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domingo, 31 de agosto de 2014

REPORTE CONTANGO: EL ORO SEGUIRÁ DANDO SORPRESAS




Hace un mes le informamos que las lecturas de Base y Cobase del oro –indicadores exclusivos de la Nueva Escuela Austríaca de Economía, para el contrato de futuros con vencimiento a diciembre, mostraban que se encontraba aún en contango, pero con un aparente rompimiento que indicaba que podría dirigirse hacia la backwardation en el futuro cercano. En la actualización de este mes, la confirmación ha llegado: el oro se dirige de manera consistente a una nueva fase de “escasez” física en el mercado, por lo que quien no lo tenga en propia mano, debería reclamar su entrega y sacarlo del sistema bancario.

Conviene que recordemos que la Base es la diferencia entre el precio del contrato de futuros más activo al momento (en este caso el de diciembre) y el precio “spot”, o sea, al contado. Dado que la normalidad es que los futuros sean más caros que el spot, dicha diferencia debe ser positiva. Esto es, hay contango y la curva de los precios de futuros es ascendente. Pero si el resultado es negativo, muestra una inversión de la curva que es lo que llamamos backwardation.

Lo mismo pero a la inversa ocurre con la medida de la Cobase, que se calcula restando del precio spot el del contrato de futuro más activo. De ahí que se esté en contango cuando el resultado es negativo, y en backwardation cuando hay Cobase positiva.

Mientras que el contango es señal de normal abundancia de oro fluyendo al mercado, la backwardation lo es de “escasez”, una seria anomalía. El metal precioso es escaso en la naturaleza pero no tiene por qué serlo nunca en el mercado, pues de hecho es la “materia prima” con el mayor ratio existencias/flujo de todas. Lo que esto significa es que para fines prácticos casi todo el oro que se ha extraído en la historia permanece con nosotros, porque por su valor nadie lo tira directamente a la basura, sino que es atesorado. Además, por sus características no puede ser ni quemado como el petróleo ni consumido como el arroz o el trigo. De ahí que la producción de oro sea siempre una pequeña porción de los inventarios totales.

Entonces, ¿por qué ocurre la “escasez” de oro manifestada en su backwardation? La razón es que la disociación entre valor y precio del metal conduce a los inversores a preferir no venderlo en físico, y aquellos que lo hacen, exigen un “premio” o sobreprecio para entregarlo al contado.

En este sentido, el gráfico siguiente (cortesía de Sandeep Jaitly de Feketeresearch.com) nos muestra con claridad que hay una nueva tendencia de la Cobase hacia arriba, por lo que se confirma que solo es cuestión de semanas para que entre en territorio positivo conforme nos acercamos al vencimiento. Las líneas continuas corresponden a los datos para el contrato a diciembre, las discontinuas para el de febrero. En azul aparece la Base y en rojo la Cobase. Desde 2013 la constante ha sido que el oro entra y sale de backwardation, pero la tendencia de largo plazo es a que se vuelva permanente con todos los peligros que eso implica: escaseará hasta que llegue el punto en que no haya oro suficiente para cubrir las obligaciones contenidas en los contratos de oro-papel, que son superiores en decenas de veces.




Asimismo, el comportamiento del ratio de bases y cobases oro/plata (gráfica siguiente) de los contratos de diciembre, indica que el mejor desempeño de la plata contra el oro es probable que continúe, por lo que el ratio mínimo observado en lo que va del año de alrededor de 60 onzas de plata por una de oro, se rompería a la baja. Ese ratio se encontraba en poco más de 66 al corte del viernes pasado. Dicho de otro modo, la plata tiende a encarecerse con respecto al oro y al dinero de papel, por lo que no es mala idea convertir posiciones áureas en plata, sobre todo entre más alto sea el ratio como ahora.



