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miércoles, 29 de abril de 2015

Mercado del oro: presagio de tormenta

Imagen: stockguru.com
2015 comenzó a tambor batiente para el oro y la plata. El primero se disparó 10 por ciento durante las primeras tres semanas de enero, para luego retomar la tendencia bajista que había dejado en noviembre del año pasado. Cabe recordar que a pesar de haber cerrado 12 años al alza, el rey de los metales comenzó una corrección (baja) mayor en septiembre de 2011. La excepcional duración de su “bull market” (mercado alcista), predispone junto a otros factores que su declive será también extraordinariamente prolongado.

martes, 15 de abril de 2014

¿UN MUNDO SIN BILLETES Y SIN DINERO?




Imagen:
www.thecurrencycloud.com
Hace unos días el portal de El Financiero publicó una nota del New York Times Syndicate titulada “Un mundo sin billetes se acerca cada vez más”, refiriéndose al mayor uso del “dinero electrónico”, entendido como el uso de tarjetas y mecanismos de pago distintos de los tradicionales billetes, monedas y hasta tarjetas de débito o crédito.

Lo que más llama la atención del escrito, es que aluda a que el planeta se dirige hacia una “sociedad sin dinero”, como si fuese una especie de aspiración y muestra de desarrollo superior del ser humano. Quizá ese es el mismo sentimiento que ha impulsado a los adoradores de las divisas virtuales, de las que el Bitcoin es la más conocida.

La nota aborda el uso de tarjetas para entrar al metro en Londres, el de teléfonos celulares en Suecia para comprar en tiendas y en Kenia, para evitar el sistema bancario internacional. Enfatiza que en Estados Unidos el tránsito a estos mecanismos de pago ha sido más lento, y señala como causa el enorme tamaño de ese mercado.

Sin embargo, de lo dicho se desprenden varias reflexiones, por ejemplo, que no es lo mismo hablar de una sociedad “sin billetes” que de una “sin dinero”. Y es que mientras lo primero es posible, lo segundo no. No al menos durante mucho tiempo en sociedades civilizadas, como las que existen en la mayor parte del orbe.

Ahora, debemos aclarar que de hecho, hemos vivido en un mundo en el que por la fuerza de la ley, el oro y la plata, el dinero real, fueron desmonetizados. Sí, ya no hay dinero verdadero en circulación como tal, y su función, es usurpada por lo que ahora nos hacen creer que es dinero y que llamamos pesos, dólares, euros, etc.

Lo que quedaba del patrón oro fue hecho a un lado en 1971 cuando se decidió, de forma unilateral, desligar al dólar estadounidense del oro. Desde entonces, comenzamos de facto un patrón dólar, en el que todas las demás divisas son derivados de aquel y asumen el rol de medio de pago… por un tiempo.

Y es que este tipo de divisa fíat, es moneda de curso legal pero no dinero auténtico por una sencilla razón: no es un pago final, no extingue ninguna deuda. Prueba de ello es que nadie puede conservarlos para siempre, pues carecen de valor real. Lo que quiere la gente con ellos es hacerse de bienes y servicios, pues no vale la pena ahorrarlos, ya que en el futuro, su supuesto valor siempre tiende a cero. Sólo gastándolo la gente es pagada de verdad y la deuda llega a su fin.

El falso dinero de nuestro tiempo, por tanto, promueve el dispendio y la deuda, no el ahorro y la inversión. El mundo no va entonces hacia el progreso, sino al agujero negro de la depresión económica.

Habría pago y por tanto extinción de deuda si en vez de dígitos en cuentas bancarias o billetes, la gente recibiera una mercancía con valor, que pudiera decidir sin temor atesorar para gastarlo en el futuro o intercambiarlo en el presente por otros bienes. Ese sería el caso si recibieran oro o plata; dinero.

Los gobiernos y banqueros centrales y privados, principales beneficiarios del sistema de dinero fíat, por supuesto que han estado muy ocupados en desviar la atención y educación financieras, de manera que se olvide por completo lo que es el dinero de verdad. Van ganando.

