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miércoles, 29 de octubre de 2014

UNA GRAN DEFLACIÓN SE APROXIMA (IV)




Imagen: Reuters
En el artículo anterior describimos el proceso de destrucción de capital que la política de operaciones de mercado abierto de la Reserva Federal (Fed) estadounidense –en esencia compra de bonos para monetizar la deuda gubernamental–, está trayendo al mundo. Como resultado de ello, se prepara el terreno económico para una devastadora gran deflación que, en el fondo, era lo que se supone buscaban evitar a toda costa los banqueros centrales con sus “estímulos” de creación ilimitada de dinero.

Como ya se explicó, a través del mecanismo de transmisión de la especulación “libre de riesgo” en el mercado de bonos, producto de aquellas intervenciones en el mercado abierto, las tasas de interés tienden a caer en todos los vencimientos. Las consecuencias centrales que comentamos en el artículo anterior son tres: el incremento en el valor de liquidación de la deuda, el deterioro de los términos de intercambio del trabajo y el desvanecimiento de las cuotas de depreciación.

De manera que la reposición a tiempo del capital desgastado se vuelve imposible. El Prof. Antal Fékete, fundador de la Nueva Escuela Austríaca de Economía (NASOE, por sus siglas en inglés), explica que lo mismo le ocurre a los bancos, que ven cómo su capital es insuficiente en un ambiente de tasas descendentes de interés. Critica asimismo que la práctica de la contabilidad pase por alto los mencionados efectos de esta manipulación del mercado. A causa de ello, las pérdidas pasan disfrazadas como ganancias, y falsas utilidades son pagadas como dividendos y compensaciones. Este proceso se acelera cada vez más conforme empeora la caída en los tipos de interés. El resultado no puede ser otro que la deflación.

El desgaste del capital, su destrucción, provoca que cada vez más empresas cierren sus operaciones, y las que quedan, se vean obligadas a competir más ferozmente por la menguante demanda en un ambiente recesivo, a través de la baja de precios. La Fed volverá cada vez a intentar crear inflación comprando bonos del Tesoro, pero como ya vimos, eso solo empeora las cosas al tirar aún más los tipos de interés, y el capital productivo se erosiona cada vez más rápido.

Fékete argumenta que la especulación juega un papel principal en la formación de los precios, y de este modo, las bajas de estos en el mercado de materias primas por erosión de capital, se ven agravadas en la medida en que los especuladores saquen sus fondos de éste hacia el mercado de bonos, donde existen las citadas ganancias “sin riesgo”, desconocidas en la esfera de las “commodities”. En suma, el círculo vicioso se cierra así: la “mano negra” de la Fed empuja la especulación “libre de riesgo”, que es el impulso inicial para la caída en las tasas de interés, las estructura descendente de estas causa una erosión del capital que dispara la baja de precios, y esto, aumenta la presión sobre las tasas de interés que se comprimen más. El banco central quiere catapultar la inflación, pero en ese afán, sus operaciones de mercado abierto solo crean más especulación y el ciclo se repite.

Las enseñanzas de Fékete y la NASOE por supuesto, se ubican dentro de la tradición de la Escuela Austríaca fundada por el gran Carl Menger, y luego continuada por Ludwig von Mises y Hayek en el siglo pasado. En este sentido, existe plena coincidencia con la teoría austríaca del ciclo en la cual, la manipulación a la baja de la tasa de interés a través de la política monetaria resulta en malas inversiones de los empresarios. Sin embargo, Fékete va más allá en el sentido de explicar el rol protagónico que juega la especulación generada por las intervenciones del banco central, que comprime los tipos de interés en todos los plazos.

Asimismo, Fékete expone lo que llama el “talón de Aquiles” del keynesianismo, la corriente económica predominante, que predica los peligros del “exceso de ahorro” y el “subconsumo”. El profesor los califica de tonterías, debido a que no hay razón para que la sociedad no sea capaz de ajustar las necesidades de aquellos de sus miembros que tienen que ser ahorradores netos, por lo general los más jóvenes, y de aquellos que son consumidores netos –las personas mayores. Lo anterior claro está, solo es posible en un sistema de dinero sólido con mercado libre, no bajo el fraudulento dinero fíat. Ese talón de Aquiles keynesiano se halla pues en su tratamiento del capital, o mejor dicho, en su omisión al no exponer los peligros de la destrucción de capital. Cuando esta ocurre, aquel debe ser repuesto, de lo contrario, las consecuencias económicas son devastadoras.

Como advierte Fékete, la sociedad no puede seguir viviendo con el mismo nivel de seguridad y confort con menos capital. En el keynesianismo, como señala la Escuela Austríaca, no se observa en el ahorro un objetivo de incrementar el poder de compra futuro de los ahorradores. Para ellos, la inversión está en función de la tasa de interés, que entre más baja, la propicia más. Su error pues está en no comprender que esa tasa no ha ser manipulada, y que si desciende, debe ser solo en un mercado libre y gracias a la abundancia de ahorro, que por cierto, junto con el capital, están aniquilando con cada recorte artificial de los tipos. Manipularlos pues, sólo conduce al colapso. La NASOE va más allá y critica además la confusión keynesiana entre crédito y capital, y en especial, entre expansión del crédito y acumulación de capital. No son lo mismo.

Por lo anterior, es absurdo que nuestras autoridades financieras y monetarias continúen siguiendo las recetas equivocadas de solución a la crisis global actual. La siguiente entrega, estará dedicada justo a las confusiones keynesianas entre causa y efecto que mantienen a la economía global, navegando en aguas turbulentas.

miércoles, 26 de marzo de 2014

ANTAL FEKETE: THE US IS THE NEW FALLING ROMAN EMPIRE (EXCLUSIVE INTERVIEW)




Prof. Antal E. Fekete
The Inteligencia Financiera Global blog (Global Financial Intelligence Blog) is pleased to present this exclusive interview with Prof. Antal E. Fekete, founder of the New Austrian School of Economics, monetary scientist, proponent of the gold standard and a critic of the monetary system based on irredeemable currency (fiat money).

Thanks for accepting this interview.

- Prof. Fekete, why did you decide to found the “New” Austrian School of Economics (NASOE)? Did you find something wrong within the “old school”? What about Carl Menger and Mises?

