valora más el presente que el incierto futuro. Sin embargo, no todos pensamos ni sentimos igual, por lo que hay una diferencia de intensidad en la ansiedad por lograr esos objetivos que nos trazamos. A eso le llamamos diferencias en la preferencia temporal que, al existir, abren un abanico de oportunidades de intercambio mutuamente benéfico de bienes presentes por bienes futuros.

Aquellos con mayor preferencia temporal, están deseosos de ofertar una cantidad más elevada de bienes futuros a cambio de un bien presente del que puedan gozar hoy. Del otro lado, quienes valoran más los bienes futuros estarán dispuestos a adelantarles a los primeros los bienes que desean ante el compromiso de recibir más después. La preferencia temporal de estos últimos es menos alta, y por renunciar a su consumo actual les llamamos ahorradores o capitalistas. Desde la óptica de la teoría económica un capitalista no es entonces el acaudalado empresario que conocemos, sino cada uno de los millones de personas que por renunciar a parte de su consumo presente aportan de forma variable a la acumulación de ahorro y por tanto, a la formación de capital. El ahorro es por ello la piedra angular del crecimiento y desarrollo económico sostenidos.

Entre quienes demandan bienes presentes están por ejemplo, los trabajadores y aquellos empresarios que necesitan adelantar el pago a sus factores productivos hoy, y que debido al largo proceso de maduración de sus mercancías necesitan disponer de recursos de forma inmediata.

Estos intercambios que aludimos dan origen al “mercado de tiempo” –uno de los más importantes en economía– y a la llamada tasa o tipo de interés. Podemos definirla como el precio de mercado de los bienes presentes en función de los bienes futuros, que por lo general se expresa en términos porcentuales.

Como podrá entenderse, al ser un precio fruto del intercambio en el mercado, éste debe estar libre de intervenciones para no mandar señales tergiversadas a los agentes económicos. A mayor oferta de ahorro el interés ofertado será menor y, ante su escasez, para atraer ahorradores la tasa de interés tendrá que elevarse. Este proceso se da gracias a la interacción de millones de oferentes y demandantes en ese libre mercado de tiempo… cuando lo es.

En el mundo que vivimos eso no ocurre. Tenemos comités de “notables” en los bancos centrales que, en los hechos, deciden de acuerdo con su criterio –que se supone informado– el “mejor” nivel para el tipo de interés. El problema es que su actuar no es inocuo, sino que genera distorsiones y una serie de consecuencias insospechadas muy destructivas. Siempre que se fije un precio por arriba o por debajo de lo que el mercado en libertad establecería, los resultados son muy negativos.

Los banqueros centrales basan sus decisiones en información, estadísticas, gráficas y análisis macroeconómicos que desdeñan el papel del individuo actuante. Esta visión mecanicista de la economía es peligrosa, porque sus practicantes se creen capaces de comprender y abarcar de manera agregada los millones de grados de preferencias temporales que tienen cada una de las personas. Así, terminan decidiendo qué es lo más “conveniente”, según su juicio de valor particular.

El problema es que si una mente es compleja, millones son una aglomeración de complejos infinitos que ningún grupo de notables sería capaz siquiera de concebir. De este modo, los tomadores de decisiones saben la acción que ellos emprenderán, pero no tienen control alguno sobre la reacción de los demás. Cada uno puede tener diversas reacciones al mismo fenómeno, como responder distinto ante estímulos idénticos en diferentes momentos.

Como tal, la acción humana implica que la rigen leyes distintas a, por ejemplo, las leyes físicas, donde su constancia nos permite predecir que los resultados de determinados experimentos podrán ser los mismos siempre, o al menos en nuestro horizonte temporal.

De modo que la información de la que disponen los banqueros centrales será, en realidad, ínfima dentro del complejo universo del actuar de las personas.

Con lo anterior se puede entender que una señal como la de abundancia de ahorro, que provocaría la reducción de la tasa de interés, no es igual a la decisión de recortar esos tipos por voluntad oficial.

Para poder hacerlo, los banqueros del orbe se han comprometido en la actualidad a inyectar cantidades sin precedentes de liquidez mediante compras de activos que elevan sus precios, a estimular el crédito y la expansión de la deuda bajo la creencia errónea de que “hace falta demanda”, no ahorro. Grave error. La única vía para tener más consumo mañana, es manteniendo siempre un nivel de sacrificio hoy –manifestado por el ahorro, pues al transformarse en capital eleva la productividad y la abundancia de bienes y servicios, que en consecuencia, tenderán a bajar de precio y a volverse más accesibles. Habrá más consumo si primero hay ahorro.

La función empresarial, en este sentido, juega un papel eminente. El descubrimiento de oportunidades de ganancia y la garantía de que se respetará la propiedad privada de lo ganado, es el único incentivo auténtico para la creación de más riqueza. Desde luego, el financiamiento de esos empresarios debe provenir de ahorro real.

Pero en el mundo en que vivimos la abundancia de ahorro es inexistente. Pese a ello, los mercados están reaccionando como si lo hubiera. No hay ahorro suficiente para reponer el capital desgastado y acumular más, sino creación desenfrenada de dinero –como consecuencia del abandono del patrón oro– y crédito, magnificados además por el sistema bancario de reserva fraccionaria.

Los empresarios responden a ese falseado mensaje de que “hay mucho ahorro” –que en realidad es crédito generado del aire por los bancos centrales– con diferentes decisiones de inversión. Tienen en mente la creencia de que sus proyectos –dado el bajo nivel de tasas de interés, son viables. Por ser ahora rentables, se embarcan en aventuras especulativas en activos financieros –como el mercado de bonos y bursátiles– y en los de producción de bienes de capital, alejados del proceso de consumo final. Lo anterior debido a que con los tipos de interés bajos, el valor presente de esos bienes de capital se eleva, se vuelve más atractivo producirlos. En consecuencia, el flujo de fondos hacia la producción de bienes de consumo, menos rentables, se va secando.

El resultado no puede ser otro que el desastre. La razón es que mientras que se puede acumular capital de forma permanente, no se puede hacer lo mismo con la deuda, que es justo lo que se hace al expandir el consumo por medio del crédito. El momento de pagar cuentas siempre llega.

Tarde o temprano el mercado descubre que, ni había ahorro para sustentar tal creación de bienes de capital, ni se debió desviar recursos de las áreas de producción de consumo final. Al haberlo hecho, la inicial baja de precios de este tipo de bienes básicos (recuerden lo que tanto nos dicen: “no hay inflación”) se revierte y, debido a la escasez que generó el producirlos menos, se predispone que al final sus precios se disparen y millones de personas tengan que padecer por ello. Aún no llegamos a esta etapa, pero lo haremos.

Dicho de otra forma, la forma de combatir la “deflación” que siguen intentando los bancos centrales, solo eleva el valor los bienes de los ya de por sí ricos, mientras empobrece más al resto de la población. Al querer combatir un incendio con gasolina, esa baja de precios que se busca revertir con más crédito e impresión monetaria, condiciona que los precios de bienes de consumo sigan cayendo, y que llegue una crisis peor.

La trama no termina ahí, pues al inflar los precios de los bienes de capital por la especulación generada, se condiciona un nuevo proceso agravado de deflación auténtica (definida como contracción del crédito) cuando el mercado es incapaz de absorber tal cantidad de bienes de capital producidos. De manera que gran parte de los nuevos proyectos de plantas industriales, maquinaria, proyectos inmobiliarios, etc., terminarán desiertos. Del otro lado, los mercados de consumo estarán devastados y los gobiernos en quiebra. Un desastre que se pudo evitar.

La economía global está enferma por los repetidos ciclos de auge y recesión que cada vez se agudizan más. La causa se encuentra en la “mano negra” de autoridades políticas y monetarias que, guiadas por teorías equivocadas, pretenden sacarla adelante con dosis cada vez más grandes de lo que la enfermó: creación monetaria, crédito y consumo. El ahorro, piedra angular del desarrollo económico, es ninguneado y aniquilado mientras se sigue deprimiendo por decreto las tasas de  interés.