Lo malo para ellos y la desgracia para la humanidad, es que su sustento de papel, es decir, tanto la emisión de deuda exponencial como la de billetes para pagarla, tiene un límite. Una vez que se alcance, una inevitable contracción deflacionaria habrá de llegar con consecuencias devastadoras para la economía y el comercio globales. Por fuerza, a una gran cantidad de acreedores se les incumplirá el pago, y no podrán recuperarse jamás. Enormes fortunas ficticias quedarán reveladas en su justo valor, que en muchos casos será de cero.

Así que bueno, mientras otros pierden el tiempo señalando las “bondades” del mundo “sin billetes” y “sin dinero”, inocente o alevosamente hacen apología de un fraude. En vez de eso bien harían en preparar a las personas para protegerse, mientras haya tiempo, de la penitencia económico-financiera que deberá pagarse por la magnitud de este engaño.

jueves, 5 de julio de 2012

MANIPULACIÓN DE LAS TASAS DE INTERÉS: EL ERROR FATAL

Ayer en lo que pareció una acción deliberadamente concertada, tres de los más importantes bancos centrales del mundo lanzaron medidas que pretenden, se supone, coadyuvar a la recuperación económica. El Banco Popular de China recortó su principal tasa de interés por segunda ocasión en un mes, mientras que el Banco Central Europeo hizo lo propio bajándola a un récord histórico de 0.75 por ciento, y su tasa de depósitos a cero. Por su parte, el Banco de Inglaterra incrementó los alcances de su programa de compra de bonos (impresión monetaria) en 50 mil millones de libras (78,000 mdd) para llegar hasta 375 mil millones.

Estos estímulos cumplieron con lo que el consenso de los economistas esperaba para esta semana, sin embargo, lo que suponían sería recibido con agrado por los mercados, no dio los resultados deseados.

No al menos a juzgar por los índices bursátiles que, en toda Europa y América, terminaron mayoritariamente en números rojos. Tampoco por los rendimientos de los bonos soberanos italianos y españoles a 10 años, que se dispararon respectivamente 3.66 y 5.71%.

El oro y la plata también cayeron, cuando las alzas de los días previos habían sido argumento para que los especialistas, especularan sobre la inminente reducción de tasas e impresión de billetes que, debemos decirlo, continuará beneficiando a largo plazo al mercado alcista mayor en que se encuentra la dupla de metales preciosos.

El gran ganador como suele ocurrir en estos casos, fue el dólar estadounidense que vio surgir su índice (DXY) en 1.24%, mientras los rendimientos de los bonos del Tesoro se siguieron comprimiendo.

Lo revelador de estos movimientos coordinados, no es solo que tengan reacciones adversas, sino que constituyen evidencia clara, para el que lo quiere ver, de que los tomadores de decisiones no tienen la mínima idea sobre lo que deben hacer para “estimular” el crecimiento económico. La única receta que conocen –reducir tasas y expandir sus hojas de balance, no solo es vieja sino que además ha demostrado su rotundo fracaso.

De ahí que el mercado las rechace por una razón fundamental: no resuelven el problema de fondo de países que, en lugar de perder el tiempo con rescates inútiles, deberían componer sus finanzas reduciendo drásticamente sus gastos, sí, pero sobre todo enfrentando la dura realidad de que no podrán pagar sus obligaciones. Jugar por más años a que se puede apostar con más dinero barato y derrochándolo, sin que al final los acreedores asuman pérdidas colosales, es un callejón sin salida. El quebrado, debe quebrar de una vez y no prolongar su agonía.

No olvidemos que todas estas medidas ya fueron probadas desde el inicio de la recesión global en 2008, y en el mejor de los casos, provocaron un rebote de una economía de “gato muerto”. Los esfuerzos fueron liderados desde entonces por la Reserva Federal de Estados Unidos que, podemos asegurarlo, volverá a actuar con flexibilizaciones cuantitativas ad infinitum. La situación fiscal de aquella nación es tan adversa, que cuando estalle esa bomba de tiempo hará que la crisis europea parezca un juego de niños.

¿Por qué entonces si en el fondo saben que no funcionará, repiten sin cesar las mismas decisiones? Muy sencillo. El temor supremo de los bancos centrales es la deflación (contracción del crédito) que, por desgracia, no tiene cura. El remedio para la deflación es la deflación misma, que será la consecuencia inevitable de la mayor borrachera inflacionaria (de expansión crediticia) que haya existido en la historia humana. El péndulo, siempre, tiene que regresar al lado opuesto.

