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lunes, 9 de diciembre de 2013

CHINA: DURO GOLPE A BITCOIN




Imagen: businessinsider.com
La semana pasada explicamos que el experimento llamado Bitcoin, que se supone intenta convertirse en una “divisa” virtual sin el control de ningún gobierno ni banco central, podría tratarse en realidad de una estafa bien diseñada matemáticamente para beneficio de sus creadores, de “insiders” o hackers profesionales.

Dijimos también que incluso si le dábamos el beneficio de la duda, y pensábamos en ella como un intento legítimo por escapar de la corrupción monetaria que padece el mundo en nuestros días, sería un entonces una buena idea con una mejor intención.

Sin embargo, aclaramos que aunque así fuera, quienes participan en su mercado deberían tener mucho cuidado, pues Bitcoin puede ser muchas cosas, todo, pero menos dinero. Es en cambio, una simple promesa de pago en las divisas tradicionales que ya conocemos.

De ahí que advirtiéramos que los superlativos y promesas hechas por sus fanáticos, cada día se parecen más a los discursos que emplean los vendedores de algún activo que está en burbuja, o de plano, de esquemas Ponzi.

Pues bien, a pesar de que los defensores de Bitcoin gustaban de presumir que en China estaba teniendo una gran aceptación con la venia de las autoridades, lo cierto es que el banco central de ese país les ha pues un “hasta aquí”.

Sí. El jueves pasado, el Banco Popular de China (PBOC, por sus siglas en inglés) prohibió a las instituciones financieras efectuar transacciones con Bitcoin. En específico, no podrán: dar precios en Bitcoin, comprarla o venderla ni asegurar productos basados en ella.

Como era de esperarse, de inmediato su precio se desplomó más de 20 por ciento, a menos de mil dólares, desde los más de 1,200 dólares en que se encontraba.

El PBOC sentenció que no es una divisa con “significado real”, y por lo tanto, no tiene el mismo estado legal.

La prohibición es sin duda una prevención del gobierno chino, ante un incremento en el riesgo de que este tipo de instrumentos, terminen siendo una fuga de los controles financieros que mantienen sobre el yuan.

Aunque esto puede sonar exagerado, sobre todo debido a que la capitalización completa de Bitcoin –que se estima en más de 10 mil 800 millones de dólares al precio de una Bitcoin este lunes (alrededor de 900 dólares)- no representa una amenaza para el tamaño del sistema financiero chino, lo cierto es que las autoridades han querido dejar claro que los ciudadanos son libres de usarla, mientras no se salga de ser lo que es: un juego de alto riesgo.

Por eso ha trascendido que es probable que las autoridades reguladoras como el PBOC y la Comisión Reguladora de la Banca de China establezcan reglas para facilitar las operaciones de compra – venta de la “criptodivisa”.

Y es que el gobierno tampoco quiere que se multipliquen los casos de fraude que se han presentado, como el de GBL, una plataforma de comercio de Bitcoin que de mayo a septiembre, según Bloomberg, acumuló más de 4,493 usuarios registrados y que cerró de forma abrupa el 26 de octubre.

Según reporte de la agencia oficial Xinhua, el monto total de lo robado a los inversores no está claro.

Este tipo de reportes se suma a otros casos como el de Alemania, donde ya ha habido detenidos por presuntamente haber generado bitcoins de manera ilegal, por cerca de un millón de dólares.

Con todas estas presiones, ahora el portal Baidu Inc, el motor de búsqueda más grande de China, también ha dejado de aceptar bitcoins a partir del viernes pasado, pues las grandes fluctuaciones de su precio “lo hacen incapaz de salvaguardar los intereses de los usuarios”.

En suma, si es que Bitcoin tiene futuro, insistimos en que a pesar de las ganancias que pueda prometer –y que es lo que en verdad atrae por ahora la atención de los inversores, no debe perderse de vista que no es más moneda que una ficha de casino que puede (todavía) intercambiarse con libertad entre usuarios, a un precio determinado por el mercado. Qué bueno.

