miércoles, 29 de octubre de 2014

UNA GRAN DEFLACIÓN SE APROXIMA (IV)




Imagen: Reuters
En el artículo anterior describimos el proceso de destrucción de capital que la política de operaciones de mercado abierto de la Reserva Federal (Fed) estadounidense –en esencia compra de bonos para monetizar la deuda gubernamental–, está trayendo al mundo. Como resultado de ello, se prepara el terreno económico para una devastadora gran deflación que, en el fondo, era lo que se supone buscaban evitar a toda costa los banqueros centrales con sus “estímulos” de creación ilimitada de dinero.

Como ya se explicó, a través del mecanismo de transmisión de la especulación “libre de riesgo” en el mercado de bonos, producto de aquellas intervenciones en el mercado abierto, las tasas de interés tienden a caer en todos los vencimientos. Las consecuencias centrales que comentamos en el artículo anterior son tres: el incremento en el valor de liquidación de la deuda, el deterioro de los términos de intercambio del trabajo y el desvanecimiento de las cuotas de depreciación.

De manera que la reposición a tiempo del capital desgastado se vuelve imposible. El Prof. Antal Fékete, fundador de la Nueva Escuela Austríaca de Economía (NASOE, por sus siglas en inglés), explica que lo mismo le ocurre a los bancos, que ven cómo su capital es insuficiente en un ambiente de tasas descendentes de interés. Critica asimismo que la práctica de la contabilidad pase por alto los mencionados efectos de esta manipulación del mercado. A causa de ello, las pérdidas pasan disfrazadas como ganancias, y falsas utilidades son pagadas como dividendos y compensaciones. Este proceso se acelera cada vez más conforme empeora la caída en los tipos de interés. El resultado no puede ser otro que la deflación.

El desgaste del capital, su destrucción, provoca que cada vez más empresas cierren sus operaciones, y las que quedan, se vean obligadas a competir más ferozmente por la menguante demanda en un ambiente recesivo, a través de la baja de precios. La Fed volverá cada vez a intentar crear inflación comprando bonos del Tesoro, pero como ya vimos, eso solo empeora las cosas al tirar aún más los tipos de interés, y el capital productivo se erosiona cada vez más rápido.

Fékete argumenta que la especulación juega un papel principal en la formación de los precios, y de este modo, las bajas de estos en el mercado de materias primas por erosión de capital, se ven agravadas en la medida en que los especuladores saquen sus fondos de éste hacia el mercado de bonos, donde existen las citadas ganancias “sin riesgo”, desconocidas en la esfera de las “commodities”. En suma, el círculo vicioso se cierra así: la “mano negra” de la Fed empuja la especulación “libre de riesgo”, que es el impulso inicial para la caída en las tasas de interés, las estructura descendente de estas causa una erosión del capital que dispara la baja de precios, y esto, aumenta la presión sobre las tasas de interés que se comprimen más. El banco central quiere catapultar la inflación, pero en ese afán, sus operaciones de mercado abierto solo crean más especulación y el ciclo se repite.

Las enseñanzas de Fékete y la NASOE por supuesto, se ubican dentro de la tradición de la Escuela Austríaca fundada por el gran Carl Menger, y luego continuada por Ludwig von Mises y Hayek en el siglo pasado. En este sentido, existe plena coincidencia con la teoría austríaca del ciclo en la cual, la manipulación a la baja de la tasa de interés a través de la política monetaria resulta en malas inversiones de los empresarios. Sin embargo, Fékete va más allá en el sentido de explicar el rol protagónico que juega la especulación generada por las intervenciones del banco central, que comprime los tipos de interés en todos los plazos.

Asimismo, Fékete expone lo que llama el “talón de Aquiles” del keynesianismo, la corriente económica predominante, que predica los peligros del “exceso de ahorro” y el “subconsumo”. El profesor los califica de tonterías, debido a que no hay razón para que la sociedad no sea capaz de ajustar las necesidades de aquellos de sus miembros que tienen que ser ahorradores netos, por lo general los más jóvenes, y de aquellos que son consumidores netos –las personas mayores. Lo anterior claro está, solo es posible en un sistema de dinero sólido con mercado libre, no bajo el fraudulento dinero fíat. Ese talón de Aquiles keynesiano se halla pues en su tratamiento del capital, o mejor dicho, en su omisión al no exponer los peligros de la destrucción de capital. Cuando esta ocurre, aquel debe ser repuesto, de lo contrario, las consecuencias económicas son devastadoras.

Como advierte Fékete, la sociedad no puede seguir viviendo con el mismo nivel de seguridad y confort con menos capital. En el keynesianismo, como señala la Escuela Austríaca, no se observa en el ahorro un objetivo de incrementar el poder de compra futuro de los ahorradores. Para ellos, la inversión está en función de la tasa de interés, que entre más baja, la propicia más. Su error pues está en no comprender que esa tasa no ha ser manipulada, y que si desciende, debe ser solo en un mercado libre y gracias a la abundancia de ahorro, que por cierto, junto con el capital, están aniquilando con cada recorte artificial de los tipos. Manipularlos pues, sólo conduce al colapso. La NASOE va más allá y critica además la confusión keynesiana entre crédito y capital, y en especial, entre expansión del crédito y acumulación de capital. No son lo mismo.

Por lo anterior, es absurdo que nuestras autoridades financieras y monetarias continúen siguiendo las recetas equivocadas de solución a la crisis global actual. La siguiente entrega, estará dedicada justo a las confusiones keynesianas entre causa y efecto que mantienen a la economía global, navegando en aguas turbulentas.

domingo, 26 de octubre de 2014

LA DESTRUCCIÓN DEL CAPITAL (III)




Imagen: www.wadeburleson.org
En la entrega anterior comentamos que de acuerdo con las teorías del Prof. Antal Fékete, piedra angular de la Nueva Escuela Austríaca de Economía, la actual estructura de descendentes tasas de interés auspiciadas por la especulación “libre de riesgo” en el mercado de bonos, provocada a su vez por la política de operaciones de mercado abierto de la Reserva Federal estadounidense (Fed), hemos entrado a una peligrosa espiral de destrucción de capital.

Podemos decir que las graves consecuencias de aquellas operaciones de mercado abierto son principalmente tres: el incremento en el valor de liquidación de la deuda, el deterioro de los términos de intercambio del trabajo  y el desvanecimiento de las cuotas de depreciación.

Respecto a la primera, cabe recordar que el rendimiento de un bono de deuda varía de manera inversa al precio de este. Fékete explica que esta visión es desde el punto de vista del acreedor, pero que se olvida verlo desde el ángulo opuesto: el de los deudores. Es decir, cuando los precios de los bonos aumentan influidos por las compras aseguradas de la Fed, los tenedores de estos saben que tienen ahora un valor cuyo precio en el mercado ha sido elevado, y por tanto, la tasa de interés se comprime. Quien venda ese bono a tasa menor a lo que compró está realizando una ganancia capital, pero para el deudor, esto significa que si quisiera liquidar de manera anticipada su deuda, le costará más recomprar ese bono.

Si por ejemplo, el valor de uno de estos vio caer tasa de interés a la mitad, eso significa que el costo de liquidar ese bono tiene un precio mucho más alto en el mercado, de lo que era antes de la caída. Eso de hecho, implica que se ha incrementado la carga del crédito para el deudor y complica que este pueda salir ese pasivo de manera anticipada. El costo para obtener el mismo flujo de efectivo de los cupones del bono se ha incrementado. En el ejemplo citado, ahora se necesita pagar el doble de lo que se hubiera pagado antes del recorte de los tipos para obtener el viejo nivel de flujo. Fékete critica por eso que la caída permanente de tasas sea vista como una “bendición” para las empresas, cuando es lo opuesto.

