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domingo, 1 de junio de 2014

LA “CONFISCACIÓN” DEL PRECIO REFERENCIAL DEL ORO Y LA PLATA




Imagen: kingworldnews.com
Hay ahora malas noticias en el mundo de los metales preciosos monetarios, que tienen que ver con el establecimiento de sus precios referenciales. Como recordará, los últimos meses han estado cargados de presiones sobre los famosos y longevos London Gold Fix (LGF) y London Silver Fix (LSF), mecanismos análogos que hasta la fecha “fijan” la cotización bajo la cual se celebran innumerables contratos y transacciones entre compradores y vendedores de oro y plata, respectivamente.

Dichas presiones se deben a investigaciones que iniciaron organismos reguladores como la Autoridad de Conducta Financiera del Reino Unido (FCA, por sus siglas en inglés) o el alemán BaFin, y que han concluido con el cese voluntario de operaciones del LSF a partir del próximo 14 de agosto, con especulaciones respecto a que el LGF correrá la misma suerte y una multa al banco británico Barclays por manipular el mercado del oro.

Pues bien, las informaciones más recientes confirman nuestros temores. Y es que la Asociación del Mercado de Lingotes de Londres (LBMA, por sus siglas en inglés) según ha informado Reuters, sigue en consultas con la industria para construir una alternativa a la “muerte” del LSF, y posiblemente al cambio o relevo que tendría que darse en el LGF.

Dos grandes bolsas están entrando a la competencia en la LBMA por establecer el nuevo mecanismo de precio referencial de la plata, y estas son el Chicago Mercantile Exchange (CME) y el London Metal Exchange (LME). Todo apunta a que la solución propuesta es la de un sistema electrónico. Ambos organismos han hecho pronunciamientos en el sentido de estar trabajando muy de cerca con la LBMA, por supuesto, con la intención de apuntalar la posición global de Londres en el mercado de metales preciosos.

Asimismo, también la empresa evaluadora de precios de referencia de materias primas Platts y la agencia Thompson Reuters estarían en pláticas con la LBMA para proveer una solución alternativa al mercado. La LBMA ha consultado a empresas mineras, usuarios, inversores, reguladores y estas posibles empresas participantes para conocer sus opiniones respecto a cuál sería el “mejor” nuevo mecanismo de fijación de precios de la plata.

Es evidente que la noticia de que China está aprovechando la crisis en los “Fixes”, haciendo lo propio para impulsar a Shanghái como el futuro centro principal de establecimiento de cotizaciones de referencia del oro y la plata, no cayó nada bien en la capital británica ni en Nueva York.

Más allá de ello, hay algo que nadie ha dicho hasta el momento con todas sus letras: La acción de las autoridades reguladoras sobre los “Fixes” fue lanzada a gran escala con el único propósito de ofrecer en sacrificio una o dos cabezas visibles en el sector financiero privado, propiciar una reforma y luego poder decir al público inversor: “no se preocupen, todo está bien ahora. La manipulación terminó”. Sin embargo, nada estás más alejado de la realidad.

En los hechos, este ataque oficial contra el LGF y el LSF es no es más que una mera confiscación de los precios referenciales de los metales preciosos en beneficio de los verdaderos manipuladores. El mensaje siciliano fue entendido por los entes privados y esta fue una de las razones por las cuales nadie quiso entrar a cubrir el lugar que dejó en ambos mercados la salida del Deutsche Bank.

Decimos que se trata de una confiscación porque si bien es sabido que los bancos de lingotes todavía manipulan el mercado para obtener ganancias de las variaciones de precios –y del cual el caso Barclays no es sino una pequeña muestra, la manipulación de fondo es orquestada por bancos centrales como (¡oh sorpresa!) la Reserva Federal de Estados Unidos, el de Inglaterra y el Banco de Pagos Internacionales que ahora lo harán en exclusiva. El Comité de Acción Antimonopolio del Oro (GATA) ha ofrecido por años evidencias de sus mañosas intervenciones.

De modo que ese poder detrás de la cortina decidió dar un manotazo en la mesa para quitar a los bancos de lingotes el privilegio de obtener ganancias manipulando precios –para que ahora ellos como banqueros centrales y gobiernos occidentales monopolicen el falseo del mercado.

Lo peor es que si surge un nuevo sistema automatizado de precios de referencia como se plantea, esto no hará más que seguir ocultando la manipulación de fondo: todo habría cambiado para dejar las cosas igual. La agravante es que ahora, ¿quién pondrá en tela de juicio la operación “sin la mano del hombre” de robots que calcularán ahora las cotizaciones referenciales con base en transacciones “reales”? Se están cubriendo las espaldas.