No obstante, está lejos, muy lejos de convertirse en una divisa como tal, y de hecho si es que algún día se acercara por casualidad a querer serlo, bastarán dos o tres “manotazos” en la mesa de China, Estados Unidos y Europa para echarla, junto con todas las demás “criptodivisas”, al bote de la basura junto con su verdadero valor: cero. Creer lo contrario, es pura ingenuidad. ¿Lo tendrán claro sus apologistas?

Reiteradas las advertencias, si decide operar con Bitcoin hágalo con cuidado, pero considere mejor invertir en su propia educación financiera para decidir, con pleno conocimiento, qué es lo que a usted más le conviene. El ingreso que se gana, y el patrimonio propio, valen eso y más.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

¿Y QUÉ DIABLOS ES BITCOIN? (NO CREAS LO QUE TE DICEN)




Bitcoin se supone que no es una sino tres cosas: una moneda digital, un protocolo y un software, ligados básicamente para realizar transacciones punto a punto (P2P) y pagos, en todo el mundo, con bajos o nulos costos de procesamiento. 

Esta “criptodivisa” o dinero virtual, se ha convertido en la más popular de todas, de un total de 42 que hasta el momento contabiliza el portal Coinmarketcap.com.

Su software es libre de código abierto y opera sin una autoridad que la controle: no hay gobierno, ni banco central. Esta sensación de independencia sin duda la ha vuelto muy atractiva para muchos, y gracias a eso, su uso junto con su precio, se ha disparado.

De hecho, es la explosión de éste la causante de que ahora no haya ningún medio financiero que no publique notas y artículos sobre Bitcoin, cuando hace solo unas semanas la ignoraban por completo.


El gráfico siguiente (cortesía de Bitcoincharts.com) no deja lugar a dudas. Su crecimiento en los últimos dos meses fue espectacular. De 139 dólares el 1 de octubre a más de 1,200 dólares el 1 de diciembre. Pero eso, no es nada.


clic para agrandar

Debemos decir que no es la primera vez que Bitcoin tiene un comportamiento de este tipo. Antes hubo otros, uno en proporción más escandaloso, que deberían estar levantando muchas cejas, pues el patrón se está repitiendo en poco tiempo y no debería ser considerado como normal, sino hasta sospechoso.

Veamos. Su creador (o creadores) bajo el seudónimo de Satoshi Nakamoto, lo trajo a la luz en 2009, y en 2010, una vez que se comenzó a intercambiar por divisas, su precio pasó de cinco centavos a más de 30 dólares en junio de 2011. Para agosto, se había caído ya a 2 dólares.

Desde ese fondo avanzó a ritmo más moderado hasta los primeros cuatro meses de 2013, cuando aceleró la subida desde 13 a más de 260 dólares el 10 de abril. En menos de una semana, se  desplomó de nuevo hasta 50 dólares.

Como ve, la volatilidad de Bitcoin ha sido y seguirá siendo extrema. Con esta, ya es la tercera vez que esto se presenta. Tal vez hasta sus más fervientes promotores estén en un conflicto de intereses, buscando alentar más subidas de precio para intentar salir desde la posición más ventajosa posible, y claro, volviendo a comprar cuando se abarate.

¿O habrá “insiders” tomando ventaja, llenando sus bolsillos a costa de bienintencionados pero ingenuos fanáticos que compran caro y venden barato? Es una simple pregunta.

Lo cierto es que voces demasiado optimistas se están apresurando a calificar a Bitcoin incluso, como la próxima “divisa de reserva” que desplazará al dólar, al euro y “tan brillante como el oro”.

Vaya, ese tipo de calificativos no deberían más que recordarnos que con superlativos y promesas de ganancias exageradas, se han construido –y luego derrumbado, todas las burbujas y esquemas Ponzi de la historia.

Ahora, si le damos el beneficio de la duda y creemos que no hay mala intención en ella, Bitcoin no es una mala idea. Al contrario.

Son de reconocer todos aquellos esfuerzos que se hagan en aras de un sistema monetario justo, en el que la corrupción de las divisas no sea el común denominador, como por desgracia, sucede en nuestros días.

