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jueves, 23 de agosto de 2012

EL ORO SE DISPARA, Y SU DEMANDA, ¡ES MÁS GRANDE QUE NUNCA!


Esta semana ha sido sin duda la más emocionante de los últimos meses para los metales preciosos, pues tanto el precio del oro como el de la plata se han disparado. En el caso del primero, conviene contextualizar esta subida con el último reporte trimestral del Consejo Mundial del Oro (WGC por sus siglas en inglés), sobre sus tendencias de demanda global.

Vale la pena profundizar, pues la nota en la mayoría de los casos la nota fue que la demanda, se desplomó 7% respecto al mismo periodo de 2011, y 10% frente al primero de 2012.

Sin embargo, la realidad es que estos datos pueden conducir a una tergiversación del verdadero mensaje que nos está transmitiendo el rey de los metales.

No es ocioso recordar que en una década, la demanda de oro ha crecido en promedio a una tasa de 4.92% anual, y que a esta tendencia no le estorbó el haber pasado de una cotización media de 309.73 dólares en 2002, a 1571.52 en 2011 (London PM Fix).

Con todo y cifras “negativas”, las proyecciones para 2012 apuntan a que el segundo semestre será mucho mejor que el primero. Más si contemplamos que el WGC, considera como una de las principales causas de esta caída, la “falta de dirección clara en el precio del oro”, sobre todo en el caso de los consumidores chinos, algo que a juzgar por las señales al alza observadas en el mercado durante las últimas semanas, ya ha cambiado.

Cabe destacar que India y China continúan acaparando el mercado del metal por amplio margen, pues ambos abarcan el 45% de la demanda total de joyería, monedas y lingotes. Como es obvio, cualquier variación en estos países se verá reflejada en las estadísticas.

En este sentido, el menor apetito global por el oro habría sido coyuntural, pues en el primer caso se vio afectado principalmente por la devaluación de la rupia india frente al dólar, que condujo a nuevos máximos históricos locales en la cotización del metal. En el segundo, como ya se dijo, por la ausencia de una tendencia ascendente a los ojos de los inversores chinos.

En los dos casos, la avidez por el oro podría regresar con fuerza si las condiciones cambiarias mejoran, algo muy probable ante la inminencia de nuevas medidas de “estímulo” por parte de la Reserva Federal (Fed) estadounidense, que incluirían más flexibilización cuantitativa (QE3) u otros mecanismos menos “convencionales”.

Las minutas de su Comité de Mercado Abierto (FOMC) reveladas el miércoles, además de haber sido el detonante de las alzas en oro y plata, dieron un aviso de que esos apoyos adicionales están a la vuelta de la esquina.

Por otra parte, no podemos perder de vista que excluyendo a India y China, la contracción en la demanda de joyería fue solo de 4%, mientras que la de inversión se disparó 16%. En este rubro, los inversores europeos jugaron el papel central por las turbulencias sufridas en la Unión Monetaria. Todos quieren un refugio seguro.

Esto es válido incluso para los demandantes del sector oficial, pues su apetito por oro continúa insaciable, al haber crecido a más del doble (157.5 toneladas) en el segundo trimestre de 2012 respecto al año previo. Un récord desde que los bancos centrales se convirtieron en compradores netos en 2009.

Un aspecto muy importante a considerar es que desde el reporte anterior, como debe ser, el WGC considera las compras de este sector como parte de la demanda, y ya no las deduce de la oferta como hacía antes. La justificación es sencilla: los bancos centrales ya no son vendedores.

Este cambio contable es significativo, pues como explicamos en este espacio con el artículo “El falso mito del excedente mundial de plata” (http://bit.ly/StGPe1), la demanda total real de oro, al ser la materia prima dinero y que como tal no se consume ni se tira, es la suma de todo el metal que ha producido la humanidad a lo largo de la historia, más la de su producción anual.

De alguna forma o de otra, ese metal está en posesión de alguien, y solo se convertirá en oferta cuando sus tenedores estén dispuestos a desprenderse de él, algo que claramente no estará sucediendo mientras el oro y la plata se encuentren infravalorados al extremo (manipulados), en medio de esta Depresión.

Hay otras evidencias en el propio reporte del WGC, que indica una caída de la oferta de oro del 6%, pero de 12% en la proveniente del reciclaje. Parece que pese a la proliferación de los “Compro Oro”, cada día menos personas quieren deshacerse de él. La lección es una: la demanda de oro, es más fuerte que nunca.

Guillermo Barba

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jueves, 9 de agosto de 2012

LOS ALIMENTOS: MÁS CAROS QUE EL ORO


Existe un mercado más valioso que el del oro y la plata, en todos los sentidos posibles: el de los alimentos. Pese a ubicarse en el plano de las “materias primas” (commodities), y a su cualidad adicional de ser dinero, los metales preciosos pueden ser intercambiados por comida, pero no lo son en sí mismos. Justo por eso, dichos bienes agrícolas no pueden ser omitidos en ningún análisis de la situación económico-financiera mundial. El hambre por sí sola, es capaz de generar revoluciones armadas y guerras de grandes proporciones.


Como ya se ha expuesto en este espacio con anterioridad, los activos tangibles y los intangibles se alternan en grandes ciclos (http://bit.ly/Q7VcX2), la supremacía y atención de los inversores, como si se tratara de un gran péndulo que va y viene sin detenerse jamás. Este vaivén, cuando ha mantenido deprimidos los precios de las materias primas por años, provoca por supuesto grandes desbalances en las variables de oferta y demanda. La razón es muy clara. La menor rentabilidad esperada conduce a afectar de manera negativa a la oferta: cada día menos productores están dispuestos a llevar sus mercancías al mercado, pues lejos de ganar podrían incluso perder lo poco que les queda.

Esto en un mercado como el de los productos agrícolas y en particular el de los alimentos, cuya demanda llega a disminuir pero nunca cesar, solo puede tener como destino la reversión de la tendencia de sus precios. Los inventarios se consumen y ante la caída de la producción, las cotizaciones comienzan a subir. El “oso” (mercado bajista) muere y renace el “toro” (mercado alcista) de entre sus cenizas.

Por supuesto, una situación de estas características siempre verá magnificados sus efectos, volatilidad y consecuencias a causa de la creación monetaria desmedida, característica de un sistema basado en dinero fíat (de papel o meros dígitos en computadoras), como el actual. Esto es así, pues su facultad de ser creado “de la nada”, solo puede llevar a una acelerada pérdida de su valor, ante algo que tiene evidentes límites físicos a su producción: los bienes materiales.

En este contexto, se entiende mejor cómo y por qué todos los índices de precios de alimentos han registrado alzas significativas durante los últimos años. Los desequilibrios acumulados en las dos últimas décadas del siglo XX, prepararon el terreno. El gráfico de abajo, es elocuente.



De hecho durante 2008, tan solo meses antes del estallido de la crisis financiera global, el índice de la FAO para esos precios se encontraba ya en máximos históricos, que tuvieron un respiro solo gracias a la Gran Recesión.

No obstante, la tendencia se recuperó pronto. Para 2011, el índice ya había vuelto a nuevas marcas, tras los cuales disminuyó otra vez hasta junio de este año. Su gran salto vino en julio pasado, en que esa medición se catapultó seis por ciento al alza. El repunte fue liderado por los cereales y el azúcar, dentro de los cuales el maíz y el trigo ascendieron un impresionante 23 y 19 por ciento, respectivamente.

Es cierto que las condiciones del clima como las sequías y el calor, o por el contrario el exceso de agua, influyen de manera muy importante en el mercado. Sin embargo, esas coyunturas son solo un trampolín más en una carrera hacia arriba que, por donde se vea, luce imparable. Superar los récords anteriores será solo cuestión de tiempo.

