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martes, 22 de julio de 2014

ALERTA: BANCO DE MÉXICO, EN NÚMEROS ROJOS




Imagen: Banxico
Banco de México (Banxico) está en números rojos. Según su Balance General, al cierre de 2013 arrojó por segundo año consecutivo un Capital Contable negativo (la diferencia entre sus activos y sus pasivos) por 175,200 millones de pesos. Ahora bien, Banxico no es una institución comercial sino el banco central del país, y gracias a ello, tiene privilegios que ninguna empresa privada podría tener. De ellas por supuesto, el más destacado es el monopolio de la emisión monetaria, o sea, la capacidad de imprimir los billetes y de ordenar la acuñación de las monedas nacionales. Sin las excepciones legales aludidas, el Instituto Central hace mucho que estaría quebrado.

Como nos explica Carlos Pérez Gaytán, Socio de la Industria de Servicios Financieros de Deloitte México, “nunca ha habido un banco (comercial) que de capital contable negativo pase a positivo. En cuanto un banco empieza a perder su capital, o tiene temas de rescates o lo intervienen.” El caso Banxico es una excepción.

En este sentido, debemos admitir que esta situación no es nueva ni exclusiva de nuestro banco central. Otros organismos análogos como el de Chile, Israel o República Checa han presentados resultados similares en años recientes.

En México desde 1994 –año en que logró su autonomía, Banxico ha presentado saldo negativo en 2001, 2004, 2005, 2006, 2007, 2009, 2010, 2012 y 2013, con la agravante de que durante los dos últimos años el resultado negativo se disparó de -78,712 millones de pesos en 2012, a -175,200 millones de pesos el año pasado, un máximo histórico. Cabe señalar que al corte de mayo –el último disponible a la fecha, el capital contable negativo ya había crecido a -232,447 millones de pesos. Un crecimiento de 32.7% en solo cinco meses.

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Ahora bien, conviene recordar lo que en este espacio nos dijo en entrevista la Dra. Lorenza Martínez Trigueros, Directora General de Sistemas de Pagos y Servicios Corporativos de Banxico, respecto a que a partir de este año comenzaron a aplicarse las nuevas Normas de Información Financiera que rigen al Instituto Central (NIFBdM). Con ellas Banxico converge hacia “los estándares nacionales e internacionales en términos contables”, y es “el único que tiene un marco contable el cual es avalado por un tercero independiente (el CINIF).

Sin lugar a dudas, que Banxico dé pasos hacia una mayor transparencia de sus finanzas es muy positivo, pero eso no logra que sus acciones así nada más queden legitimadas. Para ser claros, sigue empeorando su balance, y según lo dicho por la Dra. Martínez Trigueros, la posición oficial es que los saldos negativos “no son preocupantes” mientras se tengan suficientes reservas internacionales. Sin embargo, los mexicanos deben saber que este activo, el más importante, solo alcanza a cubrir el 82.15 por ciento de los pasivos reportados en el Balance General de mayo pasado.

Al respecto debemos señalar que el mayor pasivo de Banxico a esa misma fecha, los Depósitos de Regulación Monetaria (DRM), de 2011 –último año con capital contable positivo– a mayo 2014, se han disparado en 41%. El segundo pasivo más grande, la Base Monetaria (compuesta por los billetes y monedas en circulación) creció un 14.7% en el mismo plazo. En cambio, las reservas  crecieron 27.7% en dólares, mientras que en pesos solo 22% en el período.

Vale la pena observar estos números porque nos confirman que, a pesar de que Banxico diga que su capital contable negativo es causado por “un cambio en la valuación de la Reserva Internacional en pesos, como consecuencia de una apreciación del tipo de cambio”, la realidad es que se debe sobre todo a que los DRM y sus costos han crecido a una tasa mucho mayor que la acumulación de activos. Eso desecha el argumento oficial de que los DRM se están usando solo para “esterilizar” la acumulación de reservas para que esta “no conlleve una expansión monetaria”, como nos dijo la Dra. Martínez. Recordemos que Banxico compra a Pemex y al gobierno federal dólares para las reservas, y al entregarles pesos, retira liquidez con los DRM.

A pesar de esa “esterilización”, a la fecha la Base Monetaria de Banxico se sigue expandiendo a una tasa promedio anual de 9.7% desde 2008, año de inicio de la crisis financiera global, que es un crecimiento más de cinco veces superior al de la economía mexicana que en el lapso promedió solo 1.8%. Sería bueno que el Instituto Central explicara la fórmula que utiliza para calcular la liquidez que inyecta, pues parece ser casi lineal, por más que la atribuya a “variaciones en la demanda de billetes y monedas”.

Asimismo, conviene subrayar que los DRM son obligaciones que implican costos adicionales para Banxico, pues por ellos se pagan intereses a los beneficiarios a tasas de mercado en pesos. Dichas tasas, pese a ser bajas en términos históricos, son más altas que las que se ganan por la inversión de las reservas internacionales en el extranjero. Por lo anterior, sí, se anuncia con bombo y platillo cuando las reservas internacionales logran nuevos récords, pero no se dice que al mismo tiempo aumentan la carga financiera de Banxico, que en consecuencia, presenta pérdidas cada vez mayores.

Ahora bien. Es cierto que gracias a los privilegios legales que comentamos al inicio, Banco de México no puede quebrar como tal, pero eso no es consuelo.

