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viernes, 4 de abril de 2014

EL MENSAJE OCULTO DEL ORO




Imagen: Banxico
Hace un par de semanas comentamos aquí que el precio del oro terminará este año con su periodo de corrección (baja) iniciado en 2011, pero también que podría probar antes nuevos mínimos cercanos a 1,200 dólares la onza, como ocurrió en 2013. De manera que las presiones bajistas en su precio continuarán por ahora.

Sin embargo, el examen a la fecha de la Base y la Cobase del oro, indicadores exclusivos que revisamos en la Nueva Escuela Austríaca de Economía fundada por el Prof. Antal Fekete, nos revela que aunque el metal ya no está en backwardation como la mayor parte del año pasado, sí tiende a regresar a ella.

Hay backwardation en el oro cuando el precio al contado es mayor que el del contrato de futuros más cercano (contrato activo), y no al revés, como es normal.

La relevancia de esto es que indica que hay “escasez” en el mercado por una reticencia de los tenedores a desprenderse de su metal por razones de protección financiera. Los compradores entonces se ven obligados y dispuestos a pagar más caro si quieren adquirir el oro hoy, a pesar de que sea más barato hacer la compra con entrega a futuro. Hay cierta urgencia. La razón es que las condiciones de la economía mundial son tan endebles, que el oro corre a esconderse. En tiempos de turbulencia como los que vivimos, es el único refugio financiero confiable, pues cuando se tiene en físico no forma parte de la hoja de balance de nadie más. Es propiedad privada en toda la extensión de la palabra, y por si fuera poco, fuera del quebrado sistema bancario.

Con la subida de las cotizaciones que se observó durante la mayor parte del primer trimestre de 2014, la backwardation se perdió ante la llegada de más vendedores a precios más altos. Este tipo de inversores por lo general son especuladores y no inversionistas de largo plazo o manos fuertes, que ni siquiera con cotizaciones más elevadas están dispuestos a enajenar su riqueza áurea. Para ellos, la posible ganancia no compensa en absoluto los riesgos de vender su oro físico.

En este sentido, tras volver a caer los precios después de la anexión de la península de Crimea a Rusia, la Base y Cobase del oro, medidores que nos dicen cuándo el oro está en backwardation y cuándo en contango, su opuesto, muestran una tendencia a regresar a la primera condición. Así se observa en el gráfico siguiente (cortesía de Sandeep Jaitly de feketeresearch.com), en el que la línea azul es la base y la roja la cobase. Las continuas corresponden al contrato de junio y las discontinuas al de agosto. Cabe recordar que hay backwardation cuando la Cobase llega a terreno positivo y por ahora, hay contango.


En el caso de la plata, el contrato activo de mayo (líneas discontinuas) está a punto de entrar en backwardation (Cobase positiva), lo cual es muestra de que los niveles de precio actuales, la plata es más atractiva que el oro, y de que su cotización tiene por ahora menos presiones a la baja que la de aquél.



El mensaje oculto de esto que no revela ningún análisis técnico tradicional, es que el oro físico está saliendo de la circulación para ser atesorado en manos privadas. Ese vaivén de backwardation – contango – backwardation, marca una tendencia clara hacia la permanencia de ésta.

Ese no sería problema excepto por algo: la cantidad de obligaciones en papel (futuros, opciones, préstamos de oro, cuentas “no asignadas”, etc.) es mucho mayor al oro físico que las respalda. La salida de circulación que revela la backwardation tiende a reducir más las existencias disponibles para cubrir aquellas, lo que anticipa de entrada que en el mediano y largo plazos el precio tendrá que ser mucho más elevado, pero además, que tarde o temprano a la abrumadora mayoría de tenedores de “oro” papel se les incumplirá el pago en metal. Una masacre financiera.


Por eso, todo aquel que tenga oro en manos de terceros debe reclamar su pronta entrega, y acumular más si la oportunidad se presenta. Como dice el Prof. Fekete, “cuando se trata del oro, no se puede confiar en nadie”.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

ORO Y PLATA, ¡JUNTOS EN BACKWARDATION!




Imagen: bullionmarketthinking
El oro y la plata están de forma simultánea en backwardation. A manera de recordatorio y explicación para nuestros estimados lectores, cabe subrayar que en este blog se expone un análisis del mercado de metales preciosos monetarios muy diferente a los tradicionales: el de la llamada Base y Cobase de ambos.

La razón es que los típicos análisis técnicos no ofrecen un panorama completo, como el que es indispensable tener, para una correcta toma de decisiones.