La peor parte de esta historia es que esas burbujas en activos que crean, revientan, vuelven a inflar y a estallar de nuevo en otros sectores, alcanzan en punto de quiebre tras el cual ya no es posible continuar el proceso y la depresión se vuelve casi permanente. Hay signos de que nos acercamos a ese punto y maneras de resolverlo, pero los abordaremos en la siguiente entrega.

viernes, 17 de abril de 2015

Zonas Económicas Especiales en alto riesgo de fracaso

El miércoles pasado se llevó a cabo en las oficinas del Banco Mundial (BM) en el D.F, una videoconferencia-taller sobre Zonas Económicas Especiales (ZEE) para el Senado mexicano. Al encuentro asistieron en total 12 legisladores de los grupos parlamentarios del PAN, PRI, PRD y PVEM. Desde Washington, especialistas del organismo internacional presentaron algunas lecciones que se han aprendido en diferentes países, e hicieron algunas advertencias.

De acuerdo con las presentaciones –de las que este periodista tiene copia, los funcionarios dijeron que la primera pregunta que debe hacerse un país antes de establecer una ZEE es: ¿de verdad se necesita? La respuesta que parece obvia, no lo es tanto. Y es que advirtieron que la mayoría de los proyectos de ZEE en el mundo ha terminado en un rotundo y costoso fracaso. La razón de esto es que la mayoría de las veces se establecen por criterios políticos, no económicos.

Debido a ello, los gobiernos suelen asumir riesgos excesivos que, por falta de un estudio que pondere los costos frente a los beneficios que se obtendrán, terminan despilfarrando recursos en espacios donde a nadie le interesa invertir. Para evitar eso, se debe facilitar la participación de empresas privadas no solo para que ahí se instalen, sino incluso para que ellas mismas puedan desarrollar las ZEE. Sin son rentables, florecerán.

En este espacio advertíamos ya desde diciembre pasado justo lo mismo: que como estaban planteadas por el gobierno de México, nuestras ZEE podrían terminar convertidas en enormes e inútiles elefantes blancos.

Los analistas del BM señalaron además que los incentivos fiscales por sí solos no son el principal atractivo para que una empresa se ubique en ellas. Los inversores prefieren otra serie de incentivos como una infraestructura de primer nivel, agua y electricidad permanentes, cercanía con centros urbanos, simplicidad institucional en trámites y pago de impuestos, etc. En pocas palabras, optan por climas de inversión que funcionan bien.

Del mismo modo, recomiendan ser muy flexibles para que las industrias puedan vender de forma ilimitada también al mercado local, y no se dediquen solo a la exportación.

En suma, el éxito de una ZEE depende por completo de la demanda del sector privado. Esto es, antes de siquiera pensar en el lugar donde se establecerán, debe haber amplias consultas con los empresarios para ver qué lugares son de su interés.

De manera que en México todavía estamos a tiempo de corregir el rumbo. El gobierno ha dicho que quiere establecer tres ZEE que estarían en los municipios colindantes con el puerto de Lázaro Cárdenas, Mich., el corredor industrial interoceánico del Istmo de Tehuantepec y Puerto Chiapas.

Aunque la intención política es “desarrollar al sur”, la realidad es que podría cometerse un costoso error si antes no se evalúa con frialdad la viabilidad de cada proyecto. Esta vez no es la voz solitaria de este blog la que lo dice, sino la de expertos que han visto éxitos y fracasos en todo el mundo. Sus comentarios no deben echarse en saco roto.


Aquí hacemos un respetuoso llamado para que nuestras autoridades y legisladores no tomen decisiones precipitadas. El criterio económico-financiero debe prevalecer y no el ánimo político de quedar bien con determinadas regiones. Cuando de economía se trata no se debe olvidar que se rige bajo sus propias leyes, y que en todo caso, si se piensa en la manera de generalizar el progreso, nada podría ser mejor que aplicar medidas como las que se pretende implementar en las ZEE, pero en todo el país.

miércoles, 15 de abril de 2015

Oro, el yuan y el sistema de reserva multidivisas

Imagen: exposingtruth.com
El viernes se celebrará en Washington D.C. el encuentro llamado “Gold, the renminbi and the multicurrency reserve system” (El oro, el renminbi y el sistema de reserva multividisas), que organizan el Foro de Instituciones Financieras y Monetarias Oficiales (OMFIF, por sus siglas en inglés) y el Consejo Mundial del oro (WGC). Según la escueta información con la que lo dan a conocer, asistirán “un selecto grupo de bancos centrales y otras instituciones del sector oficial”. Consultamos a Banco de México (Banxico) si asistirá el gobernador Carstens o algún funcionario mexicano, pero al cierre de este artículo no habíamos obtenido respuesta.

Las discusiones se llevarán a cabo durante el encuentro de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial en esa ciudad, bajo la Chatman House Rule. Dicha regla dice que: “Cuando una reunión, o una parte de una reunión, se convoca bajo la Regla de Chatham House, los participantes tienen el derecho de utilizar la información que reciben, pero no se puede revelar ni la identidad ni la afiliación del orador, ni de ningún otro participante.”

Dicho de otro modo, los máximos manipuladores de los mercados financieros y la economía, discutirán a puerta cerrada y sólo podremos saber lo que nos quieran decir, o sea, nada.

El OMFIF, según su portal de Internet, es un grupo y una plataforma de intercambios confidenciales de puntos de vista entre instituciones oficiales y sus contrapartes en el sector privado. Fundado en enero de 2010, este foro con sede en Londres se enfoca en las áreas de política monetaria y económica, administración de activos, supervisión y regulación financiera.

Lo relevante de este encuentro de élite es que nos da una muestra más del destino hacia donde nos dirigimos: un mundo donde el dólar estadounidense ya no será la todopoderosa divisa de reserva que es hoy. También destaca que la supuesta “reliquia bárbara” que es el oro, figure en primer plano en las discusiones a pesar de ser el enemigo público número uno de los banqueros centrales.

Y es que el metal precioso, a diferencia de las divisas fíat con las que vivimos, es dinero que ningún gobierno o banco central, por poderoso que sea, puede crear a voluntad. De manera que como a los primeros los obliga a ser disciplinados en sus gastos y a los segundos a contener la expansión de la base monetaria, lo que detestan. De ahí que el patrón oro, sea el mejor y sustentable sistema monetario, y el que contribuye a la prevalencia de la libertad individual sobre el intervencionismo del Estado, del ahorro sobre el dispendio y del crecimiento sostenido sobre el ciclo económico de auge-recesión.

La mala noticia es que, aunque sin duda tendrán que incluir al oro en el nuevo sistema monetario global post-dólar, lo que quieren no es el regreso de su reinado, sino tenerlo presente para acallar voces críticas del fraudulento dinero fíat, mientras lo siguen imponiendo. El yuan o renminbi (RMB), la divisa china –que además estará ampliamente respaldada en oro en el futuro, tendrá un papel muy relevante.

Llama la atención que el encuentro comentado tenga el mismo título que un reporte elaborado también por el OMFIF en enero de 2013. En aquella ocasión, el documento hablaba de las diversas maneras en que el rol del dólar estadounidense estaba siendo desafiado. En sus conclusiones, dijo que el mundo se dirigía a un sistema de reserva multidivisas, incluyendo al renminbi, y que el oro tendría un papel más destacado “en los próximos 10 años”.

Sin embargo, fueron explícitos: “el oro no remplazará a las divisas fíat ni será la ´divisa´ dominante en el sistema.” La sentencia, se repetirá en la reunión del viernes.

Si lo anterior se confirma, la victoria se la habrán llevado los banqueros, los dispendiosos gobiernos y los académicos que, con sus teorías a modo, los avalan. El mundo estará condenado a repetir entonces, los errores que se deberán haber aprendido del colapso del dólar y el desastre que traerá. Ojalá aún estemos a tiempo de corregir. El camino del patrón oro, es la vía de la prosperidad.

domingo, 12 de abril de 2015

Tengo un horrible sentimiento de este mercado

Stan Druckenmiller
El multimillonario y famoso inversor Stan Druckenmiller, volvió a criticar con dureza las políticas ultra expansivas que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) sigue llevando a cabo, y advirtió que volverán a terminal muy mal. El viernes, Bloomberg Business publicó la transcripción de las declaraciones que este integrante de la lista Forbes 2015 de billonarios, dio frente a una audiencia privada en el Lost Tree Club en North Palm Beach, Florida, en enero pasado.

