AVISO IMPORTANTE

¡BIENVENIDOS AL NUEVO PORTAL GUILLERMOBARBA.COM!

Estimados lectores de Inteligencia Financiera Global: Este blog se ha mudado definitivamente al nuevo portal de GuillermoBarba.com . Agr...

Mostrando entradas con la etiqueta Carstens tasas de interés. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carstens tasas de interés. Mostrar todas las entradas

viernes, 27 de marzo de 2015

Banco de México, siempre a la zaga

Ayer el Banco de México (Banxico) consideró lo obvio: que las acciones de política monetaria de Estados Unidos, podrían tener “repercusiones sobre el tipo de cambio, expectativas de inflación y la dinámica de precios en el país”. Esto al mismo tiempo que informó que su Junta de Gobierno decidió mantener en 3 por ciento, un mínimo histórico, el objetivo de su Tasa de Interés Interbancaria a un día. En esta ocasión, dejaron muy claro que "no puede descartarse un nuevo incremento en la volatilidad internacional", y que la actividad económica en México ha tenido un desempeño que calificó como “un tanto débil”.

Lo que en español nos quiso decir la institución que gobierna Agustín Carstens, es que por ahora no piensa subir tasas de interés, debido a que observa que la actividad económica en el país no es vigorosa, y teme que si encarece el crédito pueda ser una especie de empujón a la orilla del barranco de nuestra economía. Aunque esa concepción es equivocada, la parte positiva de su análisis es que cuando menos se nota que sí está consciente de que en los próximos meses, el dólar podría irse de nuevo para arriba, sobre todo, si acaso la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos actúa y sube sus tasas de interés.

Como recordará, la mayoría de especialistas esperaba hasta antes de la más reciente reunión de la Fed, que el alza de tasas en ese país llegara en junio. Sin embargo, después del encuentro ahora se dice que podría ser en septiembre o quizá hasta finales de año cuando eso ocurra. Nuestra apuesta sigue siendo que ese escalamiento de tipos no ocurrirá. La Fed está en un callejón sin salida y, lo más probable, es que prefiera llegar hasta las últimas consecuencias lo más tarde posible, a ser acusada de precipitar una recesión con un alza de tasas. Ya veremos.

En este sentido, es posible que el respiro que han tomado divisas como el peso mexicano continúe durante varios meses. Será momento de tomar posiciones de defensa financiera, pues aquí hemos señalado que de cualquier manera, una nueva recesión global está más que garantizada.

Pero Banxico también advirtió que la producción de petróleo de México sigue a la baja y que algunos de los indicadores más relevantes relacionados con el consumo, siguen sin levantar. En suma, es un avance que el Instituto Central haya moderado el tono casi siempre optimista que maneja y se note más realista: el entorno internacional este y los años próximos será bastante adverso.

La parte no tan buena es que Banxico se nota autoconvencido –como la mayoría de analistas, de que debe esperar a ver lo que hacen en Estados Unidos. Pero ir siempre a la zaga es un error. Al propiciar bajos tipos de interés, Banxico está dañando severamente a los ahorradores y así, no puede haber crecimiento sostenido de la inversión en el país.

Banxico ya intentó “estimular” la economía bajando las tasas y no funcionó porque no puede funcionar. Una economía que pretenda basarse en la expansión del crédito –como lo ha declarado de manera abierta el gobierno Federal, tendrá pies de barro. No fue casual que el banco central comprimiera su tasa objetivo a un mínimo histórico, se lo ordenaron. Así que ya es hora de que la Junta que lo gobierna ejerza su presunta autonomía y vaya hacia el otro lado –subiendo ya las tasas, pues mientras no fomentemos el ahorro y más en un momento internacional adverso, nunca podremos crecer como lo necesitamos.


Claro está que las tasas de interés, como cualquier otro mercado, deberían funcionar sin ningún tipo de intervención oficial. Pero como en México y el mundo eso no es más que un sueño por el momento, menos dañino sería mover las tasas al alza que deprimirlas. Entre más nos tardemos, más duras serán las consecuencias que tendremos que pagar.

martes, 22 de enero de 2013

BANCO DE MÉXICO TITUBEA: ¿SUBIRÁ O BAJARÁ LA TASA DE INTERÉS?



El viernes pasado el Banco de México (Banxico), determinó mantener sin cambios su objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día, en 4.5 por ciento, donde se encuentra desde julio de 2009.

Este anuncio no sería ninguna sorpresa, si no fuera porque evidencia que, pese a contar con un diagnóstico correcto de la situación económico-financiera internacional y del país, titubea a la hora de tomar las decisiones adecuadas.