La segunda destructiva consecuencia de las descendentes tasas de interés a través de las operaciones de mercado abierto, es el deterioro de los términos de intercambio del trabajo. Dicho en palabras simples, hay una caída en el valor de los salarios y más desempleo. La razón tiene que ver también con el incremento en el costo de liquidación y por tanto, de la carga de la deuda. El punto central es el valor presente del flujo de efectivo, que varía de forma inversa respecto a la tasa de interés a la que se descuenta. A mayor tasa menor valor presente y viceversa. Por eso con cada recorte de aquella el valor presente del flujo de caja se incrementa. Fékete explica que lo que esto significa para los trabajadores y para aquellos que necesitan dichos flujos de efectivo para sobrevivir –como los pensionados, es que el precio que tienen que pagar dicho flujo cada vez que las tasas bajan, es mayor. Dicho de otro modo, los trabajadores tendrían que trabajar el doble para poder ganarse el mismo flujo de efectivo.

En lo que toca a los pensionados, sus fondos de pensión son aniquilados porque no pueden disfrutar del mismo flujo del que disfrutaban antes del recorte. En consecuencia, el nivel de vida de los trabajadores y pensionados queda condenado a caer. Fékete asegura que este proceso por el cual el dinero pierde su capacidad para comprar flujo de efectivo ha sido desvirtuado y relegado con toda intención por los poderes fácticos del sistema monetario actual de dinero fíat, pues si la gente supiera y entendiera lo que están haciendo, habría revoluciones. Dado que su propio trabajo es casi siempre la única riqueza que posee el trabajador, dice Fékete, esa riqueza pierde poder cada vez que cae la tasa de interés. Para mantenerla, debe trabajar cada vez más duro para poder adquirir la misma cantidad de flujo de efectivo para vivir.

Por si fuese poco, el dinero que ganan es ahora menos capaz de liquidar sus deudas, pues el costo de terminarlas anticipadamente como ya se vio, también sube. La deuda eterna es pues, una moderna forma de esclavitud hecha posible en origen, por un sistema donde el propio dinero no es real, sino una deuda en sí mismo.

Solo queda agregar que eso lejos de estimular la economía como se pregona, condena asimismo al desempleo a los trabajadores marginales. Los empleadores preferirán adquirir más deuda a una tasa menor y utilizar maquinaria adicional para reemplazar a los trabajadores menos cualificados, que continuar pagándoles. Su costo se incrementó. El resultado obvio es mayor desempleo.

La tercera consecuencia de las operaciones de mercado abierto de la Fed para deprimir los tipos de interés es el desvanecimiento de las cuotas de depreciación. Como en las dos anteriores, estas constituyen un cuasi-flujo de efectivo cuyo valor se ha desploma a causa de aquellas. Las cuotas de depreciación son una herramienta contable que revela cuánto del valor de un bien productivo se ha “consumido” por el uso y el tiempo, y cuánto se necesita apartar para amortizar la pérdida en un año en particular. Si las tasas de interés son deprimidas por el banco central, hay un retraso en el plazo de amortización, que hace que no se garantice el reemplazo a tiempo de la porción “consumida” del viejo capital. No es posible pues, compensar la destrucción de capital con la generación de nuevo para sustituirlo, y como resultado, se siembra una depresión de alcances insospechados.

jueves, 23 de octubre de 2014

FED PROPICIA “GANANCIAS SIN RIESGO” EN MERCADO DE BONOS (II)




Imagen: streetfleet.com.au
En la entrega anterior comentamos los antecedentes que dieron paso a las operaciones de mercado abierto de la Reserva Federal (Fed) estadounidense. Dijimos que, aunque la atención se centra hoy en día en la creación misma de dinero ilimitado con propósitos de “estimulación económica” y de pago de deudas exponenciales, el Prof. Antal Fékete, fundador de la Nueva Escuela Austríaca de Economía (NASOE por sus siglas en inglés), expuso en el encuentro de Londres los motivos por los cuales en realidad, lo más grave, es el poder con que se ha dotado a la Fed para manipular las tasas de interés.

Así pues, el “omnipotente” banco central estadounidense tiene la capacidad de deprimir –a través de la compra de bonos en el mercado abierto, los tipos de interés de los valores gubernamentales en todos los vencimientos. Dicho de otro modo, la Fed puede encarecer todo lo que quiera los “treasuries” (papeles de deuda del Tesoro americano), pues como bien se sabe, su rendimiento varía en relación inversa respecto al valor de estos: mientras más alto, menor el interés percibido y viceversa.

Fékete asegura que esta “mano negra” de la Fed propicia la especulación y ganancias “libres de riesgo” en el mercado de bonos, por una razón lógica: los participantes más avezados del mercado, saben muy bien que lo único que tienen que hacer para materializar esas ganancias fáciles, es comprar antes que la Fed. Más tarde, esta les hará el favor de recomprarles sus valores a un precio más alto: utilidad “segura”.

El profesor explica que por lo general los especuladores de bonos sacan ventaja de la diferencia de intereses a lo largo de toda la curva de rendimientos, es decir, venden el vencimiento a corto y compran el de largo plazo, con la esperanza de captar la diferencia entre ambos. Dicho arbitraje no es libre de riesgo per se, ya que tiene el efecto de aplanar la curva de rendimientos. Por eso, la curva podría invertirse de forma inesperada y pasar de ser ascendente a descendente, con lo que los especuladores en lugar de ganar, perderían.

Sin embargo, como consecuencia de las operaciones de mercado abierto –que como explicamos en el artículo anterior fueron introducidas ilegalmente en 1922 por una conspiración entre el Tesoro estadounidense y la Fed hasta ser legalizadas en 1935, el arbitraje de intereses se volvió “libre de riesgo”. Nunca falla. Fékete afirma que tarde o temprano, los especuladores saben que la Fed tiene que salir a comprar para poder expandir la oferta monetaria, por lo que comprarán antes. Solo en pocas ocasiones la Fed será un vendedor, y aún en ese caso, habrá quien quizá con información privilegiada, venda con anticipación.

Así que el especulador sabe que entre más agresiva sea la política de compra de bonos de la Reserva Federal, mayores serán sus ganancias. Esto viene a cuento hoy más que nunca, cuando se especula que su Comité de Mercado Abierto decidirá la próxima semana concluir la fase tres de su programa de “flexibilización cuantitativa” (QE3, por sus siglas en inglés). En este espacio hemos dicho que no hay garantía de que así ocurrirá, y que incluso si así fuera, es un hecho que más adelante –quizá tan pronto como el año próximo, tendrá que volver a lanzar ahora una fase QE4.

Recordemos que esta no sería la primera vez que la Fed termina un período de QE para relanzarlo después. Cuando el sistema financiero completo depende de cada día más alfileres de impresión monetaria para sostenerse como hoy, lo único que podemos esperar es que sigan poniendo más. Es un absurdo. Solo pospone y agrava el inevitable colapso que vendrá después, pero es lo único que nuestros banqueros centrales saben hacer. La culpa la tienen las falsas teorías que practican, muy alejadas de las soluciones reales que proponen la Escuela Austríaca de Economía y en particular la NASOE.

Como podrá entenderse, lo anterior condiciona que tanto la especulación como la estructura descendente de las tasas de interés, vayan a continuar. Es un error creerse el cuento de que la Fed comenzará a subir las tasas de interés en 2015 o que vaya a “normalizar” pronto su muy laxa política monetaria. No. Si se da el caso de que los bonos comiencen a caer y las tasas a subir en el mercado, es un hecho que solo será para ser aprovecho por los especuladores para retomar posiciones, claro, con miras a sacar otra vez ganancias “sin riesgo” de venderle a la Fed, que como decimos, tendrá que volver a entrar a comprar con todo.

Lo malo es que esos continuamente descendentes tipos de interés que causa la Fed están destruyendo al capital, no estimulando la economía. Esta grave consecuencia de las operaciones de mercado abierto, será el tema de nuestra próxima entrega.

miércoles, 22 de octubre de 2014

NUEVA ESCUELA AUSTRÍACA DE ECONOMÍA: EL ENCUENTRO DE LONDRES (I)




Antal Fékete y Guillermo Barba
NASOE, London 2014
La semana pasada en Londres, Inglaterra, se celebró el más reciente encuentro de la Nueva Escuela Austríaca de Economía (NASOE por sus siglas en inglés), fundada por el Prof. Antal Fékete. Este analista participó en el Seminario y, con esta entrega, comenzamos una serie de artículos respecto de los temas que ahí se abordaron. La intención en todo caso, es exhibir los destructivos efectos de las políticas de expansión monetaria de la Reserva Federal (Fed) estadounidense, capital del sistema, que ante los ojos de los académicos y prensa afines a las corrientes predominantes –el keynesianismo y monetarismo, pasan desapercibidos. Esto se vuelve indispensable toda vez que las consecuencias se harán sentir en México, tanto como en todos los países del orbe.