Aunque útiles, por desgracia no nos revelan algo mucho muy importante: cuánto ha aumentado en el mercado la propensión de los inversores a acumular oro y plata físicos, con independencia del nivel de precios que se observe, ya que este es determinado (todavía) sobre todo en el mercado de “papel” (futuros).

Dicha propensión queda expuesta cuando comparamos las diferencias entre los precios de ambos metales al contado (spot), y los que se observan en sus contratos de “futuros”, o sea, en los que se promete la entrega del metal adquirido en fecha posterior.

De esa observación se obtienen la Base y la Cobase.

La Base es el resultado de restar del precio del contrato de futuro, el “spot”. Dado que la normalidad es que los futuros sean más caros que el precio corriente, la cifra debería ser positiva. Esto se conoce como “contango” (curva ascendente). Pero si el resultado obtenido es negativo, muestra una inversión en la curva que se conoce como “backwardation” (curva descendente).

Por su parte, la Cobase se obtiene restando del precio “spot” el del contrato de futuro que corresponda. Por eso se está en “contango” cuando el resultado es negativo, y en “backwardation” cuando hay lectura de Cobase positiva.

Esto último es señal de que hay en el mercado una “escasez” de existencias del metal, ante una amplia demanda física. Justo esto es lo que se está presentando al mismo tiempo en el mercado del oro y la plata, pues como dijimos al inicio, ambos están en backwardation.

En el gráfico siguiente (cortesía de Sandeep Jaitly de feketeresearch.com), se observa el comportamiento de la base (líneas azules) y la cobase (líneas rojas) para los contratos de oro con vencimiento en febrero y abril 2014 (éste en líneas difuminadas). La última lectura para la cobase de febrero es de +0.24%.

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El mes pasado le informamos que por primera vez en el año, la plata había entrado en backwardation hacia el 5 de noviembre. No obstante, esta condición persiste.

El contrato de plata a diciembre (no se muestra en la gráfica) ha dado paso al de marzo, que ya muestra asimismo una backwardation con una lectura positiva de 0.17% anualizada. El hecho de que la backwardation en la plata se presente con tanta anticipación al vencimiento del contrato, no tiene precedentes.

Tampoco que en el oro el contrato de febrero ya esté (de nuevo) en backwardation como se muestra en el primer gráfico.

¿Por qué es importante recalcar todo esto?

Porque como también hemos advertido aquí con anterioridad, el oro y la plata se están “escondiendo” de la circulación.

De manera discreta pero consistente, mientras el precio del metal se mantenga cerca de los niveles actuales a causa de ventas masivas de contratos de “papel”, alguien más seguirá aprovechando, sobre todo en India y China, para tomar todo lo que puedan a precio de ganga. Eso sí, en metal contante y sonante.

Dado que en lo que va del año el contrato de oro más activo ha estado fuera de backwardation solo durante pocos días (ver siguiente gráfico de Sandeep Jaitly), puede afirmarse que hemos llegado a la tan temida fase de backwardation (cobase positiva) permanente.

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De aquí en adelante, salvo algunas fluctuaciones, observaremos cómo esa condición tiende a agravarse.

Cada día más inversores optan por comerciar con operaciones de pago al contado contra entrega física de oro y plata. Esto que debería ser siempre de lo más normal del mundo, no lo es por una sencilla razón: no hay metal precioso que alcance para todos.

El sistema de reserva fraccionaria con que operan los “Bullion Banks” y hasta los inventarios del Comex (Commodity Exchange), que cuentan a la fecha con 108 “dueños” por cada onza de oro en sus almacenes, son muestra de ello.

De ahí que la aparentemente atractiva operación de “ganancia con riesgo cero” para los tenedores de oro y plata cuando hay backwardation, no se esté efectuando.

Y es que en teoría ese inversionista con metal físico podría venderlo hoy con una ganancia (gracias a que el precio spot es más alto que el del futuro a febrero), y de forma simultánea comprar ese futuro con vencimiento en febrero 2014. Vendió caro y compró barato en un solo instante, por lo que ahora solo tiene que esperar sentado unos meses a que le entreguen de vuelta metal equivalente a lo que enajenó.

Ese tiempo de espera puede ser mortal, pues llegará el momento en que al inversionista, no le puedan cumplir. Alcanzado ese punto, no es difícil imaginar el caos que se generará, ni lo que ocurrirá con los precios de los metales preciosos expresados en divisa fíat (dólares, euros, etc.).