- What I have found was that post-Mises Austrian economists, but already Ludwig von Mises himself, had substantially deviated from Carl Menger’s teachings for the worse. Thus in my view a rather large portion of the post-Mises Austrian economists’ research is in error. I took it upon myself to criticize the deviation from Menger and correct it. The list includes their dismissal of Adam Smith’s Gold Bills Doctrine, the theory of interest as distinct from the theory of discount, to name but a few. The New Austrian School of Economics (NASOE) was launched under the slogan: “Back to Menger!”

- We know you don’t support both the Keynesian and Monetarist theories. What’s wrong with them? What’s their biggest mistake, if any?

- The biggest mistake of Keynesianism and Friedman-style monetarism is that they favor the destabilization of the interest rate structure that was stable before, but had started gyrating and, more recently, plunging into the black hole of zero interest. All this was in consequence of Keynes’ and Friedman’ success in undermining and ultimately overthrowing the gold standard.

- If these two theories are wrong, why do you think they have become the mainstream all around the world? Were they imposed by somebody?

- They became mainstream for reasons of their demagoguery. They are designed to appeal to one’s sense of justice: antidote against misery amongst plenty. They take advantage of the appallingly low level of education based, as it is, on envy. It is characterized by an almost complete neglect of the aprioristic branches of science: logic, mathematics and economics. And I say this as a professional mathematician. Keynes ensnared F.D. Roosevelt; Friedman ensnared Nixon. These two presidents were happy to trample upon the United States Constitution at their bidding. As a consequence the gold standard was destroyed and irredeemable currency was foisted upon American citizens in 1933 and, on every inhabitant of the Earth in 1971. At the same time the gold of the people was looted by the government.

- Can authentic capitalism thrive under a fiat monetary system, which is based on exponentially growing debt?

- Obviously not. Signs that the grand experiment with global irredeemable currency is an unmitigated failure are all around us.

- Is the so called “Welfare State” legitimate under capitalism or is it a sort of socialism?

- The Welfare State is a shameless Ponzi scheme whereby costs are kicked upstairs and charged to future generations. It is a scheme to enslave the unborn. The fact that the electorate allowed itself to be conned into accepting it is indicative of the extremely low level of education in the world. It does not even deserve to be called “education”. A more accurate term would be “training future serfs”.

By contrast, socialism is not a con scheme. It has been embraced by some highly intelligent people who allowed their actions to be guided by their compassion and emotions rather than their intellect and cold reasoning. There was a saying in Germany during the last decades of the 19th century that went like this: “If you are in your twenties and not a socialist, then you have no heart. But if you are in your forties and still a socialist, then you have no brains.”

- If our fiat monetary system is doomed, should we return to sound money by using gold and silver coins once more? How could we have a practical and “renewed” gold standard?

- The transition is simpler than most people think. There is no need to challenge the authority of the Fed that would be futile anyhow, nor is there need to wave the red cloth of a gold standard in front of the paper bull. It would suffice if one jurisdiction, e.g., the UK with its gold sovereign, or Switzerland with its gold Vrenely (20 Chf. coin), or France with its gold Napoleon, or Hong Kong with its gold Panda opened its Mint to gold (and silver).

In more detail, if one jurisdiction guaranteed that the Mint would stay open for the unlimited coinage of gold and silver through thick and thin, in particular, if it would mint all the gold brought to it regardless of quantity, then the problem were largely solved. Gold mines from all over the world would flock to the Mint and deliver their output in exchange for gold bills payable in the standard coin in 91 days (the time it takes to refine the metal and strike the coins). The gold mines in turn would auction off their gold bills to the highest bidder (to the party offering the lowest discount from face value). In this way a credible gold discount rate would be established, that is not rigged by central banks and the banking establishment.

There is a huge latent demand for these gold bills since for the past four score of years the world has been forcibly deprived of the possibility of exchanging cash gold for gold income. The great insurance companies and pension funds would scramble to get these gold bills as they presently have no good assets to cover their mounting liabilities. But so would also the great trading houses financing world trade in food, fuel and fodder, because the petrodollar is showing fatigue at a highly dangerous level and could collapse under stress any time. The jockeying of other currencies to step into the shoes of the petrodollar is in vain. They cannot compete with the gold bill. They can only engage in petty currency wars.

Likewise, silver producers would draw silver bills on the Mint and auction them off at the silver discount rate, thus providing alternative financing for trade in other staple products. This would be tantamount to the remonetization of silver, that would recapitalize the world economy with its capital in a shambles. It would  be an incredible reversal of history.

The beauty of the plan is that there is no need to storm and invade the Fed headquarters on Constitution Avenue to throw the rascals out. The Fed can go on with its mindless inundation of the world with paper dollars. Once its monopoly is broken, the decision to choose the currency lies with the people. Let the people decide whether they want paper money, or whether they want gold coins in exchange for their goods and services! If Congress is unwilling or unable to restore the monetary clauses of the Constitution, and if the Executive and Judiciary Branches fail to do their duty in protecting the country from the ravages of currency debasement by the Fed usurping unlimited power, then the people should take the law into their hands. They can do it by coining their gold and silver at whichever Mint they can.

Imagen: Elimparcial.es
- How probable is that bills backed by gold will start circulating spontaneously as you suggest? Could it be just as soon as a Mint is  opened to gold somewhere in the world?

- Fairly high. If it hasn’t happened yet, it is because the countries unhappy with the petrodollar are jockeying for elevating their currency to the status a “world reserve currency” to replace it. That’s the plum. The euro was conceived in sin as it was envious and wanted to take over the turf of the petrodollar. It did not want genuine reform. Unknown to most observers, we are in the midst of petty currency wars to decide the issue of hegemony among the contenders. Whose defaulted promise will serve the world best? Sooner or later the warring parties will realize that their efforts are in vain. The gold bill is far superior to any irredeemable promise, however sugar-coated it may be.

- Silver was demonetized in the 19th Century and gold 100 years later. Do you think it was a premeditated attack? Could it be part of a “long term plan” to pave the way to fiat money?

