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miércoles, 6 de agosto de 2014

RUSIA PREPARA EL DESQUITE, ¿E INVASIÓN A UCRANIA?




Imagen: 20minutos.es
El conflicto en Ucrania ha recibido toda la atención y seguimiento de este blog por una razón fundamental: lo que sucede en Europa tiene siempre implicaciones mundiales, y de salirse de control, nadie puede descartar que una guerra local en realidad pueda convertirse en una Tercera Guerra Mundial. Las tensiones en Medio Oriente por la criminal acción bélica de Israel sobre la Franja de Gaza, y en el lejano Oriente por las disputas territoriales en el Mar de la China Meridional, predisponen el terreno.

En este sentido, a la serie de sanciones impuestas a Rusia tanto por Estados Unidos como la Unión Europea, el presidente Vladimir Putin ha girado instrucciones a su gobierno para preparar una respuesta “cautelosa”. Entre las medidas a implementar ha trascendido que se restringiría e incluso prohibiría a aerolíneas europeas volar a Asia a través de Siberia. Las líneas más afectadas serían Lufthansa, British Airways y Air France, cuyo costo se elevaría por el cambio de rutas hasta en 1.3 mil millones de dólares en tres meses -según una fuente del diario ruso Vedomosti, aunque algunos expertos de la industria consideran que la cifra real no sería tan elevada. Desde luego, Putin va a paso lento en el contraataque político porque sabe que este tipo de decisiones siempre terminan teniendo un efecto búmeran.

Esta última parte es la que los líderes europeos y estadounidenses pretenden ignorar con soberbia. Más les valdría un “baño” de humildad, pues si siguen presionando a Rusia y esta cierra la llave del gas a Europa el próximo invierno, más temprano que tarde veríamos a la canciller alemana Angela Merkel y compañía sentarse a la mesa con Putin.

De hecho, aunque hay una negación oficial, gracias al periódico británico The Independent, hace unos días supimos que ya existe un acuerdo secreto entre Alemania y Rusia. Dicho arreglo reconocería la anexión de la península de Crimea, el cese de los apoyos económicos y militares rusos a los separatistas, restablecería el suministro de gas a los ucranianos y obligaría a Kiev a no solicitar su ingreso a la OTAN, entre otros puntos. Solo Putin y Merkel saben si esto también lo conversaron en Brasil durante la final de la copa FIFA, donde se les vio juntos.

Por supuesto, el gran ausente e inconforme sería como siempre el presidente estadounidense Barack Obama, que dicho sea de paso, junto con su secretario de Estado, John Kerry, han manejado una desastrosa política exterior.

En este sentido, ayer los principales mercados bursátiles cayeron fuerte ante los dichos del ministro de Exteriores de Polonia, Radoslaw Sikorski, quien opinó que Moscú estaría incrementando sus tropas en la frontera ucrania “para ejercer presión o para invadir”. Desde luego, se trata de una especulación que no es nueva, pero que también fue suficiente para levantar las cotizaciones del oro desde sus pérdidas iniciales del día y para que el dólar se fortaleciera hasta un máximo de casi nueve meses frente al euro. La búsqueda de activos exhibe el miedo de los inversionistas ante una guerra. Los efectos ya son globales.

De acuerdo con un portavoz militar ucranio, Rusia tendría desplegados 45 mil soldados en la frontera con Ucrania. Los cálculos de la OTAN son de 20 mil efectivos. Más allá de si se prepara una invasión o no, está claro que Moscú enseña el “músculo” a Kiev, esta vez, con un ejercicio militar de cinco días en el que ha involucrado a más de 100 aviones.

No obstante, las declaraciones del ministro polaco se inscriben en el discurso occidental anti-ruso, mientras cada vez se hace más evidente que, a pesar de la propaganda en sentido contrario, el ejército fiel a Kiev está perdiendo fuerza. Bajo esta óptica, las advertencias de una presunta invasión rusa son por completo infundadas dado que los rebeldes del Este no necesitarían de un apoyo armado total de Moscú para vencer. De esto hay señales cada día más claras, como que 438 soldados ucranios decidieron dejar las filas para irse a Rusia. De ellos, 195 habrían solicitado volver a casa pero el resto, solicitará asilo y la ciudadanía rusa.

Por eso Kiev tiene prisa pues en reforzar al precio que sea a sus fuerzas armadas, para lo que también ha impuesto una serie de gravámenes “temporales” para los gastos militares y ha intentando sin éxito vender bonos para recaudar fondos. Saben que están perdiendo. Fracaso tras fracaso se acumula en el país “apoyado” por Estados Unidos mientras continúan además sumidos en la inflación, la devaluación de su divisa, el desempleo y la recesión.


