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miércoles, 8 de octubre de 2014

REFERÉNDUM: ¿SUIZA RECUPERARÁ SU REPUTACIÓN DE ORO?




Imagen: Kitco.com
El 30 de noviembre próximo, los ciudadanos de Suiza acudirán a las urnas a votar en un referéndum, en el que decidirán sobre tres aspectos fundamentales: si quieren que el Banco Nacional  Suizo (SNB, por sus  siglas en inglés) incremente sus reservas de oro a 20 por ciento del total, si creen que el SNB debería detener sus ventas del metal precioso y si consideran que todos sus lingotes deberían ser repatriados a territorio nacional.

Esta propuesta conocida como “Salvemos Nuestro Oro Suizo”, enfrenta la dura oposición del gobierno. Ayer la ministra de Finanzas Eveline Widmer-Schlumpf dijo en conferencia de prensa que “una tenencia mínimo de oro rígida e invendible complicaría al SNB cumplir su mandato de asegurar la estabilidad de precios y de contribuir al desarrollo estable de la economía”. Aunque el gobierno y el parlamento han “recomendado” a los votantes que rechacen la propuesta, aún no se dan a conocer las encuestas de opinión. Se espera que esto ocurra a finales de este mes.

Ahora, debemos decir que la hoja de balance del SNB se expandió a raíz de sus intervenciones (manipulación) en el mercado para “defender” el tipo de cambio mínimo de 1.20 con el euro desde 2011. No quieren un franco fuerte. En ese entonces, declaró que no toleraría una tasa de cambio más baja, para lo cual estaba “preparado para comprar divisa extranjera en cantidades ilimitadas”, o sea, para imprimir dinero en masa como todos los demás.

Dicho de otro modo, Suiza se sumó a la “guerra de divisas” bajo la misma absurda idea predominante de que devaluar el valor de la moneda, es “bueno” para los intereses nacionales, en vez de una divisa sólida cuyo respaldo principal, es el oro. Establecer un piso mínimo de reservas en el metal, establecería de este modo un freno natural a la expansión monetaria. Esa, es la verdadera causa de la oposición oficial.

Este movimiento por supuesto por el oro, se suma a otros similares ya existentes en Estados Unidos, Alemania, Países Bajos y a voces solitarias que, como en México, clamamos por la necesaria y pronta repatriación del metal precioso a nuestros respectivos países. La razón de fondo, por supuesto, es que el sistema monetario vigente basado en la deuda –y cuyo rey es el dólar estadounidense, está condenado a desmoronarse en un futuro no muy lejano. En el camino eso significa que los acumuladores de reservas en divisa de papel sufrirán terribles pérdidas, de las cuales, los tenedores de oro saldrán mejor librados.

No obstante, la mayoría del oro de las reservas mundiales se encuentra supuestamente “resguardada” en manos del Banco de Inglaterra y la Reserva Federal de Nueva York. Para decirlo como es, todo el planeta dejó a un par de lobos como encargados de sus jugosas ovejas, a cambio de un mero documento que ampara el compromiso de cuidarlas. Sobra decir que hicieron con ellas lo que quisieron, se las “comieron” vendiéndolas y prestándolas con apalancamiento en un sistema de reserva fraccionaria. No tienen ya oro suficiente para cubrir los gigantescos pasivos. Por eso para EE.UU. es crucial “convencer” a sus sumisos aliados de que nunca se lo pidan, pues no lo entregará. Alemania es el mejor ejemplo, pues el año pasado la Fed prometió devolverle 300 toneladas de su oro  (una pequeña parte de lo que dice custodiarle) en un plazo de siete años, y hasta el momento no le ha enviado casi nada.

En el plano monetario, Suiza ha mostrado la misma sumisión que el resto de países de Europa occidental. Esta se expresó  con la venta de alrededor del 60 por ciento de sus reservas áureas durante los años 2000. No por nada el ex congresista liberal estadounidense, Ron Paul, afirma que la élite suiza está más preocupada por su propio bienestar y reputación internacional que por los más altos intereses de su país. Contra eso justo surgió “Salvemos Nuestro Oro” que, de ganar contra viento y marea, implicaría un duro golpe a la élite que gobierna el mundo y al poder del SNB para imprimir dinero de ilimitado. Es mucho lo que está en juego.

