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viernes, 12 de diciembre de 2014

BILLETES DE 1 MIL PESOS, SON LOS NUEVOS DE $500




Imagen: Sipse.com
En octubre pasado luego de no haber visto durante meses –o quizás años, circular una moneda de 20 pesos, en octubre recibí en una sola semana, varias de ellas en diferentes lugares y momentos. No dudé nunca en aceptarlas porque sabía que, aunque rara vez eran vistas, no habían sido desmonetizadas, por lo que tenían que conservar su valor facial. Sí me topé con que la primera reacción de las personas que recibieron de mí dichas monedas, era de cierto desconcierto, y en un caso sí de plano, me la rechazaron. Sin embargo, el hecho mismo de que comenzara desde entonces a verlas circular con extraordinaria regularidad, me llamó la atención.

Fue entonces que me di cuenta que coincidentemente, había ya anuncios de Banco de México (Banxico) en diversos medios de comunicación, en los cuales se enfatizaba que tanto las monedas de 20, como los billetes de 1 mil pesos, debían ser recibidos y usados en cualquier transacción. Esto claro, tomando en consideración todos los elementos de seguridad con que cuentan. Decidí entones solicitar información al Instituto Central para conocer su versión del por qué habían decidido emprender una campaña de aceptación de estas monedas y billetes. La respuesta arrojó revelaciones interesantes. Por ejemplo, la autoridad monetaria asegura que ha recibido múltiples quejas por la no aceptación de las monedas de 20 y los billetes de 1 mil pesos, y que además, detectó en sus estudios cuantitativos periódicos, que solo un muy bajo porcentaje de la población los ha usado. En el caso de las monedas de 20, el 32 por ciento, y en el de los billetes de mil solo el 14.5 por ciento.

Como es obvio, Banxico tiene interés en promover el uso de estos billetes y monedas de denominaciones más altas a lo que hasta ahora estamos acostumbrados. Detrás, hay una razón de fondo que el banco central quiere hacer como si no existiera: nuestra crónica enfermedad inflacionaria.

Para comprobarlo basta con echar un vistazo al Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) que publica el INEGI. Usando este, se puede estimar que los billetes de 1 mil pesos –que comenzaron a circular en octubre de 2001, de entonces a noviembre pasado habían perdido ya el 42.16 por ciento de su poder adquisitivo. Es decir, esos mil pesos de hoy equivalen a unos 578 pesos de entonces. Por eso podemos decir que los billetes de mil pesos, son los nuevos de $500. Dado que con 500 pesos actuales solo se compra el equivalente a 289 pesos de 2001, Banxico se vio en la necesidad de promover la aceptación de los billetes de mil, pues con $500 ya alcanza para comprar muy poco.
Las mismas proporciones de pérdida de valor, por supuesto, aplican para las monedas de 20 pesos, que son las nuevas de $10. Así que váyase acostumbrando.

En el fondo, la inflación es la misma causa de que las monedas “amarillas” de 50 centavos, más grandes (22 mm. de diámetro) y de aleación de bronce- aluminio (92% cobre, 6% aluminio y 2% níquel), estén en peligro de extinción en las manos del público. Esto porque se aproximaron a su “punto de fusión”, que es aquel después del cual conviene más retirar la moneda y fundirla por el valor de su contenido metálico, que por su valor facial. Esas monedas fueron sustituidas por otras que para Banxico tienen un costo mucho menor, pues son más pequeñas (solo de 17 mm. de diámetro) y de acero inoxidable. Lo mismo puede decirse de las viejas monedas amarillas de 20 centavos, y las de 10 y 5, que para fines prácticos ya no se usan.

Así que Banxico, que tiene la obligación de procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda, no ha hecho bien su papel en todos estos años. A pesar de que lo políticamente correcto sea hablar de que en lo que va del siglo ha habido una supuesta inflación “moderada”, la realidad es muy distinta. Sí, ha sido moderada en términos relativos, sobre todo si se le compara con las hiperinflaciones de los 80s de hasta 180 por ciento anual; o de los 90s, de más de 50 por ciento anual, pero eso no es ningún consuelo. Al contrario, preocupa que ahora bajo el gobierno de Agustín Carstens, nuestro banco central se vea más preocupado por “estimular” el crecimiento bajando las tasas de interés que por vigilar con ojo de halcón el alza de precios.