Querer presionar a los entes financieros a que presten y a los individuos y empresas a que se endeuden, es un absurdo. Más deuda no solucionará un problema de sobreendeudamiento. En cambio, la manipulación de tasas a niveles ínfimos, como es el caso, solo alentará la especulación (burbuja) en el mercado de bonos considerados “libres de riesgo” (como los treasuries), que redundará en el empeoramiento de la deflación que se quería evitar (http://bit.ly/zfrhYR). De ahí que la reducción artificial de tipos de interés, que en un mercado libre serían muy distintos, quedará marcada, como un error fatal.

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jueves, 28 de junio de 2012

100% RIESGO: CUANDO EL ORO, ES UN PELIGRO


El oro es una mercancía, que el hombre en el devenir de su actividad económica, ha elegido espontáneamente por sus propiedades y características, como el dinero por excelencia. Al ser una materia prima-dinero, que como tal no puede ser creada de la nada ni a voluntad de su tenedor, es requisito indispensable que para asegurar su existencia, se le tenga a la mano o en un lugar que lo proteja de las ajenas.


Un bien tan valioso, desde luego, requiere medidas de seguridad que lo resguarden de eventuales robos que serían desastrosos. Así pues, el oro en su forma física constituye propiedad privada para quien lo tiene, un activo sin riesgo de contraparte.
Esta obviedad no siempre entendida por los modernos inversores, tan acostumbrados a la sofisticación y la subjetividad, resulta fundamental para comprender los riesgos a los que se está expuesto cuando lo que se tiene, en lugar de oro, es cualquier instrumento que constituya una mera representación de él.
En este entendido, no podemos soslayar que el 12 de junio pasado, se dio a conocer una importante declaración conjunta entre tres reguladores bancarios estadounidenses –la  Reserva Federal (Fed), la Federal Deposit Insurance Corporation (FDIC, organismo federal que garantiza los depósitos bancarios) y la Office of the Comptroller of the Currency, en la que informaron de su propuesta de cambios a las reglas de capitalización actuales. Estos ajustes, de implementarse, entrarían en vigor a partir del 1 de enero de 2013.
Entre las reglas a reformar está una fundamental: que el oro sea clasificado como “activo de riesgo cero”, a nivel del efectivo y los bonos del Tesoro, por ejemplo. Aquí el comunicado íntegro http://1.usa.gov/LCEfQM del que se recomienda revisar sus anexos. La ponderación actual de riesgo para el oro es de 50 por ciento.
El punto medular en el planteamiento de estas agencias es que la clasificación de riesgo cero, aplicaría solo a “lingotes de oro mantenidos en bóvedas propias de la organización bancaria, o bien en bóvedas de otra institución de depósito en forma asignada…” O sea, siempre que se tenga derecho sobre barras específicas y localizadas, no oro papel.
Cabe destacar que ese mismo texto aparece en la propia legislación que se puede consultar en el portal de la FDIC, en específico el punto III. C.1 de este apéndice de la Bank Holding Company Act http://1.usa.gov/LPWb7j, que en su pie de página número 36 aclara: “Todas las demás posesiones de lingotes están asignadas a la categoría de riesgo 100 por ciento”. En otras palabras, una aparente contradicción nos choca de frente: ¿cómo es que puede serlo si se trata de un activo sin riesgo de contraparte?
La respuesta es sencilla. La tenencia de oro solo en el papel, y no sobre barras con número de serie conocido en bóvedas determinadas, estará siempre expuesta a un impago a causa del sistema de reserva fraccionario con que operan los llamados Bullion Banks (bancos especializados en metales preciosos). Un oro 100 por ciento en riesgo, más que una protección, según vemos.
De ahí que la regla número uno de inversión en oro y plata, sea que el que tiene la posesión material del metal, es en realidad su dueño; los demás, tienen solo una promesa de entrega. Por eso, se equivocan los inversionistas de todos tamaños, desde los pequeños hasta bancos centrales (como el propio Banco de México), que desdeñan la importancia de la ubicación física de sus reservas áureas.
En medio de la gran crisis global que nos ha tocado vivir, y mientras atravesamos una etapa correctiva en la dupla de metales preciosos, queda claro que su mercado alcista dista mucho de terminar, pues sus fundamentos además de sólidos, se seguirán multiplicando de concretarse estas propuestas. ¿Quién quiere correr riesgos innecesarios con la endeble situación financiera de Europa, y la inevitable crisis fiscal de Estados Unidos? La respuesta no es difícil de encontrar, como tampoco el refugio al que tarde o temprano, todo mundo habrá de correr.

