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jueves, 23 de octubre de 2014

FED PROPICIA “GANANCIAS SIN RIESGO” EN MERCADO DE BONOS (II)




Imagen: streetfleet.com.au
En la entrega anterior comentamos los antecedentes que dieron paso a las operaciones de mercado abierto de la Reserva Federal (Fed) estadounidense. Dijimos que, aunque la atención se centra hoy en día en la creación misma de dinero ilimitado con propósitos de “estimulación económica” y de pago de deudas exponenciales, el Prof. Antal Fékete, fundador de la Nueva Escuela Austríaca de Economía (NASOE por sus siglas en inglés), expuso en el encuentro de Londres los motivos por los cuales en realidad, lo más grave, es el poder con que se ha dotado a la Fed para manipular las tasas de interés.

Así pues, el “omnipotente” banco central estadounidense tiene la capacidad de deprimir –a través de la compra de bonos en el mercado abierto, los tipos de interés de los valores gubernamentales en todos los vencimientos. Dicho de otro modo, la Fed puede encarecer todo lo que quiera los “treasuries” (papeles de deuda del Tesoro americano), pues como bien se sabe, su rendimiento varía en relación inversa respecto al valor de estos: mientras más alto, menor el interés percibido y viceversa.

Fékete asegura que esta “mano negra” de la Fed propicia la especulación y ganancias “libres de riesgo” en el mercado de bonos, por una razón lógica: los participantes más avezados del mercado, saben muy bien que lo único que tienen que hacer para materializar esas ganancias fáciles, es comprar antes que la Fed. Más tarde, esta les hará el favor de recomprarles sus valores a un precio más alto: utilidad “segura”.

El profesor explica que por lo general los especuladores de bonos sacan ventaja de la diferencia de intereses a lo largo de toda la curva de rendimientos, es decir, venden el vencimiento a corto y compran el de largo plazo, con la esperanza de captar la diferencia entre ambos. Dicho arbitraje no es libre de riesgo per se, ya que tiene el efecto de aplanar la curva de rendimientos. Por eso, la curva podría invertirse de forma inesperada y pasar de ser ascendente a descendente, con lo que los especuladores en lugar de ganar, perderían.

Sin embargo, como consecuencia de las operaciones de mercado abierto –que como explicamos en el artículo anterior fueron introducidas ilegalmente en 1922 por una conspiración entre el Tesoro estadounidense y la Fed hasta ser legalizadas en 1935, el arbitraje de intereses se volvió “libre de riesgo”. Nunca falla. Fékete afirma que tarde o temprano, los especuladores saben que la Fed tiene que salir a comprar para poder expandir la oferta monetaria, por lo que comprarán antes. Solo en pocas ocasiones la Fed será un vendedor, y aún en ese caso, habrá quien quizá con información privilegiada, venda con anticipación.

Así que el especulador sabe que entre más agresiva sea la política de compra de bonos de la Reserva Federal, mayores serán sus ganancias. Esto viene a cuento hoy más que nunca, cuando se especula que su Comité de Mercado Abierto decidirá la próxima semana concluir la fase tres de su programa de “flexibilización cuantitativa” (QE3, por sus siglas en inglés). En este espacio hemos dicho que no hay garantía de que así ocurrirá, y que incluso si así fuera, es un hecho que más adelante –quizá tan pronto como el año próximo, tendrá que volver a lanzar ahora una fase QE4.

Recordemos que esta no sería la primera vez que la Fed termina un período de QE para relanzarlo después. Cuando el sistema financiero completo depende de cada día más alfileres de impresión monetaria para sostenerse como hoy, lo único que podemos esperar es que sigan poniendo más. Es un absurdo. Solo pospone y agrava el inevitable colapso que vendrá después, pero es lo único que nuestros banqueros centrales saben hacer. La culpa la tienen las falsas teorías que practican, muy alejadas de las soluciones reales que proponen la Escuela Austríaca de Economía y en particular la NASOE.

