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viernes, 10 de abril de 2015

La necedad de Carstens y Banco de México

Agustín Carstens
Gobernador del Banxico
Ayer Banco de México publicó la Minuta de la reunión de su Junta de Gobierno, con motivo de la decisión de política monetaria que anunció el pasado 26 de marzo de 2015. En ella reveló que la mayoría de los miembros que la integran considera que la economía del país está teniendo un desempeño “un tanto débil”, y que el balance de riesgos para el crecimiento futuro se ha incrementado. Nada nuevo.

Antes, durante una comparecencia ante integrantes de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados celebrada el miércoles, el gobernador de Banxico, Agustín Carstens, calificó como un "hecho histórico" que la depreciación del peso frente al dólar no se haya reflejado en un incremento de precios en la economía. Dijo que esto era gracias combinar el cumplimiento del mandato del banco central de mantener la inflación bajo control, y al tipo de cambio flexible.

Como sabe, desde la segunda mitad de 2014 y los dos primeros meses de este año, el peso tendió a devaluarse, y llegamos a máximos históricos cercanos a 16 pesos por dólar. Pese a que Banxico le echa la culpa a la caída inesperada de los precios del petróleo y a las expectativas de alza de tasas de interés en Estados Unidos, en este espacio ya advertíamos que la fortaleza del peso solo era aparente y poco duradera. Lo que dio fuerza al “súper peso” fue la oleada masiva de capitales “golondrinos” que vino desde el Norte a causa de la impresión de dinero orquestada por la Reserva Federal (Fed), para “estimular” la economía.

Es cierto que desde marzo la presión sobre el tipo de cambio ha bajado, gracias a que ahora se espera que la Reserva Federal estadounidense posponga la tan esperada alza de tasas más allá de junio. Como recordará, en este espacio hemos sostenido desde el año pasado que dicha alza no ocurrirá pues, aunque posible, es poco probable que la Fed se arriesgara a reventar la innegable burbuja que se ha inflado por ejemplo en los bonos del Tesoro y los mercados bursátiles, y a iniciar una nueva recesión en un instante. En vez de eso, preferirá esperar bajo el pretexto de confirmar que la actividad económica de ese país, y el empleo, se están recuperando. En realidad, llegará hasta donde la fuerza misma del mercado haga reventar las burbujas y genere una crisis de divisas protagonizada por el dólar.

Debido a lo anterior, aquí anticipamos que habría un “descanso” en el alza del billete, que ya se está presentando. El problema es que, si estamos en lo correcto y la Fed no sube las tasas, ese respiro para el peso volverá a hacer que la gente y nuestras autoridades políticas y monetarias se confíen por la aparente estabilidad y apreciación del peso que se verá. Esto es serio porque esa fortaleza, de nuevo, será un espejismo. Llegada la crisis del dólar, cualquier medida correctiva que tratara de implementar Banxico no servirá para nada. Será tarde.

Por eso hay que tener cuidado. Si bien los precios al consumidor no se han disparado, lo cierto es que no han dejado de subir, aunque de manera más lenta. A propósito, el gobierno y el banco central no deberían de jactarse de ello como si fuera un logro personal. Si quieren hacerlo, entonces que expliquen la causalidad directa y no hagan simples generalizaciones. No podrán.

En este sentido, para evitar que en los próximos meses este panorama inflacionario, cambiario, financiero y económico se deteriore de forma aún más precipitada, Banxico debería subir ya su objetivo de tasa de interés de referencia, paulatinamente, en cada una de las próximas reuniones de su Junta de Gobierno de este año.

Según la minuta, uno de sus miembros tuvo una opinión más o menos discordante respecto al resto a lo largo de la reunión, y se pronunció en el mismo sentido en que lo hemos hecho en este espacio desde hace meses. Eso ya es algo. Dicho integrante dijo que se debería “enviar al mercado la señal de que próximamente será necesario restringir la postura monetaria […] y que será recomendable adelantarse a la decisión del Banco de la Reserva de Estados Unidos con el fin de consolidar la baja de la inflación y proteger la estabilidad financiera en México.” Énfasis agregado.