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viernes, 8 de junio de 2012

EL PRECIO DEL ORO, LISTO PARA EXPLOTAR

México, D. F., 8 de Junio 2012 (Guillermo Barba) – Cuando se trata de tocar el tema del mercado del oro, muchos son los aspectos que se deben cuidar para no dejarse llevar por apariencias, trampas o malos consejos de expertos que, en el mejor de los casos por error, y en el peor por mala fe, orillan a los inversores a tomar malas decisiones. Como dijo un clásico, aquel que engaña siempre encontrará a alguien que se deje engañar.


Lo mismo aplica para los medios de comunicación especializados, que por su dinámica propia muchas veces conducen a anticipar conclusiones, a poner encabezados en las notas que no se corresponden con lo declarado por alguien, a interpretar de forma equivocada algún comentario, etc. Lo mejor, en todo caso, es conocer los hechos, ponderar las opiniones de los diferentes expertos en la materia y asumir uno mismo las consecuencias de sus determinaciones.

Así las cosas, pese a todo el ruido que existe en su entorno, la realidad es que la dupla de metales preciosos, oro y plata, sigue inmersa en un mercado alcista mayor que dista mucho de haber llegado a su fin, y que casi nació con el siglo. Dicho de otro modo, el “toro” de oro, no ha muerto (http://bit.ly/u000jU). Esta circunstancia, por supuesto, no obsta para que a lo largo del camino haya correcciones también mayores, como la que inició hace más de nueve meses en el oro y casi 14 en la plata, pero que deben verse como lo que son: un descanso en el camino, no el fin de sus mejores tiempos.

En este sentido, cabe subrayar que incluso afamados inversores de la talla de George Soros, por ejemplo, han estado equivocados más de una vez respecto al oro. Cómo olvidar que él mismo se deshizo del 99 por ciento de sus posiciones en el metal, durante el primer trimestre de 2011, en que promedió apenas 1,384.37 dólares la onza. Hubo quien interpretó esto como “el comienzo del final” de este mercado al alza. Vaya decepción para quien meses más tarde, vieran subir su cotización a un nuevo máximo histórico por encima de los 1,900 dólares. Perdieron el tren.

El mismo Soros parece haber querido enmendar su falla, al adquirir acciones del mayor fondo cotizado de oro del mundo, el SPDR Gold Trust (GLD) en el tercer trimestre de ese mismo año, cuando el oro promediando 1,700 dólares la onza. Vaya, vaya. De ahí que encabezados como los que se leyeron en Bloomberg en diciembre pasado, diciendo que Soros veía los precios del metal “al borde de un mercado bajista”, estaban más que desfasados. La prueba es que hoy sabemos, el fondo de este inversionista cuadruplicó su participación en el GLD en los primeros tres meses de 2012, con el metal a una media de 1,690 dólares. Esta vez, seguro que no quiere equivocarse.

Desde entonces la corrección del oro ha continuado, y desde el punto de vista técnico es posible que la tendencia continúe por varios meses más, a nuevos mínimos, sobre todo en el caso de una eventualidad comparable a aquella quiebra de Lehman Brothers. Sin embargo, la fortaleza e independencia que el rey de los metales ha demostrado en las últimas jornadas en que los principales índices bursátiles se han desplomado, son solo una pequeña señal que, entrelíneas, nos dice que al final del camino seguirá siendo el último refugio de pie.

Después de todo, su condición de dinero junto con la plata, lo aparta del resto de las materias primas (commodities), y lo pone en una posición de privilegio dual, desde donde sorteará las vicisitudes propias de un colapso deflacionario como el que estamos atestiguando, que gobiernos y bancos centrales querrán seguir compensando con las falsas medicinas de los déficits públicos y masivas impresiones monetarias (QE). La verdadera época de oro, está por venir.