Como podrá entenderse, lo anterior condiciona que tanto la especulación como la estructura descendente de las tasas de interés, vayan a continuar. Es un error creerse el cuento de que la Fed comenzará a subir las tasas de interés en 2015 o que vaya a “normalizar” pronto su muy laxa política monetaria. No. Si se da el caso de que los bonos comiencen a caer y las tasas a subir en el mercado, es un hecho que solo será para ser aprovecho por los especuladores para retomar posiciones, claro, con miras a sacar otra vez ganancias “sin riesgo” de venderle a la Fed, que como decimos, tendrá que volver a entrar a comprar con todo.

Lo malo es que esos continuamente descendentes tipos de interés que causa la Fed están destruyendo al capital, no estimulando la economía. Esta grave consecuencia de las operaciones de mercado abierto, será el tema de nuestra próxima entrega.

viernes, 9 de mayo de 2014

LA FED TRAERÁ UN DESASTRE AL MUNDO: JIM ROGERS




Jim Rogers
El gurú de las commodities (materias primas), el famoso multimillonario Jim Rogers, ha estado los últimos meses más callado de lo habitual. Sin embargo, esta semana concedió una entrevista al portal Hardassetsinvestor.com que no tiene desperdicio. De entrada, abordó el tema del oro, para el que espera una nueva oportunidad de compra “en el próximo año o dos”. Por el momento no está vendiendo su metal precioso pero espera ser “suficientemente inteligente” para comprar si acaso cae por debajo de los mil dólares la onza.

Sobre el conflicto entre Ucrania y Rusia, consideró que es algo sobre lo que los inversionistas en materias primas deben poner su mayor atención pues ambos países son grandes productores de ellas. En particular, señala que Ucrania es un productor importante de commodities agrícolas y que lo ha sido por siglos. Si la cadena de producción se rompe, significa que habrá menos oferta en el mercado y que los precios podrían dispararse.

Asimismo, recordó que los inventarios de productos agrícolas están cerca de mínimos históricos, y que el mundo ha consumido más de lo que ha producido durante los últimos diez años, lo que significa que los inventarios son bajos y que nos estamos quedando sin trabajadores del campo. “El promedio de edad de estos es de 58 años en Estados Unidos y en Japón de 66”, señaló. Debido a estos factores, anticipa que los precios de este tipo de materias primas serán mucho más altos en los próximos años.

Por otra parte, Rogers no perdió oportunidad de comentar sobre los mercados bursátiles estadounidenses. Opinó que algunos de ellos quizá se encuentren sobrevaluados y tal vez en zona de burbuja en sectores como la biotecnología y los medios sociales. Sin embargo “el mercado completo no está en burbuja”, recalcó. Pese a ello, reconoció que no está comprando por encontrarse los índices americanos en máximos históricos, prefiere en cambio buscar en otros mercados más baratos.

Para quien no lo conoce, este gran inversor es también un optimista del futuro de China, y en repetidas ocasiones, ha declarado que está destinada a convertirse en la súper potencia del siglo XXI. De hecho, fue esto lo que lo motivó a dejar su natal Estados Unidos para mudarse a Singapur, donde vive con su esposa y dos pequeñas hijas, que por cierto, hablan ya un fluido mandarín.

Así que no sorprende que Rogers, en esta entrevista abordara el tema de China y su transición hacia tasas de crecimiento económico más moderadas. El país asiático, dice, es normal que lo haga debido a que tienen un problema de inflación y una burbuja inmobiliaria. Lo inusual en todo caso no es que quieran desacelerar la economía sino que no hayan tenido más problemas con ella durante los últimos 10 o 20 años, pues por ejemplo, “Estados Unidos en su ascenso al poder tuvo 15 depresiones, muy pocos derechos humanos, muy poco estado de Derecho, masacres en las calles y una terrible guerra civil.” De manera que aunque a China le vendrán más tribulaciones económicas, le augura lo mejor.