La investigación titulada “Central Bank Finances” de David Archer y Paul Moser-Boehm, publicada en abril de 2013 y auspiciada por el Banco de Pagos Internacionales (BIS) –el llamado banco central de los bancos centrales, resume: “la teoría sugiere que los bancos centrales pueden entrar en problemas financieros a pesar de las claras ventajas financieras que vienen de su monopolio de creación de la base monetaria, de protección de procesos de bancarrota y el respaldo de un propietario con bolsillos extremadamente profundos (el contribuyente). Explica que esos problemas vienen de su incapacidad para compensar sus déficits en el futuro, por lo que, aseguran, hay solo dos graves rutas de escape: “relajar los controles inflacionarios o transferir recursos frescos de los contribuyentes.” No hay más y Banxico lo sabe.

Analistas privados como José Antonio Quesada de PwC, quien es además auditor externo del Banxico y el propio Pérez Gaytán de Deloitte, coinciden con el BIS en que en última instancia el banco central tendría que estar sujeto a los apoyos de la Secretaría de Hacienda para su operación. Eso claro, compromete su autonomía.

Ahora, cualquiera de los dos caminos vistos por el BIS es indeseable, con altos riesgos y costos a futuro. La opción del “rescate” parece descartable aún porque implica además costos políticos que no con facilidad se aceptarían en las condiciones actuales. Vivimos un ambiente en el que para “estimular” la economía se autorizó por el Congreso un déficit y expansión de la deuda pública no vistos en décadas. Además, piensan ¿para qué llegar a esos extremos si se puede arreglar todo devaluando al peso y propiciando la inflación?

Esa y no otra es la elección que ha hecho el Banxico para recomponer sus finanzas, y de paso, contribuir al “estímulo” económico. Basta recordar que a pregunta expresa sobre si resultaba ventajoso para nuestro banco central que el principal activo estuviera en divisa extranjera y los pasivos en pesos, la Dra. Lorenza Martínez respondió: exactamente […] es una manera de darle credibilidad al valor de nuestra moneda”, pero no es así.

Lo que en español eso quiere decir es que la institución que gobierna Agustín Carstens traiciona su objetivo prioritario constitucional de procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional. Esto porque pretende diluir sus deudas –incluidos los DRM– aumentando el nivel general de precios, y al mismo tiempo, elevar sus tenencias de activos internacionales en pesos devaluando la moneda. Esta sería una forma fácil y artificial de “recomponer” su Balance General.

La postura “dovish” (inflacionista) de su Junta de Gobierno es pública y puede reconocerse también en sus repetidos intentos de “apoyar” la actividad económica manipulando a la baja las tasas de interés, que siguen en mínimos históricos. Poco importa que en el camino se aplaste a los ahorradores, pues la intención es fomentar el consumismo y el endeudamiento lo más pronto posible.

Claro está que el argumento ideal para sus acciones está en que la inflación se encuentra por ahora “bajo control”, es decir, en el rango objetivo de Banxico de 3% más o menos un punto porcentual. Pero la verdad que se oculta tras bambalinas es que se están sentando las bases para la devaluación e inflación futuras que tanto ansía Banxico. A final de cuentas, ¿a quién le importa si es probable que los actuales funcionarios ya no estén en el cargo cuando la bomba explote?

Por todo lo anterior, es evidente que el peso mexicano es una divisa a evitar en el mediano y largo plazos, lo mismo que el dólar, del que es derivado. Los “sólidos fundamentos” del peso no son tales sino producto del contexto internacional de excesiva liquidez, inyectada primero que nada por la Reserva Federal estadounidense. No es casual que también de 2011 al 11 de julio pasado, cifras de Banxico muestren un incremento de 104.5% en la tenencia de valores gubernamentales en poder de residentes en el extranjero.

En suma, los números rojos de Banxico no son inocuos. Sí importan. Es urgente que Banxico corrija el rumbo, recomponga sus finanzas, acumule oro físico en territorio nacional, se encargue de nuevo de su objetivo prioritario y se ponga ya una meta más ambiciosa de inflación –máximo del 2%. Los millones de mexicanos que somos ya tenemos suficiente carga tributaria como para que además, se nos impongan los más crueles y viejos conocidos: devaluación y alta inflación.

miércoles, 9 de abril de 2014

MÉXICO CON “ESCUDO FINANCIERO” DE PAPEL




Imagen: themarketmogul.com
El lunes abordamos en este espacio el tema de la enorme y aun creciente demanda de oro por parte de China. Esta, que es la segunda economía mundial, tiene un apetito insaciable por el metal precioso que la ha llevado a convertirse ya en el máximo consumidor en todo el planeta, por encima del histórico demandante número uno: India.

Esta noticia que a la mayoría de los medios les pasa de largo, es de la mayor importancia. Y es que aún en la actualidad mucha gente no sabe que las monedas de los países, incluso las consideradas “fuertes” como el dólar, el euro o el yen y hasta el peso mexicano, hace más de 40 años que no están respaldadas en oro.

De hecho se suele decir que ahora están respaldadas en la fortaleza de la economía de un país, y en su credibilidad.

No obstante, el problema que esconden diciendo esto es que justo las economías de naciones vistas todavía como potencias, como Estados Unidos, Reino Unido, Japón, etc. están en condiciones muy endebles, y por tanto la confianza en ellos y sus monedas tiende a disminuir.

