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martes, 7 de julio de 2015

EURO: ¿LA CULPA ES DE ALEMANIA O DE GRECIA?

Cuando se habla de la crisis griega se suelen escuchar dos extremos: aquellos que culpan solo a Grecia por su mala costumbre de derrochar, endeudarse y no pagar, y los que responsabilizan a los acreedores –en especial Alemania- por haberles prestado. Ambos están equivocados.

En este espacio hemos dicho que el euro luce condenado producto de su mal diseño, que propicia justo que esta situación crítica se presente. Hay quien dice que no es el diseño, sino que el problema es que uno de los miembros –o varios, engañen a los demás y entonces, la unión desaparece. Es cierto. El punto es que ese engaño no se hubiese realizado si en primera instancia hubiese habido mecanismos de aplicación y corrección obligatoria de desbalances como los hay en el patrón oro. Como no los hubo, no los hay ni parece que los pueda haber en el futuro, la suerte del euro como lo conocemos podría estar echada.

No falta por cierto quien ha comparado al euro con el patrón oro. Es un error. En el patrón oro, es cierto, la emisión monetaria no puede ser desenfrenada –como no lo pueden hacer ahora tampoco por ejemplo los griegos, que tanto lo quisieran–, pero la realidad es que la política de una (manipulada) tasa de interés común es justo lo opuesto a dicho patrón.

Antes de que en 1971 el presidente estadounidense Richard Nixon cerrara la ventanilla del oro, aquellos países con déficits de cuenta corriente permanentes veían evaporarse sus reservas del metal, por lo que esa sangría dorada tenía que corregirse, no podía crecer indefinidamente. En la eurozona, sin embargo, el Banco Central Europeo (BCE) establece la política de tasa de interés y los déficits de cuenta corriente se acumulan entre los países deudores y los acreedores, sobre todo Alemania, como si no importaran. A esto ha contribuido un canal para la fuga de capitales de países de la periferia hacia Alemania, como lo es el sistema Target2.

Con el euro pues, se quiso hacer como si todos los países fueran iguales o cuando menos se rigieran bajo reglas uniformes. Algunos como Grecia incluso mintieron para ser aceptados en él. El problema es que ni son iguales a Alemania, ni quieren imitarlo y mucho menos adoptar iguales políticas en aspectos como las pensiones, legislación laboral, agricultura y un interminable etc. Tampoco hay una unión política ni fiscal con el que la eurozona funcionara como un solo país.

Mish Shedlock, uno de los blogueros financieros más destacados del mundo, asegura que a estas alturas ya es casi imposible resolver todos estos temas, “porque un cambio de reglas (para el euro) requiere el consentimiento de todos y cada uno de los países de la eurozona. Entre más países se sumen, más difícil será cambiarlas.” Tiene razón.

Bajo el patrón oro nadie se hubiese atrevido a prestar su valioso oro a los países de la periferia europea, menos a Grecia, pues en automático eso hubiese requerido tasas de interés mucho más elevadas y colateral para garantizar los créditos. Ante ese escenario, el apetito por la deuda se hubiese contenido junto con el dispendio.

Por desgracia, esta ausencia del freno real que representa el patrón oro –y que tampoco se impuso en la eurozona- al gasto y los desbalances comerciales, no solo tiene en quiebra a los griegos, sino al propio sistema monetario global, que desde el inicio de la crisis no ha dejado de acumular deudas en masa (más de 57 millones de millones de dólares según McKinsey). Y es que de hecho no puede hacerlo, pues el sistema mismo depende de esa expansión ad infinitum del crédito o de lo contrario, hace implosión.

La culpa entonces no es ni de Grecia ni de Alemania, sino de ese sistema donde el freno que imponía el patrón oro, no existe más. La élite bancaria que siempre empujó que se le hiciera a un lado, lo logró.

No por nada la Fed, el BCE, el de Japón, etc., han emprendido políticas sin precedentes de tasas de interés cero –que ya han empezado a ser negativas- e impresión monetaria sin límites con el propósito explícito de continuar la bacanal de crédito. Los bancos centrales son parte fundamental del problema, no de la solución.

Como hemos explicado antes, el punto es que lejos de combatir la “deflación” del índice de precios al consumidor –que tanto les preocupa pero no es dañina-, lo que alientan es la inflación de burbujas que, al reventar, generan auténticas deflaciones de activos que son devastadoras. Es la consecuencia inevitable luego de buscar expandir lo que por definición no puede crecer para siempre: la deuda. El momento de pagar siempre llega.


Lo anterior explica por qué la “escasez” de oro y plata continúa: la crisis griega es solo un botón de muestra. La gran crisis sistémica, aún está por estallar.

LA ÚNICA DEUDA QUE SE JUSTIFICA

PESOS Y CONTRAPESOS
ARTURO DAMM ARNAL

La única deuda que deben contraer los gobiernos es la que se invierte productivamente, por lo que produce bienes y servicios, cuya venta a los consumidores genera ingresos, con los cuales irla liquidando. Se vale, por ejemplo, que el gobierno pida prestado para construir una carretera en la cual cobrará peaje, generando así un ingreso, con parte del cual ir pagando. No se vale, por ejemplo, que pida prestado para construir escuelas gubernamentales, en las cuales no cobrará colegiaturas, por lo que no generará ingresos. Entonces, ¿con qué debe financiarse la construcción de escuelas gubernamentales? Con impuestos.