Por último, es interesante cómo su posición más crítica la mantiene –y con razón– sobre la política monetaria de la Reserva Federal (Fed) estadounidense, que advierte, será un desastre para todo el mundo. Considera que en primer término nunca debió iniciar el “estímulo” conocido como flexibilización cuantitativa (QE o Quantitative Easing, en inglés), pero que los “burócratas y académicos” de la Fed no saben qué más hacer. Recordó que nunca en la historia de la humanidad ha funcionado una corrupción monetaria como esta en el mediano y largo plazos, a pesar de que en el corto algunas veces parezca hacerlo. Asimismo, que esta es la primera vez en que todos los mayores bancos centrales están imprimiendo dinero al mismo tiempo, por lo que los alcances del desastre cuando llegue, se harán sentir en todos los rincones del planeta.

Voces como la de Rogers no deben ser ignoradas pues sus puntos de vista están basados en la experiencia del mundo real, no solo en teorías. Así que quien entienda su mensaje que ponga manos a la obra, pues hay mucho de dónde sacar provecho de la crisis, y además, mucho contra qué defenderse. Esperar a que la Fed o nuestros gobiernos nacionales arreglen el sistema económico y monetario, es un sueño irrealizable.

jueves, 23 de mayo de 2013

MENSAJES CIFRADOS: ¿QUÉ QUISIERON DECIR BERNANKE Y LA FED?

Imagen: dealbreaker

Los mercados parecen confundidos. Lo están por algo que ocurre muy pocas veces, y que por lo mismo, no pueden creer: el presidente de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, Ben Bernanke, dijo la verdad esta semana en su comparecencia ante el Congreso.

Hay quien asegura que la Fed ha mandado un mensaje ambiguo que embrolla a los inversores, pero no tiene por qué ser así.

En todo caso, Bernanke ha pecado de una muy pobre comunicación en su intento por mandar señales precisas, de lo que también iba a poder leerse el mismo miércoles más tarde, en las minutas de la última reunión del Comité de Mercado Abierto de la Fed (FOMC, por sus siglas en inglés).

Por eso resulta necesario descodificar su mensaje.

De entrada debemos partir de lo obvio: una cosa es la posibilidad de comenzar a reducir el ritmo de las llamadas “flexibilizaciones cuantitativas” (QE, en inglés) –estímulos de impresión monetaria que se inyectan a la economía que hoy suman 85 mil millones de dólares mensuales, y otra muy distinta es hablar de comenzar a retirar esa liquidez.

Esa diferencia es sustancial. Si un pueblo está siendo inundado porque las compuertas de la presa que lo mantenía seco se han abierto como nunca, cerrarlas un poco no detendrá la inundación y los afectados, no sentirán gran diferencia.

Es más, incluso si se cerraran por completo, eso no significaría tampoco que el agua que ya había fluido desaparezca como por arte de magia. Ese es un problema aparte.

De forma análoga, el discurso de la Fed y de Bernanke no deja lugar a dudas de una nueva consideración, que antes no se admitía: la posibilidad de reducir la velocidad de las compras de activos, o de incrementarlas, en función del desarrollo del mercado de trabajo y de los riesgos inflacionarios.

A eso se refiere el FOMC, cuando afirma que la impresión monetaria continuará “hasta que la perspectiva del mercado laboral haya mejorado sustancialmente en un contexto de estabilidad de precios”.

No hay doble mensaje, es su verdad.

Sí podrían reducir el ritmo de las rondas QE, pero también aumentarlo. Faltaría quizás que aclararan que podrían mantenerlo.

En todo caso, lo relevante para los inversores debe ser que esta “inundación” de dólares, bajo ninguna circunstancia, está por detenerse. No todavía.

La “presa” de la Fed, seguirá abierta hasta que reviente desde dentro.