Las exposiciones centrales corrieron a cargo del propio Fékete, quien comenzó señalando que, mientras que se pretende sembrar inflación, la Fed está cosechando deflación. Dicho con todas sus letras, la política de compras de deuda gubernamental en el mercado abierto (Policy of Open Market Operations), es contraproducente. Sin embargo, pese a que se ha vuelto a hablar más de ella sobre todo a raíz del programa de “flexibilización cuantitativa” (QE, abreviado en inglés) de la Fed, la realidad es que no se trata de algo nuevo. De hecho, Fékete explicó que en 1921, tras el desastroso colapso en el valor de los bonos del Tesoro estadounidense que disparó las tasas de interés y aniquiló el capital de los bancos, éste y la Fed conspiraron para que, en 1922, formalizaran su ilegal unión para iniciar la señalada política de compra de bonos. Así fue como “controlaron” el problema. Desde entonces el crédito de la Fed ha sido creado de manera rutinaria a partir de la deuda del gobierno de Estados Unidos. En realidad, aquella política –que no es otra cosa que monetización de la deuda, estaba prohibida en la Ley de la Reserva Federal original de 1913.

De acuerdo con ella, el colateral para los pasivos de los bancos de la Reserva Federal estaba restringido a oro y letras reales, esto es, papel comercial de corto plazo generado a partir de producción y distribución doméstica de bienes de consumo. La deuda del Tesoro no era un activo elegible. Si se descubría que algún banco no tenía suficientes valores elegibles, sin importar cuánto papel del gobierno tuviera, era multado de manera progresiva por deficiencia de garantías. Fékete argumenta que la ley original de la Fed de 1913 no era mala per se, sino que lo peor fue que la hicieran a un lado los enemigos oficiales del dinero sólido para imponer su voluntad.

Pero Fékete aclara que la conspiración comenzó incluso más atrás, en 1914, casi al mismo tiempo que los doce bancos de la Reserva Federal abrían sus puertas. La decisión la tomó en secreto el presidente Wilson, quien decidió financiar los esfuerzos bélicos de la Entente Cordiale. La razón de hacerlo en forma encubierta se debió a que violaba tanto la supuesta neutralidad americana como la Ley de la Reserva Federal. El Tesoro fue el intermediario para proveer de crédito a la Entente, y el responsable de “olvidarse” de multar a la Fed por aceptar deuda pública como colateral, una prueba de la conspiración. Después de todo, “no había” motivos para castigarlos por aceptar sus propios bonos. La ley no les importó.

Para 1920, las letras reales habían desaparecido de la hoja de balance de los bancos de la Fed, pues los victoriosos aliados no permitieron que regresaran, sino que se quedaran sólo los papeles de deuda del gobierno. Esta por cierto, es una de las causas por las que el patrón oro clásico fue condenado a muerte y más tarde, culpado injusta y sospechosamente como causa de la Gran Depresión. En realidad como vemos, fueron los errores y torpeza políticos junto con la mala fe, los que la originaron.

A propósito del tema, la NASOE apoya la Doctrina de las Letras Reales de Adam Smith, que más tarde fuera abrazada por Carl Menger, fundador de la Escuela Austríaca de Economía. La razón de esto, comenta Fékete, es que la demanda de crédito es estacional, por lo que las existencias de oro más la producción anual de este resultan insuficientes para satisfacerla. Las letras reales dotan al sistema de ese necesario crédito cíclico. Este papel debe vencer en no más de 90 días y ser pagadero en moneda de oro, como antes la NASOE ha explicado en su propuesta de las “letras de oro”, necesaria para retomar un patrón áureo renovado y sostenible. De esta manera se conforma un crédito “autoliquidable”, en oposición a uno que se autoperpetúa como en el sistema actual, cuyas bases de papel, se establecieron como vemos hace 100 años.

En suma, podemos decir que la política de operaciones de mercado abierto funcionó de manera ilegal de 1921 a 1935, cuando una enmienda a la ley de la Fed de 1913, la legalizó de manera retroactiva. Eso sí, antes en 1933, el gobierno americano había expropiado el oro de la gente, el dinero constitucional. La enmienda se presentó como un cambio “insignificante”, un “tecnicismo” relacionado con la práctica de la banca central de inyectar o drenar fondos del sistema bancario, nada más. Ni una palabra respecto de la monetización de la deuda que continúa más fuerte que nunca.

Fékete asegura que pese a que lo que hoy llama la atención es la creación de dinero “de la nada” de la Fed, en realidad hay algo mucho más grave y preocupante detrás: la política de operaciones de mercado abierto aquí expuesta. Y es que aquella le otorga a la Fed un poder ilimitado para deprimir artificialmente las tasas de interés en todos los vencimientos, a través del mecanismo de transmisión de la “especulación libre de riesgo” en el mercado de bonos, que explicaremos en la siguiente entrega. Esa estructura descendente de la tasa de interés destruye el capital, lo que anticipa que viviremos una nueva Gran Depresión que hará que la del siglo XX, luzca como un día de campo.

NO TE PIERDAS LA SEGUNDA PARTE:

FED PROPICIA “GANANCIAS SIN RIESGO” EN MERCADO DE BONOS (II)

domingo, 19 de octubre de 2014

FUERTE DEMANDA DE ONZAS DE PLATA LIBERTAD EN MÉXICO




La demanda de onzas de plata amonedadas de la serie “Libertad” en México, se mantiene fuerte. Según cifras reveladas por el Banco de México a este periodista, el total de monedas nuevas de una onza de plata pura (Ley 0.999) puestas en circulación de enero a septiembre de este año, fue de 568,344. De mantenerse el ritmo medio de compras mensual, es previsible que 2014 cierre en niveles alrededor de 750 mil monedas, pero dado el comportamiento observado, es posible que ante bajas adicionales en el precio internacional, el número sea mucho más alto.

Nuestro país tiene una larga tradición de consumo de este tipo de inversión popular sobre todo en épocas de crisis económica. Las estadísticas a las que damos seguimiento en este blog así lo demuestran. El gráfico siguiente (*2014 incluye solo de enero a septiembre) permite apreciar cómo los “picos” más altos de consumo se han presentado justo en años de recesión, como las de 2001 y 2009. Ese último año por cierto, estableció el máximo histórico de onzas de plata Libertad vendidas en México: 1,534,017 monedas. Parece que el sentido común de las personas los hace correr al incomparable refugio financiero del dinero real, el oro y la plata, cuando saben o sienten que las cosas no andan bien. En este sentido, algo nos está diciendo que la demanda después de la caída que sufrió en 2012, esté yendo de nuevo hacia arriba.

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Con frecuencia este analista recibe preguntas acerca de la conveniencia o no de comprar esta u otras opciones de inversión en metales preciosos. A decir verdad, no hay una sola respuesta que aplique para todos los perfiles de inversor. Sin embargo, el oro y la plata físicos, son indispensables en cualquier portafolio que se precie de serlo, pues no existe ninguna otra opción que siquiera se acerque a la seguridad financiera que estos proveen en tiempos críticos como los que se avecinan.

A propósito, es curioso que el consumidor inteligente siempre busque obtener los mejores precios en sus compras habituales de casi todo. Las ofertas, descuentos y promociones siempre son bienvenidas en cualquier clase de artículos. Sin embargo, la experiencia demuestra que, contrario a la lógica, esos mismos consumidores se dejan deslumbrar por las inversiones que “han estado subiendo”, cuando en realidad es un error comprar inversiones caras.

