AVISO IMPORTANTE

¡BIENVENIDOS AL NUEVO PORTAL GUILLERMOBARBA.COM!

Estimados lectores de Inteligencia Financiera Global: Este blog se ha mudado definitivamente al nuevo portal de GuillermoBarba.com . Agr...

Mostrando entradas con la etiqueta Jim Rogers español. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jim Rogers español. Mostrar todas las entradas

martes, 19 de noviembre de 2013

EL SOCIALISMO SOMETE AL MUNDO




Imagen: tcsnews.com
Triste pero cierto. El mundo padece un cáncer que se sigue expandiendo por doquier, sin freno, sin remedio y en perjuicio de todos, y en especial de aquellos que más se creen beneficiados por él: el socialismo.

La semana pasada expusimos aquí por ejemplo la desastrosa manera en que la economía venezolana está siendo conducida hacia un barranco preparado por su propio gobierno, pero del que éste, como lo hacen todos los irresponsables, culpa a otros para ocultar sus incompetencias.

Pero no es ni por mucho el único caso ni el más importante.

No. Si es que hay una “guerra económica”, es una a escala mundial que va en sentido contrario a más capitalismo, como la mayoría de las izquierdas del planeta cree.

De ninguna manera. Es más, sin saberlo, en conjunto se han convertido en un instrumento más para legitimar los obscuros planes de socialización de una élite que, tras bambalinas, parece estar decidiendo otra vez el destino de la humanidad.

No es por tanto una lucha auspiciada por “capitalistas”, sino por socialistas vestidos de aquellos que desde atrás mueven los hilos. Lobos con traje de corderos que anhelan, como ha sido su añeja aspiración, llegar a un gobierno mundial. Un ente que lo controle todo en aras de la “seguridad”: personal, económica y por supuesto la de ese mismo Estado global.

El título que se le ponga es lo de menos: combate al terrorismo, a la iniquidad, a la evasión fiscal y un largo etcétera. Todas, formas hábiles de vender un discurso que, si desvelara sus propósitos reales de sometimiento, generaría una oposición generalizada, pero que así disfrazadas nadie puede decirles que no, so pena de ser juzgado como injusto, rapaz o infame.

Dijo Maquiavelo que aquel que engaña siempre encontrará a alguien que se deje engañar, y es justo lo que sucede.

De pronto nos encontramos con que las libertades y derechos en general pueden ser negociables, y aseguran que será siempre preferible renunciar a ellos si a cambio obtenemos los cuidados de ese “padre”: el Estado todopoderoso.

Por eso no sorprende que cada vez sea más común todo tipo de restricciones, controles y vigilancia. Estos van desde la observación de las páginas de internet que navegamos, las transacciones que realizamos con medios electrónicos de pago, la música que podemos escuchar, si debemos o no ingerir tal o cual comida o bebida “por nuestro propio bien”, hasta las más absurdas y perjudiciales decisiones económicas como las de “estimular” el crecimiento con gasto y endeudamiento públicos, y establecer precios por decreto.

Así, en nombre de la igualdad y la redistribución de los ingresos, se cometen a diario todo tipo de atropellos que, aunque populares, son dañinos para la sociedad en su conjunto, que se empobrece día con día en todos los aspectos. Marx estaría de fiesta.

En el plano económico, las ideas de John M. Keynes han sido usadas también para esos propósitos, al grado de pervertir el capitalismo y convertirlo, de la mano del llamado Estado de bienestar, en un socialismo disimulado. Desde luego esa palabra, que durante mucho tiempo definió a los enemigos del bloque Occidental desde la Segunda Guerra Mundial, nunca aparecerá en los discursos formales.

El extremo alcanzado es tal, que ya prácticamente nadie se opone a las manipulaciones económicas y del mercado que efectúan gobiernos y bancos centrales, en aras de una estabilidad que nunca termina por llegar.

Si esa “derecha” gobernante como prefieren llamarla los socialistas, actúa cada día con políticas que se parecen más y más a las que ellos proponen, podemos darnos cuenta de la gravedad del problema: ese socialismo, simulado o no, está sometiendo al mundo con la complacencia mayoritaria.

Imagen: viktorpersson.com/
Por fortuna, aún quedan faros en las tinieblas.

Jim Rogers, el gurú financiero de las commodities (materias primas), dijo hace unos días en entrevista con The Daily Bell: “creo que el Sr. Keynes no aprobaría algunas de las cosas que han sido y están siendo hechas en su nombre. El libre mercado sigue siendo la mejor solución a todos nuestros problemas.”

Lo malo, es que el consenso actual es en favor de que las economías deben ser “manejadas”. Como si no supiéramos el triste destino de aquellas que, como en la vieja Unión Soviética, al quererse planificar de manera central terminaron en la ruina total.

El empresario mexicano Hugo Salinas Price, por su parte, en su más reciente artículo The Siren-song of Welfare State lo ha dicho así: “Todas las economías socialistas son economías manejadas, y todas las economías manejadas están en vías de convertirse en economías completamente socialistas.” Agrega: “La diferencia entre la Unión Soviética y el mundo de hoy es solo de grado, no de esencia.” El destino, por tanto, será tan terrible como el de aquella.

