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miércoles, 13 de mayo de 2015

¿Ya empezó una nueva recesión en Estados Unidos?

Cada mes la Reserva Federal (Fed) de Nueva York (NY) publica su Encuesta de Expectativas del Consumidor (EEC) en tres grandes categorías: la inflación, el mercado laboral y las finanzas de los hogares. La EEC contiene una visión sobre cómo esperan los consumidores que se comportarán en el tiempo los precios de los alimentos, gas, vivienda, educación y la atención médica. También da una perspectiva sobre el empleo, el crecimiento de sus ingresos, gasto y acceso al crédito.

Según el más reciente reporte de la Fed de NY, durante abril “las expectativas de crecimiento medio del gasto de los hogares retrocedieron significativamente con respecto al mes anterior.” Por su parte, las previsiones de inflación a un año cayeron a 2.7%,  y a tres años se incrementaron a 3.0%.  Asimismo, las esperanzas de crecimiento de los ingresos se mantuvieron casi sin cambios.

domingo, 26 de octubre de 2014

LA DESTRUCCIÓN DEL CAPITAL (III)




Imagen: www.wadeburleson.org
En la entrega anterior comentamos que de acuerdo con las teorías del Prof. Antal Fékete, piedra angular de la Nueva Escuela Austríaca de Economía, la actual estructura de descendentes tasas de interés auspiciadas por la especulación “libre de riesgo” en el mercado de bonos, provocada a su vez por la política de operaciones de mercado abierto de la Reserva Federal estadounidense (Fed), hemos entrado a una peligrosa espiral de destrucción de capital.

Podemos decir que las graves consecuencias de aquellas operaciones de mercado abierto son principalmente tres: el incremento en el valor de liquidación de la deuda, el deterioro de los términos de intercambio del trabajo  y el desvanecimiento de las cuotas de depreciación.

Respecto a la primera, cabe recordar que el rendimiento de un bono de deuda varía de manera inversa al precio de este. Fékete explica que esta visión es desde el punto de vista del acreedor, pero que se olvida verlo desde el ángulo opuesto: el de los deudores. Es decir, cuando los precios de los bonos aumentan influidos por las compras aseguradas de la Fed, los tenedores de estos saben que tienen ahora un valor cuyo precio en el mercado ha sido elevado, y por tanto, la tasa de interés se comprime. Quien venda ese bono a tasa menor a lo que compró está realizando una ganancia capital, pero para el deudor, esto significa que si quisiera liquidar de manera anticipada su deuda, le costará más recomprar ese bono.

Si por ejemplo, el valor de uno de estos vio caer tasa de interés a la mitad, eso significa que el costo de liquidar ese bono tiene un precio mucho más alto en el mercado, de lo que era antes de la caída. Eso de hecho, implica que se ha incrementado la carga del crédito para el deudor y complica que este pueda salir ese pasivo de manera anticipada. El costo para obtener el mismo flujo de efectivo de los cupones del bono se ha incrementado. En el ejemplo citado, ahora se necesita pagar el doble de lo que se hubiera pagado antes del recorte de los tipos para obtener el viejo nivel de flujo. Fékete critica por eso que la caída permanente de tasas sea vista como una “bendición” para las empresas, cuando es lo opuesto.

La segunda destructiva consecuencia de las descendentes tasas de interés a través de las operaciones de mercado abierto, es el deterioro de los términos de intercambio del trabajo. Dicho en palabras simples, hay una caída en el valor de los salarios y más desempleo. La razón tiene que ver también con el incremento en el costo de liquidación y por tanto, de la carga de la deuda. El punto central es el valor presente del flujo de efectivo, que varía de forma inversa respecto a la tasa de interés a la que se descuenta. A mayor tasa menor valor presente y viceversa. Por eso con cada recorte de aquella el valor presente del flujo de caja se incrementa. Fékete explica que lo que esto significa para los trabajadores y para aquellos que necesitan dichos flujos de efectivo para sobrevivir –como los pensionados, es que el precio que tienen que pagar dicho flujo cada vez que las tasas bajan, es mayor. Dicho de otro modo, los trabajadores tendrían que trabajar el doble para poder ganarse el mismo flujo de efectivo.

