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domingo, 12 de enero de 2014

BANXICO CONTINÚA “REGALANDO” RESERVAS DE ORO




Imagen: Publimetro.com.mx
Como sabe, en este espacio le hemos puesto un marcaje personal al tema de las reservas de oro de Banco de México (Banxico). Estas constituyen una parte mínima con respecto al total de reservas internacionales (aprox. el 2.8 por ciento), y pese a su importancia estratégica, el Instituto Central continúa menospreciándolas.

Banxico no solo no ha aprovechado la corrección (baja) en los precio del metal precioso para fortalecer su posición (comprando más), sino al contrario, continúa con su absurda política de venta.

Lo que más preocupa es que el oro vendido forma parte de las muy pocas onzas físicas que se encuentran bajo resguardo en la bóveda del banco central.

De acuerdo con información publicada en su propio “Reporte sobre las Reservas Internacionales y la Liquidez en Moneda Extranjera”, al corte de noviembre de 2013 (la última disponible), México contaba con un total de 3 millones 963 mil onzas áureas, equivalentes a 123.25 toneladas.

Eso nos permite saber que desde mayo de 2012 –mes en que comenzó con su política de ventas- y hasta noviembre pasado, ha liquidado unas 72 mil onzas.

Esta cantidad que parece mínima, en realidad no lo es si consideramos que podría significar el haber enajenado ya el 37 por ciento –más de la tercera parte, del oro que se encontraba en suelo mexicano.

¿En qué basamos esa presunción? Muy sencillo. El banco central informó a este periodista a través del oficio REF.:I22.11.2013, que “El 100% de las ventas de oro fino realizadas en el periodo que comprende de mayo de 2012 a diciembre de 2012 se realizaron dentro del territorio de los Estados Unidos Mexicanos.”

Aunque estamos en proceso de confirmar si lo mismo aplicó para el total de las ventas de 2013, es muy probable que así haya sido, pues el monto medio de ventas es el mismo que el observado el año anterior.

Aquí cabe recordar que Banxico nos reveló que en abril de 2012, mes en que alcanzó su máximo histórico de tenencias del metal, en territorio nacional había solo 194,539 onzas troy físicas. El resto, más de 120 toneladas, se encuentra presuntamente resguardado en el Banco de Inglaterra (99% del oro en el extranjero) y en la Reserva Federal de Nueva York (menos de 1%).


Un mes más tarde es cuando decidió comenzar a vender de forma inexplicable.

¿Por qué Agustín Carstens optaría por hacerlo con el poco oro físico nacional? No ha habido necesidad de obtener liquidez extra a la que ya tiene con sus reservas en divisa, por lo que podemos descartar esta explicación.

Más allá, cabe preguntarse: ¿qué lo habría orillado a preferir deshacerse de nuestro oro en vez del que se supone le resguardan terceros en el extranjero? ¿Quién se está beneficiando al recibir el metal directo de la bóveda de Banxico a precio de ganga?

Recordemos que desde septiembre de 2011, tras alcanzar su precio récord de 1,923.70 dólares la onza, el oro comenzó una corrección (baja) que todavía no concluye. Por cierto, en este espacio hemos pronosticado que esta racha bajista terminará en 2014.

Es decir, Banxico decidió vender a un ritmo promedio de tres mil 800 onzas entre mayo de 2012 y noviembre de 2013, con lo que solo quedarían en nuestra bóveda alrededor de 122,500 onzas físicas.

De mantenerse esta tasa de enajenaciones, en poco más de dos años y medio (32 meses), no nos quedará una sola onza.

Como hemos explicado, tener más de 120 toneladas de “oro” solo en el papel, implica un riesgo a la seguridad financiera del país. Esto porque ese oro que se supone está en Inglaterra y Nueva York, está apalancado por decenas o quizá cientos de veces, gracias al sistema de reserva fraccionaria con que operan los Bullion Banks, a los derivados de oro y a los “préstamos” que los bancos centrales hacen con el metal. No hay barras que alcancen para todos sus “dueños”.

El fantasma que acecha al mundo es el de la deflación, y si no tenemos claro que el oro físico es un seguro contra emergencias económico-financieras como las que afectarán al mundo en el futuro próximo, cometemos un grave error.

En deflación la última instancia a la que se recurre es al trueque, pues el colapso de todo hace inviable cerrar transacciones fuera de activos no reales.

