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domingo, 23 de febrero de 2014

G20, UN TEATRO GUIÑOL




Este domingo terminó un encuentro más de los ministros de finanzas y banqueros centrales del G20, celebrado el fin de semana en Australia. Este grupo es un foro cuyos miembros, incluyen a las 19 mayores economías del mundo más la Unión Europea.

En su comunicado oficial, el G20 sigue dando muestras de que se comporta solo como un teatro guiñol, en el que los que mueven los hilos, están muy contentos haciendo que esos líderes financieros repitan sin cesar el discurso que les han diseñado.

Lo malo es que esas palabras se transforman en equivocadas acciones políticas y económicas que no nos conducen a una salida real de la crisis que inició en 2008, cuyos orígenes reales por cierto, se remontan tan lejos como a la desmonetización de la plata en el siglo XIX, y a la del oro en el siglo XX.

En este largo proceso, que un científico monetario como el Prof. Antal E. Fekete considera un hecho artero y planificado, el concepto de crédito fue entremezclándose con el de dinero hasta fusionarse por completo. Por eso hoy el “dinero” es en realidad dinero fíat, es decir, un papel o dígitos en cuentas bancarias que no son otra cosa que una deuda, pero que a la gente se le educa para que crea que es dinero de verdad.

La diferencia estriba en que ese dinero de verdad es un extintor de deuda, un pago en sí mismo.

Por ello el oro y la plata sí lo son, pues quien los recibe se da por pagado con una mercancía de valor real que puede atesorar para siempre. Esto no sucede con el “dinero” de papel del que las personas tienen que deshacerse lo más pronto posible, pues su valor aparente disminuye a gran velocidad y no puede ser guardado por mucho tiempo. Los gobiernos corrompen su propia divisa.

Por todo ello, la idea de impulsar la economía con deuda, consumo y crédito que se expanden de manera exponencial, solo puede existir en un sistema de dinero fíat, pues a diferencia del oro y la plata, este sí puede ser creado ilimitadamente a costa de sus defraudados tenedores, y de todos los que día con día se esfuerzan cada vez más por ganar cada vez menos de ese falso dinero.

Hoy vivimos la fase final de este largo experimento universal de dinero fíat y deudas al infinito, pues alcanzamos el punto en el que ya ni siquiera con dosis históricas de “estímulos monetarios” –eufemismo que se refiere a la impresión masiva de billetes- en las economías más grandes del orbe, ni con permanentes déficits fiscales, es posible seguir expandiendo el crecimiento económico.

Así lo confirma una vez más el propio G20, que en su declaratoria asegura que “A pesar de estas mejoras recientes, la economía global continúa lejos de alcanzar crecimiento fuerte, sostenido y balanceado. Estamos de acuerdo en que la economía enfrenta todavía debilidades en algunas áreas de la demanda, y que el crecimiento está aún por debajo de las tasas necesarias para que hacer que nuestros ciudadanos regresen al empleo y cumplan sus aspiraciones de desarrollo”.

El punto 3 del comunicado continúa haciendo explícitas sus falsas teorías: “Reconocemos que la política monetaria debe seguir siendo acomodaticia en muchas economías avanzadas, y que debe normalizarse a su debido tiempo, mismo que estará condicionado a la perspectiva de estabilidad de precios y crecimiento económico.” Énfasis agregado.

En pocas palabras, el G20 renueva votos en su compromiso de estimular la demanda global por medio de más “flexibilización cuantitativa”, y se fija como meta un crecimiento del PIB colectivo de más de 2 por ciento durante los próximos 5 años, o sea más de dos billones de dólares en términos reales.

Para lograrlo, el G20 dice además que tomará acciones concretas como “incrementar la inversión, elevar el empleo y la participación, incrementar el comercio y promover la competencia además de las políticas macroeconómicas.”

Todo ello nos habla de que las erradas teorías monetaristas y keynesianas se encuentran al mando: las primeras, dominando bancos centrales, y las segundas, gobiernos de estos países. Un intento de planificación central evidente, ha sustituido al libre mercado.

No han sido suficientes todos estos años de fracasos en levantar el crecimiento económico mundial, para darse cuenta de que si siguen empleando las mismas políticas obtendrán siempre idénticos resultados: más deuda, dispendio, burbujas de activos (índices bursátiles, bonos, divisas, etc.) y acumulación de oro y plata en manos privadas, pero menos producción, empleo y desarrollo.

La “debilidad” de la demanda como la llama, y su temor a las “presiones deflacionarias”, son síntomas de un mal mayor y no la causa de la enfermedad económica, pero eso no es capaz de verlo el G20.

De este modo, los países miembros –incluido México, se han convertido en meros títeres de las malas ideas impuestas por una élite, que tras bambalinas, continúa beneficiándose del statu quo y de su brazo ejecutor: el dinero de papel.

Por eso veremos pasar decenas de encuentros y cumbres, pero que no traerán cambio alguno de fondo. El G20 y otros foros, seguirán repitiendo lo mismo como si de rezos inmutables se tratara. Solo cavan más profundo el agujero donde estamos.

