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domingo, 20 de octubre de 2013

EL ORO SALTA DE NUEVO A “BACKWARDATION”




Apenas el 1 de octubre pasado, relatábamos que el oro había salido de la condición de “backwardation” (retroceso). Ésta ocurre cuando el precio al contado “spot”, es más elevado que el de los contratos de futuros más cercanos. Eso constituye una anomalía, pues lo contrario –el “contango” (cuando los futuros son más caros que el “spot”), es la situación normal. Una curva ascendente.

La tendencia desde agosto había sido a una reducción de la “backwardation”, que se perdió de manera temporal a partir del 20 de septiembre.

La intensidad de este estado es medida con dos indicadores descubiertos por el Prof. Antal E. Fekete, la Base y la Cobase del oro, que dan seguimiento de manera inversa a la relación que guarda el precio “spot” con respecto a los futuros. Una base negativa y una cobase positiva indican “backwardation”.

Para ilustrar mejor la Base (líneas en azul) y la Cobase (líneas rojas), mostramos en ese entonces la gráfica siguiente –cortesía de Sandeep Jaitly de Feketeresearch.com, con corte al 1 de octubre. En ella se aprecian las lecturas observadas para los contratos de diciembre y febrero (líneas difuminadas) ya en “contango”.

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Sin embargo, algo cambió súbitamente.

A medida que nos acercamos más al vencimiento del contrato de diciembre, señalamos que la “backwardation” volvería, y así se presentó. La novedad en todo caso es que esto sucedió de forma abrupta, gracias a una caída en las cotizaciones que llevaron al metal a pasar de 1,329.50 dólares la onza (London PM Fix) el 8 de octubre, a 1,265.50 tres días después.

Un precio más bajo presiona al mercado, pues a menores cotizaciones los tenedores físicos de oro se resisten más a desprenderse de él. Eso es lo que significa la “backwardation”: la curva se invierte porque el oro “escasea”, de modo tal que los demandantes se ven obligados a comprarlo a precios por encima de los futuros.

En teoría, eso le da una ganancia de “cero riesgo” al vendedor de oro, pues puede liquidar su metal físico y de inmediato comprar con ganancia un contrato de futuros de oro más barato a diciembre.

La gráfica actualizada al 15 de octubre, da cuenta de este “salto” del oro de vuelta a una lectura de cobase positiva (“backwardation”) para el contrato a diciembre, y se anticipa que el de febrero (líneas difuminadas) está a solo días de entrar al mismo territorio.

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Aunque los precios se han recompuesto a niveles de 1,316.50 (London PM Fix) el viernes pasado, la cercanía con el vencimiento impediría esta vez que la cobase vuelva a ser negativa.

Quizás la mejor forma de ver y entender la backwardation, es que a medida que las condiciones económico- financieras del mundo empeoran, la propensión de las personas a acumular valor a través de dinero real (oro y plata), aumenta. Eso explica por qué esos metales preciosos monetarios, como lo confirman las lecturas de la base y la cobase, siguen saliendo de la circulación.

Con cada descenso en el precio, las “manos fuertes” de esos inversores están entrando a demandar metal físico por el que están dispuestos a pagar incluso, un premio más elevado para recibirlo hoy, en vez de una mera promesa futura de entrega, aunque luzca más barata.

Del otro lado, el de los vendedores, las “manos débiles” que sueltan sus tenencias cada día son proporcionalmente menos, y la “debilidad” de las que quedan es menor cada vez en términos relativos. Eso confirma que tendemos hacia el día en que solo las manos fuertes rijan el mercado (backwardation permanente), y se resistan a entregar más su metal en términos de precios expresados en divisas fíat (dólares, euros, pesos, etc.), cualquiera que estos sean.

Ese repudio dará pie a un intercambio directo (trueque) entre los tenedores de dinero real (oro y plata) y los de mercancías, sean estos personas o países enteros. A eso el profesor Fekete, fundador de la Nueva Escuela Austríaca de Economía, lo ha descrito como un fenómeno de hiperdeflación. Justo por ello es indispensable mantener esos metales preciosos en propia mano.

El trueque es el último estadio de un proceso deflacionario, que en los hechos implica un rechazo al falso papel “dinero”, y a las deudas expresadas en sus términos: el punto culminante de la Gran Depresión del siglo XXI que estamos viviendo.