Este principio, de prudencia en el manejo de las finanzas gubernamentales, está reconocido en la Constitución, en cuyo artículo 73 leemos que “ningún empréstito podrá celebrase sino para la ejecución de obras que directamente produzcan un incremento en los ingresos públicos, salvo los que se realicen con propósitos de regulación monetaria, las operaciones de conversión y los que se contraten durante alguna emergencia declarada por el Presidente de la República”. Según esto solamente se podrá contraer deuda gubernamental para invertirla en proyectos productivos (algo muy distinto a meramente gastarla) que, precisamente por ser tales, generen los ingresos suficientes para, con parte de ellos, irla liquidando, salvo los tres casos de excepción ya señalados: regulación monetaria, operaciones de conversión, atención a emergencias, que son eso, caso excepcionales.

Lo contrario de este principio de prudencia en el manejo de las finanzas gubernamentales ocurre cuando el gobierno ha llegado al callejón sin salida de tener que pedir prestado hoy para pagar la deuda de ayer, deuda de hoy que pagará (¡si le siguen prestando!) con la deuda que contraerá mañana, y así una y otra vez hasta que llegue el momento (¡que inexorablemente llega!) en el cual ya no haya más crédito. Entonces el ajuste se hace inevitable: más impuestos (pagan los contribuyentes) y/o menos gasto (pagan las clientelas presupuestarias), tal y como ha sucedido en Grecia.

En México, ¿el gobierno respeta este principio de prudencia? Ya lo veremos.

Twitter: @ArturoDammArnal

GRECIA, UN REFLEJO DEL MUNDO

El gobierno de izquierda radical que encabeza Alexis Tsipras se jugó su cabeza el domingo pasado en el referéndum, y ganó. Aquí dijimos que esa victoria le daría un juego que desde Europa no le podrían ganar, pues no podrían exigirle ya medidas de ajuste que el pueblo ha rechazado. No hay marcha atrás.

Como muestra de su “disposición” para sentarse de nuevo a la mesa de negociaciones, Tsipras ofreció la cabeza de su ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, a quien en el eurogrupo ya veían con desconfianza y desprecio. La intención siempre fue la de presionar al máximo a la troika para forzar un condonación de sus deudas. No había más que ofrecer del lado griego, por lo que ahora ruega por un acuerdo y nuevo rescate.

La respuesta europea

El encargado de dar el “mensaje siciliano” de respuesta corrió a cargo del Banco Central Europeo (BCE), quien en un comunicado anunció que la provisión de liquidez de emergencia (ELA por sus siglas en inglés) a la banca griega, se mantendría en el mismo nivel del 26 de junio de 2015. Asimismo, amplió los recortes sobre los activos que recibe para dar la ELA, y recalcó que esta sólo puede ser proveída contra suficientes colaterales. Los de los bancos griegos son en mayoría bonos del gobierno, o sea, basura.

Sin dinero fresco fluyendo al país helénico y a horas de que se agoten las provisiones en los cajeros automáticos, los pagos del gobierno y las pensiones tendrán que hacerse en pagarés, es decir, promesas de pago en euros. Dada la precaria situación gubernamental, el valor de esos documentos caerá de forma precipitada, y de hecho, sería el preludio de lo que ocurriría una vez que se estableciera en forma el nuevo dracma.

Dado que del lado griego ya llegaron al final del callejón, la reacción europea tiene dos lecturas: o es una medida para ganar tiempo y vender más cara también las nuevas demandas de las instituciones, o es un síntoma de que –como dijimos en el artículo de ayer, están dispuestos a asfixiar financieramente a los griegos para que se vayan por sí mismos del euro. Sería de facto, una expulsión que de otra forma no puede operar. Atenas tomará lo que le ofrezcan… si es que llega alguna oferta.

Aquí hemos sostenido que Alemania quiere todo menos que se le resquebraje la Unión Monetaria que, por otro lado, luce condenada de manera irremediable en el largo plazo. A eso también jugaron gobierno y pueblo griegos, pues las comodidades y beneficios que el euro les ha dado no los tuvieron nunca antes. Por eso no quieren irse, pero la fiesta terminó.

Grecia debe irse del euro

Dado que no es posible una abierta expulsión, Grecia debe irse por su propio pie.

Pero no es tan sencillo. Las reformas, recortes y austeridad que los griegos no quieren realizar, de todos modos las tendrían que hacer para salir del agujero. De la resaca ya no se salvan. No es nada más irse del euro y seguir viviendo como ricos sin serlo, la ilusión de abundancia acabó como acaba el sueño de aquel que vive como rey viviendo de prestado. Los acreedores sufrirán también las consecuencias por haber dado crédito a quien no debían.