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viernes, 13 de abril de 2012

ORO Y PLATA EN ZONA DE COMPRA A LOS NIVELES ACTUALES

México, D. F., 13 Abril 2012 (Guillermo Barba) – Las victorias suelen tener a muchos que quieren llevarse el crédito, pero las derrotas y las crisis son un “niño abandonado” del que nadie se quiere hacer cargo. Esa lógica es aplicable a la realidad económica actual, en la que mientras duró la falaz bonanza económica de los “fabulosos” años 2000, los políticos se jactaban de sus logros, derrochaban sin pudor y se preparaban para “administrar la abundancia”. El mismo cuento de los fabulosos años 20 del siglo anterior, del que ya conocemos su desenlace en la Gran Depresión. No aprendimos.

Hoy que algunas de las más grandes burbujas de todos los tiempos han reventado, y llegado el inevitable desenlace trágico que siempre les sucede, jefes de estado y gobierno pretenden descargar sus responsabilidades en quien mejor les acomode: a veces en sus predecesores; otras, en los extranjeros, periodistas o “especuladores”. El primer ministro italiano Mario Monti, por ejemplo, ha dicho que la caída del 5% en la bolsa de Milán y la subida de su prima de riesgo por encima de los 400 puntos, son “culpa de España”. Un vago deslinde con alta carga de cinismo puro.

España sí es culpable, pero solo en la misma medida que Grecia, Portugal e Italia misma, lo son de sus propias tribulaciones económicas. Vivir del fácil aplauso popular puede ser estimulante, pero los costes que se acumulan terminan siendo peores que los males a remediar. Esa ilusión de prosperidad que se crea tiene que salir de algún lado, y es de los colosales déficits fiscales y las abultadas deudas públicas y privadas, que de una forma o de otra, se terminan pagando con un elevado interés, tanto financiero como social.

Debemos entender que de haber contado con una economía de auténtico libre mercado, los desbalances nunca hubiesen podido llegar a los extremos de hoy, pero que esa oportunidad se perdió cuando en 1971, se abandonó lo que quedaba del patrón oro.

Desde entonces, se dejó atrás la posibilidad de contener las ansias derrochadoras de los gobiernos y la ambición de los grandes bancos centrales y privados por financiarlos, para dar paso a un gran ciclo de inflación (expansión del crédito) y de erosión del poder adquisitivo de las personas (alza de precios), cortesía de un sistema basado en dinero-papel.
En este sentido, tenemos que ser claros en que, cuando una entidad tiene la potestad de ejercer una gran influencia en un mercado o ámbito de poder, sin duda alguna la ejercerá a cabalidad.

La Reserva Federal de Estados Unidos, su banco central, es una muestra de ellas, y su facultad de intervenir para manipular artificialmente a la baja las tasas de interés y crear dinero a voluntad para “estimular” el crecimiento económico, es la evidencia contundente.

De ahí que sea un error dejarse llevar por las declaraciones coyunturales de su presidente Ben Bernanke, por sus minutas o el Libro beige para analizar si vendrá o no una nueva ronda de flexibilización cuantitativa (impresión monetaria; QE, en inglés). Seguro que llegará, pero será cuando lo dicte la lógica de la agenda de poder de los señores Obama y Bernanke, antes no.

La agenda política y electoral pues, es la que marcará la fecha de inicio de un nuevo QE, mucho más que las meras cifras económicas. Ahora que las “buenas noticias” y el optimismo acapararán los medios informativos de aquí a las elecciones presidenciales en Estados Unidos, está claro que no habrá flexibilización cuantitativa antes de que se sepa quién gobernará aquel país por los próximos cuatro años.

El resto, la especulación de si siempre sí o no habrá más QE y cuándo, es solo el ruido del juego perverso de la Fed. Una “cortina de humo” que debe evitarse para no perder de vista el desastroso panorama general.

La única posibilidad real que existe de que la nueva impresión monetaria se presente antes, es una abrupta y continua caída de los principales índices bursátiles (más del 20%) y una recesión este año en la Unión Americana, algo poco probable.