Todavía muy pocos logran ver la gravedad y alcances de esa crisis, que se sigue agravando con la actual impresión masiva de divisas (QE) de los mayores bancos centrales del orbe, y la absurda y perjudicial política de estimular la economía con más créditos/deudas, a la que por cierto pretende sumarse México.

Los que sí la ven, continuarán acumulando y escondiendo en silencio su oro y plata, dejando huella en la inocultable backwardation del mercado. El mensaje secreto, ha sido descodificado.

miércoles, 16 de octubre de 2013

LA HIPERDEFLACIÓN QUE VIENE




Imagen: Forbes México
En ésta, la última entrega de la serie sobre el Manifiesto de la Nueva Escuela Austríaca de Economía (NASOE), explicaremos por qué el Prof. Antal Fekete ha reiterado su advertencia de que el desenlace del actual experimento global con divisas irredimibles será hiperdeflacionario.

En el artículo anterior, tocamos el punto de que la falta de profundidad en el estudio de la especulación por parte de los seguidores de la Escuela Austríaca “clásica” post Mises, los llevó a no desarrollar indicadores como el de la Base y la Cobase del oro –estudiados por la NASOE, que evidencian de manera inequívoca que, otra vez, este metal junto con la plata están saliendo de la circulación para “esconderse” en manos privadas.

La Base tiene su origen en el mercado de materias primas agrícolas. Una Base alta y creciente indica abundancia de existencias; una Base baja y descendente, escasez del producto.

En términos muy simples, la Base es la diferencia que hay entre el precio de los contratos de Futuros más cercanos y el del metal al Contado (spot). La Cobase es la que se obtiene de deducir del precio “spot”, el del futuro correspondiente.

Si la base es positiva –como normalmente ocurre, la condición de mercado es de “contango”, y si es negativa, hay “backwardation”.

Esta última situación es la que nos envía el mensaje de que los metales preciosos monetarios (oro y plata) se están “escondiendo”, escaseando, pues la backwardation del oro solo puede presentarse si cada vez más y más tenedores de metal físico se resisten a venderlo, sobre todo, a causa de los bajos precios.

La tendencia de la backwardation por lo tanto, es a agravarse hasta el extremo en que se convierta en una condición de mercado permanente, como consecuencia de la impresión masiva de billetes de los principales bancos centrales, y de las impagables deudas que se siguen acumulando sobre todo en Occidente, en los países llamados “ricos” que en realidad son solo los más endeudados.

El punto crítico se alcanzará cuando ningún propietario de dinero real (oro y plata) esté dispuesto a enajenar su tesoro a precio alguno expresado en divisa fíat (dólares, euros, pesos, etc.).

A principios de este mes reportamos que el contrato de oro a diciembre había salido temporalmente de backwardation, pero las recientes bajas en los precios hacen prever que, de nuevo, habrá de presentarse. Por supuesto, estaremos actualizando la información en unos días más.

Como quiera, lo cierto es que pocos se dan cuenta de que por un tiempo más estaremos entrando y saliendo de esta condición anómala, hasta que se cumpla la previsión de su permanencia.

Menos aún se percatan de lo que implicará el llegar a que nadie quiera desprenderse de su oro y plata a precios en divisa fíat, para comenzar a aceptar tratos solo en intercambio directo (trueque).

A eso se refiere el profesor Fekete, pues el trueque es el último estadio del proceso deflacionario en que nos encontramos, de la que pueden encontrarse pistas también en la descendente velocidad del dinero, sobre todo en los Estados Unidos, que está en niveles mínimos de los últimos 60 años.

Habrá entonces, nos dice Fekete, un “contagio” a otros mercados que incluirán los de combustibles y alimentos. El “efecto dominó” causará un mega colapso de empresas, más desempleo, hambre y desde luego el rompimiento del orden público alrededor del mundo.

La NASOE sigue advirtiendo a las autoridades políticas y  monetarias que lo peor de esta gran depresión aún está por venir, y al corregir los errores de la Escuela Austríaca después de Ludwig von Mises, propone la alternativa real de solución con un patrón oro que de verdad sea funcional –con letras reales pagables en el metal, y del cual ya le dimos detalles en entregas anteriores disponibles en este blog.


El precio a pagar por mantener las actuales estructuras e instituciones financieras y monetarias que nos llevaron a la ruina, es demasiado alto como para no cambiar el rumbo. Esa posibilidad, gracias a la NASOE, por fin está en nuestras manos.