Según Beat Siegenthaler, analista de UBS AG en Zúrich citado por Bloomberg, si la iniciativa triunfa el SNB estaría obligado a comprar 1,500 toneladas de oro en cinco años. Eso equivale a casi la mitad de la producción mundial de oro (3,038.5 tons. en 2013). Por eso están tan desesperados en el gobierno y el banco central. No quieren quedar mal con Washington.

Ojalá que los votantes suizos no se dejen influenciar de mala manera por la propaganda oficial. Repatriar lo que es suyo y respaldar el franco con más oro, es un asunto de seguridad nacional. Sólo así podrán recuperar parte de la reputación dorada que algún día tuvieron.

viernes, 12 de septiembre de 2014

YA HAY GUERRA MUNDIAL EN VARIOS FRENTES




Imagen: losporque.com
Por desgracia el mundo parece dirigirse hacia una gran guerra, aunque en ciertos aspectos ya lo está. Y no es que por fuerza haga falta esperar a que haya dos bandos que se la declaren y empiecen a soltar las primeras bombas. No. De hecho, si es que eso sucede, es posible que una conflagración mundial sea solo la última etapa, de un lento pero consistente proceso de degeneración de las condiciones de convivencia pacífica entre personas, naciones enteras y al interior de los mismos países.

Solo hace falta mirar a los diferentes conflictos que en estos mismos momentos se desarrollan, en el plano económico, monetario, comercial y político. No es propósito comentar aquí cada uno de ellos, pero sí algunos de los más representativos.

Por ejemplo, tenemos la aún vigente disputa entre Ucrania y los separatistas pro-rusos en el este del país, que en realidad se ha convertido en una lucha entre el mundo occidental encabezado por la alianza Estados Unidos-Europa por un lado, y Rusia por el otro. Ayer mismo la Unión Europea y Washington anunciaron el endurecimiento de medidas contra Moscú y en especial contra los sectores rusos de defensa, energético y financiero. El gobierno de Vladimir Putin respondió que esas medidas no les dejan otra opción que tomar represalias, y lo tomó como una acción en contra de la frágil paz en Ucrania. No podemos olvidar que como consecuencia de la política occidental de aislamiento contra Rusia, esta ha corrido a los brazos de China, que la ha recibido muy bien. Juntos, con los BRICS, han iniciado una abierta campaña contra la supremacía del dólar, la moneda de “reserva” que viene a menos.

Por otra parte, este miércoles Obama anunció que ha ordenado atacar las posiciones del llamado Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) en Siria, como ya lo está haciendo en Irak. De manera que los americanos estarían luchando contra los enemigos de su enemigo, el presidente sirio Bashar al-Assad. Esta “ayuda” no obstante, genera sospechas. Justo por eso, Rusia desconfía y ha dicho que teme que se pueda bombardear también posiciones del ejército sirio, su aliado. EE.UU. mataría así dos pájaros de un solo tiro, pero no será tan fácil pues ya está el antecedente de cómo la presión de Putin, hace un año logró evitar el ataque americano contra Siria a cambio de que esta entregara su arsenal químico.

En otro frente, el diario británico Financial Times publicó esta semana una encuesta en la que revela que el 53 por ciento de los chinos y el 29 por ciento de los japoneses, piensan que sus países entrarán en guerra en el futuro. Cabe recordar que en todos estos casos, hay ya dolorosos antecedentes de guerra entre ambos bandos. En el caso sino-japonés, las tensiones han escalado de nuevo desde 2012, cuando el gobierno nipón compró tres islas en el Mar Oriental de China que Beijing reclama como propias.

Pero mientras lo anterior es en el plano geopolítico, en el económico-financiero las cosas no son diferentes.

Los bancos centrales del mundo continúan su política de imprimir dinero sin límites. Con esto, mantienen otro frente –el de la “guerra de divisas”, en la que los países compiten por devaluar sus monedas, con la falsa creencia de que así ganan competitividad y crecimiento. Dejan de lado que la devaluación, lejos de ayudar, luego de los aparentes beneficios obtenidos en el corto plazo, termina siendo perjudicial para la economía nacional de que se trate, y por si fuera poco, atenta contra el poder adquisitivo de las personas. Estas, viven una guerra interna al ver cómo el valor del dinero que ganan y sus ahorros, se desvanece. Frustradas, buscan al culpable en los empresarios por pagar “salarios de hambre”, en el gobierno por no decretar alzas salariales o controlar los precios, etc. Todos ellos, efectos y no la causa real de sus desgracias que se oculta en el sistema monetario. El “pecado” original está en que el dinero ya no tiene respaldo alguno de valor en el oro, algo que quienes mueven los hilos del mundo tras bambalinas siempre anhelaron, para poder controlar desde la emisión monetaria a gobiernos mediante la deuda.

