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lunes, 23 de junio de 2014

¿Y DÓNDE ESTÁ EL ORO DEL BANCO DE MÉXICO? PARTE DOS




Imagen: Forbes.com.mx
En octubre de 2012 –tras un litigio que duró varios meses, Banco de México (Banxico) se vio obligado de conformidad con la Ley de Transparencia, a entregar a este periodista la información relativa a la localización física de sus reservas de oro. Gracias a ella, supimos que al cierre de abril de ese año, contaba con 4,034,802 onzas troy del metal precioso (125.5 toneladas), de las cuales solo 194,539 se encontraban en territorio nacional, o sea el 4.8 por ciento, y el resto en el extranjero (95.2 por ciento).

Existen dos tipos de cuentas de custodia de lingotes. Uno es la “allocated account” o cuenta asignada, en la cual se tiene derecho sobre barras específicas identificadas con número de serie y separadas del resto. Solo el legítimo propietario puede disponer de ellas. El otro es la “unallocated account” o cuenta no asignada, en la cual un grupo de inversores tiene derecho a disponer de determinada cantidad de oro de un inventario común, pero NO es dueño de barras específicas. En caso de requerir el metal se le entrega cualquier lingote disponible… mientras los haya. En realidad, ese mismo “stock” de oro se encuentra vendido múltiples veces bajo el fraudulento esquema de reserva fraccionaria. Si varios de los acreedores reclamaran su metal al mismo tiempo, como suele ocurrir en las crisis, no se les podría pagar a todos. Así de sencillo.

Pues bien, en la actualización de hoy le informo que con base en nuevas solicitudes de información, respondidas con el oficio REF.:I22.33.2014, podemos saber que las cosas este año marchan de mal en peor para las reservas áureas del país. Quizá lo más grave del caso es que pudimos confirmar que el Instituto Central, a pesar de lo estratégico de la reserva de oro para la seguridad financiera del país, continúa poseyendo solo una cuenta no asignada. Por eso no fue capaz otra vez de responder a la simple pregunta “¿cuántos lingotes componen la reserva de oro?”, y se limitó a decir en su comunicado que “Debido a la variabilidad del oro contenido en los lingotes, no se puede especificar el número exacto de lingotes que componían la Reserva al 31 de mayo de 2014.”

Asimismo, el porcentaje de onzas de oro en el extranjero ha aumentado a causa de que Banxico, de manera inconcebible ha mantenido una política de venta del muy poco oro que tiene aún en su propia bóveda, de forma lenta pero consistente. Las ventas desde abril de 2012 a la fecha suman ya casi 95 mil onzas troy, es decir, cerca de tres toneladas o el 50% de las que tenía hasta entonces físicamente en el país.

Del mismo modo, Banxico nos confirmó que ha mantenido intacta su posición de oro bajo resguardo en manos ajenas: “le informamos que al cierre de abril de 2014, el Banco de México mantenía una posición total de oro físico de 3.94 millones de onzas de oro fino (122.55 tons.), de las cuales, el 97.46822% se ubicaban en Londres, Inglaterra; el 2.53139% en territorio mexicano, y el 0.00039% en Nueva York, Estados Unidos.” Entonces, si según el propio banco central tenemos una cuenta no asignada con el Banco de Inglaterra (BoE, por sus siglas en inglés) como custodio, ¿cuántos “dueños” podrían tener los millones de onzas de oro que le pertenecen a México? Imposible de determinar.

Por desgracia, en los hechos Banxico solo posee “oro imaginario” en el extranjero por el que, eso sí, paga puntual sus cuotas de “custodia”. Según el propio Instituto Central, “en el año 2012 el Banco de México pagó un total de 117,675.17 Libras Esterlinas Británicas por la custodia de las Reservas de oro que mantiene físicamente en el extranjero, correspondientes al periodo del 1 de diciembre de 2011 al 2 de diciembre de 2012; mientras que en 2013, el importe pagado por dicha custodia fue de 122,311.89 Libras Esterlinas Británicas, correspondientes al periodo del 3 de diciembre de 2012 al 2 de diciembre de 2013; cifras que fueron pagadas al Banco Internacional de Pagos”.

