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viernes, 6 de marzo de 2015

Del “súper peso” al peso súper débil

Imagen: El Financiero
El peso sigue en caída libre frente al dólar estadounidense, que ayer al menudeo se vendió por arriba de los 15.50. Al mayoreo cerró en 15.20 pesos por dólar, por lo que ya están a la vista los 15.49, su máximo histórico alcanzado hace seis años. De hecho, la fortaleza del billete verde es tal que no solo nuestra moneda está depreciándose frente a él, sino también otras divisas como el propio euro, que ya se encuentra a niveles mínimos de más de 11 años y medio.

Como el dólar es todavía visto como la divisa de reserva global, ante la aparente ausencia de mejores opciones, cada vez que Europa, China, Japón, etc., son percibidos como económicamente débiles, como hoy, el refugio típico son los bonos del Tesoro americano y su moneda. En este escenario internacional, nuestro frágil peso mexicano no es la excepción.

China, la mayor economía mundial por paridad de poder de compra, rebajó ayer a 7 por ciento su meta de crecimiento para 2015, la tasa más baja en quince años. Aunque su (equivocada) política fiscal continuará intentando “estimular” su economía, lo cierto es que los chinos tienen que acostumbrarse a una “nueva normal” de menor expansión de lo que estaban acostumbrados. Así que ese motor está reduciendo velocidad.

En Europa, si bien este jueves Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, elevó sus estimaciones de crecimiento de la zona euro desde 1.0 a 1.5 por ciento anual, lo cierto es que su mayor temor, la deflación, sigue rondando. Por cierto, su propio programa de compra de bonos que iniciará este lunes, lejos de ayudar a combatir la baja de precios la empeorará.

En este adverso escenario económico, hay quien dice que Estados Unidos es una especie de oasis de crecimiento y centra en ellos las esperanzas de economías como la mexicana. Mal hecho. Ayer supimos que los nuevos pedidos de bienes manufacturados en ese país durante enero, cayeron 0.2%, tras una baja de 3.5% en diciembre, con lo que acumulan seis meses consecutivos de caída. Como se aprecia en el gráfico siguiente, las dos ocasiones anteriores en que los pedidos fabriles cayeron a estos niveles, la economía americana ya se encontraba en recesión (continúa después del gráfico).

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De manera que quien espera que Estados Unidos “jale” a la economía de México, mejor debería sentarse a esperar. De hecho, como sabe, los analistas consultados por Banxico ajustaron ya a la baja –por sexto mes consecutivo también, su pronóstico de crecimiento para el presente año, a 3.08 por ciento, desde un 3.29 por ciento.

En este sentido, a pesar de que para muchos analistas la debilidad del peso es pasajera y hasta inesperada, la realidad es que aquí le anticipamos desde el año pasado que los fundamentos de la economía mexicana, no eran tan sólidos como se argumentaba.

Si nuestro peso lució fuerte durante los años anteriores, se debió a que de nuestros vecinos del Norte salieron oleadas enormes de liquidez producto de la impresión masiva de billetes que aún realiza su banco central. Recordemos que aunque el programa de “flexibilización cuantitativa” esté terminado, la Reserva Federal (Fed) estadounidense sigue interviniendo para mantener su hoja de balance. A propósito, se espera de forma equivocada que suban la tasa de interés. No lo harán y menos con una economía débil y un dólar fortaleciéndose.

Pues bien, decíamos que muchos capitales golondrinos de aquella oleada americana entraron a México a beneficiarse de que les pagamos una mayor tasa de interés. El peso tomó fuerza. Mientras haya flujos de capital hacia un país y su divisa, todo siempre lucirá mejor de lo que en realidad es. Sin embargo, esa falsa realidad se viene abajo en momentos en que si bien no se vive aún una gran crisis global, sí hay claros signos de que cada día que pasa se aproxima más.


De manera que la debilidad del peso, aunque con fluctuaciones, llegó para quedarse. En julio 2014 dijimos en este espacio que el peso era una divisa a evitar. Aun así, aunque ya sea algo tarde, más vale que empresas y personas continuemos tomando acciones de defensa y previsión, pues ya sabemos que la devaluación del peso, no nos trae cosas buenas.

martes, 22 de enero de 2013

BANCO DE MÉXICO TITUBEA: ¿SUBIRÁ O BAJARÁ LA TASA DE INTERÉS?



El viernes pasado el Banco de México (Banxico), determinó mantener sin cambios su objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día, en 4.5 por ciento, donde se encuentra desde julio de 2009.