El gurú de las “commodities”, el veterano inversor Jim Rogers lo ha señalado en repetidas ocasiones: “tenemos escases de todo desarrollándose en el mundo productivo. La edad promedio de un agricultor en Estados Unidos es de 58 años. En Australia es 58; en Japón, de 66. Hay enormes campos vacíos sin nadie que las cultive en Japón. Los productores de bienes reales tienen un gran futuro por delante”.

Lo más grave, desde luego, es que estos precios impactan más a los que menos tienen, y cada dólar de alza significa que miles, si no es que millones de personas, pasan a las filas de la pobreza, en un ambiente en que muchos países padecen crisis de desempleo histórico y deudas impagables. Esto tarde o temprano, tentará gobiernos de todas latitudes a caer en un error más grande: el de querer controlar los precios por decreto, que empeorará aún más los desajustes del mercado.

De esta forma, si el panorama de inversión es positivo para aquellos inmersos en la producción de materias primas agrícolas, de igual modo lo es para los que sigan buscando la preservación de su poder adquisitivo en el dinero real, oro y plata, que como lo han hecho a través de los tiempos, seguirán viajando junto con ellas

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miércoles, 25 de julio de 2012

¿Y POR QUÉ SE DESPLOMAN EL ORO Y LA PLATA? Parte II

En la primera parte de esta entrega, abordamos las causas exógenas de las caídas tan pronunciadas que hemos observado en los mercados de oro y plata durante los últimos meses.
Ahora es turno de llegar a la sustancia, a la causa de las causas que explica cómo y por qué, durante años, sus precios han permanecido artificialmente deprimidos.
De entrada es justo recordar que, para que un mercado auténtico exista, tiene que ser libre. Esto es así, pues en el intercambio de cualquier tipo de bienes o servicios, y por tanto, en el establecimiento de sus precios, no debe mediar más que la voluntad expresa de las partes, el mutuo acuerdo sujeto a las fuerzas de oferta y demanda.
En este entendido, cualquier intervención exógena –peor aún si esta es gubernamental, que pretenda imponer condiciones, límites, precios, etc., no solo coarta la libertad de los que en él participan, sino que además terminará por degenerar en una artera distorsión con consecuencias insospechadas para todos: individuos, empresas y por supuesto en la provisión de las mercancías afectadas. El caos.
La evidencia histórica nos demuestra cuán desastroso es el final para aquellos casos en que el mercado libre es violado, pues sus colosales fuerzas siempre terminan por imperar, y el castigo para los responsables es proporcional al tamaño y período de la manipulación.
Ahora bien, oro y plata son dos “materias primas” que resaltan de entre las demás por sus cualidades monetarias. Ambas, cumplen con todas las funciones del dinero, y por tanto, lo son por antonomasia. Por cierto, uno elegido por la espontaneidad de la propia acción humana, que explica por qué lo han sido en todos los rincones del planeta a lo largo de los tiempos.
Es justo por esa incómoda condición y la de ser un dinero que por su naturaleza es finito, que los emisores y principales beneficiarios de otro “infinito”, el dinero fíat (el creado en papel o como dígitos en computadoras), se han enfrascado en una oscura guerra sin cuartel para mantener oprimida a la dupla de metales preciosos, a niveles en los que no estarían en un mercado de verdad. El móvil de este artilugio es entonces, no solo económico, sino también político.
La razón es clara: la cotización del oro, y en cierta medida la de la plata, es el indicador inequívoco de la devaluación del dinero fíat que, luego de agosto de 1971 –cuando se abandonó el patrón oro, tiene como eje de su modelo global al dólar estadounidense. Al menos así lo es en condiciones de mercado libre, que quieren evitar a toda costa, pues la corrupción de ese orden basado en la expansión ad infinitum del crédito, y por ende de la creación monetaria, pretende ser llevada hasta sus últimas consecuencias. Los beneficios que han obtenido, bien lo valen para ellos.
La herramienta principal en este ardid han sido los derivados financieros y el sistema de reserva fraccionario de los Bullion Banks (bancos especializados en metales preciosos), capaz de generar una falsa sensación de sobre oferta, que rebasa por mucho las existencias físicas. Dicho mecanismo en esencia consiste en la posibilidad de vender o prestar con interés varias veces un mismo lote de oro, a costa de todos los clientes que al no demandar la entrega material, se sienten simultáneamente propietarios de los mismos lingotes. En otras palabras, se auto dotan del poder de crear “oro” papel.
Jeff Christian, especialista de CPM Group, grupo especializado en materias primas y apologista del sistema fraccionario, ha declarado ante instancias oficiales de Estados Unidos, que: “los metales preciosos […] son intercambiados en múltiplos de cien veces su respaldo en físico”.
Por su parte, bancos centrales y privados tampoco dejan solos a ambos metales, pues son conocidos sus esfuerzos por manipular y/o “moderar” su sintomática alza. Los primeros, como ya se dijo, para no evidenciar la caída descomunal en el valor de sus divisas, y los segundos, para obtener utilidades prontas producto de su juego intencional con operaciones de derivados.
Una historia conocida ahora que se ha destapado la cloaca del escándalo del Líbor, pero de alcances todavía mayores. Tanto, que hace parecer a los manipuladores de ese tipo de interés como simples “niños traviesos”.
En esta trama juegan un papel principal las coordinadas ventas “en corto” (short selling) por parte de grandes corporaciones financieras de la talla de JP Morgan. Esas y otras acciones sospechosas han llevado a la CFTC (órgano regulador estadounidense) a conducir una investigación sobre una “potencial” manipulación del mercado de la plata, que no obstante ha tomado cuatro años sin llegar a conclusiones definitivas. Se espera que dicha indagatoria publique sus resultados en septiembre u octubre próximos.
Pese a ello, no se tienen muchas esperanzas de que se acabe con este fraude en el corto plazo, pues como han acusado voces autorizadas como la del especialista Ted Butler (http://bit.ly/NXIm8c), la propia CFTC podría estar jugando del lado de los señalados.
Dicho lo anterior, queda claro oro y plata tienen un largo trecho alcista por recorrer, lo mismo que todos nosotros en nuestro camino por exigir transparencia en los mercados. No podemos soslayar que esa batalla, es un frente más en una lucha mucho mayor y permanente: la lucha, por nuestra libertad.
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martes, 17 de julio de 2012

¿Y POR QUÉ SE DESPLOMAN EL ORO Y LA PLATA?

Todos los mercados que existen se mueven en un constante péndulo que, una veces, los tiene con los precios de sus productos deprimidos, y otras, absurdamente altos. Así es, ha sido y seguirá siendo la forma en que estos se comportan. Ese vaivén también se replica a escala mayor, en el que con claridad se observa que, cuando toca el turno protagónico a los activos financieros o intangibles, los “duros” o materias primas son relegados, y viceversa.

La búsqueda de la mayor ganancia, sin lugar a dudas, es la que mueve las voluntades de los inversionistas que colocan sus capitales donde apuestan que la obtendrán. Bien sabido es que dos emociones son las únicas responsables de esa toma de decisiones: la ambición, y el miedo.

En este sentido, esas mismas sensaciones son las que, en el corto plazo, son capaces de mover en sentido contrario las cotizaciones de cualquier mercancía o valor, pese a encontrarse dentro de un mercado alcista o bajista mayor. En otras palabras, algo que está destinado a seguir para arriba o para abajo, a lo largo de su camino tendrá oscilaciones que la harán por momentos (que pueden ser meses o años), ir hacia el otro lado. Las circunstancias económico-financieras, desde luego, serán las detonantes.

