AVISO IMPORTANTE

¡BIENVENIDOS AL NUEVO PORTAL GUILLERMOBARBA.COM!

Estimados lectores de Inteligencia Financiera Global: Este blog se ha mudado definitivamente al nuevo portal de GuillermoBarba.com . Agr...

Mostrando entradas con la etiqueta guerra divisas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta guerra divisas. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de noviembre de 2013

BCE: BAJAR TASA EN GUERRA DE DIVISAS




Imagen: eastwebside.com
Ayer el Banco Central Europeo recortó sorpresivamente su tasa de interés de referencia a un nuevo mínimo histórico de 0.25%. Con ello, se supone que la autoridad monetaria de la zona euro pretende dar un impulso al crecimiento económico de sus países miembros, con un pequeño em
pujón que deprecia su moneda y les ayuda a ganar en “competitividad”.

El presidente de ese instituto central, Mario Draghi, en sus declaraciones dejó claro que su preocupación principal en primer lugar, es que están experimentando un período de muy baja inflación.

Un reporte publicado el 31 de octubre, mostró que la inflación anual en la región cayó de modo inesperado a 0.7 por ciento el mes pasado, la menor tasa desde noviembre de 2009. Ese fue el detonante.

En segundo término, al descartar que en su decisión influyera el tipo de cambio, podemos dar por hecho que sí tuvo mucho que ver. Y es que en lo que va del año el euro se ha fortalecido un 5.3 por ciento, algo totalmente contrario a sus intereses.

No por nada el mundo está enfrascado en una auténtica “guerra de divisas”.

Como sabe, por primera vez en la historia, la mayoría de los bancos centrales del planeta, incluida la Reserva Federal de Estados Unidos y nuestro Banco de México (Banxico), están en una carrera por ver quién devalúa más su moneda, con la creencia de que de esta manera benefician a sus propias economías, abaratando sus exportaciones y encareciendo los productos importados.

No por nada en menos de un año, aquí Banxico pasó de decir que consideraba aumentar su tasa de interés, a bajarla ya en tres ocasiones en 2013, imitando los movimientos de sus homólogos mayores.

La constante pues en el mundo “desarrollado”, donde Europa tiene un papel principal, es que con sus elevadas cargas de endeudamiento tanto público privado, lo peor que puede pasarles es que haya baja inflación. El aumento de los precios se vuelve así no solo una meta, sino una urgencia.

El extremo, el peor de sus miedos, es que se materialice una deflación que volvería aún más pesadas sus impagables cuentas. Como quiera, lo cierto es que esa crisis deflacionaria, como le he explicado en este blog, es justo adonde nos dirigimos de forma inevitable.

Ante su desesperación, los bancos centrales recurren a la única fórmula que conocen o que se atreven a usar, que es a la de bajar más los tipos de interés e imprimir dinero, con la esperanza de que por fin su plan funcione. Fracaso garantizado.

Si mayores bajas acumuladas en el pasado no sirvieron, es de esperar muy poco de un recorte adicional de 0.25 por ciento, o de medidas más desesperadas como el cobro de un porcentaje a los depósitos que podría darse más adelante.

En suma, lo que estos señores banqueros centrales no entienden, o no quieren ver, es algo de sentido común: no se puede curar a un alcohólico queriendo comprarle más botellas de licor, y menos si aquel ya decidió que le vendría bien dejar de beber.
Imagen: Etceter.com

Si lo que nos trajo hasta una crisis global que no se veía desde la Gran Depresión fue una bomba de exceso de deudas, consumo y crédito que estalló en 2008, no saldremos del agujero mientras no estimulemos todo lo contrario: más ahorro que genere capital.

Solo éste hace posible la creación de riqueza y empleo, que no se pueden crear por decreto. Así de claro.

De esta forma, como en la analogía del bebedor, podrán bajar todo lo que quieran las tasas, pero no podrán obligar a que la gente y las empresas, muchas de ellas en quiebra o con cuentas por pagar hasta el cuello como sus propios gobiernos, a que salgan a tomar más préstamos para elevar la demanda que ellos quieren.

Deberían de bastarles todos estos años en que han probado la misma receta sin éxito, pero la verdad es que no saben qué más hacer.

Como hemos explicado en este blog, manipular a la baja por más tiempo las tasas de interés solo agravará el problema, pues incluso si se llegara a castigar a los depositantes, estos optarán por guardar su efectivo en casa o “debajo del colchón”, pero no saldrán a gastarlo. Aumentará cuando más su propensión a acumular, pero fuera del sistema.

Los que sí gasten se dividirán en dos grupos: aquellos que se protejan comprando activos tangibles que seguirán existiendo a pesar de un colapso financiero (tierra, metales preciosos, obras de arte, etc.), y por tanto conservando algo de valor; y los que preferirán adquirir falsos “activos” financieros en burbuja, que por el mismo derrumbe, absorberán terribles pérdidas.

