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martes, 9 de abril de 2013

EL ORO, ¡MÁS VALIOSO QUE NUNCA!


Tesoro de monedas antiguas
British Museum
El mundo vive hoy una auténtica anti-fiebre del oro que, azuzada desde los principales medios de comunicación, está confundiendo a una parte del público que por error, omisión o buena fe, está creyendo en lo que le dicen. 

“El oro está muerto”, “explotó la burbuja del precio del oro”, etc., son solo algunas de las frases que, como mentira que repiten mil veces, pretenden convertir en verdad. La realidad, en cambio, es muy distinta.

No hay duda alguna de que los metales monetarios, el oro y la plata, se encuentran en una fase de “corrección” (baja) de sus precios que por cierto, no es reciente. De hecho para el primero inició desde septiembre de 2011, y para la segunda incluso antes, en abril de ese año.

Sin embargo, poner atención solo a los precios del oro conocidos en los mercados de futuros es un error. Los es por múltiples razones, pero entre las más importantes podemos encontrar el de la tan negada manipulación de su mercado, que como cualquiera, debería ser libre por completo. No es el caso.

El tema se ha vuelto tabú, no por casualidad, también en los principales medios de información que lo consideran como una vacua teoría conspirativa. Seguro que deberían recordar que uno de los escándalos más famosos de manipulación de mercados, que ahora es conocido por todos, permaneció “oculto” incluso ante los ojos de las autoridades que se supone los vigilan: el de la tasa Líbor.

Notas periodísticas aisladas dieron cuenta de este engaño con años de anticipación, pero como suele ocurrir, sus voces fueron desdeñadas hasta por el Banco Internacional de Pagos (BIS) y el propio FMI. Una vez caído el “teatro”, las sanciones y castigos a lo que antes “nadie vio” se hicieron presentes, muy tarde por supuesto.

La experiencia lo demuestra: si alguien espera a creer en algo como la manipulación del precio del oro, hasta que aparece en los medios masivos, está condenado a sufrir las mismas consecuencias que aquél que cae en las manos de un fraude al estilo de Carlo Ponzi.

La sentencia maquiavélica de que el que engaña siempre encuentra a alguien que se deje engañar, es infalible. Este blog, por tanto, invita a los lectores a profundizar en la materia. El Comité de Acción Antimonopolio del Oro (gata.org), tiene un extenso trabajo al respecto.

Por otro lado, resulta indispensable que cualquier persona interesada en la defensa de su integridad financiera, comprenda la importancia de los metales preciosos, en específico el oro y la plata, para la consecución de sus fines. En este sentido, es vital comprender que no significan lo mismo la palabra “precio” y “valor”.
Imagen: goldprice.org

Mientras que en apariencia el precio del oro fluctúa, en el fondo lo que vemos no es más que la mera variación del precio de las divisas “fíat” (dólar, peso, libra, etc.) frente a él.

Esto no es un capricho o una simple interpretación. La causa nos remite a los propios orígenes del dinero. Carl Menger, fundador de la Escuela Austríaca de Economía, sintetizó esto en su tratado “On the Origins of Money”.

No podemos hacer a un lado que la aparición del dinero tiene que ver con la mayor demanda que existe, desde los inicios del comercio, para ciertas mercancías. Esta preferencia más constante en algunas que en otras, dio paso a un proceso natural de discriminación entre ellas, que a su vez fue dando pie a la aparición de los llamados medios de intercambio.

Y es que como explica Menger, “Es evidente aún para la inteligencia más común, que la mercancía debe ser entregada por su propietario a cambio de otra que le será de mayor utilidad.”

De ahí que solo aquellas que aunque no fuesen necesitadas por los entes comerciantes, contaban con la mayor capacidad de poder ser a su vez canjeadas por otras en cualquier momento, es decir las más líquidas, fueran prevaleciendo como “dinero”. Solo éste les daría la certeza de poder adquirir en forma inmediata, las mercancías deseadas o requeridas en última instancia.

El proceso en los más apartados lugares de la Tierra y momentos de la historia, ha concluido siempre en dos mercancías: oro y plata. En ese orden pero, ¿por qué?