Esos movimientos o “correcciones” que citamos, depuran el mercado y consolidan la tendencia que más tarde será retomada hasta culminar en frenesí. Eso es justo lo que ha estado ocurriendo, a propósito, con la dupla de metales preciosos, el oro y la plata, que acumulan meses a la baja mientras su mercado alcista mayor (bull market), permanece intacto.

La corrección del primero comenzó en septiembre pasado, cuando alcanzó un nuevo máximo histórico por encima de los mil 900 dólares por onza troy. La segunda hizo lo propio desde finales de abril de 2011, después de haber tocado casi los 50 dólares/Oz.

Ese camino temporal hacia abajo los ha llevado hoy a niveles alrededor de 1580 y 27 dólares, respectivamente. En ambos casos, es muy importante tener presente que las correcciones fueron precedidas por “mini euforias”, que antes los llevaron a subir muy rápido en poco tiempo. El péndulo, por supuesto, debía regresar.

En su momento advertimos con anticipación que las correcciones en oro y plata eran inminentes (http://bit.ly/Q4Btqa y http://bit.ly/nKbUZ1), pero pocos escucharon. La ambición y el miedo, cuando se acercan al clímax, estorban la razón y ciegan a los inversores. Esa misma opacidad es la que ahora les estorba para ver que, aunque las bajas podrían ser aún mayores en este punto –sobre todo en el oro, la pareja de metales preciosos se aproxima de forma acelerada a tocar fondo.

En este caso, las críticas circunstancias en Europa y las evidentes e innegables señales de una recesión global en puerta, como los recientes malos datos observados en Estados Unidos y China, por ejemplo, siguen impulsando el “factor refugio” que orilla a grandes inversionistas a liquidar (vender) posiciones en activos considerados de mayor riesgo, como las materias primas, para irse a los más “seguros”.

Por paradójico que pudiera parecer, a causa la endeble situación fiscal de los estadounidenses, en esa categoría se encuentran por un lado sus bonos del Tesoro, que conforme siguen inflando su burbuja comprimen todavía más sus rendimientos; y por otro, el dólar.

De ahí que los desplomes que nos ocupan, que además se ven magnificados por las grandes ventas de oro y plata papel, sean la otra cara de ese juego de vasos comunicantes de capitales.

No obstante, lo que no podemos perder de vista es que la Reserva Federal americana, capitaneada por Ben Bernanke, tarde o temprano volverá a actuar para dar respiración artificial a su enferma economía. El formato será el conocido: nuevas rondas de flexibilización cuantitativa (impresión monetaria) con métodos ya conocidos u otros menos “convencionales”, que aseguran que los metales preciosos y en general los activos tangibles, retomarán con diligencia y firmeza, su camino al cielo.

jueves, 5 de julio de 2012

MANIPULACIÓN DE LAS TASAS DE INTERÉS: EL ERROR FATAL

Ayer en lo que pareció una acción deliberadamente concertada, tres de los más importantes bancos centrales del mundo lanzaron medidas que pretenden, se supone, coadyuvar a la recuperación económica. El Banco Popular de China recortó su principal tasa de interés por segunda ocasión en un mes, mientras que el Banco Central Europeo hizo lo propio bajándola a un récord histórico de 0.75 por ciento, y su tasa de depósitos a cero. Por su parte, el Banco de Inglaterra incrementó los alcances de su programa de compra de bonos (impresión monetaria) en 50 mil millones de libras (78,000 mdd) para llegar hasta 375 mil millones.

Estos estímulos cumplieron con lo que el consenso de los economistas esperaba para esta semana, sin embargo, lo que suponían sería recibido con agrado por los mercados, no dio los resultados deseados.

No al menos a juzgar por los índices bursátiles que, en toda Europa y América, terminaron mayoritariamente en números rojos. Tampoco por los rendimientos de los bonos soberanos italianos y españoles a 10 años, que se dispararon respectivamente 3.66 y 5.71%.

El oro y la plata también cayeron, cuando las alzas de los días previos habían sido argumento para que los especialistas, especularan sobre la inminente reducción de tasas e impresión de billetes que, debemos decirlo, continuará beneficiando a largo plazo al mercado alcista mayor en que se encuentra la dupla de metales preciosos.

El gran ganador como suele ocurrir en estos casos, fue el dólar estadounidense que vio surgir su índice (DXY) en 1.24%, mientras los rendimientos de los bonos del Tesoro se siguieron comprimiendo.

Lo revelador de estos movimientos coordinados, no es solo que tengan reacciones adversas, sino que constituyen evidencia clara, para el que lo quiere ver, de que los tomadores de decisiones no tienen la mínima idea sobre lo que deben hacer para “estimular” el crecimiento económico. La única receta que conocen –reducir tasas y expandir sus hojas de balance, no solo es vieja sino que además ha demostrado su rotundo fracaso.

De ahí que el mercado las rechace por una razón fundamental: no resuelven el problema de fondo de países que, en lugar de perder el tiempo con rescates inútiles, deberían componer sus finanzas reduciendo drásticamente sus gastos, sí, pero sobre todo enfrentando la dura realidad de que no podrán pagar sus obligaciones. Jugar por más años a que se puede apostar con más dinero barato y derrochándolo, sin que al final los acreedores asuman pérdidas colosales, es un callejón sin salida. El quebrado, debe quebrar de una vez y no prolongar su agonía.

No olvidemos que todas estas medidas ya fueron probadas desde el inicio de la recesión global en 2008, y en el mejor de los casos, provocaron un rebote de una economía de “gato muerto”. Los esfuerzos fueron liderados desde entonces por la Reserva Federal de Estados Unidos que, podemos asegurarlo, volverá a actuar con flexibilizaciones cuantitativas ad infinitum. La situación fiscal de aquella nación es tan adversa, que cuando estalle esa bomba de tiempo hará que la crisis europea parezca un juego de niños.

¿Por qué entonces si en el fondo saben que no funcionará, repiten sin cesar las mismas decisiones? Muy sencillo. El temor supremo de los bancos centrales es la deflación (contracción del crédito) que, por desgracia, no tiene cura. El remedio para la deflación es la deflación misma, que será la consecuencia inevitable de la mayor borrachera inflacionaria (de expansión crediticia) que haya existido en la historia humana. El péndulo, siempre, tiene que regresar al lado opuesto.

Querer presionar a los entes financieros a que presten y a los individuos y empresas a que se endeuden, es un absurdo. Más deuda no solucionará un problema de sobreendeudamiento. En cambio, la manipulación de tasas a niveles ínfimos, como es el caso, solo alentará la especulación (burbuja) en el mercado de bonos considerados “libres de riesgo” (como los treasuries), que redundará en el empeoramiento de la deflación que se quería evitar (http://bit.ly/zfrhYR). De ahí que la reducción artificial de tipos de interés, que en un mercado libre serían muy distintos, quedará marcada, como un error fatal.

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jueves, 28 de junio de 2012

100% RIESGO: CUANDO EL ORO, ES UN PELIGRO


El oro es una mercancía, que el hombre en el devenir de su actividad económica, ha elegido espontáneamente por sus propiedades y características, como el dinero por excelencia. Al ser una materia prima-dinero, que como tal no puede ser creada de la nada ni a voluntad de su tenedor, es requisito indispensable que para asegurar su existencia, se le tenga a la mano o en un lugar que lo proteja de las ajenas.