Como ve, Banxico está a gusto vendiendo el único oro material que no nos cuesta mantener bajo resguardo en el país –por encontrarse en una bóveda propia, mientras deja intacto el que nos cuesta a los mexicanos alrededor de 2.6 millones de pesos al año por custodia. Aunque puede parecer muy baja la cuota por el servicio de guarda de 3.84 millones de onzas troy, debemos recordar que se trata de un oro que nadie ha visto, del mismo que Banxico se negó a auditar a pesar de la recomendación de la Auditoría Superior de la Federación en 2013, y del que ni siquiera sabe cuántos lingotes le pertenecen: oro imaginario. Negocio redondo para aquellos que lo venden decenas o cientos de veces y reciben además, pago por “guardarlo” también cientos de veces.

Dicho de otro modo, nuestro banco central sigue teniendo nuestro “escudo financiero de oro” en poder de extranjeros y no parece que lo quiera cambiar. No cabe duda que estas acciones y la de seguir recortando las tasas de interés, son enormes errores que Agustín Carstens, Gobernador del Banxico, sigue sin corregir en perjuicio de todos. Los riesgos se agravan.


En un mar financiero tan turbulento como el actual, cada día que pase sin tener el oro aquí, es uno en el que estamos expuestos innecesariamente a un impago. Urge más que nunca exigir la repatriación de los lingotes a lo que tenemos derecho. Sólo así se materializará la protección que brinda el oro, que es para lo que se compró. El balón está en su cancha, Dr. Carstens.

martes, 12 de marzo de 2013

BANXICO COMPRA “ORO” PAPEL; VENDE SU ORO FÍSICO

Pero, ¿cuál es nuestro oro?
Este blog ha dado seguimiento puntual al tema de las reservas del Banco de México (Banxico), desde que éste saltó en 2011 a la escena de los bancos centrales que han adquirido importantes cantidades de oro para diversificarlas. Esto ha sido así cuando menos desde 2009, en que dichas instituciones se convirtieron en compradoras netas del metal.

Así las cosas, hace dos años Banxico compró 100 toneladas de oro, y en 2012, agregó 20 toneladas más. En febrero pasado, su tenencia total ascendió a 124.5 toneladas, equivalentes apenas al 4% del total de nuestras reservas internacionales.

Sin embargo, esta posición se ha visto reducida en los últimos meses, pues de forma inexplicable nuestro banco central ha vendido lenta, pero consistentemente, parte de su oro durante al menos nueve meses consecutivos (mayo de 2012 a enero de 2013).

Esta equivocada decisión es agravada por el hecho de que el oro vendido, es de los pocos lingotes físicos que México tenía en su poder, es decir, en arcas localizadas en territorio nacional.

Esto lo reconoce el propio Banxico en su oficio REF.:I22.11.2013, de fecha 4 de marzo y firmado por Sergio Zambrano Herrera, titular de la Unidad de Enlace, mismo que fue enviado a este periodista como respuesta a una Solicitud de Información efectuada con base en la Ley Federal de Transparencia.

La pregunta que se hizo, demandó saber en qué ciudades se encontraban físicamente las onzas áureas enajenadas desde mayo.

Banxico ha contestado que “El 100% de las ventas de oro fino realizadas en el periodo que comprende de mayo de 2012 a diciembre de 2012 se realizaron dentro del territorio de los Estados Unidos Mexicanos.”

Debemos agregar que según su propio Reporte sobre las Reservas Internacionales y la Liquidez en Moneda Extranjera, en enero se enajenaron 4 mil onzas más, que podemos estar seguros también se ubicaban en el país. De este modo, la liquidación de oro físico nacional es ya de más de una tonelada.

Esta información nos permite saber que en cuestión de meses, Banco de México dejó ir alrededor de 36 mil onzas, casi la quinta parte (18.5%) de las 194,539 que se encontraban en el país hasta abril de 2012, según sus propias cifras.