En este sentido, es risible que se diga que el oro y la plata han estado “perdiendo brillo” desde 2011, cuando iniciaron un período bajista en sus cotizaciones. Es justo lo contrario. La onza de plata Libertad que se vende hoy alrededor de 275 pesos, es más atractiva así que cuando cotizaba en más de 600 pesos hace tres años. Esto porque su mercado alcista no ha terminado, y luego de estas bajas artificiales producto de la manipulación del mercado, la tendencia de largo plazo será retomada.

El oro y la plata, en su calidad de dinero por excelencia y de mercancías más negociables de todas –como lo demostró Carl Menger en su obra “Sobre El Origen del Dinero”– tienen una utilidad marginal prácticamente constante a lo largo del tiempo. Lo que esto quiere decir es que la gente los aprecia tanto, que debido a esto fueron elevados de forma espontánea a grado de intermediario general en los intercambios. Lo que varía entonces es su precio, o sea, la cantidad de otras mercancías que con ellos se puede obtener. Eso no cambia en absoluto su calidad de dinero, que fue perfeccionada una vez que el Estado reguló la acuñación y pureza de las monedas. Esto dio pie a la confusión de que el dinero es una institución creada por las leyes, cuando en realidad es producto de la libre interacción de las personas en el mercado.

Debido a lo anterior, la mejor forma de ahorrar/invertir al menudeo es en metal amonedado –aunque los grandes inversionistas deben preferir los lingotes, en especial si se trata de monedas de curso legal. En palabras de Menger, su “vendibilidad” es la clave. En el país, las de la serie Libertad de oro y plata cumplen esta condición de acuerdo a la Ley Monetaria de los Estados Unidos Mexicanos, por lo que sin duda, su demanda en los turbulentos años por venir, será más fuerte que nunca.

jueves, 9 de octubre de 2014

CHINA SUPERA A EE.UU. COMO LA MAYOR ECONOMÍA MUNDIAL




Imagen: Telegraph.co.uk
China es ya la mayor economía del mundo y ha desbancado a Estados Unidos. Lo anterior según las más recientes previsiones oficiales del “World Economic Outlook Database, October 2014”, del Fondo Monetario Internacional (FMI). Las cifras comparativas del Producto Interno Bruto (PIB) se refieren a las ajustadas por Paridad de Poder de Compra (PPP, por sus siglas en inglés).

Como explica el propio FMI, cada país reporta los datos en su propia divisa, por lo que para poder compararlos, se vuelve necesario que sean convertidos en una moneda común, en este caso el dólar. Sin embargo, hay varias maneras de hacer dicha conversión, y cada una puede dar una respuesta muy diferente. Así pues, el Fondo utiliza dos varas de medición: el PIB a tipo de cambio de mercado (usando ya sea el del final de un período o el del promedio de éste), y el ajustado por PPP, o sea, el tipo bajo el cual la divisa de un país tendría que ser convertida en la de otro para comprar la misma cantidad de bienes y servicios en cada uno.

Una de las principales ventajas del PIB-PPP es que los tipos de cambio son relativamente más estables en el tiempo que los de mercado. Por eso esta es la medida que el FMI prefiere para determinar el peso de cada economía en el PIB global real. Dado que estamos en el último trimestre del año, pese a las variaciones que podrían darse por revisiones y ajustes en las estadísticas finales, lo cierto es que China ha desbancado ya a Estados Unidos en 2014, cinco años antes de lo previsto.

¿Qué tan grande es la diferencia? Por el momento no mucha. El FMI estima que el PIB chino ajustado por PPP, este año cerrará en 17,632,014 millones de dólares (mdd), mientras que el estadounidense, en 17,416,253 mdd. No obstante, la tendencia es clara y en el futuro, seguirá separando al primer lugar del segundo, a pesar de que a China le espera una “nueva normal” en la que, su crecimiento, sería menos acelerado de lo que ha sido en lo que va del siglo. Cabe mencionar que apenas en 2000, EE.UU. tenía una economía casi tres veces más grande que la china. El mundo se está transformando. El gráfico siguiente muestra las cifras en miles de millones de dólares (a partir de 2014 son proyecciones).

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Fuente: International Monetary Fund, World Economic Outlook Database, October 2014

Ahora, debemos mencionar que bajo la otra forma de comparación, China sigue estando en segundo lugar y no se prevé que pueda alcanzar a Estados Unidos sino hasta dentro de 10 años. En este sentido, el PIB chino a precios corrientes cerraría 2014 en alrededor de 10,355,350 mdd, mientras que el americano en 17,416,253 mdd.

Mientras que para muchos la noticia del rebase chino será sorprendente, la realidad es que Beijing lleva años preparándose para este momento. De hecho, como aquí hemos dado seguimiento, en otros planos está tomando las decisiones necesarias para posicionar a su moneda el yuan o renminbi (RMB) como nueva divisa de reserva. Esta que es una política de largo plazo, pasa por acumular tanto oro como sea posible para respaldar al RMB. La meta oficial y explícita es también tener más oro en reservas que lo que se supone tiene Estados Unidos. Esto lo expusimos en el artículo “Greenspan: Más Reservas De Oro Darían A China Fortaleza Inesperada”.

Mientras tanto, en el corto y mediano plazos la estrategia es que el RMB se siga consolidando como divisa de comercio, por supuesto, con miras a desplazar asimismo al dólar.

Además, como publicó esta semana USA Today, China está presionando para que el RMB forme parte de la canasta de divisas que integran los Derechos Especiales de Giro (DEGs o SDR por sus siglas en inglés) del FMI. Los DEGs son activos de reserva internacional, creados por el Fondo en 1969 como suplemento para las reservas oficiales de sus países miembro. En la actualidad su canasta está compuesta por el euro, el yen japonés, la libra esterlina y el dólar estadounidense. China quiere estar ahí. El tema será discutido este fin de semana en Washington durante la reunión anual del FMI y el Banco Mundial. La decisión sobre una nueva estructura de los DEGs se tomaría en los próximos 15 meses.


Queda claro que China no está jugando. Ahora como primera economía mundial y acumulador masivo de oro, se prepara para dictar las reglas, no solo para aceptarlas. Las tensiones con sus socios-rivales americanos, sin duda se irán incrementando.

miércoles, 8 de octubre de 2014

REFERÉNDUM: ¿SUIZA RECUPERARÁ SU REPUTACIÓN DE ORO?




Imagen: Kitco.com
El 30 de noviembre próximo, los ciudadanos de Suiza acudirán a las urnas a votar en un referéndum, en el que decidirán sobre tres aspectos fundamentales: si quieren que el Banco Nacional  Suizo (SNB, por sus  siglas en inglés) incremente sus reservas de oro a 20 por ciento del total, si creen que el SNB debería detener sus ventas del metal precioso y si consideran que todos sus lingotes deberían ser repatriados a territorio nacional.

Esta propuesta conocida como “Salvemos Nuestro Oro Suizo”, enfrenta la dura oposición del gobierno. Ayer la ministra de Finanzas Eveline Widmer-Schlumpf dijo en conferencia de prensa que “una tenencia mínimo de oro rígida e invendible complicaría al SNB cumplir su mandato de asegurar la estabilidad de precios y de contribuir al desarrollo estable de la economía”. Aunque el gobierno y el parlamento han “recomendado” a los votantes que rechacen la propuesta, aún no se dan a conocer las encuestas de opinión. Se espera que esto ocurra a finales de este mes.

Ahora, debemos decir que la hoja de balance del SNB se expandió a raíz de sus intervenciones (manipulación) en el mercado para “defender” el tipo de cambio mínimo de 1.20 con el euro desde 2011. No quieren un franco fuerte. En ese entonces, declaró que no toleraría una tasa de cambio más baja, para lo cual estaba “preparado para comprar divisa extranjera en cantidades ilimitadas”, o sea, para imprimir dinero en masa como todos los demás.

Dicho de otro modo, Suiza se sumó a la “guerra de divisas” bajo la misma absurda idea predominante de que devaluar el valor de la moneda, es “bueno” para los intereses nacionales, en vez de una divisa sólida cuyo respaldo principal, es el oro. Establecer un piso mínimo de reservas en el metal, establecería de este modo un freno natural a la expansión monetaria. Esa, es la verdadera causa de la oposición oficial.

