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sábado, 9 de mayo de 2015
La plata, el metal más importante de nuestro tiempo (entrevista exclusiva)
sábado, 24 de enero de 2015
¿Cómo sí y cómo no se invierte en oro y plata?
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| Imagen: ibtimes.co.uk |
El oro y la plata son dinero
real. Invertir en ellos siempre que se haga en físico, es hacerlo en un activo
monetario sin riesgo de contraparte, a diferencia del dinero fíat (de papel,
digital, etc.). Son propiedad privada pura. Por eso es que ambos son de quien
los tiene en la mano. ¿Qué significa esto? Que son un seguro financiero contra
crisis, pues en caso de un colapso como el que viene al mundo –por culpa de la
impresión ilimitada de billetes de todos los bancos centrales, el oro y la plata no llegarán jamás a valer
cero. Esto en cambio sí puede ocurrir con otros activos que se consideran
"seguros", como las divisas "fuertes" o algunos bonos
soberanos.
Por ello los metales preciosos
monetarios deben ser acumulados por sus cualidades de dinero por excelencia
–rol que el libre actuar de las personas en el mercado les asignó histórica y
espontáneamente, en una palabra, por su valor. Si lo que se quiere es especular
con el precio, ya sea que se apueste por que subirá o bajará, entonces tal vez
el metal físico no sea la mejor opción. Para eso hay otros instrumentos y activos indexados al precio de estas commodities, pero que no se deben ver
como inversión directa en ellos, sino en derivados. Este terreno debe dejarse a los especuladores profesionales, por el
riesgo que implican.
Eso sí, dado que son un seguro
financiero, no deben faltar en cualquier cartera.
Ahora bien. Muchos se cuestionan
si en un contexto en el que los precios de las materias primas se siguen
desplomando –como el petróleo, invertir en oro y plata es o no riesgoso. El
riesgo siempre está presente tanto en el mercado como en la vida misma. Pero
para el inversor en valor, que caigan los precios del oro y la plata es muy
bueno, pues le permite acumularlos a un precio menor. Este tipo de
inversionista no está pensando en un horizonte de corto o mediano plazos, por
eso se le conoce de "manos
fuertes", pues no se deshará de ellos casi bajo ninguna circunstancia,
a menos tal vez de que sienta que están sobrevalorados. Por cierto, ese punto
está demasiado lejos todavía y de manera lenta pero consistente, este tipo de
inversionista está retirando existencias que no estarán más disponibles para la
oferta.
En cambio, para el especulador,
el precio juega un papel decisivo. Por eso muchos amateurs que acumulan oro o
plata con la creencia de que "siempre sube", al ver que baja entran
en pánico y tienden a vender. La experiencia hasta hoy ha mostrado que este es
el caso más frecuente. La gente tiende a
vender barato y comprar caro, cuando lo que debe hacerse es lo justo lo
contrario.
El oro y la plata están dentro de
un mercado alcista mayor que está lejos de terminar, pero también es cierto que
desde 2011 entraron a una fase de corrección (baja) que tal vez llegue a su fin
este año. Así que aunque los mejores momentos de entrada podrían haber quedado
atrás, es posible que veamos una nueva oportunidad de compra en un futuro no
lejano, pues los manipuladores seguirán haciendo de las suyas. Habrá que aprovechar.
Cuando me preguntan si es momento
entonces de comprar o no, mi respuesta siempre es la misma: depende. Si vas a comprar creyendo que
el próximo año lo podrás revender a un precio mayor, es posible que te
decepciones. En cambio, el horizonte a observar debe ser el largo plazo, como
refugio, y acumular de forma periódica. Hacerlo así te permite al final tener un precio medio adecuado, que es mucho
mejor, que tratar de adivinar cuándo el mercado tocará fondo o si seguirá
subiendo.
Ahora, allá fuera hay ya muchas
plataformas electrónicas que ofrecen invertir en oro. Cuidado. Como decía, si
lo que se quiere es invertir de verdad hay que hacerlo en físico. Si esto no es
viable o posible, entonces hay que buscar empresas serias que nos ofrezcan el
servicio de custodia real de lingotes, barras o monedas. Claro, deben tener
mecanismos claros de auditoría,
comprobación de la existencia del metal y la disponibilidad de retiro inmediato.