Dicho de otro modo, se dedicó a comprar “oro” papel, y a vender el poco oro físico que tenía. ¿Quién y por qué lo decidió así? Es todavía una pregunta sin respuesta.

Bóveda principal de Banxico
Imagen: La Jornada
Cabe recordar que las 120 toneladas compradas los últimos dos años, fueron adquiridas 100% en forma imaginaria, es decir, que se pagó por ellas pero nunca se tomó posesión de los lingotes. La propiedad, queda así en una promesa plasmada en papel, y Banco de México confía en que estén bien cuidadas en manos ajenas.

Según ahora sabemos, la propia Auditoría Superior de la Federación (ASF) dio a conocer que el Instituto Central ni siquiera se tomó la molestia de revisar si ese oro existía, y que se supone está resguardado en bóvedas londinenses del Banco de Inglaterra.

En este sentido, Banxico también nos ha confirmado por escrito, a través del oficio REF.:I22.10.2013, que no cuenta siquiera con una lista que contenga los números de serie de los lingotes que se supone le pertenecen, ni conoce cuántos adquirió, pero se auto consuela: “Lo anterior es una práctica común en los mercados internacionales. Por este motivo, Banco de México no tiene contemplado solicitar la lista que señala en su pregunta.” Su confianza o “entreguismo”, es total.

No obstante, de nuevo en este blog hacemos un fuerte llamado de atención para que nuestro país, en ejercicio de su soberanía, demande la repatriación del poco oro que le pertenece y que está en manos inglesas.

Asimismo, para que se detenga la venta de nuestras tenencias soberanas del metal, y se aprovechen los actuales precios de oportunidad de compra para reforzar el bajo calibre de nuestro escudo áureo. La impresión monetaria (QE) de los bancos centrales no se detendrá en el planeta, por lo que esta corrección no durará para siempre.

Banxico lo sabe, y por eso, apenas decidió entrar a su manera a la “guerra de divisas” recortando su tasa clave de interés de 4.5 a 4%.

México vive una etapa de profundas reformas y transformaciones que sin duda, alientan el optimismo de que las cosas en el futuro serán mejores en temas como el crecimiento económico y la sustentabilidad fiscal. Ahora hasta la calificadora Standard & Poor’s ha revisado la perspectiva de nuestras calificaciones soberanas de largo plazo de “estable” a “positiva”.

Pese a ello, no podemos creer que seremos inmunes a la gran crisis que vendrá después de esta fingida calma de la recuperación económica mundial, y en ello el oro habrá de jugar un rol preponderante. Ojalá Agustin Carstens, así lo entienda.

martes, 5 de febrero de 2013

¿POR QUÉ BANCO DE MÉXICO ESTÁ VENDIENDO NUESTRO ORO?

Imagen: Proyecto40.com

Hace dos años, Banco de México (Banxico) saltó al escenario de los bancos centrales que, desde 2009, se convirtieron en compradores netos de oro para diversificar sus reservas, fuera de las típicas divisas consideradas como tal: el dólar estadounidense, el euro, el yen, etc.

Esto, al realizar una histórica compra de 100 toneladas del metal, en los primeros cuatro meses de 2011.

Dicha adquisición se hizo de una manera tan discreta, sin anuncios ni comunicado alguno de parte del Instituto Central, que parecía como si quisiera que nadie lo notase. En su momento, en este blog criticamos esa actitud del Banxico, al tiempo que reconocimos que se trataba de una de los pocas decisiones acertadas que había tomado, desde el inicio de la crisis global en 2008.

Más tarde sin embargo, gracias a Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, pudimos revelar aquí en 2012 que gran parte de ese mérito quedaba diluido, pues casi el total del oro que se supone forma parte de los activos de Reserva del Banxico (alrededor de 125 toneladas), es mexicano solo en el papel: más del 94% está en Londres, Inglaterra; 1% en Estados Unidos y menos del 5% en territorio nacional.

Hoy por desgracia, le traemos otra pésima noticia: Banco de México por razones que debería explicar, acumula ya cuando menos ocho meses vendiendo nuestro oro.