Imagen: Reuters
Ya hay algunos síntomas de que ese es el destino de la actual crisis global, cuya recuperación, es una ilusión más.

Reuters reveló el viernes, que Rusia e Irán están afinando los últimos detalles de un acuerdo secreto de intercambio (trueque) “petrólero-por-bienes”, por un monto de hasta 1.5 mil millones de dólares al mes. De esta forma, Irán incrementaría de forma sustancial sus exportaciones de crudo esquivando las sanciones occidentales que pretende le levanten pronto.

Por eso, el llamado sigue siendo el mismo: Banxico no solo debería detener sus ventas de oro, sino repatriar los lingotes que le pertenecen mientras todavía haya tiempo, y comprar más. Nadie que contrate un seguro quiere que ocurra el siniestro para el cual se está protegiendo, pero sin duda espera que en caso necesario, pueda echar mano de él.

Ojalá Agustín Carstens ya no nos haga oídos sordos.

lunes, 2 de diciembre de 2013

RESERVAS DE ORO: LA INGENUIDAD DE BANXICO




En febrero pasado, este blog le trajo la nota en exclusiva sobre la “recomendación” que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) hizo a Banco de México (Banxico), para que realizara una inspección física de las 100 toneladas de oro de las reservas internacionales, que el Instituto Central adquirió en 2011.

Y es que la ASF comprobó en su Resultado de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2011, que Banxico no había realizado inspecciones físicas al oro, para verificar el cumplimiento de los términos de su adquisición y las condiciones en que éste se encontraba. En pocas palabras, que no había certeza del resguardo material de este activo.

Para decirlo más claro, que la institución que gobierna Agustín Carstens se había gastado más de 4,500 millones de dólares en oro, pero que ni siquiera se había tomado la molestia de verificar si el metal existía donde le dijeron que estaría guardado: las bóvedas del Banco de Inglaterra.

Es más, meses antes, este espacio dio a conocer también que por haber adquirido una “cuenta no asignada” (unallocated account), Banxico no contaba con un listado de lingotes con número de serie, pureza y peso, con el que pudiera establecer sin lugar a dudas cuáles barras le pertenecían.

Gracias a la Ley de Transparencia hemos sabido todo eso, y que la operación original de compra se realizó con el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés), como es usual.

La versión en inglés de la nota aludida (“Mexico’s Federal Audit Demands Physical Inspection of Severeign Gold Holdings”), le dio la vuelta al mundo, pues en las actuales condiciones de fragilidad económico- financiera global, cada día más países se preocupan primero por saber dónde están resguardadas sus tenencias áureas, y en algunos casos, por repatriarlas al menos en parte.

El caso más importante en definitiva, es el de Alemania y su Bundesbank, que repatriará cerca de 650 toneladas en lingotes desde Nueva York (271 tons.) y París (374 tons.), para tener en Fráncfort cuando menos la mitad de todas estas reservas hacia 2020.

¿Por qué esa insistencia de tener el oro a la mano, o mínimo de comprobar su integridad y custodia? Porque la primera regla para cualquier persona o institución que decide invertir en metales preciosos, es: si no los tienen en tu poder, no son tuyos. En palabras del Prof. Antal E. Fekete, fundador de la Nueva Escuela Austríaca de Economía: “Cuando de oro se trata, no se puede confiar en nadie”.

Por desgracia, Banco de México está a años luz de entender el sentido común.

De hecho, hoy le traemos otra exclusiva: nuestro Banco Central no atenderá la recomendación de la ASF para inspeccionar el oro directo en Londres. La respuesta que ha dado a la solicitud de información más reciente de este periodista, así lo confirma. Una pena.

En la versión pública de un oficio que el Director Gral. De Operaciones de Banca Central remitió al Director de Auditoría de Banxico con fecha 19 de marzo 2013, se lee: “la Dirección General a mi cargo realizó una petición al Banco Internacional de Pagos (BIS por  sus siglas en inglés)  el pasado 13 de marzo para  que confirmara  el saldo y el lugar de custodia de la posición de oro físico que Banco de México mantiene con dicha institución. […] Por otro lado, el  BIS confirmó,  tal y como  anticipábamos, que  no es  posible  llevar u (sic) cabo una inspección  física  del  oro. Énfasis agregado.