Un bien tan valioso, desde luego, requiere medidas de seguridad que lo resguarden de eventuales robos que serían desastrosos. Así pues, el oro en su forma física constituye propiedad privada para quien lo tiene, un activo sin riesgo de contraparte.
Esta obviedad no siempre entendida por los modernos inversores, tan acostumbrados a la sofisticación y la subjetividad, resulta fundamental para comprender los riesgos a los que se está expuesto cuando lo que se tiene, en lugar de oro, es cualquier instrumento que constituya una mera representación de él.
En este entendido, no podemos soslayar que el 12 de junio pasado, se dio a conocer una importante declaración conjunta entre tres reguladores bancarios estadounidenses –la  Reserva Federal (Fed), la Federal Deposit Insurance Corporation (FDIC, organismo federal que garantiza los depósitos bancarios) y la Office of the Comptroller of the Currency, en la que informaron de su propuesta de cambios a las reglas de capitalización actuales. Estos ajustes, de implementarse, entrarían en vigor a partir del 1 de enero de 2013.
Entre las reglas a reformar está una fundamental: que el oro sea clasificado como “activo de riesgo cero”, a nivel del efectivo y los bonos del Tesoro, por ejemplo. Aquí el comunicado íntegro http://1.usa.gov/LCEfQM del que se recomienda revisar sus anexos. La ponderación actual de riesgo para el oro es de 50 por ciento.
El punto medular en el planteamiento de estas agencias es que la clasificación de riesgo cero, aplicaría solo a “lingotes de oro mantenidos en bóvedas propias de la organización bancaria, o bien en bóvedas de otra institución de depósito en forma asignada…” O sea, siempre que se tenga derecho sobre barras específicas y localizadas, no oro papel.
Cabe destacar que ese mismo texto aparece en la propia legislación que se puede consultar en el portal de la FDIC, en específico el punto III. C.1 de este apéndice de la Bank Holding Company Act http://1.usa.gov/LPWb7j, que en su pie de página número 36 aclara: “Todas las demás posesiones de lingotes están asignadas a la categoría de riesgo 100 por ciento”. En otras palabras, una aparente contradicción nos choca de frente: ¿cómo es que puede serlo si se trata de un activo sin riesgo de contraparte?
La respuesta es sencilla. La tenencia de oro solo en el papel, y no sobre barras con número de serie conocido en bóvedas determinadas, estará siempre expuesta a un impago a causa del sistema de reserva fraccionario con que operan los llamados Bullion Banks (bancos especializados en metales preciosos). Un oro 100 por ciento en riesgo, más que una protección, según vemos.
De ahí que la regla número uno de inversión en oro y plata, sea que el que tiene la posesión material del metal, es en realidad su dueño; los demás, tienen solo una promesa de entrega. Por eso, se equivocan los inversionistas de todos tamaños, desde los pequeños hasta bancos centrales (como el propio Banco de México), que desdeñan la importancia de la ubicación física de sus reservas áureas.
En medio de la gran crisis global que nos ha tocado vivir, y mientras atravesamos una etapa correctiva en la dupla de metales preciosos, queda claro que su mercado alcista dista mucho de terminar, pues sus fundamentos además de sólidos, se seguirán multiplicando de concretarse estas propuestas. ¿Quién quiere correr riesgos innecesarios con la endeble situación financiera de Europa, y la inevitable crisis fiscal de Estados Unidos? La respuesta no es difícil de encontrar, como tampoco el refugio al que tarde o temprano, todo mundo habrá de correr.

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miércoles, 20 de junio de 2012

OPERACIÓN TWIST: A LAS PUERTAS DE LA DEPRESIÓN

21 de junio de 2012 (Guillermo Barba) Ayer la Reserva Federal de Estados Unidos, volvió a dejar con las ganas de estímulo monetario adicional a todos los que, más por deseo que por razones fundadas, veían como inminente una tercera ronda de “Flexibilización Cuantitativa” (QE3). En este espacio anticipamos hace unos días que las probabilidades de que su presidente, Ben Bernanke, anunciara esta medida, no eran todavía muy altas (http://bit.ly/KyTlsa).

En cambio, el anuncio que hizo de la extensión de la llamada Operación Twist, que consiste en reemplazar parte de su tenencia de bonos de corto plazo por deuda con vencimientos más lejanos, puede entenderse como una versión QE 2.2, pues mantiene su hoja de balance a la vez que busca seguir presionando, es decir, manipulando, a la baja las tasas de interés. El objetivo, como siempre, es reducir los costos de endeudamiento y así impulsar el crecimiento económico: un fracaso garantizado, pues la medicina para un enfermo de sobreendeudamiento, no puede ser más deuda.

Este aspecto de sentido común, parece no ser comprendido tampoco del otro lado del mundo, por la mayoría de países europeos en problemas que lucen muy indignados con la negativa alemana, expresada en la canciller Merkel, de ceder a cualquier mecanismo que implique la asunción directa o indirecta de deudas que no son suyas. De ahí que la idea de los eurobonos, y ahora la de las euroletras de corto plazo, hayan nacido muertas muy a pesar de sus promotores principales: el italiano Monti y el francés Hollande.

Dado que toda presión siempre produce resultados, tanto negativos como positivos, es previsible que Alemania termine cediendo, en parte, a las exigencias de sus contrapartes. Sin embargo, la ingenuidad de Hollande y compañía, raya en la estupidez si de verdad creen que la “ayuda” que pueda proporcionar el nuevo Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) permanente –que entrará en vigor en julio, o el Fondo Europeo para la Estabilidad Financiera, podrá “calmar” a los mercados comprando bonos soberanos.

Al contrario. No lo hará porque el alza en los rendimientos de estos, que encarece el financiamiento a sus países, es solo el síntoma y no la causa de sus desgracias. Ese eventual “auxilio” de cualquiera de los Fondos, servirá para que aquellos inversores que tengan títulos de deuda, sobre todo de los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España), se “limpien las manos” de bonos basura a mejores precios. La enseñanza es clara: se puede intentar controlar el mercado artificialmente, pero no para siempre ni sin consecuencias peores que las que se quería evitar.

Al final, el mercado siempre gana, y los rendimientos que se quería comprimir terminarán por estallar. Y es que no importa a qué condiciones una nación se comprometa hoy, si ya se sabe por experiencia que las palabras y promesas, se las lleva el viento.

Es por esto que los peligros de desintegración futura, aunque aún no inminente del euro, no desaparecerán. Es más, de seguir estirando la liga de la resistencia de Alemania, se podría llegar al punto en que incluso esta, se plantee la conveniencia de excluirse por sí misma del euro, para volver al marco. El experimento así, habría terminado.

En este contexto, hoy que las luces de alerta económica no dejan de encenderse en Europa, que la Fed en Estados Unidos ha reducido sus pronósticos de crecimiento y que las manufacturas de China se siguen desplomando, queda claro que lo que hoy aparece como una desaceleración, se enfila hacia una nueva recesión global. Sí, una que probará que de nada sirvieron los intentos por evitarla, y que a la postre será vista como la fase dos de esta nueva Gran Depresión, que comenzó en 2008.



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viernes, 15 de junio de 2012

BASTA YA DE ESPECULACIONES, SÍ HABRÁ FLEXIBILIZACIÓN CUANTITATIVA QE3


 México, D. F., 15 de Junio 2012 (Guillermo Barba) – En el sistema financiero global que nos ha tocado vivir, es la deflación (entendida como la contracción crediticia), y no la inflación (su expansión), el causante supremo del pánico que sufren los que se benefician más de él. No podría ser de otra manera, si consideramos que esa estructura, para funcionar, depende justamente de la expansión al infinito, de algo que por definición no se puede: la deuda.

Eso explica también por qué, este castillo de naipes en realidad, está construido de dinero fíat que puede ser creado a voluntad, sin el respaldo del oro. Una molesta piedra en el zapato que, hecha a un lado, permitió dar paso a una etapa de crecimiento económico inimaginable, en la que el alza perpetua de los precios se convirtió en parte de la vida cotidiana, y en el arma perfecta e invisible de gobiernos cada vez más intervencionistas.