En suma, se mantiene vigente la recomendación de que, en caso de presentarse de nueva cuenta bajas pronunciadas tanto en el oro como en la plata en septiembre, se debe aprovechar para acumularlos más. Eso sí, siempre en físico. Su incomparable posición como refugios monetarios de largo plazo, más las cada día peores condiciones de la economía global, los vuelve indispensables en cualquier portafolio tanto de pequeños como de grandes inversores.

La expansión del crédito así como del dinero en circulación, continúa inflando burbujas por todo el planeta, por lo que al reventar, el oro y la plata seguirán dando muchas sorpresas que no podemos dejar pasar. Más vale estar preparados.

martes, 21 de enero de 2014

¿CÓMO MEDIR CORRECTAMENTE LA #DEFLACIÓN?




Imagen:
www.cmi-gold-silver.com/
Antes de entender lo que es el “precio” de algo, debe tenerse claro qué es qué no es lo que conocemos como dinero, pues el primero siempre será entendido en términos de determinada cantidad del segundo.

El dinero es una institución social y no una creada por el Estado. El origen de éste fue perfectamente explicado por Carl Menger –fundador de la Escuela Austríaca de Economía, en obras como “El Origen del Dinero” y “Principios de Economía”. En este espacio hacemos una invitación a conocer la valiosa obra de Menger, que ha sido ninguneada por las actuales escuelas predominantes: la monetarista y la keynesiana.

Pues bien, el dinero se define en términos de “mercadeabilidad”. Así pues, es el bien más vendible en determinado tiempo y espacio el que tenderá a convertirse en el medio de intercambio general. Es por eso que a lo largo de la historia de la humanidad, mercancías tan diversas como la sal, el cacao, conchas de mar, té o ganado han jugado este importante rol.

La razón es que el ser humano económico se dio cuenta de la necesidad de minimizar sus pérdidas a la hora de comerciar. Al principio, un sujeto A solo podría cambiar sus mercancías con el sujeto B si éste, a su vez, estaba dispuesto a entregar las suyas en reciprocidad.

Las complicaciones y problemas de este mecanismo directo conocido como trueque son obvias: si la persona B no quería recibir las mercancías de A, ni viceversa, tendrían ambas que salir a encontrar no solo quien sí las quisiera, sino además, que esa persona a su vez estuviera ofreciendo lo buscado por A y por B.

El desarrollo mismo del mercado, sin la intervención del Estado, permitió que aquellos más perspicaces notaran las ventajas de intercambiar sus mercancías primero por una más comúnmente aceptada por la mayoría, aunque ésta solo la deseara y utilizara para canjearla a su vez, por el bien que quería desde un principio. Un intercambio indirecto.

Esa segunda mercancía, usada como medio para llegar a un fin, es la que fungiría como dinero.

Ese proceso de ir descubriendo el mejor de los “dineros”, tanto en distintos lugares al mismo tiempo, como en los mismos lugares en diferentes momentos, ha concluido siempre en el descubrimiento de los metales preciosos, oro y plata, como los más convenientes para esa función.

Sus características y propiedades pues, los elevaron al rango de dinero por excelencia, como las mercancías más vendibles de todas y con el menor diferencial (spread) entre el precio de compra y de venta, gracias al apetito humano por aceptarlas y hasta acumularlas de manera casi ilimitada, en una palabra, por su valor.

La vieja frase de que una “monedita” de oro cae bien a todos, resultó cierta. De hecho, el comienzo de la acuñación de moneda, esta sí por parte del Estado al establecer contenidos y grado de pureza de las mismas, elevó aún más la por sí “vendibilidad” más alta de los metales preciosos.

Siendo el oro el dinero supremo, cualquier precio verdadero tiene que ser expresado en función de él. 
Imagen: www.coinnews.net
Todo “precio” (así entrecomillado) medido en dinero fíat (pesos, dólares, euros, etc.), es aparente, pues para conocer su precio real, debe ser comparado a su vez con el “precio” fíat del oro para saber su equivalencia en masa del metal.

Recordemos que por lo general, el “precio” fíat que se da a conocer es el de la onza de oro puro (31.1 gr.) en dólares de Estados Unidos.