Entre las reformas aludidas se encuentran cuando menos: la flexibilización laboral, desregulación y minimización de requisitos y trámites para apertura de negocios, aumento en la edad de retiro, recorte masivo al gasto para equilibrar el presupuesto público, minimización del aparato estatal, austeridad y reducción de impuestos.

Lo anterior es justo en contra de lo que votaron los griegos. Así que si se van de la Unión Monetaria –como deberían hacerlo, tendrían esperanzas de una recuperación solo con las citadas reformas. Dado que por ahora el gobierno lo encabeza la izquierda –que también se opone a esos inevitables cambios, las esperanzas de pronta recuperación para Grecia parecen nulas.


El último rayo de luz que les queda, reiteramos, es la condonación de sus deudas. Esta opción se extingue conforme transcurre el tiempo. Pero en el fondo, los griegos deben entender que esa salida no les conviene como creen, porque al no resolver su enfermedad económico-financiera, solo seguirían posponiendo la debacle. Dicha enfermedad de dispendio, deuda y crédito por cierto, es la misma en la que está basada el sistema monetario actual de dinero de papel. Grecia pues, es un reflejo del mundo.

lunes, 6 de julio de 2015

BANCOS FRAUDULENTOS Y CORRALITO

PESOS Y CONTRAPESOS
ARTURO DAMM ARNAL

Unos son los problemas de deuda que enfrenta el gobierno griego, y sus posibles repercusiones en los ciudadanos (que pueden ir desde más impuestos y menos gasto gubernamental en “su beneficio” hasta recesión e inflación) y otra la imposición, de parte del gobierno, del corralito, de la prohibición para disponer, más allá de la cantidad fijada por la autoridad, del dinero depositado en los bancos, lo cual es un atentado contra la libertad individual y la propiedad privada. ¿Qué tiene que ver el corralito con el problema de deuda gubernamental?

La respuesta la encontramos en el sistema bancario de reservas fraccionadas. Lo explico. Si yo deposito en un banco, en una cuenta de ahorros, a un año, mil pesos, mismos que no puedo reclamar antes de concluido el plazo, el banco los puede prestar, a doce meses, sin problemas. El otro caso: si yo deposito en mi cuenta de cheques, del mismo banco, mil pesos, mismos que puedo reclamar en cualquier momento, el banco no debería prestarlos, y sin embargo lo hace, al menos en cierta proporción. ¿Cómo es posible que tome ese riesgo? Porque los banqueros saben que, en situaciones normales, no todos reclaman todo su dinero al mismo tiempo. Si lo hicieran no habría dinero suficiente para que el banco cumpliera con sus obligaciones.

Este sistema, llamado de reservas fraccionadas, funciona en situaciones normales, caracterizadas por la seguridad y la confianza. ¿Pero qué pasa si, ¡como en Grecia!, aparecen la inseguridad y la desconfianza, y la situación pasa de normal a anormal? Que entonces todos reclaman todo su dinero al mismo tiempo y los bancos no tienen dinero suficiente para hacer frente a sus obligaciones. Es entonces que los gobiernos imponen corralitos, consecuencia del actuar fraudulento de los bancos, que prestan el dinero que no deberían prestar, fraude bancario avalado por las leyes, las mismas que deberían prohibirlo. Pero no, no es así, y allí, en Grecia, están las consecuencias.

El sistema de reservas fraccionadas es, por decir lo menos, imprudente.


Twitter: @ArturoDammArnal

domingo, 5 de julio de 2015

GRECIA DIJO “NO”, ¿Y AHORA QUÉ?

Los resultados oficiales del referéndum celebrado ayer en Grecia, arrojaron una victoria para el NO. Esa negativa es a aceptar los términos y condiciones que los acreedores oficiales buscan imponer al país, entre las que destacan el equilibrio fiscal por la vía del aumento de impuestos y la austeridad.

Aquí hemos sostenido que en la tragedia griega, a pesar de todo, es Atenas la que mantiene la posición de fuerza. Tsipras y el gobierno de izquierda radical que encabeza lo saben de sobra, y ante la presión de la Troika, se jugó su propia cabeza en el “Greferendum”… y ganó. Ahora se sentará a negociar ante las instituciones con más ventaja, pues nadie más le podrá exigir que decida en contra de lo que el pueblo le ha mandado.

Opción uno: Grecia se queda en el euro

Si Alemania y el eurogrupo quieren darle una vida más larga al euro –como es nuestra apuesta que hará, cederá ante las presiones griegas que ahora además aparecen reforzadas por Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional (FMI): el camino a seguir es el trago amargo de la quita a las impagables deudas del país helénico. En la lógica del eurogrupo, el costo de no hacerlo para el proyecto, sería mayor.

Si no hay un acuerdo o preacuerdo este lunes, la volatilidad en los mercados podría prolongarse toda la semana hasta que en la Troika acepten la realidad: nunca volverán a ver el dinero prestado. Lo anterior es independiente de si Grecia se queda o se va del euro. No hay más.

Como hemos sostenido en este espacio, el teatro de rompimientos y negociaciones de las últimas semanas siempre se ha tratado en el fondo, de un proceso de renegociación de deuda soberana, no de la “expulsión” o abandono voluntario del euro por parte de los griegos.