El pecado original de esa debilidad económica en el mundo entero, incluido México, está en haber abandonado el patrón oro en los años ‘70 del siglo pasado. Antes de ese abandono, Estados Unidos se había comprometido a entregar a los bancos centrales que lo solicitaran, oro a un tipo de cambio de 35 dólares por onza troy, pero debido a sus desbalances en las cuentas con el exterior, el entonces presidente Nixon tuvo que decidir entre devaluar al dólar, o abandonar el patrón oro. Nixon se dejó seducir por el canto de la sirena de Milton Friedman y optó por la segunda opción.

Como quiera, lo cierto es que lo hicieron por una razón obvia: ya no tenían oro suficiente para pagar sus deudas. Estados Unidos quebró de hecho, incumplió sus pagos en oro y desde entonces, unilateralmente decidió que nos “saldaría” ya solo con dinero de papel –sus propios dólares, que es lo que ahora acumulamos como reservas internacionales.

El problema es que la capacidad del dólar para servir como moneda de reserva mundial se está agotando, por culpa primero que nada, de que los están imprimiendo sin fin, y luego, porque para poder hacerlo emiten deuda que crece de forma exponencial. Algo insostenible.

Cualquiera sabe que por muy rica que sea una persona o país, no puede endeudarse para siempre y gastar más de lo que gana. Tarde o temprano volverán a quebrar y cada vez menos se aceptará a nivel internacional sus devaluados dólares como pago, que por cierto, a Banco de México y otros les encanta acumular como supuestas “reservas”.

Esto lo sabe la potencia naciente que es China, y justo por eso prefiere acumular gran valor en oro a precios de ganga, que más papeles verdes. El oro no puede llegar a valer cero, pero el dólar sí. De hecho, cuando el sistema de dinero inconvertible basado en el dólar se venga abajo, el oro retomará gran parte de su uso monetario internacional.

Dijo alguna vez el famoso banquero estadounidense JP Morgan: “el oro es dinero, y nada más”. El resto son divisas, moneda de curso legal. En una palabra, son crédito, y los créditos, siempre conllevan un riesgo de no ser pagados. Es justo lo que volverá a hacer Estados Unidos, pues sabe que nadie le irá a declarar la guerra por razones de su inexpugnable fuerza bélica.

Es por eso que China devora el oro mundial, y como dice el experto Jim Rickards, todos los demás deberíamos hacer lo mismo.

Los cálculos varían, pero muchos analistas coincidimos en que China acumula oro a tasas impresionantes, que cuando menos son dos mil y quizá más de cinco mil toneladas al año, que están saliendo en su mayor parte de las bóvedas occidentales para nunca regresar. Es seguro que una gran parte de esas barras que demandan, está yendo a parar a las reservas chinas, y el resto, a manos privadas en su territorio.

Para darnos idea de las pocas reservas en oro que tiene nuestro país, poco más de 120 toneladas (que sólo existen en el papel y en la imaginación de Agustín Carstens, pues se supone que están resguardadas en el Banco de Inglaterra), basta con decir que esa cantidad es equivalente a lo que China “devora” en alrededor de 20 días, en los cálculos más conservadores. El resto de nuestras “reservas”, más de 97 por ciento, es también de papel. 

En el interés del país ojalá se acumulen ya menos dólares y más oro. Un auténtico escudo financiero como el que están construyendo los chinos, es lo que nos hace falta.

domingo, 12 de enero de 2014

BANXICO CONTINÚA “REGALANDO” RESERVAS DE ORO




Imagen: Publimetro.com.mx
Como sabe, en este espacio le hemos puesto un marcaje personal al tema de las reservas de oro de Banco de México (Banxico). Estas constituyen una parte mínima con respecto al total de reservas internacionales (aprox. el 2.8 por ciento), y pese a su importancia estratégica, el Instituto Central continúa menospreciándolas.

Banxico no solo no ha aprovechado la corrección (baja) en los precio del metal precioso para fortalecer su posición (comprando más), sino al contrario, continúa con su absurda política de venta.

Lo que más preocupa es que el oro vendido forma parte de las muy pocas onzas físicas que se encuentran bajo resguardo en la bóveda del banco central.

De acuerdo con información publicada en su propio “Reporte sobre las Reservas Internacionales y la Liquidez en Moneda Extranjera”, al corte de noviembre de 2013 (la última disponible), México contaba con un total de 3 millones 963 mil onzas áureas, equivalentes a 123.25 toneladas.

Eso nos permite saber que desde mayo de 2012 –mes en que comenzó con su política de ventas- y hasta noviembre pasado, ha liquidado unas 72 mil onzas.

Esta cantidad que parece mínima, en realidad no lo es si consideramos que podría significar el haber enajenado ya el 37 por ciento –más de la tercera parte, del oro que se encontraba en suelo mexicano.

¿En qué basamos esa presunción? Muy sencillo. El banco central informó a este periodista a través del oficio REF.:I22.11.2013, que “El 100% de las ventas de oro fino realizadas en el periodo que comprende de mayo de 2012 a diciembre de 2012 se realizaron dentro del territorio de los Estados Unidos Mexicanos.”

Aunque estamos en proceso de confirmar si lo mismo aplicó para el total de las ventas de 2013, es muy probable que así haya sido, pues el monto medio de ventas es el mismo que el observado el año anterior.