Así que mientras los bajos precios ahuyentan a la mayoría en Occidente, muy pocos se están preparando para ese momento, en silencio, acumulando más dinero real (oro y plata) con cada baja que se presenta.

Es la reacción natural a la manipulación global a la baja de las tasas de interés e impresión monetaria, que los bancos centrales están realizando para intentar estimular con más deuda la economía planetaria, enferma justo por el exceso de deuda, consumo y crédito.

Esa colosal montaña deflacionaria que nos caerá encima, y que pocos ven venir, es la que los fuerza a repudiar cada vez más las divisas fíat en favor del oro y la plata, que no deja de irse al lejano Oriente. El mensaje de su base y su cobase, está ahora descifrado y a la vista de todos. Ojalá, que no lo ignoren nuestros lectores.

martes, 5 de noviembre de 2013

ATENCIÓN: LA PLATA ENTRÓ EN “BACKWARDATION”




Imagen: theprospectorsite.com
En este blog damos un seguimiento puntual al comportamiento a los mercados del oro y la plata, desde una perspectiva muy poco usual –casi desconocida- en el ámbito financiero. Esto es, analizando su Base y su Cobase.

La razón es que ambos instrumentos, nos dan una luz que ningún análisis técnico nos brinda respecto a la mayor o menor tendencia de los inversores a la acumulación física de dinero real: oro y plata. En los tiempos actuales este saber es indispensable, pues nos revela la verdad respecto a las decadentes condiciones del sistema económico y monetario que nos rige.

En el artículo del lunes pasado le explicamos la correlación que existe entre el oro y las tasas de interés en un sistema auténticamente capitalista de libre mercado. Hoy esto no solo no se cumple, sino que además los tipos de interés son manipulados a la baja por los bancos centrales, para “alentar” el crecimiento económico por la vía del gasto y la expansión de deuda/crédito. Mal hecho.

Si nuestra crisis vigente es consecuencia justo del exceso de deuda, consumo y crédito, podremos percatarnos de que querer sanar al enfermo con más de lo que le causó la enfermedad, es tan absurdo como pretender curar al alcohólico comprándole más botellas de lo que se le antoje.

Así pues, mantener deprimidas las tasas e imprimir billetes no estimulará la producción. En cambio, inflará burbujas en activos que van desde divisas, bonos, hasta diversos índices de bolsas de valores, como ya ocurre.

Pero los inversores más avezados en cambio, pondrán como ya lo están haciendo, grandes capitales en dinero real: oro y plata físicos, contantes y sonantes, que por si fuera poco, están a precios en divisa muy por debajo de sus máximos históricos.

Es aquí donde nos sirven la Base y la Cobase.

Ambos son “termómetros” que nos dicen qué tan alta está siendo esa propensión a acumular metales preciosos no en contratos de futuros, no en fondos cotizados (ETFs), sino en lingotes, monedas, etc.

En un sistema de dinero honesto, con mercados libres, esa salida de reservas de oro de las arcas de los bancos haría que comenzara a subir la tasa de interés, para atraer de nuevo ahorros. Sin embargo, como esto no aplica hoy en día, el oro retirado está yendo a parar a manos privadas para esconderse de la circulación, sobre todo en Asia, y en particular en India y China.

En este blog le hemos dado cobertura amplia a las estadísticas que confirman este dicho.

Mientras tanto, en Occidente, gobiernos y bancos centrales siguen cavando más hondo la tumba, rezando porque algún día sus fallidas políticas keynesianas y monetaristas, rindan resultados positivos.

Nadie sabe cuándo llegará el colapso general de la estructura basada en “dinero” fíat (de papel), pero eso es algo poco relevante para quien, sabedor de que la caída es inevitable, se prepara acumulando metales preciosos como lo ha hecho el ser humano desde tiempos inmemoriales. Entre más tiempo transcurra, y más bajos los precios, mejor.

Ahora, para explicar más a detalle lo que son la Base y la Cobase, debemos decir que son indicadores que de manera inversa miden la relación existente entre los precios de los contratos de futuros de metales preciosos, y el precio al contado o “spot”.

En términos simplificados, la Base se obtiene restando del precio del futuro de que se trate, el “spot”. Dado que la normalidad es que los futuros sean más caros que el precio corriente, la cifra debería ser positiva. Esto se conoce en el argot financiero como “contango”. Pero si el resultado obtenido es negativo, muestra una anómala inversión en la curva que se conoce como “backwardation”.