Por eso, también sería un grave error escuchar voces como las del FMI que afirman que “ningún activo puede considerarse totalmente seguro”, que no puede haber confianza en ellos. Se equivocan. Confianza sí hay, como la que da el activo refugio por excelencia y dinero real: el oro. Si bien no está exento de riesgos, es mucho mayor el peligro de no tenerlo, y jamás, valdrá cero.

En este sentido, no podemos soslayar que él y su compañera la plata, están como pocas veces, juntos en zona de compra a los niveles actuales. Haciendo a un lado la bruma de la Fed y los eufemismos de Europa, el panorama para los metales preciosos sigue resplandeciente y dando las últimas oportunidades de subirse, a la sin duda será la mejor parte de su mercado alcista. Que no quepa la mínima duda.

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viernes, 13 de enero de 2012

SOROS VS. ORO, ¿QUIÉN GANARÁ EL GRAN DUELO?

México, D. F., 13 Enero 2012 (Guillermo Barba) – Esta semana el banco de inversión japonés Nomura, publicó una encuesta que colocó al oro como el activo favorito de los inversores en 2012. De su encuesta, casi el 20 por ciento indicó que elegiría comprar y mantener el metal hasta fin de año, sobre el 13 por ciento que preferirá acciones y bonos corporativos en mercados desarrollados.

Sobra decir que los mercados emergentes son vistos con reticencias debido al complicado entorno económico-financiero, esto predispone que la mayoría espere un alza del dólar estadounidense y una tercera ronda de “flexibilización cuantitativa” de la Reserva Federal estadounidense.

El sondeo de Nomura coincide con algunas de las previsiones de esta columna para 2012 (aquí el artículo completo http://bit.ly/rvMdbd), pero contrasta con la evidente propaganda anti oro de aquellos que como George Soros, pretenden desanimar y distraer a los inversores para que las “manos débiles” se desprendan de su dinero real. La disyuntiva está entre interpretar y seguir el mensaje subliminal del oro, que nos habla de su tremenda infravaloración, o al descarado engaño de sus detractores.

A juzgar por el estudio de Nomura, los profesionales no estarían creyendo del todo en Soros, quien por cierto en los años ’70 del siglo pasado fundó el Fondo Quantum con la estrella de las “commodities” (materias primas), Jim Rogers, que en cada oportunidad enfatiza que no solo no está vendiendo su oro, sino que está listo para comprar más si el precio baja.

Sin embargo, la realidad es que los actuales niveles de precio no son malos para la dupla de los metales preciosos que siguen en oportunidad de compra para el largo plazo, en especial la plata. Sobre todo cuando seguimos en medio de graves problemas estructurales que aquejan al sistema financiero internacional, con Europa de protagonista. No perdamos de vista que el metal áureo ya recuperó altura por encima de su promedio móvil de 200 días, mientras que la plata continúa alrededor de 16% por debajo de esa media y casi 40% abajo de su máximo histórico nominal.

En ese contexto se explica la perspectiva china expresada por conducto de Zhang Jianhua, funcionario del Banco Central de la nación asiática, quien a fines de 2011 dijo que “Ningún activo es seguro en la actualidad, la única opción para cubrir el riesgo es poseer dinero tangible – oro”, y el por qué para los asiáticos el dominio de ese mercado es estratégico para los planes de expandir su influencia y poderío en el mundo. En octubre pasado (http://bit.ly/sJumfv) abordamos ese tema.

A propósito de China, con la llegada del año nuevo ha quedado claro que su principal preocupación ya no es el control de la inflación, sino evitar un colapso del crecimiento de su economía por el contagio europeo. Solo en diciembre los nuevos préstamos en aquel país ascendieron a 101 mil millones de dólares, el monto más alto desde abril, y el agregado monetario M2 tuvo su mayor expansión (13.6%) desde julio. El juego de los “estímulos” también se practica en Asia.

Eso significa que la fuerte apreciación del yuan que tanto demandan en América tendrá que esperar, pero además que el insaciable apetito chino por el oro físico se mantendrá, pues los ciudadanos seguirán protegiendo su poder adquisitivo con él.

En este sentido, no podemos descartar que esa expansión crediticia forme parte de las tácticas que el gobierno central chino está utilizando para alentar (y así casi forzar) el ahorro de cientos de millones de personas en metales preciosos. Y es que pareciera que ya hubiesen decidido que la nociva inflación es un pecado “menor”, a cambio del cual podrían lograr que cientos y cientos de toneladas más de oro queden al alcance de su mano dentro del territorio continental de China. Solo ellos lo saben.