No es casualidad que para que el sistema siga operando, es condición indispensable que la emisión de dinero y el endeudamiento, crezcan de manera exponencial. La desgracia está en que por definición, ese proceso no puede durar para siempre.

En este sentido, el empresario Hugo Salinas Price en su más reciente artículo titulado “Fiat Money and Independence for Scotland” (Dinero Fíat e Independencia para Escocia), resalta que ese falso dinero fiduciario, de papel, promueve también el separatismo. Este es el siguiente frente en nuestra revisión.

Salinas tiene razón. Explica que ese tipo de moneda “Tiende a separar regiones distantes del centro que emite el dinero fíat. Separa al país de un país, ya que cada uno trata de defender su moneda y su economía, de los efectos adversos de las políticas defensivas de dinero fíat de sus vecinos.” Eso, por supuesto, no existía en un mundo de estabilidad monetaria en que, el patrón oro, era la justa medida de valor del dinero. En ese entonces los saldos en el comercio exterior eran liquidados en oro, mientras que hoy, es en dinero de papel –sobre todo dólares, que como dijimos sigue siendo creado “de la nada” en cantidades ilimitadas. Un fraude.

El magnate afirma que en los próximos años, atestiguaremos cómo las economías se cierran al exterior promoviendo el proteccionismo, y teniendo como consecuencia el aumento de la pobreza en el mundo. El libre comercio propicia la abundancia, limitarlo, crea lo contrario. De manera que el resurgimiento de los nacionalismos en el mundo es, como lo fue antaño, uno de los más graves peligros para la paz global.

En Francia por primera vez el líder de extrema derecha Marine Le Pen lidera las encuestas presidenciales. Europa parece ir de nuevo por el camino equivocado.

Los casos de separatismo de parte de Escocia –que la próxima semana votará en referéndum su independencia del Reino Unido, y de Cataluña en España –donde ya se discute por algunos grupos la conformación de un “ejército” en caso de declararse independientes, son dos de los ejemplos más destacados y actuales, pero que se seguirán multiplicando por doquier.


De manera que las fronteras del mundo se cierran cada vez más a la libre circulación de personas, capitales y mercancías, justo cuando lo que se necesita es todo lo contrario. Lo grave es que ya en el pasado, experiencias similares nos condujeron primero hacia la Gran Depresión del siglo XX, y más tarde, a la Segunda Guerra Mundial. Aún es tiempo de evitar otra pero la verdad, es que no vamos en la dirección correcta.

viernes, 28 de marzo de 2014

JIM RICKARDS: CHINA IMPORTA ORO SECRETAMENTE USANDO CANALES MILITARES (ENTREVISTA EXCLUSIVA)




Jim Rickards
El blog de Inteligencia Financiera Global se complace en presentar la siguiente entrevista exclusiva con el experto mundial Jim Rickards. Jim es autor del best-seller "Guerra de Divisas” y de "La Muerte del Dinero”, que está por llegar.

Es también administrador de cartera de la firma West Shore Group y socio de Tangent Capital Partners, un banco comercial con sede en Nueva York. Es asesor en mercados de capital de la comunidad de Inteligencia de EE.UU. y de la Oficina del Secretario de Defensa.

Gracias por aceptar esta entrevista.

Jim, como bien sabes, China es actualmente el mayor consumidor mundial de oro, pero mientras que el Consejo Mundial del Oro (WGC por sus siglas en inglés) afirma que su demanda "record" en 2013 fue de sólo 1,065.8 toneladas, la Asociación del Oro de China estima que el “consumo” de oro fue de 1,176 toneladas. Por otro lado, varios expertos como Koos Jansen dicen que la demanda real de ese país fue mucho más de 2,000 toneladas el año pasado. ¿A quién debemos creerle?

- Hay muchas estimaciones oficiales y no oficiales de la acumulación de oro en China. La verdad es que nadie sabe el número exacto debido a que China no es transparente en cuanto a las cifras del total de oro que entra al país, ni las de su propia producción minera. Tampoco es transparente sobre cuánto de ese oro va para la adquisición personal y cuánto para las reservas del gobierno. Por lo tanto, todos los analistas, incluido yo, estamos trabajando con información imperfecta o incompleta.