Aquí cabe recordar que Banxico nos reveló que en abril de 2012, mes en que alcanzó su máximo histórico de tenencias del metal, en territorio nacional había solo 194,539 onzas troy físicas. El resto, más de 120 toneladas, se encuentra presuntamente resguardado en el Banco de Inglaterra (99% del oro en el extranjero) y en la Reserva Federal de Nueva York (menos de 1%).


Un mes más tarde es cuando decidió comenzar a vender de forma inexplicable.

¿Por qué Agustín Carstens optaría por hacerlo con el poco oro físico nacional? No ha habido necesidad de obtener liquidez extra a la que ya tiene con sus reservas en divisa, por lo que podemos descartar esta explicación.

Más allá, cabe preguntarse: ¿qué lo habría orillado a preferir deshacerse de nuestro oro en vez del que se supone le resguardan terceros en el extranjero? ¿Quién se está beneficiando al recibir el metal directo de la bóveda de Banxico a precio de ganga?

Recordemos que desde septiembre de 2011, tras alcanzar su precio récord de 1,923.70 dólares la onza, el oro comenzó una corrección (baja) que todavía no concluye. Por cierto, en este espacio hemos pronosticado que esta racha bajista terminará en 2014.

Es decir, Banxico decidió vender a un ritmo promedio de tres mil 800 onzas entre mayo de 2012 y noviembre de 2013, con lo que solo quedarían en nuestra bóveda alrededor de 122,500 onzas físicas.

De mantenerse esta tasa de enajenaciones, en poco más de dos años y medio (32 meses), no nos quedará una sola onza.

Como hemos explicado, tener más de 120 toneladas de “oro” solo en el papel, implica un riesgo a la seguridad financiera del país. Esto porque ese oro que se supone está en Inglaterra y Nueva York, está apalancado por decenas o quizá cientos de veces, gracias al sistema de reserva fraccionaria con que operan los Bullion Banks, a los derivados de oro y a los “préstamos” que los bancos centrales hacen con el metal. No hay barras que alcancen para todos sus “dueños”.

El fantasma que acecha al mundo es el de la deflación, y si no tenemos claro que el oro físico es un seguro contra emergencias económico-financieras como las que afectarán al mundo en el futuro próximo, cometemos un grave error.

En deflación la última instancia a la que se recurre es al trueque, pues el colapso de todo hace inviable cerrar transacciones fuera de activos no reales.

Imagen: Reuters
Ya hay algunos síntomas de que ese es el destino de la actual crisis global, cuya recuperación, es una ilusión más.

Reuters reveló el viernes, que Rusia e Irán están afinando los últimos detalles de un acuerdo secreto de intercambio (trueque) “petrólero-por-bienes”, por un monto de hasta 1.5 mil millones de dólares al mes. De esta forma, Irán incrementaría de forma sustancial sus exportaciones de crudo esquivando las sanciones occidentales que pretende le levanten pronto.

Por eso, el llamado sigue siendo el mismo: Banxico no solo debería detener sus ventas de oro, sino repatriar los lingotes que le pertenecen mientras todavía haya tiempo, y comprar más. Nadie que contrate un seguro quiere que ocurra el siniestro para el cual se está protegiendo, pero sin duda espera que en caso necesario, pueda echar mano de él.

Ojalá Agustín Carstens ya no nos haga oídos sordos.

viernes, 22 de febrero de 2013

ASF LE "JALA LAS OREJAS" A BANXICO POR RESERVAS DE ORO

Foto: El Universal

Hoy tenemos una nota exclusiva de este blog, pero que esperemos después se difunda en todos los medios: la Auditoría Superior de la Federación (ASF), en su Informe del Resultado de la Fiscalización Superior de laCuenta Pública 2011, que este miércoles entregó a la Cámara de Diputados, le dio un severo “jalón de orejas” a Banco de México.

El motivo, es uno de los temas más importantes que aquí hemos abordado: las reservas de oro de nuestro país.

Y es que como recordará, en este espacio le dimos a conocer el año pasado, que luego de una disputa legal de cuatro meses con el Banxico –que no quería revelar la información, tuvo que notificarnos que el 95 por ciento de sus reservas de oro están en el extranjero, y casi todo (99%), en Londres, Inglaterra.

Pues bien, la ASF documentó la adquisición de oro por 100 toneladas que se efectuó en 2011, por un monto de 4,543 millones de dólares.

Dice en su Informe que incluso confirmó con la contraparte la compra del metal, pero que también “comprobó que Banxico no ha realizado inspecciones físicas al oro para verificar el cumplimiento de los términos de su adquisición y las condiciones en el que éste se encuentra, para tener la certeza del resguardo físico de este activo”. Énfasis agregado.

Asimismo, que el banco central únicamente cuenta con documentos donde se establecen los términos y condiciones, las fechas de las operaciones y los comprobantes de pago. Nada más.

En otras palabras, invirtió 4.5 mil millones de dólares, y los soltó sin siquiera confirmar que ese oro existiera, ni el lugar físico en que se supone estaría resguardado. “Oro” de papel.

Dice la Auditoría, que el Banco quiso explicar los argumentos por los que no consideró necesario efectuar esta verificación, y le aseguró que se encuentran “en una institución financiera con reconocido prestigio”, a la que más que confianza parece tenerle fe ciega.  

