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miércoles, 25 de septiembre de 2013

DEVALUACIÓN DEL PESO FRENTE AL ORO




Imagen: lingoro.info
El peso mexicano como todas las divisas del mundo, desde las llamadas “fuertes” hasta las de países emergentes, se ha devaluado frente al oro hasta en más de 900 por ciento.

El rey de los metales inició en julio de 1999 un “bull market” mayor (mercado alcista), luego de casi 20 años de un ciclo bajista. Éste dio inicio luego de que en enero de 1980, alcanzara un precio récord de 850 dólares la onza troy (31.1 gr.). De acuerdo con el gurú de las materias primas, Jim Rogers, una racha tan extensa a la baja es un factor muy importante que definirá también, la larga duración que tendrá de igual forma su periodo de ascenso.

Todos los mercados operan en ciclos, de manera que ese “bear market” (mercado a la baja), que tocó fondo en 252.80 dólares la onza troy (London PM Fix) hace más de 14 años, dio paso a una escalada que en septiembre de 2011, llevó al oro a cotizar en su nivel más alto jamás registrado de 1,923.70 dólares.

En términos de pesos mexicanos, esa gran subida de 250 a más de 1,900 dólares, significó pasar de un precio de $2,350 a poco más de $24,000 por onza troy.

La moneda de oro más conocida por los mexicanos, el Centenario –que contiene 1.2 onzas de metal fino, pasó así de $2820 en 1999 a casi 29 mil pesos en 2011.

Dicho de otro modo, la devaluación del peso frente al dinero real, el oro, ha llegado ser de más de 920 por ciento.

No obstante, luego de lograr el máximo de 1,923.70 dólares la onza, el metal precioso comenzó un periodo de “corrección” (baja temporal), que ha llevado su cotización a un piso de 1,192 dólares (London PM Fix) en junio pasado.

Al corte de este martes cotizó en 1,314.25 dólares (London PM Fix), y se anticipa un periodo de volatilidad para los próximos meses debido a los supuestos “mensajes contradictorios” de parte de la Reserva Federal de Estados Unidos, el principal manipulador del mercado, respecto a si recortará o no en el futuro cercano, su programa de estímulo monetario (QE, en inglés). Lo cierto, es que no lo reducirá.

A la fecha, la devaluación del peso frente al oro respecto a 1999, se ha “reducido” a 500 por ciento.

Sin embargo, la propuesta de reforma hacendaria del presidente Enrique Peña Nieto al Congreso, en la que se incluye eliminar el tratamiento de Tasa del 0% de IVA en la enajenación de oro, joyería, orfebrería, piezas artísticas u ornamentales y lingotes, cuyo contenido mínimo de dicho material sea del 80% y siempre que su enajenación no se efectúe en ventas al menudeo con el público en general, implica un riesgo real de devaluación súbita del peso mexicano por decreto, en 16% (la tasa del IVA), como se hacía en antaño.

(ESTA PROPUESTA DE GRAVAR AL ORO FUE ECHADA ABAJO POR LOS DIPUTADOS QUE ATENDIERON LAS RAZONES QUE AQUÍ EXPUSIMOS. CHEQUE EL ARTÍCULO EN "IVA AL ORO, UN PASITO PARA ADELANTE, MUCHOS HACIA ATRÁS")

La razón está en que el metal precioso no es una “materia prima” más, sino el dinero por excelencia.

Por ello al ser la constante, el precio de todas las divisas –el “dinero” legal, es indicativo de su devaluación o revaluación frente al dinero real.

Cuando suben los precios del metal en términos de pesos, es señal de que éste se ha devaluado. A la inversa, cuando los precios bajan, ha ocurrido una revaluación de nuestra moneda.

Elevar por decreto el precio del oro como se haría en México al imponerle el IVA, tendrá de forma inevitable todos los efectos de una devaluación del peso en la economía, que a muchos tomará distraídos.

Cabe recordar que el 20 de diciembre de 1994, con el llamado “error de diciembre”, el precio de la onza de oro en pesos pasó en un solo día, de 1,314 a 1,505 pesos, una subida de 14.5%, un ajuste similar.