Esto según su propio Reporte sobre las Reservas Internacionales y la Liquidez en Moneda Extranjera, disponible en su portal de internet. Los datos ofrecidos a la fecha son a diciembre de 2012, lo que nos hace pensar en la probabilidad de que también en enero pasado, se pueda sumar un mes más de continuas ventas.

El saldo negativo acumulado en el periodo mayo-diciembre de 2012, es de cerca de 32 mil onzas troy, que a un precio promedio de 1,662.90 dólares por unidad (Londres PM Fix), nos da un total de 53.2 millones de dólares, aproximadamente.

Aunque puede parecer “poco” relevante el deshacerse de 32 mil onzas, llama la atención que ese número es casi el equivalente exacto de una tonelada de oro: 32,150.74 onzas. ¿Por qué y para qué elegir vender una tonelada en particular? La respuesta preocupa.

Y es que ese dato “menor”, cobra relevancia al plantearnos otra pregunta: ¿el metal vendido era parte de los pocos lingotes que se tienen en México, o de los que se supone están en el extranjero?

No podemos soslayar que de acuerdo al Banxico, de los 4.035 millones de onzas que se tenían en Reservas al mes de abril de 2012, únicamente 194,539 onzas se ubicaban en territorio de los Estados Unidos Mexicanos.” Énfasis agregado.

En el caso de que el Banco Central hubiese vendido lingotes que se encontraban en sus bóvedas, estaríamos hablando que en cuestión de ocho meses, se habría deshecho de más del 16 por ciento del oro que tenía en sus manos. Una locura.

Sea ese el caso o no, en este espacio le he expresado que lo peor de la crisis aún está por venir, cuando la inevitable recaída se presente para empujar a la economía global hacia una nueva recesión.

Imagen: Silverbearcafe
De ahí que la permanencia de los “estímulos” monetarios de otros bancos centrales, los más influyentes del mundo, como la Reserva Federal de Estados Unidos, el de Banco de Inglaterra y el de Japón, por ejemplo, esté más que garantizada.

Esto significa que su compromiso por devaluar sus monedas, en lo que se conoce como “guerra de divisas”, implicará que otros Bancos e inversionistas de todos los niveles sigan buscando el refugio de valor que es el oro, para protegerse.

Lejos de dejar ir un activo de tal valía, Banco de México debería continuar con agresivas compras de lingotes, como las que se atrevió a hacer hace un par de años. Esperemos que enmiende su error.

Eso sí, demandando su entrega física. Alemania y Venezuela ya nos pusieron el ejemplo.

No olvidemos que en el ranking del Consejo Mundial del Oro (WGC, por sus siglas en inglés), estamos en la posición 29 con apenas el 4% de nuestras reservas en dicho metal.

La estrategia de Banxico de seguir acumulando solo dólares, probará en unos años haber sido equivocada, pues se sabe que la intención de nuestros vecinos del Norte es devaluarlos para ganar “competitividad”.

Ante ello, el Dr. Agustín Carstens debería retomar de una vez por todas, un liderazgo real que nos lleve, como en el cuento, por el seguro “camino amarillo” del oro, en vez del “camino verde” que, como todos los de su tipo, termina en el panteón de la historia del dinero ficticio.

lunes, 22 de octubre de 2012

AUDIO:ENRIQUE GALVÁN CON ARISTEGUI CITA ESTE BLOG POR EL ORO DE BANCO DE MÉXICO!!

Estimados Lectores:

Hoy en su sección "Dinero", dentro del noticiero radiofónico de Carmen Aristegui, el analista económico Enrique Galván Ochoa comentó en vivo el tema expuesto por este periodista, en su blog Inteligencia Financiera Global, respecto a la localización de las reservas de oro del Banco de México.

Aquí les comparto el enlace al podcast (audio), para que lo puedan escuchar:

Podcast. BANCO DE MÉXICO REVELA: ¿DÓNDE ESTÁN SUS RESERVAS DE ORO?