Según Bloomberg, el fondo de cobertura de Druckenmiller tuvo un rendimiento de 30 por ciento anual de 1986 a 2010, antes de cerrarlo ese año. Lo anterior, nos da muestra de que es alguien que sabe muy bien de lo que habla.

En el foro mencionado, el inversor relató cómo a finales de 2003 y principios de 2004, congregó a su equipo para discutir el tema de la tasa de fondos federales que estaba en 1 por ciento. El crecimiento nominal de Estados Unidos en el último trimestre de 2003 había sido de 9 por ciento y todas las gráficas económicas de Druckenmiller estaban por los cielos, mientras la Fed hablada de que las tasas permanecerían ahí por un periodo considerable. Nótese la coincidencia con el discurso de la Fed que hasta hace poco era el mismo. Ante ese escenario, dijo tener la convicción de que todo terminaría muy mal, aunque sin saber aún cómo se habría de manifestar el problema.

Un año y medio más tarde, un analista de Bear Stearns le mostró la situación de las hipotecas “subprime”, y se dio cuenta de que el final sería un espectacular colapso del mercado inmobiliario engendrado por las políticas de la Fed. Un evento deflacionario. Esto le permitió hacer las apuestas financieras correspondientes que, por tomarlas temprano, no tuvieron muy buenos desempeños en 2006, pero “2007 y 2008 fueron muy divertidos”.

El también discípulo de George Soros, dijo tener ahora “el mismo horrible sentimiento que en 2004”, es un “déjà vu”. Reiteró lo irresponsable de la política de la Fed y dijo que ésta ha impulsado el crecimiento de la emisión de deuda de bajo grado de inversión, a la cual le faltan las protecciones típicas para los acreedores. Apuntó como ejemplo al caso del sector energético en Texas.

Para Druckenmiller, es claro que la Fed lejos de asegurar que la “recuperación” se mantenga, lo único que ha garantizado es que haya mayores consecuencias insospechadas después. Cuando gente como él, asegura, obtiene dinero al cero por ciento, “eres forzado a entrar a otros activos y activos de riesgo y a comportarte de una manera que no quieres.” Esta es la causa de que se inflen las burbujas.

Aunque de nuevo no sabe cómo habrá de explotar el sistema, señala que hay señales tempranas de lo que viene: “si ves las IPOs (Oferta Públicas Iniciales de acciones), 80 por ciento de ellas no son rentables cuando salen. La única otra ocasión en que hemos estado en 80 por ciento o más alto fue en 1999”, justo antes de que la burbuja de las puntocom explotara.

Sobre la emisión de crédito, recordó que en 2006 y 2007, 28 por ciento de la deuda tenía una calificación de “B”. Hoy, “71 por ciento de ella ha sido emitida en los últimos dos años con grado B. Así que no solo hemos emitido más deuda, sino que lo estamos haciendo con estándares más bajos”. Destacó que pese a que la Fed habla de combatir la deflación, no hay nada más deflacionario que inflar una gran burbuja de activos.

A propósito de la deuda federal estadounidense, dijo que a pesar de que por causas contables se encuentre en 17 millones de millones de dólares, al sumar a valor presente las promesas de pago hechas a través de Medicare, Medicaid y la Seguridad Social, la deuda federal está en niveles de 205 millones de millones de dólares. Es probable que no sea un problema por los próximos 30 años, pero si se pretende arreglar esa situación, “tienes que empezar ahora”, sentenció.

Sobre el mercado bursátil, Druckenmiller consideró que pesar de que éste se encuentra en su punto más alto en relación al PIB estadounidense de los últimos 100 años –con excepción de nueve meses en 1999, está donde debería estar a causa de la política monetaria súper expansiva de la Fed. Debido a ello su posición neta aún no es corta. “Es un una locura lo que estamos haciendo. Así que yo diría que tenemos que estar alertas por si termina mal. ¿Es seguro que termine mal? No necesariamente. No sé cómo saldremos de esto, pero es posible”. En este espacio, no somos tan optimistas.

Como quiera, lo destacable en todo caso es que, sea a través del análisis desde la teoría económica austríaca o desde la experiencia del mundo real de los mercados, cada vez más voces autorizadas lanzan su voz de alerta respecto al nuevo colapso financiero y monetario que se avecina. Quien no tome previsiones hoy como personas, empresas o países, lo lamentará mañana.

viernes, 10 de abril de 2015

La necedad de Carstens y Banco de México

Agustín Carstens
Gobernador del Banxico
Ayer Banco de México publicó la Minuta de la reunión de su Junta de Gobierno, con motivo de la decisión de política monetaria que anunció el pasado 26 de marzo de 2015. En ella reveló que la mayoría de los miembros que la integran considera que la economía del país está teniendo un desempeño “un tanto débil”, y que el balance de riesgos para el crecimiento futuro se ha incrementado. Nada nuevo.

Antes, durante una comparecencia ante integrantes de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados celebrada el miércoles, el gobernador de Banxico, Agustín Carstens, calificó como un "hecho histórico" que la depreciación del peso frente al dólar no se haya reflejado en un incremento de precios en la economía. Dijo que esto era gracias combinar el cumplimiento del mandato del banco central de mantener la inflación bajo control, y al tipo de cambio flexible.

Como sabe, desde la segunda mitad de 2014 y los dos primeros meses de este año, el peso tendió a devaluarse, y llegamos a máximos históricos cercanos a 16 pesos por dólar. Pese a que Banxico le echa la culpa a la caída inesperada de los precios del petróleo y a las expectativas de alza de tasas de interés en Estados Unidos, en este espacio ya advertíamos que la fortaleza del peso solo era aparente y poco duradera. Lo que dio fuerza al “súper peso” fue la oleada masiva de capitales “golondrinos” que vino desde el Norte a causa de la impresión de dinero orquestada por la Reserva Federal (Fed), para “estimular” la economía.

Es cierto que desde marzo la presión sobre el tipo de cambio ha bajado, gracias a que ahora se espera que la Reserva Federal estadounidense posponga la tan esperada alza de tasas más allá de junio. Como recordará, en este espacio hemos sostenido desde el año pasado que dicha alza no ocurrirá pues, aunque posible, es poco probable que la Fed se arriesgara a reventar la innegable burbuja que se ha inflado por ejemplo en los bonos del Tesoro y los mercados bursátiles, y a iniciar una nueva recesión en un instante. En vez de eso, preferirá esperar bajo el pretexto de confirmar que la actividad económica de ese país, y el empleo, se están recuperando. En realidad, llegará hasta donde la fuerza misma del mercado haga reventar las burbujas y genere una crisis de divisas protagonizada por el dólar.

Debido a lo anterior, aquí anticipamos que habría un “descanso” en el alza del billete, que ya se está presentando. El problema es que, si estamos en lo correcto y la Fed no sube las tasas, ese respiro para el peso volverá a hacer que la gente y nuestras autoridades políticas y monetarias se confíen por la aparente estabilidad y apreciación del peso que se verá. Esto es serio porque esa fortaleza, de nuevo, será un espejismo. Llegada la crisis del dólar, cualquier medida correctiva que tratara de implementar Banxico no servirá para nada. Será tarde.

Por eso hay que tener cuidado. Si bien los precios al consumidor no se han disparado, lo cierto es que no han dejado de subir, aunque de manera más lenta. A propósito, el gobierno y el banco central no deberían de jactarse de ello como si fuera un logro personal. Si quieren hacerlo, entonces que expliquen la causalidad directa y no hagan simples generalizaciones. No podrán.

En este sentido, para evitar que en los próximos meses este panorama inflacionario, cambiario, financiero y económico se deteriore de forma aún más precipitada, Banxico debería subir ya su objetivo de tasa de interés de referencia, paulatinamente, en cada una de las próximas reuniones de su Junta de Gobierno de este año.

Según la minuta, uno de sus miembros tuvo una opinión más o menos discordante respecto al resto a lo largo de la reunión, y se pronunció en el mismo sentido en que lo hemos hecho en este espacio desde hace meses. Eso ya es algo. Dicho integrante dijo que se debería “enviar al mercado la señal de que próximamente será necesario restringir la postura monetaria […] y que será recomendable adelantarse a la decisión del Banco de la Reserva de Estados Unidos con el fin de consolidar la baja de la inflación y proteger la estabilidad financiera en México.” Énfasis agregado.