Esto es notorio cuando comparamos las conclusiones de sus dos últimos Anuncios de Política Monetaria, el del 30 de noviembre de 2012 y 18 de enero de 2013, pues en este lapso de solo mes y medio, dieron un vuelco de 180 grados, que nos llevó de la posibilidad de “un ajuste al alza en la tasa de interés de referencia”, a la ahora eventual reducción de la misma “para facilitar el ajuste de la economía a una situación de menor crecimiento económico y menor inflación.”

¿Por qué Banxico ahora sí comienza a considerar actuar? ¿Qué cambió en cuestión de semanas para la Junta de Gobierno? Mucho en lo político y poco en lo económico, en realidad.

Y es que si en la primera reunión citada se aludía a los riesgos del llamado “Precipicio Fiscal” en Estados Unidos, y a la “posibilidad” de mayores estímulos monetarios por parte de otros bancos centrales, en la sesión de este año ya era una realidad que no hubo tal abismo y sí, en efecto, se confirmaron los nuevos estímulos monetarios tanto a cargo de la Reserva Federal de Estados Unidos, como del Banco de Japón. Todo esto, en línea con lo esperado por casi todos los analistas serios.

En este sentido, aquí hemos dicho repetidamente que Banxico debió bajar más los tipos de interés en lugar de dejarlos en el mismo nivel desde hace más de tres años y medio, para al menos atenuar la colosal entrada de capitales golondrinos y sus efectos indeseados –consecuencia de ese “tsunami” de liquidez inyectado por los principales bancos centrales, que han inflado burbujas en el país que por ahora nadie quiere ver, pues se sabe que tarde o temprano tendrán que reventar.  

Entre ellas se encuentra la del peso mexicano, que se expresa en la artificial apreciación del tipo de cambio frente al dólar, y la de los bonos mexicanos, cuya elevación de precios ha comprimido los rendimientos para acercarlos a sus mínimos históricos. Una más es la de nuestro mercado bursátil.

Por otra parte, debemos tener en mente que después de la gran crisis que tocó fondo en 2009, una de las formas de “amarrar” la inflación ha sido justo a través del tipo de cambio. Un dólar barato ayuda sin duda a quitar presión al Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), que terminó 2012 con una cifra de 3.57%, dentro de los límites tolerables para Banxico (hasta 4%).

Aquí podemos especular con cierto margen de certeza, que la mala decisión de “vitaminar” al peso a toda costa, pudo incluso haber venido de la oficina del entonces presidente Felipe Calderón. No podemos dejar de lado que en materia cambiaria, el Banco de México debe sujetarse a las directrices que le marque una Comisión de Cambios, que encabeza no el gobernador del Banco, sino el Secretario de Hacienda.

Por desgracia, toda la información relativa a las actividades de dicha Comisión, está clasificada como “reservada”. Sin embargo, las acciones del Banxico, como intervenir en el mercado cambiario cada vez que se “disparaba” el dólar, bien podrían hablarnos de una directriz muy clara de no permitir que cayera el peso.

Imagen: Antenasanluis
Esto podría haber cambiado, desde luego, con la llegada de una nueva administración federal. Ahí radicaría el factor político de este golpe de timón, que ojalá se dé en los próximos meses pues apunta en la dirección correcta.

Ello porque un peso artificialmente fuerte, afecta a la planta exportadora nacional, que genera gran número de empleos y divisas al país, en un ambiente en el que nuestro principal mercado, Estados Unidos, es afectado por una innegable desaceleración que nos golpeará muy pronto. De haber subido la tasa de interés, estos desbalances y las burbujas a reventar, se habrían vuelto más grandes aún.

Ahora bien, no todo es miel sobre hojuelas. El escenario que prevé Banxico de “menor inflación” para poder bajar su tasa, en realidad se refiere solo a la inflación general y la subyacente. El componente “no subyacente”, que abarca combustibles y productos agropecuarios, seguirá disparándose fuera del objetivo del Banco, lo que afectará más a los más pobres.

Más allá de ello, por lo aquí expuesto, la ponderación de costos entre subir o bajar las tasas, inclina la balanza a favor de la segunda opción, lo que significaría el fin de la fiesta del “súper peso” y el comenzar a desinflar las otras burbujas. Solo esperemos que esta vez, Banxico no demore más de la cuenta como es su costumbre. Para estos cambios Dr. Carstens se requiere valor, y ya no podemos perder más tiempo.