De manera análoga, la medida de la Cobase es obtenida restando del precio “spot” el del futuro que corresponda. Por eso se está en “contango” cuando el resultado es negativo, y en “backwardation” cuando la Cobase es positiva.

Esto último es señal de que hay en el mercado una “escasez” de existencias del metal de que se trate, oro o plata, ante una amplia demanda física.

En este sentido, 2013 es un año sin precedentes en la historia del oro. A la fecha, en sólo 15 jornadas el contrato activo (es decir el más próximo al vencimiento) ha estado fuera de “backwardation”.

En octubre le dimos cuenta de cómo el oro a diciembre volvió a esta situación de manera súbita en la primera quincena, después de haberla perdido el 20 de septiembre. Ahí se mantiene con una cobase positiva o “backwardation” de 0.11% anualizada al corte de ayer.


En la gráfica (cortesía de Sandeep Jaitly de Feketeresearch.com), las líneas azules son para la base y las rojas la cobase. Las más definidas son para el contrato de oro a diciembre, mientras que las difuminadas para el de febrero.

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La nota hoy es que también la plata ha entrado en “backwardation”.

Al mediodía de este martes en Londres, la lectura de la cobase para el contrato de plata a diciembre fue positiva por primera vez en el año: 0.06% anualizado (línea azul base, roja cobase. Gráfica cortesía también de Sandeep Jaitly).

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Este movimiento ha sido más marcado para la plata que para el oro durante la última quincena, lo cual sugiere que el ratio oro/plata, que está en 60.66 al momento de escribir este artículo, podría reducirse más para finales de año. La plata tendería a volverse más cara en términos de oro.

En suma, la escena que ha acaparado el rey de los metales durante los últimos meses, podría ceder espacio y hasta el rol protagónico a su compañera, la plata, en lo que queda de 2013 y/o durante 2014. De esto le estaremos informando con toda oportunidad. No los pierda de vista porque sin duda, esta obra, está lejos de terminar.

domingo, 20 de octubre de 2013

EL ORO SALTA DE NUEVO A “BACKWARDATION”




Apenas el 1 de octubre pasado, relatábamos que el oro había salido de la condición de “backwardation” (retroceso). Ésta ocurre cuando el precio al contado “spot”, es más elevado que el de los contratos de futuros más cercanos. Eso constituye una anomalía, pues lo contrario –el “contango” (cuando los futuros son más caros que el “spot”), es la situación normal. Una curva ascendente.

La tendencia desde agosto había sido a una reducción de la “backwardation”, que se perdió de manera temporal a partir del 20 de septiembre.

La intensidad de este estado es medida con dos indicadores descubiertos por el Prof. Antal E. Fekete, la Base y la Cobase del oro, que dan seguimiento de manera inversa a la relación que guarda el precio “spot” con respecto a los futuros. Una base negativa y una cobase positiva indican “backwardation”.

Para ilustrar mejor la Base (líneas en azul) y la Cobase (líneas rojas), mostramos en ese entonces la gráfica siguiente –cortesía de Sandeep Jaitly de Feketeresearch.com, con corte al 1 de octubre. En ella se aprecian las lecturas observadas para los contratos de diciembre y febrero (líneas difuminadas) ya en “contango”.

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Sin embargo, algo cambió súbitamente.

A medida que nos acercamos más al vencimiento del contrato de diciembre, señalamos que la “backwardation” volvería, y así se presentó. La novedad en todo caso es que esto sucedió de forma abrupta, gracias a una caída en las cotizaciones que llevaron al metal a pasar de 1,329.50 dólares la onza (London PM Fix) el 8 de octubre, a 1,265.50 tres días después.

Un precio más bajo presiona al mercado, pues a menores cotizaciones los tenedores físicos de oro se resisten más a desprenderse de él. Eso es lo que significa la “backwardation”: la curva se invierte porque el oro “escasea”, de modo tal que los demandantes se ven obligados a comprarlo a precios por encima de los futuros.

En teoría, eso le da una ganancia de “cero riesgo” al vendedor de oro, pues puede liquidar su metal físico y de inmediato comprar con ganancia un contrato de futuros de oro más barato a diciembre.

La gráfica actualizada al 15 de octubre, da cuenta de este “salto” del oro de vuelta a una lectura de cobase positiva (“backwardation”) para el contrato a diciembre, y se anticipa que el de febrero (líneas difuminadas) está a solo días de entrar al mismo territorio.