En lo que toca a los pensionados, sus fondos de pensión son aniquilados porque no pueden disfrutar del mismo flujo del que disfrutaban antes del recorte. En consecuencia, el nivel de vida de los trabajadores y pensionados queda condenado a caer. Fékete asegura que este proceso por el cual el dinero pierde su capacidad para comprar flujo de efectivo ha sido desvirtuado y relegado con toda intención por los poderes fácticos del sistema monetario actual de dinero fíat, pues si la gente supiera y entendiera lo que están haciendo, habría revoluciones. Dado que su propio trabajo es casi siempre la única riqueza que posee el trabajador, dice Fékete, esa riqueza pierde poder cada vez que cae la tasa de interés. Para mantenerla, debe trabajar cada vez más duro para poder adquirir la misma cantidad de flujo de efectivo para vivir.

Por si fuese poco, el dinero que ganan es ahora menos capaz de liquidar sus deudas, pues el costo de terminarlas anticipadamente como ya se vio, también sube. La deuda eterna es pues, una moderna forma de esclavitud hecha posible en origen, por un sistema donde el propio dinero no es real, sino una deuda en sí mismo.

Solo queda agregar que eso lejos de estimular la economía como se pregona, condena asimismo al desempleo a los trabajadores marginales. Los empleadores preferirán adquirir más deuda a una tasa menor y utilizar maquinaria adicional para reemplazar a los trabajadores menos cualificados, que continuar pagándoles. Su costo se incrementó. El resultado obvio es mayor desempleo.

La tercera consecuencia de las operaciones de mercado abierto de la Fed para deprimir los tipos de interés es el desvanecimiento de las cuotas de depreciación. Como en las dos anteriores, estas constituyen un cuasi-flujo de efectivo cuyo valor se ha desploma a causa de aquellas. Las cuotas de depreciación son una herramienta contable que revela cuánto del valor de un bien productivo se ha “consumido” por el uso y el tiempo, y cuánto se necesita apartar para amortizar la pérdida en un año en particular. Si las tasas de interés son deprimidas por el banco central, hay un retraso en el plazo de amortización, que hace que no se garantice el reemplazo a tiempo de la porción “consumida” del viejo capital. No es posible pues, compensar la destrucción de capital con la generación de nuevo para sustituirlo, y como resultado, se siembra una depresión de alcances insospechados.

jueves, 31 de enero de 2013

MÉXICO: LAS BURBUJAS FINANCIERAS POR ESTALLAR

Imagen: susynreeve.com

Este miércoles se dio a conocer lo que en los medios llamaron una “inesperada caída” de 0.1% del Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos, en el último cuarto de 2012 respecto al trimestre anterior.

Sin embargo, la realidad es que esta contracción, que además es la primera que ocurre desde 2009, es un síntoma más que evidencia lo que en este blog le he estado adelantando, respecto a una innegable desaceleración de la economía de ese país, y que nos pegará a los mexicanos.

Llama la atención que no obstante este dato, los mismos economistas y analistas que estimaban un crecimiento de más de 1% en ese período, son quienes están buscando interpretaciones con las que pretenden hacer ver que esa caída, “no es tan mala” como parece.

Peor aún, es que en México funcionarios y expertos afirman que no seremos afectados por esa caída del PIB estadounidense.

Ese, en un discurso que se parece mucho a la confianza y optimismo que en 2008 tenía el entonces secretario de Hacienda, Agustín Carstens, que como usted recordará, subestimó el impacto de la crisis económica diciendo que para el país solo sería “un catarrito y no una pulmonía como antes”.

El estar tan confiados y desprevenidos nos costó el tener una de las peores recesiones de que se tenga registro.

Por eso, al recordar la experiencia de entonces, como la de 1994, debería estarse tomando medidas para desinflar las principales burbujas financieras nacionales, que aunque evidentes, nadie quiere ver.

Estas están siendo causadas por la avalancha de dólares que, desde el Norte, no ha dejado de llegar por culpa de las conocidas “flexibilizaciones cuantitativas” (impresiones monetarias o QE, por sus siglas en inglés) de la Reserva Federal.