Con los mayores bancos centrales del mundo como la Reserva Federal (Fed)  estadounidense, el Popular de China, del de Japón, el Central Europeo y el de Inglaterra en una vorágine de impresión de divisas para “estimular” la economía, se fuerza a la gente a buscar refugios seguros a su poca o mucha riqueza.

Bitcoin se presume que habría surgido con la intención de ofrecer una salida de ese “agujero negro”.

Sin embargo, toda persona poniendo dinero en ella, debe ser cautelosa y percatarse de que muchos de quienes la promueven, están pasando por alto aspectos que en el mismo portal de Bitcoin.org advierten, como curándose en salud.

Por ejemplo, dice de manera explícita que se trata de una “nueva divisa experimental” en desarrollo, un “nuevo invento” del que “su futuro no puede ser predicho por nadie”.

Asimismo, que su precio es volátil, y por tanto “no se recomienda poner tus ahorros en Bitcoin en este momento”. Reconocen así que se trata de un “activo de alto riesgo” en el que no se debe apostar más de lo que se pueda perder, pues para decirlo claro, al ser un dinero virtual su precio puede llegar a ser, por la circunstancia que sea, un gran cero.
Imagen: blogs.cio.com

Bitcoin.org también hace notar que sus pagos son irreversibles, no del todo anónimos y que al no ser una divisa oficial, se requiere pagar todos los impuestos que apliquen en la jurisdicción de que se trate.

En resumidas cuentas, si Bitcoin no es una estafa, tampoco es una “divisa”. No es dinero real sino un “token”. Un mero símbolo y juego diseñado matemáticamente, y que gracias a la tecnología luce muy sofisticado y llamativo.

Es como aquellas fichas que se compraban (o compran) en establecimientos que ofrecían entretenimiento con juegos de destreza, azar y videojuegos. Tal vez esté bien divertirse un poco con ellas y a alguien le guste tirar dinero de vez en cuando, pero de ahí a pagar ridículas sumas por un instrumento virtual de intercambio que venden como “la próxima divisa de reserva”, le debería borrar la sonrisa a cualquiera.

Es una pena que en la actualidad nos hayan hecho olvidar qué es el dinero de verdad y cómo es que surgió.

Esa es la raíz del problema y nos pierde en confusiones.

El dinero es una institución social, establecida por la libre interacción de las personas en el mercado, que a través de un proceso de discriminación fueron utilizando diversas materias primas como el medio general de intercambio.

En los más distintos lugares y épocas, ese proceso ha concluido siempre en las dos sustancias más vendibles de todas, es decir, aquellas con el menor diferencial (spread) entre el precio de compra y de venta, gracias al apetito humano por aceptarlas de manera casi ilimitada: el oro y la plata. Valor de verdad.

En el fondo, ese trueque por dinero real, algo material que se recibe a cambio de un bien o servicio, es el que constituye un pago. La deuda ha dejado de existir.

Vaya diferencia con respecto al dinero “fíat” (dólares, euros, etc.), que es justo lo contrario: una deuda en sí misma, una promesa de pago que requiere ser canjeada por bienes tangibles y/o servicios para ser liquidada. Nadie quiere billetes por ser billetes, sino por lo que se puede adquirir con ellos.

¿Qué es entonces Bitcoin, si su “valor” está en función del precio que tiene respecto a otro falso dinero fíat, del que se supone pretende evadirse? Una deuda sobre otra deuda –nunca un pago, que aunque en teoría no puede ser creada sin límites, seguirán apareciéndole imitadores “más perfeccionados”.

Especulación es especulación. Para quien sabe jugarla o gusta de arriesgarse, mucha suerte con Bitcoin. Ojalá que les vaya bien.

Otros, seguiremos prefiriendo el anticuado camino seguro del sentido común para combatir a la Fed, a sus secuaces y a la sinrazón, con dinero auténtico (oro y plata) y activos reales. Disculpen ustedes nuestra “excentricidad”.