Ojalá, los lectores de este espacio, dondequiera que estén, sean solo de los primeros.

viernes, 15 de marzo de 2013

PELIGRO: ESTAMOS ANIQUILANDO A LOS AHORRADORES

Imagen: blackenterprise.com

Finalmente la semana pasada, el Banco de México decidió sumarse a su manera, y a mediano plazo, a lo que se conoce como “guerra de divisas”. Esta no es otra cosa más que una carrera en la cual los bancos centrales de los principales países del mundo, están luchando entre sí para hacer más competitivos a sus respectivos países, por medio de la devaluación de sus monedas.

La lógica es que al hacerlo, sus mercancías se vuelven relativamente más baratas y así pueden vender más en el exterior, generar ingresos y por supuesto, atraer inversión y generar crecimiento. Nadie quiere una “súper” divisa. Los casos de Japón y Suiza son algunos de los más representativos.

La forma en están conduciendo esa política monetaria es sobre todo a través de impresión monetaria, es decir, creando billetes a máxima velocidad para que, inyectados a la economía, cumplan con la función que esperan.

La pinza la cierran con la reducción artificial de las tasas de interés para propiciar, con el mismo razonamiento, que la gente se endeude, y al incrementar su consumo, tanto negocios como familias y por ende naciones enteras se vean beneficiadas. Así se financia barato también el dispendio gubernamental.

Sin embargo, aquella baja de intereses es inducida porque, si los mercados fuesen libres y las tasas determinadas espontáneamente, ya habrían explotado al alza con un mensaje muy claro: no hace falta más deuda y consumo (causantes originales de la crisis), sino ahorros y capital.

Seguir la fiesta del crédito es hipotecar el porvenir, pues ante la ausencia de ahorros suficientes en el presente se trae “desde el futuro” en forma de deuda, que tarde o temprano se tiene que pagar. La creación de riqueza tiene limitaciones físicas elementales que muchos pretenden ignorar.

Lo peor de estas manipulaciones y corrupción monetarias, es que por primera vez en la historia este fenómeno no se circunscribe a un solo país, ni siquiera una región como la Zona Euro, sino a prácticamente todas las naciones.

Por supuesto, la realidad es que tarde o temprano todas se verán forzadas entrar en este perverso juego devaluatorio, pues quedarse atrás en esta competencia les significará desde luego, perder terreno en los mercados internacionales.

Estas medidas mientras no logren su presunto cometido de alcanzar un crecimiento sostenido, seguirán vigentes. La evidencia disponible hasta hoy demuestra que ni todos estos esfuerzos sin precedentes lo han conseguido, por lo que los “estímulos” serán permanentes.

Banxico lo sabe de sobra y por eso, está entrándole a esa “guerra” a su modo.

Aquí no está estimulando la economía por medio de la inyección de más pesos al mercado (vía la compra de bonos), pero sin duda lo está intentando con el recorte de su tasa de interés de referencia, que a la larga permitirá desinflar en parte las burbujas provocadas aquí por la inundación de capitales golondrinos.

La meta es a mediano plazo, pues hasta el momento se está teniendo un efecto contrario al buscado: la apreciación del tipo de cambio.

El argumento principal del Instituto Central es que las expectativas de inflación parecen “ancladas”, o sea que no esperan que se dispare en los próximos meses. Una apuesta dudosa.

Imagen: Economist.com
Lo cierto es que ahora parece más preocupado por no detener el crecimiento económico que por su objetivo prioritario de procurar el poder adquisitivo de nuestra moneda, y con esto los grandes perdedores serán los ahorradores.

¿Cuál es el incentivo a guardar dinero, si los rendimientos que pagan son tan bajos que no compensan el costo de no gastarlo?

Este fenómeno no es exclusivo de México, por lo que la aniquilación del ahorro se está presentando a nivel global, algo que jamás había sucedido.

El desenlace no puede ser otro más que otra gran crisis, en la que el mercado por la fuerza obligue al colapso de las deudas y por ende, se habrán de disparar las tasas de interés. Eso es inevitable y será lo más sano en su momento. Que se pueda patear la “bomba” para más tarde no significa que se pueda hacer para siempre.

Las consecuencias de este fatal experimento devaluatorio serán terribles: más miseria y escasez de la que se pretendía evitar.

En palabras del gurú de las materias primas, Jim Rogers, “la gente que ahorra su dinero e invierte para el futuro son los que construyen una economía, una sociedad y una nación”. Acabar con ellos, efectivamente, solo puede tener el efecto contrario.


Es por ello que a la larga, cuando esta burbuja de inflación explote, nos daremos cuenta de que a todos los niveles, más habrá valido estar protegidos en activos tangibles, que preservarán su valor con el tiempo, como los metales preciosos entre muchos otros. Oro y plata son así una buena apuesta de compra, pues nada puede beneficiar más su mercado alcista que justamente la impresión de cantidades ilimitadas de "dinero" de papel.