Según el reporte, Banxico sostuvo que la institución vendedora del metal, solo ofrece servicios a otros bancos centrales y autoridades monetarias, “custodia el oro en un banco del Reino Unido” y “establece estándares muy estrictos en cuanto al peso y pureza del oro, que deben cumplir las barras a fin ser consideradas como objeto de custodia”. Casi un acto confesional.

Gracias a lo documentado en este blog, sabemos que ese custodio no es otro que el famoso Banco de Inglaterra, que se supone, solo ofrece servicios de este tipo en “cuentas localizadas”. Esto es, que los clientes tienen, o deben tener, una lista de cada uno de los lingotes de su propiedad con número de serie, pureza y peso.

Ese no es el caso del Banxico y eso llama a la sospecha, pues desde el año pasado no pudo contestar a este periodista, en sus solicitudes de información, cuántas barras componían esas 100 toneladas adquiridas, limitándose a decir que “no se puede especificar con certeza” el número de lingotes comprados. Si contara con la lista, hubiese sido muy fácil proporcionar este dato.

Todo esto nos pone a pensar si de verdad se está cumpliendo con lo que mandata la Fracción I del Artículo 19 de la Ley del Banco de México, que especifica que la reserva estará constituida por “Las divisas y el oro, propiedad del Banco Central, que se hallen libres de todo gravamen y cuya disponibilidad no esté sujeta a restricción alguna;”

¿De veras no tiene restricciones un oro que ni siquiera se ha comprobado que exista, y sobre el cual tampoco se tiene posesión de lingotes con número de serie específico?

La institución que preside Agustín Carstens, ha querido excusarse de esta irregularidad, informando que es una práctica común realizar este tipo de operaciones y que además, realizar la inspección generaría un “costo considerable”.

La ASF no se ha dejado sorprender e hizo una recomendación muy concreta: se debe realizar una inspección física del oro bajo supuesto resguardo, para validar su integridad física y el cumplimiento de las condiciones contratadas.

No hay duda. Esto es muy delicado y Banxico se ha metido en un aprieto innecesario. Por eso, es muy importante que el Dr. Carstens se deje de evasivas, y de plano, decida repatriar nuestro oro al país. No sería el primer país que lo hace.

Esta es la misma historia, casi calcada, que acaba de vivir Alemania, pues allá su Auditoría Federal también reveló en 2012 que su banco central (el Bundesbank) no supervisaba adecuadamente sus reservas áureas.

Por cierto, un parlamentario alemán, Philipp Missfelder, quiso inspeccionar de forma personal en Nueva York las barras alemanas, y cuando preguntó cuáles de todas eran de su país, los funcionarios de la Reserva Federal no quisieron, o no pudieron, decir cuáles eran.


Aquí debemos hacer lo propio. Esos lingotes son patrimonio nacional y debemos exigirlos como un acto de soberanía. No tiene por qué permanecer del otro lado del mundo.

La crisis financiera está muy lejos de terminar, y es indispensable que ese escudo de oro lo tengamos a la mano, o de plano, nos exponemos de hecho a una expropiación o a que cuando lo pidamos, nos demos cuenta de que solo era un “sueño dorado”.

Ojalá, ahora sí, Banxico y su gobernador Agustín Carstens, nos hagan caso.

viernes, 27 de abril de 2012

MÉXICO VUELVE A AUMENTAR SUS RESERVAS DE ORO, ¿ORO PAPEL?

México, D. F., 27 Abril 2012 (Guillermo Barba) –Esta semana gracias a un reporte del Fondo Monetario Internacional, pudimos conocer que el mes pasado, Banco de México (Banxico) volvió a comprar una importante cantidad de oro para sus reservas. Exactamente un año después de su histórica adquisición de más de 93 toneladas, volvió a sumar en marzo otras 16.8, con un valor de más de 906 millones de dólares.

De esta forma, México lidera de nueva cuenta la auténtica fiebre del oro que viven bancos centrales de diversas partes del orbe, en lo que sin duda constituye un merecido voto de no confianza en las políticas de impresión de dinero (QE, en inglés) de otros que, con la Reserva Federal de Estados Unidos a la cabeza, pretenden solucionar un problema de gasto, deuda y crédito excesivos, propiciando más de lo mismo.

Ojalá fuera así de fácil salir de las crisis, que tendrían de este modo una solución inmediata. Vaya engaño.
Por eso no es casualidad que Rusia, Turquía, Kazajistán y Ucrania entre otros, hayan adquirido también 16.5, 11.5, 4.3 y 1.2 toneladas, respectivamente. Tampoco que Argentina, aumentara en siete toneladas sus reservas áureas en septiembre de 2011, en la primera adición que hacen a esos activos desde febrero de 2005.

No obstante, a pesar de tratarse de una decisión que va en el sentido y momento correctos (el metal amarillo cotiza en zona de oportunidad de compra desde marzo), la apuesta segura del Banco de México que dirige Agustín Carstens, tiene sus claroscuros.

No podemos olvidar que el propio Instituto Central, se ha negado de manera oficial a contestarnos la sencilla pregunta: ¿dónde está el oro que compró Banxico?” ( http://bit.ly/viGYYb ), además de dar indicios claros de haber realizado la compra a través de la LBMA (Asociación del Mercado de Lingotes de Londres) en “oro papel”.