En este entendido, nada importa la desmonetización forzada del oro que hicieron los gobiernos del mundo para imponer sus esclavizantes divisas de papel, cualquier “precio” para ser entendido en términos de precio verdadero o real, debe ser a su vez convertido a precio en oro (sea en gramos, onzas, etc.).

Por lo tanto, cuando se va a analizar el desarrollo futuro de los “precios”, o sea si habrá inflación (subida) o deflación (baja), debe examinarse si las mercancías en el comercio serán intercambiadas por más oro (precios verdaderos al alza), o por menos (precios reales a la baja).

Deflación no es otra cosa entonces que los precios verdaderos (cantidad de oro) desplomándose.

Aquí le he explicado cómo por medio de la utilización de dos herramientas de análisis como la Base y la Cobase del oro –que miden de diferente forma inversa la relación que guarda el precio al contado o spot del metal con el de los contratos de futuros más próximos, podemos darnos cuenta de que éste se encuentra desde el año pasado en una situación de “backwardation” que tiende a la permanencia.

En términos simplificados, esa backwardation nos dice que el oro tiende a salir de la circulación, por la creciente montaña de deudas impagables en dinero fíat que se acumulan en el mundo, cortesía del derroche universal de los gobiernos, y de la monetización que de ella hacen los bancos centrales al imprimir billetes “de la nada”.

Otra cara de esas deudas impagables es por cierto el sobreapalancamiento que hay de oro en el planeta.

En palabras sencillas, hay más oro del que es posible entregar en físico (a causa de los derivados de oro, préstamos de bancos centrales y el sistema de reserva fraccionaria con que operan los especializados Bullion Banks), y ante esta anomalía, de nuevo los más avezados están corriendo apresurados para acumularlo en manos privadas, antes de que se “agote”.

Imagen: Oroyfinanzas.com
Como en el juego de las sillas, cuando la “música” de la recuperación económica deje de tocar y de pronto todo el planeta descubra el monstruo deflacionario que ha nacido, todos correrán a por sus lingotes y monedas

Para desgracia de la mayoría, el oro ya no estará ahí, ni en el Comex (Commodity Exchange) ni en el Banco de Inglaterra ni en ninguna parte, o sí, pero lo estará en manos de quien no lo enajenará jamás a ningún “precio” fíat.

¿Quién en medio de un naufragio a mitad del océano querría vender el bote salvavidas de su familia, así le ofrecieran a cambio todo el dinero del mundo?

Ese colapso de los “precios”, su desaparición de facto, la imposibilidad convertir dólares, euros, pesos, etc. en oro contante y sonante, o dicho de otro modo, que no valgan nada en términos del metal, es hiperdeflación: el cese del intercambio de “dinero” fíat por dinero real, la extinción de su “precio”.

Ese que aquí podríamos llamar el Gran Colapso Original, que ha sido predicho por el análisis científico del Prof. Antal E. Fekete, fundador de la Nueva Escuela Austríaca de Economía, de inmediato se trasladará a todos los demás mercados, y más que nada al de materias primas.

A eso se refiere el gurú de las commodities Jim Rogers, cuando ha hablado de que “no habrá comida a ningún precio”. Sí, a ningún “precio” fíat. Los tenedores de materias primas solo aceptarán trueque, es decir, ser pagados a precios reales a cambio de dinero real, verdadero (oro y plata físicos), para a su vez tener capacidad de canjearlo por lo que necesiten.

Esta deflación puede verse como encarecimiento del oro en términos de mercancía, o bien, como que a cambio de “X” o “Y” bienes como pueden ser petróleo o trigo, podrá obtenerse menos oro, y mucho menos del que se puede obtener hoy. Un desplome de los precios verdaderos.

Con esto presente, puede comprenderse mejor que el que los asiáticos –sobre todo China- se estén llevando el oro y vaciando las arcas occidentales, no implica nada más un cambio de lugar de almacenamiento para el metal, sino una transferencia colosal de riqueza y poder real, que marcará sin duda el inicio de una nueva era para la humanidad.