El problema no obstante es que en esas transacciones “reales” seguirán más a gusto que nunca metiendo mano desde lo “oscurito”, con total impunidad, aquellos ya aludidos cuyo supremo interés es el de mantener vivo el mayor tiempo posible el condenado sistema actual de dinero irredimible, cuyo monarca es el dólar. Pobre de aquel que se deje engañar. La transferencia del poder hacia Oriente, está en marcha.

miércoles, 25 de julio de 2012

¿Y POR QUÉ SE DESPLOMAN EL ORO Y LA PLATA? Parte II

En la primera parte de esta entrega, abordamos las causas exógenas de las caídas tan pronunciadas que hemos observado en los mercados de oro y plata durante los últimos meses.
Ahora es turno de llegar a la sustancia, a la causa de las causas que explica cómo y por qué, durante años, sus precios han permanecido artificialmente deprimidos.
De entrada es justo recordar que, para que un mercado auténtico exista, tiene que ser libre. Esto es así, pues en el intercambio de cualquier tipo de bienes o servicios, y por tanto, en el establecimiento de sus precios, no debe mediar más que la voluntad expresa de las partes, el mutuo acuerdo sujeto a las fuerzas de oferta y demanda.
En este entendido, cualquier intervención exógena –peor aún si esta es gubernamental, que pretenda imponer condiciones, límites, precios, etc., no solo coarta la libertad de los que en él participan, sino que además terminará por degenerar en una artera distorsión con consecuencias insospechadas para todos: individuos, empresas y por supuesto en la provisión de las mercancías afectadas. El caos.
La evidencia histórica nos demuestra cuán desastroso es el final para aquellos casos en que el mercado libre es violado, pues sus colosales fuerzas siempre terminan por imperar, y el castigo para los responsables es proporcional al tamaño y período de la manipulación.
Ahora bien, oro y plata son dos “materias primas” que resaltan de entre las demás por sus cualidades monetarias. Ambas, cumplen con todas las funciones del dinero, y por tanto, lo son por antonomasia. Por cierto, uno elegido por la espontaneidad de la propia acción humana, que explica por qué lo han sido en todos los rincones del planeta a lo largo de los tiempos.
Es justo por esa incómoda condición y la de ser un dinero que por su naturaleza es finito, que los emisores y principales beneficiarios de otro “infinito”, el dinero fíat (el creado en papel o como dígitos en computadoras), se han enfrascado en una oscura guerra sin cuartel para mantener oprimida a la dupla de metales preciosos, a niveles en los que no estarían en un mercado de verdad. El móvil de este artilugio es entonces, no solo económico, sino también político.
La razón es clara: la cotización del oro, y en cierta medida la de la plata, es el indicador inequívoco de la devaluación del dinero fíat que, luego de agosto de 1971 –cuando se abandonó el patrón oro, tiene como eje de su modelo global al dólar estadounidense. Al menos así lo es en condiciones de mercado libre, que quieren evitar a toda costa, pues la corrupción de ese orden basado en la expansión ad infinitum del crédito, y por ende de la creación monetaria, pretende ser llevada hasta sus últimas consecuencias. Los beneficios que han obtenido, bien lo valen para ellos.
La herramienta principal en este ardid han sido los derivados financieros y el sistema de reserva fraccionario de los Bullion Banks (bancos especializados en metales preciosos), capaz de generar una falsa sensación de sobre oferta, que rebasa por mucho las existencias físicas. Dicho mecanismo en esencia consiste en la posibilidad de vender o prestar con interés varias veces un mismo lote de oro, a costa de todos los clientes que al no demandar la entrega material, se sienten simultáneamente propietarios de los mismos lingotes. En otras palabras, se auto dotan del poder de crear “oro” papel.
Jeff Christian, especialista de CPM Group, grupo especializado en materias primas y apologista del sistema fraccionario, ha declarado ante instancias oficiales de Estados Unidos, que: “los metales preciosos […] son intercambiados en múltiplos de cien veces su respaldo en físico”.
Por su parte, bancos centrales y privados tampoco dejan solos a ambos metales, pues son conocidos sus esfuerzos por manipular y/o “moderar” su sintomática alza. Los primeros, como ya se dijo, para no evidenciar la caída descomunal en el valor de sus divisas, y los segundos, para obtener utilidades prontas producto de su juego intencional con operaciones de derivados.
Una historia conocida ahora que se ha destapado la cloaca del escándalo del Líbor, pero de alcances todavía mayores. Tanto, que hace parecer a los manipuladores de ese tipo de interés como simples “niños traviesos”.
En esta trama juegan un papel principal las coordinadas ventas “en corto” (short selling) por parte de grandes corporaciones financieras de la talla de JP Morgan. Esas y otras acciones sospechosas han llevado a la CFTC (órgano regulador estadounidense) a conducir una investigación sobre una “potencial” manipulación del mercado de la plata, que no obstante ha tomado cuatro años sin llegar a conclusiones definitivas. Se espera que dicha indagatoria publique sus resultados en septiembre u octubre próximos.
Pese a ello, no se tienen muchas esperanzas de que se acabe con este fraude en el corto plazo, pues como han acusado voces autorizadas como la del especialista Ted Butler (http://bit.ly/NXIm8c), la propia CFTC podría estar jugando del lado de los señalados.
Dicho lo anterior, queda claro oro y plata tienen un largo trecho alcista por recorrer, lo mismo que todos nosotros en nuestro camino por exigir transparencia en los mercados. No podemos soslayar que esa batalla, es un frente más en una lucha mucho mayor y permanente: la lucha, por nuestra libertad.
memob@hotmail.com