La excusa del remitente más adelante, es que “no es una práctica de mercado realizar inspecciones físicas al oro que custodian  los bancos centrales,  como  tampoco  es  una  práctica  de  mercado  verificar la existencia física de cada una de las  inversiones  de  Banco  de  México en  bonos,  depósitos  bancarios,  u  otros  instrumentos.”

Este oficio interno, revela la inocencia con la que se manejan algunos funcionarios en Banxico, para decirlo de manera cortés.

De entrada, porque debería haberles parecido escandaloso que su proveedor –el BIS, les manifestara la imposibilidad de verificar los lingotes. A partir de ahí se pueden construir varias hipótesis, pero lo único cierto es que algo tendrá que esconder.

En segundo lugar, de los ejemplos de activos que menciona el Director Gral. de Operaciones, ninguno es equiparable al oro. Bonos, depósitos y “otros instrumentos” son activos en los libros de Banxico, pero pasivos (deuda) de un ente ajeno. En cambio, el oro físico es el único activo que no es pasivo de alguien más.

Así que el oro que no se haya ido ya a China y que aún quede en las bóvedas del Banco de Inglaterra –el presunto custodio, es activo solo de este último, pues el mero certificado con que cuenta Banxico es también una simple promesa de entrega, “oro” papel. Una ilusión. O, ¿qué podría haría México en el caso de demandar la entrega material de las barras e Inglaterra se negara por cualquier circunstancia? Así es, nada. Se le indemnizaría con divisas al precio que se les antojara.

En oficio posterior de fecha 25 de abril de 2013, firmado éste por el Gerente de Operaciones Internacionales de Banxico y dirigido también al Director de Auditoría del mismo Banco, se confirma la solicitud al BIS para notificar “el saldo y el lugar de custodia de la posición de oro físico que Banco de México mantiene con dicha institución.”

Aunque la versión pública del escrito no revela la respuesta completa, podemos inferir que el BIS se limitó exclusivamente a responder lo que se le cuestionó –el saldo y lugar de resguardo, pues se le atribuyen a esa respuesta solo dos incisos.

Como sea, se advierte la intención de dar carpetazo al asunto. El funcionario concluyó: “consideramos que con estos documentos, los cuales anexo a esta comunicación, se da certeza de la   integridad   del   oro   que   forma   parte   de   las  reservas  internacionales   de   Banco  de   México  y, consecuentemente, queda atendida la recomendación hecha por la Auditoría Superior de la Federación”.

Las preguntas son: ¿la existencia, composición y localización de los lingotes se acredita solo con “documentos”?

¿Puede considerarse como atendida una recomendación que de manera explícita demandaba la realización de una inspección física con el custodio del oro?

¿Se quedó cruzada de brazos la Auditoría Superior de la Federación y se conformó con esta respuesta?

Por desgracia, todo indica que la recomendación se quedará solo en eso, y Banxico, como ha sido su estilo en este tema, le dará la vuelta con oficios de mero trámite.


Mientras tanto, ese oro occidental que todavía queda en las arcas londinenses del Banco de Inglaterra, seguirá haciendo su ruta silenciosa hacia el lejano Oriente, con la complacencia de autoridades como las de Banxico, que prefieren voltear hacia otro sitio. Sin duda, la ingenuidad de Banxico, nos cuesta caro.

viernes, 30 de septiembre de 2011

EL ORO DE MÉXICO, DEBE TRAERSE AL PAÍS DE INMEDIATO

El artículo de la semana pasada (“¿Y dónde está el oro del Banco de México?” http://bit.ly/nflUPw), gracias a sus amables lectores le ha dado la vuelta al mundo. En este espacio agradecemos a todos y en especial al presidente de la Asociación Cívica Mexicana Pro Plata, Don Hugo Salinas Price, por haberlo traducido al inglés (http://bit.ly/ptwz0M), así como al equipo del Comité de Acción Antimonopolio del Oro (www.gata.org) que encabeza Bill Murphy, por difundirlo tan ampliamente entre la comunidad global de especialistas del mercado de metales preciosos. Como suele suceder, parece haber tenido incluso mayor impacto en el extranjero que en México, pues recibimos más opiniones y comentarios de los más diversos y lejanos puntos del orbe que de aquí, expresando su preocupación por lo que las evidencias apuntan a una compra masiva de oro “virtual”, de parte de nuestro Banco Central.