Mientras tanto, esa misma élite a la que hemos aludido, seguirá solapando la colosal transferencia de oro de Occidente hacia Oriente –en  particular hacia China, para empoderarse a tiempo y otra vez sacar provecho del nuevo sistema que resurgirá de las cenizas del actual, cuyo final trágico, es inevitable.

En ese reinicio, como hemos adelantado, quedará claro que no hacía falta más deuda, consumo y crédito, sino lo opuesto: más ahorro, austeridad y formación de capital. Para entonces, las naciones que sí lo hicieron y atesoraron dinero auténtico, el oro, pondrán las nuevas reglas, desplazarán al dólar y serán las voces más fuertes en el Fondo Monetario Internacional.

Ojalá que dentro de la academia y la intelectualidad, las pocas voces que hoy criticamos y cuestionamos a las corrientes predominantes, seamos acompañados. La auténtica solución a las tribulaciones económicas que nos aquejan, pasan por dejar de lado los viejos dogmas que nos trajeron hasta aquí, y construir sobre cimientos sólidos.

De no hacerlo, el cáncer del dinero fíat que corrompe el presente de nuestra sociedad, a la par que carcome el progreso y futuro de la humanidad seguirá avanzando, condenando a cientos de millones de personas a un final que no merecen, pero del que no los podremos salvar.

miércoles, 16 de octubre de 2013

LA HIPERDEFLACIÓN QUE VIENE




Imagen: Forbes México
En ésta, la última entrega de la serie sobre el Manifiesto de la Nueva Escuela Austríaca de Economía (NASOE), explicaremos por qué el Prof. Antal Fekete ha reiterado su advertencia de que el desenlace del actual experimento global con divisas irredimibles será hiperdeflacionario.

En el artículo anterior, tocamos el punto de que la falta de profundidad en el estudio de la especulación por parte de los seguidores de la Escuela Austríaca “clásica” post Mises, los llevó a no desarrollar indicadores como el de la Base y la Cobase del oro –estudiados por la NASOE, que evidencian de manera inequívoca que, otra vez, este metal junto con la plata están saliendo de la circulación para “esconderse” en manos privadas.

La Base tiene su origen en el mercado de materias primas agrícolas. Una Base alta y creciente indica abundancia de existencias; una Base baja y descendente, escasez del producto.

En términos muy simples, la Base es la diferencia que hay entre el precio de los contratos de Futuros más cercanos y el del metal al Contado (spot). La Cobase es la que se obtiene de deducir del precio “spot”, el del futuro correspondiente.

Si la base es positiva –como normalmente ocurre, la condición de mercado es de “contango”, y si es negativa, hay “backwardation”.

Esta última situación es la que nos envía el mensaje de que los metales preciosos monetarios (oro y plata) se están “escondiendo”, escaseando, pues la backwardation del oro solo puede presentarse si cada vez más y más tenedores de metal físico se resisten a venderlo, sobre todo, a causa de los bajos precios.

La tendencia de la backwardation por lo tanto, es a agravarse hasta el extremo en que se convierta en una condición de mercado permanente, como consecuencia de la impresión masiva de billetes de los principales bancos centrales, y de las impagables deudas que se siguen acumulando sobre todo en Occidente, en los países llamados “ricos” que en realidad son solo los más endeudados.

El punto crítico se alcanzará cuando ningún propietario de dinero real (oro y plata) esté dispuesto a enajenar su tesoro a precio alguno expresado en divisa fíat (dólares, euros, pesos, etc.).

A principios de este mes reportamos que el contrato de oro a diciembre había salido temporalmente de backwardation, pero las recientes bajas en los precios hacen prever que, de nuevo, habrá de presentarse. Por supuesto, estaremos actualizando la información en unos días más.

Como quiera, lo cierto es que pocos se dan cuenta de que por un tiempo más estaremos entrando y saliendo de esta condición anómala, hasta que se cumpla la previsión de su permanencia.

Menos aún se percatan de lo que implicará el llegar a que nadie quiera desprenderse de su oro y plata a precios en divisa fíat, para comenzar a aceptar tratos solo en intercambio directo (trueque).

A eso se refiere el profesor Fekete, pues el trueque es el último estadio del proceso deflacionario en que nos encontramos, de la que pueden encontrarse pistas también en la descendente velocidad del dinero, sobre todo en los Estados Unidos, que está en niveles mínimos de los últimos 60 años.

Habrá entonces, nos dice Fekete, un “contagio” a otros mercados que incluirán los de combustibles y alimentos. El “efecto dominó” causará un mega colapso de empresas, más desempleo, hambre y desde luego el rompimiento del orden público alrededor del mundo.

La NASOE sigue advirtiendo a las autoridades políticas y  monetarias que lo peor de esta gran depresión aún está por venir, y al corregir los errores de la Escuela Austríaca después de Ludwig von Mises, propone la alternativa real de solución con un patrón oro que de verdad sea funcional –con letras reales pagables en el metal, y del cual ya le dimos detalles en entregas anteriores disponibles en este blog.