- It took me a long time to find the answer to this question. The silver standard has fallen victim to a conspiracy of two upstart states: the Union victorious in the Civil War against the Confederacy, and the newborn German Reich victorious in the Franco-Prussian war against France. You just have to ask the question: cui bono? (in whose real interest were these wars waged?) Of course, conspiracy theories are notoriously hard to prove. But then, they are just as hard to disprove. The culprit was a secret consortium of 19th century multinational banking houses operating with the connivance of the victorious governments. The consortium accepted the discipline of a gold standard temporarily. Having successfully sabotaged the silver standard, it was more than confident that it would in due course be also successful in sabotaging the gold standard. Lo and behold, that’s exactly what they did during the intervening 100 years.

- What’s “Money” from a Mengerian point of view?

- Menger defined “money” as the standard coin struck from a monetary metal. The senior metal is more marketable than any other commodity. This means that its marginal utility declines at a lower rate than that of any other. In practical terms, the spread between the asked price and bid price of the most marketable commodity diminishes more slowly than that of any other commodity as ever greater quantities are offered for sale in the markets. Like it or hate it, the most marketable commodity is gold. The junior metal is more marketable than any other commodity save gold. Like it or hate it, the second most marketable commodity is silver, even after the unprecedented abuse it was put through during the 100-year period between 1873 and 1973.

- You know, many people follow only the price of gold and say: “gold is going up (or down)”. They forget about a more important concept: value. What’s the difference between “price” and “value”? Should people care more about the “price” or the “value” of monetary metals?

- That’s right, the term “price of gold” is just as meaningless as the “length of the yardstick”.  I am amused no end as gold bugs play into the hands of their water-torturers. They parrot the media that “the price of gold has gone up from $1000 to $1300 in no timed at all”, when they should really say that “the dollar has lost about 23%, or almost one quarter of its value in no time at all”. In the eyes of people the price of gold is the same thing as the value of gold (since for all other goods the two concepts coincide). That’s exactly what the managers of the irredeemable dollar want people to believe. This puts the catastrophic collapse of the dollar in the most favorable light. But as a matter of fact the price of gold and the value of gold are two different things. The value of gold is constant while its price gyrates, meaning that the value of the dollar gyrates. This fact must be stone-walled at all hazards. People must be kept in darkness concerning the danger that the value of the dollar, like the World Trade Center, threatens to collapse and bury them under the debris at a time when they least expect it.

- Many people including famous academics believe that the current monetary system with the USD as the “reserve” currency is sustainable, regardless of the fact that the Fed and all other central banks are busy printing unlimited amounts of fiat money. Do you agree?

- Of course I don’t. I am not going to question the intellectual honesty of these gentlemen. Instead I try to rationalize their thinking. They can only think in terms of linear models, thus completely ignoring the dynamics of the case. There is a critical point beyond which debasement becomes non-linear, read: uncontrollable. They deliberately ignore the consequences that follow with the inevitability of the laws of science.

- On the other hand, many analysts contend that QE eventually will lead to “hyperinflation”. Do you agree?

- I emphatically disagree. Quite to the contrary, QE (a stupid euphemism for what should simply be called the monetization of government debt) leads to deflation through the erosion of capital. The chain of causation is this: QE means bond purchases, or increasing bond price. But this is no good news to entrepreneurs. It is very bad news indeed. It means that their capital is being vaporized. Why? Well, their capital is akin to bonded debt. It must be carried in the liability column of the balance sheet, not in the asset column. Therefore increasing bond prices force a decrease of capital, not an increase as naïve people think. Erosion of capital across the board is deflation, not inflation. The deficit on capital account must be replaced through the injection of new capital, the same way as the physical capital of a firm must be replaced after an accidental fire destroyed it. If it isn’t, then the enterprise will collapse unexpectedly in due course. It is known as the “sudden death syndrome”.

The bitter end of QE is not hyperinflation. It is depression, decapitalization, the paralysis of the economy. That’s what was happening in the 1930’s, and that’s what is happening right now. In the early 1920’s the Fed, quite illegally, introduced the policy of open market purchases of bonds, as QE was then called. That was lethal to the struggling economy already softened up as rotting fruit on the tree, ready to drop off at any moment. I may be in the minority of one, but I shall doggedly maintain that the Great Depression was man-made: it was the result of the artificial undermining of the interest-rate structure through bond purchases of the Fed.

- Is the Quantity Theory of Money false?

- The Quantity Theory of Money is the most destructive pseudo-theory in the history of science, causing enormous mischief. It is hard to see how serious scientist could treat it with respect. It may be valid only under the most restrictive circumstances such as the complete absence of financial and real estate markets in the economy, when extra money cannot be used for anything but buying commodities.

- You have stated that gold does not obey the Law of Supply and Demand. Why?

- Gold is a monetary metal. Its marginal utility for all practical purposes is constant. When the pathology of the regime of irredeemable currency becomes manifest, the demand for gold is increasing but will not bring out an increase in supply. On the contrary, it will lead to a decrease. It’s vintage Gresham: bad money drives out good money. Gold is the best money we have.

Antal E. Fekete
- Could you explain the concepts of gold “basis” and “co-basis” and why NASOE studies their interplay?

- The concept of basis first emerged in the grain futures markets in Chicago in the 19th century. Of course, at that time  there was no gold futures trading, so there was no question of a gold basis. Gold futures trading started at the Winnipeg Commodity Exchange in Canada in 1972 (before 1975, when it was still illegal in the United States to own and trade monetary gold). I went to Winnipeg to study the gold basis first hand. I think I was the first to introduce the concept of gold basis in academic discourse.

It took several years before it became clear that the behavior of the gold basis is very different from that of the wheat basis, for example. It cost the job of the chief economist of COMEX who could not solve the puzzle. The wheat basis exhibits a cyclical pattern indicative of the crop year. The gold basis exhibits a vanishing pattern indicative of the flight of monetary gold going into hiding. Strictly on the basis of logic I predicted the coming of gold backwardation.

- What is gold “backwardation” and why is it important as an indicator of the current financial mess? Can that backwardation become permanent?

- Backwardation simply means that the basis goes negative. It is a regular feature of the futures markets in agricultural commodities. It occurs at the end of the crop year when grain is drawn down in the elevators which are getting ready to receive the new crop. At that time contango is restored. Contango is the opposite of backwardation; it means that the basis is positive.