En lugar de respaldar la mala decisión intervencionista del gobierno Federal para “contener” la subida del dólar, o lo que es lo mismo, la devaluación del peso, Banxico debería subir ya, y pronto, su objetivo de tasa de interés interbancaria a un día. No olvidemos que la inflación a noviembre de este año (4.17%) se mantiene por arriba de su tope autoimpuesto de 4 por ciento anual desde julio pasado. Ahorro y no más gasto excesivo es lo que necesita la economía, ese es el mensaje subliminal de la inflación. Dejar de aniquilar a los ahorradores debe ser prioritario para el banco central.

viernes, 27 de abril de 2012

MÉXICO VUELVE A AUMENTAR SUS RESERVAS DE ORO, ¿ORO PAPEL?

México, D. F., 27 Abril 2012 (Guillermo Barba) –Esta semana gracias a un reporte del Fondo Monetario Internacional, pudimos conocer que el mes pasado, Banco de México (Banxico) volvió a comprar una importante cantidad de oro para sus reservas. Exactamente un año después de su histórica adquisición de más de 93 toneladas, volvió a sumar en marzo otras 16.8, con un valor de más de 906 millones de dólares.

De esta forma, México lidera de nueva cuenta la auténtica fiebre del oro que viven bancos centrales de diversas partes del orbe, en lo que sin duda constituye un merecido voto de no confianza en las políticas de impresión de dinero (QE, en inglés) de otros que, con la Reserva Federal de Estados Unidos a la cabeza, pretenden solucionar un problema de gasto, deuda y crédito excesivos, propiciando más de lo mismo.

Ojalá fuera así de fácil salir de las crisis, que tendrían de este modo una solución inmediata. Vaya engaño.
Por eso no es casualidad que Rusia, Turquía, Kazajistán y Ucrania entre otros, hayan adquirido también 16.5, 11.5, 4.3 y 1.2 toneladas, respectivamente. Tampoco que Argentina, aumentara en siete toneladas sus reservas áureas en septiembre de 2011, en la primera adición que hacen a esos activos desde febrero de 2005.

No obstante, a pesar de tratarse de una decisión que va en el sentido y momento correctos (el metal amarillo cotiza en zona de oportunidad de compra desde marzo), la apuesta segura del Banco de México que dirige Agustín Carstens, tiene sus claroscuros.

No podemos olvidar que el propio Instituto Central, se ha negado de manera oficial a contestarnos la sencilla pregunta: ¿dónde está el oro que compró Banxico?” ( http://bit.ly/viGYYb ), además de dar indicios claros de haber realizado la compra a través de la LBMA (Asociación del Mercado de Lingotes de Londres) en “oro papel”.

Es decir, que contaría con un documento que acredita sí un “derecho general” de propiedad, pero en el mejor de los casos sobre un bien resguardado en bóvedas extranjeras, claro, si es que existe. Esa duda solo puede despejarse recibiéndolo en casa, como debería hacerse.

Por eso la pregunta sobre dónde se ubica no es ociosa, pues el mismo Carstens declaró en su momento que el fortalecimiento de las reservas, formaba parte de la política del banco central de disminuir los riesgos a los que estamos expuestos. Sin embargo, si las compras se siguen efectuando sobre barras no específicas y que ningún funcionario de Banxico ha visto, todo el mérito es echado a la basura. Nuestro riesgo así no solo no disminuye, sino que aumenta, pues todo oro en manos ajenas estará siempre expuesto a cualquier forma de expropiación.

En este sentido, los incumplimientos de entrega física no son nada más una posibilidad teórica, pues de hecho ya han ocurrido. Eso fue justo lo que hizo el presidente estadounidense Nixon en 1971, cuando decretó que no entregaría más oro a cambio de sus propios dólares, que las naciones conservaban como reserva: un impago de facto.

Querer apelar a la mera confianza en un sistema que ha probado su corrupción, no solo sería ingenuo sino irresponsable. Por lo tanto, la ubicación del las reservas de un activo tan valioso como el oro, sí importa (http://bit.ly/yzilRg ), y dado que el ciudadano común no tiene posibilidades de influir en esa toma de decisiones a escala nacional, no le resta más que la opción de convertirse en su propio “banco central”.