Una, en la que por desgracia, habrá solo dos bandos: los que anticiparon el cambio… y los que se quedaron atrás.

miércoles, 16 de octubre de 2013

LA HIPERDEFLACIÓN QUE VIENE




Imagen: Forbes México
En ésta, la última entrega de la serie sobre el Manifiesto de la Nueva Escuela Austríaca de Economía (NASOE), explicaremos por qué el Prof. Antal Fekete ha reiterado su advertencia de que el desenlace del actual experimento global con divisas irredimibles será hiperdeflacionario.

En el artículo anterior, tocamos el punto de que la falta de profundidad en el estudio de la especulación por parte de los seguidores de la Escuela Austríaca “clásica” post Mises, los llevó a no desarrollar indicadores como el de la Base y la Cobase del oro –estudiados por la NASOE, que evidencian de manera inequívoca que, otra vez, este metal junto con la plata están saliendo de la circulación para “esconderse” en manos privadas.

La Base tiene su origen en el mercado de materias primas agrícolas. Una Base alta y creciente indica abundancia de existencias; una Base baja y descendente, escasez del producto.

En términos muy simples, la Base es la diferencia que hay entre el precio de los contratos de Futuros más cercanos y el del metal al Contado (spot). La Cobase es la que se obtiene de deducir del precio “spot”, el del futuro correspondiente.

Si la base es positiva –como normalmente ocurre, la condición de mercado es de “contango”, y si es negativa, hay “backwardation”.

Esta última situación es la que nos envía el mensaje de que los metales preciosos monetarios (oro y plata) se están “escondiendo”, escaseando, pues la backwardation del oro solo puede presentarse si cada vez más y más tenedores de metal físico se resisten a venderlo, sobre todo, a causa de los bajos precios.

La tendencia de la backwardation por lo tanto, es a agravarse hasta el extremo en que se convierta en una condición de mercado permanente, como consecuencia de la impresión masiva de billetes de los principales bancos centrales, y de las impagables deudas que se siguen acumulando sobre todo en Occidente, en los países llamados “ricos” que en realidad son solo los más endeudados.

El punto crítico se alcanzará cuando ningún propietario de dinero real (oro y plata) esté dispuesto a enajenar su tesoro a precio alguno expresado en divisa fíat (dólares, euros, pesos, etc.).

A principios de este mes reportamos que el contrato de oro a diciembre había salido temporalmente de backwardation, pero las recientes bajas en los precios hacen prever que, de nuevo, habrá de presentarse. Por supuesto, estaremos actualizando la información en unos días más.

Como quiera, lo cierto es que pocos se dan cuenta de que por un tiempo más estaremos entrando y saliendo de esta condición anómala, hasta que se cumpla la previsión de su permanencia.

Menos aún se percatan de lo que implicará el llegar a que nadie quiera desprenderse de su oro y plata a precios en divisa fíat, para comenzar a aceptar tratos solo en intercambio directo (trueque).

A eso se refiere el profesor Fekete, pues el trueque es el último estadio del proceso deflacionario en que nos encontramos, de la que pueden encontrarse pistas también en la descendente velocidad del dinero, sobre todo en los Estados Unidos, que está en niveles mínimos de los últimos 60 años.

Habrá entonces, nos dice Fekete, un “contagio” a otros mercados que incluirán los de combustibles y alimentos. El “efecto dominó” causará un mega colapso de empresas, más desempleo, hambre y desde luego el rompimiento del orden público alrededor del mundo.

La NASOE sigue advirtiendo a las autoridades políticas y  monetarias que lo peor de esta gran depresión aún está por venir, y al corregir los errores de la Escuela Austríaca después de Ludwig von Mises, propone la alternativa real de solución con un patrón oro que de verdad sea funcional –con letras reales pagables en el metal, y del cual ya le dimos detalles en entregas anteriores disponibles en este blog.