En suma, ojalá más temprano que tarde veamos a ambos bandos dejar a un lado sus diferencias y se sienten de una vez por todas a negociar una solución pacífica. No parece ser lo que quieren en el bloque occidental que sigue provocando intencionalmente la discordia. Como sea, la senda por la que va el conflicto es perjudicial para todos y de continuar así, la onda expansiva la seguiremos sintiendo en todo el planeta.

miércoles, 7 de mayo de 2014

UCRANIA JUEGA A LA RULETA RUSA




Imagen:
russiaparachilenos.blogspot.com
Ucrania sigue jugando con fuego… ruso. Después de la tragedia ocurrida en Odesa el 2 de mayo pasado –cuando 46 opositores al gobierno de Kiev murieron a causa del incendio ocurrido en la Casa de Sindicatos tras duros enfrentamientos con ultranacionalistas ucranianos– Rusia comienza dar nuevas pistas de sus planes a seguir si la escalada de violencia continúa, algo más que probable.

Y es que los últimos días tanto voces del gobierno como de la Duma han insinuado la convicción rusa de actuar “en caso necesario”. El ministro de Exteriores Serguéi Lavrov, por ejemplo, exige a Europa y Estados Unidos que condenen decididamente las acciones de los radicales nacionalistas, pues aunque las han lamentado, los acusa de “intentar pasar por alto sus causas reales”.

Entre ellas cuente que se han constituido en la práctica en un brazo armado del ejército ucraniano, razón por la cual el gobierno del presidente ruso, Vladimir Putin, insiste en señalar que no se debe perder de vista que lo más grave, en el fondo, es que se está usando a las tropas militares contra la población civil en varias regiones del este del país. Para Lavrov, Occidente pasa por alto que se ha ordenado a las Fuerzas Armadas ucranias “luchar contra su propio pueblo con el apoyo de los neonazis”. No es casual entonces que el gobierno de Kiev no haya hecho nada por encontrar y castigar a los responsables de la tragedia de Odesa.

En el mismo sentido, el portavoz de la Duma Estatal rusa –cámara baja del parlamento, Serguéi Naryshkin, advirtió que se trató de un “genocidio” en contra tanto del pueblo ruso como ucraniano y que los culpables “recibirán lo que merecen de su pueblo”. Esas duras palabras han sido acompañadas nada menos que de un reforzamiento de la flota rusa del Mar Negro con submarinos y barcos de nueva generación, según reporta RIA Novosti, como respuesta también al incremento de la actividad de la marina armada estadounidense. Cabe recordar que el Pentágono envió su fragata USS Taylor a la región junto con la nave USS Mount Whitney.

De lo dicho por Lavrov y Naryshkin de deduce que Putin, que hasta ahora ha ido un paso delante de Obama y sus contrapartes europeos, continúa acumulando elementos de justificación para una eventual intervención (invasión) armada en el Este de Ucrania. Esto se parece cada vez más al proceso que se vio en Crimea antes de su anexión formal a la Federación Rusa, salvo por una diferencia importante: en la península se dio de hecho primero la ocupación militar y luego el referéndum que por abrumadora mayoría decidió unirse a Rusia. En las regiones de Donetsk y Lugansk, en cambio, el referéndum de “independencia” se celebrará primero –el 11 de mayo, y la separación legal o de facto, vendrá después.

Luego, Kiev tendrá que tener mucho cuidado con jugar a la ruleta rusa, pues si continúa sus operaciones de represión al lado de los ultranacionalistas en territorios “autónomos”, Putin no se quedará cruzado de brazos.
Por supuesto, Estados Unidos ha descartado reconocer los referéndums, pero en la práctica eso no tiene la menor importancia. Una vez celebrados y más aún si Rusia ocupa esas zonas, Ucrania las habrá perdido para siempre. Las sanciones económicas contra Moscú, otra vez, brillarán por su ausencia ante el temor disimulado de EEUU de un contraataque contra el petrodólar.

Por si fuera poco, el periodista Leonid Ragozin citó en su cuenta de Twitter a Lavrov asegurando que “los ucranianos que apoyan y quienes se oponen al ‘régimen’ de Kiev vivirán en un solo país.”

No por nada de la primera entrega del rescate del Fondo Monetario Internacional a Ucrania, más de mil millones de dólares serán usados para comprar oro y algunas divisas para las reservas, como lo ha informado la agencia de noticias Itar- Tass. No debería sorprendernos que ese oro termine de nuevo en arcas de la Fed estadounidense como habría ocurrido con las reservas que tenían antes que tanto lo necesita para satisfacer a cuentagotas la entrega del metal precioso a quien lo ha demandado en físico, como el Bundesbank. Los funcionarios ucranianos saben que lo peor de su crisis financiera, está todavía por llegar.

De manera que la estrategia rusa está más que dibujada. Como adelantamos en este mismo espacio en el artículo “Ucrania sigue perdiendo”, las probabilidades juegan en contra de que ese país mantenga su integridad territorial. A estas alturas parecen posibles solo dos opciones: o se resigna a perder los territorios orientales en paz, o a pelear sola una sangrienta guerra perdida.