Gracias, Enrique!

viernes, 30 de septiembre de 2011

EL ORO DE MÉXICO, DEBE TRAERSE AL PAÍS DE INMEDIATO

El artículo de la semana pasada (“¿Y dónde está el oro del Banco de México?” http://bit.ly/nflUPw), gracias a sus amables lectores le ha dado la vuelta al mundo. En este espacio agradecemos a todos y en especial al presidente de la Asociación Cívica Mexicana Pro Plata, Don Hugo Salinas Price, por haberlo traducido al inglés (http://bit.ly/ptwz0M), así como al equipo del Comité de Acción Antimonopolio del Oro (www.gata.org) que encabeza Bill Murphy, por difundirlo tan ampliamente entre la comunidad global de especialistas del mercado de metales preciosos. Como suele suceder, parece haber tenido incluso mayor impacto en el extranjero que en México, pues recibimos más opiniones y comentarios de los más diversos y lejanos puntos del orbe que de aquí, expresando su preocupación por lo que las evidencias apuntan a una compra masiva de oro “virtual”, de parte de nuestro Banco Central.

Y es que la imposibilidad que tuvo de contestar una pregunta en apariencia muy sencilla (¿cuántos lingotes componen la reciente adquisición de 93 toneladas de oro que realizó el Banco de México en el primer trimestre de 2011?) dejó en evidencia que no tiene ese oro en sus propias bóvedas. De haber tenido a la mano los lingotes, o siquiera el registro de inventario correspondiente, hubiese podido contestar –obligado por la Ley Federal de Transparencia, sin dejar lugar a dudas  ni sospechas.

Cabe recordar que en su momento el gobernador del Banxico, Agustín Carstens, declaró que la compra de oro se debía a una estrategia para “reducir” los riesgos inherentes a las reservas internacionales. No obstante, mientras el metal no esté al alcance del Instituto Central dentro de las fronteras mexicanas, estaremos innecesariamente expuestos a que nos apliquen el mexicanísimo “debo no niego, oro no tengo”. Quizás los encargados de operar esta transacción, ni siquiera conozcan una de las reglas fundamentales de la inversión en metales preciosos, que predican con el ejemplo los auténticos gurús en la materia: si no puedes tocar tu oro y tu plata, en realidad tú no eres el dueño.

No por nada cada vez que sus mercados son atacados con inducidas liquidaciones masivas que tumban los precios (a través de los mecanismos que explicamos la semana pasada) –como en las últimas semanas, esas “manos fuertes” no solo no se deshacen de su metal, sino que adquieren más en físico para fortalecer sus posiciones. El valor, que no el precio, es lo importante. A escala macroeconómica, es indudable que está ocurriendo también una transferencia de esa riqueza física de Occidente a Oriente.

Queda claro entonces que una promesa de papel no es oro hasta verse materializada. No por nada promesas de ese tipo ya se han roto en el pasado. La más importante de ellas ocurrió cuando el presidente estadounidense Nixon, en agosto de 1971, escindió al dólar de lo que quedaba del patrón oro, que les impedía crear del aire tanto dinero fíat (de papel o digital) como quisieran. Todos los países que esperaban o creían que sus dólares en reserva fueran certificados que amparaban cierta cantidad de oro, se quedaron nada más con los billetes. Las consecuencias de este experimento, de antemano se sabe, serán catastróficas, pues el mundo no puede vivir de la ilusión que consiste en pensar que se puede crear riqueza de la nada. Si así fuera, todos seríamos ricos.

Esa, y no otra, es la causa fundamental de los problemas estructurales de las principales economías del mundo como Estados Unidos y Europa. Por eso, ninguna medicina que no pase por dramáticos ajustes en el gasto público y la asunción de las pérdidas que implicará la que ha sido la mayor expansión de crédito de la historia humana, nada más agravará la resaca que, sin remedio, habrá de llegar.

De ahí que, insistimos, es condición indispensable que el Banco de México demande la entrega física de su oro cuanto antes, y hasta seguirlo adquiriendo. Actitud que además, en lo individual, quizás todos deberíamos considerar. Un escudo físico de oro y plata, nunca estará de sobra.

viernes, 13 de mayo de 2011

¿POR QUÉ BANCO DE MÉXICO COMPRÓ TANTO ORO?