A propósito, comprar joyería no es la mejor forma de invertir en metales preciosos
porque tienen otro tipo de valor agregado, superior a su contenido metálico.
Hay empresas de custodia que
ofrecen sus servicios en México, Estados Unidos, Singapur, España, etc., pero
debe verificarse su reputación.
Lo que sí hay que evitar a toda
costa es aquellas plataformas de supuesta inversión en un oro que nunca se ve ni se
toca, que dicen que está resguardado en alguna parte del mundo lejana a
nosotros y que nos ofrecen ganancias prontas. No puedo generalizar, pero hasta
ahora las empresas que he conocido
manejan un esquema de presunto "multinivel" que, por su
estructura, o son una estafa descarada al estilo "Ponzi" o se le
parecen mucho. Voto por lo primero. No las recomiendo en absoluto.
Hay quien cree que porque se
reciben ganancias no se trata de una estafa. Esto es un error. Recordemos que
el fraude Madoff fue un esquema "Ponzi" que duró por muchos años, y
atrapó hasta a los más expertos inversores. Estos esquemas, para funcionar,
necesitan al principio dar lo que prometen o más, pues eso es lo que atrae más incautos.
Si se quiere aprender a comerciar
(especular) en materias primas en general, lo recomendable entonces es estudiar,
capacitarse y entrar en persona al mercado trabajando en una firma
especializada. Esa será educación del mundo real, no solo teórica. Se cometerán
errores, pero es la única manera de
aprender.
domingo, 6 de julio de 2014
REPORTE CONTANGO: ¿HACIA DÓNDE VAN EL ORO Y LA PLATA?
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En este espacio damos seguimiento puntual al comportamiento de dos indicadores exclusivos de la Nueva Escuela Austríaca de Economía, que sirven para el análisis de los mercados de metales preciosos monetarios, oro y plata. A diferencia de un análisis técnico tradicional, el de la Base y la Cobase de ambos nos permite anticipar tanto posibles movimientos de precio en el corto y mediano plazos como algo mucho más importante: inferir el flujo de metal físico hacia el mercado o hacia fuera de la circulación.
Esto es relevante porque, como aquí hemos informado, la dirección de esos flujos está siendo de Occidente a Oriente –China e India en primero y segundo lugar, como un síntoma más del cambio de poderes entre ambos hemisferios.
En la actualización de julio, destaca que gracias al rally (alza) que ha observado el oro desde hace un mes a la fecha, hay una abundante oferta de metal que está entrando al mercado para ser vendido. Esto nos lo dice la situación de amplio Contango que vemos en sus gráficas de Base y Cobase. Ello contrasta con las lecturas observadas por ejemplo en la segunda mitad de mayo cuando las cotizaciones tendieron a la baja, y en consecuencia se disparó lo contrario al contango, la Backwardation.
Como recordatorio, la Base es el resultado de restar del precio del contrato de futuro activo (o sea el próximo), el precio “spot” actual (es decir, al contado). Dado que la normalidad es que los futuros sean más caros que el precio al contado, la diferencia debe ser positiva. Esto es, hay Contango y la curva de los precios de futuros es ascendente. Pero si el resultado obtenido es negativo, muestra una inversión en dicha curva para el o los contratos de futuros más cercanos llamada Backwardation, o sea, hay una curva descendente.
A la inversa, la Cobase se calcula restando del precio “spot” (precio actual al contado) el del contrato de futuro más cercano (activo). Por eso se está en Contango cuando el resultado es negativo, y en Backwardation cuando hay Cobase positiva. Esta última situación, reiteramos, se presentó recientemente en mayo/junio al caer los precios del oro.
Sin embargo, la tendencia alcista que fue retomada a partir del 6 de junio, fue reduciendo de forma considerable la Cobase positiva, para de hecho, salir disparada hacia terreno negativo y confirmar un amplio Contango. La gráfica siguiente (cortesía de Sandeep Jaitly de Feketeresearch.com) nos lo deja ver al corte del viernes pasado. Las líneas azules representan la Base y las rojas la Cobase para los contratos de agosto (el activo) y diciembre (en líneas discontinuas).