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Aunque los precios se han recompuesto a niveles de 1,316.50 (London PM Fix) el viernes pasado, la cercanía con el vencimiento impediría esta vez que la cobase vuelva a ser negativa.

Quizás la mejor forma de ver y entender la backwardation, es que a medida que las condiciones económico- financieras del mundo empeoran, la propensión de las personas a acumular valor a través de dinero real (oro y plata), aumenta. Eso explica por qué esos metales preciosos monetarios, como lo confirman las lecturas de la base y la cobase, siguen saliendo de la circulación.

Con cada descenso en el precio, las “manos fuertes” de esos inversores están entrando a demandar metal físico por el que están dispuestos a pagar incluso, un premio más elevado para recibirlo hoy, en vez de una mera promesa futura de entrega, aunque luzca más barata.

Del otro lado, el de los vendedores, las “manos débiles” que sueltan sus tenencias cada día son proporcionalmente menos, y la “debilidad” de las que quedan es menor cada vez en términos relativos. Eso confirma que tendemos hacia el día en que solo las manos fuertes rijan el mercado (backwardation permanente), y se resistan a entregar más su metal en términos de precios expresados en divisas fíat (dólares, euros, pesos, etc.), cualquiera que estos sean.

Ese repudio dará pie a un intercambio directo (trueque) entre los tenedores de dinero real (oro y plata) y los de mercancías, sean estos personas o países enteros. A eso el profesor Fekete, fundador de la Nueva Escuela Austríaca de Economía, lo ha descrito como un fenómeno de hiperdeflación. Justo por ello es indispensable mantener esos metales preciosos en propia mano.

El trueque es el último estadio de un proceso deflacionario, que en los hechos implica un rechazo al falso papel “dinero”, y a las deudas expresadas en sus términos: el punto culminante de la Gran Depresión del siglo XXI que estamos viviendo.

Todavía muy pocos logran ver la gravedad y alcances de esa crisis, que se sigue agravando con la actual impresión masiva de divisas (QE) de los mayores bancos centrales del orbe, y la absurda y perjudicial política de estimular la economía con más créditos/deudas, a la que por cierto pretende sumarse México.

Los que sí la ven, continuarán acumulando y escondiendo en silencio su oro y plata, dejando huella en la inocultable backwardation del mercado. El mensaje secreto, ha sido descodificado.

miércoles, 16 de octubre de 2013

LA HIPERDEFLACIÓN QUE VIENE




Imagen: Forbes México
En ésta, la última entrega de la serie sobre el Manifiesto de la Nueva Escuela Austríaca de Economía (NASOE), explicaremos por qué el Prof. Antal Fekete ha reiterado su advertencia de que el desenlace del actual experimento global con divisas irredimibles será hiperdeflacionario.

En el artículo anterior, tocamos el punto de que la falta de profundidad en el estudio de la especulación por parte de los seguidores de la Escuela Austríaca “clásica” post Mises, los llevó a no desarrollar indicadores como el de la Base y la Cobase del oro –estudiados por la NASOE, que evidencian de manera inequívoca que, otra vez, este metal junto con la plata están saliendo de la circulación para “esconderse” en manos privadas.

La Base tiene su origen en el mercado de materias primas agrícolas. Una Base alta y creciente indica abundancia de existencias; una Base baja y descendente, escasez del producto.

En términos muy simples, la Base es la diferencia que hay entre el precio de los contratos de Futuros más cercanos y el del metal al Contado (spot). La Cobase es la que se obtiene de deducir del precio “spot”, el del futuro correspondiente.

Si la base es positiva –como normalmente ocurre, la condición de mercado es de “contango”, y si es negativa, hay “backwardation”.

Esta última situación es la que nos envía el mensaje de que los metales preciosos monetarios (oro y plata) se están “escondiendo”, escaseando, pues la backwardation del oro solo puede presentarse si cada vez más y más tenedores de metal físico se resisten a venderlo, sobre todo, a causa de los bajos precios.

La tendencia de la backwardation por lo tanto, es a agravarse hasta el extremo en que se convierta en una condición de mercado permanente, como consecuencia de la impresión masiva de billetes de los principales bancos centrales, y de las impagables deudas que se siguen acumulando sobre todo en Occidente, en los países llamados “ricos” que en realidad son solo los más endeudados.

El punto crítico se alcanzará cuando ningún propietario de dinero real (oro y plata) esté dispuesto a enajenar su tesoro a precio alguno expresado en divisa fíat (dólares, euros, pesos, etc.).