Este anuncio no sería ninguna sorpresa, si no fuera porque evidencia que, pese a contar con un diagnóstico correcto de la situación económico-financiera internacional y del país, titubea a la hora de tomar las decisiones adecuadas.

Esto es notorio cuando comparamos las conclusiones de sus dos últimos Anuncios de Política Monetaria, el del 30 de noviembre de 2012 y 18 de enero de 2013, pues en este lapso de solo mes y medio, dieron un vuelco de 180 grados, que nos llevó de la posibilidad de “un ajuste al alza en la tasa de interés de referencia”, a la ahora eventual reducción de la misma “para facilitar el ajuste de la economía a una situación de menor crecimiento económico y menor inflación.”

¿Por qué Banxico ahora sí comienza a considerar actuar? ¿Qué cambió en cuestión de semanas para la Junta de Gobierno? Mucho en lo político y poco en lo económico, en realidad.

Y es que si en la primera reunión citada se aludía a los riesgos del llamado “Precipicio Fiscal” en Estados Unidos, y a la “posibilidad” de mayores estímulos monetarios por parte de otros bancos centrales, en la sesión de este año ya era una realidad que no hubo tal abismo y sí, en efecto, se confirmaron los nuevos estímulos monetarios tanto a cargo de la Reserva Federal de Estados Unidos, como del Banco de Japón. Todo esto, en línea con lo esperado por casi todos los analistas serios.

En este sentido, aquí hemos dicho repetidamente que Banxico debió bajar más los tipos de interés en lugar de dejarlos en el mismo nivel desde hace más de tres años y medio, para al menos atenuar la colosal entrada de capitales golondrinos y sus efectos indeseados –consecuencia de ese “tsunami” de liquidez inyectado por los principales bancos centrales, que han inflado burbujas en el país que por ahora nadie quiere ver, pues se sabe que tarde o temprano tendrán que reventar.  

Entre ellas se encuentra la del peso mexicano, que se expresa en la artificial apreciación del tipo de cambio frente al dólar, y la de los bonos mexicanos, cuya elevación de precios ha comprimido los rendimientos para acercarlos a sus mínimos históricos. Una más es la de nuestro mercado bursátil.

Por otra parte, debemos tener en mente que después de la gran crisis que tocó fondo en 2009, una de las formas de “amarrar” la inflación ha sido justo a través del tipo de cambio. Un dólar barato ayuda sin duda a quitar presión al Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), que terminó 2012 con una cifra de 3.57%, dentro de los límites tolerables para Banxico (hasta 4%).

Aquí podemos especular con cierto margen de certeza, que la mala decisión de “vitaminar” al peso a toda costa, pudo incluso haber venido de la oficina del entonces presidente Felipe Calderón. No podemos dejar de lado que en materia cambiaria, el Banco de México debe sujetarse a las directrices que le marque una Comisión de Cambios, que encabeza no el gobernador del Banco, sino el Secretario de Hacienda.

Por desgracia, toda la información relativa a las actividades de dicha Comisión, está clasificada como “reservada”. Sin embargo, las acciones del Banxico, como intervenir en el mercado cambiario cada vez que se “disparaba” el dólar, bien podrían hablarnos de una directriz muy clara de no permitir que cayera el peso.

Imagen: Antenasanluis
Esto podría haber cambiado, desde luego, con la llegada de una nueva administración federal. Ahí radicaría el factor político de este golpe de timón, que ojalá se dé en los próximos meses pues apunta en la dirección correcta.

Ello porque un peso artificialmente fuerte, afecta a la planta exportadora nacional, que genera gran número de empleos y divisas al país, en un ambiente en el que nuestro principal mercado, Estados Unidos, es afectado por una innegable desaceleración que nos golpeará muy pronto. De haber subido la tasa de interés, estos desbalances y las burbujas a reventar, se habrían vuelto más grandes aún.

Ahora bien, no todo es miel sobre hojuelas. El escenario que prevé Banxico de “menor inflación” para poder bajar su tasa, en realidad se refiere solo a la inflación general y la subyacente. El componente “no subyacente”, que abarca combustibles y productos agropecuarios, seguirá disparándose fuera del objetivo del Banco, lo que afectará más a los más pobres.

Más allá de ello, por lo aquí expuesto, la ponderación de costos entre subir o bajar las tasas, inclina la balanza a favor de la segunda opción, lo que significaría el fin de la fiesta del “súper peso” y el comenzar a desinflar las otras burbujas. Solo esperemos que esta vez, Banxico no demore más de la cuenta como es su costumbre. Para estos cambios Dr. Carstens se requiere valor, y ya no podemos perder más tiempo.