Unlike backwardation in grains, backwardation in gold is highly anomalous. It is indicative of a great underlying disturbance. The normal state of the gold futures market is contango.

The definition of gold basis is the difference between the futures price of gold for nearby delivery and spot price of gold (the price of gold for delivery on the spot).

My student Sandeep Jaitly, following Menger’s thoughts, introduced a refinement that turned out to be pregnant and all-important for the theory of basis, contango and backwardation. In Menger’s world price is never monolithic; it splits into the higher asked price and the lower bid price. Actual transactions take place between the two, and the problem economics is called upon to solve is how the asked and the bid price are formed. Accordingly, Sandeep refined the definition of basis as the difference between the asked price for delivery in the nearby future and the bid price for delivery on the spot. At the same he introduced the companion concept of cobasis as the difference between the bid price for delivery in the nearby future and the asked price for delivery on the spot. The basis is the guiding star of the warehouseman when he decides to carry the physical good in preference to the futures contract (that is, he increases his inventory on a net basis); the cobasis is his guiding star when he decides to “decarry” the physical good in preference to the futures contract (that is, he decreases his inventory on a net basis). Thus the theory of futures market trading is seen as the theory of warehousing (as opposed to Keynes’ badly misconstrued theory of insurance).

The interplay between the gold basis and gold cobasis turns out to be all-important. The fact is that, although the gold basis at first is only nibbling at negative values, as the flight of monetary gold continues unabated the gold futures market will ultimately plunge into permanent backwardation from which there is no return (just as there is no return from a black hole in physics). NASOE does pioneering work in this area and we are very proud of that. Nobody can predict the actual day when the irredeemable dollar dies, nor can we at NASOE. But we, unlike others, can make qualitative statements about the circumstances under which such a scenario will unfold. There is no question that permanent gold backwardation, when it comes, will herald not just the death of the irredeemable dollar, but also the reduction of world trade from multilateral to bilateral, totally insufficient in a complex economy such as ours.

- Do you think from an academic perspective that the gold and silver markets are manipulated?

- I don’t think that they are any more manipulated than they have ever been. All governments in all history have engaged in it. They have always scrambled to amass as much gold as they possibly can, by hook or crook. Manipulation of gold even has a name: it is called mercantilism. It is not a very enlightened policy. A more enlightened policy would be to encourage gold on the go as opposed to gold arrested and incarcerated in central bank vaults.

People must feel secure in their possession of gold. This is a prerequisite of what came to be known as the “golden age” that refers to an epoch when people are willing and happy to spend the gold coin because they are confident that they can always get it back on the same terms. When this confidence is shaken, gold is goes into hiding. This is true not only under the gold standard, but also under the regime of irredeemable currency. When gold enjoys high visibility, it is indicative of good times. When gold takes flight into hoards, good times give way to hard times.

- Prof. Fekete, as you know, China is currently buying staggering amounts of gold. Are the Chinese preparing this way for the collapse of the global monetary system?

- I think it’s prudence. The Chinese civilization is much older than our own. One of its merits is the high regard it has for the virtue of saving. Our own civilization failed this test: it has fallen victim to the siren song of Keynesianism and, later, Friedman-style monetarism, preaching the song of consumerism at the expense of savings and providence.

It is possible, of course that China, in addition to simply being prudent and provident is also preparing for the Armageddon of the collapse of the international monetary system, the danger of which very few people in the West recognize. Certainly the United States made a colossal blunder in letting China to take the leadership in promoting gold as a monetary metal. It will pay a very high price for this stupidity. American universities are hardly equipped to deal with the coming monetary crisis. They have systematically eliminated studying gold money from the curriculum. Scribblings of academic sycophants representing pseudo-science designed to prove that irredeemable currency is the wave of the future have replaced impartial research. Keynesianism as a brainwashing scheme is eclipsed only by Lisenkoism in scope. It is not a merit that Keynesianism did not have to resort to the Gulag and the firing squad in arguing with its opponents. They knew what their duty was and yielded.

- So, is the U.S. the new falling Roman Empire? Is the American dollar the new Roman denarius that is being debased into worthlessness?

- It seems to be the case. The Roman Empire represented the height of scientific knowledge of its time, yet it succumbed to the temptation of monetary debasement that was the paramount cause of its downfall. Likewise, the U.S. represents the height of scientific knowledge of our age, but this did not protect it against the quackery of Keynesianism and Friedman-style monetarism. If we escape disaster this time, it will be by the skin  of our teeth.

- What can the average person do to protect himself from this catastrophe?
Fekete y Barba
- Have gold and a plot of land in the countryside to bury it at night and to grow food when it will no longer be available in the cities.

- You have repeatedly appealed to speculation, its causes and effects, in this interview as well as in your speeches and other writings. Could you say a few words about the economic role of speculation in general?

- Speculation is the Achillean heel of economics. Speculation is absent in Keynesian, Marxian, Walrasian and Austrian economic theory as observed by the Wikipedia article digesting my work. But as Mises said, there are only two ways human beings can deal with future uncertainty: engineering and speculation. If I may add, the first is widely recognized, the second is widely ignored. To make things worse still, speculation is often confused with gambling, although the difference between the two is quite clear. Speculation deals with risks created by nature; gambling deals with risks artificially created by man. In contrast with the former, the latter adds nothing to human welfare. Mainstream economics purposely obscures the issue in misrepresenting speculation in bonds and speculation in gold as dealing with risks inherent in nature. But this is a lie: risks in the gold market as well as risks in the bond market are man-made, more precisely, made by the government following thoroughly bad advice from Keynesians and from Friedman-style monetarists. By nature’s ordination gold is stable and so are interest rates under a gold standard. But by ordnance of governments gold and bonds have been destabilized, causing untold damage to the world economy.

-Any parting thoughts?

-          I would like to draw the attention of your readers to three recent publications of mine that you can find on my website www.professorfekete.com. They deal with the same questions that we dealt with in this interview.
   
Bonds may be defiying dire forecasts but they are not defying logic;  Parts I, II  (March 3, 2014)
   
Why gold standard?  (March 14, 2014)
   

-Thank you for your time, Prof. Fekete.