A principios de este mes reportamos que el contrato de oro a diciembre había salido temporalmente de backwardation, pero las recientes bajas en los precios hacen prever que, de nuevo, habrá de presentarse. Por supuesto, estaremos actualizando la información en unos días más.

Como quiera, lo cierto es que pocos se dan cuenta de que por un tiempo más estaremos entrando y saliendo de esta condición anómala, hasta que se cumpla la previsión de su permanencia.

Menos aún se percatan de lo que implicará el llegar a que nadie quiera desprenderse de su oro y plata a precios en divisa fíat, para comenzar a aceptar tratos solo en intercambio directo (trueque).

A eso se refiere el profesor Fekete, pues el trueque es el último estadio del proceso deflacionario en que nos encontramos, de la que pueden encontrarse pistas también en la descendente velocidad del dinero, sobre todo en los Estados Unidos, que está en niveles mínimos de los últimos 60 años.

Habrá entonces, nos dice Fekete, un “contagio” a otros mercados que incluirán los de combustibles y alimentos. El “efecto dominó” causará un mega colapso de empresas, más desempleo, hambre y desde luego el rompimiento del orden público alrededor del mundo.

La NASOE sigue advirtiendo a las autoridades políticas y  monetarias que lo peor de esta gran depresión aún está por venir, y al corregir los errores de la Escuela Austríaca después de Ludwig von Mises, propone la alternativa real de solución con un patrón oro que de verdad sea funcional –con letras reales pagables en el metal, y del cual ya le dimos detalles en entregas anteriores disponibles en este blog.


El precio a pagar por mantener las actuales estructuras e instituciones financieras y monetarias que nos llevaron a la ruina, es demasiado alto como para no cambiar el rumbo. Esa posibilidad, gracias a la NASOE, por fin está en nuestras manos.

martes, 1 de octubre de 2013

EL ORO YA SALIÓ DE “BACKWARDATION”




Hoy el oro y la plata han tenido una fuerte caída en sus cotizaciones, cuyos mínimos del día fueron de 1,281.70 y 20.57 dólares la onza troy, respectivamente.

Hace un mes, relatamos que pese a haberse reducido, el oro había mantenido su anormal condición de “backwardation” (retroceso). Esto es, que el precio “spot” o al contado era superior al de los contratos de futuro más cercanos, o lo que es lo mismo, que su curva estaba invertida.

Cabe recordar la normalidad del mercado es justo la situación opuesta, conocida como “contango”, en que los precios de futuros son más altos que el “spot”.

El análisis de esta relación entre precio actual y futuro se realiza a través de lo que se conoce como Base y Cobase del oro (gold basis and Co- Basis)

La Base tiene su origen en el mercado de materias primas agrícolas. En términos muy simplificados, la Base es la diferencia que hay entre el precio del contrato o contratos de Futuros más cercanos y el del metal al contado (spot).

Una Base alta y creciente (contango) indica abundancia de existencias, y una Base baja y descendente, lo contrario.

La Cobase, en cambio, se obtiene deduciendo del precio “spot”, el del futuro correspondiente.

Una Cobase negativa es señal de que los inventarios de oro son abundantes. Una positiva (backwardation) indica que el oro está “escaso”.

Esto constituye una anormalidad porque en realidad no existe la “escasez” de oro, entendida como un agotamiento de sus existencias. ¿Por qué? Porque casi todo el que ha sido extraído de la tierra permanece con nosotros, atesorado, gracias al elevado valor que la gente le otorga. Esta es la razón principal por la que no debe ser considerado como cualquier “materia prima”. No es una más de ellas.

Ahora, lo estrecho del mercado solo es posible si los tenedores del metal no están dispuestos a enajenarlo a determinados (bajos) precios.

En agosto, le relatamos que la backwardation había disminuido gracias a la subida de precio que el rey de los metales observó desde el 28 de junio, cuando toco piso en 1,192 dólares (London PM Fix), hasta el máximo alcanzado el 28 de agosto de 1,419.50 dólares la onza troy (London PM Fix). Mayor precio convenció a más tenedores a traer su oro al mercado.

Durante septiembre esta circunstancia continuó. Aunque el oro durante todo el mes se mantuvo por debajo de 1,400 dólares la onza troy (1,348.80 fue el promedio del London PM Fix), al final logró salir de la backwardation el 20 de septiembre. La lectura actual de la Cobase es de -0.10 % (-30 centavos).


