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lunes, 2 de febrero de 2015

Oro y plata, de la abundancia a la "escasez"

Mes con mes en este espacio damos seguimiento a dos indicadores exclusivos y originales de la Nueva Escuela de Austríaca de Economía, para el oro y la plata: la Base y la Cobase. Esto porque son dos medidores de la abundancia y/o “escasez” que se presentan en el mercado. Dado que ambos metales –en particular el oro– son atesorados por el valor que le atribuyen las personas, siempre hay existencias disponibles sobre la faz de la Tierra. De manera que cuando llega a presentarse una insuficiencia de oferta es señal de que algo no anda bien.

La condición normal es que los dos mercados estén en “contango”, o sea, que los precios de contratos de futuros sean más altos que el actual precio al contado (spot). La Base es la diferencia entre el precio futuro y el mencionado “spot”, por lo debe ser positiva. Lo opuesto aplica para la Cobase: es la diferencia entre el precio al contado y el de futuros, por lo que en general está en terreno negativo. Si sucede que el precio spot sea más alto que el futuro más próximo, estaremos en “backwardation”.

En suma: cuando la curva se invierte y tenemos base negativa y cobase positiva, existe backwardation, indicativa de una fuerte demanda física del metal de que se trate. Por eso quien los quiera entregados hoy, deberá pagar un sobreprecio que hace que la cotización con entrega futura sea más barata.

Entendido lo anterior, debemos recordar que los últimos meses, la dupla de metales preciosos monetarios ha oscilado entre contango y backwardation, o lo que es lo mismo, entre abundancia de existencias físicas fluyendo al mercado y escasez. Esta última ocurre sobre todo cuando los precios caen, pues los tenedores de metal fino se resisten a desprenderse de sus tesoros a bajas cotizaciones.

Durante enero, tanto el contrato de oro con entrega en febrero (que ahora ya está expirando) y el de la plata con entrega en marzo, se movieron hacia contango –como se aprecia en los gráficos al cruzar la Cobase a terreno negativo. Sin embargo, durante los últimos días de la semana pasada, las cobases de ambos metales comenzaron a avanzar hasta cruzarse con las bases (círculos amarillos), por lo que los dos podrían regresar a backwardation muy pronto –en el caso del oro ahora en el contrato de abril que aparece en líneas discontinuas– (sigue después del gráfico cortesía de Sandeep Jaitly de Feketeresearch.com).

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Lo que esto significa es que las cotizaciones podrían venirse abajo, pues como se ha señalado, la tendencia de la backwardation es a aparecer cuando los precios caen. Ahora bien, aquí hemos reiterado que la sola aparición de la escasez de metales preciosos monetarios es una anormalidad. Los inversores en valor, sobre todo asiáticos, están aprovechando cada baja pronunciada para comprar de forma masiva y venden en menor medida cuando sube. Dicho de otro modo, no están especulando con el metal físico, sino que lo hacen como protección contra el eventual colapso del sistema monetario. Esas manos fuertes se están “acabando” el metal disponible, pues con esta tendencia, llegaremos al momento extremo en que este tipo de inversores tengan tanto oro y plata en su poder que no podrán conseguirse casi a ningún precio.

La aseveración anterior es muy grave, porque implica una reacción en cadena mundial de impagos. Un gran colapso. Cabe recordar que hay más de estos metales en el papel de lo que es posible entregar materialmente, debido a los derivados y al sistema de reserva fraccionaria con que trabajan los Bancos de Lingotes (Bullion Banks).

A propósito, la Asociación del Mercado de Lingotes de Londres (LBMA por sus siglas en inglés), anunció en diciembre que dejaría de publicar a partir de febrero 2015 las tasas GOFO (Gold Forward Offered Rates). Estos tipos al tornarse negativos –como ocurrió en meses recientes, son una forma análoga a la Base y Cobase de medir la escasez de oro. Parece que la LBMA quiere con esto hacer como si no pasara nada y ocultar que el oro y la plata se están escondiendo de la circulación, poco a poco.


La Base y Cobase quedarán solas como fuentes confiables de medición de abundancia-escasez en el mercado. Inteligencia Financiera Global será la única fuente en español para tal efecto. Manténgase pendiente de la información.

domingo, 16 de marzo de 2014

NADIE ESCAPA DEL ORO Y LA PLATA




Imagen: peakprosperity.com
En un excelente artículo en inglés publicado hace unos días en el portal Plata.com.mx, el empresario Hugo Salinas Price explica cómo y por qué nada ni nadie puede “escaparse” hoy en día del oro y plata. Lo que quiere decir, es que todo lo que conocemos y usamos a diario como “dinero” –divisas o monedas de curso legal como los pesos, dólares, libras, etc., tiene una historia detrás cuyos orígenes, van a dar siempre a estos metales preciosos. Tiene razón.