(Thanks to Victor Huerta for his support on preparing this interview)

martes, 5 de noviembre de 2013

ATENCIÓN: LA PLATA ENTRÓ EN “BACKWARDATION”




Imagen: theprospectorsite.com
En este blog damos un seguimiento puntual al comportamiento a los mercados del oro y la plata, desde una perspectiva muy poco usual –casi desconocida- en el ámbito financiero. Esto es, analizando su Base y su Cobase.

La razón es que ambos instrumentos, nos dan una luz que ningún análisis técnico nos brinda respecto a la mayor o menor tendencia de los inversores a la acumulación física de dinero real: oro y plata. En los tiempos actuales este saber es indispensable, pues nos revela la verdad respecto a las decadentes condiciones del sistema económico y monetario que nos rige.

En el artículo del lunes pasado le explicamos la correlación que existe entre el oro y las tasas de interés en un sistema auténticamente capitalista de libre mercado. Hoy esto no solo no se cumple, sino que además los tipos de interés son manipulados a la baja por los bancos centrales, para “alentar” el crecimiento económico por la vía del gasto y la expansión de deuda/crédito. Mal hecho.

Si nuestra crisis vigente es consecuencia justo del exceso de deuda, consumo y crédito, podremos percatarnos de que querer sanar al enfermo con más de lo que le causó la enfermedad, es tan absurdo como pretender curar al alcohólico comprándole más botellas de lo que se le antoje.

Así pues, mantener deprimidas las tasas e imprimir billetes no estimulará la producción. En cambio, inflará burbujas en activos que van desde divisas, bonos, hasta diversos índices de bolsas de valores, como ya ocurre.

Pero los inversores más avezados en cambio, pondrán como ya lo están haciendo, grandes capitales en dinero real: oro y plata físicos, contantes y sonantes, que por si fuera poco, están a precios en divisa muy por debajo de sus máximos históricos.

Es aquí donde nos sirven la Base y la Cobase.

Ambos son “termómetros” que nos dicen qué tan alta está siendo esa propensión a acumular metales preciosos no en contratos de futuros, no en fondos cotizados (ETFs), sino en lingotes, monedas, etc.

En un sistema de dinero honesto, con mercados libres, esa salida de reservas de oro de las arcas de los bancos haría que comenzara a subir la tasa de interés, para atraer de nuevo ahorros. Sin embargo, como esto no aplica hoy en día, el oro retirado está yendo a parar a manos privadas para esconderse de la circulación, sobre todo en Asia, y en particular en India y China.

En este blog le hemos dado cobertura amplia a las estadísticas que confirman este dicho.

Mientras tanto, en Occidente, gobiernos y bancos centrales siguen cavando más hondo la tumba, rezando porque algún día sus fallidas políticas keynesianas y monetaristas, rindan resultados positivos.

Nadie sabe cuándo llegará el colapso general de la estructura basada en “dinero” fíat (de papel), pero eso es algo poco relevante para quien, sabedor de que la caída es inevitable, se prepara acumulando metales preciosos como lo ha hecho el ser humano desde tiempos inmemoriales. Entre más tiempo transcurra, y más bajos los precios, mejor.

Ahora, para explicar más a detalle lo que son la Base y la Cobase, debemos decir que son indicadores que de manera inversa miden la relación existente entre los precios de los contratos de futuros de metales preciosos, y el precio al contado o “spot”.

En términos simplificados, la Base se obtiene restando del precio del futuro de que se trate, el “spot”. Dado que la normalidad es que los futuros sean más caros que el precio corriente, la cifra debería ser positiva. Esto se conoce en el argot financiero como “contango”. Pero si el resultado obtenido es negativo, muestra una anómala inversión en la curva que se conoce como “backwardation”.

De manera análoga, la medida de la Cobase es obtenida restando del precio “spot” el del futuro que corresponda. Por eso se está en “contango” cuando el resultado es negativo, y en “backwardation” cuando la Cobase es positiva.

Esto último es señal de que hay en el mercado una “escasez” de existencias del metal de que se trate, oro o plata, ante una amplia demanda física.

En este sentido, 2013 es un año sin precedentes en la historia del oro. A la fecha, en sólo 15 jornadas el contrato activo (es decir el más próximo al vencimiento) ha estado fuera de “backwardation”.

En octubre le dimos cuenta de cómo el oro a diciembre volvió a esta situación de manera súbita en la primera quincena, después de haberla perdido el 20 de septiembre. Ahí se mantiene con una cobase positiva o “backwardation” de 0.11% anualizada al corte de ayer.


En la gráfica (cortesía de Sandeep Jaitly de Feketeresearch.com), las líneas azules son para la base y las rojas la cobase. Las más definidas son para el contrato de oro a diciembre, mientras que las difuminadas para el de febrero.

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La nota hoy es que también la plata ha entrado en “backwardation”.

Al mediodía de este martes en Londres, la lectura de la cobase para el contrato de plata a diciembre fue positiva por primera vez en el año: 0.06% anualizado (línea azul base, roja cobase. Gráfica cortesía también de Sandeep Jaitly).

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Este movimiento ha sido más marcado para la plata que para el oro durante la última quincena, lo cual sugiere que el ratio oro/plata, que está en 60.66 al momento de escribir este artículo, podría reducirse más para finales de año. La plata tendería a volverse más cara en términos de oro.

En suma, la escena que ha acaparado el rey de los metales durante los últimos meses, podría ceder espacio y hasta el rol protagónico a su compañera, la plata, en lo que queda de 2013 y/o durante 2014. De esto le estaremos informando con toda oportunidad. No los pierda de vista porque sin duda, esta obra, está lejos de terminar.

domingo, 20 de octubre de 2013

EL ORO SALTA DE NUEVO A “BACKWARDATION”




Apenas el 1 de octubre pasado, relatábamos que el oro había salido de la condición de “backwardation” (retroceso). Ésta ocurre cuando el precio al contado “spot”, es más elevado que el de los contratos de futuros más cercanos. Eso constituye una anomalía, pues lo contrario –el “contango” (cuando los futuros son más caros que el “spot”), es la situación normal. Una curva ascendente.