Por ello, no gusta en absoluto a los principales gobiernos y bancos centrales, que el ciudadano en su búsqueda instintiva de buscar protección y salida a sus problemas, comience a pagar sus deudas y reducir gastos, pues esto es “malo” para el crecimiento económico.

Los párrafos anteriores, nos ayudan a entender, de fondo, por qué la creación monetaria permanente, expresada en las llamadas flexibilizaciones cuantitativas (QE, en inglés), está más que garantizada, con todo lo que ellos significa para el futuro de los metales preciosos: oro y plata.

Sin embargo, mucho se especula sobre si la más representativa de todas, la fase QE3 de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), llegará en la próxima reunión de su Comité de Mercado Abierto (FOMC), a celebrarse el 19 y 20 de junio. En opinión de esta columna, las probabilidades de que su presidente, Ben Bernanke, anuncie ya una nueva compra de bonos del tesoro y activos respaldados en hipotecas, todavía no son muy altas.

Eso, a pesar de las pésimas noticias económicas, y de un evidente cambio de ánimo que da visos de desesperación en varios grupos de poder, como los representados por Goldman Sachs, que a través de Jan Hatzius ha expresado su “confianza” en que el FOMC, relajará la política monetaria en su encuentro de la próxima semana. Ya podemos imaginar el tipo de cabildeo y presiones que están ocurriendo detrás del telón.

Ahora bien. Toda flexibilización cuantitativa, además de un fenómeno monetario, es también político. Los tiempos electorales en Estados Unidos distan mucho de estar en su punto álgido, y la aprobación de Obama se mantiene más o menos estable. Todo ello compensaría, en parte, la innegable desaceleración de su economía, la caída del Índice de Precios al Consumidor y el desendeudamiento hipotecario de las familias americanas entre otros pésimos datos que, no obstante, pueden ser aún peores en los meses por venir.

En este sentido, de no anunciarse el QE3 la semana siguiente, el pronóstico es que se lanzará, a más tardar, en la reunión del FOMC del 12 y 13 de septiembre (nota: en esta columna se adelantó con exactitud, lo que más tarde sería el lanzamiento oficial del QE3, ver el enlace), que al igual que la de junio, presentará un Resumen de Proyecciones Económicas y una conferencia de prensa de Bernanke. Hagan sus apuestas. Lo cierto es que, la reelección de Obama y el QE3, son elementos que deben estudiarse juntos como lo que son: la cara y la cruz de una misma moneda.

Guillermo Barba




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viernes, 8 de junio de 2012

EL PRECIO DEL ORO, LISTO PARA EXPLOTAR

México, D. F., 8 de Junio 2012 (Guillermo Barba) – Cuando se trata de tocar el tema del mercado del oro, muchos son los aspectos que se deben cuidar para no dejarse llevar por apariencias, trampas o malos consejos de expertos que, en el mejor de los casos por error, y en el peor por mala fe, orillan a los inversores a tomar malas decisiones. Como dijo un clásico, aquel que engaña siempre encontrará a alguien que se deje engañar.


Lo mismo aplica para los medios de comunicación especializados, que por su dinámica propia muchas veces conducen a anticipar conclusiones, a poner encabezados en las notas que no se corresponden con lo declarado por alguien, a interpretar de forma equivocada algún comentario, etc. Lo mejor, en todo caso, es conocer los hechos, ponderar las opiniones de los diferentes expertos en la materia y asumir uno mismo las consecuencias de sus determinaciones.

Así las cosas, pese a todo el ruido que existe en su entorno, la realidad es que la dupla de metales preciosos, oro y plata, sigue inmersa en un mercado alcista mayor que dista mucho de haber llegado a su fin, y que casi nació con el siglo. Dicho de otro modo, el “toro” de oro, no ha muerto (http://bit.ly/u000jU). Esta circunstancia, por supuesto, no obsta para que a lo largo del camino haya correcciones también mayores, como la que inició hace más de nueve meses en el oro y casi 14 en la plata, pero que deben verse como lo que son: un descanso en el camino, no el fin de sus mejores tiempos.

En este sentido, cabe subrayar que incluso afamados inversores de la talla de George Soros, por ejemplo, han estado equivocados más de una vez respecto al oro. Cómo olvidar que él mismo se deshizo del 99 por ciento de sus posiciones en el metal, durante el primer trimestre de 2011, en que promedió apenas 1,384.37 dólares la onza. Hubo quien interpretó esto como “el comienzo del final” de este mercado al alza. Vaya decepción para quien meses más tarde, vieran subir su cotización a un nuevo máximo histórico por encima de los 1,900 dólares. Perdieron el tren.

El mismo Soros parece haber querido enmendar su falla, al adquirir acciones del mayor fondo cotizado de oro del mundo, el SPDR Gold Trust (GLD) en el tercer trimestre de ese mismo año, cuando el oro promediando 1,700 dólares la onza. Vaya, vaya. De ahí que encabezados como los que se leyeron en Bloomberg en diciembre pasado, diciendo que Soros veía los precios del metal “al borde de un mercado bajista”, estaban más que desfasados. La prueba es que hoy sabemos, el fondo de este inversionista cuadruplicó su participación en el GLD en los primeros tres meses de 2012, con el metal a una media de 1,690 dólares. Esta vez, seguro que no quiere equivocarse.

Desde entonces la corrección del oro ha continuado, y desde el punto de vista técnico es posible que la tendencia continúe por varios meses más, a nuevos mínimos, sobre todo en el caso de una eventualidad comparable a aquella quiebra de Lehman Brothers. Sin embargo, la fortaleza e independencia que el rey de los metales ha demostrado en las últimas jornadas en que los principales índices bursátiles se han desplomado, son solo una pequeña señal que, entrelíneas, nos dice que al final del camino seguirá siendo el último refugio de pie.

Después de todo, su condición de dinero junto con la plata, lo aparta del resto de las materias primas (commodities), y lo pone en una posición de privilegio dual, desde donde sorteará las vicisitudes propias de un colapso deflacionario como el que estamos atestiguando, que gobiernos y bancos centrales querrán seguir compensando con las falsas medicinas de los déficits públicos y masivas impresiones monetarias (QE). La verdadera época de oro, está por venir.

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jueves, 31 de mayo de 2012

SPEXIT: SÍ, ESPAÑA SALDRÁ DEL EURO ANTES QUE GRECIA

México, D. F., 31 Mayo 2012 (Guillermo Barba) – España está sumida en una auténtica depresión económica que lejos de ver la luz al final del túnel, parece ir en sentido contrario a ella. Hasta la fecha, las discusiones se han centrado en si Grecia saldrá o no de la Unión Monetaria Europea, pero en realidad, el gran tema es el país ibérico, que por sus dimensiones es mucho más importante para la estabilidad del sistema financiero internacional, y para el futuro de la integridad del euro.

Aquí hemos dicho antes que las esperanzas perdidas de millones de españoles, podrían revivir únicamente “fuera de un euro que los tiene maniatados” (http://bit.ly/JslkGb ), y aunque todavía son pocos los que se atreven a decirlo, las voces se multiplican todos los días.

