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miércoles, 20 de junio de 2012

OPERACIÓN TWIST: A LAS PUERTAS DE LA DEPRESIÓN

21 de junio de 2012 (Guillermo Barba) Ayer la Reserva Federal de Estados Unidos, volvió a dejar con las ganas de estímulo monetario adicional a todos los que, más por deseo que por razones fundadas, veían como inminente una tercera ronda de “Flexibilización Cuantitativa” (QE3). En este espacio anticipamos hace unos días que las probabilidades de que su presidente, Ben Bernanke, anunciara esta medida, no eran todavía muy altas (http://bit.ly/KyTlsa).

En cambio, el anuncio que hizo de la extensión de la llamada Operación Twist, que consiste en reemplazar parte de su tenencia de bonos de corto plazo por deuda con vencimientos más lejanos, puede entenderse como una versión QE 2.2, pues mantiene su hoja de balance a la vez que busca seguir presionando, es decir, manipulando, a la baja las tasas de interés. El objetivo, como siempre, es reducir los costos de endeudamiento y así impulsar el crecimiento económico: un fracaso garantizado, pues la medicina para un enfermo de sobreendeudamiento, no puede ser más deuda.

Este aspecto de sentido común, parece no ser comprendido tampoco del otro lado del mundo, por la mayoría de países europeos en problemas que lucen muy indignados con la negativa alemana, expresada en la canciller Merkel, de ceder a cualquier mecanismo que implique la asunción directa o indirecta de deudas que no son suyas. De ahí que la idea de los eurobonos, y ahora la de las euroletras de corto plazo, hayan nacido muertas muy a pesar de sus promotores principales: el italiano Monti y el francés Hollande.

Dado que toda presión siempre produce resultados, tanto negativos como positivos, es previsible que Alemania termine cediendo, en parte, a las exigencias de sus contrapartes. Sin embargo, la ingenuidad de Hollande y compañía, raya en la estupidez si de verdad creen que la “ayuda” que pueda proporcionar el nuevo Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) permanente –que entrará en vigor en julio, o el Fondo Europeo para la Estabilidad Financiera, podrá “calmar” a los mercados comprando bonos soberanos.

Al contrario. No lo hará porque el alza en los rendimientos de estos, que encarece el financiamiento a sus países, es solo el síntoma y no la causa de sus desgracias. Ese eventual “auxilio” de cualquiera de los Fondos, servirá para que aquellos inversores que tengan títulos de deuda, sobre todo de los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España), se “limpien las manos” de bonos basura a mejores precios. La enseñanza es clara: se puede intentar controlar el mercado artificialmente, pero no para siempre ni sin consecuencias peores que las que se quería evitar.

Al final, el mercado siempre gana, y los rendimientos que se quería comprimir terminarán por estallar. Y es que no importa a qué condiciones una nación se comprometa hoy, si ya se sabe por experiencia que las palabras y promesas, se las lleva el viento.

Es por esto que los peligros de desintegración futura, aunque aún no inminente del euro, no desaparecerán. Es más, de seguir estirando la liga de la resistencia de Alemania, se podría llegar al punto en que incluso esta, se plantee la conveniencia de excluirse por sí misma del euro, para volver al marco. El experimento así, habría terminado.

En este contexto, hoy que las luces de alerta económica no dejan de encenderse en Europa, que la Fed en Estados Unidos ha reducido sus pronósticos de crecimiento y que las manufacturas de China se siguen desplomando, queda claro que lo que hoy aparece como una desaceleración, se enfila hacia una nueva recesión global. Sí, una que probará que de nada sirvieron los intentos por evitarla, y que a la postre será vista como la fase dos de esta nueva Gran Depresión, que comenzó en 2008.



memob@hotmail.com

viernes, 3 de febrero de 2012

EL INSACIABLE APETITO POR LA PLATA EN MÉXICO

México, D. F., 3 Febrero 2012 (Guillermo Barba) – Hay en el mundo un insaciable apetito por el oro y la plata de inversión y México se suma a esta tendencia. Las cifras no dejan lugar a dudas: desde bancos centrales (que en 2011 compraron 450 toneladas) hasta el ciudadano que invierte sus ahorros en unas cuantas onzas amonedadas, siguen adquiriendo los metales como protección frente a la crisis. Para estos, de nada han servido las estridentes voces de los enemigos de esta dupla de metales preciosos, que insisten en ningunearlos como dinero.