La razón es que las personas, en el intercambio de sus productos, buscan la maximización del beneficio que obtienen de los mismos. No obstante, no existe un único precio sino dos, al que siempre se tendrán que enfrentar: el que demanda el vendedor y el que ofrece el comprador.

En este entendido, el “spread” (diferencial) entre ambos precios asegura que los productos con menor liquidez ofrezcan un riesgo mayor de sufrir una reducción en su precio final, y por tanto, un “castigo” para el vendedor. En otras palabras, su spread es más amplio, y se incrementará entre mayor sea la cantidad de producto a ofrecer. ¿Quién quiere cada vez más y más de algo que no sabe si después lo podrá enajenar sin grandes pérdidas?

En ello radica la conveniencia del oro –y en segundo lugar de la plata, que el actuar humano descubrió para sí como los medios de intercambio por antonomasia, por tener el spread más bajo, y por supuesto, una escasez que aporta a su valor.

Menger encontró entonces que el oro tiene una “utilidad marginal” prácticamente constante. Dicho de otro modo, que el apetito por el oro para cualquiera no tiene límites en cantidad, justo por su capacidad de ser liquidado (intercambiado) por casi cualquier cosa que se desee, y con el mínimo “castigo” posible. Bien se dice que a nadie cae mal una moneda de oro.

Todo lo anterior, nos permite apreciar con claridad su cualidad de dinero real. Satisface la necesidad humana de un medio de intercambio que maximice su beneficio y minimice sus costos, al tiempo que la cantidad existente de él, es decir, su disponibilidad material por supuesto, es muy limitada.
Imagen: Timepassguru.com


Su producción total anual, aporta muy poco a sus existencias totales, pues en los hechos, casi todo el oro extraído desde el inicio de los tiempos, sigue sobre la faz de nuestro planeta en alguna forma u otra. No existe una sola mercancía, ni siquiera la plata pues es consumida, que tenga esta característica. ¿Alguien duda ahora de su valía?

Lo aquí expuesto, intenta pues dar algo de luz en el profundo y oscuro túnel económico-financiero que nos ha tocado vivir.

A pesar de la turba que denuesta al oro, lo único cierto es que al final seguirá como el último refugio de pie, viendo cómo más o menos rápido unas divisas corren frente a otras en la carrera hacia su auténtico valor: cero.

No por nada la tasa de mortalidad de todas ellas es de 100% en el tiempo, mientras que el rey de los metales estuvo aquí antes de que existiéramos, y seguirá cuando nos hayamos ido.

Ese solo hecho debería ser suficiente para demostrar la falaz ilusión que significa el pensar que el dinero, puede ser creado de la nada, impreso a voluntad, como lo promueven los monetaristas y keynesianos.

Sus “estímulos” monetarios (flexibilizaciones cuantitativas o Quantitative Easing, en inglés) y fiscales nos conducen a la ruina. Justo ese será el tema de la segunda parte de este artículo, al cual amable lector, desde luego, está invitado.

viernes, 16 de diciembre de 2011

EL "TORO" DE ORO, NO HA MUERTO

México, D. F., 16 Diciembre 2011 (Guillermo Barba) – Esta semana se han vuelto a escuchar con fuerza los coros de los detractores del oro, que han vuelto con la vieja cantinela ‘the gold bull market is over & the death of the gold bull market’ (el mercado alcista del oro ha terminado, la  muerte del mercado alcista del oro).

Estas palabras las utilizó esta semana Dennis Gartman (editor de The Gartman Letter), quien hace unos meses también hablaba de una burbuja en ese mercado. En ambos casos, ha estado equivocado.
Si bien es cierto que desde el 6 de agosto, mientras se acumulaban sucesivos nuevos máximos históricos en el precio del oro, incluso en esta columna (http://bit.ly/nKbUZ1 ) advertimos de una “posible y deseable” corrección  a la baja, nunca estuvimos remotamente cercanos a una burbuja.