Este movimiento por supuesto por el oro, se suma a otros similares ya existentes en Estados Unidos, Alemania, Países Bajos y a voces solitarias que, como en México, clamamos por la necesaria y pronta repatriación del metal precioso a nuestros respectivos países. La razón de fondo, por supuesto, es que el sistema monetario vigente basado en la deuda –y cuyo rey es el dólar estadounidense, está condenado a desmoronarse en un futuro no muy lejano. En el camino eso significa que los acumuladores de reservas en divisa de papel sufrirán terribles pérdidas, de las cuales, los tenedores de oro saldrán mejor librados.

No obstante, la mayoría del oro de las reservas mundiales se encuentra supuestamente “resguardada” en manos del Banco de Inglaterra y la Reserva Federal de Nueva York. Para decirlo como es, todo el planeta dejó a un par de lobos como encargados de sus jugosas ovejas, a cambio de un mero documento que ampara el compromiso de cuidarlas. Sobra decir que hicieron con ellas lo que quisieron, se las “comieron” vendiéndolas y prestándolas con apalancamiento en un sistema de reserva fraccionaria. No tienen ya oro suficiente para cubrir los gigantescos pasivos. Por eso para EE.UU. es crucial “convencer” a sus sumisos aliados de que nunca se lo pidan, pues no lo entregará. Alemania es el mejor ejemplo, pues el año pasado la Fed prometió devolverle 300 toneladas de su oro  (una pequeña parte de lo que dice custodiarle) en un plazo de siete años, y hasta el momento no le ha enviado casi nada.

En el plano monetario, Suiza ha mostrado la misma sumisión que el resto de países de Europa occidental. Esta se expresó  con la venta de alrededor del 60 por ciento de sus reservas áureas durante los años 2000. No por nada el ex congresista liberal estadounidense, Ron Paul, afirma que la élite suiza está más preocupada por su propio bienestar y reputación internacional que por los más altos intereses de su país. Contra eso justo surgió “Salvemos Nuestro Oro” que, de ganar contra viento y marea, implicaría un duro golpe a la élite que gobierna el mundo y al poder del SNB para imprimir dinero de ilimitado. Es mucho lo que está en juego.

Según Beat Siegenthaler, analista de UBS AG en Zúrich citado por Bloomberg, si la iniciativa triunfa el SNB estaría obligado a comprar 1,500 toneladas de oro en cinco años. Eso equivale a casi la mitad de la producción mundial de oro (3,038.5 tons. en 2013). Por eso están tan desesperados en el gobierno y el banco central. No quieren quedar mal con Washington.

Ojalá que los votantes suizos no se dejen influenciar de mala manera por la propaganda oficial. Repatriar lo que es suyo y respaldar el franco con más oro, es un asunto de seguridad nacional. Sólo así podrán recuperar parte de la reputación dorada que algún día tuvieron.

domingo, 5 de octubre de 2014

LA VERDAD OCULTA DETRÁS DEL “BAJO DESEMPLEO” ESTADOUNIDENSE




El viernes pasado los mercados bursátiles de la mayor parte del mundo se mostraron eufóricos, el dólar se fortaleció y las voces del “mainstream” no dejaban de pregonar los claros signos de “recuperación” de la economía de Estados Unidos. Lo anterior, cortesía del incremento de 248 mil plazas de empleo total no agrícola en septiembre, y la caída en la tasa de desempleo a 5.9 por ciento, el nivel más bajo en seis años, dados a conocer por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS).

Por supuesto, esto alimenta la ya descontada conclusión a finales de este mes del programa de inyección masiva de liquidez (impresión monetaria, QE en inglés) de la Reserva Federal (Fed). También, las especulaciones respecto a una casi “inminente” subida de las tasas de interés para el próximo año.

Para desgracia de los optimistas, debemos decir que las “buenas noticias” de la economía americana –de la que en gran parte depende la mexicana, ocultan realidades que no son nada alentadoras y que desacreditan las versiones de la “recuperación”.

Como ejemplo debemos mencionar que según datos de la propia BLS, la tasa de participación de la fuerza de trabajo al mismo mes de septiembre, se ubicó en 62.7 por ciento, un mínimo de más de 36 años. Este concepto se refiere al porcentaje de todas aquellas personas mayores de 16 años de edad que, o están ocupadas o bien están buscando empleo, pero no incluye a aquellos que han dejado de buscarlo.

Revisar la tasa de participación es relevante, porque mientras la tasa de desempleo se refiere personas que aspiran a encontrar un trabajo remunerado, no nos dice si su caída se debió a un aumento real, fuerte y sostenido de empleos o a que una gran parte de la gente se ha dado por vencida y de plano, ya ni lo busca. Con una tasa de participación que sigue a la baja, como se observa en el gráfico correspondiente, es un hecho que gran parte de la población está en este último caso, por lo que la baja en el desempleo no es como se presume –un signo de recuperación, sino consecuencia de su desaliento.


Fuente: Bureau of Labor Statistics

En el mismo sentido opina Lance Roberts, de la firma STA Wealth Management, quien publicó hace unos días gráficos interesantes, como la de empleados a tiempo completo con respecto a la población en edad de trabajar. Estos son importantes porque son señal de crecimiento económico cuando realmente lo hay. Pero como se ilustra en el gráfico respectivo, la realidad es que los trabajos de tiempo completo con respecto a la población en edad de trabajar están solo apenas arriba de los mínimos observados después de la crisis de 2008-2009, y en niveles no vistos desde la administración de Ronald Reagan en los 80. Los empleos generados, pues, no han sido los que la mayoría espera (continúa después de la imagen).

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Como ve, los magros beneficios obtenidos por la impresión masiva de dólares a cargo de la Fed, han sido aparentes, pues lo único que fue capaz de lograr es que, con ese alfiler del QE, el desplome económico no haya sido catastrófico por el momento. Lo malo es que, como hemos apuntado aquí con anterioridad, una manipulación tan artera de las tasas de interés y la creación de dinero “de la nada” a cargo de un banco central, solo puede en el mejor de los casos posponer la debacle que, una vez que llegue, tendrá un costo y efectos todavía mayores.

Dicho de otro modo, haber casi quintuplicado la base monetaria estadounidense desde el inicio de la crisis en 2008 hasta el mes pasado, permitió a la Fed el tener la peor recuperación de que se tenga registro desde la Gran Depresión del siglo XX. Vaya “mérito” (sigue después del gráfico).

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Este espacio reiteramos nuestra opinión de que, una vez retirados por completo los alfileres (estímulos) del programa QE, se comenzarán a multiplicar los signos de que la recuperación era una falacia, lo mismo que el discurso de que subirán “pronto” los tipos de interés. Bajo ese escenario, sería cuestión de tiempo para que la Fed volviera a ponerse a imprimir dinero. No funcionará, por supuesto, pero por desgracia en este mundo económico dominando por las falsas teorías monetaristas y keynesianas, nuestros gobernantes y banqueros centrales es lo único que saben hacer. Abrochen sus cinturones.

viernes, 3 de octubre de 2014

FUNDAMENTOS Y DEMANDA DE ORO Y PLATA, MÁS FUERTES QUE NUNCA




Imagen: livetradingnews.com
Los precios del oro y la plata en términos de dólares siguen sufriendo. Desde su máximo del año –visto en marzo– a la fecha, el oro ha caído más de 12 por ciento; la plata, desde su mejor momento en febrero pasado, casi 30 por ciento. Aquí hemos dicho que la causa principal de este desplome no es otra que la manipulación del mercado, orquestada por medio de ventas masivas en el mercado de papel (futuros y forwards). Lo único que tienen que hacer es echar a andar la bola de nieve con una venta grande para disparar órdenes “stop loss” que magnifican los efectos.

La intención es mantener el sentimiento de “fortaleza” en el endeble del sistema monetario. Aunque a muchos esto suena a una “teoría conspirativa”, la realidad es que los manipuladores originales –los bancos centrales con la Reserva Federal estadounidense a la cabeza, dejan rastros inocultables.