La tendencia desde agosto había sido a una reducción de la “backwardation”, que se perdió de manera temporal a partir del 20 de septiembre.

La intensidad de este estado es medida con dos indicadores descubiertos por el Prof. Antal E. Fekete, la Base y la Cobase del oro, que dan seguimiento de manera inversa a la relación que guarda el precio “spot” con respecto a los futuros. Una base negativa y una cobase positiva indican “backwardation”.

Para ilustrar mejor la Base (líneas en azul) y la Cobase (líneas rojas), mostramos en ese entonces la gráfica siguiente –cortesía de Sandeep Jaitly de Feketeresearch.com, con corte al 1 de octubre. En ella se aprecian las lecturas observadas para los contratos de diciembre y febrero (líneas difuminadas) ya en “contango”.

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Sin embargo, algo cambió súbitamente.

A medida que nos acercamos más al vencimiento del contrato de diciembre, señalamos que la “backwardation” volvería, y así se presentó. La novedad en todo caso es que esto sucedió de forma abrupta, gracias a una caída en las cotizaciones que llevaron al metal a pasar de 1,329.50 dólares la onza (London PM Fix) el 8 de octubre, a 1,265.50 tres días después.

Un precio más bajo presiona al mercado, pues a menores cotizaciones los tenedores físicos de oro se resisten más a desprenderse de él. Eso es lo que significa la “backwardation”: la curva se invierte porque el oro “escasea”, de modo tal que los demandantes se ven obligados a comprarlo a precios por encima de los futuros.

En teoría, eso le da una ganancia de “cero riesgo” al vendedor de oro, pues puede liquidar su metal físico y de inmediato comprar con ganancia un contrato de futuros de oro más barato a diciembre.

La gráfica actualizada al 15 de octubre, da cuenta de este “salto” del oro de vuelta a una lectura de cobase positiva (“backwardation”) para el contrato a diciembre, y se anticipa que el de febrero (líneas difuminadas) está a solo días de entrar al mismo territorio.

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Aunque los precios se han recompuesto a niveles de 1,316.50 (London PM Fix) el viernes pasado, la cercanía con el vencimiento impediría esta vez que la cobase vuelva a ser negativa.

Quizás la mejor forma de ver y entender la backwardation, es que a medida que las condiciones económico- financieras del mundo empeoran, la propensión de las personas a acumular valor a través de dinero real (oro y plata), aumenta. Eso explica por qué esos metales preciosos monetarios, como lo confirman las lecturas de la base y la cobase, siguen saliendo de la circulación.

Con cada descenso en el precio, las “manos fuertes” de esos inversores están entrando a demandar metal físico por el que están dispuestos a pagar incluso, un premio más elevado para recibirlo hoy, en vez de una mera promesa futura de entrega, aunque luzca más barata.

Del otro lado, el de los vendedores, las “manos débiles” que sueltan sus tenencias cada día son proporcionalmente menos, y la “debilidad” de las que quedan es menor cada vez en términos relativos. Eso confirma que tendemos hacia el día en que solo las manos fuertes rijan el mercado (backwardation permanente), y se resistan a entregar más su metal en términos de precios expresados en divisas fíat (dólares, euros, pesos, etc.), cualquiera que estos sean.

Ese repudio dará pie a un intercambio directo (trueque) entre los tenedores de dinero real (oro y plata) y los de mercancías, sean estos personas o países enteros. A eso el profesor Fekete, fundador de la Nueva Escuela Austríaca de Economía, lo ha descrito como un fenómeno de hiperdeflación. Justo por ello es indispensable mantener esos metales preciosos en propia mano.

El trueque es el último estadio de un proceso deflacionario, que en los hechos implica un rechazo al falso papel “dinero”, y a las deudas expresadas en sus términos: el punto culminante de la Gran Depresión del siglo XXI que estamos viviendo.

Todavía muy pocos logran ver la gravedad y alcances de esa crisis, que se sigue agravando con la actual impresión masiva de divisas (QE) de los mayores bancos centrales del orbe, y la absurda y perjudicial política de estimular la economía con más créditos/deudas, a la que por cierto pretende sumarse México.

Los que sí la ven, continuarán acumulando y escondiendo en silencio su oro y plata, dejando huella en la inocultable backwardation del mercado. El mensaje secreto, ha sido descodificado.

domingo, 13 de octubre de 2013

3a. PARTE: LAS OMISIONES DE LUDWIG VON MISES

Ludwig von Mises
En las dos primeras entregas –el Manifiesto de la Nueva Escuela Austríaca de Economía (NASOE, por sus siglas en inglés) y Los Errores de la Escuela Austríaca post Mises, abordamos los aspectos generales y las fallas de los economistas “austríacos” que, al alejarse del método y filosofía originales de su fundador, Carl Menger, se desviaron también de la posibilidad de ofrecer una solución real y actual al problema de la crisis económica de nuestro tiempo.

Por ello, es conveniente exhibir ahora las tres omisiones de Ludwig von Mises, identificadas por el Prof. Antal Fekete, cabeza de la NASOE.

Los economistas post Mises fallaron al no desarrollar una auténtica teoría “mengeriana” del interés, a pesar de que las pistas se encontraban desde la explicación que dio el propio Menger en El Origen del Dinero.

Así pues, el ascenso del dinero es resultado de una evolución en la cual, el mercado fue discriminando a las materias primas menos vendibles hasta encontrar las dos más mercadeables de todas (oro y plata), que por esta característica se pudieron convertir en el medio de intercambio general, en una palabra, en dinero.

El oro es la sustancia cuya utilidad marginal es tan alta –la mayor de todas, que para todos los fines prácticos es constante. El apetito por el rey de los metales, es casi insaciable, seguido de la plata que tiene el segundo puesto en esta materia.

Como es obvio, el intercambio directo de bienes (trueque) dio origen, conforme aumentó la complejidad y cantidad del comercio, al cambio indirecto con dinero (oro y plata).

Éste es por tanto resultado de la “negociabilidad en lo grande”. El del interés es el resultado de un proceso análogo, el de la “negociabilidad en lo pequeño”, conocido también como “acumulabilidad”.