¿Cómo podríamos estarlo, si ajustado a la inflación oficial, los máximos reales del oro se encuentran por encima de los 2,300 dólares la onza?

Cuando el precio del oro rebasó en septiembre la marca nominal de 1,900 dólares, dio inicio la esperada fase correctora que ya cumple tres meses.

Las pronunciadas caídas de esta semana en los metales preciosos, de ninguna manera simbolizan que su mercado alcista esté herido de muerte. Al contrario, el tiempo confirmará más adelante lo que dice el refrán: “lo que no mata, te hace más fuerte”.

Eso sí, debe tenerse claro que este periodo bajista podría no haber encontrado aún suelo y podría prolongarse durante varios meses más, como ha sucedido en el pasado.

En 2008 por ejemplo, el oro cayó alrededor de un 30 por ciento después de superar por primera vez los 1,000 dólares en marzo, cifra que no volvió a alcanzar hasta septiembre de 2009, un año y medio después.
Cómo olvidar, que muchos de los que hoy se burlan del rey de los metales, son los mismos que lo hicieron anteriormente, y que quienes los escucharon sin duda se perdieron,  lo que en la distancia se ve como una oportunidad extraordinaria. La película, se repite.

Para aquellos que conocen o intuyen la realidad, estos precios son una auténtica ganga. No podría ser de otro modo, cuando el mercado está inundado de “oro” y “plata” papel, cuyas ventas masivas hacen caer su precio, en beneficio de quien los adquiere físicamente. Gartman al pasar por alto este hecho llega a una conclusión equivocada, y a la incomprensión de estas bajas, frente a enormes compras como las de China.
Solo en octubre el país asiático importó desde Hong Kong un nuevo récord mensual de 86.3 toneladas, que el propio Gartman admite: “deberían haber elevado los precios del oro”.

Y es que la actual corrección, como la de 2008, anticipa los datos que en unos meses se  confirmarán, que ‘Europa está en recesión’. La falta de soluciones de fondo a la crisis del Euro, sumadas a datos económicos mejores a lo esperado (aunque no necesariamente buenos) en Estados Unidos, nos ayudan a entender la relativa fortaleza que ha mostrado el “dólar-refugio” en comparación con los mercados bursátiles y las materias primas.

No obstante, para la mayoría, que no vive de operar el mercado como lo hacen los “traders”, los fundamentales a largo plazo para invertir en oro y plata físicamente no se han debilitado en absoluto.
Estos siguen fuertes, ante la evidencia histórica que demuestra que pese a las fluctuaciones, el oro prevalece y rinde buenos resultados en escenarios de contracción del crédito y de impresión monetaria como los de Europa y Estados Unidos.

Si hay dos cosas que nutren al mercado alcista del oro, es precisamente ese dinero creado de la nada por los bancos centrales y los déficits públicos, herramientas equivocadas que volverán a ser utilizadas cuando se haga oficial la recesión.

Así las cosas, habrá que seguir teniendo a buen recaudo nuestros metales preciosos, pues siempre valdrán más que las meras promesas de austeridad gubernamental, y nos “vacunan” contra la enfermedad de una crisis que empeora cada día, y de la que Cristine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional, sentencia “ningún país será inmune”.

© Guillermo Barba/OroyFinanzas

Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com

viernes, 28 de octubre de 2011

¿HASTA DÓNDE SUBIRÁ EL PRECIO DEL ORO?

México D.F., 28 Octubre 2011 (Guillermo Barba/ Inteligencia Financiera) – De todas las cuestiones que rondan en el mercado de los metales preciosos, una de las más recurrentes es ¿cuánto subirá el precio del oro? No podría ser de otro modo, sobre todo cuando los detractores del metal, cada vez que ocurre una de las habituales correcciones, salen a asustar con discursos que hablan de una supuesta “burbuja” que ha reventado.

El miedo que infunden logra paralizar al que pasa por alto que todo mercado alcista se consolida gracias a estos ajustes periódicos siempre que sus fundamentos permanezcan sólidos.