En Inteligencia Financiera Global hemos explicado que la Backwardation es un síntoma de “escasez” de oro físico en el mercado, que la experiencia nos dice que se dispara cuando los precios caen. Esto se debe a que los tenedores de oro se vuelven reticentes a ofrecerlo a la venta a bajas cotizaciones, y aquellos pocos que sí lo hacen, exigen que se les pague un “premio” adicional al contado sobre el precio de entrega a futuro, que de este modo se vuelve más barato. Los inversionistas de “manos fuertes”, son los que están dispuestos a pagar ese sobreprecio con tal de hacerse del metal noble.
Como ve, la “escasez” de oro constituye una anomalía, pues aunque en la naturaleza sí es escaso, las existencias sobre la Tierra siempre son abundantes. Y es que para fines prácticos, debido al valor que le otorgan las personas, casi todo el que se ha extraído sigue con nosotros en alguna forma o en otra.
En estos momentos con una Cobase en terreno muy negativo, existe Contango y por tanto, hay una buena cantidad de oro entrando de nuevo a la circulación. Esto nos habla de que las “manos débiles” y/o especuladores, es decir, aquellos que esperan obtener una ganancia en divisa por comprar barato y vender más caro en el corto plazo, todavía son muchos con respecto a las “manos fuertes”. Estos últimos son el tipo de inversor que atesora oro y plata de largo plazo, se protege así de un inevitable colapso económico-monetario y claro, no venderá sus tenencias ni siquiera a precios más altos. La razón es que son su “póliza” contra desastres financieros y no se deshará de ella, del mismo modo que nadie vendería su bote salvavidas en un barco que naufraga en alta mar, así le pagaran mucho por él.
Como podrá entenderse, es previsible que las presiones bajistas en los precios del oro y la plata continúen por ahora ante la abundancia de metal a la venta. No obstante, el continuo vaivén Contango/Backwardation propicia que en cada baja de precios, las “manos fuertes” –sobre todo asiáticas– saquen paulatinamente el metal precioso de la circulación. Así nos dirigimos hacia un momento en el que cada vez será más difícil regresar a Contango, la Backwardation se vuelva permanente y entonces, las promesas de entrega de oro en el papel se vuelvan incumplibles.
Por todo lo anterior, queda claro el seguimiento de la Base y la Cobase es más relevante que el simple precio en dólares. Quien los ignore, comete un grave error.
lunes, 5 de agosto de 2013
JOYAS, MONEDAS Y LINGOTES ¿CÓMO INVERTIR EN ORO Y PLATA?
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Cuando tiene cobre su apariencia es rojiza, como el de la muy famosa moneda de inversión Krugerrand, de Sudáfrica.
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Cada día más y más personas se interesan por la inversión en metales preciosos monetarios, oro y plata, por diversos motivos. El principal, desde luego, sigue siendo el de la protección de su poder adquisitivo en el tiempo, gracias a su valor.
Esto cobra relevancia en la actualidad, pues indicadores poco conocidos como la “base” y la “cobase” del oro (gold basis and co-basis), nos revelan hoy día un mensaje mucho más importante que el del simple precio.
Y es que si bien es cierto que éste se ha desplomado en los últimos meses, también lo es que la visión de que por esto la dupla de metales preciosos ha perdido “brillo”, es simplista.
La base y la cobase –que describen de diferente manera la relación entre el precio al contado del oro (spot) y el de sus contratos de futuros, lleva todo 2013 diciéndonos con su condición de “backwardation” o “retroceso”, que el mercado de oro físico, el de verdad, está muy estrecho y con muy elevada demanda.
Entre más baratos, “brillan” más.
Esa backwardation ha alcanzado ya al contrato con vencimiento en diciembre, mientras que ha aumentado para el contrato de octubre.
Base y cobase son así, auténticos referentes de medición del valor del oro y la plata, como ya no lo es el precio.
De ahí que cada vez más y más personas, sobre todo en el continente asiático, estén aprovechando la oferta que les significa el adquirir joyas, monedas y lingotes de estos metales finos, a precio reducido.