Así pues, un peso que al cierre del martes valía (considerando el tipo de cambio Fix de Banxico de 12.8754) 1.84 miligramos de oro, con la tasa del IVA valdría apenas 1.58 miligramos. Con independencia de la cotización que se tenga al cierre del año, la entrada en vigor de esta reforma implicaría una pérdida de poder de compra del peso frente al dinero real.

Por supuesto, las cotizaciones cambian día con día, pero sin duda encarecer de manera súbita el precio del oro tendrá repercusiones económicas que, entre otras, destaca el fuerte impacto inflacionario que tendría en el bolsillo de los mexicanos.

De aprobarse en el Congreso, esto ocurrirá en un contexto internacional que, como el propio especialista Jim Rogers explica, llevará al precio del oro “mucho más arriba” de su máximo histórico vigente, lo que aumenta el peligro de la acción propuesta por el gobierno mexicano.

El Paquete Económico 2014 pretende pues recurrir a la antigua receta de expandir el gasto público y la deuda, que tuvieron trágicos resultados para el país en el pasado, con la presunta intención de estimular el crecimiento económico.

Esas medidas, sumadas a la baja en la tasa de interés de referencia del Banco de México, anticipan un complicado escenario en el que el peso acelerará su ritmo devaluatorio frente al oro, con impactos adversos en la economía real. Muchos se darán cuenta demasiado tarde, por eso urge que tomar previsiones.

martes, 9 de abril de 2013

EL ORO, ¡MÁS VALIOSO QUE NUNCA!


Tesoro de monedas antiguas
British Museum
El mundo vive hoy una auténtica anti-fiebre del oro que, azuzada desde los principales medios de comunicación, está confundiendo a una parte del público que por error, omisión o buena fe, está creyendo en lo que le dicen. 

“El oro está muerto”, “explotó la burbuja del precio del oro”, etc., son solo algunas de las frases que, como mentira que repiten mil veces, pretenden convertir en verdad. La realidad, en cambio, es muy distinta.

No hay duda alguna de que los metales monetarios, el oro y la plata, se encuentran en una fase de “corrección” (baja) de sus precios que por cierto, no es reciente. De hecho para el primero inició desde septiembre de 2011, y para la segunda incluso antes, en abril de ese año.

Sin embargo, poner atención solo a los precios del oro conocidos en los mercados de futuros es un error. Los es por múltiples razones, pero entre las más importantes podemos encontrar el de la tan negada manipulación de su mercado, que como cualquiera, debería ser libre por completo. No es el caso.

El tema se ha vuelto tabú, no por casualidad, también en los principales medios de información que lo consideran como una vacua teoría conspirativa. Seguro que deberían recordar que uno de los escándalos más famosos de manipulación de mercados, que ahora es conocido por todos, permaneció “oculto” incluso ante los ojos de las autoridades que se supone los vigilan: el de la tasa Líbor.

Notas periodísticas aisladas dieron cuenta de este engaño con años de anticipación, pero como suele ocurrir, sus voces fueron desdeñadas hasta por el Banco Internacional de Pagos (BIS) y el propio FMI. Una vez caído el “teatro”, las sanciones y castigos a lo que antes “nadie vio” se hicieron presentes, muy tarde por supuesto.

La experiencia lo demuestra: si alguien espera a creer en algo como la manipulación del precio del oro, hasta que aparece en los medios masivos, está condenado a sufrir las mismas consecuencias que aquél que cae en las manos de un fraude al estilo de Carlo Ponzi.

La sentencia maquiavélica de que el que engaña siempre encuentra a alguien que se deje engañar, es infalible. Este blog, por tanto, invita a los lectores a profundizar en la materia. El Comité de Acción Antimonopolio del Oro (gata.org), tiene un extenso trabajo al respecto.

Por otro lado, resulta indispensable que cualquier persona interesada en la defensa de su integridad financiera, comprenda la importancia de los metales preciosos, en específico el oro y la plata, para la consecución de sus fines. En este sentido, es vital comprender que no significan lo mismo la palabra “precio” y “valor”.
Imagen: goldprice.org

Mientras que en apariencia el precio del oro fluctúa, en el fondo lo que vemos no es más que la mera variación del precio de las divisas “fíat” (dólar, peso, libra, etc.) frente a él.