Una opción tan inteligente como obligada, en un mundo en el que tarde o temprano el oro recuperará, de un modo o de otro, la posición preponderante que la acción humana le ha otorgado como el dinero por excelencia, con todas las implicaciones que eso traerá para el comercio internacional. Ojalá que nuestros encumbrados funcionarios se decidan ya a dar ese pequeño gran paso, y traigan a tiempo ese patrimonio, pues mañana, podría ser demasiado tarde.

Guillermo Barba/OroyFinanzas

Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com

viernes, 9 de marzo de 2012

¿POR QUÉ ALEMANIA TEME POR SUS RESERVAS DE ORO?

México, D. F., 9 Marzo 2012 (Guillermo Barba) – En todo el mundo existe una innegable falta de transparencia en el mercado del oro. Hace unos meses, hicimos hincapié en que cada día más personas y países se preguntan dónde está resguardado su valioso metal (http://bit.ly/vbZa3), pues muchos de ellos cuentan solo con un papel que los llama propietarios de un activo que ni siquiera han visto, ni les permiten auditar.

Esto en el mundo de los metales preciosos es un problema, pues bajo el sistema de reserva fraccionaria con el que trabajan los bancos especializados (Bullion Banks), es posible vender o prestar con interés varias veces una misma cantidad de oro físico.

Aquel que no tenga posesión directa sobre sus monedas o lingotes específicos, corre el riesgo real de haber comprado una ilusión, no un refugio seguro. La razón es sencilla, pues una de las reglas en este rubro de inversión es: “el que tiene el metal precioso en sus manos, es su verdadero dueño”. El que no, se arriesga a cualquier forma de expropiación o robo.

En un mundo financiero como el actual, es necesario que todo aquel que invierta en el metal como protección sepa las condiciones a las que está expuesto. Esto incluye tanto a inversores individuales como a naciones enteras, que muchas veces tienen la mayoría de sus reservas áureas supuestamente resguardadas en bóvedas extranjeras.

En esa situación se encuentran por ejemplo México y Alemania, entre muchos otros países que sobre papel, poseen importantes reservas. Por eso cada día se suman más voces que exigen saber dónde están, pues esta materia no es un asunto de fe, sino que se trata de dinero real.

En este sentido, esta semana el periódico germano ‘Bild Zeitung’, dio a conocer que legisladores alemanes revisarán la gestión que el Bundesbank (banco central) ha hecho de sus reservas de oro –que estarían en Frankfurt, París, Londres y Nueva York

El Comité Presupuestario del Parlamento alemán evaluará cómo se han manejado. El medio enfatizó las críticas que la Oficina de Auditoría Federal, ha hecho sobre la laxitud del Bundesbank en sus controles de inventario. A Alemania le preocupa, por supuesto, auditar sus 3,396.3 toneladas de oro (a febrero 2012).

Y no es para menos. Con la insolvente Grecia en su vecindario, los problemas de España, Portugal e Italia en puerta, y el desperdicio de recursos en “rescates” que en realidad no servirán para salvar a aquellas economías, un rompimiento de la unidad de la zona euro parece solo cuestión de tiempo. Por ello Alemania como todos los países, necesita íntegro su respaldo áureo y como tal, debería llevarlo a casa.

Según Ralf Schuler, periodista de ‘Bild Zeitung’, el parlamentario Philipp Missfelder quiere que se revise especificamente el oro alemán situado en la Reserva Federal (Fed) de N.Y., y demandó la lista de lingotes al presidente del Bundesbank, Jens Weidmann. Missfelder dijo a Bild que primero le contestaron que “no había lista”, y luego que sí, pero que era “secreta”, y que además estos requerimientos “ponen en peligro la confianza entre el Banco Federal Alemán y la Reserva Federal de Estados Unidos”.

Lo que está claro es que los periodistas no pueden realizar lo que es tarea de un banco central que, ya sea el de México (Banxico) o el Bundesbank, que deberían ejercer su derecho a pedir la entrega de su oro. No hacerlo por temor a ofender a una contraparte como la Fed, o a represalias de otro tipo, podría tener costos aún mayores en el futuro para nuestras economías y divisas. Negocios son negocios, y no hay ninguna necesidad de seguir temiendo, como los alemanes y mexicanos (http://bit.ly/viGYYb), por algo que debería hacerlos sentir más tranquilos ¿No cree usted?