Por desgracia, la absoluta mayoría de seres humanos desconoce este hecho, y por tanto, llevan a cabo cientos de millones de operaciones con ese falso dinero, sin tener la menor idea del por qué suben los precios de manera infinita, y mucho menos, del por qué el “valor” de sus billetes, monedas y cuentas bancarias siempre se está diluyendo. De hecho, ya ni siquiera les asusta que el objetivo declarado de sus gobiernos y bancos centrales sea que haya inflación. La simple amenaza de una baja de precios, es considerada una catástrofe para los funcionarios, por lo que la impresión masiva de billetes, es una “necesidad”.

Es una pena que los humanos, dice Salinas Price, nos quedemos “tan absortos con la tecnología, el Dios de la época actual, que tenemos pocas ganas de dirigir nuestra atención hacia otra parte.” Pone como ejemplo al Bitcoin, que al ser visto por algunos como una maravilla tecnológica, se cree que tendrá un futuro exitoso. Nada más alejado de la verdad.

Pero el hecho es que, como decíamos al principio, todas las divisas del presente incorporan un elemento histórico que no se pierde ni siquiera con la digitalización de las mismas. “Las divisas digitales derivan de las de papel, y las de papel, todas ellas, derivan de las unidades monetarias originales que eran varias cantidades de oro y plata”, explica el autor. De hecho, muchos de los nombres de las unidades monetarias que usamos como “peso”, “dólar”, “libra”, etc., hacen referencia justo a aquellas viejas cantidades de metal fino que antes se empleaba. La tecnología, no puede borrar esta condición.

Los seres humanos parecemos dispuestos a atribuir valores derivados de las monedas fiduciarias incluso cuando estos están expresados en muchos millones de unidades, como ha ocurrido en incontables ocasiones a lo largo de la historia y en diferentes latitudes, como Zimbabwe –que es un caso extremo, y México, donde por decreto se eliminaron tres ceros de nuestro “viejo peso” para facilitar las operaciones. Dice Hugo Salinas: “Zimbabwe tuvo su divisa con el 1 seguido de 22 ceros, antes de que finalmente fuera arrojada a la basura. ¡Así de tolerante es la humanidad!”

De modo que solo cuando esas unidades se vuelven inmanejables, es que la moneda que se está inflando es por fin rechazada a favor de una nueva, otra vez, derivada en origen del oro y la plata. En este sentido, el peso mexicano tiene una equivalencia real de más de 18 millones por una onza de oro puro (a precios del viernes pasado), y no de más de 18 mil pesos, como se dice.

En opinión de Hugo Salinas, los críticos de las monedas fiduciarias (fíat) han pasado por alto este componente histórico. Eso es un serio problema, pues vemos cómo nuestros “gurús” actuales no dejan de denostar primero que nada al oro, al que con frecuencia califican como “reliquia barbárica”, ignorando u omitiendo con alevosía que las divisas “descienden del oro o la plata, y que no podrían existir sin esa descendencia.”

Por ello, la esencia monetaria de esos metales preciosos permanece intacta, y sin importar las leyes que los mantienen desmonetizados por la fuerza, fueron, son y seguirán siendo el dinero supremo y auténtico. Todas las divisas que se cargan en los bolsillos y cuentas bancarias del mundo, son testigos de su propio origen en esos metales.

Quizás por eso Salinas Price concluye: “El Bitcoin no es un derivado del oro o la plata, es un huérfano y así, no puede circular y no circulará jamás como un tipo de divisa fíat, no importa qué tan perfecta sea su concepción tecnológica”. Y ni siquiera eso. Recordemos que las vulnerabilidades o errores de esa “criptodivisa”, han provocado ya varios fraudes multimillonarios que propiciaron incluso el cierre de su otrora más importante bolsa de intercambio: Mt.Gox.

No podemos escaparnos del oro y la plata. En lugar de eso, luchemos por reivindicar su posición original en el trono del dinero, por un auténtico mundo libre y honesto en el que los gobiernos, dejen de coartar la voluntad de las personas y de meter las manos en sus bolsillos. El “pecado original” de los males económicos que nos aquejan, está en el abandono de los metales preciosos y en la consecuente corrupción monetaria oficial para beneficiar a una insaciable élite. Algo, que sin duda, tenemos que cambiar.