En este sentido, debido a las actuales condiciones y a las expectativas económicas que se tienen en este momento para 2013, en las que la Fed detecta un “ritmo moderado” de crecimiento, es más probable que el nivel de QE se quede como hasta ahora unos meses más, para luego decidir si moverlo hacia arriba o hacia abajo.

Esto porque las minutas acusan todavía un elevado desempleo –pese a que su tasa bajó en marzo a 7.6%, y una lentificación en la creación de nuevos puestos de trabajo de la que poco se habla.

Este factor interno es el que habrá que seguir como principal indicador de las futuras acciones de la Fed, debido a su mandato de maximizar el empleo. Cabe resaltar que la meta de 6.5% en la tasa de desempleo, está todavía muy lejos.

El otro de sus objetivos, el de la estabilidad de precios, no es definitorio, porque como hemos explicado, los estímulos monetarios están propiciando un fenómeno de deflación. De esta forma, bajo la óptica oficial, la inflación seguirá pareciendo “bajo control”.

Ahora, a diferencia de un documento escrito como las minutas, que son interpretadas en su totalidad en fracciones de segundo por sofisticados robots, Bernanke tenía que decidir si insinuar primero que expandiría o mantendría la flexibilización cuantitativa, o bien que podría aminorarla en futuras reuniones del FOMC. Pero las dos cosas, las tenía que decir.

Decidió con pleno conocimiento del impacto que tendría en los mercados, que primero daría a entender que restringir la expansión monetaria podría poner en peligro la “recuperación”, y luego, “esterilizaría” los efectos de sus dichos asegurando que sí podría llevarse a cabo ese recorte. Plan con maña, preparado de inicio.

De una cosa podemos estar seguros. Ni Bernanke ni los miembros del FOMC, están dispuestos a tolerar un derrumbe bursátil como el de este jueves en el Nikkei de Japón (-7.32%).

Al primer indicio de esto, bajas prolongadas o de una inminente recesión en Estados Unidos, pasaría al anecdotario la posibilidad de recortar el QE. Para decirlo sin titubeos, en cualquiera de las variantes, el planeta seguirá inundándose de billetes verdes. No hay estrategia de salida.

La burbuja en las bolsas y los bonos soberanos, por eso, podría seguirse inflando una vez que se apacigüe el nerviosismo de esta semana.

Como todas, esas burbujas seguirán llegando a nuevos límites difíciles de imaginar, y seduciendo a más y más inversionistas a la vista de todos, con una ilusión de riqueza.

Tras bambalinas, mientras tanto, las manos fuertes de los inversores en oro y plata físicos, continuarán retirando más y más metal del mercado, para su seguridad, pues el desenlace de esta “bacanal” de expansión crediticia, solo puede ser trágico. Estas, como todas las burbujas, acabarán reventando.

En el símil del pueblo inundado, los tenedores de esos metales preciosos monetarios, serían personas con botes salvavidas muy bien escondidos para escapar con sus familias de la tragedia que veían venir, y desde los que miran cómo otros, incluyendo los que se creían dueños de un bote que no existía, se quedan a padecer las consecuencias.

jueves, 14 de febrero de 2013

MÉXICO,CON "PARAGUAS” INÚTIL CONTRA LA CRISIS

Imagen: ineversleepatnight.blogspot.mx/

Hoy en este blog le traigo la novedad de que nuestro gobernador del Banco de México, por desgracia, no ha perdido la costumbre de dar un pasito para adelante y dos pasitos para atrás.

Aquí le he expuesto todos y cada uno de los ejemplos que hay de esto, como la compra del oro para las Reservas que no se trae al país, el haber dejado como hasta ahora las tasas de interés relativamente altas y que nos ha valido que nos inunden capitales extranjeros, etc.

Ahora le traigo una más. Como le informé en este espacio, la semana pasada Agustín Carstens fue a decir de forma acertada a Singapur, que temía que se estuviese formando una “tormenta perfecta” en el mundo económico- financiero.