Guillermo Barba/OroyFinanzas

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viernes, 3 de febrero de 2012

EL INSACIABLE APETITO POR LA PLATA EN MÉXICO

México, D. F., 3 Febrero 2012 (Guillermo Barba) – Hay en el mundo un insaciable apetito por el oro y la plata de inversión y México se suma a esta tendencia. Las cifras no dejan lugar a dudas: desde bancos centrales (que en 2011 compraron 450 toneladas) hasta el ciudadano que invierte sus ahorros en unas cuantas onzas amonedadas, siguen adquiriendo los metales como protección frente a la crisis. Para estos, de nada han servido las estridentes voces de los enemigos de esta dupla de metales preciosos, que insisten en ningunearlos como dinero.

Eso sí, quizá lo más relevante en este turbulento ambiente económico, sea que cada día más y más gente esté optando por los metales físicos, sea por simple intuición o por conocer la gravedad del apalancamiento que existe en el mercado de derivados y el sistema fraccionario que utilizan los bancos especializados (Bullion Banks).

Cómo olvidar las palabras de Jeff Christian, fundador de CPM Group (grupo especialista en materias primas) que ha reconocido que el oro y la plata “son intercambiados en múltiplos de cien veces su respaldo en físico”.

Es cierto que dichos instrumentos ofrecen muchas ventajas, sobre todo para el que por necesidad o interés especulativo desea comerciar con ellos. Sin embargo, para los que están más interesados en la protección de su poder adquisitivo y la mejor apuesta de la inversión a largo plazo, la posesión de sus activos metálicos en depósitos propios y seguros, es indispensable.

Es ahí donde los inversores individuales llevan ventaja sobre los bancos centrales, cuyas reservas áureas en su mayoría se encuentran en manos de terceros como la Reserva Federal de Nueva York o la LBMA (London Bullion Market Association). Hace varios meses en este espacio dimos cuenta de cómo el propio Banco de México (Banxico) se negó a revelar la ubicación de las 93 toneladas que se supone compró el año pasado (aquí el artículo completo http://bit.ly/viGYYb), evidenciando además que ni siquiera sabía cuántos lingotes componían dicha adquisición, y por ende, que el oro no se encuentra en el país.

Afortunadamente, todos los días se suman nuevas conciencias que no siguen ese patrón y están respaldándose en lingotes y monedas. Para muestra están los datos que el propio Banxico ha proporcionado a solicitud de este columnista, en los que se da cuenta de que después de un breve receso el año previo, durante 2011 la demanda de monedas de una onza de plata “Libertad”, ha vuelto a incrementarse de forma considerable hasta llegar a más de 1.2 millones.



La gráfica desde 2000 no deja lugar a dudas: los mexicanos corren al amparo y seguridad de la plata en momentos difíciles como la recesión de 2001 (a la que nos arrastró Estados Unidos), de alta inflación como en 2004 y de crisis global como la que inició en 2008. En ese año, la demanda se disparó 340% y continuó subiendo en 2009 en medio de la gran recesión.

La fuerte propaganda al discurso de la “recuperación” en 2010, parece haber dado buenos frutos, pues la compra de onzas se contrajo alrededor de 25%, pero el nuevo incremento de 2011 podría ser el preludio de nuevos saltos en la demanda como lo fue en 2007. La gente sigue despertando.

Por otro lado, el gráfico de demanda de onzas americanas Silver Eagles es también muy significativo. Lo es porque también evidencia el sentimiento de protección que el público inversor busca en ellas.



Mientras siga sin resolverse el problema estructural del sistema monetario basado en un autodestructivo mecanismo de deuda exponencial y dinero fíat (sin respaldo), difícilmente veremos de aquí en adelante caídas muy pronunciadas en la demanda de dichas monedas. No podemos soslayar que los incrementos observados, han ocurrido a la par de alzas constantes que incluso llevaron a la plata a cotizar casi en 50 dólares la onza hace menos de un año. El precio, no ha importado.

2012 por tanto, podría ser de esas últimas oportunidades antes de la gran tormenta que aún está por llegar. Sin importar la nacionalidad que uno tenga, más vale estar del lado de lo que registran las estadísticas que aquí mostramos, que del de aquellos que, por ignorancia u omisión, serán tomados por sorpresa en esta nueva Gran Depresión.

Guillermo Barba/OroyFinanzas

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viernes, 14 de octubre de 2011

¿Y POR QUÉ SE ESCONDEN EL ORO Y LA PLATA?