El precio a pagar por mantener las actuales estructuras e instituciones financieras y monetarias que nos llevaron a la ruina, es demasiado alto como para no cambiar el rumbo. Esa posibilidad, gracias a la NASOE, por fin está en nuestras manos.

martes, 8 de octubre de 2013

MANIFIESTO DE LA NUEVA ESCUELA AUSTRÍACA DE ECONOMÍA




Nueva Escuela Austríaca de Economía
En julio de este año, el Prof. Antal E. Fekete, dio a conocer el Manifiesto de la Nueva Escuela Austríaca de Economía, de la que es fundador. El domingo pasado, sin embargo, concluyó en el Museo Británico de Londres el seminario en el cual se discutió y explicó a profundidad, los alcances de sus análisis, teorías, propuestas y soluciones a los graves problemas económicos que aquejan al mundo en la actualidad.

El autor de este blog –como miembro de la Escuela, ha sido partícipe de dicho encuentro y por tanto, trae a sus lectores los aspectos más relevantes ahí abordados para su conocimiento y difusión.

Antes sin embargo, es conveniente explicar que las enseñanzas de Fekete, dan continuidad al trabajo del que sin duda, es uno de los hombres más grandes de la historia económica: Carl Menger. No obstante, el trabajo de quien fue la piedra angular de la Escuela Austríaca, por una parte ha sido relegado al olvido por las corrientes  económicas predominantes –el monetarismo y el keynesianismo, y por otra, dejado de lado por muchos de los que se supone quisieron continuarlo.

Quizás a causa de eso, por desgracia, hoy sea casi imposible encontrar obras de Menger en cualquier librería o biblioteca. Por fortuna, gracias a la Internet es posible encontrarlas en línea o a la venta en tiendas virtuales.

Así pues, el Prof. Fekete decidió agregar el calificativo de “nueva” a la corriente que ha iniciado, con la plena intención de retomar la filosofía y método originales empleados por Menger.

Y es que el que posiblemente haya sido el economista más prominente del siglo XX y máximo exponente de la Escuela Austríaca “clásica”, Ludwig von Mises, cometió diversos errores que lo apartaron de ambos.

Lo peor es que debido a la admiración que le profesan sus seguidores, o por la causa que sea, estos se han aferrado a sus enseñanzas de manera tal que no admiten con facilidad la crítica ni las nuevas aportaciones. Mises habría dejado para ellos el trabajo ya terminado.

Fekete ve en esto una tendencia a convertir la ciencia económica en culto, que en nada beneficia a su avance, ni sirve para aportar a la guía que deberá seguirse en el nuevo orden económico global. Ese que habrá de presentarse luego del colapso del actual experimento mundial con divisas irredimibles.

En esa cerrazón, los “austríacos” post Mises claman que en el futuro se deberá seguir por fuerza un rígido patrón oro al 100 por ciento, imposibilitando la admisión de nuevas ideas que de verdad lo harían operable, funcional, permanente y sobre todo exitoso en la generación de crecimiento económico y empleo.

Por eso, en el Manifiesto, Fekete ha desglosado los seis errores de la economía austríaca post Mises, tres de ellos por omisión y tres por comisión. En esta entrega haremos mención general de todos ellos, pero entraremos al detalle a partir del siguiente artículo de Inteligencia Financiera Global.

Los errores cometidos son: haber adoptado la Teoría del Equilibrio General de precios, la Teoría Cuantitativa del Dinero y menospreciar la Doctrina de las Letras Reales de Adam Smith como “inflacionaria”.
Antal Fekete y Guillermo Barba

Sus omisiones: no haber desarrollado una Teoría del interés en el espíritu de Menger, en particular sobre el origen del interés; no haber aportado una teoría positiva del Patrón Oro y no haber estudiado la especulación a profundidad, sobre todo a partir de que en 1971 Estados Unidos terminara con lo que quedaba de ese patrón, y de que diera inicio poco después el comercio de futuros de oro.