Por desgracia, la opinión de la mayoría -incluido Carstens, es que subir las tasas afectaría el crecimiento. Esto es un error. Bajarlas no nos ayudó a crecer –el mediocre desempeño que seguimos teniendo lo demuestra, pero en cambio sí hizo que al desincentivar el ahorro, el ahora magro crecimiento de la economía mexicana se vuelva insostenible en el futuro. Una nueva crisis  y recesión estarían aseguradas. Debido a ello, urgimos a Banxico a actuar ya y subir tasas –y al gobierno a recortar más el gasto y bajar los impuestos, pues sin ahorro, este país no podrá avanzar, y el hondo precipicio que sigue cavando la Fed, cada día se acerca más.

miércoles, 8 de abril de 2015

Estados Unidos quiere guerra nuclear con Rusia

Imagen: Zerohedge.com
Estados Unidos, o mejor dicho, el verdadero poder que lo mueve desde atrás, quiere una guerra nuclear con Rusia. De eso no hay duda. Un análisis de las constantes presiones y rumbo que han tomado las decisiones de envío de tropas y preparativos de guerra de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que se aceleraron desde la desestabilización americana de Ucrania y la defenestración del entonces presidente Víktor Yanukóvich, deja ver con claridad el rumbo trazado.

La gravedad de una decisión como esa –que nos podría llevar a la Tercera Guerra Mundial–, sólo puede tener como trasfondo algo aún más grave: el saber que el colapso de su hegemonía y del reinado del dólar, es inevitable. El desastre que ello les generará en los años por venir es de tal magnitud, que son bien sabidos los preparativos que han hecho desde el mismo 11 de septiembre de 2001, para despojar cada vez más a los ciudadanos de sus libertades individuales. Pretenden atarlos.

Cuando los soberbios políticos entran en desesperación, apuntan a los que consideran responsables de su desgracia. Nunca son ellos mismos o el sistema que los encumbró, sino los periodistas, los extranjeros, un gobierno enemigo, “el mercado”, etc., con tal de distraer la atención del público y descargar las culpas propias en espaldas ajenas.

Lo peor es que Washington, haciendo de titiritero, sigue moviendo a placer a los gobernantes europeos. Aprovechando las distancias geográficas, lo que los americanos quieren es una guerra en el campo de batalla europeo –de preferencia con un ejército común de naciones–, lejos de casa, y pelear a la distancia con misiles balísticos intercontinentales (ICBMs, por sus siglas en inglés). Quizá aún estén algunos generales confiados en su supuesta “superioridad” sobre las fuerzas armadas rusas. Mal hecho.

Aquí hemos dado cuenta de que la supremacía militar americana es un mito. Las Fuerzas Nucleares Estratégicas de Rusia son ahora más avanzadas que las estadounidenses, la superioridad en tanques es abrumadora sobre Europa, sus submarinos se “pasean” con libertad en aguas británicas y por si fuese poco, sus armas electrónicas son tan sofisticadas que ya habrían hecho estragos sobre al menos un destructor, un portaaviones y un submarino americanos. El Pentágono, por supuesto, jamás lo admitirá.

Europa está cometiendo un gravísimo e histórico error haciéndole el juego a Washington y los hilos que la mueven. Pretenden acorralar a Rusia y dejarla “sola”, pero eso la ha arrojado a los brazos de una gustosa China, que le ha dado la bienvenida. La ahora máxima economía global –medida por capacidad de poder de compra, tiene sus propios planes de dominación y encumbramiento de su divisa, el yuan (RMB o renminbi), que la han llevado a seguir devorando de forma descomunal el oro mundial, a asociarse con los rusos en el terreno energético y a conformar el desafiante Banco de Inversión en Infraestructura Asiática (AIIB, por sus siglas en inglés).

En este contexto, Pepe Escobar de Asia Times, ha revelado que según una fuente diplomática de alto nivel, la canciller alemana, Ángela Merkel, se ha aproximado a Beijing para tratar de “interrumpir su asociación estratégica de múltiples frentes con Rusia.” El tema aquí es que los chinos tienen su proyecto de una nueva “Ruta de la Seda” euroasiática que implica lazos forzosos con ambas potencias, Alemania y Rusia. De manera que nada garantiza que el gobierno chino vaya a ceder a este cabildeo orquestado desde América. Escobar dice que en la capital estadounidense no pueden tolerar una cercana relación Alemania-Rusia, “porque amenaza directamente su hegemonía en el Imperio del Caos.” No hay duda.

El analista dice que a su reciente retorno de Moscú, en el Servicio de Seguridad Federal y la inteligencia militar acusan recibo de las crecientes provocaciones de Estados Unidos y la OTAN. Consideran una amenaza a la existencia de la Federación Rusa el intento de aquellos de bloquear el desarrollo comercial euroasiático, la destrucción de su perímetro de defensa y la preparación de un conflicto armado.

Pero Escobar también subraya la superioridad del armamento ruso. Comenta que sería una pésima idea para el bloque occidental, por no decir un suicidio, iniciar una guerra. Agrega que los rusos cuentan con los avanzados misiles S-500 que están terminando de preparar. Los S-500 son “proyectiles antimisiles y antiaéreos que pueden interceptar cualquier misil balístico intercontinental, misiles o aviones de crucero existente. Viajan a 15,480 millas por hora (casi 25 mil Km/hr.); alcanzan una altitud de 115 millas (185 km.); viajan horizontalmente 2,174 millas (3,500 km.); y puede interceptar hasta diez misiles entrantes. Simplemente no pueden ser detenidos por ningún sistema antimisiles estadounidense”, advierte el autor. Moscú ha dicho que el sistema entrará en operación en 2017, pero es un hecho que una vez en funcionamiento, su espacio aéreo estará sellado. Las defensas convencionales de la OTAN son “un chiste”.

Como ve, cada vez son más las voces de alerta respecto a las debilidades militares de los aliados que no deben pasarse por alto.  ¿Por qué entonces las manos que mecen la cuna se empeñan en ir a una guerra que podría escalar al terreno nuclear? La respuesta sólo puede ser que desean pelear por pelear. No sería la primera vez. Y es que el que esta guerra significara una derrota para la OTAN, no quiere decir que no habría manos que se atascarían los bolsillos de dinero con la conflagración, que sería para ese poder oculto, un negocio extraordinario.

No es casual entonces que en todos los medios occidentales la cantinela de “los rusos son los malos”, los espías, los mafiosos, los hackers, etc. no deje de repetirse. Pero justo por ello, por ser la guerra lo que quieren para su conveniencia y no para la de la mayoría de la humanidad, debemos resistirnos y exigir la paz. Hasta ahora Rusia se ha limitado a la autodefensa, pero que nadie espere que un oso herido tolerará para siempre el ser golpeado. Responderá tarde o temprano y quizá sólo esté ajustando los últimos detalles.


El único camino posible para la paz pasa por el levantamiento de las sanciones contra Rusia, y la apertura e integración de los mercados euroasiáticos como lo han planteado desde Moscú y Beijing. En Washington no deberían empeñarse en tratar de detenerlo, ya es demasiado tarde, como lo es también para evitar el fin del dólar como divisa global de reserva. Más ganaría el mundo entero en cooperación y progreso por la vía de la apertura comercial plena. Ese, es el camino al que Estados Unidos debe volver si aspira a seguir siendo una potencia después de su debacle económica y/o militar. Lo contrario sólo lo dirigirá a guerra, miseria y muerte.

domingo, 5 de abril de 2015

DE FRAUDES PIRAMIDALES Y ESQUEMAS “PONZI”

Imagen: Wikipedia
Un gran clásico dijo alguna vez que aquel que engaña siempre encontrará a alguien que se deje engañar. Tenía toda la razón. No aprendemos. En el mundo de las finanzas esto aplica con toda su fuerza, sobre todo, porque dos son las emociones que mueven al mercado: miedo y codicia. Cuando alguna de ellas entra en acción, la razón pasa a segundo término. En el caso de las estafas piramidales y esquemas Ponzi, la ambición de obtener ganancias altas, rápidas y “seguras”, son siempre el anzuelo que muerden personas que, muchas veces, terminan poniendo en manos de verdaderos lobos financieros los ahorros de toda su vida.