Twitter: @memobarba

viernes, 16 de marzo de 2012

¿Y A QUIÉN LE IMPORTA DÓNDE ESTÁ EL ORO?

México, D. F., 16 Marzo 2012 (Guillermo Barba) – Cada día más países se preguntan dónde está guardado (o escondido), el oro de sus reservas nacionales. Y no es para menos, México, Estados Unidos, Países Bajos, Alemania y Suiza, forman parte de esa lista de naciones, en las que sus propios ciudadanos, han cuestionado a las autoridades sobre esta materia.

No es casualidad,  que el sentido común de esas personas les permita saber, o intuir, lo que algunos encumbrados funcionarios con doctorado, muchas veces ni siquiera reconocen por temor u omisión: las maltrechas condiciones en que se encuentra la economía mundial.

En ese grupo de personas preocupadas, están aquellos que han decidido recurrir al amparo financiero que proporcionan el oro y la plata, y que difícilmente aceptarían otra forma de compra que la entrega física de los metales.

A nivel de los pequeños inversores, es ilógico pensar que alguien esté dispuesto a aceptar a cambio de su dinero, un simple documento que respalda la propiedad sobre presuntas onzas de oro, que no solo no han visto, sino que podrían encontrarse incluso en otro continente. Sin embargo, resulta paradójico que, a los banqueros centrales que adquieren decenas de toneladas de oro, para las que destinan miles de millones de dólares, no les parezca irracional.

Quizás todo se reduzca al miedo de ofender a entidades tan poderosas como la Reserva Federal de Nueva York, o a los grandes bancos especializados en metales preciosos (Bullion Banks), como lo evidenció el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann (http://bit.ly/xsNLs8).

Sea por la razón que sea, no debemos perdernos en falsas ideas que tanto insisten en vendernos desde “alguna parte”, como si la ubicación física del oro no importara o que los déficits públicos y la impresión monetaria sin fin (Quantitative Easing, en inglés), no tienen ninguna consecuencia grave, por lo que siempre se puede ir más allá.

Si de verdad fuese así, el presidente estadounidense Richard Nixon, no hubiese tenido que decretar el fin de la convertibilidad del dólar en onzas de oro, ni el mundo estaría sufriendo las grandes vicisitudes que lo han aquejado, como la actual crisis del euro. Un mundo feliz de derroche y excesos sin molestas resacas es imposible.

Parece que nunca aprenderán que no existen atajos para alcanzar la prosperidad, que exige inteligencia, disciplina y constancia financiera. Si lo contrario fuera cierto, la pobreza simplemente no existiría y podría acabarse por decreto. Algo debería decirles el hecho de que todos aquellos que han intentado hacer esto último, han terminado por empeorar las cosas. No obstante, el 100 por ciento de fallos no les dice mucho a los aún hegemónicos monetaristas y keynesianos.

Cuando las inquebrantables fuerzas del mercado pasen factura, y pongan las cosas en su sitio por la fuerza, tal vez entonces nuestra sociedad, tan habituada a la imparable alza de precios, y a vivir de prestado más allá de sus posibilidades, comience a escuchar aquellos ecos de los que siempre señalamos que: “Traer el oro a casa, es tan importante como la fórmula de Ahorro = Prosperidad & Dispendio = Ruina” (http://bit.ly/lubICP).

Guillermo Barba/OroyFinanzas

Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com