Opción dos: Grecia deja el euro

Por supuesto, nunca debe subestimarse la capacidad de los tomadores de decisiones de adoptar medidas radicales e inesperadas. Atenas no será quien lo haga porque, como lo confirman los sondeos de opinión, la absoluta mayoría de ciudadanos y políticos quiere permanecer en la Unión Monetaria: la comodidad que les brinda el vivir del contribuyente europeo no tiene comparación. Así que aquí el manotazo en la mesa solo puede provenir de Europa central.

En el poco probable pero no imposible caso de que se fuerce una salida griega del euro por la vía de “asfixiarlos” financieramente, a Atenas le quedarían pocas opciones.

Una de ellas y quizá por la que optaría es la de volver a su vieja divisa, el dracma, cuya devaluación sería espeluznante desde el momento mismo de su emisión. La inflación sería la constante. Las deudas se redenominarían en dracmas y para pagarlas, se imprimiría tanto “dinero” como fuera necesario.

Es una lástima que el propio Alexis Tsipras haya desestimado la realista y positiva propuesta de monetizar el “Búho” de plata, que el empresario Hugo Salinas Price le hizo llegar en su momento. Esa opción daría a los griegos un “salvavidas” para los difíciles tiempos que se les vendrán encima.

En fin, la única forma de que la fiesta para los griegos continúe por el momento es que les perdonen la mayoría de lo que deben, y que la Troika haga como que les cree que “ahora sí” van a pagar algo. Un cuento de nunca acabar.

En cambio, su salida forzada sentaría la base para que, de asumir el poder partidos de izquierda radical en países en problemas como España, también terminen por mandar al diablo el proyecto de divisa única.


Como quiera, insistimos en que de todas maneras el euro aparece condenado en el largo plazo. Si Grecia se va de la moneda común podría acelerarse el proceso, pero si se queda, el mismo problema de las deudas impagables y la depresión económica permanente en algunos países, seguirá latente. Dará problemas de manera periódica hasta que se derrumbe. Como está, el euro ha incentivado que unas naciones se endeuden, derrochen y consuman lo que trabajan y ahorran las más ricas. Pésima señal. Los amos del dólar deben estar de fiesta.

viernes, 3 de julio de 2015

GRECIA, SÍ O NO

El domingo se celebrará en Grecia el referéndum para saber si el pueblo acepta o no los términos y condiciones que sus acreedores les quieren imponer, a cambio de más ayuda financiera. Hay al menos dos escenarios posibles. Si los griegos votan en su mayoría por el “sí”, es previsible de entrada que el actual gobierno de izquierda radical que encabeza el primer ministro Alexis Tsipras, se vaya del poder. Por ello Tsipras está en campaña abierta por el “no”: es su as bajo la manga. Si fracasa, nada más tiene que hacer al frente del gobierno.

En cambio si gana el no, Atenas tendría todas las cartas en su mano: nadie le podría exigir que hiciera lo contrario a lo que sus ciudadanos le han mandado.

A pesar de que del otro lado hay una campaña abierta de miedo con la que pretenden espantar a los votantes diciéndoles que el no significaría que los van a sacar del euro, la realidad es muy distinta. Para Alemania el costo de expulsar a Grecia del euro sería elevadísimo, mucho más grande que el costo de sentarse a la mesa y negociar que le perdonen la mayoría de sus deudas para que siga en la moneda única.

Si gana el sí, Europa y el mundo estarían de fiesta el lunes y se anunciará con bombo y platillo que los griegos "hicieron lo correcto". De inmediato el euro se fortalecería, los bancos abrirían en cuestión de horas y el dinero volvería a fluir.

En México es probable que el dólar comenzara a perder presión, bajara de los 16 pesos y que los mercados volvieran a una calma temporal.

Pero si gana el no, todo lo contrario podría suceder.

No por nada por el sí están haciendo campaña incluso gobernantes europeos. A final de cuentas como le digo, si gana el no, el mundo no se acabará. Habría mayor volatilidad en los mercados la próxima semana, pero todo volvería a la calma una vez que todos acepten que las deudas griegas son impagables y que les tienen que perdonar gran parte de ellas.

El chantaje de Tsipras y los griegos para que les sigan dando dinero ad infinitum, habría funcionado otra vez… no siempre será así.

Será cuestión de tiempo para que otras naciones en apuros –al estilo de España, Portugal, etc.- demanden el mismo beneficio que para los griegos. El problema del euro pues, será cíclico, se repetirá una y otra vez hasta que termine colapsando producto de su mal diseño. Mientras Europa no decida integrarse total y absolutamente, será difícil que este tipo de experimentos funcionen por mucho tiempo.


Como sea, en el mundo en que vivimos todo está hiperconectado, por eso lo que pasa en Grecia de algún modo nos termina afectando en México, en especial y de entrada, en el tipo de cambio. Sobre este tema, abordaremos en próxima entrega.

PRESUPUESTO BASE CERO, ¿MENOS IMPUESTOS?