La exposición que hizo nos permitió concluir que su diagnóstico era lo bastante bueno como para que aquí, pusiera manos a la obra para mitigar a tiempo, y al menos en parte, los devastadores efectos de esa nueva crisis que sin remedio habrá de llegar. 

Sin embargo, una vez más se empeña en perder los méritos obtenidos, pues lo que solo se atrevió a decir en inglés del otro lado del mundo, casi lo vino a negar a México.

Este miércoles declaró que la entrada masiva de capitales a la que se refería en su ponencia de hace unos días, todavía no están grande para nuestro país como para generarle riesgos financieros que impliquen, en el futuro, ser víctima de esa tempestad.

En otras palabras, el gobernador del Banxico ve la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio, pues ha dicho también que no hay síntomas de una burbuja que se haya expresado en el precio de los activos mexicanos, sobre todo los inmobiliarios, y que por tanto no hay peligro de que se esté formando en el país esa “tormenta perfecta”.

Sin embargo, debemos advertir que está volteando a ver a la esquina equivocada: nuestras burbujas no se están inflando en los inmuebles pero sí en el peso, que sigue firme y sobrevaluado por debajo de los 13 pesos.

Lo mismo en nuestro mercado de bonos gubernamentales, cuyos rendimientos se mantienen cerca de sus mínimos históricos debido a su alta demanda, por parte de inversionistas del exterior, que no dejan de llegar. Igual en la Bolsa de Valores, por lo que llegado el momento, no habrá “paraguas” que nos sirva.

Carstens aseguró que de mantenerse un comportamiento favorable de la inflación, podría ocurrir una reducción de su tasa de interés de referencia, pero la verdad es que ha enviado señales tan encontradas, que ya no puede tenerse certeza de las acciones que emprenderá en la política monetaria. Como ha dicho una cosa, también otra.

De cualquier manera, nuestra máxima autoridad en la materia, debería ser más responsable y dar tanto mayor claridad del rumbo que va a tomar y no andarse con rodeos, como tomar acciones defensivas que nos protejan de esa tormenta, que aunque Carstens se empeñe en negarlo, nos afectará tarde o temprano en México vía el éxodo de capitales. Qué importa si incluso faltaran años para que eso ocurriera.

Esto es de la mayor importancia, sobre porque aunque el llamado G7, grupo de los siete países más industrializados del mundo, se empeñe en negar la realidad de sus acciones de manipulación del mercado de divisas –como quedó demostrado en el comunicado conjunto que emitieron esta semana, lo cierto es que no se detendrán en su carrera de devaluaciones competitivas.

Aunque se trate de presuntos amigos y aliados en el papel y la política, en el campo de batalla de la “guerra de divisas” se seguirán dando con todo a través de las “flexibilizaciones cuantitativas” (impresiones monetarias o QE, en inglés) de sus bancos centrales. Nadie quiere una moneda fuerte ni muy baja inflación.
Por eso, no podemos caer en ese mismo juego de simulación.

Negar lo evidente no ayuda y sí, en cambio, expone a todos aquellos que confíen en el buen juicio de Carstens y Banxico, a sufrir severas pérdidas en sus inversiones y poder adquisitivo que podrían haberse evitado. Ojalá pronto, enmienden este error.

sábado, 15 de diciembre de 2012

QE4: SEÑALES DE UNA NUEVA CRISIS FINANCIERA MUNDIAL

Imagen: Oroplata.com
El 12 de diciembre se anunció, como se esperaba, una nueva expansión de las rondas de “flexibilización cuantitativa” (QE, en inglés) por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed). Esta ampliación consistirá en compras de “Treasuries” (bonos del Tesoro) de largo plazo por un monto mensual de 45 mil millones de dólares.

Estas adquisiciones se suman a los 40 mil millones en activos respaldados por hipotecas (MBS), del llamado QE3 lanzado en septiembre. Ello significa que ahora, la expansión monetaria será por un total de 85 mil millones de dólares: creación pura y llana de divisas, imprimir billetes.