Es decir, que contaría con un documento que acredita sí un “derecho general” de propiedad, pero en el mejor de los casos sobre un bien resguardado en bóvedas extranjeras, claro, si es que existe. Esa duda solo puede despejarse recibiéndolo en casa, como debería hacerse.

Por eso la pregunta sobre dónde se ubica no es ociosa, pues el mismo Carstens declaró en su momento que el fortalecimiento de las reservas, formaba parte de la política del banco central de disminuir los riesgos a los que estamos expuestos. Sin embargo, si las compras se siguen efectuando sobre barras no específicas y que ningún funcionario de Banxico ha visto, todo el mérito es echado a la basura. Nuestro riesgo así no solo no disminuye, sino que aumenta, pues todo oro en manos ajenas estará siempre expuesto a cualquier forma de expropiación.

En este sentido, los incumplimientos de entrega física no son nada más una posibilidad teórica, pues de hecho ya han ocurrido. Eso fue justo lo que hizo el presidente estadounidense Nixon en 1971, cuando decretó que no entregaría más oro a cambio de sus propios dólares, que las naciones conservaban como reserva: un impago de facto.

Querer apelar a la mera confianza en un sistema que ha probado su corrupción, no solo sería ingenuo sino irresponsable. Por lo tanto, la ubicación del las reservas de un activo tan valioso como el oro, sí importa (http://bit.ly/yzilRg ), y dado que el ciudadano común no tiene posibilidades de influir en esa toma de decisiones a escala nacional, no le resta más que la opción de convertirse en su propio “banco central”.

Una opción tan inteligente como obligada, en un mundo en el que tarde o temprano el oro recuperará, de un modo o de otro, la posición preponderante que la acción humana le ha otorgado como el dinero por excelencia, con todas las implicaciones que eso traerá para el comercio internacional. Ojalá que nuestros encumbrados funcionarios se decidan ya a dar ese pequeño gran paso, y traigan a tiempo ese patrimonio, pues mañana, podría ser demasiado tarde.

Guillermo Barba/OroyFinanzas

Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com

viernes, 23 de septiembre de 2011

¿Y DÓNDE ESTÁ EL ORO DEL BANCO DE MÉXICO?


El título de este artículo debería tener una respuesta obvia, pero no es así. Gracias a dos solicitudes de información hechas al Banco de México (Banxico) con fundamento en la Ley Federal de Transparencia, podemos decir que es probable que el oro de las Reservas Internacionales de México… no esté en el país.

Las peticiones fueron realizadas por una persona que nunca imaginó lo complicado que sería obtener una respuesta a la pregunta: “¿cuántos lingotes componen la reciente adquisición de 93 toneladas de oro que realizó Banxico en el primer trimestre de 2011?”.

La primera negativa no tardó en llegar: “…le informamos que la información que usted solicita, está clasificada como reservada”. Dos meses más tarde, luego de la interposición de un Recurso de Revisión además de un Procedimiento para subsanar el incumplimiento de entrega de información, la Unidad de Enlace del Banxico respondió en agosto con el oficio OFI007-4632, ampliando las dudas: “…el oro que compone la mencionada reserva está conformado por piezas que pueden tener un contenido mínimo y máximo de oro.

Las piezas de contenido mínimo pesan aproximadamente 10.9 Kg, mientras que las de contenido máximo tienen un peso aproximado de 13.4 kg. La información es publicada por The London Bullion Market Association (…) debido a la variabilidad del contenido de oro de los lingotes, no se puede especificar con certeza el número exacto de lingotes comprado.”

Ante tal respuesta, se cuestionó al Instituto Central: “¿en qué país o países se encuentra físicamente el oro que forma parte de las Reservas Internacionales de México?” La contestación con referencia OFI007-4934 (documentos de los que este columnista posee copia) de fecha 19 de septiembre, no tiene desperdicio: “El Comité de Información del Banco de México (…) confirma la clasificación hecha por la Unidad Administrativa y, por lo tanto, no se otorgará el acceso a la información solicitada, toda vez que está clasificada como reservada” (los subrayados son propios).

Si Banxico ni siquiera sabe cuántos lingotes compró, es posible que tampoco tenga la certeza de dónde se encuentra el oro. En el último oficio de referencia, se amparó invocando la Fracción III del Artículo 13 de la Ley de Transparencia, que dice que podrá clasificarse como reservada, aquella información cuya difusión pueda “dañar la estabilidad financiera, económica o monetaria del país”.
Es evidente que siendo el oro físico un activo sin riesgo de contraparte, de encontrarse dentro de las fronteras mexicanas, no tendría por qué representar amenaza alguna a la estabilidad financiera nacional.

Por otro lado, la remisión que hace a The London Bullion Market Association (LBMA, Asociación del Mercado de Lingotes de Londres) es preocupante. Esta asociación agrupa a los principales bancos especializados en metales preciosos (Bullion Banks), productores, refinadores, etc. y es el centro del mercado internacional de oro y plata. Entre sus principales clientes se encuentra a la mayoría de bancos centrales con reservas áureas, entre ellos el nuestro. Por eso, en el mejor de los casos, el oro de México podría encontrarse en el Reino Unido.