PESOS Y CONTRAPESOS

ARTURO DAMM ARNAL

El gobierno gasta en lo que no debe (es desde el mecenas de las artes -Conaculta- hasta el benefactor del deporte -Conade-), razón por la cual gasta de más (en tareas que, si bien necesarias, no le corresponden legítimamente), sin olvidar que en muchos casos gasta de mala manera (por ejemplo: en materia de educación subsidiando la oferta y no la demanda), todo ello, de entrada, en detrimento de los contribuyentes, a quienes se les obliga a entregar una mayor parte de sus ingresos de la necesaria si el gobierno gastara nada más en lo que debe gastar (para garantizar la seguridad contra la delincuencia; para impartir justicia; para proveer los bienes y servicios públicos, que realmente sean públicos, y que realmente deban de proveerse; para ordenar la convivencia en los espacios públicos; para corregir externalidades negativas) y si lo hiciera de buena manera. 

La intención de poner en práctica en 2016 un presupuesto base cero, que obliga a justificar cada partida de gasto gubernamental (por lo menos aquellas que sí son susceptibles de eliminación o modificación, que desafortunadamente no son todas, ya que existen compromisos presupuestarios ineludibles como lo son, por ejemplo, los pagos de deuda, tanto interna como externa), es un reconocimiento del hecho de que el gobierno gasta de más y de mala manera, reconocimiento que ya es un paso en la dirección correcta. Ya veremos hasta dónde se llega.

Por lo pronto la pregunta que me hago, y que comparto con ustedes, es si la aplicación del presupuesto base cero el año entrante se traducirá en la baja y/o eliminación de algunos impuestos o, dicho de otra manera, si el mismo traerá algún beneficio para los contribuyentes. Lo más probable es que no, y ello por una razón muy sencilla: la principal intención del gobierno es gastar mejor, no gastar menos, mejor gasto que, en una de esas, se traduce en un mayor gasto, justificado, ¡precisamente!, con el argumento de que ya se está gastando mejor. Ya lo veremos.


Twitter: @ArturoDammArnal

jueves, 2 de julio de 2015

El mensaje oculto del #oro detrás de la crisis griega

Durante esta semana se han escuchado comentarios acerca de la “debilidad” del oro a pesar de la crisis en Grecia. No falta quien asegura que el rey de los metales “pierde atractivo” como refugio seguro porque se ven caer sus precios. Grave error.

La verdad es justo lo contrario: los indicadores de demanda física de oro y plata muestran que el apetito por el metal físico se mantiene en niveles muy altos. Si el precio no se ha elevado es debido, primero, a la abundancia de ventas especulativas de “oro papel”, a que la gente corre a lo que conoce como “refugio” (el dólar) y a que, en el fondo, la crisis de Grecia no implica ni el colapso del sistema monetario ni del euro (todavía) o la expulsión de ese país de la divisa única.

La crisis griega es solo una doble puesta en escena en la que ambos bandos, Atenas y sus acreedores, saben que en el fondo de lo que se trata es de negociar una reestructuración de su deuda soberana.

Así que mientras en Europa juegan al “no negociaremos más”, se está llevando a cabo una silenciosa pero enorme transferencia de riqueza con lingotes, barras y monedas que están cambiando de manos. Los inversores en valor o “manos fuertes” continúan llevándose a casa los tesoros que especuladores, aficionados y “manos débiles” deciden vender al creerse el cuento de que el oro y la plata “no son refugio”.

La prueba contundente de este gran cambio de manos la vemos en los indicadores exclusivos de la Nueva Escuela Austríaca de Economía, del Prof. Antal Fekete: la Base y la Cobase de ambos metales preciosos.

Los datos más recientes revelados por Sandeep Jaitly de Feketeresearch.com, evidencian que la demanda física de oro y plata continúa en niveles históricamente altos. En los gráficos de abajo vemos el nivel actual de la cobase para el oro (izquierda) y la plata (derecha) en comparación con años anteriores a estas alturas del año. La cobase está en positivo (backwardation) por la alta demanda. La base y la cobase son medidores de la abundancia y/o escasez física de estos metales (continúa después de las gráficas).

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 La base es la diferencia entre el precio del contrato de futuros activo y el precio al contado (conocido como “spot”). Dado que la normalidad del mercado es que los futuros sean más caros que el spot, la base debe ser positiva. La Cobase en cambio es la diferencia entre el precio spot y el de futuros, por lo que debe ser siempre negativa. Pero si ocurre la anormalidad de que el precio spot sea más caro que el de futuros, la curva de precios se invierte y se está en “backwardation” (se llama así porque la curva en vez de ir hacia delante parece hacerlo hacia atrás), con base negativa y cobase positiva que se ilustra en los gráficos.

La backwardation nos dice que ante la alta demanda material de metal precioso al contado, y una baja oferta –más aún con precios deprimidos, los vendedores exigen un “premio”, o sea, un sobreprecio sobre el futuro para aceptar venderlo. Del lado del comprador se acepta pagar más caro con tal de recibir la entrega del metal de inmediato en vez de esperar. Tienen urgencia.

Todo esto se está presentando tras bambalinas en el mercado y es imposible detectarlo solo viendo el precio diario.