Sabemos que un poco de oro entra a China usando canales militares y que no se reporta a ninguna autoridad. Como resultado, incluso las mejores estimaciones podrían ser demasiado bajas. La mejor guía es asumir que China tiene un objetivo en mente, probablemente 5,000 toneladas o más, y continuará acumulando a través de diversos canales hasta que se alcance ese objetivo. Mi estimación es que China va a anunciar que cuenta con más de 5,000 toneladas de oro a principios de 2015. Probablemente tiene al menos 3,000 toneladas en la actualidad.

¿Por qué China está comprando cantidades tan grandes de oro? ¿Se está preparando Beijing para el colapso del sistema de dinero fíat (de papel, irredimible)? ¿Querrán reemplazar al dólar con el yuan como moneda de reserva?

- China no prevé reemplazar al dólar con el yuan como moneda de reserva global. Esto requeriría que China abriera su cuenta de capital, lo que no quiere hacer. También se requiere un buen estado de derecho y un profundo mercado de bonos líquidos con instrumentos de financiamiento y cobertura, los cuales no tiene. Así, el yuan no será una divisa de reserva durante al menos diez años, posiblemente durante más tiempo  y los chinos lo saben.  

La razón por la que China está adquiriendo oro es para cubrir su exposición a los dólares. China en realidad quiere un dólar fuerte debido a que poseen más de $3 billones (millones de millones) de dólares en papel de deuda denominado en dólares que no pueden desechar. Si Estados Unidos infla y devalúa el dólar, el precio del oro subirá mucho. Cualquiera que sean las pérdidas de China en el papel a causa de la inflación del dólar, las compensará con sus ganancias en oro. Así que China está cubriendo sus dólares con oro. Otros inversionistas deberían hacer lo mismo.

El oro se está yendo de Occidente al lejano Oriente, eso es un hecho. Parece que las economías "desarrolladas" se están quedando sólo con "oro" papel. ¿Podría esto dar lugar a futuras tensiones de guerra entre China y Rusia por un lado, y los EE.UU., Europa y Japón por el otro?

- Ciertamente el oro se está moviendo rápidamente de bóvedas en los EE.UU. y Europa, como las del COMEX (Commodity Exchange) y el GLD (el más popular de los fondos cotizados en oro), hacia bóvedas en China, incluyendo las del gobierno. Gran parte de este oro pasa a través de las refinerías suizas, donde se funden barras de 400 onzas y 99.90% de pureza, para volverlas a refinar y convertirlas en barras de 1 kilo y 99.99 % de pureza.

Cuando el oro se mueve de Occidente a Oriente, no hay ningún cambio en las existencias totales de oro, pero hay una reducción en la oferta flotante debido a que el oro del COMEX y el GLD está disponible para el comercio y préstamos, mientras que el oro oficial de China no lo está. Esto implica una reducción gradual de posiciones cortas en oro papel, porque hay menos oro físico disponible para soportar el comercio de oro papel. A su vez, esto propicia un mayor precio para el oro físico. Un precio más alto del oro significa un valor bajo para el dólar medido en oro. Esto aumentará las tensiones entre China y los Estados Unidos, tensiones que ya son altas entre China y Japón por las islas del Mar del Sur, y entre los EE.UU. y Rusia por Ucrania. Con todo esto en combinación, el potencial de un error o escalada que pueda resultar en una guerra real provocada en parte por el aumento de los precios del oro, se vuelve más probable.

El precio del oro ha estado subiendo en lo que va del 2014 (al momento de la entrevista). ¿Pueden las actuales tensiones entre Ucrania y Rusia provocar una explosión en los precios del oro? ¿Qué tan alto podría subir el precio del oro en el largo plazo a pesar de la manipulación?

- Las tensiones entre los EE.UU. y Rusia relacionadas con Ucrania han ayudado ligeramente al precio del oro debido a los habituales flujos de inversión hacia “refugios seguros”. Es poco probable que escale la guerra económica entre Estados Unidos y Rusia por Ucrania porque los primeros tienen mucho más que perder que Rusia, y no quieren llevar la situación hasta ese nivel.