El detalle es que los Bullion Banks operan bajo un sistema de reserva fraccionario, que en esencia consiste en que pueden vender o prestar con interés varias veces un mismo lote de oro –para maximizar sus utilidades, a costa de todos los ingenuos clientes que se crean los legítimos dueños de él gracias a una promesa en papel. El sistema, para que funcione, tiene una grave condicionante: que nunca la mayoría a quienes se les ha vendido el oro, concurran al mismo tiempo a demandarlo. De ocurrir así, sería imposible cumplir con todos. En otras palabras, es un esquema Ponzi, una bomba de tiempo.

Y es que gracias al diseño de reserva fraccionaria, estos bancos se han dotado de un falso poder: el de crear “oro” de la nada y venderlo como real. Entre las mayores implicaciones de esta estafa, está desde luego la supresión artificial del precio del oro y la plata, pues se genera una falsa sensación de más oferta con cada operación.

El Comité de Acción Antimonopolio del Oro (GATA, por sus siglas en inglés; gata.org), ha estudiado y denunciado esta estafa por años. Como referencia obligada está un análisis realizado en 2010 por Adrian Douglas (http://bit.ly/nGWNP), a un documento de CPM Group (grupo especializado en materias primas y apologista del sistema fraccionario de los Bullion Banks) en el que se explica cómo hacen tanto “oro” de mentiras.

Jeff Christian, fundador del mismo CPM Group, ha declarado ante la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas de E.U. (CFTC), que “los metales preciosos son activos financieros como las divisas y bonos del tesoro; son intercambiados en múltiplos de cien veces su respaldo en físico”. Algo de esto debería llamar la atención de Agustín Carstens.

Ante tales evidencias, es obvio que sería inconveniente que las reservas mexicanas en oro, se encontraran en el extranjero. Lejos de reducirnos el riesgo, nos lo incrementan. Más porque a partir de las respuestas de Banxico, se puede inferir que solo tiene una “Cuenta No Asignada” (Unallocated Account), en la que según la propia LBMA no se poseen lingotes específicos sino un simple “derecho general” sobre el metal, y en la cual cliente es un “acreedor no asegurado”.

¿Cuántos “dueños” podrían tener las 3.4 millones de onzas de oro que le pertenecen a México? Imposible saber. Lo cierto es que en un mar financiero tan turbulento como el actual, cada día que pase sin tener el oro aquí, es un día al que estamos innecesariamente expuestos a un impago. En este espacio llamamos la atención sobre este tema que sin duda, es de la mayor trascendencia para todos los mexicanos. Ojalá se actúe pronto.

Guillermo Barba

Twitter: @memobarba

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viernes, 27 de mayo de 2011

CARSTENS, ¿NUESTRO "CHICHARITO" PARA SUSTITUIR A STRAUSS- KAHN?

El debate está a todo lo que da. De un día para otro, uno de los hombres más influyentes y poderosos, el Director Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn (DSK), dio su mal paso. Su obligada renuncia tras su detención por ser acusado de asaltar sexualmente a la empleada de un hotel, desató ya una auténtica batalla política. De un lado, las viejas potencias del hemisferio occidental; del otro, las orientales potencias en desarrollo.

Y no es para menos. Unas, se resisten a soltar el liderazgo y preeminencia de la que han gozado desde el fin de la segunda guerra mundial; otras, exigen se haga valer el mayor peso específico que se han ganado, y que les ha permitido encabezar el crecimiento económico global en los últimos años.

En este escenario, hasta el momento hay dos candidatos formales a la vacante que dejó DSK: la ministra francesa de Finanzas, Cristine Lagarde, y el mexicano Agustín Carstens, gobernador del Banco de México. La realidad es que ambos por currículum vítae, poseen los méritos suficientes para el cargo. No obstante, la posición a la que aspiran no es meramente administrativa sino política, o sea, de poder real. Por eso, las credenciales y méritos no bastan en este juego.

No podía ser de otra manera, cuando estamos en el ojo del “huracán” de la mayor crisis desde la Gran Depresión, y el FMI es el protagonista de los rescates financieros que necesitan países enteros como Grecia, Irlanda y Portugal.

En México, los medios están sobredimensionando las probabilidades de que Carstens llegue a la cabeza del FMI. Y es que la verdad se antoja muy complicada su llegada, más cuando México no forma parte de ninguno de los dos grandes grupos en disputa: Estados Unidos-Europa y los BRICs (Brasil, Rusia, India y China). Desde luego, los europeos ya han anunciado que votaran en bloque, y no es muy difícil adivinar por quién lo harán.

Por otra parte, si vemos los adjetivos con que se han expresado por ejemplo, el secretario estadunidense del Tesoro, Tim Geithner, que calificó a ambos candidatos como “creíbles”; o los de fuentes del gobierno brasileño que ven al mexicano como “demasiado ortodoxo”, podemos percatarnos que nadie pone en duda la calificación de Carstens, pero que tampoco lo respaldan. En este contexto, fuentes diplomáticas afirman que China y Estados Unidos estarían por dar su apoyo a Lagarde, con lo que arrasaría en la elección.

En el FMI, las cuotas que aporta cada país miembro determinan en gran medida el número de votos que le corresponden. Así, Europa en conjunto posee la mayor participación seguida de Estados Unidos. China, segunda economía del planeta, jugará el papel de oposición principal al frente de los BRICs. Está claro que estos últimos por sí solos no podrán imponer aún sus condiciones, pero también que los occidentales no pueden ignorarlos. Menos, cuando se sabe que los chinos poseen los recursos que los europeos necesitan, y con los que de hecho participarán a través de la compra de grandes cantidades de bonos que financiarán el rescate de Portugal.