El desarrollo de tecnologías como Internet mismo, ha hecho posible que enormes fortunas se puedan crear en tiempo récord de manera legal, pero también ilegal.

En ocasiones los fraudes son tan grandes y cometidos en las narices de las autoridades, que por eso la gente cree que “no hay riesgo”. El fraude Ficrea en México, por ejemplo, es sólo el escándalo más reciente de un esquema Ponzi que los reguladores no fueron capaces de detectar a tiempo. La moraleja es: nunca confíe en que el gobierno hará bien su trabajo de proteger a los ahorradores e inversionistas. No hay nada mejor que la autodefensa con educación financiera.

Aunque hay similitudes entre los engaños Ponzi y piramidales, como el prometer rendimientos extraordinarios a sus clientes, y que solo pueden sostenerse mientras el número de incautos atrapados siga aumentando, hay algunas diferencias.

Los Ponzi por lo general ofrecen servicios de administración de carteras o inversiones, cuyas “súper ganancias” en realidad son financiadas con entradas adicionales de nuevos clientes. Esta es una característica fundamental que dota de apariencia de legalidad y funcionamiento a la estafa: al principio a los beneficiarios se les cumple de tal manera que ellos mismos son quienes la recomiendan. La bola de nieve no deja de crecer hasta que el número de clientes que quieren retirar su dinero supera las entradas, y entonces todo se convierte en nada o casi nada. Nunca la confiscación o congelación total de los bienes del defraudador es suficiente para devolver lo debido.

El escándalo Madoff es considerado el esquema Ponzi privado más grande de la historia, pero la lista es interminable a escala global. Casi siempre una sola persona o un grupo muy pequeño son los orquestadores del plan, con independencia de que usen los servicios de gente contratada para aumentar sus “ventas”.

El nombre del esquema proviene de Carlo Ponzi, un famoso delincuente de origen italiano que estafó a inversores hacia 1920 en Boston, Massachusetts, prometiendo elevadísimos beneficios por comprar cupones postales extranjeros a bajo precio, que se supone revenderían más caros en Estados Unidos. De este modo, Ponzi pasó de ser empleado a prominente “empresario” en muy poco tiempo. Sin embargo, su insostenible sistema terminó colapsando pronto, lo que le valió permanecer por varios años en la cárcel. Murió arruinado en un hospital de caridad de Río de Janeiro en 1949.

Por otra parte, los esquemas piramidales fraudulentos consisten en reclutar nuevos miembros que –lo sepan o no, son convertidos por los estafadores en una especie de “Carlo Ponzi” en miniatura. Y es que cada uno de ellos debe a su vez incorporar a más gente que haga lo mismo. En ocasiones se trata de dar la apariencia de legalidad vendiendo algún producto, pero en realidad, las ganancias de los inversionistas de niveles superiores se pagan con la entrada de nuevos reclutados. De nuevo, para recibir las prometidas “utilidades”, tienen que incorporar a más personas.

Como en el caso del esquema Madoff, Ficrea, etc., al inicio –que puede significar años enteros– es necesario que el negocio dé los resultados esperados. No obstante, se está echando toda la carga de la pérdida en los geométricamente crecientes hombros de los participantes de niveles inferiores. Por razones de su crecimiento exponencial, llega un punto de quiebre tras el cual el sistema se viene abajo, pues la base de la pirámide es tan grande que, para sostener las ganancias de los de arriba, tendría que inyectar recursos de forma permanente.

Es justo este punto la principal diferencia entre una estafa piramidal y un negocio multinivel legal, pues en este último –aunque también tiende a la saturación, el flujo de efectivo proviene en gran parte de las ventas que los miembros hacen hacia fuera de la pirámide. Es decir, el dinero y por tanto el esquema puede durar “a perpetuidad”, siempre y cuando haya clientes que, por preferir sus productos, están dispuestos a seguir adquiriéndolos incluso sin el mínimo interés de volverse miembros. Además, las empresas multinivel venden de forma inmediata a sus afiliados y con descuento, justo para que en caso de reventa, puedan obtener una utilidad.

En cambio, en la pirámide fraudulenta los flujos de efectivo vienen sobre todo “desde dentro”, por lo que suele no haber descuento sobre la mercancía ofrecida a sus afiliados. Es más, puede darse el caso de que los precios de sus productos resulten más caros que en el mercado abierto por “gastos de operación” o similares. Debido a lo anterior hay altos incentivos para que la gente “reinvierta” lo ganado en vez de retirarlo, que cada vez, se vuelve más difícil. Es insostenible.

Esto porque a pesar de que puedan vender algo, en realidad con lo que se engancha a los incautos es con la promesa de grandes ganancias. Después de todo, si alguien solo quisiera comprar el producto que la pirámide ofrece, podría acudir a cualquier otra empresa del mercado sin tener que esperar a reclutar a alguien para recibirlo. Debido a ello y al exponencial número necesario de intervinientes, estos últimos tarde o temprano se cansan de esperar las ganancias y dejan de regalar su dinero a cambio de promesas. Al final, el sueño se convierte en una pesadilla con mucho más defraudados que beneficiados.


En este espacio consideramos que las decisiones de inversión y sus consecuencias –pérdidas y ganancias, deben ser asumidas a nivel personal. Nada más. Cada uno decide qué hacer con su dinero y dónde lo pone. Pero por el trabajo que cuesta ganarlo, hay que tener los ojos bien abiertos para evitar ser injustas víctimas de estafadores. Tenga cuidado.

viernes, 27 de marzo de 2015

Banco de México, siempre a la zaga

Ayer el Banco de México (Banxico) consideró lo obvio: que las acciones de política monetaria de Estados Unidos, podrían tener “repercusiones sobre el tipo de cambio, expectativas de inflación y la dinámica de precios en el país”. Esto al mismo tiempo que informó que su Junta de Gobierno decidió mantener en 3 por ciento, un mínimo histórico, el objetivo de su Tasa de Interés Interbancaria a un día. En esta ocasión, dejaron muy claro que "no puede descartarse un nuevo incremento en la volatilidad internacional", y que la actividad económica en México ha tenido un desempeño que calificó como “un tanto débil”.

Lo que en español nos quiso decir la institución que gobierna Agustín Carstens, es que por ahora no piensa subir tasas de interés, debido a que observa que la actividad económica en el país no es vigorosa, y teme que si encarece el crédito pueda ser una especie de empujón a la orilla del barranco de nuestra economía. Aunque esa concepción es equivocada, la parte positiva de su análisis es que cuando menos se nota que sí está consciente de que en los próximos meses, el dólar podría irse de nuevo para arriba, sobre todo, si acaso la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos actúa y sube sus tasas de interés.

Como recordará, la mayoría de especialistas esperaba hasta antes de la más reciente reunión de la Fed, que el alza de tasas en ese país llegara en junio. Sin embargo, después del encuentro ahora se dice que podría ser en septiembre o quizá hasta finales de año cuando eso ocurra. Nuestra apuesta sigue siendo que ese escalamiento de tipos no ocurrirá. La Fed está en un callejón sin salida y, lo más probable, es que prefiera llegar hasta las últimas consecuencias lo más tarde posible, a ser acusada de precipitar una recesión con un alza de tasas. Ya veremos.

En este sentido, es posible que el respiro que han tomado divisas como el peso mexicano continúe durante varios meses. Será momento de tomar posiciones de defensa financiera, pues aquí hemos señalado que de cualquier manera, una nueva recesión global está más que garantizada.

Pero Banxico también advirtió que la producción de petróleo de México sigue a la baja y que algunos de los indicadores más relevantes relacionados con el consumo, siguen sin levantar. En suma, es un avance que el Instituto Central haya moderado el tono casi siempre optimista que maneja y se note más realista: el entorno internacional este y los años próximos será bastante adverso.

La parte no tan buena es que Banxico se nota autoconvencido –como la mayoría de analistas, de que debe esperar a ver lo que hacen en Estados Unidos. Pero ir siempre a la zaga es un error. Al propiciar bajos tipos de interés, Banxico está dañando severamente a los ahorradores y así, no puede haber crecimiento sostenido de la inversión en el país.