En la próxima entrega, abordaremos a detalle la explicación de esos errores, y las soluciones que plantea la Nueva Escuela Austríaca de Economía.

El planeta entero está sumergido en una crisis económica que, a la distancia, muchos lograrán por fin ver como lo que es: una Gran Depresión. Es urgente entonces que el debate y las propuestas reales de solución se discutan. El riesgo de la inacción o de la lentitud, que muchos no logran dimensionar, es que se está poniendo en peligro la existencia misma de la civilización como la conocemos.

Si no hacemos algo para acabar con ese experimento universal de dinero fíat y deudas exponenciales que los gobiernos y bancos centrales se resisten a terminar, estaremos condenando a la humanidad a una ruina de la que no harán falta generaciones, sino tal vez siglos para escapar de ella.

Esa, es una trampa en la que, por el bien de las generaciones venideras, no podemos permitirnos caer.


Lea la segunda parte: LOS ERRORES DE LA ESCUELA AUSTRÍACA POST MISES

Tercera entrega: 3a. PARTE: LAS OMISIONES DE LUDWIG VON MISES

Último de la serie: LA HIPERDEFLACIÓN QUE VIENE 

jueves, 5 de septiembre de 2013

COMEX: 100 “DUEÑOS” POR ONZA DE ORO

El Commodity Exchange (Comex), división del New York Mercantile Exchange para el comercio de futuros de metales, da señales de estrés.

Y es que según su propia información publicada, la cantidad de oro que posee en bóvedas para cumplir sus compromisos de entrega del metal una vez que expiran los contratos de futuros, continúa en mínimos históricos.

Esta categoría, conocida como oro “registrado” (registered gold), se encuentra bajo resguardo en los almacenes del Comex a cargo de los depositarios autorizados que conforman su sistema: Brink´s, HSBC Bank, JP Morgan Chase Bank; Manfra, Tordella & Brooke´s y Scotia Mocatta.

Además del “registrado”, dichas empresas guardan lingotes que cumplen con las especificaciones del Comex como peso, tamaño, pureza y refinería, pero que no son susceptibles de entrega contra contratos de futuros. Esta categoría es conocida como oro “disponible” (eligible gold).

La razón de no ser susceptibles de entrega contra futuros, es que esas barras pertenecen ya a un tercero que ha decidido mantener en dichas bóvedas su metal. Es decir, aunque aparecen en los registros, son producto de un acuerdo privado entre el depositario y el propietario de las mismas. No pueden ser tocadas por nadie más.

No obstante, cabe aclarar que es posible que ocurran reclasificaciones en uno u otro sentido, conforme se desarrollan las transacciones en el mercado.

De este modo, la suma del oro “registrado” más el “disponible” en cada uno de los depositarios, nos da el total de las tenencias del Comex. Como comprenderá, el dato más importante a observar por las razones expuestas, es el de la primera categoría.

Sobre esas existencias “registradas” giran alrededor todos los compromisos existentes en el Interés Abierto (OI, por sus siglas en inglés).

El OI indica el número total de contratos abiertos (“long” o alcistas y “short” o bajistas) en opciones y/o futuros en una fecha determinada, que han sido negociados y aún no cerrados o compensados mediante la operación inversa o por una entrega, en este caso, de oro.


Pues bien, los datos más recientes muestran que además de la realidad del desplome en el nivel de inventario de oro “registrado”, se ha disparado el número de “dueños” por onza del metal, como se observa en la gráfica siguiente tomada del blog de Jesse’s Café Américain.


En el primer recuadro aparece el precio del oro, en el segundo el Interés Abierto (OI) en millones de onzas (cada contrato es por 100 onzas troy), en el tercero los inventarios de oro “registrado” también en millones de onzas y en el cuarto, los “dueños por onza” (54.37), que se dispararon este año.

Ese número conocido como ratio de cobertura, se obtiene dividiendo el Interés Abierto por el oro “registrado”.

