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viernes, 4 de abril de 2014

EL MENSAJE OCULTO DEL ORO




Imagen: Banxico
Hace un par de semanas comentamos aquí que el precio del oro terminará este año con su periodo de corrección (baja) iniciado en 2011, pero también que podría probar antes nuevos mínimos cercanos a 1,200 dólares la onza, como ocurrió en 2013. De manera que las presiones bajistas en su precio continuarán por ahora.

Sin embargo, el examen a la fecha de la Base y la Cobase del oro, indicadores exclusivos que revisamos en la Nueva Escuela Austríaca de Economía fundada por el Prof. Antal Fekete, nos revela que aunque el metal ya no está en backwardation como la mayor parte del año pasado, sí tiende a regresar a ella.

Hay backwardation en el oro cuando el precio al contado es mayor que el del contrato de futuros más cercano (contrato activo), y no al revés, como es normal.

La relevancia de esto es que indica que hay “escasez” en el mercado por una reticencia de los tenedores a desprenderse de su metal por razones de protección financiera. Los compradores entonces se ven obligados y dispuestos a pagar más caro si quieren adquirir el oro hoy, a pesar de que sea más barato hacer la compra con entrega a futuro. Hay cierta urgencia. La razón es que las condiciones de la economía mundial son tan endebles, que el oro corre a esconderse. En tiempos de turbulencia como los que vivimos, es el único refugio financiero confiable, pues cuando se tiene en físico no forma parte de la hoja de balance de nadie más. Es propiedad privada en toda la extensión de la palabra, y por si fuera poco, fuera del quebrado sistema bancario.

Con la subida de las cotizaciones que se observó durante la mayor parte del primer trimestre de 2014, la backwardation se perdió ante la llegada de más vendedores a precios más altos. Este tipo de inversores por lo general son especuladores y no inversionistas de largo plazo o manos fuertes, que ni siquiera con cotizaciones más elevadas están dispuestos a enajenar su riqueza áurea. Para ellos, la posible ganancia no compensa en absoluto los riesgos de vender su oro físico.

En este sentido, tras volver a caer los precios después de la anexión de la península de Crimea a Rusia, la Base y Cobase del oro, medidores que nos dicen cuándo el oro está en backwardation y cuándo en contango, su opuesto, muestran una tendencia a regresar a la primera condición. Así se observa en el gráfico siguiente (cortesía de Sandeep Jaitly de feketeresearch.com), en el que la línea azul es la base y la roja la cobase. Las continuas corresponden al contrato de junio y las discontinuas al de agosto. Cabe recordar que hay backwardation cuando la Cobase llega a terreno positivo y por ahora, hay contango.


En el caso de la plata, el contrato activo de mayo (líneas discontinuas) está a punto de entrar en backwardation (Cobase positiva), lo cual es muestra de que los niveles de precio actuales, la plata es más atractiva que el oro, y de que su cotización tiene por ahora menos presiones a la baja que la de aquél.



El mensaje oculto de esto que no revela ningún análisis técnico tradicional, es que el oro físico está saliendo de la circulación para ser atesorado en manos privadas. Ese vaivén de backwardation – contango – backwardation, marca una tendencia clara hacia la permanencia de ésta.

Ese no sería problema excepto por algo: la cantidad de obligaciones en papel (futuros, opciones, préstamos de oro, cuentas “no asignadas”, etc.) es mucho mayor al oro físico que las respalda. La salida de circulación que revela la backwardation tiende a reducir más las existencias disponibles para cubrir aquellas, lo que anticipa de entrada que en el mediano y largo plazos el precio tendrá que ser mucho más elevado, pero además, que tarde o temprano a la abrumadora mayoría de tenedores de “oro” papel se les incumplirá el pago en metal. Una masacre financiera.


Por eso, todo aquel que tenga oro en manos de terceros debe reclamar su pronta entrega, y acumular más si la oportunidad se presenta. Como dice el Prof. Fekete, “cuando se trata del oro, no se puede confiar en nadie”.

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