En este sentido, la columna publicada ayer por Mathew Lynn en MarketWatch (aquí su texto en inglés http://bit.ly/KXCV5R), causó revuelo con la exposición de seis razones por las que España saldrá de la euro zona (Spexit: Spain exit o salida de España), antes que Grecia. En síntesis afirma que esto ocurrirá porque:

1.    Es demasiado grande para ser rescatada. Lynn subraya que la economía griega es tan pequeña (230 mil millones de euros) que puede ser subsidiada “por siempre”, pero que si la española colapsa no habrá dinero que alcance.
2.    Ya está cansada de la austeridad. Recuerda que las protestas contra la austeridad la iniciaron los “indignados” cuando los recortes apenas habían comenzado, por lo que es previsible que no estén dispuestos ni preparados para más de lo mismo.
3.    Tiene una economía “real”. La nada despreciable base industrial de España, comparable a la del Reino Unido y Francia, la ponen en franca ventaja sobre Grecia, que prácticamente no produce nada.
4.    Es políticamente segura. A diferencia de los griegos, que necesitan la moneda única para “encajar” en Europa y no en la esfera de influencia turca, España no tiene ataduras políticas de esta índole, y puede dejar el euro y la Unión Europea dependiendo de si le funciona o no, y “claramente no está funcionando”.
5.    Tiene mayores horizontes. España tiene miras hacia Europa pero también hacia las economías de Latinoamérica, y hacia el mercado hispano en Estados Unidos.
6.    El debate ya está en marcha. En los medios ya se discute que el problema es el euro, y que los españoles solo se recuperarán si regresan a la peseta.

Como sea, se reafirma que la Spexit y la Grexit (salida griega) son inevitables. El plazo, como ocurre en estos casos, queda todavía indefinido por la sencilla razón que nunca debe subestimarse la capacidad de los políticos para posponer las soluciones reales, aunque las condiciones empeoren.

Sin embargo, las caídas bursátiles, la prima de riesgo española en máximos, los nuevos mínimos observados en los rendimientos de los bonos alemanes y estadounidenses así como la subida a contracorriente del oro, dejan claro que los inversores no quieren saber ya de nada de lo que huela a riesgo, y hacen bien. El tiempo, se agota.

El gobierno de Rajoy se acerca así a la encrucijada, en la que tendrá que decidir si cede ante las presiones continentales, o las internas de su propio pueblo. Para decirlo de otro modo, no habrá euro que dure 100 años, ni España que los aguante.

No es difícil anticipar la decisión que tomará, tarde o temprano, considerando que nada hay más valioso para un gobernante que mantenerse en el cargo, y esta vez, no será la excepción.

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viernes, 18 de mayo de 2012

CATACLISMO FINANCIERO: LA TRAGEDIA GRIEGA ES SOLO EL COMIENZO

México, D. F., 18 Mayo 2012 (Guillermo Barba) – Sobre la salida griega de la zona Euro se seguirán escribiendo cientos de artículos que, como es habitual, quieren encontrar respuestas coyunturales a problemas estructurales. Esa falla en la que también incurren políticos e inversores, es muy común. Tanto, que ven por ejemplo en el fracaso griego de formar un nuevo gobierno de coalición, la causa del inminente abandono de dicha divisa.

Se equivocan. Grecia se comenzó a condenar a sí misma, quizás desde el mismo momento en que se incorporó oficialmente a la región. Para decirlo con claridad, se convirtieron junto con otros países del vecindario continental, como España y Portugal, en víctimas de sus propios ímpetus de riqueza pronta.

La ventana de oportunidad que les permitió alcanzar este sueño, se materializó en la moneda única, condenada de nacimiento a su fracaso. La razón fundamental: la ausencia de una unidad fiscal que imposibilitara de hecho y de derecho, que cualquiera de sus miembros abusara de los privilegios de adquirir súbitamente, acceso amplio y barato a fuentes de crédito, y por ende, manga ancha para el dispendio.

Eso sí constituyó el error sustancial de la Unión Monetaria, sobre todo, en un contexto en el que la visión económica predominante, privilegia y alienta el consumo sobre el ahorro y la deuda sobre la inversión. Los beneficiarios no iban a desperdiciar la oportunidad, cuyo resultado no podía haber sido diferente al que ya vimos, con burbujas en activos como los bienes raíces, colosales déficits públicos y abultados endeudamientos gubernamentales y privados.

El péndulo del ciclo económico es infalible. Comprender eso es importante para no perder de vista que a la expansión crediticia (inflación), le sucederá siempre su colapso (deflación). Cualquier intento de desviar esas fuerzas o de evitar lo inevitable, solo empeorará la situación.

Los griegos se convierten así en el botón de muestra de lo que más tarde vendrá para otras naciones. Por ello, pese a los previsibles esfuerzos franco-alemanes, del Banco Central Europeo (BCE) y del Fondo Monetario Internacional (FMI) por forzar la integridad de la zona, la salida griega y de otros más tarde, es cuestión de tiempo.

El nerviosismo que esto genera explica, por supuesto, por qué los capitales no dejan de abandonar a los bancos y territorio helénicos, las caídas bursátiles, y también por qué el dólar se ha fortalecido por su condición, todavía existente, de ser el refugio “seguro”.

Pese a que no podemos perder de vista que el dólar tiene sus propias cuentas por pagar en el futuro, debe tenerse cuidado en no adelantar sus obituarios, como lo ha señalado el profesor Antal Fekete, de la Nueva Escuela Austríaca de Economía (http://bit.ly/Lb9y0a).

Asimismo, deberían ser precavidos aquellos que hoy denuestan al oro acusándolo de “perder” su condición de amparo ante las vicisitudes de la economía mundial, por las normales correcciones que ha sufrido los últimos meses.

Y es que como queda explícito en la gráfica de Steen Jakobsen, economista en jefe de Saxo Bank en Dinamarca (tomada del blog de Mike Shedlock), el temor supremo de los bancos centrales de Estados Unidos (Fed), Japón (BoJ), Inglaterra (BoE) y BCE, seguirá siendo la deflación, a la que infructuosamente querrán seguir combatiendo con más inyecciones de liquidez conocidas como “flexibilizaciones cuantitativas” (QE, en inglés).

De ahí que en todos los casos, su hoja de balance como porcentaje del PIB, marque una clara tendencia alcista a partir del inicio de la crisis en 2008.



Así que no nos distraigamos. Los bancos centrales pueden controlar la cuantía de dicha liquidez, pero no hacia dónde se dirigirá. Es previsible que una parte muy importante de ella se siga yendo al oro, y que su subida se acelere a velocidades insospechadas cuando el turno protagónico de la crisis fiscal y de divisas, toque a Estados Unidos, la última ficha.

De tal suerte que no es casualidad ni coincidencia, que muchos otros bancos centrales como el de México y Rusia, continúen ampliando sus reservas en metal, ante lo que el mismo FMI ha reconocido como “elevados riesgos crediticios”. Que no se nos olvide, la tragedia griega, es solo el comienzo.

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viernes, 4 de mayo de 2012

¿Y QUIÉN GOBIERNA EL MUNDO?

México, D. F., 4 Mayo 2012 (Guillermo Barba) – Ayer el popular blog de Eric King, publicó extractos de una entrevista de lectura obligada, que realizó al prominente empresario Hugo Salinas Price (vínculo en inglés http://bit.ly/JWNScX), quien se ha caracterizado por su valiente lucha ideológica y práctica a favor del “dinero real” (el oro y la plata), el ahorro popular y las libertades de las personas, entre otras.

Las reflexiones del señor Salinas son tan contundentes como reveladoras: la situación de la economía y la política actuales son como vasos comunicantes, en cuyo fondo, subyace el peligro real de revivir a un socialismo que muchos suponen muerto. Y es que hoy en día, somos testigos de la fase decadente de una especie de socialismo “light”, como bien llama al Estado de Bienestar.

En este espacio hemos abordado en repetidas ocasiones el mismo tema, y señalado cómo en su intento por retener el poder, el sistema político vigente ha optado por las dádivas en lugar del estímulo al mérito individual; por el dispendio y la deuda en lugar de la austeridad y el ahorro. Una carrera que tiene en contra las enseñanzas de la historia, y cuyo desenlace va a dar al precipicio.