Visto así, ¿qué puede ofrecer México o Carstens para ganarse los sufragios mínimos necesarios? ¿Alguien cree que Europa quitaría a Lagarde por Carstens, o que los BRICs apoyen a alguien que no es de su grupo? Honestamente, no es imposible, pero al parecer la única oportunidad del Gobernador del Banxico sería como un eventual “tercero en discordia”, ante una negociación muy tensa y la ausencia de acuerdos concretos. Ojalá tenga suerte, pues como mexicano me gusta la idea de ver uno dirigiendo el FMI, aunque luce difícil.

Por último, Carstens en una entrevista dijo que lo suyo son las “Ligas Mayores”, que tiene toda la intención de irse y hasta hizo una analogía con el fútbol, diciendo que preferir quedarse, sería “como decir que el ‘Chicharito’ se quede a jugar en las Chivas”. Lo malo es que esta vez, nuestro “Chicharito” financiero no parece ser del todo del agrado de los “visores” y dueños de los equipos. Eso sí, ya que todo indica que se quedará, ojalá aquí siga anotando buenos goles como el de la compra de las 100 toneladas de oro para las Reservas

Twitter: @memobarba

viernes, 13 de mayo de 2011

¿POR QUÉ BANCO DE MÉXICO COMPRÓ TANTO ORO?

Bueno, por primera vez es posible contestar fácil y rápidamente a una pregunta como la del título de este artículo, gracias a que el principal responsable de esa adquisición se encargó de responderla. Como usted recordará, este mes se dio a conocer que Banco de México (Banxico) compró alrededor de 100 toneladas de oro (más de tres millones de onzas) en el primer trimestre de 2011.

La semana pasada, incluso comentamos en este espacio (http://bit.ly/la4gSq) que había sido una lástima que nos hubiésemos tenido que enterar del hecho gracias a un diario extranjero: el Financial Times. Pareció entonces como si se hubiese querido que pasara desapercibida, una de las mayores y más aceleradas compras de ese metal de que se tenga registro, por parte de un banco central, en la historia reciente.

Pues bien, ayer en una entrevista con Óscar Mario Beteta, el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, dio la esperada respuesta al por qué de dicha operación: “nos disminuye el riesgo”.

Como se sabe, no hay inversión que no lo conlleve, pero lo que más llama la atención, es que cada día hay más señales de un cambio profundo entre lo que se percibe como “seguro” y “riesgoso”. Para nadie es un secreto, por ejemplo, aquel viejo mito de que el dólar estadounidense es el mejor refugio para los inversionistas, pero si eso fuera vigente, ni siquiera se hubiera considerado ampliar nuestras reservas internacionales en oro; no haría ninguna falta.

Así pues, en México durante mucho tiempo estuvimos acostumbrados a mirar al tipo de cambio peso/dólar como indicador de crisis, y nos enseñaron que entre más subiera el billete verde, sería peor. No obstante, nunca aprendimos que lo contrario, que el dólar bajara, no necesariamente sería un buen augurio. Y es que ahora es el dólar el que está enfermo, y su mortal padecimiento lo devalúa ante los ojos de todos.

Por desgracia, no es la mayoría la que se percata de ello, y en consecuencia, muchos ni siquiera están tomando previsiones. Esa devaluación se refleja en el aumento de precio de los activos tangibles (commodities), entre los que se encuentran los metales preciosos.

Queda claro que Banxico es uno de los que sí se están dando cuenta de la gravedad de esta situación, y ante el peligro inminente del dólar recurre al “viejo confiable”. Carstens puede decir que no se trata de huir del dólar, pero las cifras muestran que al menos en los tres primeros meses de 2011 así fue: de los 7,673.8 millones de dólares acumulados en los Activos de Reserva Oficiales, más del 56 por ciento fue en oro.

Para los que hoy critican y sospechan que esa inversión pudo no haber sido acertada, por la reciente baja en los precios de las commodities, de nuevo Carstens tiene razón cuando dice: “en el mediano y largo plazos, sí vemos que el oro tiene la capacidad de subir.” Y vaya que sí. Los metales preciosos (y en general las materias primas), se encuentran en lo que se conoce como “bull market” (mercado alcista) que dista mucho de terminar.

Las bajas en sus cotizaciones parecen solamente estar descontando que, en junio, terminará la segunda ronda QE2 de “relajamiento cuantitativo” (impresión de dinero) de la Reserva Federal de Estados Unidos. Además, no existe un solo mercado en el que los valores vayan en línea recta hacia arriba o hacia abajo siempre.

En este sentido, en un mercado al alza las correcciones hacia abajo son sanas y normales, pero no hay duda que luego la tendencia será retomada tarde o temprano, conforme se acerque un QE3. La historia da evidencias de que cada vez que se ha recurrido a devaluar una moneda (como ahora el dólar) a través de la impresión de dinero de papel para “impulsar” la economía, los resultados son desastrosos.

Ante este hecho, ojalá que Banxico continúe acumulando reservas en oro, pues con este panorama hasta le podríamos perdonar que lo siga haciendo calladito, calladito .