Los bancos centrales tienen todavía la capacidad de manipular los precios del oro, a través de préstamos de oro físico a bancos comerciales, que utilizan el metal que toman prestado para venderlo en cuentas “no asignadas” (en estas el propietario no posee lingotes específicos, sino que un solo inventario de existencias sirve para cubrir todas las solicitudes de retiro de un oro que ha sido vendido varias veces) a sus clientes, usando apalancamiento. Pero la demanda de oro físico por parte de China y otros está haciendo que los préstamos y transacciones de oro papel sean más difíciles, porque hay menos oro físico para soportar el intercambio y un mayor riesgo de impago por parte de algún participante en el mercado que súbitamente se descubra incapaz de obtener oro físico para cumplir con un contrato de papel.

Toda manipulación eventualmente se viene abajo porque los participantes del mercado comienzan a acumular del otro lado de la operación para poner a prueba la voluntad y los recursos de los manipuladores. Cuando la manipulación actual se venga abajo, probablemente en el próximo año o dos, el oro se disparará basado en los fundamentos de oferta y demanda. En ese escenario, precios de 3,000 dólares la onza no deberían sorprendernos, aunque el oro podría irse a 9,000 dólares la onza o más si es necesario para restaurar la confianza perdida en el sistema monetario internacional.

Jim, ¿está el mundo al borde de un colapso deflacionario o de uno inflacionario? En cualquier caso, ¿es una buena idea para la gente común e incluso países enteros el acumular reservas de oro físico?

- El mundo está al filo de la navaja de la inflación y la deflación. Hay una poderosa tendencia deflacionaria en el mundo a causa de la depresión de 2007 y de la necesidad de vender activos para liquidar deuda, lo que pone aún más presión a la baja en los precios de los activos, incrementando el estrés sobre otros, forzando la venta de activos adicionales, etc., una espiral descendente.

Hay una poderosa tendencia inflacionaria en el mundo a causa de la impresión masiva de dinero y de las tasas de interés en cero, las cuales permiten el uso del apalancamiento para inflar el precio de los activos.

La deflación y la inflación se están anulando entre sí en los índices de precios, pero ninguna se irá pronto. Las reservas de oro físico son la mejor clase de activo en esta situación. Si la inflación prevalece, los precios del oro subirán mucho a través de las fuerzas del mercado. Si prevalece la deflación, el gobierno podría forzar los precios del oro al alza con el fin de causar más inflación generalizada. Esto sucedió alrededor del mundo de 1931 hasta 1934, cuando el Reino Unido, EE.UU. y otros devaluaron sus monedas elevando el precio del oro. En las profundidades de la deflacionaria Gran Depresión, el precio del oro medido en dólares aumentó 75%. Esto ilustra por qué el oro está siendo acumulado por los bancos centrales, ya que preserva la riqueza tanto en inflación como en deflación.

¿Seguirá la plata el precio ascendente del oro? ¿Cuál tiene más potencial?

- La plata es más difícil de analizar que el oro porque juega un rol importante como insumo industrial y como materia prima además de ser un metal precioso, mientras que el oro tiene si acaso pocas aplicaciones comerciales o industriales y es realmente solo dinero puro. Como resultado, la plata podría subir sobre la base de expectativas inflacionarias y movimientos en el precio del oro, pero al mismo tiempo experimentar presiones bajistas si hay debilidad en la producción industrial. En el largo plazo, la plata seguirá los movimientos en el precio del oro con algunos rezagos y mayor volatilidad. Precios mucho más altos del oro sin duda implicarán precios mucho más altos de la plata independientemente de los usos industriales que la plata pueda tener.

Finalmente Jim, cuéntanos acerca de tu próximo libro "The Death of Money” (La Muerte del Dinero). ¿Se trata de una secuela de tu anterior obra "Guerras de Divisas"? ¿Cuándo sale a la venta y cómo podemos comprarlo?

- Gracias. La muerte del dinero es a la vez un antecedente y una secuela de Guerras de Divisas. Cubre mi carrera en asuntos de seguridad nacional de 2003 a 2008, que fue previo a mi participación en el juego de guerra financiera del Pentágono en 2009 descrito en los Capítulos 1 y 2 de Guerra de Divisas. Y es una secuela en la que se mira más profundamente en el futuro del sistema monetario internacional, y se expande a cosas que sólo se mencionan brevemente en el libro anterior, como el papel del FMI y su dinero mundial llamado Derechos Especiales de Giro o DEGs. El nuevo libro, The Death of Money, está disponible en Amazon aquí http://t.co/puuXy3qnQE y estará en librerías o en el propio Amazon en impreso o Kindle a partir del 3 de abril en su edición de exportación. Sale el 8 de abril en Estados Unidos y Canadá.