Y es que todas las burbujas son así de seductoras, al grado que siempre autoconvencen a quien se deja, de que las señales negativas son solo transitorias y que todo marcha bien.

Ese es el dañino poder que tienen, y que ahora se vive en el peso, en la Bolsa de Valores y los bonos mexicanos, a causa de esa oleada de capitales extranjeros que están llegando aquí a ganar dinero fácil, y sin grandes esfuerzos.

Siempre sucede que la mayoría se ciega ante las burbujas, cuando están en fase de expansión, porque todos están contentos con sus efectos, mientras duran, sin pensar en lo que pudiera venir después. Es por eso que siempre se inflan y duran más allá de los límites imaginados.

Ojalá que el Banco de México (Banxico) hiciera lo que le corresponde, ya que en la ponderación de costos y beneficios, lo menos malo sería bajar su objetivo de Tasa de Interés Interbancaria a un día.

Es relevante que cuando menos uno de sus subgobernadores, Manuel Sánchez, admite que los factores externos son “los más importantes” afectando al peso, y no la política económica local, pero de poco sirve si las correctas apreciaciones no se materializan en acciones. Los titubeos han sido la constante en Banxico a la hora de tomar decisiones.

Esto debe cambiar pronto. Sobre todo porque se está escuchando por todas partes que México se está volviendo a poner “de moda”, gracias a sus “sólidos fundamentos macroeconómicos”. Un espejismo de las burbujas.

Eso es riesgoso, pues si bien no estamos tan mal como otros países, lo cierto es que nos vemos mejor de lo que estamos más por circunstancias externas, que por nuestras fortalezas.

Las cifras que ha expuesto el mismo Banxico así lo demuestran.

Debemos ver esos recursos entrantes como si fuesen prestados y que se tendrán que pagar, pues no los hemos generado nosotros con ahorros propios ni produciendo más y mejor. Es justo ahí donde radica el mayor peligro.

Ahora bien, eso no significa que no haya buenas oportunidades para nosotros.

Si y solo si se aprueban este año las reformas estructurales, principalmente la Energética, se mantiene el equilibrio fiscal y Banxico baja las tasas de interés, podríamos comenzar a pensar que se trabaja en ser menos dependientes del exterior y en mitigar en algo, los efectos negativos que llegarán cuando esas burbujas estallen, como sin remedio, lo hacen todas.

Posponer de nuevo esos cambios que son parte de la solución, será peor. Esperemos que esta vez, sí se actúe a tiempo.

sábado, 15 de diciembre de 2012

QE4: SEÑALES DE UNA NUEVA CRISIS FINANCIERA MUNDIAL

Imagen: Oroplata.com
El 12 de diciembre se anunció, como se esperaba, una nueva expansión de las rondas de “flexibilización cuantitativa” (QE, en inglés) por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed). Esta ampliación consistirá en compras de “Treasuries” (bonos del Tesoro) de largo plazo por un monto mensual de 45 mil millones de dólares.

Estas adquisiciones se suman a los 40 mil millones en activos respaldados por hipotecas (MBS), del llamado QE3 lanzado en septiembre. Ello significa que ahora, la expansión monetaria será por un total de 85 mil millones de dólares: creación pura y llana de divisas, imprimir billetes.

No por nada bien podríamos llamar a esta fase QE4Ever (flexibilización cuantitativa para siempre).

La novedad en el comunicado de la Fed, es que por primera vez se vincula la manutención de esta medida de “estímulo” monetario y de su tasa de interés objetivo, que está entre 0 y 0.25%, a metas específicas, esto es, mientras el desempleo permanezca por arriba del 6.5%, y la expectativa de inflación no rebase el 2.5% proyectado entre uno y dos años.

¿Por qué la Fed eligió esa tasa de desempleo? Tal vez porque ese era el nivel de desempleo justo en octubre de 2008, mes siguiente al de la quiebra de la firma financiera Lehman Brothers, que dio inicio formal a la gran crisis mundial en septiembre.