Hugo Salinas acusa de forma correcta, que esa especie de socialismo, por definición, no podía haberse pagado solo con impuestos, sino que “tenía que ser financiado”. Eso solo sería posible por la vía de la expansión exponencial del crédito, causante de las exorbitantes deudas públicas y privadas en el mundo occidental. Por eso hoy, somos testigos de la fase final de ese juego perverso que se sustenta en expandir ad infinitum, algo que no se puede: el endeudamiento.

Por supuesto, para que esta acometida fructificara, primero había que quitar una estorbosa y molesta ancla: el patrón oro, que terminó por ser hecho a un lado oficialmente hasta 1971. En adelante, el sistema de dinero fíat (sin respaldo en el metal), sería el brazo ejecutor de esa ansiada política de crear dinero “de la nada”, como si pudiera hacerse lo mismo con la riqueza material.

Ese ataque que en lo económico se expresa con gravámenes fiscales y precios que no dejan de aumentar, también se manifiesta en lo político con la limitación de las libertades personales. Por eso no es casual que desde los gobiernos y los que aspiran a llegar a él, en su afán de controlarlo todo, con frecuencia se intente decidir desde la música que pueden escuchar sus ciudadanos, hasta lo que deben ver en televisión.

Ejemplos de intentos autoritarios de este tipo sobran por todas latitudes, como la reciente discusión en México sobre si debe o no trasmitirse en cadena nacional el debate entre los candidatos a la presidencia; las expropiaciones ocurridas hace poco en Sudamérica y las restricciones a los pagos en efectivo en Europa.

El resultado, sobra decirlo, es el empobrecimiento generalizado. Todo pueblo será más pobre, si además de no tener la posibilidad de ahorrar en su propia moneda de curso legal –porque  su valor se desvanece, ve coartadas sus libertades. Como afirma Hugo Salinas, más control gubernamental y una economía centralizada “conducirán al empobrecimiento”, y por desgracia, “habrá una reducción en el número de habitantes de la Tierra”.

Ante estos evidentes peligros, al ciudadano le resta poco más que tomar medidas de autodefensa, que en lo financiero comienzan por la protección de su patrimonio o parte de él, en reservas propias de dinero honesto, es decir, en oro y plata. La razón fundamental es que este, que ha sido el dinero que el ser humano ha elegido en su acción desde hace miles de años, para desgracia de los manipuladores monetarios amantes de las “flexibilizaciones cuantitativas” (QE, en inglés), no puede ser multiplicado a voluntad.

Por eso, en medio de la algarabía de los que detestan a la dupla de metales preciosos, y se burlan de ellos con cada caída de sus precios, discretos y felices operan los que, conscientes de la verdad, disfrutan de la actual oportunidad de compra que esto les significa, y que quién sabe si volvamos a ver.

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viernes, 27 de abril de 2012

MÉXICO VUELVE A AUMENTAR SUS RESERVAS DE ORO, ¿ORO PAPEL?

México, D. F., 27 Abril 2012 (Guillermo Barba) –Esta semana gracias a un reporte del Fondo Monetario Internacional, pudimos conocer que el mes pasado, Banco de México (Banxico) volvió a comprar una importante cantidad de oro para sus reservas. Exactamente un año después de su histórica adquisición de más de 93 toneladas, volvió a sumar en marzo otras 16.8, con un valor de más de 906 millones de dólares.

De esta forma, México lidera de nueva cuenta la auténtica fiebre del oro que viven bancos centrales de diversas partes del orbe, en lo que sin duda constituye un merecido voto de no confianza en las políticas de impresión de dinero (QE, en inglés) de otros que, con la Reserva Federal de Estados Unidos a la cabeza, pretenden solucionar un problema de gasto, deuda y crédito excesivos, propiciando más de lo mismo.

Ojalá fuera así de fácil salir de las crisis, que tendrían de este modo una solución inmediata. Vaya engaño.
Por eso no es casualidad que Rusia, Turquía, Kazajistán y Ucrania entre otros, hayan adquirido también 16.5, 11.5, 4.3 y 1.2 toneladas, respectivamente. Tampoco que Argentina, aumentara en siete toneladas sus reservas áureas en septiembre de 2011, en la primera adición que hacen a esos activos desde febrero de 2005.

No obstante, a pesar de tratarse de una decisión que va en el sentido y momento correctos (el metal amarillo cotiza en zona de oportunidad de compra desde marzo), la apuesta segura del Banco de México que dirige Agustín Carstens, tiene sus claroscuros.

No podemos olvidar que el propio Instituto Central, se ha negado de manera oficial a contestarnos la sencilla pregunta: ¿dónde está el oro que compró Banxico?” ( http://bit.ly/viGYYb ), además de dar indicios claros de haber realizado la compra a través de la LBMA (Asociación del Mercado de Lingotes de Londres) en “oro papel”.

Es decir, que contaría con un documento que acredita sí un “derecho general” de propiedad, pero en el mejor de los casos sobre un bien resguardado en bóvedas extranjeras, claro, si es que existe. Esa duda solo puede despejarse recibiéndolo en casa, como debería hacerse.

Por eso la pregunta sobre dónde se ubica no es ociosa, pues el mismo Carstens declaró en su momento que el fortalecimiento de las reservas, formaba parte de la política del banco central de disminuir los riesgos a los que estamos expuestos. Sin embargo, si las compras se siguen efectuando sobre barras no específicas y que ningún funcionario de Banxico ha visto, todo el mérito es echado a la basura. Nuestro riesgo así no solo no disminuye, sino que aumenta, pues todo oro en manos ajenas estará siempre expuesto a cualquier forma de expropiación.

En este sentido, los incumplimientos de entrega física no son nada más una posibilidad teórica, pues de hecho ya han ocurrido. Eso fue justo lo que hizo el presidente estadounidense Nixon en 1971, cuando decretó que no entregaría más oro a cambio de sus propios dólares, que las naciones conservaban como reserva: un impago de facto.

Querer apelar a la mera confianza en un sistema que ha probado su corrupción, no solo sería ingenuo sino irresponsable. Por lo tanto, la ubicación del las reservas de un activo tan valioso como el oro, sí importa (http://bit.ly/yzilRg ), y dado que el ciudadano común no tiene posibilidades de influir en esa toma de decisiones a escala nacional, no le resta más que la opción de convertirse en su propio “banco central”.

Una opción tan inteligente como obligada, en un mundo en el que tarde o temprano el oro recuperará, de un modo o de otro, la posición preponderante que la acción humana le ha otorgado como el dinero por excelencia, con todas las implicaciones que eso traerá para el comercio internacional. Ojalá que nuestros encumbrados funcionarios se decidan ya a dar ese pequeño gran paso, y traigan a tiempo ese patrimonio, pues mañana, podría ser demasiado tarde.

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viernes, 20 de abril de 2012

ESPAÑA ESTÁ EN BANCARROTA, ¡SÁLVESE QUIEN PUEDA!

México, D. F., 20 Abril 2012 (Guillermo Barba) – Un vórtice deflacionario hunde al mundo en una depresión económica cada vez más profunda. Quizás lo más grave, es que los gobiernos y bancos centrales del mundo insisten en fingir ante sus respectivos ciudadanos, que tienen el poder suficiente para contener esas fuerzas con gasto público e impresión de dinero, para lo que dicen, no existe alternativa. Sea la Fed, el Banco Central Europeo, el de Japón o Inglaterra, es la misma historia. Qué error tan grande que, por ingenuidad o soberbia, traerá como consecuencia millones de víctimas financieras y sociales inocentes.



Europa está en bancarrota (http://bit.ly/vw9ui4 ) y hoy, por supuesto, acapara la atención mundial. En esta tragedia económica, ha llegado el turno de España en el papel protagónico, que de forma secuencial se han ido alternando los llamados PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España).