Es conviene explicar que la cifra de 54.37 “dueños” por onza, no ofrece una perspectiva completa. La situación, es más preocupante todavía.

Esto porque los datos de la gráfica solo contemplan el OI de futuros (384,102 contratos), sin opciones.

Una vez que se les incorpora, vemos que en realidad el OI al 27 de agosto –fecha del último reporte publicado del COT (Commitments Of Traders), fue de 723,116 contratos, es decir 72,311,600 onzas troy.

Al dividirlas por las escasas 768,798 onzas “registradas” al cierre del 26 de agosto, nos da un ratio de cobertura de 94.05 “dueños” por onza.

Desde luego, debemos decir que la mayoría de los participantes del mercado no suelen tener la intención (todavía) de recibir el metal precioso físicamente, por lo que cerrarán sus posiciones antes del vencimiento del contrato. Es lo usual.

Sin embargo, es innegable que el riesgo de “default” en el Comex aumenta cada día.

En este blog le he explicado que la mejor señal de esto es la tendencia de la actual condición de “backwardation” del oro a volverse permanente. Esa luz de advertencia manda el mensaje de que el mercado físico está muy estrecho, con alta demanda y bajas existencias disponibles.

A mayor riesgo de incumplimiento de entrega física, mayor también es la proclividad del público inversor a sacar su dinero real (oro y plata) de la circulación, para resguardarla en propias manos o bien, en bóvedas privadas fuera de los Estados Unidos. Son las “manos fuertes”.

La voz experta de Sandeep Jaitly, también de la Nueva Escuela Austríaca de Economía, opina que es poco probable que ese “default” en el Comex suceda en el corto plazo, pues su sistema de almacenes “se ubica dentro de un más amplio y más opaco sistema de depósitos”.

Jaitly sugiere que mucho más útil que observar los simples números del inventario actual, es dar seguimiento a los momentos en que las existencias de oro “registrado” son tan bajas, que hacen necesario traerlo desde fuera ya sea a la categoría de “registrado” o “disponible”.

Esta medida de “estrés” del Comex, conforme se incrementa, nos da una mejor idea de qué tan cerca estamos del día en que irremediablemente, caerá en incumplimiento.

Las últimas semanas se ha observado los más altos niveles de estrés desde enero de 2012, pero aún no alcanzamos el grado en el que diario, se observe dicho estrés.

Como quiera, la innegable realidad es que el elevado y creciente ratio de cobertura asegura que más oro tendrá que ser llevado al sistema Comex, en un contexto en que hay menos oro, pues los inversores más avezados se lo están llevando a casa antes de que todos los demás “dueños”, se den cuenta de que fueron engañados.

viernes, 27 de enero de 2012

EL PATRÓN FÍAT, DESTRUCTOR DE NUESTROS EMPLEOS

México, D. F., 28 Enero 2012 (Guillermo Barba) – La semana pasada dedicamos el artículo “El fin del euro se aproxima” (http://bit.ly/zfQ5F1) al tema de la deflación (contracción del crédito), no como el gran “peligro” para la economía como lo presentan monetaristas y keynesianos, sino como lo que es: el inevitable desenlace de una tragedia global, provocada por sus irresponsables políticas de dispendio y endeudamiento exponencial. Hoy, pese a que esas medidas nos han conducido a la ruina de la depresión y al paro como males extendidos en gran parte del globo, siguen siendo alentadas como “remedios” que nunca les parecen suficientes.

La causa de estos excesos y errores no es otra que el sueño falaz de la prosperidad pronta, de una vía corta a la riqueza sin las molestias del trabajo duro, la constancia, la austeridad y el ahorro. En este autoengaño, con insistencia han querido inducirnos a creer, que el mundo moderno ya no es como era, y que ahora en las finanzas el riesgo o ya “no existe” o es ínfimo.

Al menos ese es el mensaje que se manda cada vez que se anuncian, por ejemplo, planes de rescate para países a los que se les debería dejar quebrar. Y es que en realidad el salvamento no es para ellos, sino para que sus acreedores no pierdan y puedan seguir apostando con el dinero de otros.