El gráfico siguiente –cortesía deSandeep Jaitly de Feketeresearch.com, ilustra los momentos exactos en que los contratos de oro a diciembre y febrero (líneas difuminadas) salieron de backwardation. Las líneas rojas representan la Cobase y las azules la Base.



De forma paralela esto también se vio reflejado en que la tasa GOFO (Gold Forward Offered Rate) a un mes, pasó nuevamente a terreno positivo de forma constante a partir del 13 de septiembre.

No obstante, reiteramos que es de esperar que la backwardation vuelva a presentarse a medida que nos acercamos a su vencimiento. El proceso se aceleraría conforme bajen más los precios.

Reiteramos que el análisis y seguimiento de la Base y Cobase del oro, el dinero real, es fundamental para entender lo dañado que está estructuralmente el sistema monetario global, enfermo por tanta deuda e impresión de divisas fíat (sin respaldo).

El Prof. Antal Fekete, fundador de la Nueva Escuela Austríaca de Economía, ha insistido que la tendencia es hacia una backwardation permanente del oro, que significa que seguirá siendo acumulado y por ende sacado cada de la circulación, en cantidades crecientes, por los inversores más avezados.

Esto, con un sistema de reserva fraccionario como el que opera en este mercado, significa que el final del camino es un barranco hacia el incumplimiento de pago/entrega del metal, y por tanto, hacia el colapso del mercado de futuros y del sistema financiero internacional. No hay oro suficiente para todos.

De ahí que la preferencia por el dinero real siga prevaleciendo, como se observa en los niveles de Base y Cobase actuales, cuyas lecturas no tienen precedentes.

En estas circunstancias, no debemos perder de vista lo que ocurre en el mercado de futuros del Comex (Commodity Exchange). En este blog le informamos hace un mes, que el “ratio de cobertura” se encontraba en 94 “dueños” por onza de oro registrado (“registered gold”) en sus bóvedas.

Ese indicador se obtiene dividiendo el Interés Abierto por el oro “registrado”, es decir, aquel susceptible de entrega contra algún contrato que no ha sido cerrado.

La actualización de los datos nos confirma que esta posición se sigue agravando, pues el ratio ya se encuentra en el histórico de 108 “dueños” por onza de oro (gráfica de Sandeep Jaitly).



El metal precioso sigue saliendo de las bóvedas del Comex. No hay lingotes que alcancen.

Todo lo anterior, reafirma que la salida de la backwardation será temporal, y que la tendencia sigue siendo hacia la permanencia.

Así pues, los refugios financieros más antiguos que existen, seguirán brindando amparo ante del colapso financiero mundial que se avecina. Las inversionistas con “manos fuertes” deberán seguir aprovechando cada baja importante para incrementar sus tenencias de oro y plata físicos, los últimos extintores de deuda, o de lo contrario corren el riesgo de ser una víctima más de la quiebra inevitable del sistema. La advertencia, ahí queda.

lunes, 6 de mayo de 2013

MERCADO DEL ORO: ¿NUEVO ATAQUE INMINENTE?

Guillermo Barba y Antal Fekete
Este domingo fue publicada en The Daily Bell, una extraordinaria entrevista realizada al Prof. Antal Fekete, fundador de la Nueva Escuela Austríaca de Economía. 

Dada la profundidad e importancia de los temas ahí expuestos, este blog dedicará el espacio necesario a comentarlos, pues sus ideas dan sustento desde la academia, a lo que algunos de los más avezados inversores y periodistas, observan y comentan en su diaria actividad.

De entrada, por ejemplo, la tan comentada caída en el precio del oro.

Fekete considera que éste, el precio del metal, se dirige hacia la “extinción”. No cree que el oro vaya rumbo a cotizaciones de cinco dígitos, o en todo caso, considera que antes de que eso suceda, la “backwardation” permanente en su mercado habrá cerrado “todos los mercados de futuros”. Un desastre, desde luego.

¿Qué es “backwardation”? Es la condición del mercado que se presenta cuando la llamada “Base del oro”, es negativa. En términos muy simples, la “Base” es la diferencia que hay entre el precio del contrato de Futuro más cercano y el del metal al Contado. Si ésta es positiva, que sería lo normal, la condición es de “contango”, y lo opuesto, donde estamos ahora, “backwardation”.

Una explicación más amplia de esto la encuentra en un artículo previo: Daños Inminentes, el Oro se Acaba.
Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, nunca imaginó que miles de millones de dólares de los que está imprimiendo mes a mes, se irían para comprar el metal, con lo que la “Base del oro” (gold basis) se hundirá más, empujando así la tendencia de la “backwardation” a volverse permanente. Un signo inequívoco de que la disponibilidad de oro al contado, es cada vez menor.