Esto no es un capricho o una simple interpretación. La causa nos remite a los propios orígenes del dinero. Carl Menger, fundador de la Escuela Austríaca de Economía, sintetizó esto en su tratado “On the Origins of Money”.

No podemos hacer a un lado que la aparición del dinero tiene que ver con la mayor demanda que existe, desde los inicios del comercio, para ciertas mercancías. Esta preferencia más constante en algunas que en otras, dio paso a un proceso natural de discriminación entre ellas, que a su vez fue dando pie a la aparición de los llamados medios de intercambio.

Y es que como explica Menger, “Es evidente aún para la inteligencia más común, que la mercancía debe ser entregada por su propietario a cambio de otra que le será de mayor utilidad.”

De ahí que solo aquellas que aunque no fuesen necesitadas por los entes comerciantes, contaban con la mayor capacidad de poder ser a su vez canjeadas por otras en cualquier momento, es decir las más líquidas, fueran prevaleciendo como “dinero”. Solo éste les daría la certeza de poder adquirir en forma inmediata, las mercancías deseadas o requeridas en última instancia.

El proceso en los más apartados lugares de la Tierra y momentos de la historia, ha concluido siempre en dos mercancías: oro y plata. En ese orden pero, ¿por qué?

La razón es que las personas, en el intercambio de sus productos, buscan la maximización del beneficio que obtienen de los mismos. No obstante, no existe un único precio sino dos, al que siempre se tendrán que enfrentar: el que demanda el vendedor y el que ofrece el comprador.

En este entendido, el “spread” (diferencial) entre ambos precios asegura que los productos con menor liquidez ofrezcan un riesgo mayor de sufrir una reducción en su precio final, y por tanto, un “castigo” para el vendedor. En otras palabras, su spread es más amplio, y se incrementará entre mayor sea la cantidad de producto a ofrecer. ¿Quién quiere cada vez más y más de algo que no sabe si después lo podrá enajenar sin grandes pérdidas?

En ello radica la conveniencia del oro –y en segundo lugar de la plata, que el actuar humano descubrió para sí como los medios de intercambio por antonomasia, por tener el spread más bajo, y por supuesto, una escasez que aporta a su valor.

Menger encontró entonces que el oro tiene una “utilidad marginal” prácticamente constante. Dicho de otro modo, que el apetito por el oro para cualquiera no tiene límites en cantidad, justo por su capacidad de ser liquidado (intercambiado) por casi cualquier cosa que se desee, y con el mínimo “castigo” posible. Bien se dice que a nadie cae mal una moneda de oro.

Todo lo anterior, nos permite apreciar con claridad su cualidad de dinero real. Satisface la necesidad humana de un medio de intercambio que maximice su beneficio y minimice sus costos, al tiempo que la cantidad existente de él, es decir, su disponibilidad material por supuesto, es muy limitada.
Imagen: Timepassguru.com


Su producción total anual, aporta muy poco a sus existencias totales, pues en los hechos, casi todo el oro extraído desde el inicio de los tiempos, sigue sobre la faz de nuestro planeta en alguna forma u otra. No existe una sola mercancía, ni siquiera la plata pues es consumida, que tenga esta característica. ¿Alguien duda ahora de su valía?

Lo aquí expuesto, intenta pues dar algo de luz en el profundo y oscuro túnel económico-financiero que nos ha tocado vivir.

A pesar de la turba que denuesta al oro, lo único cierto es que al final seguirá como el último refugio de pie, viendo cómo más o menos rápido unas divisas corren frente a otras en la carrera hacia su auténtico valor: cero.

No por nada la tasa de mortalidad de todas ellas es de 100% en el tiempo, mientras que el rey de los metales estuvo aquí antes de que existiéramos, y seguirá cuando nos hayamos ido.

Ese solo hecho debería ser suficiente para demostrar la falaz ilusión que significa el pensar que el dinero, puede ser creado de la nada, impreso a voluntad, como lo promueven los monetaristas y keynesianos.

Sus “estímulos” monetarios (flexibilizaciones cuantitativas o Quantitative Easing, en inglés) y fiscales nos conducen a la ruina. Justo ese será el tema de la segunda parte de este artículo, al cual amable lector, desde luego, está invitado.