Banxico ya intentó “estimular” la economía bajando las tasas y no funcionó porque no puede funcionar. Una economía que pretenda basarse en la expansión del crédito –como lo ha declarado de manera abierta el gobierno Federal, tendrá pies de barro. No fue casual que el banco central comprimiera su tasa objetivo a un mínimo histórico, se lo ordenaron. Así que ya es hora de que la Junta que lo gobierna ejerza su presunta autonomía y vaya hacia el otro lado –subiendo ya las tasas, pues mientras no fomentemos el ahorro y más en un momento internacional adverso, nunca podremos crecer como lo necesitamos.


Claro está que las tasas de interés, como cualquier otro mercado, deberían funcionar sin ningún tipo de intervención oficial. Pero como en México y el mundo eso no es más que un sueño por el momento, menos dañino sería mover las tasas al alza que deprimirlas. Entre más nos tardemos, más duras serán las consecuencias que tendremos que pagar.

miércoles, 25 de marzo de 2015

¿Hay supremacía militar rusa?

USS Roosevelt
Imagen: DailyMail
En este espacio, por sus implicaciones político-económicas, hemos dado seguimiento a las tensiones bélicas entre Estados Unidos, sus aliados y Rusia. Una de las más recientes es la posible presencia de un submarino nuclear ruso en aguas territoriales del Reino Unido. Liveleak.com reporta la versión de Angus Macleod, capitán escocés de un barco pesquero quien dijo que él y su tripulación apenas si lograron salvarse de morir el domingo pasado, luego de que sus redes se prendieron de “lo que solo puede ser un submarino”, a solo diez millas de la costa.

Macleod de 46 años de edad, relató cómo su barco comenzó a ir más lento y que las redes eran jaladas hacia adelante. Lo que más les importaba en ese momento era salir de la situación y mantener despejados los motores. Más tarde, junto con sus cuatro compañeros –con quienes dice acumulan más de 110 años de experiencia entre todos, llegaron a la conclusión de que lo que los había arrastrado era un submarino. “Ninguno de nosotros había visto algo así antes”, sentenció. Para DailyMail, Macleod dijo que “de haberse sumergido hacia aguas profundas quizá nos habríamos hundido con él”.

Según Liveleak un alto funcionario de la Royal Navy británica confirmó que ningún submarino de su país o de la OTAN estuvo operando en el área de Butt of Lewis, al norte de la Gran Bretaña, donde ocurrieron los hechos. El ministerio de Exteriores rechazó hacer comentarios, pero una fuente dijo al medio que esperaban los resultados de una pesquisa del área de Investigación de Accidentes Marinos.

Los indicios apuntan pues a la presencia de un submarino enemigo “paseándose” en las narices británicas sin ser detectado.

Coincidencia o no, el polémico periodista estadounidense Steve Quayle afirma que según fuentes militares, el poderoso portaaviones USS Theodore Roosevelt habría sido puesto en la mira de un submarino ruso el pasado fin de semana. Según esta versión la gigantesca nave fue blanco de un ataque con armas electrónicas en su camino hacia Stokes Bay, al sur del Reino Unido, donde arribó también desde el domingo.  La llegada de la nave fue anunciada oficialmente como una escala de este barco como parte una gira mundial.

Quayle dice que el incidente del Roosevelt y otros, como cuando los rusos “forzaron” la salida a la superficie de un submarino nuclear americano en el ártico hace tres semanas, no han salido a la luz. Tampoco que Moscú acaba de activar un nuevo radar de largo alcance. “Las armas electrónicas rusas son invencibles en este momento”, opinó.

Los dichos de Quayle deben tomarse con reservas, porque en los casos que menciona no hay ninguna otra fuente pública, ni siquiera rusa, que los confirme o desmienta.

Como quiera, lo que es un hecho es que la vulnerabilidad de los portaaviones americanos ha quedado expuesta con anterioridad. Por ejemplo, en febrero pasado el mismo T. Roosevelt fue “hundido” durante ejercicios militares celebrados cerca de Florida. El responsable fue un submarino francés que también “eliminó” a la mayoría de su escolta. El ministerio de Defensa y la Armada francesas lo habían presumido en uno de sus portales de internet, pero la información fue de inmediato eliminada.

En este contexto, conviene recordar que hace casi un año un avión de combate ruso sobrevoló uno de los destructores más avanzados de la flota americana, el USS Donald Cook, cargado con decenas de misiles antiaéreos y más de 150 misiles Tomahawk en aguas del Mar Negro. Fuentes de ambos bandos confirman el encuentro y que el avión SU-24 no llevaba bombas ni misiles. Sin embargo, sólo medios rusos informaron que cargaba un arma electrónica llamada “Khibiny” con el que se supone, deshabilitó los sistemas electrónicos del destructor. El Pentágono por supuesto, no lo reconoce.

Como sea, lo cierto es que después del incidente el barco fue llevado a puerto en Rumania. Por las circunstancias de los hechos, no hay terceras versiones que confirmen quién tiene la razón. Sería ingenuo esperar que en Washington admitieran una humillación como la de perder control sobre todos sus aparatos de última generación. De igual manera resulta difícil imaginar que los rusos hicieran pasar 12 veces un avión de guerra sobre un peligroso barco enemigo sólo por diversión. Es probable en cambio que los rusos estuvieran utilizando un instrumento cuyos efectos ya hubieran sido probados antes: sus famosas armas electrónicas.

En suma, de ser efectivo dicho armamento ruso, más otras ventajas que hemos comentado en este espacio –como la calidad y cantidad sus tanques en el Teatro de Operaciones Europeo o la superioridad de sus Fuerzas Nucleares Estratégicas, esto podría retrasar por ahora una gran guerra. Sólo la OTAN sabe en estos momentos cuáles serían sus ventajas o desventajas frente a las armas enemigas, pero en todo caso la advertencia sigue vigente: más vale no meterse con Rusia. Ojalá Obama y sus amigos entiendan el mensaje, pues en una conflagración global todos perderíamos, y la victoria de los aliados, no estaría asegurada.

domingo, 22 de marzo de 2015

Aliados dan la espalda a Obama, abrazan a China

Imagen: news.hitb.org
Hace un par de semanas le señalamos la manera en la que el gobierno de Barack Obama, se había mostrado muy celoso con el de David Cameron, primer ministro de Reino Unido, por sus “constante entendimiento” con China. La inconformidad salió a la luz por la solicitud formal que ese país hizo a Beijing, de ingresar como “miembro fundador” del Banco de Inversión en Infraestructura Asiática (AIIB, por sus siglas en inglés). Esta institución financiera internacional –liderada por los chinos, pretende competir con el Banco Mundial (BM), y en particular, con el Banco de Desarrollo Asiático (BDA) –encabezado por Japón.

Washington no solo se oponía a la creación del AIIB, sino que había presionado a sus aliados y simpatizantes para abstenerse de participar. Como es usual, todos habían obedecido.

Pero todo cambió de manera súbita con la adhesión de Gran Bretaña. Y es que si el que se supone es el mayor amigo de los americanos tuvo el valor de desafiarlos, el efecto dominó era inevitable. Al día de hoy han decidido sumarse también Alemania, Italia y Francia, mientras que lo están “considerando” Australia, Corea del Sur y hasta el propio Japón. En total, se espera que sean más de 35 los afiliados para finales de mes, límite para ser considerado fundador.

Por si fuera poco, el Fondo Monetario Internacional (FMI) a través de su directora-gerente, Christine Lagarde, el fin de semana dijo sentirse “encantada” de cooperar con el AIIB. Se confirma pues lo que todos sabíamos: la política exterior de Obama es un desastre.

De hecho, la frustración americana ante el avance chino quedó de manifiesto la semana pasada cuando el secretario del Tesoro, Jack Lew, declaró ante legisladores que “nuevos jugadores están desafiando el liderazgo de Estados Unidos en el sistema multilateral”. Lew urgió al Congreso a aprobar ya la reforma pendiente al FMI que daría a los países emergentes un mayor poder de decisión, pero que preservaría el poder de veto estadounidense. El funcionario aseguró que ese retraso estaba provocando “que otros países incluyendo algunos de nuestros aliados, cuestionen nuestro compromiso con el FMI y otras instituciones multilaterales”. La credibilidad e influencia americana “están siendo amenazadas”, sentenció.