Qué mejor solidez que la que le proporciona un sistema financiero como el actual, que se mantiene en lo insostenible: la deuda exponencial y el dinero “de mentira”. El acuerdo del reciente “rescate” europeo confirma que seguiremos por esta senda hasta el colapso final.

Discursos contra el oro
Típico en los discursos contra el oro, es que también se refieran a él como una simple materia prima que “no sirve para nada”. Entre otros argumentos, señalan que de alguna forma o de otra, casi la totalidad del oro extraído en la historia, todavía se encuentra disponible sobre la tierra, algo que para ellos no tiene sentido.

Sin embargo, pasan por alto la causa original de este hecho: si el oro no se consume, es justamente por su carácter de “dinero por excelencia”; y el dinero real, no se tira.


Como tal, o bien se gasta o se guarda, pero además en el caso del oro (y la plata), se ve sujeto a una norma inmutable: la Ley de Gresham.
Este principio sostiene que en presencia del dinero malo (como el fíat, sin respaldo físico), el dinero bueno tenderá a desaparecer de la circulación para atesorarse.

No es de sorprender entonces que en los últimos diez años el interés por el oro haya ido en ascenso, periodo en el que por cierto el euro, el dólar y el peso mexicano han caído respectivamente más de 300, 500 y 800 por ciento frente al metal.

Índice Dinero/Oro
Pese a esas impresionantes devaluaciones, el “valor justo” del rey de los metales se encuentra aún muy lejos. Existen diversos indicadores para estimarlo, y uno de ellos es “The Gold Money Index” (El Índice Dinero/Oro) utilizado por el renombrado experto James Turk (goldmoney.com). La fórmula que utiliza para obtener el ‘Precio Justo del Oro’ es la siguiente: Reservas Internacionales de Divisas del Banco Central / Reservas de Oro del Banco Central

Con los datos de esa fórmula, la gráfica que construye para los últimos 50 años es muy elocuente (aquí su artículo en inglés).

El péndulo alcista/bajista en el que se mueven todos los mercados de materias primas, señala que pasan alternativamente de estar sobrevaloradas a infravaloradas y viceversa. El oro no escapa de esta lógica y así en los años ’60 con un dólar “tan bueno como el oro”, su ‘valor justo’ estuvo incluso por debajo del nominal de 35 dólares la onza, situación que cambió después del emblemático 1971.

Recordemos que a finales de esa década, los metales preciosos entraron en una auténtica burbuja que empujó a la cotización del oro a una sobrevaloración por encima del 150 por ciento, a máximos de 850 dólares en 1980.

En este sentido, puede entenderse que no es cuestión de ‘adivinación’ que James Turk calcule un ‘precio justo’ del oro por encima de 11.000 dólares la onza, en línea con los pronósticos incluso superiores de otros analistas.

El mito de la “burbuja del precio del oro”, cae de esta forma por su propio peso. El límite futuro del precio del oro es móvil y estará en función de la euforia especulativa que se viva su momento y de la cantidad de billetes que los bancos centrales del mundo, liderados por la Reserva Federal del señor Bernanke, estén dispuestos a imprimir con sus flexibilizaciones cuantitativas (QE o Quantitative Easing).

Actualmente la infravaloración extrema y tan prolongada del precio del oro, no tiene precedentes y le da cuando menos un punto adicional de credibilidad a los argumentos de Bill Murphy, presidente del ‘Comité de Acción Antimonopolio del Oro’ (gata.org), que lleva años denunciando la manipulación a la baja del mercado.

Con respecto a la plata, el ratio histórico de 15:1 (15 onzas de plata por 1 de oro) no se ha visto desde hace mucho tiempo. La última ocasión que estuvo cerca fue en 1980 a razón de 17 :1 y en la actualidad este coeficiente se encuentra alrededor de 50:1.

David Morgan, el “gurú” de la plata, estima que podría llegar a un tope de 10:1 en la ‘fase de histeria’ del mercado. No podemos dejar de lado que además de su uso monetario, la plata tiene incontables usos industriales que refuerzan su mercado alcista.