14 de Octubre 2011 (Guillermo Barba) – Algo grande está ocurriendo en el mercado de metales preciosos. Para el ojo que lo quiere ver, el mercado alcista en oro y plata que ya cumple 10 años, continúa fuerte.

Ello, a pesar de las brutales correcciones a la baja que ambos han sufrido este año –sobre la plata en abril y el oro en septiembre, magnificadas por la manipulación que operan los grandes bancos especializados, y que ya hemos explicado en Inteligencia Financiera.

La fortaleza de ambos metales se halla precisamente en su condición de ser “materia prima” y dinero real, en un ambiente de creación masiva de dinero fíat (dinero de papel, sin respaldo físico equivalente en oro).

Si el peso de la historia significa algo, cabe decir que el pronóstico del tiempo económico global no es muy alentador. La Francia revolucionaria y su fallido experimento con los assignats(1790-1797), papel-dinero creado con el propósito de “estimular” la economía y supuestamente amparado por los mejores bienes raíces del país, es apenas un botón de muestra.

El previsible resultado de la ruina nacional con que concluyó la reproducción desenfrenada de aquel falso dinero, es el espejo microscópico en que se refleja el mundo de hoy, que tiene en los dólares estadounidenses sus propios assignats. (Quien desee profundizar en la materia, puede descargar gratis aquí http://bit.ly/ojPJDU el libro completo de Andrew Dickson White publicado en 1896: “La Inflación del Dinero Fíat en Francia”, cortesía del Presidente de la Asociación Cívica Mexicana Pro Plata, Don Hugo Salinas Price. Lectura indispensable)

En este sentido, no es casualidad que de forma consistente, hoy se esté reeditando un fenómeno que se observó en la Francia de entonces, con cada nueva emisión monetaria: el aumento de la estima por los metales preciosos en físico, que provocó que cada día desaparecieran más de la circulación.

Esas versiones antiguas de las modernas “flexibilizaciones cuantitativas” (QEQuantitative Easing) de los bancos centrales de hoy, son parte medular de la explicación del por qué ahora las compras físicas de oro y plata en diversas latitudes, se encuentran en niveles nunca antes vistos.

No es casualidad entonces que Banco de México, por ejemplo, haya registrado un nivel récord de ventas en lo que va del siglo de 1.53 millones de onzas de plata Libertad en 2009, en medio de la peor parte de la recesión en el país.

Tampoco que otros intermediarios internacionales como Sprott Money, hayan reportado el agotamiento de sus existencias físicas de plata durante la más reciente corrección. El dinero bueno, se esconde cuando llega el malo.

De este modo, las grandes entidades occidentales que magnifican las bajas vía una sobreoferta de oro y plata “de papel”, se están autoinfligiendo un daño colosal que alcanzará a sus desprevenidos clientes (entre los que se cuenta por desgracia nuestro banco central), pues con cada caída los más experimentados aprovechan para retirar (comprar) más metal de sus arcas.

Diversas fuentes dan cuenta de este hecho. Eric King por ejemplo, en su blog de Kingworldnews.com, reportó hace unos días el testimonio de un trader londinense que relató la “insaciable” demanda asiática de oro físico que, según dijo, “están comprando como locos”.

Sobra decir que una vez en aquel continente, no tendrá boleto de regreso. Menos aún cuando los chinos planean dominar el mercado global del oro a través de una nueva bolsa: la Pan Asian Gold Exchange (PAGE) con sede en Kunming, China.

Establecida el 31 de marzo de este año, se espera que opere a plenitud hacia junio de 2012, dando pie a que cientos de millones de clientes chinos puedan adquirir contratos de oro físico y especular en los de futuros, a través de los bancos Agrícola de China y Fudian.

Lo más significativo es que los adquirientes operarán en su divisa local el yuan (RMB), y no en dólares. Inversores internacionales también podrán tener más exposición en RMB a través de esos contratos. La hábil estrategia china de posicionar paulatinamente su moneda en el orbe, va conforme a sus planes.

Con la PAGE, las hasta ahora dominantes London’s Metal Exchange y NY Mercantile Exchange y Commodity Exchange (COMEX), enfrentarán una dura competencia a la hora de marcar el tipo de cambio del oro al contado (spot). Más si consideramos que los contratos de la PAGE sí están amparados en metal físico, y no en fraudulento sistema de reserva fraccionario que transa sobre todo con “oro” de papel en cuentas “no asignadas” (unallocated accounts).No hay que pensar mucho para saber cuál es preferible.