No por nada de última hora le informo que, según el Wall Street Journal (WSJ), ante la estampida de socios hacia los brazos de China, Washington dobló las manos. Al no quedarle de otra, no solo no se opone más al AIIB, sino que ahora está proponiendo que se asocie con el BM y el BDA para cofinanciar los proyectos. Según la publicación, su propósito es que el nuevo banco se dirija hacia los objetivos de las principales economías del mundo, y no se convierta en un instrumento de la política exterior de Beijing.

Por más que se quiera negar, la vieja potencia hegemónica que era Estados Unidos, ya no disfruta a cabalidad de su amplio poder e influencia indiscutible.

China no está dispuesta a esperar sentada a que Washington le ceda su liderazgo. Sin desafiarlo de frente ni de manera belicosa –todavía, hará lo que tenga que hacer para expandir su influencia. Beijing tiene los bolsillos llenos, devora el oro del mundo y sus planes para posicionar al yuan como una divisa de reserva, avanzan de manera consistente.

Las acciones hasta ahora mencionadas, se inscriben en la abierta política china de avanzar por un mundo “desamericanizado”, que hicieron pública en 2013.

Estados Unidos, por su parte, no está haciendo lo correcto para evitarlo. En cambio, es la capital del corrupto sistema monetario que vivimos. Su moneda, el dólar, está destinada a terminar enterrada en el mismo panteón de la historia en el que terminan todas las divisas fíat.

El pecado americano es haberse alejado de los valores y principios capitalistas de libre mercado que los ascendieron al poder, incluyendo por supuesto, el de la solidez monetaria que brinda el oro. El síntoma más reciente de su decadencia es el caso del AIIB, pero no es el único.


En Asia están tomando el relevo del liderazgo mundial de la mano del oro y del capitalismo, que los han llevado a convertirse en los grandes acreedores del mundo, mientras Occidente, es el gran deudor. Esta es una lección para aquellas naciones que, como México, aún sueñan con desarrollarse a pasos acelerados. El ejemplo a seguir está en Oriente, aunque no le guste al Tío Sam.

viernes, 20 de marzo de 2015

¿Subirá o no la Fed las tasas de interés?

Imagen: sexenio.com.mx
No hay espacio económico en el que no se aborde el tema de la posible alza de tasas de interés que la Reserva Federal (Fed), banco central de Estados Unidos, podría efectuar en su reunión de junio próximo. Conviene recordar que desde diciembre de 2008, la Fed bajó su rango objetivo para la tasa de fondos federales de 0 a 0.25% –un mínimo histórico, y se puso a inyectar dólares para tratar de estimular el crecimiento a través de la compra de activos.

Así las cosas, la economía estadounidense logró maquillarse y lucir mejor en apariencia, y países como México, se beneficiaron de flujos de capital que no dejaban de llegarnos. Pero claro, la expectativa comenzó a cambiar el año pasado cuando la Fed, contuvo la inyección de dinero y lo que se espera, es que las tasas comiencen a subir.

Con motores como Japón, China y Europa en serios apuros y con la imprenta de dinero en marcha, los capitales han comenzando a regresar al dólar, que todavía es visto como refugio. Esa es la razón principal de que haya subido tanto y de que economías emergentes como la mexicana estén padeciendo las consecuencias.

Sin embargo, podría venir un respiro, porque a diferencia de la mayoría de analistas, en este espacio hemos sostenido desde hace un año que la Fed no subirá las tasas, no porque no quiera, sino porque de hacerlo, provocaría una auténtica estampida de capitales hacia el dólar, tumbaría las bolsas y el mercado de bonos, y entonces sí, entraríamos de golpe a una recesión global.

Este analista consultó con tres expertos internacionales al respecto: Jim Rogers, el gurú de las materias primas; Jim Rickards, autor del best seller “Currency Wars” y al Prof. Antal Fékete, fundador de la Nueva Escuela Austríaca de Economía (NASOE por sus siglas en inglés).

En exclusiva para Inteligencia Financiera Global, Rogers opinó que aunque no tiene idea de si la Fed subirá o no las tasas, en realidad “casi siempre sigue al mercado, a pesar de la sabiduría convencional que cree que son ellos los que están a cargo”. De ocurrir, asegura, “la mayoría de los mercados emergentes se vendrían abajo primero, pero subirían después”. Para protegerse de esa eventualidad, recomendó “aprender de coberturas como la venta ‘en corto’ y/o sobre otras divisas y/o activos reales, como la agricultura.”

Por su parte, Rickards considera que la Fed es probable que no suba tasas este año, porque al abandonar la política de orientación hacia adelante, “sólo les quedan los datos como guía para su política. Los datos que vienen son muy débiles y la inflación está cayendo. El resultado será que no haya alzas de tipos”. Eso sí, aclara que si sucediera, quien esté endeudado en dólares tendría problemas porque la divisa se fortalecería, sobre todo en mercados en desarrollo como México.  Rickards recomendó comprar bonos del Tesoro a 10 años como protección para esa contingencia, pues si la Fed actúa, “empeoraría la deflación y esos bonos se desempeñarían aún mejor”.

Antal Fékete fue mucho más profundo y explícito: Janet Yellen “insinuó que un aumento de tasas no está considerado. Es ‘flexibilización cuantitativa’ (QE) por los siglos de los siglos, amén.” Para el profesor, la Fed ha perdido todo margen de maniobra que pudo haber tenido alguna vez, “Janet está moviendo una palanca de velocidades que no está conectada a la transmisión.” Aún así, opinó que si escalara los tipos, las consecuencias serían terribles y rompería la columna vertebral de la economía, que colapsaría.

Fékete advirtió que la única manera de elevar las tasas de interés sería eliminando la compra de bonos –recordemos que aunque ya terminó oficialmente el QE, la Fed mantiene las compras de reinversión para mantener expandida su hoja de balance–, lo que tiraría por la borda sus precios. De este modo “el capital del sistema sería aniquilado y la economía se hundiría en depresión. El oro es el único refugio bajo esas circunstancias”. Por lo anterior, para el fundador de la NASOE, es más probable que la Fed mantenga el curso actual, haciendo libre de riesgos la especulación en el mercado de bonos, que a la larga, también nos dirige hacia la deflación y la depresión.

Por eso, en un ambiente en que la economía está condenada, insistió en que “el oro es una de las dos formas de capital que pueden sobrevivir la destrucción de capital, la otra, es la plata.” Su recomendación para México y otras economías emergentes es que incentiven a que la gente compre estos “seguros” como escudo contra la depresión.

En suma, aunque la mayoría de analistas espera el alza de tasas en junio, lo cierto es que la Fed no tiene mucho margen de maniobra. Los futuros de la tasa de fondos federales anticipan que la subida podría llegar en septiembre, pero como vemos, la realidad es que la Fed no tiene vías de escape que no impliquen un colapso del sistema. Si espera, malo, si desespera, peor.

La Fed entonces está ante el dilema de si saltar al precipicio o esperar, caminando a la orilla del barranco hasta que también se acabe el camino. Si opta por esta segunda vía, llegará el respiro al que nos hemos referido para divisas y mercados sobre todo de países como México. Será entonces la última oportunidad de preparase para lo que vendrá, porque, como podrá entenderse, una nueva crisis ya no se puede evitar.

lunes, 16 de marzo de 2015

¿Hacia dónde va el precio del petróleo?

