AVISO IMPORTANTE

¡BIENVENIDOS AL NUEVO PORTAL GUILLERMOBARBA.COM!

Estimados lectores de Inteligencia Financiera Global: Este blog se ha mudado definitivamente al nuevo portal de GuillermoBarba.com . Agr...

Mostrando entradas con la etiqueta reservas oro México. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reservas oro México. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de febrero de 2013

¿POR QUÉ BANCO DE MÉXICO ESTÁ VENDIENDO NUESTRO ORO?

Imagen: Proyecto40.com

Hace dos años, Banco de México (Banxico) saltó al escenario de los bancos centrales que, desde 2009, se convirtieron en compradores netos de oro para diversificar sus reservas, fuera de las típicas divisas consideradas como tal: el dólar estadounidense, el euro, el yen, etc.

Esto, al realizar una histórica compra de 100 toneladas del metal, en los primeros cuatro meses de 2011.

Dicha adquisición se hizo de una manera tan discreta, sin anuncios ni comunicado alguno de parte del Instituto Central, que parecía como si quisiera que nadie lo notase. En su momento, en este blog criticamos esa actitud del Banxico, al tiempo que reconocimos que se trataba de una de los pocas decisiones acertadas que había tomado, desde el inicio de la crisis global en 2008.

Más tarde sin embargo, gracias a Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, pudimos revelar aquí en 2012 que gran parte de ese mérito quedaba diluido, pues casi el total del oro que se supone forma parte de los activos de Reserva del Banxico (alrededor de 125 toneladas), es mexicano solo en el papel: más del 94% está en Londres, Inglaterra; 1% en Estados Unidos y menos del 5% en territorio nacional.

Hoy por desgracia, le traemos otra pésima noticia: Banco de México por razones que debería explicar, acumula ya cuando menos ocho meses vendiendo nuestro oro.

Esto según su propio Reporte sobre las Reservas Internacionales y la Liquidez en Moneda Extranjera, disponible en su portal de internet. Los datos ofrecidos a la fecha son a diciembre de 2012, lo que nos hace pensar en la probabilidad de que también en enero pasado, se pueda sumar un mes más de continuas ventas.

El saldo negativo acumulado en el periodo mayo-diciembre de 2012, es de cerca de 32 mil onzas troy, que a un precio promedio de 1,662.90 dólares por unidad (Londres PM Fix), nos da un total de 53.2 millones de dólares, aproximadamente.

Aunque puede parecer “poco” relevante el deshacerse de 32 mil onzas, llama la atención que ese número es casi el equivalente exacto de una tonelada de oro: 32,150.74 onzas. ¿Por qué y para qué elegir vender una tonelada en particular? La respuesta preocupa.

Y es que ese dato “menor”, cobra relevancia al plantearnos otra pregunta: ¿el metal vendido era parte de los pocos lingotes que se tienen en México, o de los que se supone están en el extranjero?

No podemos soslayar que de acuerdo al Banxico, de los 4.035 millones de onzas que se tenían en Reservas al mes de abril de 2012, “únicamente 194,539 onzas se ubicaban en territorio de los Estados Unidos Mexicanos.” Énfasis agregado.

En el caso de que el Banco Central hubiese vendido lingotes que se encontraban en sus bóvedas, estaríamos hablando que en cuestión de ocho meses, se habría deshecho de más del 16 por ciento del oro que tenía en sus manos. Una locura.

Sea ese el caso o no, en este espacio le he expresado que lo peor de la crisis aún está por venir, cuando la inevitable recaída se presente para empujar a la economía global hacia una nueva recesión.

Imagen: Silverbearcafe
De ahí que la permanencia de los “estímulos” monetarios de otros bancos centrales, los más influyentes del mundo, como la Reserva Federal de Estados Unidos, el de Banco de Inglaterra y el de Japón, por ejemplo, esté más que garantizada.

Esto significa que su compromiso por devaluar sus monedas, en lo que se conoce como “guerra de divisas”, implicará que otros Bancos e inversionistas de todos los niveles sigan buscando el refugio de valor que es el oro, para protegerse.

Lejos de dejar ir un activo de tal valía, Banco de México debería continuar con agresivas compras de lingotes, como las que se atrevió a hacer hace un par de años. Esperemos que enmiende su error.

Eso sí, demandando su entrega física. Alemania y Venezuela ya nos pusieron el ejemplo.

No olvidemos que en el ranking del Consejo Mundial del Oro (WGC, por sus siglas en inglés), estamos en la posición 29 con apenas el 4% de nuestras reservas en dicho metal.