Bueno, por primera vez es posible contestar fácil y rápidamente a una pregunta como la del título de este artículo, gracias a que el principal responsable de esa adquisición se encargó de responderla. Como usted recordará, este mes se dio a conocer que Banco de México (Banxico) compró alrededor de 100 toneladas de oro (más de tres millones de onzas) en el primer trimestre de 2011.

La semana pasada, incluso comentamos en este espacio (http://bit.ly/la4gSq) que había sido una lástima que nos hubiésemos tenido que enterar del hecho gracias a un diario extranjero: el Financial Times. Pareció entonces como si se hubiese querido que pasara desapercibida, una de las mayores y más aceleradas compras de ese metal de que se tenga registro, por parte de un banco central, en la historia reciente.

Pues bien, ayer en una entrevista con Óscar Mario Beteta, el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, dio la esperada respuesta al por qué de dicha operación: “nos disminuye el riesgo”.

Como se sabe, no hay inversión que no lo conlleve, pero lo que más llama la atención, es que cada día hay más señales de un cambio profundo entre lo que se percibe como “seguro” y “riesgoso”. Para nadie es un secreto, por ejemplo, aquel viejo mito de que el dólar estadounidense es el mejor refugio para los inversionistas, pero si eso fuera vigente, ni siquiera se hubiera considerado ampliar nuestras reservas internacionales en oro; no haría ninguna falta.

Así pues, en México durante mucho tiempo estuvimos acostumbrados a mirar al tipo de cambio peso/dólar como indicador de crisis, y nos enseñaron que entre más subiera el billete verde, sería peor. No obstante, nunca aprendimos que lo contrario, que el dólar bajara, no necesariamente sería un buen augurio. Y es que ahora es el dólar el que está enfermo, y su mortal padecimiento lo devalúa ante los ojos de todos.

Por desgracia, no es la mayoría la que se percata de ello, y en consecuencia, muchos ni siquiera están tomando previsiones. Esa devaluación se refleja en el aumento de precio de los activos tangibles (commodities), entre los que se encuentran los metales preciosos.

Queda claro que Banxico es uno de los que sí se están dando cuenta de la gravedad de esta situación, y ante el peligro inminente del dólar recurre al “viejo confiable”. Carstens puede decir que no se trata de huir del dólar, pero las cifras muestran que al menos en los tres primeros meses de 2011 así fue: de los 7,673.8 millones de dólares acumulados en los Activos de Reserva Oficiales, más del 56 por ciento fue en oro.

Para los que hoy critican y sospechan que esa inversión pudo no haber sido acertada, por la reciente baja en los precios de las commodities, de nuevo Carstens tiene razón cuando dice: “en el mediano y largo plazos, sí vemos que el oro tiene la capacidad de subir.” Y vaya que sí. Los metales preciosos (y en general las materias primas), se encuentran en lo que se conoce como “bull market” (mercado alcista) que dista mucho de terminar.

Las bajas en sus cotizaciones parecen solamente estar descontando que, en junio, terminará la segunda ronda QE2 de “relajamiento cuantitativo” (impresión de dinero) de la Reserva Federal de Estados Unidos. Además, no existe un solo mercado en el que los valores vayan en línea recta hacia arriba o hacia abajo siempre.

En este sentido, en un mercado al alza las correcciones hacia abajo son sanas y normales, pero no hay duda que luego la tendencia será retomada tarde o temprano, conforme se acerque un QE3. La historia da evidencias de que cada vez que se ha recurrido a devaluar una moneda (como ahora el dólar) a través de la impresión de dinero de papel para “impulsar” la economía, los resultados son desastrosos.

Ante este hecho, ojalá que Banxico continúe acumulando reservas en oro, pues con este panorama hasta le podríamos perdonar que lo siga haciendo calladito, calladito .

viernes, 6 de mayo de 2011

MÉXICO, ¿AVERGONZADO POR LLENARSE LOS BOLSILLOS DE ORO?