Por supuesto, no es que el oro se esté terminando, sino que cada día sus tenedores son menos propensos a desprenderse de él, para abastecer al mercado. Esto, incluso ante la posibilidad real de obtener ganancias libres de riesgo, pues estando en “backwardation”, pueden vender su oro físico y en el mismo instante, comprar un contrato de futuros que se los reponga,  para entrega posterior, a un precio más bajo.

Una permanente y creciente Base negativa, por tanto, indica que los inversores en oro despreciarán esta tentadora oferta, ante el riesgo creciente de que la promesa de entrega, se quede en eso. Ese es el colapso del mercado de futuros del que bien nos advierte Fekete.

Una vez que éste ocurra, el oro no podrá ser comprado a ningún precio, y estaría solo disponible a través del trueque (intercambio directo) –el último recurso durante la deflación, que traería como consecuencia el colapso del sistema monetario global. Así se echa por la borda el viejo mito de que el oro solo es atractivo en épocas de elevada expectativa inflacionaria.

Este posible escenario ha sido desestimado por la mayoría de los economistas, que no ven lo que tienen delante de sus ojos: “la mayor contracción económica” de la historia, como la denomina.

Fekete es contundente: keynesianos y monetaristas han desaparecido la diferencia entre materias primas ordinarias y materias primas monetarias (oro y plata), y con ello, cometido un grave error.

Carl Menger, en “On the Origins of Money”, explica la preferencia de las personas en su interactuar, por seleccionar como medio de intercambio general a las materias primas más líquidas, o lo que es lo mismo, a aquellas cuya utilidad marginal disminuye al ritmo más bajo de todas, lo que las vuelve únicas y distintas: los metales preciosos monetarios.

En otras palabras, el apetito por el oro y la plata para cualquiera, prácticamente no tiene límites en cantidad, como sí por ejemplo para el trigo o el maíz, justo por su capacidad de ser liquidados (intercambiado) por casi cualquier cosa que se desee, en cualquier momento, incluso tan lejano como años, décadas o más allá, pues se pueden atesorar. Estas cualidades, los convirtieron en dinero.
Imagen: Silverbearcafe

Fekete dice que por esta razón, el oro no obedece la Ley de la Oferta y la Demanda, pues puede darse que un precio más alto no traiga consigo mayor oferta. Es más, a veces provoca que ésta disminuya –por la reticencia de las “manos fuertes” a deshacerse de él, y no solo eso, sino que la amenaza de precios del “oro” papel que se desploman en el tiempo, lejos de asustar a los inversores, los induce a aumentar la demanda de entrega física del metal, como está sucediendo.

Por eso, más allá de la observación del precio del oro, es mucho más importante dar seguimiento a su Base (Futuro – Contado), su Cobase (Contado – Futuro) y a su interacción, que nos revelará qué tan cerca estamos de la fase permanente de “backwardation”.

Fekete piensa que Bernanke ha despertado a los peligros que esto implica, y que por ello estaría tratando de detener el estado actual de “backwardation”, en tanto que huele de cerca la peor de todas sus pesadillas, la deflación.

La vía es la misma de siempre: atacar los precios del oro vendiendo cantidades ilimitadas de futuros, a través de sus “títeres”, como denomina a los Bullion Banks (bancos especializados en metales preciosos). Claro, insistimos, lejos de asustar a los inversionistas como desea, genera el efecto contrario. La gráfica de más adelante es elocuente.

Lo anterior, nos lleva a pensar en la posibilidad real de que, en el futuro más o menos cercano, un nuevo gran ataque al mercado del oro se presente. Todo dependerá del comportamiento de la base y la cobase.

El siguiente gráfico (cortesía de monetary-metals.com) es contundente. Los manipuladores intentaron sacar al oro de territorio de cobase positiva (backwardation), y lo lograron momentáneamente, desde el +0.18% el 12 de abril, hasta -0.08% el día 16, justo después de los desplomes de los días 12 y 15.

Sin embargo, la victoria fue pírrica, y además, la cobase (línea roja. En azul la "Base") aumentó casi de inmediato a +0.26% para el 1 de mayo. La siguiente ocasión, necesitarán una “artillería” más pesada.

Como sea, lo cierto es que en cada ocasión los ataques serán menos efectivos, y el apocalíptico escenario planteado por Fekete, estará más cerca.