Convendría recordarles que la historia nos enseña que cada vez que se ha caído en esas atractivas trampas el final ha sido desastroso. Esta ocasión, no será diferente.

En este ambiente fantástico se ha despreciado al oro como dinero, su principal cualidad (explicada aquí http://bit.ly/wI8O18), al mismo tiempo que otros instrumentos como los bonos del Tesoro de Estados Unidos (treasuries) aparecen como un “refugio seguro”. Ese concepto es el que sigue elevando su valor, medido por la caída de sus rendimientos, pues en un clima tan deflacionario como el actual el valor de la divisa de reserva y sus bonos tenderá a subir por la contracción del crédito que acarrean los préstamos irrecuperables, como los del caso griego y las malas hipotecas, y el adecuado e inteligente pago de deudas de los agentes económicos que intuyen la gravedad de la situación. En estas circunstancias, mejor el efectivo y los activos más líquidos.

No obstante, la debilidad de este sistema basado en el dinero fíat, sin respaldo, lo convierte en una herramienta susceptible de manipulación, en que se pretende compensar aquella contracción crediticia con creación monetaria, mejor conocida como “flexibilización cuantitativa” (Quantitative Easing en inglés), pues en realidad a ningún deudor conviene una moneda fuerte y así se le pretende debilitar. Esa corrupción monetaria, es la que al final dejará de pie a la única divisa que no puede ser creada a voluntad: el oro.

La siguiente gráfica de Peter Garnry, estratega de Saxo Bank en Dinamarca (tomada del blog de Mike Shedlock) es contundente, pues muestra la expansión de la base monetaria de los bancos centrales de Japón (BoJ), Europeo (ECB), de Inglaterra (BoE) y la Fed con respecto al PIB de cada país. El miedo a la deflación, es medible. El solo fracaso japonés en su combate a la deflación y al estancamiento debería servir de lección, pero no ha sido así.

 

Paradójicamente, como lo explica Antal Fekete (profesor de la Nueva Escuela Austríaca de Economía) en su reciente artículo “Obituarios Prematuros” (www.professorfekete.com), estos esfuerzos por devaluar la moneda y estimular de nuevo el crédito bajando los tipos de interés, agravan la crisis. La razón es que al manipular el mercado de bonos lo que se alienta es la especulación. Lejos de haber libre mercado, el mito se reproduce: “aquí tampoco hay riesgo”.

Sí. De esa manera, anuncios como el de que las tasas de interés seguirán por los suelos hasta 2014 y que la compra de bonos seguirá en la mesa, un banco central como la Fed da certeza a los especuladores de que pueden adquirir bonos hoy que mañana les recomprarán a precios más altos. De esta manera, bajan todavía más los tipos de interés pero lejos de resultar en más préstamos que “alienten” el crecimiento productivo, la deflación se agrava pues nadie quiere tomar ni prestar ese dinero en medio de una depresión, y ante las pocas opciones regresa a los propios treasuries: un círculo vicioso que infla su propia burbuja y empeora la contracción económica.

En un momento en que se clama por “bazucas” y cortafuegos financieros en Europa mientras el paro sigue en la estratosfera, ojalá los políticos entendieran que solo el regreso definitivo al dinero sólido traerá consigo la creación de capital y las oportunidades de empleo que sus ciudadanos, con justicia, les exigen. La íntima relación entre el abandono del patrón oro en 1971 y la pérdida de puestos de trabajo en nuestra época, solo puede entenderse cabalmente con una lectura indispensable de Don Hugo Salinas Price: El Patrón Oro, generador y protector de empleos (http://bit.ly/xVaYql).

Mientras eso ocurre, pocas opciones además de escudos personales de oro y plata pueden protegernos de lo que más tarde será, otra vez, el trágico final de la era de un “patrón fíat”.

© Guillermo Barba/OroyFinanzas

Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com