El precio a pagar por mantener las actuales estructuras e instituciones financieras y monetarias que nos llevaron a la ruina, es demasiado alto como para no cambiar el rumbo. Esa posibilidad, gracias a la NASOE, por fin está en nuestras manos.

martes, 8 de octubre de 2013

MANIFIESTO DE LA NUEVA ESCUELA AUSTRÍACA DE ECONOMÍA




Nueva Escuela Austríaca de Economía
En julio de este año, el Prof. Antal E. Fekete, dio a conocer el Manifiesto de la Nueva Escuela Austríaca de Economía, de la que es fundador. El domingo pasado, sin embargo, concluyó en el Museo Británico de Londres el seminario en el cual se discutió y explicó a profundidad, los alcances de sus análisis, teorías, propuestas y soluciones a los graves problemas económicos que aquejan al mundo en la actualidad.

El autor de este blog –como miembro de la Escuela, ha sido partícipe de dicho encuentro y por tanto, trae a sus lectores los aspectos más relevantes ahí abordados para su conocimiento y difusión.

Antes sin embargo, es conveniente explicar que las enseñanzas de Fekete, dan continuidad al trabajo del que sin duda, es uno de los hombres más grandes de la historia económica: Carl Menger. No obstante, el trabajo de quien fue la piedra angular de la Escuela Austríaca, por una parte ha sido relegado al olvido por las corrientes  económicas predominantes –el monetarismo y el keynesianismo, y por otra, dejado de lado por muchos de los que se supone quisieron continuarlo.

Quizás a causa de eso, por desgracia, hoy sea casi imposible encontrar obras de Menger en cualquier librería o biblioteca. Por fortuna, gracias a la Internet es posible encontrarlas en línea o a la venta en tiendas virtuales.

Así pues, el Prof. Fekete decidió agregar el calificativo de “nueva” a la corriente que ha iniciado, con la plena intención de retomar la filosofía y método originales empleados por Menger.

Y es que el que posiblemente haya sido el economista más prominente del siglo XX y máximo exponente de la Escuela Austríaca “clásica”, Ludwig von Mises, cometió diversos errores que lo apartaron de ambos.

Lo peor es que debido a la admiración que le profesan sus seguidores, o por la causa que sea, estos se han aferrado a sus enseñanzas de manera tal que no admiten con facilidad la crítica ni las nuevas aportaciones. Mises habría dejado para ellos el trabajo ya terminado.

Fekete ve en esto una tendencia a convertir la ciencia económica en culto, que en nada beneficia a su avance, ni sirve para aportar a la guía que deberá seguirse en el nuevo orden económico global. Ese que habrá de presentarse luego del colapso del actual experimento mundial con divisas irredimibles.

En esa cerrazón, los “austríacos” post Mises claman que en el futuro se deberá seguir por fuerza un rígido patrón oro al 100 por ciento, imposibilitando la admisión de nuevas ideas que de verdad lo harían operable, funcional, permanente y sobre todo exitoso en la generación de crecimiento económico y empleo.

Por eso, en el Manifiesto, Fekete ha desglosado los seis errores de la economía austríaca post Mises, tres de ellos por omisión y tres por comisión. En esta entrega haremos mención general de todos ellos, pero entraremos al detalle a partir del siguiente artículo de Inteligencia Financiera Global.

Los errores cometidos son: haber adoptado la Teoría del Equilibrio General de precios, la Teoría Cuantitativa del Dinero y menospreciar la Doctrina de las Letras Reales de Adam Smith como “inflacionaria”.
Antal Fekete y Guillermo Barba

Sus omisiones: no haber desarrollado una Teoría del interés en el espíritu de Menger, en particular sobre el origen del interés; no haber aportado una teoría positiva del Patrón Oro y no haber estudiado la especulación a profundidad, sobre todo a partir de que en 1971 Estados Unidos terminara con lo que quedaba de ese patrón, y de que diera inicio poco después el comercio de futuros de oro.

En la próxima entrega, abordaremos a detalle la explicación de esos errores, y las soluciones que plantea la Nueva Escuela Austríaca de Economía.

El planeta entero está sumergido en una crisis económica que, a la distancia, muchos lograrán por fin ver como lo que es: una Gran Depresión. Es urgente entonces que el debate y las propuestas reales de solución se discutan. El riesgo de la inacción o de la lentitud, que muchos no logran dimensionar, es que se está poniendo en peligro la existencia misma de la civilización como la conocemos.

Si no hacemos algo para acabar con ese experimento universal de dinero fíat y deudas exponenciales que los gobiernos y bancos centrales se resisten a terminar, estaremos condenando a la humanidad a una ruina de la que no harán falta generaciones, sino tal vez siglos para escapar de ella.

Esa, es una trampa en la que, por el bien de las generaciones venideras, no podemos permitirnos caer.


Lea la segunda parte: LOS ERRORES DE LA ESCUELA AUSTRÍACA POST MISES

Tercera entrega: 3a. PARTE: LAS OMISIONES DE LUDWIG VON MISES

Último de la serie: LA HIPERDEFLACIÓN QUE VIENE