El Prof. Fekete explica que después de que el Protestantismo hizo moralmente aceptable el cobro y pago del interés, éste apareció conforme la conversión directa de riqueza en ingreso (acumulación y desacumulación), dio pie a la misma conversión pero indirecta (a través de la compra y venta en el mercado de bonos).

Más aún, los “austríacos” post Mises fallaron en desarrollar todas las implicaciones del Principio de Marginalidad, en particular, en lo que se refiere a la preferencia temporal. Y es que ésta sólo tiene sentido cuando se le considera en términos de una preferencia temporal marginal.

Ésta es la del ahorrador marginal, quien es el primero en vender su bono de oro como protesta por las bajas tasas de intereses que recibe del gobierno y de los bancos, que las han empujado por debajo de la tasa de preferencia marginal del tiempo a causa de la abundancia de ahorro. Al hacerlo, recibe sus monedas de oro en propia mano.

El ahorrador marginal mantendrá su oro o preferirá gastarlo hasta que los bancos, suban la tasa para atraer más metal, y permitan así que la tasa de interés regrese al nivel de la tasa de preferencia marginal del tiempo. Como es evidente, esto lo tienen que hacer los bancos obligadamente como consecuencia del arbitraje que hará siempre el ahorrador marginal entre el mercado del oro y el mercado de bonos de oro.

Es este arbitraje el que le da “dientes”, dice Fekete, a la preferencia temporal: drena las reservas de oro del sistema bancario que, en consecuencia, tiene ahora que empujar hacia arriba la tasa de interés hasta regresarla a la tasa de preferencia marginal del tiempo, cuando el ahorrador marginal soltará su oro para recomprar su bono de oro con ganancia.

Cabe recordar que los bonos y sus tasas de rendimiento se mueven en sentidos opuestos: a bonos caros, menores tasas de interés; a bonos más baratos mayores las tasas. El ahorrador marginal sabe esto y venderá su bono de oro a un precio alto (baja tasa), para recomprarlo a uno más bajo (alta tasa).

Mises y sus seguidores fallaron en revelar el nexo inseparable que hay entre el oro y el interés.

Así, se demuestra que promesas de pago en moneda de oro, en cualquiera de sus formas (como los certificados de oro emitidos por el Tesoro estadounidense antes de 1933 u otros) no siempre sustituyen a la moneda de oro como tal, refutando la posición de Mises. Al vender su bono de oro, el ahorrador marginal se negará a tomar “oro” papel e insistirá en que se le pague en moneda de oro contante y sonante, nada más.

La segunda omisión importante de Mises fue el no aportar una teoría positiva del patrón oro.

Él y sus seguidores sostienen de manera equivocada que la utilidad marginal del oro no puede ser constante, porque implicaría que su demanda y su precio subirían de modo infinito. Como ya se vio, esto no es así pues la tasa de interés de los bonos de oro, con el que arbitra el ahorrador marginal, es la que define el techo y el piso para la demanda de oro físico.

El piso de la tasa de interés lo pone la tasa de preferencia marginal del tiempo, como ya se vio. El límite superior en cambio estará definido por la productividad marginal del capital, pues al subir la tasa de interés por encima de ese nivel, el empresario preferirá vender sus activos y preferirá comprar bonos de oro.

Es un error grave de Mises el rechazar el postulado de Menger sobre la utilidad marginal constante del oro, pues así se perdió de vista que el metal, es la única cura a las malas deudas, por ser un pago en sí mismo, y junto con la plata, los únicos activos monetarios que no son al mismo tiempo, un pasivo en la hoja de balance de alguien más.

De este modo, no se puede construir una montaña exponencial de deuda bajo un auténtico y funcional patrón oro, como el que propone la Nueva Escuela Austríaca de Economía, con base en su teoría del interés y la teoría cualitativa del dinero.

La omisión final de los economistas “austríacos” post Mises, es no haber estudiado la especulación a profundidad, en especial después del embargo al oro impuesto de forma unilateral por Estados Unidos en 1971, y el inicio poco tiempo después del comercio de futuros de oro, con la que el sistema se dotó de la (falsa) capacidad de crear oro de la nada vía el apalancamiento de “oro” papel.

Antal E. Fekete
En consecuencia, pasaron por alto el desarrollo de dos conceptos como son la Base y la Cobase del oro (más sobre estos puede encontrar aquí en el Blog de Inteligencia Financiera Global), que sirven de indicadores inequívocos, que trascienden el precio del metal, de que habrá un “evento cataclismico” –como lo denomina Fekete, solo comparable al colapso del Imperio Romano de Occidente.

Esto, porque la Base y Cobase permiten identificar el momento en que el oro entra en “backwardation” (cuando el precio al contado es más alto que el de sus contratos de futuros más cercanos), que en la práctica significa que el metal físico está “desapareciendo” de la circulación para ser acumulado fuera del sistema, en anticipación del derrumbe económico que se avecina en la forma de una hiperdeflación.


Para explicar esto y todas las consecuencias de la backwardation del oro y lo que ocurre cuando se vuelve permanente, los invitamos a seguir la próxima entrega de esta serie sobre el Manifiesto.

ÚLTIMA PARTE: LA HIPERDEFLACIÓN QUE VIENE

martes, 16 de abril de 2013

¡COLAPSA PRECIO DEL ORO! "BIENVENIDOS" A LA GRAN DEFLACIÓN




La confusión y el pánico, se han apoderado del mercado del oro. Este martes, su precio cayó a niveles mínimos de más de dos años, con un desplome vertical de proporciones históricas.
Imagen: Yahoo


Este suceso, nos lleva a separar con claridad a dos tipos de personas: la mayoría que repite que el oro está hundido en una tendencia bajista de la que no se recuperará, y los pocos que se frotan las manos por la cercanía de una nueva oportunidad de compra.

En esta última categoría minoritaria, se encuentran inversionistas de “manos fuertes”, que saben de sobra que su mercado alcista mayor está lejos, muy lejos de haber concluido, por lo que ven el derrumbe de precios como una noticia extraordinariamente buena. Lo ven como la coyuntura ideal en la que los billetes que traen en la bolsa, les permiten adquirir más riqueza.