En este mismo sentido, el afamado analista e inversor Marc Faber, firme opositor a esa planificación central, la semana pasada dijo para Finanzen100.de que las crisis de las últimas décadas se deben a la manipulación del mercado de tasas de interés a cargo de los bancos centrales. Eso, afirma, nos conducirá hacia el derrumbe de nuestra sociedad capitalista, que como vemos, en realidad no es tal.

El capitalismo auténtico no puede existir mientras no haya libre mercado, dinero honesto y pleno respeto a las libertades individuales, que hacen que el mundo progrese de manera constante y perdurable. Es gracias a ese capitalismo que la humanidad ha alcanzado un nivel de progreso inimaginable, y un nivel de vida para la persona promedio de hoy, que antes fue inalcanzable incluso para los más ricos y poderosos de épocas pasadas.

La corrupción de ese sistema, entonces, nos dirige a un oscuro destino, que si no se corrige, nos hará retroceder. El Poder detrás de la cortina, habrá triunfado.

jueves, 29 de agosto de 2013

CUANDO ESTO TERMINE, HABRÁ DESASTRE FINANCIERO



Imagen: ciudadmelmac
Los últimos días hemos podido ver algunas señales de lo que se aproxima, en el mercado del oro y la plata.

Y es que a partir de la jornada del viernes pasado, pudimos ver cómo los precios de ambos, a excepción de ayer, acumularon alzas importantes que llevaron al primero a tocar los 1,419.50 dólares la onza (London PM Fix) este miércoles, lo que significó una ganancia de 4% en siete días.

La resistencia de los 1,400 dólares, quedó atrás.

El alza de la plata la condujo esa misma fecha a 24.74 dólares la onza (London Fix), equivalente a un avance de 7.8% en una semana. En este caso, el metal blanco sí se ha topado con una resistencia mucho más fuerte en los 25 dólares.

El detonante de estas subas fue la tensión internacional por la inminente respuesta bélica de Estados Unidos, a los presuntos ataques con armas químicas por parte de las fuerzas de Bashar al-Assad, en Siria.

Pocas cosas hay tan alcistas para los metales preciosos monetarios, el petróleo y los bonos del Tesoro, como la guerra.

Eso explica también el por qué en esa búsqueda de refugios seguros, los precios de dichos bonos –que se cree equivocadamente que son “libres de riesgo”, atenuaron el desplome que los llevó a alcanzar, en el de vencimiento a 10 años, un rendimiento de 2.89% el 21 de agosto, un máximo de dos años.

Cabe recordar que el precio de los bonos y sus rendimientos se mueven en sentido opuesto. Así, un bono más caro paga menor tasa; uno barato, una más elevada.

Al cierre de ayer, el bono americano a 10 años tuvo un tipo de interés de 2.76%.

Este jueves, cuando se supone que las presiones bélicas por Siria cedieron, el petróleo WTI cayó desde un máximo de dos años, y el oro y la plata también resintieron presiones menores.

Sin embargo, la realidad es que uno no debe perderse en la falsa idea de que un ataque contra el país de Medio Oriente, depende del resultado que arroje el reporte de los inspectores de Naciones Unidas.

Si este fuera el caso para posponer o detener la intervención británica por ejemplo, no lo será para la estadounidense.

La administración Obama se quejó de que era “demasiado tarde” cuando Damasco dio la autorización para que entraran los enviados de la ONU, pero lo cierto, es que a la fecha también ha transcurrido suficiente tiempo como para fabricar “evidencia” que, justificarán, provendrá de acciones de inteligencia.

Así pues, es de esperar que cuando ocurra el bombardeo americano o aliado, los metales preciosos monetarios, el petróleo y los bonos, vuelvan a dispararse mientras los mercados accionarios, se desploman.

Al mismo tiempo en México, el tipo de cambio peso/dólar se vería desde luego muy presionado al alza.

Jim Rogers
Jim Rogers, el gurú más afamado del mundo de las materias primas, dijo en entrevista con Reuters esta semana: “Poseo petróleo, oro y cosas así porque si va a haber una guerra, y parece que Estados Unidos está desesperado por tener una, van subir mucho, mucho más alto. Las acciones van a caer, algunos de los mercados en los que estoy corto (bajista) ya están bajando, las materias primas van a subir”.

Rogers agregó, igual que en este espacio lo hemos advertido de manera reiterada, que esta es la primera vez en la historia que todos los mayores bancos centrales del mundo, están imprimiendo dinero al mismo tiempo a grandes velocidades para devaluar sus monedas y hacerlas “más competitivas”.

Esta grave anormalidad, tendrá el mismo resultado que todas las veces anteriores en que se ha querido solucionar una crisis con este absurdo método: una depresión económica peor que la que se quería evitar.

Dado que es imposible fingir para siempre que se puede crear riqueza de la nada, como el “dinero” papel, este experimento terminará por la fuerza del mercado que repudiará prestar más a deudores que ya tienen compromisos impagables, como Estados Unidos.

A eso se refirió también Rogers al final de su entrevista, sentenciando que cuando este mar artificial de liquidez concluya, veremos pánico en muchos mercados, incluyendo los desarrollados: “cuando esto termine, va a ser un enorme desastre.”