Así las cosas, lo cierto es que la pugna entre Soros y el Oro se torna interesante, pues del gran duelo solo uno saldrá victorioso, y aunque las apuestas se dividen, la realidad es que a los seguidores del primero solo se les puede desear suerte, pues de veras, la van a necesitar.”

© Guillermo Barba/OroyFinanzas

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viernes, 26 de agosto de 2011

ESTAMOS EN EL "HOYO" (JACKSON HOLE)

Hoy los ojos del mundo estarán puestos en un lugar llamado Jackson Hole, Wyoming, E.U., por el discurso que rendirá el presidente del Banco Central estadounidense (Fed), Ben Bernanke. Y no es para menos. Las caídas bursátiles y la posterior volatilidad sufrida en los mercados financieros luego de ser degradada la calificación crediticia de aquel país de AAA a AA+, ha multiplicado la especulación de una tercera ronda masiva de impresión monetaria (QE3). Sin embargo, hay un consenso entre los economistas de que el presidente de la Fed, no anunciará (todavía) una nueva compra masiva de bonos del Tesoro.

Por eso, las esperanzas de muchos medios especializados e inversionistas que animaron algunos rebotes en los índices de valores  hace unos días, podrían quedar en eso: simples anhelos. De ocurrir así, quizás no hayamos visto todavía los mínimos bursátiles del año, además de tener la certeza de que la volatilidad permanecerá por largo rato. No obstante, no debemos perder de vista el “bosque” contemplando un árbol. Es indudable que, en un sistema adicto al endeudamiento exponencial, la creación de más y más dinero “de la nada”, está garantizada en el futuro cada vez que las condiciones empeoren. En este sentido, sólo es cuestión de tiempo (y de más desplomes en las bolsas), para el lanzamiento de un QE3, QE4, QE5, etc., los que sean “necesarios”.

Esto lo podemos prever, pues está claro que los impresores de dinero como Ben Bernanke, un estudioso de la Gran Depresión del ’29, no tienen miedo alguno de lo que ellos crean (inflación), sino de su antítesis: la deflación. La razón es muy simple. Si la casa de naipes que es el sistema financiero global tiene sus cimientos en una perpetua y creciente deuda, entonces el desendeudamiento, el ahorro, la disciplina fiscal y monetaria significan su aniquilación.

Si por culpa de gobiernos y personas “insensatos”, que ante la tormenta económica o su circunstancia individual comienzan a liquidar sus préstamos, a equilibrar sus presupuestos, etc. (sin contar a los que nunca debieron de haber recibido créditos por ser incapaces de liquidarlos), se aparece el fantasma de la deflación, el hueco dejado por esa contracción en la oferta monetaria buscará ser compensada por los impresores de dinero. Hoy, estamos en ese “hoyo”, y por eso la Fed lidera la carga gracias al monopolio que tiene de la divisa de reserva: el dólar.

El problema mayúsculo, es que esto constituye una manipulación del mercado que, bien se sabe, no durará para siempre. Se pretende hacer creer a todos que es posible salir de una borrachera descomunal de deuda, sin sufrir las consecuencias. Es evidente que esto es algo que tiene sin cuidado a Bernanke y compañía, pues finalmente los que pagarán los platos rotos son los ciudadanos no solo de Estados Unidos, sino de todos los países que, como México, no deja de acumular reservas en billetes verdes condenados a perder su valor. No es gratuito que, aquellos que ven venir el tamaño del “huracán” económico que se aproxima, busquen el amparo infalible del enemigo número uno del dinero fíat, el real (oro y plata).

Para quien tenga alguna duda respecto al futuro actuar de la Fed, debería recordar que hace poco más de un mes, el propio Bernanke en un desliz afirmó que una mayor debilidad económica y riesgos de deflación, implicarían la necesidad de mayores estímulos monetarios. ¿Hacia dónde nos dirigimos si no es hacia allá, cuando hay datos que evidencian que la supuesta “recuperación” está agotada?