Y es que la imposibilidad que tuvo de contestar una pregunta en apariencia muy sencilla (¿cuántos lingotes componen la reciente adquisición de 93 toneladas de oro que realizó el Banco de México en el primer trimestre de 2011?) dejó en evidencia que no tiene ese oro en sus propias bóvedas. De haber tenido a la mano los lingotes, o siquiera el registro de inventario correspondiente, hubiese podido contestar –obligado por la Ley Federal de Transparencia, sin dejar lugar a dudas  ni sospechas.

Cabe recordar que en su momento el gobernador del Banxico, Agustín Carstens, declaró que la compra de oro se debía a una estrategia para “reducir” los riesgos inherentes a las reservas internacionales. No obstante, mientras el metal no esté al alcance del Instituto Central dentro de las fronteras mexicanas, estaremos innecesariamente expuestos a que nos apliquen el mexicanísimo “debo no niego, oro no tengo”. Quizás los encargados de operar esta transacción, ni siquiera conozcan una de las reglas fundamentales de la inversión en metales preciosos, que predican con el ejemplo los auténticos gurús en la materia: si no puedes tocar tu oro y tu plata, en realidad tú no eres el dueño.

No por nada cada vez que sus mercados son atacados con inducidas liquidaciones masivas que tumban los precios (a través de los mecanismos que explicamos la semana pasada) –como en las últimas semanas, esas “manos fuertes” no solo no se deshacen de su metal, sino que adquieren más en físico para fortalecer sus posiciones. El valor, que no el precio, es lo importante. A escala macroeconómica, es indudable que está ocurriendo también una transferencia de esa riqueza física de Occidente a Oriente.

Queda claro entonces que una promesa de papel no es oro hasta verse materializada. No por nada promesas de ese tipo ya se han roto en el pasado. La más importante de ellas ocurrió cuando el presidente estadounidense Nixon, en agosto de 1971, escindió al dólar de lo que quedaba del patrón oro, que les impedía crear del aire tanto dinero fíat (de papel o digital) como quisieran. Todos los países que esperaban o creían que sus dólares en reserva fueran certificados que amparaban cierta cantidad de oro, se quedaron nada más con los billetes. Las consecuencias de este experimento, de antemano se sabe, serán catastróficas, pues el mundo no puede vivir de la ilusión que consiste en pensar que se puede crear riqueza de la nada. Si así fuera, todos seríamos ricos.

Esa, y no otra, es la causa fundamental de los problemas estructurales de las principales economías del mundo como Estados Unidos y Europa. Por eso, ninguna medicina que no pase por dramáticos ajustes en el gasto público y la asunción de las pérdidas que implicará la que ha sido la mayor expansión de crédito de la historia humana, nada más agravará la resaca que, sin remedio, habrá de llegar.

De ahí que, insistimos, es condición indispensable que el Banco de México demande la entrega física de su oro cuanto antes, y hasta seguirlo adquiriendo. Actitud que además, en lo individual, quizás todos deberíamos considerar. Un escudo físico de oro y plata, nunca estará de sobra.

viernes, 23 de septiembre de 2011

¿Y DÓNDE ESTÁ EL ORO DEL BANCO DE MÉXICO?


El título de este artículo debería tener una respuesta obvia, pero no es así. Gracias a dos solicitudes de información hechas al Banco de México (Banxico) con fundamento en la Ley Federal de Transparencia, podemos decir que es probable que el oro de las Reservas Internacionales de México… no esté en el país.

Las peticiones fueron realizadas por una persona que nunca imaginó lo complicado que sería obtener una respuesta a la pregunta: “¿cuántos lingotes componen la reciente adquisición de 93 toneladas de oro que realizó Banxico en el primer trimestre de 2011?”.

La primera negativa no tardó en llegar: “…le informamos que la información que usted solicita, está clasificada como reservada”. Dos meses más tarde, luego de la interposición de un Recurso de Revisión además de un Procedimiento para subsanar el incumplimiento de entrega de información, la Unidad de Enlace del Banxico respondió en agosto con el oficio OFI007-4632, ampliando las dudas: “…el oro que compone la mencionada reserva está conformado por piezas que pueden tener un contenido mínimo y máximo de oro.

Las piezas de contenido mínimo pesan aproximadamente 10.9 Kg, mientras que las de contenido máximo tienen un peso aproximado de 13.4 kg. La información es publicada por The London Bullion Market Association (…) debido a la variabilidad del contenido de oro de los lingotes, no se puede especificar con certeza el número exacto de lingotes comprado.”