Ahora, si la perspectiva del mercado laboral no mejora de forma sustancial, el Comité de Mercado Abierto de la Fed continuaría sus adquisiciones de Treasuries y MBS de forma indefinida, incluso, con posibilidad real de ampliarlas de manera importante.

El punto central para los mercados bursátiles, de entrada, es que todo esto nos lleva a una trampa. Veamos. En el futuro, cualquier dato positivo en el empleo podría ser juzgado como malo, pues en teoría se volvería menos necesaria la inyección de estímulo, que a su vez, incentivaría a los índices a ir a la baja. Para nadie es un secreto que existe una correlación directa entre la inyección monetaria y el alza de las bolsas.

Sin embargo, debemos tener claro que si Ben Bernanke, presidente de la Fed, no está dispuesto a tolerar alto desempleo, menos lo está para permitir que los mercados se vayan al suelo. Un callejón sin salida que nos permite concluir lo que ya sabíamos: para que la “fiesta” y la fantasía de la recuperación continúe, es indispensable la droga maravillosa de la creación de dinero con la que todos están más contentos.

Debemos recordar que, para bajar la tasa de desempleo estadounidense de su pico de 10% en octubre de 2009, al 7.7% de noviembre de 2012, fue necesario que la Fed agregara a la fecha, casi 1.8 billones de dólares a su base monetaria, que hoy, ronda los 2.7 billones de dólares (ver gráfica). Un alto precio. 

Al ritmo anunciado, dentro de un año el punto final del gráfico estará alrededor de los 3.7 billones, o más allá.

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Lo malo es que esto funciona y funciona, hasta que deja de funcionar. No es posible perpetuar la falsa creación de riqueza, pues las rondas QE son solo los alfileres que mantendrán en pie a la maltrecha economía, hasta que tenga que caer por su propio peso.

¿Qué se hará llegado ese punto? ¿Que la Fed triplique de nuevo su hoja de balance y el gobierno de Obama haga lo propio con el déficit y la deuda? Parece que esa “solución” solo puede caber en mentes como la de Paul Krugman, para quien nunca el agujero en que se está, es lo suficientemente profundo.

Como es obvio, nada de eso se puede hacer sin pagar las consecuencias. Por tanto, entre más lejos vayamos en este turbulento mar, más nos acercamos al día en que la crisis alcance al mercado de bonos estadounidenses, y entonces, exploten al alza las tasas de interés. Su burbuja, habrá reventado.

Quizá al acercarse ese punto crítico, sea cuando presenciemos la huida masiva de capitales hacia el refugio del oro y la plata, cuyos mercados alcistas (bull markets), como suele ocurrir, tendrán que terminar también en fase de euforia.

Por cierto, no podemos pasar por alto que, en el corto plazo, se vislumbran riesgos potenciales para los metales preciosos, en especial para el oro, que podrían traer nuevas oportunidades de compra.

Tampoco que los detractores del metal precioso (que incluye a los poderosos grupos con grandes posiciones “cortas”), no han dejado de celebrar cada una de  las recientes correcciones que ha observado, ni la propaganda que abunda en artículos y notas que cuestionan su calidad de refugio seguro.

De hecho, llama la atención asimismo, que a diferencia del día en que se anunció el QE3, cuando el oro y la plata terminaron fuerte al alza, este miércoles no fue así. Es más, por la noche se observó una sospechosa baja muy marcada que se puede apreciar en la siguiente imagen.

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Todas estas señales, solo pueden hacernos pensar que, en el corto plazo, tal vez podríamos ver una corrección algo mayor, tras la cual, por los sólidos fundamentos que hemos comentado en este artículo, podemos apostar que la fuerte resistencia observada alrededor de los 1,800 dólares la onza, será rebasada.

El nerviosismo de la Fed, los temores por el “Precipicio fiscal” en Estados Unidos y las tensiones en Europa, abonan todas a las señales que se han acumulado para indicar que, a la vista, estaríamos a las puertas de un nuevo colapso económico global. El detonante, es lo de menos. Lo que importa, en todo caso, es estar preparados.