Esas manos comienzan frotarse, pues no son “traders” ni especulan con ganancias rápidas, y en cambio mantienen posiciones a largo plazo y en metal físico, que acumulan de manera regular por su valor y cualidad de dinero real, no por las variaciones en el precio.

Este tipo de inversores tienen conocimientos sobre la historia de estos mercados, así como de los destructivos efectos de las políticas monetarias expansionistas que vivimos.

Saben también que poderosos intereses del lado de los principales bancos centrales, gobiernos y grandes corporaciones financieras, operan “en lo oscurito” para “influir” (es decir, manipular), no solo el mercado de metales preciosos, sino todo aquel que juzguen conveniente. Los algoritmos y “stop orders”, se encargan de magnificar las triquiñuelas.

Claro, asimismo aprendieron bien cómo el mercado, al final, siempre termina por imponerse y corregir por la fuerza, todos los desbalances y excesos que se crearon de modo artificial, como el hecho de que exista más oro en papel del que es posible entregar en físico.

Son estos inversionistas, los que sonríen cada vez que oyen que la burbuja del oro explotó al rebasar los 1,920 dólares la onza en 2011, pues saben que en términos reales ni siquiera se estuvo cerca de un máximo histórico real que estaría ahora casi en 2,400 dólares.

El otro lado, el de los especuladores que pregonan que el oro está “muerto”, busca todas las justificaciones que se encuentren a la mano para reforzar sus falsas conjeturas.

Parece que olvidan que la normalidad de cualquier mercado es que suba y baje, y que es poco usual que un activo, cualquiera que sea, acumule como el oro doce años al alza. Una corrección, como la que inició en septiembre de 2011 y que se ha acentuado, no es solo sana sino deseable.

En este sentido, incluso los que gustan de aprovechar la volatilidad de precios, deberían pensar dos veces antes de proclamar un mercado bajista mayor en el oro.

Deberían recordar que en la década de los ’70 –última vez que se vivió un mercado alcista mayor en metales preciosos, el oro pasó de su conocido ratio de 35 dólares la onza en 1970 a un pico de 850 dólares en 1980.

Esa alza, por supuesto, no estuvo exenta de correcciones severas. En diciembre de 1974, el oro alcanzó un promedio de 183.85 dólares la onza y empezó a bajar, hasta que 20 meses más tarde, en agosto del ’76 tocó fondo promediando 109.93 dólares. Luego, en el mes pico, enero de 1980, la cotización media fue de 675.30 dólares. Quien se “bajó del tren” casi cuatro años antes, sin duda debió lamentarlo mucho.

En otras palabras, una corrección del 40% no tendría por qué sorprendernos hoy. Autoridades  del mundo de las commodities como Jim Rogers, no descartan ver niveles de 1,200 dólares la onza, pero lo cierto, es que nadie puede saber si esto ocurrirá.

En la prensa especializada, se puede leer todo tipo de explicaciones sobre qué pudo detonar este abrupto colapso del oro, que van desde las más serias hasta las absurdas.

Sin embargo, salvo en contadas excepciones, por ningún lado aparece que podría ser síntoma de un problema mucho más grave: la deflación.

El profesor Antal Fekete, de la Nueva Escuela Austríaca de Economía, ha advertido con insistencia que la gran falla de los cuantitativistas –que por cierto gobiernan los bancos centrales, que afirman que la expansión de la oferta monetaria conllevará en automático a un repunte de la inflación, consiste en ignorar justo la especulación en los bonos que, como en la actualidad, genera la estrategia de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed).

Como se sabe, paradójicamente ese es justo el propósito declarado de la Fed: comprimir los tipos de interés para “estimular” la economía por el lado del crédito y el consumo, al tiempo que se inyecta liquidez a través de operaciones de mercado abierto (compra de bonos y otros valores).

Fekete explica que su meta de crear inflación falla al mandar un mensaje al público, de que la inversión en el mercado de bonos es “libre de riesgo”. De este modo, los inversores compran los bonos cada vez que bajan para revenderlos más tarde, y más caro, al seguro comprador: la Fed.

La liquidez inyectada entonces, crea un círculo vicioso contrario al que espera: crea deflación pues la liquidez no se va a la economía productiva ni al gasto, sino que se ahorra la fatiga cobrando intereses como reservas en los bancos (que están en niveles récord, ver gráfico) y en el mercado de bonos (treasuries, junk, de mercados emergentes como México, etc.). Dinero fácil y sin esfuerzos en la burbuja que nadie ve.



Eso explica por qué los rendimientos de los bonos gubernamentales están cerca de sus mínimos históricos, los precios de commodities siguen a la baja, la inflación aparece como “controlada” y la economía no despega.

No puede hacerlo pues la continua baja de las tasas de interés destruye el capital: ¿quién quiere arriesgarse en una empresa hoy si mañana el costo podría ser menor? Más vale esperar. Mientras tanto, para sobrevivir, los empresarios competirán con precios cada vez más bajos para poder sobrevivir. Una señal de alerta para los índices bursátiles, pues las utilidades de las empresas podrían ser cada vez más decepcionantes.

Fekete afirma que no es casual tampoco que la velocidad del dinero, esté también en su nivel más bajo desde finales de los ‘50 (ver gráfico), un síntoma deflacionario adicional, como lo es también la mayor acumulación de efectivo por parte del público, que comentamos en el artículo del martes pasado (“El Oro Más Valioso que Nunca”).



En suma, es evidente que Bernanke, pdte. de la Fed y compañía, tiemblan ante el temor de que su peor pesadilla deflacionaria se haga realidad, y para ello, están tan dispuestos como sus colegas japoneses a destruir sus respectivas divisas, con interminables rondas de flexibilización cuantitativa (QE). ¿Alguien se creyó el cuento de que terminarían pronto?

Dicho lo anterior, está claro que en el corto plazo el escenario para los metales preciosos, podría no ser alentador para muchos, pero más atractivo que nunca para otros. Sobre todo, si consideramos justo el punto del párrafo anterior, que permite darnos cuenta que la creación de divisas que por primera vez ocurre a escala global, terminará por reivindicar y explotar en sus términos, el precio de la única moneda que no puede ser reproducida a voluntad, y a la cual, este artículo está dedicado.