En los gráficos siguientes se ilustra el “Indicador de estrés” del mercado Comex (Commodity Exchange) para el oro (izquierda) y la plata (derecha). Como vemos, desde el primer trimestre de este año no ha dejado de subir. Cuando este índice se eleva muestra que los retiros de existencias de “oro registrado” –el que tiene un dueño específico que puede sacar sus barras cuando quiera- pone nervioso a vendedores cortos y suscriptores de contratos de futuros, lo que los hace traer metal precioso desde fuera del sistema para reponer las existencias. Pues bien, el “estrés” está de nuevo en niveles máximos desde enero de 2012. Es decir, la gente se está llevando su oro y plata del sistema (sigue después de los gráficos).


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En suma, ante las débiles condiciones de la economía global, los inversores más avezados continúan acumulando oro y plata a manos llenas aun a los precios actuales. Se preparan para la tormenta que viene. Ese, el mensaje oculto de los metales preciosos monetarios, es el que hay que ver y escuchar, no el discurso de la recuperación y el “todo marcha bien” de los gobiernos del mundo. Usted elige.

Incertidumbre en el mercado petrolero

Columna Invitada: En Síntesis
Mario Urióstegui*


A casi un año de haber comenzado el desplome en los precios internacionales del petróleo, en especial de la mezcla mexicana, se aprecia un ligero repunte como nos muestran los datos obtenidos al comienzo del tercer trimestre del año.

El panorama sigue siendo incierto aun cuando se muestran signos de estabilidad pues el precio actual de la mezcla mexicana (tomando como referencia nuestro país) se cotiza por arriba de los $55.00 dólares por barril cuando en el trimestre pasado rondaba en los $44.00 dólares por barril, misma situación con el resto de las mezclas como el Brent (petróleo del Mar del Norte), y WTI (West Texas Intermediate) las cuales iniciaron julio con pérdidas de 1.4 % (de acuerdo a la bolsa Mercantil de Nueva York) y 2.5 % (según el International Exchange Futures); no obstante algunos analistas esperan que en el transcurso de estos meses se logre un ligero repunte en los precios respectivos.

La incertidumbre continuará y como lo dije en el primer artículo (La debilidad del mercado de petróleo) “no volveremos a ver precios superiores o cercanos a los 100 dólares el barril por un buen tiempo”. Lo anterior se trata de un cálculo a futuro que importantes empresas de servicios financieros como Bank of America han determinado dada la circunstancia actual.

Se estaría en un error hoy si se descartara de manera definitiva la volatilidad en los precios del crudo, “no canten victoria” pues en realidad se trata de cambios estructurales como la estrategia de guerra de precios emprendida principalmente por Arabia Saudita (uno de los mayores productores de crudo) la cual se vislumbra como errada porque si bien su objetivo era dañar a la cada vez más pujante industria del fracking (sobre todo de EEUU) no lo ha logrado pues pese a los bajos precios las petroleras estadounidenses le siguen apostando (y ahora más) a la producción de esquisto por lo que ha resultado contraproducente a países de la OPEP como Venezuela y Ecuador (por ejemplificar aquí en América), sobre todo en la primera se observa que los precios actuales siguen por debajo de los “ requerimientos fiscales”, es decir, son perjudiciales a las finanzas públicas puesto que gran parte de ellas dependen de los ingresos petroleros.

En conclusión el panorama actual del mercado petrolero es endeble y complejo (aquí lo interesante), pese a ello se confía en que mejore aunque poco el alza en los precios del petróleo.

¡Atentos a cualquier signo de mejoría o retroceso!



*Analista político en formación y apasionado del mercado energético

Twitter: @MarioUrioste

mariouriosteguimendoza@gmail.com


Los buitres bancarios en el caso Griego



Columna Invitada: Trader Mentor
Allan Ramírez Casarrubias

Mucho se ha hablado de la problemática Griega durante esta semana, sin embargo, los medios dominantes poco mencionan a los culpables y de cómo el país Heleno ha llegado a este punto, es decir, la complicidad de uno de los mayores bancos americanos llamado Goldman Sachs para introducir a Grecia en la zona Euro con trucos contables, disfrazando déficits que arrastraba la economía, por medio de contratos de derivados que ésta entidad creó y vendió, mientras se enriquecía ilícitamente en el camino, gracias a la magia de Wall Street, mostrando datos estadísticos mejores que sin duda solo ocultaba la realidad y lanzaban el efecto bola de nieve que crecía para otro momento. Incluso Alemania y Francia sabiéndolo, decidieron convertirse en prestamistas depredadores de deuda privada.

Los buitres bancarios se encuentran en cada etapa de la historia de la crisis Griega, recordemos que las medidas de austeridad impuestas y los rescates por parte del FMI, lograron la incautación de activos públicos y el desmembramiento doloroso del país Heleno durante los últimos años, transfiriendo los medios productivos a unas pocas manos.

El Deutsche Bank, el mayor banco Alemán sigue rogando por la permanencia de este país, ya que hoy en día está expuesto su balance con billones de dólares en derivados sobre deuda Griega, que se ha dedicado a vender alrededor del mundo y sin duda ponen en jaque a la institución ante el impago. Pudiendo convertirse en el siguiente Lehman Brothers del 2008. 