Este espacio tiene el privilegio de publicar en exclusiva en español dos indicadores de la Nueva Escuela Austríaca de Economía –fundada por el Prof. Antal Fékete: la Base y la Cobase de los metales preciosos monetarios (oro y plata), que exhiben la acción de los manipuladores. Gracias a ellos podemos obtener información que no se encuentra en ningún otro tipo de análisis técnico, como que la artificial baja en las cotizaciones ha disparado la demanda física –sobre todo de plata– en todo el mundo. Las estadísticas lo confirmarán más adelante.

Los datos más recientes de Base y Cobase nos indican que la plata de hecho, está en “backwardation”, una condición que se alcanza cuando el precio al contado (spot) de entrega inmediata, es más alto que el del contrato de futuros más activo. Eso quiere decir que a estos niveles, quien quiera conseguir plata hoy tendrá que pagar un alto sobreprecio, respecto al contrato que promete entregar la plata al vencimiento, en este caso, en diciembre.

Este indicativo de “urgencia” de compra por parte del público inversor, también se está expresando en los altos y crecientes “premios” que por la plata se exigen en el mercado físico. Una suerte de escasez por bajo precio.

En México por ejemplo, la popular onza de plata amonedada conocida como Libertad, que en teoría debería conseguirse alrededor de 228 pesos, tiene premios del 18 al 25 por ciento, más del doble de lo normal. Por eso solo se pueden conseguir entre 270 y 300 pesos, como mínimo.

En el oro la situación es la misma. La onza de oro puro amonedada en México está a la venta en casi 18 mil pesos, un premio de más del 11 por ciento, mientras que en países donde la demanda es mucho mayor, como India –el segundo consumidor global después de China, ya rebasa el 25.8 por ciento. En ese país el sobreprecio creció 13 por ciento en un mes. Dado que el oro no está en backwardation todavía, este metal aparece como más susceptible de nuevos ataques en los próximos días, sazonada con “buenas noticias” aparentes en la economía estadounidense.

Hay una disociación evidente entre el mundo de fantasía del mercado de papel, y la realidad.

¿Quiénes están acumulando masivamente oro y plata físicos en todas sus formas de inversión, y por qué? Las “manos fuertes” del público en general y empresarios enterados que, a sabiendas de que la situación económica y financiera mundial es endeble, atesoran todo el metal precioso que pueden con cada baja. Aquí le comentamos la semana pasada los reportes del diario británico The Telegraph, en el que se da cuenta de cómo los súper ricos están comprando niveles récord de lingotes de 12.5 kg de oro.

El 1 de octubre la Casa de Moneda estadounidense vendió en un solo día 1 millón 150 mil “American Eagles” de una onza de plata, 300 mil monedas más que todas las onzas Libertad del mismo metal vendidas en México en 2013. La “Perth Mint” australiana registró en septiembre el nivel de ventas de monedas y barras de oro más alto desde octubre 2013.

Por desgracia para los occidentales, la mayoría de “manos fuertes” se encuentra en Asia –como lo confirman los diferenciales de sobreprecios entre hemisferios, por lo que los lingotes y monedas que se vayan para allá, no volverán jamás.

La ilusoria “recuperación” de la economía estadounidense, sumada a la muy endeble condición de Europa, Japón y hasta China, motores del mundo, predispone un futuro de graves tribulaciones.

Por desgracia, gobiernos y bancos centrales seguirán intentando sin éxito solucionar el problema con más de lo mismo que nos provocó esta crisis: expansión crediticia, impresión monetaria y mayores déficits públicos. El oro y la plata, se seguirán escondiendo de la circulación en manos privadas.

miércoles, 1 de octubre de 2014

GREENSPAN: MÁS RESERVAS DE ORO DARÍAN A CHINA “FORTALEZA INESPERADA”




Alan Greenspan
Imagen: traderszone.net
Resulta sorprendente lo mucho que pueden transformarse los funcionarios gubernamentales y banqueros centrales una vez que han dejado sus puestos. Uno de los más emblemáticos es el caso de Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal (Fed, banco central) de Estados Unidos, quien en sus discursos y publicaciones más recientes da la impresión de querer presentarse más como un economista de la Escuela Austríaca, que como lo que en realidad fue y es: el principal manipulador del sistema monetario mundial y corresponsable de la crisis global que nos aqueja.

Así pues, Alan “El Arrepentido” Greenspan en su más reciente artículo “Golden Rule: Why Beijing is Buying” (Regla de Oro: Por qué Beijing Está Comprando) –publicado este lunes en Foreign Affairs, dice que si China convirtiera en oro tan solo una pequeña parte de sus 4 billones de dólares en reservas de divisas, el yuan adquiriría “una inesperada fortaleza en el sistema financiero internacional de hoy”. Asegura además que aunque fuera una apuesta arriesgada que tendría sus costos, estos serían modestos en comparación con lo que significaría rebasar a Estados Unidos como el (supuesto) máximo tenedor de reservas de oro del mundo con 8,133.5 toneladas.

Del oro, Greenspan resalta las “propiedades especiales que no tiene ninguna otra divisa, con la posible excepción de la plata”, y el hecho de que por más de dos mil años “ha tenido una aceptación virtualmente incuestionable como pago”. Recuerda también que fue la única forma de retribución que los exportadores aceptaron de Alemania conforme la Segunda Guerra Mundial llegaba a su fin. En este sentido, manda un mensaje claro a los chinos –y a todo aquel dispuesto a escuchar: ni el dólar ni ningún dinero fíat es su sustituto y, llegado el momento, no tendrán la “aceptabilidad universal del oro”. Su conclusión es que Keynes estaba equivocado, el rey de los metales no es una “reliquia barbárica”.

Sin embargo, alguien debería decirle al Sr. Greenspan que su recomendación para que Beijing acumule lingotes por encima de su socio-rival americano, llega muy tarde. Los chinos no la necesitaron. De hecho, como saben los amables lectores de este espacio, China emprendió una política encubierta de acaparamiento masivo de oro a partir de la crisis financiera de 2008.

Pese a ser el sexto país con las mayores reservas áureas (1,054.1 tons.) después de EE.UU., Alemania (3,384.2 tons.), Italia (2,451.8 tons.), Francia (2,435.4 tons.) y Rusia (1,105.3 tons.), lo cierto es que no actualiza el dato de sus tenencias desde 2009. Quieren llegar a ser los primeros pero no que se sepa todavía la verdad de cuánto tienen. Beijing está llevando una doble contabilidad. Es más, el experto Jim Rickards –entrevistado este año en este blog, nos reveló en exclusiva que de acuerdo a sus fuentes los chinos están importando oro en secreto incluso por canales militares.

Asimismo, según las estadísticas del Consejo Mundial del Oro (WGC, por sus siglas en inglés), China es ya el principal consumidor mundial del metal. No obstante, investigaciones de otro analista especializado, Koos Jansen, han descubierto que, cuando menos, las cifras reales de demanda son más del doble (2,197 tons. en 2013) de lo estimado por el WGC.

Por si fuera poco, podemos considerar que el objetivo chino de superar las reservas de oro americanas, se hizo oficial con el artículo titulado “La misión estratégica del oro para apoyar al yuan en el mundo”. El texto publicado en Sina.com.cn el 30 de julio pasado por Song Xi, gerente general de la China National Gold Group Corporation y presidente de la Asociación del Oro del país, asegura que la tarea central del metal precioso es apoyar la internacionalización del yuan (RMB), y permitir así que China “se convierta en una potencia económica mundial y asegure que se logre el ´sueño chino´.”

Song resalta que cuando la libra esterlina y el dólar alcanzaron su estado de divisa internacional, sus reservas de oro como porcentaje del total mundial eran del 50 y 60 por ciento, respectivamente. Por ello, es indispensable que se aumente el “contenido de oro” del RMB para que tenga “aceptación popular y valor estable”, subrayó. La meta hecha pública por Song es elevar las reservas áureas primero hasta 4 mil toneladas para superar a Alemania, y luego a 8,500 tons. para dejar atrás a Estados Unidos.

