Esta semana el blog “In Gold We Trust” (En el Oro Confiamos),del neerlandés Koos Jansen, publicó unas elocuentes gráficas en las cuales se
hace evidente lo que en este espacio hemos advertido: Occidente se ha
convertido en la “tierra de la fantasía” del oro que, mientras tanto, está siendo entregado en físico por cientos
de toneladas en el lejano Oriente… de donde no volverá.
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En la figura de arriba, con datos
mensuales, las barras amarillas representan la producción mundial de oro como
referencia (1134 toneladas de un año a la fecha); las rojas, las entregas de
oro en la bolsa china Shanghai Gold
Exchange (918 tons.) y las azules, las entregas en el COMEX estadounidense (Commodity
Exchange, apenas 103 tons.).
Como es evidente, los
“inversores” en América (y en general en el mundo occidental) están jugando a la mera especulación en
papel, sin la entrega material, mientras otros más avezados en Asia le
apuestan a la inversión en valor con el
metal físico.
Seguro que los primeros por error
u omisión, han olvidado una de las premisas de la inversión en metales
preciosos: si no los tienes en la mano no son tuyos, y probablemente solo
existan en la imaginación.
No debe sorprendernos que el pico
de la gráfica se encuentre en abril de este año, cuando el ataque orquestado en
los mercados de futuros (“oro” papel) –con el que se vendieron 400 toneladas en
solo 2 días (12 y 15 de abril), desplomó las cotizaciones como no había
ocurrido en más de tres décadas.
La peor parte, sin embargo, se la
llevarán al final los propios manipuladores del mercado áureo, pues lejos de
asustar a las “manos fuertes” de los inversores inteligentes, desataron una verdadera fiebre por el orofísico que no se detiene sobre todo en India y China.
Esto significa que en el futuro,
cada vez será más y más difícil cumplir con las entregas incluso en el mercado
del COMEX, pues el oro se está “agotando” al pasar a manos de tenedores que, ya
sea por temores a un recrudecimiento inflacionario o deflacionario de la
crisis, no estarán dispuestos a vender sus tesoros, y menos, a precio de ganga.
Esto no es una mera opinión, ni
una percepción.
La actual condición de “backwardation”(cuando el precio al contado hoy es más elevado que el de su compra en un contrato de futuros, y no al revés como es normal) en el mercado del oro,
tiende a volverse permanente. Esto quiere decir en términos sencillos, que el
metal está “escaso” y que los demandantes prefieren pagar un sobreprecio para
adquirirlo hoy, a una mera promesa de entrega posterior más barata.
Esa “escasez” es anormal e
imposible, pues a diferencia de todas las demás commodities (materias primas) el oro no se consume, no se acaba
pues es atesorado. Por eso tiene el ratio stock-to-flow
(existencias sobre flujo) más elevado de todas, y junto con la plata, que ocupa
el segundo lugar, se convierten así en
los metales preciosos monetarios, en dinero real pues.
La única manera de que esa falta
del metal se presente, es justo la que está ocurriendo: unos tenedores están
más reticentes a entregar un alto valor a precio de regalo, y otros incluso
aunque el precio subiera, tampoco lo enajenarán pues es su escudo contra los
desastrosos efectos de la crisis deflacionaria que viene.
En este sentido, cabe recordar que
en este espacio le hemos informado la manera en que las existencias de oro en las bóvedas del COMEX, se han reducido de manera drástica los últimos meses.
Harvey Organ reportó esta semanaen su blog que “el inventario de clientes
de JP Morgan permanece extremadamente bajo (en solo) 136,380 onzas”, por lo
que recomienda retirar todo el oro antes de que un nuevo e inminente fiasco explote.
No obstante, lo que más debería
preocupar a quienes piensan que su oro está a buen resguardo con ellos, es la
leyenda que en “letras chiquitas” el Comex ha puesto a sus reportes de
existencias de oro y plata desde el 3 de junio pasado (traducción):
“La información en este reporte es tomada de fuentes que se cree son
confiables; sin embargo, el Commodity Exchange, Inc., rechaza en absoluto toda
responsabilidad con respecto a su precisión e integridad. Este reporte es
producido para fines de información únicamente”.
Escandaloso. Los inventarios que dicen tener, podrían ser pura mentira.
“Curarse en salud” como el Comex,
es quizá una más causas del vaciamiento de sus arcas, pues como hemos expuesto
en Inteligencia Financiera Global, no hay oro que alcance para todos los que creen
tenerlo en el papel.
No es difícil prever que, llegado
el momento crítico, las tensiones Occidente-Oriente escalarán a grado máximo
cuando, por el inevitable peso del engaño, el castillo de naipes caiga y se colapse el mercado de futuros. Entonces
todo mundo se comenzará a preguntar ¿quién
se ha llevado nuestro oro?
¿Todo esto hará que por fin el Banco de México abra los ojos y reclame
mientras hay tiempo, las 120 toneladas de oro de nuestras reservas que se supone, resguarda el Banco de Inglaterra en Londres?
Ojalá que esas tensiones no terminen
en una guerra de grandes proporciones, porque es bien sabido que, a pesar de
las advertencias, los políticos siempre tienden a culpar a los periodistas, a
los “especuladores” y extranjeros de las desgracias que ellos mismos han
creado, para luego crearse distractores que llegan al conflicto bélico.
Suceda o no, se confirma una vez
más que las personas y sus familias deben tomar acciones preventivas a escala
individual. La alternativa –confiar en que el gobierno hará bien las cosas para
la protección de la gente, nunca ha
probado ser una buena idea, y menos ahora.