La Alemania exportadora, quien se ha visto más beneficiada de la crisis griega debido al desplome del Euro y su paridad cercana con el dólar en estos momentos, podría en un futuro no muy lejano terminar rescatando al Deutsche Bank debido a la codicia desmedida que caracteriza a los cárteles bancarios.

Lamentablemente, Grecia no siguió el camino de Islandia, un país que durante la crisis del 2008 aprendió de sus errores, encerró a los banqueros por sus abusos cometidos y decidió no aceptar los rescates del FMI y por lo tanto no entrar en el Euro. Sin duda, Grecia es un ejemplo drástico de una nación pisoteada, comparada con el progreso Islandés en materia de desarrollo económico.

Los griegos deben aceptar el fracaso de permanecer en la Zona Euro, ya que nunca se ha podido resolver un problema de endeudamiento gravísimo con más deuda y austeridad.

Sería difícil aceptar la quiebra, e introducir otro sistema monetario para empezar de cero, sin embargo el crecimiento sería más rápido con las medidas correctas y se podrían obtener otras fuentes de financiamiento.


Ojalá en un momento dado, Grecia de un ejemplo más al mundo de escapar de las garras de los buitres  como lo hizo Islandia.

Promotor y operador de derivados, así como del mercado de divisas. Es coordinador de la academia de trading TRADER MENTOR.

Escríbeme a cp.allan.rc@gmail.com
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Capitalista Inteligente
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PRESUPUESTO BASE CERO, ¿GASTAR MENOS?

PESOS Y CONTRAPESOS
ARTURO DAMM ARNAL

El Gobierno Federal gasta en lo que no debe, razón por la cual gasta más de lo que debe, y en muchos casos gasta de mala manera. Ello justifica la intención de aplicar, en el 2016, un presupuesto base cero, que supone revisar, con el fin de eliminar excesos y defectos presupuestarios,  en qué, cuánto y cómo gasta el gobierno.

Con la aplicación del presupuesto base cero el Gobierno Federal pretende, y cito del comunicado oficial: 1)  Asignar, de mejor manera, los recursos a los objetivos, acciones y metas que derivan del Plan Nacional de Desarrollo; 2) Fortalecer la eficacia y eficiencia de la Administración Pública Federal; 3) Reducir los gastos de operación con medidas de austeridad al interior del Gobierno Federal; 4) Priorizar los apoyos a programas sociales y productivos; 5) Continuar con el impulso a la inversión en infraestructura.

Más allá de cuáles puedan ser los alcances del presupuesto base cero, que supone, partiendo de cero, justificar detalladamente cada partida de gasto gubernamental, el hecho de revisar cómo gasta el gobierno, con la intención de eliminar excesos (lo que se hace de más) y defectos (lo que se hace de menos), es un importante paso en la dirección correcta. Con esa intención el Gobierno Federal pretende, para 2016, lo siguiente, y vuelvo a citar del comunicado oficial: 1) Fusionar 261 programas de gasto en 99; 2)  Resectorizar siete programas; 3) Eliminar 56 programas; 4) Crear cuatro nuevos programas presupuestarios, todo lo cual (salvo el cuarto punto), aparentemente apunta en la dirección correcta. Y escribo “aparentemente” porque en ningún lado del comunicado de la SHCP se nos dice cuánto gasto menos representará todo ello.

Se nos informa que “para 2016 se propone emplear un total de 851 programas presupuestarios, lo que representa una disminución de 22.4% respecto al número de programas de la Estructura Programática vigente total”, pero no se nos dice, en términos de pesos y centavos, cuánto gasto menos significará todo ello. Porque de gastar menos se trata, ¿o no?


Twitter: @ArturoDammArnal

miércoles, 1 de julio de 2015

EL EFECTO GRIEGO, AYER MARTES

PESOS Y CONTRAPESOS
ARTURO DAMM ARNAL

Cuando un país enfrenta problemas económicos como los que está enfrentando Grecia, es probable que los mismos ocasionen un “efecto contagio” en otras naciones, sobre todo en estos tiempos de globalización, en los que la información y los capitales van y vienen por el mundo como Pedro por su casa (aclaración: la culpa por el “efecto contagio” no es de la globalización sino de la irresponsabilidad fiscal de gobiernos como los de Grecia), “efecto contagio” que, ahora que la crisis griega ha entrado en fase crítica, podría aparecer en varias naciones, la nuestra incluida.

El “efecto contagio” se manifiesta, entre otras maneras, con devaluaciones y caídas en los mercados bursátiles. El lunes pasado el peso se devaluó 0.96 por ciento frente al dólar (devaluación dentro de lo normal) y la bolsa de valores perdió 1.88 por ciento (pérdida por arriba de lo normal), todo de acuerdo, en la tendencia pero no en la magnitud, con las consecuencias del “efecto contagio”. ¿Qué pasó ayer martes, día en el cual el gobierno griego anunció que no pagaría los 1.6 miles de millones de euros que, ayer, debería haber pagado al FMI?