Cumplen de este modo con una de las reglas fundamentales de la inversión en ellos: o los tienes materialmente, o no puedes asegurar que son de tu propiedad. Las promesas en papel, son solo eso y se pueden incumplir.
Esta norma de elemental sentido común, despierta algunas preguntas del público respecto a la “mejor” manera de invertir en este mercado.
Como en todos los tipos de activos, no existe una respuesta única.
La forma ideal de adquirir metales preciosos depende de los gustos, preferencias y grado de información que el inversor esté dispuesto a mantener.
Por ejemplo, aunque la compra de joyería por lo general es bastante más cara que su contenido de oro o plata, por el valor agregado que conllevan, lo cierto es que muchos preferirán esta forma de “inversión” por el mero deseo de lucirla, en vez de guardar una moneda o barra en una caja de seguridad.
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| Imagen: castelldefelsoro |
El perfil de este inversor no exige mucha más información. Le basta con saber que en caso de necesidad, puede echar mano de sus joyas para salir de un apuro.
Lo que sí debe conocer toda persona interesada en los metales preciosos, es el contenido real de estos en los productos que adquiere. Esto es posible gracias a los quilates y a la “ley”.
En el oro, los 24 quilates (karat, en inglés) representan al metal puro, de tal suerte que un número menor de estos incorpora diferentes proporciones de él en una aleación.
El de 18 quilates, por tanto, contiene 75% de metal fino; el de 14, 58.33%; el de 10, solo 41.66%.
Pongamos el caso de un anillo de oro de 14 quilates que pesara 5 gramos en total. Gracias a las proporciones que comentamos, podemos saber que en realidad contiene solo 2.91 gr. del metal amarillo.
El oro es muy blando, por lo que se recurre a aleaciones con otros para endurecerlo, llegando a cambiar su apariencia original.
Por eso al oro que contiene un porcentaje de plata, platino o paladio se le conoce como “oro blanco”.
Cuando tiene cobre su apariencia es rojiza, como el de la muy famosa moneda de inversión Krugerrand, de Sudáfrica.
En el caso de la plata, la “ley” más común es de .999 y .925, que se refieren también a diversas proporciones de metal fino por cada mil partes.
Por otro lado, debe aclararse que la unidad de medida más utilizada para pesar metales preciosos no es el gramo, sino la onza “troy”.
La onza “troy” es una unidad de masa que equivale a 31.1 gramos, y no debe ser confundida con la onza común de 28.3 gramos.
El precio spot que vemos en los mercados internacionales para el oro y la plata siempre se refiere –salvo que indique otra cosa, al precio por onza troy.
Muchas monedas de inversión que hay en el mercado contienen una onza troy de oro o plata pura, como las de la serie “Libertad” en México (ambas, Ley .999), o las American Eagles en los Estados Unidos.
Otras más como el conocido Centenario mexicano, tienen una Ley de 0.900. Dado que su peso total es de 41.667 gramos, su equivalencia en oro fino es de 37.5 gr. o 1.2 onzas troy.
Este tipo de monedas son una de las mejores opciones para la gran mayoría de inversionistas, pues a diferencia de las joyas, el costo adicional que se paga sobre el contenido de metal fino es bajo y son más o menos asequibles.
La mayoría de los países ponen monedas de similares características a disposición del público, pero suele recurrirse a las que poseen mejor reputación a nivel internacional.
Por último, para quien prefiere la compra de pequeñas barras o grandes lingotes de oro y plata, existe en el mercado diversas opciones que van desde 1 oz., 10 oz., 1 kilo hasta los viejos conocidos lingotes estándar de aproximadamente 400 onzas troy de oro, y de 1 mil oz. de plata.
En fin, opciones sobran. Sin embargo, lo más importante es que contemplemos que el mercado alcista mayor de los metales preciosos monetarios dista mucho de haber terminado.
Pese a los discursos en contrario, la economía global no está en mejores condiciones que al inicio de la crisis de 2008-2009, sino peor. La inyección de liquidez monetaria con que se ha mantenido a flote terminará por “ahogar” a quien, por ignorancia u omisión, no disponga de activos tangibles que le sirvan de salvavidas financieros.
El mensaje del oro, no debe ser ignorado.
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