Del otro lado del Atlántico, la lógica político-electoral y supuestas noticias que apuntan a una mejoría de diversos indicadores económicos, son el telón perfecto con el que el gran coloso estadounidense, esconde por ahora su débil condición financiera.

Si países mucho más pequeños como Grecia o España, son capaces de poner a temblar al sistema financiero global, podemos vislumbrar el horror que traerá una ya inevitable crisis fiscal en Estados Unidos.
El mismo presidente de la Fed, Ben Bernanke, lo ha dicho hace más de un año, en una declaración de la que pocos se quieren acordar, quizás por ser de las pocas ocasiones en que ha hablado con verdad: “los ajustes fiscales suficientes para estabilizar el presupuesto federal, tienen que ocurrir en algún momento. La cuestión es si estos tendrán lugar a través de un cuidadoso y deliberado proceso (…) o si vendrán como respuesta rápida y dolorosa a una inminente o real crisis fiscal.

Por desgracia, en este último caso ya se encuentra la España de hoy, que sumida en el paro y una recesión que lucen interminables, pretende remediar demasiado tarde sus desbalances presupuestarios y de deuda. Como es usual, los mercados dieron oportunos y claros avisos, reflejados en el alza de los rendimientos de sus bonos soberanos, pero que también ahora se expresan en elevadas tasas de morosidad de los créditos de la banca, no vistas en casi 18 años.

En este contexto, no podemos perder de vista una realidad: los españoles no podrán salir de la crisis pese a sus necesarios recortes y reformas, mientras el colosal endeudamiento público y privado los continúe oprimiendo de la manera en que lo hace. En otras palabras, la solución real parte de uno de los principios fundamentales del capitalismo: al quebrado, se le debe permitir quebrar.

Llegado el día, resultará inútil prolongar su agonía simulando “ayudarle” a pagar sus compromisos, para intentar salvar a sus acreedores. Esto es válido para el gobierno, pero también para algunos bancos y cajas que tendrán que desaparecer.

Ya hemos tenido suficiente de gobernantes que se empeñan en autoengañarse con que sí pueden pagar, y que aseguran sería peor no hacerlo. Una falacia con la que los asustan, tras bambalinas, los grandes banqueros.

La aceptación de esta verdad, es equivalente al primer paso que tiene que dar un adicto, al admitir que lo es, para iniciar su rehabilitación. De esta forma, las esperanzas muertas de millones de españoles, podrían revivir para volver a empezar con bases sólidas, fuera de un euro que los tiene maniatados.

Es en ese legítimo anhelo de recuperación, donde un par de metales preciosos como el oro y la plata físicos, serán herramientas útiles para recomponer el alicaído ánimo de millones de personas que, no únicamente en Europa sino en todo el globo, serán testigos de la fase final de descomposición, de un sistema de continua con la expansión crediticia (inflación). Vaya penosa situación en que nos han metido a la voz de “sálvese quien pueda”, misión que el oro y la plata sabrán cumplir con gusto, en manos de sus poseedores.

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viernes, 13 de abril de 2012

ORO Y PLATA EN ZONA DE COMPRA A LOS NIVELES ACTUALES

México, D. F., 13 Abril 2012 (Guillermo Barba) – Las victorias suelen tener a muchos que quieren llevarse el crédito, pero las derrotas y las crisis son un “niño abandonado” del que nadie se quiere hacer cargo. Esa lógica es aplicable a la realidad económica actual, en la que mientras duró la falaz bonanza económica de los “fabulosos” años 2000, los políticos se jactaban de sus logros, derrochaban sin pudor y se preparaban para “administrar la abundancia”. El mismo cuento de los fabulosos años 20 del siglo anterior, del que ya conocemos su desenlace en la Gran Depresión. No aprendimos.

Hoy que algunas de las más grandes burbujas de todos los tiempos han reventado, y llegado el inevitable desenlace trágico que siempre les sucede, jefes de estado y gobierno pretenden descargar sus responsabilidades en quien mejor les acomode: a veces en sus predecesores; otras, en los extranjeros, periodistas o “especuladores”. El primer ministro italiano Mario Monti, por ejemplo, ha dicho que la caída del 5% en la bolsa de Milán y la subida de su prima de riesgo por encima de los 400 puntos, son “culpa de España”. Un vago deslinde con alta carga de cinismo puro.

España sí es culpable, pero solo en la misma medida que Grecia, Portugal e Italia misma, lo son de sus propias tribulaciones económicas. Vivir del fácil aplauso popular puede ser estimulante, pero los costes que se acumulan terminan siendo peores que los males a remediar. Esa ilusión de prosperidad que se crea tiene que salir de algún lado, y es de los colosales déficits fiscales y las abultadas deudas públicas y privadas, que de una forma o de otra, se terminan pagando con un elevado interés, tanto financiero como social.

Debemos entender que de haber contado con una economía de auténtico libre mercado, los desbalances nunca hubiesen podido llegar a los extremos de hoy, pero que esa oportunidad se perdió cuando en 1971, se abandonó lo que quedaba del patrón oro.

Desde entonces, se dejó atrás la posibilidad de contener las ansias derrochadoras de los gobiernos y la ambición de los grandes bancos centrales y privados por financiarlos, para dar paso a un gran ciclo de inflación (expansión del crédito) y de erosión del poder adquisitivo de las personas (alza de precios), cortesía de un sistema basado en dinero-papel.
En este sentido, tenemos que ser claros en que, cuando una entidad tiene la potestad de ejercer una gran influencia en un mercado o ámbito de poder, sin duda alguna la ejercerá a cabalidad.

La Reserva Federal de Estados Unidos, su banco central, es una muestra de ellas, y su facultad de intervenir para manipular artificialmente a la baja las tasas de interés y crear dinero a voluntad para “estimular” el crecimiento económico, es la evidencia contundente.

De ahí que sea un error dejarse llevar por las declaraciones coyunturales de su presidente Ben Bernanke, por sus minutas o el Libro beige para analizar si vendrá o no una nueva ronda de flexibilización cuantitativa (impresión monetaria; QE, en inglés). Seguro que llegará, pero será cuando lo dicte la lógica de la agenda de poder de los señores Obama y Bernanke, antes no.

La agenda política y electoral pues, es la que marcará la fecha de inicio de un nuevo QE, mucho más que las meras cifras económicas. Ahora que las “buenas noticias” y el optimismo acapararán los medios informativos de aquí a las elecciones presidenciales en Estados Unidos, está claro que no habrá flexibilización cuantitativa antes de que se sepa quién gobernará aquel país por los próximos cuatro años.

El resto, la especulación de si siempre sí o no habrá más QE y cuándo, es solo el ruido del juego perverso de la Fed. Una “cortina de humo” que debe evitarse para no perder de vista el desastroso panorama general.

La única posibilidad real que existe de que la nueva impresión monetaria se presente antes, es una abrupta y continua caída de los principales índices bursátiles (más del 20%) y una recesión este año en la Unión Americana, algo poco probable.

Por eso, también sería un grave error escuchar voces como las del FMI que afirman que “ningún activo puede considerarse totalmente seguro”, que no puede haber confianza en ellos. Se equivocan. Confianza sí hay, como la que da el activo refugio por excelencia y dinero real: el oro. Si bien no está exento de riesgos, es mucho mayor el peligro de no tenerlo, y jamás, valdrá cero.

En este sentido, no podemos soslayar que él y su compañera la plata, están como pocas veces, juntos en zona de compra a los niveles actuales. Haciendo a un lado la bruma de la Fed y los eufemismos de Europa, el panorama para los metales preciosos sigue resplandeciente y dando las últimas oportunidades de subirse, a la sin duda será la mejor parte de su mercado alcista. Que no quepa la mínima duda.

Guillermo Barba/OroyFinanzas

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