Ojalá que la frase del título de este artículo hiciera referencia a que la “pujante” economía mexicana, nos estuviera permitiendo a la mayoría de los ciudadanos llenar nuestros bolsillos de oro contante y sonante. Por desgracia no es así, pero resulta que al menos esa expresión es válida en el plano macroeconómico. Y es que esta semana se dio a conocer que, durante el primer trimestre de 2011, Banco de México (Banxico) acumuló una de las mayores compras de oro de su historia: nada menos que 100 toneladas.

No obstante, lo que sin duda fue una decisión acertada de parte de ese Instituto Central (entre muchas equivocadas, por cierto), quedó empañada por una enorme duda: ¿por qué una inversión de estas proporciones en un activo tan poco habitual, ni siquiera mereció en su momento un boletín de prensa tan pobre, como el que sacaron tras la publicación del hecho en el Financial Times?

Dice Banxico en su escueto comunicado, que dichas adquisiciones “se inscriben dentro de la política habitual de este Instituto Emisor referente a la inversión y diversificación de sus activos.” Sin embargo, lo cierto es que esto no tiene nada de habitual, al contrario. Se trata de una de las mayores y más aceleradas compras del metal amarillo que haya hecho un banco central, en la historia reciente, por un monto aproximado de 4.5 mil millones de dólares. B

Banco de México se defiende argumentando que las notas periodísticas se sustentaron en su propio Reporte sobre las Reservas Internacionales y la Liquidez en Moneda Extranjera, publicado en internet, pero queda claro que se comportó como aquel niño inquieto que, después de una de sus travesuras, hace todo lo posible para que sus padres no lo noten.

En este caso, es evidente que alguien tuvo que tomar la decisión de no hacerlo público. Eso en tierra de “sospechosistas”, nos conduce a pensar que quizá no se haya querido incomodar al país vecino que, vaya casualidad, es el emisor del enemigo público número uno del oro: el dólar.

¿De veras era una vergüenza admitir abiertamente que nuestro país se sumó a otras naciones que han expandido sus reservas de oro como Rusia, India y China? No tendría por qué haberlo sido. Después de todo, cada país tiene el genuino derecho de obrar conforme a sus propios intereses.

Sea como fuere, la realidad es que el hecho de que en el propio vecindario de los Estados Unidos se esté considerando reducir las reservas internacionales en su divisa, es una señal más de que la suerte del dólar está echada. Esos 4.5 mil millones de dólares no fueron a dar a Bonos del Tesoro norteamericano para ganar cero intereses, como de costumbre, sino que fueron convertidos en dinero real, un bien valioso y tangible. Eso es justo lo que poco a poco comienzan a hacer cada vez más bancos centrales y personas, que guardan sus propias reservas para el día en que el billete verde, y en general el dinero ficticio, sean sometidos a su “Juicio Final”.

Por eso, hoy que ha llegado una sana corrección a los mercados de oro y plata, no debemos perder de vista el bosque distrayéndonos con un árbol. Si bien el rey de los metales cayó por debajo de los 1,500 dólares la onza, todavía está uno por ciento arriba de donde se encontraba hace sólo un mes, y su caída no ha sido estrepitosa como la de su compañera.

El caso de la plata es distinto, pues los datos muestran que quizás subió demasiado en muy poco tiempo, y su corrección será más drástica. Pero el bosque al cual nos referimos, sigue ahí: la debilidad de la economía y su adicción a la impresión de dinero para mantenerse con vida, las monumentales e impagables deudas soberanas en Europa y Estados Unidos, los incontrolables déficits fiscales, etc.

En fin, el punto es que, para los desilusionados que piensan que el oro y la plata están enfermos, mejor váyanse haciendo a la idea de todo lo contrario; lo que vieron en las últimas semanas, no fue más que un mero ensayo de lo que vendrá cuando de veras estén ardiendo. No por nada se dice: “no hay ninguna fiebre, como la fiebre del oro”.