La estrategia de Banxico de seguir acumulando solo dólares, probará en unos años haber sido equivocada, pues se sabe que la intención de nuestros vecinos del Norte es devaluarlos para ganar “competitividad”.

Ante ello, el Dr. Agustín Carstens debería retomar de una vez por todas, un liderazgo real que nos lleve, como en el cuento, por el seguro “camino amarillo” del oro, en vez del “camino verde” que, como todos los de su tipo, termina en el panteón de la historia del dinero ficticio.

viernes, 6 de mayo de 2011

MÉXICO, ¿AVERGONZADO POR LLENARSE LOS BOLSILLOS DE ORO?

Ojalá que la frase del título de este artículo hiciera referencia a que la “pujante” economía mexicana, nos estuviera permitiendo a la mayoría de los ciudadanos llenar nuestros bolsillos de oro contante y sonante. Por desgracia no es así, pero resulta que al menos esa expresión es válida en el plano macroeconómico. Y es que esta semana se dio a conocer que, durante el primer trimestre de 2011, Banco de México (Banxico) acumuló una de las mayores compras de oro de su historia: nada menos que 100 toneladas.

No obstante, lo que sin duda fue una decisión acertada de parte de ese Instituto Central (entre muchas equivocadas, por cierto), quedó empañada por una enorme duda: ¿por qué una inversión de estas proporciones en un activo tan poco habitual, ni siquiera mereció en su momento un boletín de prensa tan pobre, como el que sacaron tras la publicación del hecho en el Financial Times?

Dice Banxico en su escueto comunicado, que dichas adquisiciones “se inscriben dentro de la política habitual de este Instituto Emisor referente a la inversión y diversificación de sus activos.” Sin embargo, lo cierto es que esto no tiene nada de habitual, al contrario. Se trata de una de las mayores y más aceleradas compras del metal amarillo que haya hecho un banco central, en la historia reciente, por un monto aproximado de 4.5 mil millones de dólares. B

Banco de México se defiende argumentando que las notas periodísticas se sustentaron en su propio Reporte sobre las Reservas Internacionales y la Liquidez en Moneda Extranjera, publicado en internet, pero queda claro que se comportó como aquel niño inquieto que, después de una de sus travesuras, hace todo lo posible para que sus padres no lo noten.

En este caso, es evidente que alguien tuvo que tomar la decisión de no hacerlo público. Eso en tierra de “sospechosistas”, nos conduce a pensar que quizá no se haya querido incomodar al país vecino que, vaya casualidad, es el emisor del enemigo público número uno del oro: el dólar.

¿De veras era una vergüenza admitir abiertamente que nuestro país se sumó a otras naciones que han expandido sus reservas de oro como Rusia, India y China? No tendría por qué haberlo sido. Después de todo, cada país tiene el genuino derecho de obrar conforme a sus propios intereses.

Sea como fuere, la realidad es que el hecho de que en el propio vecindario de los Estados Unidos se esté considerando reducir las reservas internacionales en su divisa, es una señal más de que la suerte del dólar está echada. Esos 4.5 mil millones de dólares no fueron a dar a Bonos del Tesoro norteamericano para ganar cero intereses, como de costumbre, sino que fueron convertidos en dinero real, un bien valioso y tangible. Eso es justo lo que poco a poco comienzan a hacer cada vez más bancos centrales y personas, que guardan sus propias reservas para el día en que el billete verde, y en general el dinero ficticio, sean sometidos a su “Juicio Final”.

Por eso, hoy que ha llegado una sana corrección a los mercados de oro y plata, no debemos perder de vista el bosque distrayéndonos con un árbol. Si bien el rey de los metales cayó por debajo de los 1,500 dólares la onza, todavía está uno por ciento arriba de donde se encontraba hace sólo un mes, y su caída no ha sido estrepitosa como la de su compañera.

El caso de la plata es distinto, pues los datos muestran que quizás subió demasiado en muy poco tiempo, y su corrección será más drástica. Pero el bosque al cual nos referimos, sigue ahí: la debilidad de la economía y su adicción a la impresión de dinero para mantenerse con vida, las monumentales e impagables deudas soberanas en Europa y Estados Unidos, los incontrolables déficits fiscales, etc.

En fin, el punto es que, para los desilusionados que piensan que el oro y la plata están enfermos, mejor váyanse haciendo a la idea de todo lo contrario; lo que vieron en las últimas semanas, no fue más que un mero ensayo de lo que vendrá cuando de veras estén ardiendo. No por nada se dice: “no hay ninguna fiebre, como la fiebre del oro”.