Ayer martes la Bolsa Mexicana de Valores ganó 0.77 por ciento. Y con el tipo de cambio, ¿qué pasó? El interbancario a la compra pasó de 15.40 a 15.41, y a la venta de 16.00 a 16.01, lo cual significó una devaluación del 0.06 por ciento, prácticamente nada. ¿Efecto contagio? No, hasta el momento.

Además vale la pena analizar qué pasó ayer con las tasas de los Cetes, las que paga el gobierno a quien le presta dinero. A 28 días aumentó de 2.98 a 3.00 por ciento; a 91 lo hizo de 3.11 a 3.12; a 175 pasó de 3.26 a 3.27 por ciento. ¿Nerviosismo en el mercado crediticio gubernamental? No. ¿Indicios de algún contagio? No.

Hasta ahora, consecuencia de la crisis griega, ¿podemos afirmar que en la economía mexicana se ha generado un “efecto contagio”? No. ¿Seguiremos inmunes? Eso ya lo veremos.


Twitter: @ArturoDammArnal

¿De veras el euro está en peligro?

Ayer se consumó la moratoria griega con el Fondo Monetario Internacional a quien le debía abonar más de 1.5 mil millones de euros. Conforme se aproxima el domingo, día en que se celebrará el referéndum en el que se preguntará a los griegos si aceptan o no las condiciones que les quieren imponer sus acreedores a cambio de ayuda financiera, las presiones continúan subiendo de tono con mentiras y amenazas de ambos bandos.

Del lado europeo no cabe duda que no toleran la permanencia en el cargo del primer ministro griego Alexis Tsipras. Quizá la crítica más dura sea la de Sigmar Gabriel, vice-canciller alemán, quien calificó a Tsipras y su radicalismo como una amenaza para el orden europeo.

A juzgar por las notas de los medios predominantes ya están en campaña abierta por el “sí”, e irán de la mano del resto de países de la eurozona en un esfuerzo para tumbar al jefe de gobierno griego. Tsipras ha dicho que podría dimitir si pierde el referéndum, pero una victoria para el “no”, en cambio, le significaría tener una mano invencible: la troika no podría exigirle austeridad y disciplina financieras que el pueblo no respalda formalmente.

Tsipras tiene confianza en que no los echarán del euro por los elevados costos –más allá de los financieros, que tendría para toda Europa y en particular para Alemania. Por eso decidió jugarse su futuro en el referéndum.

Pero del otro lado también dan la batalla. El vice-canciller Gabriel también declaró amenazante que si gana el no, los griegos estarían votando “en contra de permanecer en el euro”. Como se dice, quieren asustar a los votantes “con el petate del muerto”, nada más.

Ayer por cierto, la canciller alemana Angela Merkel desechó también la solicitud de Atenas de más ayuda, y aclaró que no negociará nada antes del domingo. La apuesta es hacer campaña abierta por el sí. Reiteramos, esto se ha convertido en el juego de “todos mienten”.

El mentiroso confeso de Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, dijo en un largo discurso que “(el) no significaría que Grecia le está diciendo que no a Europa”, y recomendó a los griegos que “no cometan suicidio porque tienen miedo de morir”. Sí, es cierto que una eventual salida del euro significaría para el país helénico el caer en una depresión muy profunda, pero de todos modos ya está en ella y al final, no sería el fin del mundo.

Miente también el gobierno alemán porque, aunque nunca lo dirá en público, está más que dispuesto a mantener a Grecia en la Unión Monetaria casi al costo que sea. Su proyecto continental no lo echará por la borda por un pequeño país sureño.

Miente además Alexis Tsipras porque vende el referéndum como una forma de empoderar a la gente, cuando en realidad solo la quiere utilizar para sus planes de seguir haciendo de la República Helénica un parásito de Europa. En el camino, está dispuesto a sacrificar al extremo a los ciudadanos que no pueden retirar sus ahorros del banco, con el único fin de seguir manteniendo el dispendio público, privilegios y un Estado obeso. La izquierda pues, ahorcando al pueblo.

Este “estira y afloja” no es más que una doble puesta en escena cuyo único propósito es, en realidad, llegar a un mutuo acuerdo de quita para las deudas griegas.

Así que ni Alexis Tsipras es “un peligro para Europa y el euro” como se le pinta, ni Grecia será echada de la Unión Monetaria.

En el fondo unos –los acreedores, quieren que la quita sea la menor posible, mientras Atenas se juega el todo por el todo para que le perdonen la mayor cantidad de deuda que se pueda. Los dos resistirán hasta el límite. Cuando las conversaciones vuelvan a fallar, es de esperar más “gritos y sombrerazos” que terminarán en un apretón de manos que no satisfará a nadie, pero calmará los titulares y los mercados.

El mayor riesgo colateral es que les guste o no, se sentará un precedente para que otros países europeos en apuros levanten la mano y pidan también el “borrón” en su deuda, en especial, si partidos o coaliciones de izquierda radical al estilo de Syriza llegan al poder.


A final de cuentas, lo relevante es que este mal experimento del euro terminará por fracasar más tarde de todas maneras. Lo que mal se diseña, mal acaba.