Por último, las más recientes rondas de impresión monetaria anunciadas la semana pasada por el Banco de Inglaterra y Central Europeo por 75 mil millones de libras y 40 mil millones de euros, respectivamente, son el preludio de un QE3 que tarde o temprano anunciará la Fed estadounidense.

Así las cosas, no sorprende que hasta en el portal de Bloomberg publicaran un reportaje de Ben Steverman, que da cuenta de los lugares más inusuales que está usando la gente para esconder su oro, que van desde agujeros de metro y medio de profundidad en el jardín, hasta ocultas cajas de seguridad con certificación TL-30. Eso sí, siempre lejos del alcance de los banqueros que, con razón, se han ganado nuestra desconfianza. La historia, se repite.

Guillermo Barba
memob@hotmail.com

viernes, 27 de mayo de 2011

CARSTENS, ¿NUESTRO "CHICHARITO" PARA SUSTITUIR A STRAUSS- KAHN?

El debate está a todo lo que da. De un día para otro, uno de los hombres más influyentes y poderosos, el Director Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn (DSK), dio su mal paso. Su obligada renuncia tras su detención por ser acusado de asaltar sexualmente a la empleada de un hotel, desató ya una auténtica batalla política. De un lado, las viejas potencias del hemisferio occidental; del otro, las orientales potencias en desarrollo.

Y no es para menos. Unas, se resisten a soltar el liderazgo y preeminencia de la que han gozado desde el fin de la segunda guerra mundial; otras, exigen se haga valer el mayor peso específico que se han ganado, y que les ha permitido encabezar el crecimiento económico global en los últimos años.

En este escenario, hasta el momento hay dos candidatos formales a la vacante que dejó DSK: la ministra francesa de Finanzas, Cristine Lagarde, y el mexicano Agustín Carstens, gobernador del Banco de México. La realidad es que ambos por currículum vítae, poseen los méritos suficientes para el cargo. No obstante, la posición a la que aspiran no es meramente administrativa sino política, o sea, de poder real. Por eso, las credenciales y méritos no bastan en este juego.

No podía ser de otra manera, cuando estamos en el ojo del “huracán” de la mayor crisis desde la Gran Depresión, y el FMI es el protagonista de los rescates financieros que necesitan países enteros como Grecia, Irlanda y Portugal.

En México, los medios están sobredimensionando las probabilidades de que Carstens llegue a la cabeza del FMI. Y es que la verdad se antoja muy complicada su llegada, más cuando México no forma parte de ninguno de los dos grandes grupos en disputa: Estados Unidos-Europa y los BRICs (Brasil, Rusia, India y China). Desde luego, los europeos ya han anunciado que votaran en bloque, y no es muy difícil adivinar por quién lo harán.

Por otra parte, si vemos los adjetivos con que se han expresado por ejemplo, el secretario estadunidense del Tesoro, Tim Geithner, que calificó a ambos candidatos como “creíbles”; o los de fuentes del gobierno brasileño que ven al mexicano como “demasiado ortodoxo”, podemos percatarnos que nadie pone en duda la calificación de Carstens, pero que tampoco lo respaldan. En este contexto, fuentes diplomáticas afirman que China y Estados Unidos estarían por dar su apoyo a Lagarde, con lo que arrasaría en la elección.

En el FMI, las cuotas que aporta cada país miembro determinan en gran medida el número de votos que le corresponden. Así, Europa en conjunto posee la mayor participación seguida de Estados Unidos. China, segunda economía del planeta, jugará el papel de oposición principal al frente de los BRICs. Está claro que estos últimos por sí solos no podrán imponer aún sus condiciones, pero también que los occidentales no pueden ignorarlos. Menos, cuando se sabe que los chinos poseen los recursos que los europeos necesitan, y con los que de hecho participarán a través de la compra de grandes cantidades de bonos que financiarán el rescate de Portugal.

Visto así, ¿qué puede ofrecer México o Carstens para ganarse los sufragios mínimos necesarios? ¿Alguien cree que Europa quitaría a Lagarde por Carstens, o que los BRICs apoyen a alguien que no es de su grupo? Honestamente, no es imposible, pero al parecer la única oportunidad del Gobernador del Banxico sería como un eventual “tercero en discordia”, ante una negociación muy tensa y la ausencia de acuerdos concretos. Ojalá tenga suerte, pues como mexicano me gusta la idea de ver uno dirigiendo el FMI, aunque luce difícil.