Eso sí, más allá de estas proyecciones, llegará el día en que los poseedores de oro querrán ver realizada su inversión y deberán cambiar al otro lado de la balanza, cuando la sobrevaloración sea evidente. Por entonces el ciclo se habrá cerrado, y en los libros quedará constancia de todas las divisas fíat que se fueron quedando en el camino, como siempre en el panteón del falso dinero.

Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com

viernes, 26 de agosto de 2011

ESTAMOS EN EL "HOYO" (JACKSON HOLE)

Hoy los ojos del mundo estarán puestos en un lugar llamado Jackson Hole, Wyoming, E.U., por el discurso que rendirá el presidente del Banco Central estadounidense (Fed), Ben Bernanke. Y no es para menos. Las caídas bursátiles y la posterior volatilidad sufrida en los mercados financieros luego de ser degradada la calificación crediticia de aquel país de AAA a AA+, ha multiplicado la especulación de una tercera ronda masiva de impresión monetaria (QE3). Sin embargo, hay un consenso entre los economistas de que el presidente de la Fed, no anunciará (todavía) una nueva compra masiva de bonos del Tesoro.

Por eso, las esperanzas de muchos medios especializados e inversionistas que animaron algunos rebotes en los índices de valores  hace unos días, podrían quedar en eso: simples anhelos. De ocurrir así, quizás no hayamos visto todavía los mínimos bursátiles del año, además de tener la certeza de que la volatilidad permanecerá por largo rato. No obstante, no debemos perder de vista el “bosque” contemplando un árbol. Es indudable que, en un sistema adicto al endeudamiento exponencial, la creación de más y más dinero “de la nada”, está garantizada en el futuro cada vez que las condiciones empeoren. En este sentido, sólo es cuestión de tiempo (y de más desplomes en las bolsas), para el lanzamiento de un QE3, QE4, QE5, etc., los que sean “necesarios”.

Esto lo podemos prever, pues está claro que los impresores de dinero como Ben Bernanke, un estudioso de la Gran Depresión del ’29, no tienen miedo alguno de lo que ellos crean (inflación), sino de su antítesis: la deflación. La razón es muy simple. Si la casa de naipes que es el sistema financiero global tiene sus cimientos en una perpetua y creciente deuda, entonces el desendeudamiento, el ahorro, la disciplina fiscal y monetaria significan su aniquilación.

Si por culpa de gobiernos y personas “insensatos”, que ante la tormenta económica o su circunstancia individual comienzan a liquidar sus préstamos, a equilibrar sus presupuestos, etc. (sin contar a los que nunca debieron de haber recibido créditos por ser incapaces de liquidarlos), se aparece el fantasma de la deflación, el hueco dejado por esa contracción en la oferta monetaria buscará ser compensada por los impresores de dinero. Hoy, estamos en ese “hoyo”, y por eso la Fed lidera la carga gracias al monopolio que tiene de la divisa de reserva: el dólar.

El problema mayúsculo, es que esto constituye una manipulación del mercado que, bien se sabe, no durará para siempre. Se pretende hacer creer a todos que es posible salir de una borrachera descomunal de deuda, sin sufrir las consecuencias. Es evidente que esto es algo que tiene sin cuidado a Bernanke y compañía, pues finalmente los que pagarán los platos rotos son los ciudadanos no solo de Estados Unidos, sino de todos los países que, como México, no deja de acumular reservas en billetes verdes condenados a perder su valor. No es gratuito que, aquellos que ven venir el tamaño del “huracán” económico que se aproxima, busquen el amparo infalible del enemigo número uno del dinero fíat, el real (oro y plata).

Para quien tenga alguna duda respecto al futuro actuar de la Fed, debería recordar que hace poco más de un mes, el propio Bernanke en un desliz afirmó que una mayor debilidad económica y riesgos de deflación, implicarían la necesidad de mayores estímulos monetarios. ¿Hacia dónde nos dirigimos si no es hacia allá, cuando hay datos que evidencian que la supuesta “recuperación” está agotada?

Y con estos fundamentos, ¿por qué hay quien se atreve a repetir que el oro está en una burbuja que acaba de reventar? Por favor, sean serios y buena suerte, la van a necesitar.