Muchas gracias por tu tiempo, Jim. Esperamos tenerte de nueva cuenta muy pronto en este blog.

jueves, 27 de diciembre de 2012

EL "INESPERADO" PROTAGONISTA DE LA CRISIS QUE VIENE ES...

Imagen 123rf.com

Estamos a unos días de que comience el 2013, pero ya se hacen las apuestas y pronósticos de quiénes serán los próximos protagonistas en el interminable escenario de la crisis. De entrada, podemos anticipar que a esta tragicomedia se sumará un viejo conocido de la economía, pero del que no muchos conocen su situación real: el país del Sol Naciente, Japón.

Si bien es cierto que por el momento Estados Unidos roba cámara con el famoso “precipicio fiscal”, es cuestión de meses para que los japoneses se conviertan en tema de todos los días en los noticieros.

Por supuesto, primero, lo primero. Faltan ya muy pocos días para que Obama y el Congreso lleguen a un acuerdo que les permita seguir gastando más de lo que tienen, y elevar otra vez su tope de endeudamiento, que por cierto, estarán alcanzando el próximo lunes 31 de enero.

Ya se sabe que a nuestros vecinos del Norte les encanta hacer como que arreglan todo, cuando en realidad solo posponen la solución y empeoran las cosas.

Para explicar de forma muy simplificada el “precipicio fiscal”, imagine que usted es el jefe de una familia y que tomó la decisión desde hace tiempo que en 2013, ahora sí se iba a poner a ahorrar y a cortar gastos porque lo ahogan las deudas, pero ya que lo ve llegar se echa para atrás, porque todos le dicen que ya se acostumbraron a vivir con lujos y que si recortan las deudas y los excesos, van a entrar en depresión.

Para remediarlo, usted acepta aplazar los planes a cambio de más promesas de ajustes al cinturón en el futuro y unos cuantos recortes sin gran trascendencia… otra vez. ¿Qué obtuvo? Nada en realidad. Su situación económica seguirá empeorando y de todos modos, cuando ya no pueda pagar lo que debe, entrará en depresión y quiebra.

Pues eso es lo que ocurre con Estados Unidos, que se las verá cada vez más difícil.

Pero volviendo al tema Japón, su caso es todavía peor. Acaba de llegar un nuevo primer ministro al gobierno, Shinzo Abe, y lo que ha dicho ha dejado boquiabiertos a muchos, mientras otros irresponsables, hasta le aplauden.

Y es que aunque muchas veces solo pensamos en Japón como un país rico y sólido, la realidad es que tiene un muy grave problema de deuda, mucho peor que los países europeos y más del doble que Estados Unidos, pues llega hasta el 230% de su PIB, es decir, debe más de dos veces todo lo que esa enorme economía, la tercera del mundo, produce en un año.

Eso no es todo. Tienen una población que envejece con rapidez y claro, demanda una gran cantidad de beneficios a la seguridad social y al gobierno.

Los japoneses llevan ya dos décadas perdidas sin crecimiento, y ahora el nuevo gobierno quiere estimular la economía gastando aún más que antes, disparar más lo que debe y presionar al Banco de Japón para que  imprima dinero “sin límites”.

No hace falta decir que se puede imprimir billetes pero no crear riqueza de la nada, por lo que una crisis de divisas para Japón, está cada día más cerca.

Que no nos sorprenda si llega en 2013 o a más tardear en 2014. Es igual. Sus efectos se dejarán sentir en todo el globo. ¿Será este el detonante de la próxima gran crisis financiera, a la que nos referimos hace unos días?

De cualquier modo, este es otro ejemplo más de lo que se conoce como “guerra de divisas”, en las que los países buscan devaluar su moneda, a manera de competencia o “guerra”, supuestamente para ser más competitivos pero destruyendo los ahorros de sus habitantes.

Por eso, la gente en Asia, América y todas partes, seguirá buscando refugio en el único dinero que los bancos centrales no pueden crear a su antojo: claro, el oro y la plata. No queda de otra. La opción de esperar a que cambien, sin duda, es una misión imposible.

viernes, 5 de agosto de 2011

¡SE HUNDEN LAS BOLSAS! LLEGÓ EL GRAN COLAPSO

Las señales del colapso estuvieron siempre para el que las quiso ver. Por supuesto, en este rango no entran gobernantes, periodistas y medios que, una y otra vez, afirmaron que la recuperación económica estaba en marcha. Ante lo que no quisieron ver –u ocultaron, esta semana los mercados financieros los evidenciaron con un mensaje claro y contundente, al desplomarse los índices bursátiles. Este jueves negro en México, vio a la Bolsa Mexicana de Valores tener su peor caída desde 2009 (-3.37%), mientras que en Wall Street el Dow Jones y el S&P500 perdieron 4.31 y 4.78%, respectivamente.