Eso sí, quizá lo más relevante en este turbulento ambiente económico, sea que cada día más y más gente esté optando por los metales físicos, sea por simple intuición o por conocer la gravedad del apalancamiento que existe en el mercado de derivados y el sistema fraccionario que utilizan los bancos especializados (Bullion Banks).

Cómo olvidar las palabras de Jeff Christian, fundador de CPM Group (grupo especialista en materias primas) que ha reconocido que el oro y la plata “son intercambiados en múltiplos de cien veces su respaldo en físico”.

Es cierto que dichos instrumentos ofrecen muchas ventajas, sobre todo para el que por necesidad o interés especulativo desea comerciar con ellos. Sin embargo, para los que están más interesados en la protección de su poder adquisitivo y la mejor apuesta de la inversión a largo plazo, la posesión de sus activos metálicos en depósitos propios y seguros, es indispensable.

Es ahí donde los inversores individuales llevan ventaja sobre los bancos centrales, cuyas reservas áureas en su mayoría se encuentran en manos de terceros como la Reserva Federal de Nueva York o la LBMA (London Bullion Market Association). Hace varios meses en este espacio dimos cuenta de cómo el propio Banco de México (Banxico) se negó a revelar la ubicación de las 93 toneladas que se supone compró el año pasado (aquí el artículo completo http://bit.ly/viGYYb), evidenciando además que ni siquiera sabía cuántos lingotes componían dicha adquisición, y por ende, que el oro no se encuentra en el país.

Afortunadamente, todos los días se suman nuevas conciencias que no siguen ese patrón y están respaldándose en lingotes y monedas. Para muestra están los datos que el propio Banxico ha proporcionado a solicitud de este columnista, en los que se da cuenta de que después de un breve receso el año previo, durante 2011 la demanda de monedas de una onza de plata “Libertad”, ha vuelto a incrementarse de forma considerable hasta llegar a más de 1.2 millones.



La gráfica desde 2000 no deja lugar a dudas: los mexicanos corren al amparo y seguridad de la plata en momentos difíciles como la recesión de 2001 (a la que nos arrastró Estados Unidos), de alta inflación como en 2004 y de crisis global como la que inició en 2008. En ese año, la demanda se disparó 340% y continuó subiendo en 2009 en medio de la gran recesión.

La fuerte propaganda al discurso de la “recuperación” en 2010, parece haber dado buenos frutos, pues la compra de onzas se contrajo alrededor de 25%, pero el nuevo incremento de 2011 podría ser el preludio de nuevos saltos en la demanda como lo fue en 2007. La gente sigue despertando.

Por otro lado, el gráfico de demanda de onzas americanas Silver Eagles es también muy significativo. Lo es porque también evidencia el sentimiento de protección que el público inversor busca en ellas.



Mientras siga sin resolverse el problema estructural del sistema monetario basado en un autodestructivo mecanismo de deuda exponencial y dinero fíat (sin respaldo), difícilmente veremos de aquí en adelante caídas muy pronunciadas en la demanda de dichas monedas. No podemos soslayar que los incrementos observados, han ocurrido a la par de alzas constantes que incluso llevaron a la plata a cotizar casi en 50 dólares la onza hace menos de un año. El precio, no ha importado.

2012 por tanto, podría ser de esas últimas oportunidades antes de la gran tormenta que aún está por llegar. Sin importar la nacionalidad que uno tenga, más vale estar del lado de lo que registran las estadísticas que aquí mostramos, que del de aquellos que, por ignorancia u omisión, serán tomados por sorpresa en esta nueva Gran Depresión.

Guillermo Barba/OroyFinanzas

Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com