Este es un mensaje claro para quienes desdeñan el actual rol del yuan en el contexto internacional. El plan para convertirlo en divisa de reserva apoyado por el oro está definido: que el Banco Popular de China compre oro en masa (aunque no lo diga), que se relajen los controles a su importación, que se establezca un fondo para la construcción de reservas y un Banco de Oro.


De modo que para lo único que sirve la tardía recomendación de Greenspan, es para que en este hemisferio los escépticos abran los ojos y busquen amparo fuera del sistema bancario y financiero. El mundo como lo conocemos, no será el mismo después del colapso inevitable del dólar.

lunes, 29 de septiembre de 2014

EL PEOR TERRORISTA DEL MUNDO



Imagen:
almontehighlandgames.com 

Hace unos días, el ex subsecretario del Tesoro de EE.UU., Paul Craig Roberts (PCR), publicó un artículo que vale la pena relatar. En él, criticó por una parte el discurso de Obama ante Naciones Unidas, y por otra, la complaciente actitud de Rusia y China ante el avance americano.

Sobre el discurso, dice que es la cosa más absurda que ha escuchado en su vida, y que le sorprende que el presidente estadounidense sea capaz de pararse frente a todo el mundo para mentir de forma tan abierta, pero más aún, que la audiencia no se hubiese levantado para abandonar la Asamblea. “Los diplomáticos del mundo en realidad se sentaron ahí y escucharon descaradas mentiras del peor terrorista del mundo. Incluso aplaudieron su aprobación”, señaló con dureza.

Indica por ejemplo que cualquiera sabe que EE.UU. primero defenestró al gobierno ucraniano legítimamente electo para imponer uno afín a sus intereses, que se resiste a revelar imágenes satelitales de la destrucción del avión de Malaysia Airlines en territorio ucranio; que Kiev se niega a sacar a la luz las instrucciones del control de tráfico aéreo que se le dieron al avión y que Washington ha impedido una verdadera investigación del incidente. En este sentido, afirma que los expertos europeos han testificado que ambos lados de la nave mostraban evidencias de fuego de ametralladora, lo que indica que habría sido derribado por los jets ucranianos que lo perseguían.

Esto, recuerda Roberts, ocurre mientras EE.UU. considera que “no es agresión cuando bombardea e invade siete países en 13 años sin una declaración de guerra”, pero sí cuando Moscú acepta la petición de los habitantes de Crimea que en un 97 por ciento, votaron a favor de unirse a la Federación rusa.

No por nada se pregunta si el “cáncer del extremismo violento” es del llamado “Estado Islámico” (ISIS por sus siglas en inglés), o el de Washington, que ha asesinado a cientos de miles de civiles y desplazado a millones de sus hogares en el siglo XXI. Lo anterior, bajo la “Doctrina Wolfowitz” que declara la hegemonía estadounidense como el objetivo dominante para el gobierno americano.

Roberts recuerda que ISIS fue creado por el régimen Obama, y que sus “yihadistas” fueron los mismos que usó para derrocar a Muammar Gadafi en Libia

Asimismo, acusa, Barack Obama nunca dijo en la ONU que el problema central del mundo es la incapacidad de Washington para aceptar la existencia de fuertes países independientes de su influencia política, como Rusia y China.

Pero Roberts reprocha además la complacencia rusa-china frente a la amenaza de Washington. Asegura que ni Moscú ni Beijing entienden el peligro real que les representa, y que por eso no han respondido de una manera en la que se evite la necesidad de una guerra. Por ejemplo, el gobierno de Vladimir Putin podría “probablemente destruir a la OTAN” negándose a vender gas a sus miembros europeos, en respuesta a las sanciones que le han impuesto. En cambio, Rusia ha permitido que acumulen provisiones para el invierno, y continúa aceptando dólares como pago, no rublos, cuando mucho del poder enemigo americano se basa en el uso de su moneda como divisa de reserva.
China y Rusia, reclama Roberts, han sido negligentes en defender sus soberanías. Gracias esa actitud, Obama sabe que puede mentir todo lo que quiera a placer.

Los chinos tampoco han tenido un papel digno en opinión del subsecretario del Tesoro, pues no han aprovechado la manipulación del precio del oro a través de ventas masivas de “naked shorts” en el mercado, para comprarlos y demandar la entrega física del metal, lo que haría que el colapso del sistema financiero occidental pudiera ser “catastrófico”. China tampoco ha optado por vender sus tenencias de bonos del Tesoro americano que suman más de un billón de dólares, con lo que podrían devaluar al dólar hasta el punto de quebrarlo y destruir su carácter de reserva. 

Dado que ni Moscú ni Beijing están haciendo nada de esto, ambas capitales están trabajando “para proteger el control de Washington sobre el Medio Oriente y el petrodólar”.

Roberts revela que académicos chinos le informan que la Fundación Rockefeller está creando agentes americanos en universidades chinas, y que firmas americanas están incorporando a sus consejos de administración a familiares de funcionarios partidistas locales y regionales. Todo ello, “cambia la lealtad del gobierno central hacia el dinero americano”, sin contar que muchos economistas chinos son formados en las ideas y teorías que favorecen los intereses de EE.UU.

La incapacidad de ambos países, nos dice Roberts, “hace que la guerra nuclear sea más probable”, pues no hay en la práctica posibilidad alguna de que la OTAN invada u ocupe territorios rusos o chinos. La guerra sería a la distancia. Lo malo es que una conflagración así terminaría con la vida en la Tierra. En ello reside la importancia de que Moscú y Beijing comprendan la gravedad de la “maldad” que ha convertido a EE.UU. en “el peor estado terrorista del mundo”.

PCR concluye que es posible que el planeta entero sea salvado por otra vía: el colapso económico estadounidense. “El castillo de naipes americano se sigue sosteniendo sólo como resultado de la tolerancia del mundo hacia la vasta corrupción y desinformación, y porque la ambición se satisface con el dinero obtenido a partir de un sistema manipulado”, sentenció. Un liderazgo ruso o chino fuerte, podría derrumbar ese castillo.


En coincidencia con Roberts, aquí hemos alertado del peligro de la escalada de tensiones geopolíticas alentadas por el gobierno Obama. El “Premio Nobel de la Paz” parece ansioso por ir a una guerra a gran escala que, por supuesto, no podemos permitir.

viernes, 26 de septiembre de 2014

EL (GRAN) PROBLEMA DE TENER UN BANCO CENTRAL




Imagen: rcmultimedios.mx
El artículo del miércoles llamó la atención sobre la constante y desproporcionada emisión de base monetaria (billetes y monedas) por parte del Banco de México (Banxico). Quedó claro que, aunque sin reconocerlo, nuestro banco central lleva muchos años inmerso en una perversa dinámica de inyección de liquidez que, a pesar de su pretendida autonomía, termina por alimentar el defectuoso sistema que tenemos.

No cabe duda que tiene razón la Escuela Austríaca de Economía en criticar la sola existencia de los bancos centrales, pues como es obvio, su actuar termina siendo siempre dañino.

Jesús Huerta de Soto, uno de los más prominentes economistas “austríacos”, en su libro “Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos” hace un muy detallado análisis y crítica de dichas instituciones, a través de la aplicación del teorema de la imposibilidad del socialismo.

No es intención de este artículo revisar todos los aspectos abordados en su amplia obra, pero sí resulta conveniente citarlo en el contexto del desempeño de Banxico.

Por ejemplo, Huerta de Soto nos dice que el sistema basado en un banco central y en el ejercicio privado de la banca con reserva fraccionaria, es el peor de los casos de una “planificación central”. Lo anterior debido a que todo está manejado por ese prestamista de última instancia, que ejerce la coacción del Estado en los ámbitos bancario, financiero y monetario.

Gracias a ella el banco central proporciona liquidez a los bancos en momentos de crisis, y deja sin efecto las señales y mecanismos naturales del mercado que restringen, o deberían restringir en un mercado libre, los excesos de la banca. Además, expande el crédito sin el correspondiente ahorro real voluntario, con lo que las distorsiones en la economía producto de esa expansión, conducen sin remedio a severas crisis. En suma, un banco central no elimina la recurrencia estas, sino que en el mejor de los casos, las pospone y agrava cada vez más.