Y con estos fundamentos, ¿por qué hay quien se atreve a repetir que el oro está en una burbuja que acaba de reventar? Por favor, sean serios y buena suerte, la van a necesitar.

viernes, 1 de abril de 2011

RETIRARSE SIN PENSIONES = RETIRARSE POBE

El año pasado dedicamos varias entregas de esta columna a las pensiones. El tema por sí mismo levanta pasiones, pues se trata de un beneficio que atiende a grupos más o menos vulnerables que, en muchos casos, dependen por completo de ese ingreso para subsistir. Pensar siquiera en reformas que recorten los recursos dedicados a actuales o futuros pensionistas, resulta un asunto de debate inmediato, por las naturales inconformidades y reacciones –incluso violentas, que se pueden generar.

No obstante, la crisis económica que el mundo atraviesa en la actualidad y las proyecciones actuariales más serias, ponen en serio entredicho la sobrevivencia del esquema de Estado de Bienestar que las creó.

Esta misma semana, la sostenibilidad de las pensiones en México volvió a ser puesta en la mesa, cuando especialistas de las firmas de Ernst & Young, Lockton y el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas, plantearon que se requiere alrededor de 20 millones de millones de pesos para financiarlas. La cifra equivale a casi seis veces el Presupuesto de Egresos federal de este año y a 150 por ciento del PIB, lo que por supuesto impone una pesada carga a las finanzas públicas presentes y futuras, por no decir que no alcanzará para pagarlas.

El reto es todavía mayor, si se considera que ese dato sólo contempla los requerimientos monetarios para atender a aquellos trabajadores que se encuentran bajo un esquema de retiro que les permita jubilarse. Es decir, ni siquiera incluye las cantidades que se necesitarían en caso de que aquellos que se emplean en la informalidad, tuvieran derecho a ella; de hacerlo, el déficit sería más grande.

Y es que si bien en la fría contabilidad, quizás no parezcan afectar al erario, sí lo harán por el lado de la asistencia pública a la que se verán forzados a recurrir. Tarde o temprano, como es obvio, los trabajadores del sector informal también querrán o tendrán que retirarse, sin la garantía de que contarán con recursos que les permitan hacerlo con dignidad. De hecho, los expertos comentaron que es probable que hacia 2050, sólo uno de cada cuatro adultos mayores de 60 años sea pensionado. Por eso, la materia es de la incumbencia de todos los que hoy son jóvenes, pues la falta de previsión implicaría acabar justo como nadie quiere: viejo, solo y pobre.

Eso sí, cuidado con pensar que los planes de retiro auguran necesariamente un porvenir alentador. La realidad es que algunos cálculos estiman que una persona, podría recibir como pago mensual el equivalente a entre 10 y 20 por ciento de lo que percibía en su vida laboral activa. Ese recorte, por fuerza significará caídas en el nivel de vida de la gente y/o la obligación de trabajar por más años.

El sentido común nos conduce a pensar que, cuando todos estos programas de “Estado de Bienestar” no existían, debió haber una mayor cultura de la previsión. Muy pocos osados o irresponsables, estarían dispuestos a terminar como la Cigarra de la fábula. De hecho, hay evidencia suficiente en países en vías de desarrollo que cuentan con incipientes sistemas de seguridad social, que demuestran este hecho. Es el caso por ejemplo de varias naciones asiáticas que cuentan con elevadas tasas de ahorro.

Sin embargo, la verdad es que resulta difícil pensar en ahorrar, cuando por un lado, los sueldos medios son tan bajos y, para empeorar la situación, los responsables ahorradores son reducidos a “tontos”, que ven desvanecer el valor de lo preservado a manos del incremento de los precios. Un universo al revés en el que el castigo es impuesto a los que no están conformes con gastar todo lo que tienen.

Esta absurda lógica puede cambiar a medida que se fomente en serio una política de ahorro interno, fundamento indispensable del desarrollo. La garantía de que el dinero guardado por lo menos valga igual mañana que hoy, será así un aliciente para todos los que deseen oponerse a un retiro de pobreza.

Ojalá por eso cada día sean más los que impulsemos medidas de bien común “de a de veras”, como la de introducir la onza de plata “Libertad” a la circulación monetaria, a la par de los pesos de papel. ¿Quién no estaría dispuesto a ahorrar de esta manera? Que la esperanza, nunca muera.