Al cierre de esta columna, los índices asiáticos los imitaban teniendo su peor derrumbe desde marzo. En palabras llanas, el rebote económico provocado por todo el arsenal de estímulos fiscales y monetarios que soltaron, se agotó; estas caídas, son solo un reflejo. Descanse en paz su “recuperación”.

Como es evidente, cuando el dinero sale de un lado después entra en otro, por lo que el dólar, el franco suizo y los bonos del Tesoro estadounidense destacaron entre los ganadores del día, con lo que no queda lugar a dudas que, la madre de todas las burbujas, es la de los “treasuries”. Y es que por contradictorio que parezca, tanto el billete verde como sus bonos soberanos siguen siendo considerados aún, como un refugio seguro. De ahí que sus rendimientos, a pesar de ser ya tan bajos, sigan comprimiéndose.

Eso sí, llegará el día en que esta farsa global –en  la que todo el sistema se basa en dinero fíat (de papel), tendrá que caer por su propio peso, y entonces el dinero real (oro y plata) con su propia burbuja, verá estallar ante sus ojos la de los bonos yanquis.

Mientras tanto, la realidad es que como ya hemos señalado con anterioridad, es posible (y deseable) que ante el gran colapso que ha reiniciado, se presente una liquidación mayor en metales preciosos y otras commodities, que podría ser la última gran oportunidad de compra. Su “bull market” (mercado alcista), por lo tanto, seguirá intacto y más fuerte que nunca.

Por supuesto, la evidente tendencia bajista verá por momentos algunos rebotes temporales, hasta que las voces desesperadas de los inversionistas y grandes capitales de hoy, se conviertan mañana en exigencias de más de esa poderosa droga a la que el sistema es adicto: la impresión monetaria. De hecho, esta ya inició en Japón y Suiza que han tenido que inyectar (crear) dinero para tratar de controlar la apreciación de sus monedas. Asimismo, el Banco Central Europeo a través de su torpe titular, Jean-Claude Trichet, ha indicado que está listo para volver a intervenir en forma selectiva en el mercado de bonos irlandés y portugués.

¿Queda alguna duda de que nadie quiere una moneda fuerte? Por lo tanto, la guerra de divisas continuará también, hasta que el propio presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, termine anunciando alguna modalidad de “relajamiento cuantitativo” (QE3).

Ahora bien, para los escépticos que a estas alturas dudan que recaigamos en una recesión, habría que decirles que según estadísticas de la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés), desde 1945 a la fecha, Estados Unidos ha caído en recesión luego de un promedio de 59 meses de expansión. No obstante, en ese periodo ha habido extremos en los que la misma fue tan breve como 12 meses (’81-’82), y tan larga como 10 años (1991-2001). O sea, una recaída en todo caso, es sólo cuestión de tiempo. Si como mero ejercicio tomáramos la media de meses de crecimiento (casi 5 años), eso marcaría altas probabilidades de contracción hacia 2014.

Para como están las cosas, se ve muy difícil que la economía aguante tanto, sobre todo si consideramos que en 2008-2009, cuando estalló la crisis, ni siquiera había reventado el problema en Grecia, España, Portugal, Irlanda, ni tampoco Estados Unidos tenía los problemas que enfrentó recientemente para elevar su techo de endeudamiento.

¿Qué “estímulos” les quedarán para la próxima vez? Si añadiéramos un ingrediente más, una eventual desaceleración china, el trazo de la tormenta perfecta queda concluido para lo que algún día, en definitiva, quedará marcado como la Gran Depresión que nos tocó vivir.

Twitter: @memobarba

viernes, 14 de enero de 2011

PESO VS. DÓLAR: LA DEVALUACIÓN QUE MATA DE HAMBRE

Dice un clásico que aquel que engaña, siempre encontrará alguien que se deje engañar. Para el caso de la economía, esas palabras aplican a la perfección. 2011 inició con protestas de todo tipo en contra del alza de precios de mercancías y servicios. Existe pues un claro sentimiento de enojo e impotencia, que no encaja con el optimismo de muchos gobiernos que insisten en clamar la existencia de una recuperación que no se percibe.