Por último, Carstens en una entrevista dijo que lo suyo son las “Ligas Mayores”, que tiene toda la intención de irse y hasta hizo una analogía con el fútbol, diciendo que preferir quedarse, sería “como decir que el ‘Chicharito’ se quede a jugar en las Chivas”. Lo malo es que esta vez, nuestro “Chicharito” financiero no parece ser del todo del agrado de los “visores” y dueños de los equipos. Eso sí, ya que todo indica que se quedará, ojalá aquí siga anotando buenos goles como el de la compra de las 100 toneladas de oro para las Reservas

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viernes, 13 de mayo de 2011

¿POR QUÉ BANCO DE MÉXICO COMPRÓ TANTO ORO?

Bueno, por primera vez es posible contestar fácil y rápidamente a una pregunta como la del título de este artículo, gracias a que el principal responsable de esa adquisición se encargó de responderla. Como usted recordará, este mes se dio a conocer que Banco de México (Banxico) compró alrededor de 100 toneladas de oro (más de tres millones de onzas) en el primer trimestre de 2011.

La semana pasada, incluso comentamos en este espacio (http://bit.ly/la4gSq) que había sido una lástima que nos hubiésemos tenido que enterar del hecho gracias a un diario extranjero: el Financial Times. Pareció entonces como si se hubiese querido que pasara desapercibida, una de las mayores y más aceleradas compras de ese metal de que se tenga registro, por parte de un banco central, en la historia reciente.

Pues bien, ayer en una entrevista con Óscar Mario Beteta, el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, dio la esperada respuesta al por qué de dicha operación: “nos disminuye el riesgo”.

Como se sabe, no hay inversión que no lo conlleve, pero lo que más llama la atención, es que cada día hay más señales de un cambio profundo entre lo que se percibe como “seguro” y “riesgoso”. Para nadie es un secreto, por ejemplo, aquel viejo mito de que el dólar estadounidense es el mejor refugio para los inversionistas, pero si eso fuera vigente, ni siquiera se hubiera considerado ampliar nuestras reservas internacionales en oro; no haría ninguna falta.

Así pues, en México durante mucho tiempo estuvimos acostumbrados a mirar al tipo de cambio peso/dólar como indicador de crisis, y nos enseñaron que entre más subiera el billete verde, sería peor. No obstante, nunca aprendimos que lo contrario, que el dólar bajara, no necesariamente sería un buen augurio. Y es que ahora es el dólar el que está enfermo, y su mortal padecimiento lo devalúa ante los ojos de todos.

Por desgracia, no es la mayoría la que se percata de ello, y en consecuencia, muchos ni siquiera están tomando previsiones. Esa devaluación se refleja en el aumento de precio de los activos tangibles (commodities), entre los que se encuentran los metales preciosos.

Queda claro que Banxico es uno de los que sí se están dando cuenta de la gravedad de esta situación, y ante el peligro inminente del dólar recurre al “viejo confiable”. Carstens puede decir que no se trata de huir del dólar, pero las cifras muestran que al menos en los tres primeros meses de 2011 así fue: de los 7,673.8 millones de dólares acumulados en los Activos de Reserva Oficiales, más del 56 por ciento fue en oro.

Para los que hoy critican y sospechan que esa inversión pudo no haber sido acertada, por la reciente baja en los precios de las commodities, de nuevo Carstens tiene razón cuando dice: “en el mediano y largo plazos, sí vemos que el oro tiene la capacidad de subir.” Y vaya que sí. Los metales preciosos (y en general las materias primas), se encuentran en lo que se conoce como “bull market” (mercado alcista) que dista mucho de terminar.

Las bajas en sus cotizaciones parecen solamente estar descontando que, en junio, terminará la segunda ronda QE2 de “relajamiento cuantitativo” (impresión de dinero) de la Reserva Federal de Estados Unidos. Además, no existe un solo mercado en el que los valores vayan en línea recta hacia arriba o hacia abajo siempre.

En este sentido, en un mercado al alza las correcciones hacia abajo son sanas y normales, pero no hay duda que luego la tendencia será retomada tarde o temprano, conforme se acerque un QE3. La historia da evidencias de que cada vez que se ha recurrido a devaluar una moneda (como ahora el dólar) a través de la impresión de dinero de papel para “impulsar” la economía, los resultados son desastrosos.