Imagen: Bloomberg
En todo el mundo la pregunta de hacia dónde irán los precios del petróleo aparece todos los días. Por eso, es más que relevante seguir los pasos de uno de los jugadores más importantes del mercado no solo por razones de producción y de sus supuestas enormes reservas, sino por su cercanía y juego político al servicio de Washington: Arabia Saudita. En este espacio  por ejemplo, hace un par de meses reprodujimos en el artículo “Nunca más petróleo a 100 dólares por barril” las declaraciones vertidas en ese sentido por el príncipe saudí Alwaleed bin Talal, quien además de ser miembro de la familia real, es considerado como el árabe más influyente y rico del mundo.
Unas cuantas semanas más tarde, tanto el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, como el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, declararon públicamente lo que anticipamos en aquella entrega: el bajo precio del “oro negro” durará por años, no solo algunos meses.
Pues bien, este pronóstico parece confirmarse ahora gracias a las palabras de otro árabe influyente, el Dr. Ibrahim Al-Muhanna, asesor del ministro de Petróleo y Recursos Minerales de Arabia Saudita. Durante sus participación en el foro denominado “Energía Global en punto de inflexión”, organizado por el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF por sus siglas en inglés) en Doha, Qatar, Al-Muhanna  tocó el tema de las causas que tumbaron el precio del crudo, al tiempo que evadió hablar de cuál será su futuro.
El asesor dijo que en los últimos 40 años la cotización ha variado al alza y a la baja de manera pronunciada al menos 12 veces por causas como la guerra, asuntos políticos, desastres naturales y sanciones. Otro tanto a causa de “las fuerzas del mercado, fuerte crecimiento económico o desaceleración, o debido a varias crisis financieras”.
Al-Muhana reveló un encuentro que sostuvo con el gobernador del banco central británico, Mark Carney, quien le cuestionó también a qué se debía el desplome del crudo y cuál sería el curso que tomaría. Sus declaraciones son muy reveladoras por lo que dijo y por lo que omitió. Por ejemplo, reconoció que los fundamentales de oferta y demanda no justificaban una caída tan precipitada. Sin embargo, descartó las “teorías conspirativas” de un acuerdo saudí-americano para atacar por esta vía a dos enemigos de Washington –Rusia e Irán, mientras al mismo tiempo los árabes se beneficiaban de aniquilar la costosa industria del petróleo “shale” estadounidense. Un ganar-ganar. Para el experto todo se trató de cambios en las expectativas de demanda y oferta futuras y de “especulación”.
Al-Muhana se suma pues a la insistencia observada también en Bin Talal por desacreditar –sin  habérsele preguntado de forma expresa al respecto, la idea del acuerdo entre ambas naciones socias para inundar de petróleo al mercado. Una explicación no pedida con la que llegó a calificar aquellas teorías como “completa fantasía”. Asegura también que no fue fácil convencer a la gente de esta supuesta falsedad, dando por hecho de manera equivocada que ahora todo mundo les cree.
El asesor saudí agregó que a finales del año pasado la OPEP tomó la decisión de mantener el mismo nivel de producción “y dejar que el mercado se equilibrara por sí mismo”. No obstante, es evidente que mantener una oferta elevada era parte del juego acordado para continuar deprimiendo los precios del crudo.
Por otra parte por cierto, los inventarios de petróleo son tan abundantes que la capacidad de almacenamiento de un país como Estados Unidos se está acabando, según la Agencia Internacional de Energía (IEA por sus siglas en inglés). Quizá por eso Al-Muhana prefirió evadir el tema del futuro que le espera a los precios del barril, asunto que platicó con el banquero central británico. En vez de eso, se limitó a declarar que “si supiera la respuesta estaría en Las Vegas”.
La realidad en cambio, como podemos leer entrelíneas, es que ante su insistencia en negar el evidente acuerdo saudí-americano para deprimir las cotizaciones, el futuro para el petróleo no puede ser más que negativo. Así que si el barril cayera a nuevos mínimos cercanos a los 35 dólares, nadie debería sorprenderse. Lo anterior, a pesar de que en público Al-Muhana se diga optimista y convencido de que “la demanda es y será más fuerte” gracias sobre todo al crecimiento de economías emergentes.

Lo opuesto es más certero: la economía global se seguirá desacelerando hasta caer en recesión en un ambiente de crudo abundante, y esta vez, el líder de las naciones emergentes, China, también mermará su crecimiento si es que de verdad está creciendo aún. No se trata de que algunos analistas hagamos previsiones “extremas” para que nuestro trabajo sea leído, como acusa Al-Muhana, sino de una visión realista de las cosas. Un trabajo nada fácil cuando desde los gobiernos y bancos centrales tratan, como él, de convencer al público de que exponemos solo “teorías conspirativas y desinformación”. Usted elige.

viernes, 13 de marzo de 2015

El affair Reino Unido-China y los celos de Obama

Imagen: Financial Times
Barack Obama está celoso, y no precisamente de Michelle, su esposa, sino de uno de sus más cercanos aliados: David Cameron, primer ministro británico. De hecho, según el Financial Times la administración del presidente estadounidense acusó al gobierno del Reino Unido de tener un “constante entendimiento” con Beijing. Esto, luego de que Londres decidiera unirse a una institución financiera –liderada por China, que pretende competir con el Banco Mundial. Se trata del Banco de Inversión en Infraestructura Asiática (AIIB, por sus siglas en inglés).

Washington se ha opuesto a la creación de dicho banco desde su inicio, y de hecho, cabildeó para que varios países de la región se abstuvieran de participar. A causa de ello, entre los 21 países que firmaron de inicio el acuerdo por el que fue creado, no estaba ningún europeo. Australia, Indonesia y Corea del Sur, se abstuvieron a pesar de que habían mostrado interés. Todo, por la presión americana.

El objetivo central del AIIB es crear nuevas rutas comerciales hacia Europa, una “Ruta de la Seda” para el siglo XXI. No obstante, una vez que esté en plena operación, otorgará además préstamos, garantías y hará inversiones en sectores como energía, telecomunicaciones, agricultura y desarrollo urbano.

Ayer el gobierno británico hizo el anuncio de que pretende convertirse en uno de los “miembros fundadores” del AIIB, y la molestia americana, fue expresada de inmediato.

Pese a ello, no parece que haya forma de que en Downing Street se vayan a echar para atrás. De hecho, a juzgar por lo expresado por el Canciller de Hacienda, George Osborne, están más que entusiasmados. Osborne declaró estar “encantado” de hacer este anuncio. No por nada aprovecharán la oportunidad dada por Beijing para que todo país que signe y ratifique los acuerdos del AIIB, sea considerado todavía como “fundador”.

En Washington no deberían enojarse porque conocen de sobra aquello de que antes de los amigos, están los intereses. Osborne fue explícito al decir que pretenden dar a sus empresas “la mejor oportunidad de trabajar e invertir en los mercados de más rápido crecimiento del mundo”. Es decir, en Londres entienden muy bien que el futuro está en Asia, no más en América.

Pero no vaya a pensar que esto último es lo único que molesta a Obama. Sin duda hay otros temas que han distanciado en cierto modo a estos aliados, como el hecho de que Londres sea un importante centro de negocios y de comercio del renminbi (RMB), la divisa china, y que bancos chinos vayan a participar en el próximo LBMA Gold Price, nuevo precio referencial del oro que será lanzado este mes.

Todo lo anterior es uno de los muchísimos síntomas de que Estados Unidos es una potencia en decadencia. Eso sí, conviene recalcar que el ascenso chino al liderazgo mundial no será fácil ni un camino pavimentado. De hecho, como aquí le hemos dado cuenta por lo menos desde 2013, Beijing tiene que enfrentar una “nueva normal” de bajo crecimiento. De este modo, China, la mayor economía mundial por paridad de poder de compra, no será más un motor a toda máquina, sino un ancla para el precio de las materias primas y países que dependen de ellas, como Rusia, Australia o Brasil.

Los errores que están cometiendo en aquel país del lejano Oriente, son análogos en algunos casos a los occidentales: “estimular” la economía con expansión crediticia, bajar tasas de interés, intervencionismo por parte de Estado en el mercado cambiario, etc. Debido a esto el crecimiento económico chino podría desacelerarse más de lo esperado –sin mencionar lo dudoso de sus estadísticas, pues han inflado burbujas que de manera literal, los ha llevado por ejemplo a construir ciudades fantasma, infinidad de edificios y centros comerciales vacíos, etc., que obligan a que el Banco Popular de China siga inyectando dinero o el sistema colapsa. Desde luego, esto no lo podrá hacer para siempre. El rebase de Estados Unidos en términos absolutos, tendrá que esperar más de lo que algunos creen.


Eso sí, un acierto de Beijing es la acumulación masiva del oro mundial que, a la larga y luego del bache económico que tendrá que sufrir, le ayudará para posicionarse como la máxima potencia del siglo, y al RMB, como divisa de reserva. En este contexto adverso, reiteramos nuestra advertencia de que una nueva recesión global se aproxima. Los motores asiáticos se apagan igual que los europeos, y el americano no tardará en seguirlos. Mientras eso pasa, en México nuestras autoridades o no tienen idea o prefieren mirar hacia otra parte. Si creen que el crecimiento nacional está asegurado gracias a las reformas que de nuevo están “cacareando”, están cometiendo un grave error.