En medio de esta niebla de mentiras, conviene ser cuidadosos cuando nos hablan de términos como los de “devaluación” e “inflación”, para evitar caer en la trampa. Y es que en los tiempos actuales, uno corre el riesgo de dejarse llevar, por ejemplo, por la apreciación del tipo de cambio peso/dólar (que esta semana alcanzó niveles mínimos que no se veían desde octubre de 2008), y creerse el cuento de la recuperación. Lo mismo en el caso de la supuesta “inflación controlada” o nula, que de existir, no generaría descontento popular.

Debemos tener claro que la baja del dólar, obedece a las políticas de “relajamiento cuantitativo” (en español, impresión masiva de dinero) de su banco central (Fed). Esa creación de dinero, es inflación pura que luego se manifiesta en los precios. En un ambiente de tasas de interés manipuladas hacia cero por ciento, esa liquidez empuja a los capitales en su lógica de buscar con desesperación, nuevos destinos para la obtención de rendimientos.

México ha mantenido –también de modo artificial, tasas más altas que por supuesto, nos convirtieron en uno de los destinos favoritos de esos flujos especulativos. No por nada en 2010, los recursos de extranjeros en el mercado mexicano de bonos gubernamentales, se dispararon casi 90 por ciento para imponer un récord de 22.3 mil millones de dólares.

Banco de México (Banxico) se quedó cruzado de brazos en momentos en los que estos influjos extraordinarios y anormales, exigían bajar los tipos de interés. Hoy, ese irresponsable temor de actuar mantiene sobrevaluado al peso, y manda señales tergiversadas a ciudadanos e inversionistas.

Estos últimos sacarán todo el provecho posible mientras dure, pero no titubearán en reaccionar cuando la casa de naipes se tambalee. En este espacio pensamos que, con estas presiones cambiarias, Banxico reforzará pronto sus compras de dólares (imprimiendo pesos), para comenzar a depreciar paulatina pero consistentemente al peso frente al billete verde; un nuevo frente en la Guerra de Divisas.

Pero, si el tipo de cambio no es un indicador fiel de la verdadera devaluación que sufrimos, sí lo es en cambio el precio de las commodities o materias primas (metales, café, petróleo, gas, etc.).  Evidencias sobran. El oro por ejemplo, cerró el año con una ganancia en dólares de alrededor de 30 por ciento; la plata, de 80 por ciento.

Hacemos un paréntesis para recordar que esta columna, es una férrea defensora de la propuesta de monetizar la onza de plata Libertad para fomentar el ahorro en México. Estos resultados nos ayudan a explicar el por qué es una manera sencilla y práctica de proteger nuestro poder adquisitivo.

Ahora bien, la mayor preocupación no llega por el lado del alza en los metales preciosos, sin los cuales todos podemos vivir. No. El peligro más grande se encuentra en la imparable escalada de precios de otras commodities indispensables para vivir: los alimentos. La ONU ha lanzado ya una alerta de “crisis alimentaria” que, sobra decir, pegará más a las naciones y personas más pobres. No es casual que el índice con que la FAO mide los precios de productos agropecuarios base (cereales, carne, azúcar, etc.), se encuentre en su máximo desde que comenzó a elaborarlo hace 20 años.

¿Podrán explicarnos cómo es que la economía se está recuperando, mientras los billetes y monedas que cargamos cada día compran menos? Esa, la devaluación que mata de hambre, es la que debe ocupar toda nuestra atención. Ayer mismo, la CANACINTRA anunció inminentes aumentos en bebidas y alimentos, una historia sin fin.
Por eso, la disputa Peso vs. Dólar, en tanto que peleadores de papel, ya es secundaria. Ambos están perdiendo valor a un ritmo vertiginoso e irrefrenable frente a activos reales como las commodities, que afectan directamente la vida cotidiana de millones de habitantes del planeta. En esta ocasión, la devaluación del billete verde nos arrastra con él.

El panorama no cambiará pronto, menos aún con los crecientes déficits fiscales y “estímulos” que seguirán en Estados Unidos. Así que señor presidente, en vez de decir que la economía “está más fuerte que nunca”, debería admitir que el crecimiento del PIB se lo debe a Barack Obama y sus absurdas políticas keynesianas, que tienen a su país al borde de una cesación de pagos y de la próxima Gran Depresión.


Guillermo Barba

Twitter: @memobarba