Ante este hecho, ojalá que Banxico continúe acumulando reservas en oro, pues con este panorama hasta le podríamos perdonar que lo siga haciendo calladito, calladito .

viernes, 11 de marzo de 2011

¿BANCOS CENTRALES CONTRA LA INFLACIÓN? (NUNCA COMBATA UN INCENDIO CON GASOLINA)

Es curioso que los principales responsables de la expansión monetaria y del crédito, los bancos centrales del mundo, se dividan ya entre los que no ven la inflación y los que comienzan a “preocuparse” por ella. Ninguno tiene remedio, pues si bien la desvergüenza de los primeros es mayor, los segundos se rasgan las vestiduras en el tema como si en ello no tuvieran nada que ver.

Las muestras más representativas de cada caso, son la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos y el Banco Central Europeo (BCE). Banco de México ha tomado partida del lado de la Fed, pues además sus respectivos titulares han concluido lo mismo: no hay presiones inflacionarias serias, pero de llegar a existir por los precios del petróleo y demás commodities, éstas serán “temporales”. Basta revisar las declaraciones de Bernanke y Carstens para notar sus coincidencias.

Estas falaces conclusiones, así como la fingida preocupación por el incremento de precios, nos revelan su nula comprensión de este fenómeno monetario o su desfachatez. Esta semana, el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, coordinó conversaciones entre los principales banqueros centrales en las que descargó toda la responsabilidad de lo que llamó “amenaza de inflación”, en los precios del crudo y alimentos. En otras palabras, fue capaz de ver el peligro presente pero ninguna de sus causas estructurales, como si la inflación fuese un asunto de generación espontánea. En cambio, siempre será más fácil atribuir las vicisitudes a coyunturas externas como la inestabilidad en Medio Oriente.

Para contrarrestar estos riesgos, Trichet dio señales de que está listo para comenzar a subir las tasas de interés en la zona Euro. Sin embargo, poco éxito puede augurarse a su intento, pues contra el incendio inflacionario más grande de la historia un solo carro de bomberos con un chorro insignificante de tipos de interés, nada podrá hacer contra las grandes oleadas de combustible (dinero de papel) que se arrojan desde América a todo el orbe.

La apuesta de Carstens, Bernanke y Trichet es que el sobrecalentamiento de economías emergentes como la china, provoque una desaceleración que alivie las presiones en las commodities. Pero el tsunami de liquidez que devalúa al dólar, no se detendrá en el corto plazo, por lo que tanto alimentos como energéticos continuarán su tendencia alcista. Es más, incluso de presentarse una pronunciada desaceleración, los problemas de oferta que atraviesan las commodities seguirán presionando los precios.

Por ese motivo, la lucha de “todos contra la inflación” sólo puede ser liderada por los propios ciudadanos. Aquél que piense que los banqueros centrales le pondrán fin a este problema, verá perder con impotencia la capacidad de compra de su dinero. De ahí que resulte indispensable proteger el valor de lo ganado, jugando las contras a los que se empeñan en robar de los bolsillos de todos. El ahorro en onzas de plata amonedadas como la “Libertad”, en México; las “Eagles”, en la Unión Americana; las “Maple Leaves”, en Canadá, etc., es sin duda una opción insoslayable.

A propósito de la plata, las últimas semanas ha tocado máximos de 31 años, y aunque una corrección parece inminente, lo cierto es que los fundamentos para que su “bull market” (mercado a la alza) continúe, siguen sólidos. A pesar de eso, con tristeza vemos que en México, por un lado, se sigue desaprovechando la oportunidad de monetizar la onza Libertad, y por otro, que la demanda de dicha moneda podría estarse desacelerando.

Según informa Banxico en respuesta a la solicitud de información OFI006-3646 realizada por este columnista, la colocación de onzas Libertad se disparó de 375,282 piezas en 2007, a 1,275,731 en 2008, cuando inició la crisis. Sin embargo, para 2009 sólo creció 20.25 por ciento más, y para 2010 cayó 26.07 por ciento a 1,134,043 unidades. ¿Será acaso que haya quien sí se esté creyendo el cuento de la recuperación? Que cada uno decida qué camino tomar, pero ante la posibilidad de una gran tormenta, más valdrá siempre estar preparados.