Y es que tarde o temprano, dice Huerta de Soto, el mercado “tiende espontáneamente a reaccionar y revertir los efectos de las agresiones monetarias a que es sometido, de manera que los intentos deliberados […] para evitar tales efectos están condenados al fracaso.” Así es.

El autor nos recuerda asimismo las palabras de F.A. Hayek: “todos los bancos centrales se enfrentan a un dilema básico que hace inevitable que su política deba efectuarse con un amplio poder discrecional, en un entorno en el que carecen de toda la información que necesitan para lograr sus objetivos”, énfasis nuestro.

Huerta de Soto explica que incluso los defensores de la banca central como Charles Goodhart han reconocido que, a pesar de todos los esfuerzos, en la práctica es casi imposible determinar de manera “adecuada” la oferta y demanda de dinero, “dado el comportamiento muy variable, difícilmente predecible, y estacional que tienen las múltiples variables que manejan.” Banxico pues debería darse un “baño de humildad” que mucha falta le hace, pues la respuesta genérica que nos dio en su oficio comentado en la entrega anterior–de que la creación de dinero en el país responde solo a la “demanda” del público, resulta más que insatisfactoria. Ni siquiera explica cómo es que la determina.

En este sentido –abunda el académico, en realidad resulta imposible intentar estimar el nivel necesario de billetes y monedas en circulación, “sin dar lugar a políticas monetarias erráticas y desestabilizadoras.”

Por si fuera poco, los funcionarios del banco central son, en el fondo, burócratas influidos por el grupo en el poder. No por casualidad siempre estarán más presionados e incentivados a actuar en favor de políticas laxas –justo como la de inyectar liquidez al estilo Banxico, en vez de impopulares medidas restrictivas como el alza en las tasas de interés.

En suma, el contar con un monopólico banco central al que ya nos hemos acostumbrado en todo el mundo, en realidad no es más que un signo negativo adicional del avance del Estado en sus afanes intervencionistas en la economía. Sobra decir que esto termina siempre por incidir de mala manera en las libertades de las personas y en la menor creación de riqueza.

Conscientes del problema fundamental que implica tener un banco central, debemos también reconocer que ya que lo tenemos, lo menos que debemos exigir es que corrija el rumbo. México necesita más ahorro real, que no se conseguirá mientras no subamos las tasas de interés por encima de la inflación, y mientras se siga imprimiendo dinero sin límites. Los mexicanos no tenemos por qué seguir pagando por los errores de nuestra autoridad monetaria.

martes, 23 de septiembre de 2014

BANXICO, SIN CONTROL SOBRE LA BASE MONETARIA




Imagen: Forbes México
De acuerdo con el Artículo 2 de la Ley del Banco de México (Banxico), el instituto central tiene por finalidad “proveer a la economía del país de moneda nacional”, y como objetivo prioritario, el de “procurar la estabilidad del poder adquisitivo de dicha moneda.” Es decir, debe velar por que no haya inflación. Por su parte la Fracción I del Artículo 3 de la misma Ley, señala que tendrá entre sus funciones la de regular la emisión y circulación de moneda.

Debido a esto, nos dimos a la tarea de revisar las cifras de expansión de la Base Monetaria (BM), y encontramos cosas interesantes. Por ejemplo, que este agregado compuesto por los billetes y monedas en circulación, más los depósitos bancarios en cuenta corriente de las instituciones de crédito en el banco central, creció a una tasa media de 12.1 por ciento de 2000 a 2013. En promedio, a ese ritmo la BM se duplica en poco más de seis años. No por nada en ese período, la cantidad de circulante en manos de los mexicanos más que se cuadruplicó, al pasar de 208,943.1 millones de pesos el último día hábil de 2000, a 917,875.8 millones de pesos al 31 de diciembre de 2013.

Al corte del 22 de septiembre pasado, la BM había disminuido como lo hace de forma cíclica a  878,371.7, pero es un hecho que cerrará el año muy por encima del nivel alcanzado en 2013.

En lo que va del siglo, 2001 –año recesivo– es el que presentó la menor expansión de BM con casi 8 por ciento, mientras que 2006 observó la tasa más alta con 18.4 por ciento. Asimismo, 2009, cuando sufrimos una muy severa recesión, la BM creció 9.43 por ciento. Como ve, el aumento de efectivo circulante en el país no se corresponde en absoluto con el crecimiento económico. Si hay contracción, la BM crece; si hay expansión, todavía más.

Antes de continuar, conviene que citemos las palabras de Alejandro Alegre, Director de la Fábrica de Billetes del Instituto Central, quien dijo que “A través del análisis de las variables macroeconómicas se calcula cuál será la demanda de billetes que se requerirán; ello lo define la Junta de Gobierno de Banxico.”

Ante esas declaraciones –dadas a Alejandra Contreras para su excelente reportaje publicado en Forbes México (“Banxico, una fábrica de 1,300 millones de billetes”), consideramos oportuno preguntar mediante una solicitud de información, cuál era la fórmula o mecanismo por los cuales se estimaba la “adecuada” cantidad de emisión de moneda nacional.

Pues bien, en su oficio de respuesta OFI007- 11663, la institución que comanda Agustín Carstens nos contestó que no existe una fórmula para la creación de dinero, sino que su expansión “responde estrictamente a la demanda de base monetaria que requiere la economía nacional, demanda que el Banco de México atiende en su totalidad.” Esa respuesta genera más dudas que certezas, pues como se aprecia en el grafico correspondiente, el crecimiento de la BM parece bastante lineal como para un comportamiento basado solo en una variable de demanda. (Continúa después de la gráfica)

Fuente: Banxico (clic para ampliar)

Como sea, lo cierto es que quien debería según la Ley regular la emisión de moneda para el cumplimiento de su objetivo prioritario de preservar el poder de compra del peso mexicano, lleva muchos años comprometido con una especie de campaña de “flexibilización cuantitativa” (QE) al estilo de la Reserva Federal estadounidense, si bien distinta en la forma. En nuestra opinión, Banxico ha renunciado a su papel de regulador monetario para convertirse solo en una imprenta monopólica de dinero-papel, a pesar de su “autonomía”.


Y es que esa demanda extraordinaria y perpetua de nuevos billetes debe verse como lo que es: un efecto de las fallidas políticas públicas que privilegian el consumo, el endeudamiento y el dispendio sobre el ahorro y la austeridad. Una carrera de nunca acabar. Esto claro bajo el falso principio, tan criticado en este espacio, de que la inyección de dinero y el gasto “estimulan” la economía, sin contar que nunca tendremos una inflación de verdad bajo control mientras la emisión monetaria y el gasto deficitario, sean la constante.

Mientras tanto, Banxico se cruza de brazos confiado sólo en la herramienta que le queda: las tasas de interés. Con ella, ha logrado que estas se encuentren en mínimos históricos, que mientras benefician a los deudores como el gobierno federal, lastiman otra vez a los mismos de siempre: los ahorradores. Una economía que no promueva el ahorro, el equilibrio fiscal, los mercados libres y la estabilidad monetaria está condenada al fracaso.

Por si fuera poco, en su oficio de respuesta hace evidente también que no le preocupa para nada la inyección constante de billetes, pues esa Base Monetaria dice, “es un pasivo del banco central que no se encuentra respaldado por algún otro tipo de activo (como el oro en el pasado)” (sic).

También nos aclara, como si fuera consuelo, que “no se pagan intereses por los billetes y monedas en circulación ni por los depósitos en la cuenta corriente de las instituciones de crédito en el banco central. En el balance del Banco de México, el saldo de la base monetaria es un pasivo que no genera pago de intereses al banco central.”


En suma, podemos decir que es una desgracia que contemos con un banco central que castiga el ahorro, imprime billetes a altas tasas anuales sin ningún límite ni respaldo, que tiene sus poquísimas reservas de oro en manos del Banco de Inglaterra y, por si fuera poco, presenta preocupantes números rojos en su balance general. La “fortaleza” mexicana que tanto se presume, es un espejismo.