Ante tal respuesta, se cuestionó al Instituto Central: “¿en qué país o países se encuentra físicamente el oro que forma parte de las Reservas Internacionales de México?” La contestación con referencia OFI007-4934 (documentos de los que este columnista posee copia) de fecha 19 de septiembre, no tiene desperdicio: “El Comité de Información del Banco de México (…) confirma la clasificación hecha por la Unidad Administrativa y, por lo tanto, no se otorgará el acceso a la información solicitada, toda vez que está clasificada como reservada” (los subrayados son propios).

Si Banxico ni siquiera sabe cuántos lingotes compró, es posible que tampoco tenga la certeza de dónde se encuentra el oro. En el último oficio de referencia, se amparó invocando la Fracción III del Artículo 13 de la Ley de Transparencia, que dice que podrá clasificarse como reservada, aquella información cuya difusión pueda “dañar la estabilidad financiera, económica o monetaria del país”.
Es evidente que siendo el oro físico un activo sin riesgo de contraparte, de encontrarse dentro de las fronteras mexicanas, no tendría por qué representar amenaza alguna a la estabilidad financiera nacional.

Por otro lado, la remisión que hace a The London Bullion Market Association (LBMA, Asociación del Mercado de Lingotes de Londres) es preocupante. Esta asociación agrupa a los principales bancos especializados en metales preciosos (Bullion Banks), productores, refinadores, etc. y es el centro del mercado internacional de oro y plata. Entre sus principales clientes se encuentra a la mayoría de bancos centrales con reservas áureas, entre ellos el nuestro. Por eso, en el mejor de los casos, el oro de México podría encontrarse en el Reino Unido.

El detalle es que los Bullion Banks operan bajo un sistema de reserva fraccionario, que en esencia consiste en que pueden vender o prestar con interés varias veces un mismo lote de oro –para maximizar sus utilidades, a costa de todos los ingenuos clientes que se crean los legítimos dueños de él gracias a una promesa en papel. El sistema, para que funcione, tiene una grave condicionante: que nunca la mayoría a quienes se les ha vendido el oro, concurran al mismo tiempo a demandarlo. De ocurrir así, sería imposible cumplir con todos. En otras palabras, es un esquema Ponzi, una bomba de tiempo.

Y es que gracias al diseño de reserva fraccionaria, estos bancos se han dotado de un falso poder: el de crear “oro” de la nada y venderlo como real. Entre las mayores implicaciones de esta estafa, está desde luego la supresión artificial del precio del oro y la plata, pues se genera una falsa sensación de más oferta con cada operación.

El Comité de Acción Antimonopolio del Oro (GATA, por sus siglas en inglés; gata.org), ha estudiado y denunciado esta estafa por años. Como referencia obligada está un análisis realizado en 2010 por Adrian Douglas (http://bit.ly/nGWNP), a un documento de CPM Group (grupo especializado en materias primas y apologista del sistema fraccionario de los Bullion Banks) en el que se explica cómo hacen tanto “oro” de mentiras.

Jeff Christian, fundador del mismo CPM Group, ha declarado ante la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas de E.U. (CFTC), que “los metales preciosos son activos financieros como las divisas y bonos del tesoro; son intercambiados en múltiplos de cien veces su respaldo en físico”. Algo de esto debería llamar la atención de Agustín Carstens.

Ante tales evidencias, es obvio que sería inconveniente que las reservas mexicanas en oro, se encontraran en el extranjero. Lejos de reducirnos el riesgo, nos lo incrementan. Más porque a partir de las respuestas de Banxico, se puede inferir que solo tiene una “Cuenta No Asignada” (Unallocated Account), en la que según la propia LBMA no se poseen lingotes específicos sino un simple “derecho general” sobre el metal, y en la cual cliente es un “acreedor no asegurado”.

¿Cuántos “dueños” podrían tener las 3.4 millones de onzas de oro que le pertenecen a México? Imposible saber. Lo cierto es que en un mar financiero tan turbulento como el actual, cada día que pase sin tener el oro aquí, es un día al que estamos innecesariamente expuestos a un impago. En este espacio llamamos la atención sobre este tema que sin duda, es de la mayor trascendencia para todos los mexicanos. Ojalá se actúe pronto.

Guillermo Barba

Twitter: @memobarba

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