Por desgracia, la opinión de la mayoría -incluido Carstens, es que subir las tasas afectaría el crecimiento. Esto es un error. Bajarlas no nos ayudó a crecer –el mediocre desempeño que seguimos teniendo lo demuestra, pero en cambio sí hizo que al desincentivar el ahorro, el ahora magro crecimiento de la economía mexicana se vuelva insostenible en el futuro. Una nueva crisis  y recesión estarían aseguradas. Debido a ello, urgimos a Banxico a actuar ya y subir tasas –y al gobierno a recortar más el gasto y bajar los impuestos, pues sin ahorro, este país no podrá avanzar, y el hondo precipicio que sigue cavando la Fed, cada día se acerca más.

viernes, 6 de marzo de 2015

Del “súper peso” al peso súper débil

Imagen: El Financiero
El peso sigue en caída libre frente al dólar estadounidense, que ayer al menudeo se vendió por arriba de los 15.50. Al mayoreo cerró en 15.20 pesos por dólar, por lo que ya están a la vista los 15.49, su máximo histórico alcanzado hace seis años. De hecho, la fortaleza del billete verde es tal que no solo nuestra moneda está depreciándose frente a él, sino también otras divisas como el propio euro, que ya se encuentra a niveles mínimos de más de 11 años y medio.

Como el dólar es todavía visto como la divisa de reserva global, ante la aparente ausencia de mejores opciones, cada vez que Europa, China, Japón, etc., son percibidos como económicamente débiles, como hoy, el refugio típico son los bonos del Tesoro americano y su moneda. En este escenario internacional, nuestro frágil peso mexicano no es la excepción.

China, la mayor economía mundial por paridad de poder de compra, rebajó ayer a 7 por ciento su meta de crecimiento para 2015, la tasa más baja en quince años. Aunque su (equivocada) política fiscal continuará intentando “estimular” su economía, lo cierto es que los chinos tienen que acostumbrarse a una “nueva normal” de menor expansión de lo que estaban acostumbrados. Así que ese motor está reduciendo velocidad.

En Europa, si bien este jueves Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, elevó sus estimaciones de crecimiento de la zona euro desde 1.0 a 1.5 por ciento anual, lo cierto es que su mayor temor, la deflación, sigue rondando. Por cierto, su propio programa de compra de bonos que iniciará este lunes, lejos de ayudar a combatir la baja de precios la empeorará.

En este adverso escenario económico, hay quien dice que Estados Unidos es una especie de oasis de crecimiento y centra en ellos las esperanzas de economías como la mexicana. Mal hecho. Ayer supimos que los nuevos pedidos de bienes manufacturados en ese país durante enero, cayeron 0.2%, tras una baja de 3.5% en diciembre, con lo que acumulan seis meses consecutivos de caída. Como se aprecia en el gráfico siguiente, las dos ocasiones anteriores en que los pedidos fabriles cayeron a estos niveles, la economía americana ya se encontraba en recesión (continúa después del gráfico).

clic para ampliar

De manera que quien espera que Estados Unidos “jale” a la economía de México, mejor debería sentarse a esperar. De hecho, como sabe, los analistas consultados por Banxico ajustaron ya a la baja –por sexto mes consecutivo también, su pronóstico de crecimiento para el presente año, a 3.08 por ciento, desde un 3.29 por ciento.

En este sentido, a pesar de que para muchos analistas la debilidad del peso es pasajera y hasta inesperada, la realidad es que aquí le anticipamos desde el año pasado que los fundamentos de la economía mexicana, no eran tan sólidos como se argumentaba.

Si nuestro peso lució fuerte durante los años anteriores, se debió a que de nuestros vecinos del Norte salieron oleadas enormes de liquidez producto de la impresión masiva de billetes que aún realiza su banco central. Recordemos que aunque el programa de “flexibilización cuantitativa” esté terminado, la Reserva Federal (Fed) estadounidense sigue interviniendo para mantener su hoja de balance. A propósito, se espera de forma equivocada que suban la tasa de interés. No lo harán y menos con una economía débil y un dólar fortaleciéndose.

Pues bien, decíamos que muchos capitales golondrinos de aquella oleada americana entraron a México a beneficiarse de que les pagamos una mayor tasa de interés. El peso tomó fuerza. Mientras haya flujos de capital hacia un país y su divisa, todo siempre lucirá mejor de lo que en realidad es. Sin embargo, esa falsa realidad se viene abajo en momentos en que si bien no se vive aún una gran crisis global, sí hay claros signos de que cada día que pasa se aproxima más.


De manera que la debilidad del peso, aunque con fluctuaciones, llegó para quedarse. En julio 2014 dijimos en este espacio que el peso era una divisa a evitar. Aun así, aunque ya sea algo tarde, más vale que empresas y personas continuemos tomando acciones de defensa y previsión, pues ya sabemos que la devaluación del peso, no nos trae cosas buenas.