No por nada bien podríamos llamar a esta fase QE4Ever (flexibilización cuantitativa para siempre).

La novedad en el comunicado de la Fed, es que por primera vez se vincula la manutención de esta medida de “estímulo” monetario y de su tasa de interés objetivo, que está entre 0 y 0.25%, a metas específicas, esto es, mientras el desempleo permanezca por arriba del 6.5%, y la expectativa de inflación no rebase el 2.5% proyectado entre uno y dos años.

¿Por qué la Fed eligió esa tasa de desempleo? Tal vez porque ese era el nivel de desempleo justo en octubre de 2008, mes siguiente al de la quiebra de la firma financiera Lehman Brothers, que dio inicio formal a la gran crisis mundial en septiembre.

Ahora, si la perspectiva del mercado laboral no mejora de forma sustancial, el Comité de Mercado Abierto de la Fed continuaría sus adquisiciones de Treasuries y MBS de forma indefinida, incluso, con posibilidad real de ampliarlas de manera importante.

El punto central para los mercados bursátiles, de entrada, es que todo esto nos lleva a una trampa. Veamos. En el futuro, cualquier dato positivo en el empleo podría ser juzgado como malo, pues en teoría se volvería menos necesaria la inyección de estímulo, que a su vez, incentivaría a los índices a ir a la baja. Para nadie es un secreto que existe una correlación directa entre la inyección monetaria y el alza de las bolsas.

Sin embargo, debemos tener claro que si Ben Bernanke, presidente de la Fed, no está dispuesto a tolerar alto desempleo, menos lo está para permitir que los mercados se vayan al suelo. Un callejón sin salida que nos permite concluir lo que ya sabíamos: para que la “fiesta” y la fantasía de la recuperación continúe, es indispensable la droga maravillosa de la creación de dinero con la que todos están más contentos.

Debemos recordar que, para bajar la tasa de desempleo estadounidense de su pico de 10% en octubre de 2009, al 7.7% de noviembre de 2012, fue necesario que la Fed agregara a la fecha, casi 1.8 billones de dólares a su base monetaria, que hoy, ronda los 2.7 billones de dólares (ver gráfica). Un alto precio. 

Al ritmo anunciado, dentro de un año el punto final del gráfico estará alrededor de los 3.7 billones, o más allá.

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Lo malo es que esto funciona y funciona, hasta que deja de funcionar. No es posible perpetuar la falsa creación de riqueza, pues las rondas QE son solo los alfileres que mantendrán en pie a la maltrecha economía, hasta que tenga que caer por su propio peso.

¿Qué se hará llegado ese punto? ¿Que la Fed triplique de nuevo su hoja de balance y el gobierno de Obama haga lo propio con el déficit y la deuda? Parece que esa “solución” solo puede caber en mentes como la de Paul Krugman, para quien nunca el agujero en que se está, es lo suficientemente profundo.

Como es obvio, nada de eso se puede hacer sin pagar las consecuencias. Por tanto, entre más lejos vayamos en este turbulento mar, más nos acercamos al día en que la crisis alcance al mercado de bonos estadounidenses, y entonces, exploten al alza las tasas de interés. Su burbuja, habrá reventado.

Quizá al acercarse ese punto crítico, sea cuando presenciemos la huida masiva de capitales hacia el refugio del oro y la plata, cuyos mercados alcistas (bull markets), como suele ocurrir, tendrán que terminar también en fase de euforia.

Por cierto, no podemos pasar por alto que, en el corto plazo, se vislumbran riesgos potenciales para los metales preciosos, en especial para el oro, que podrían traer nuevas oportunidades de compra.

Tampoco que los detractores del metal precioso (que incluye a los poderosos grupos con grandes posiciones “cortas”), no han dejado de celebrar cada una de  las recientes correcciones que ha observado, ni la propaganda que abunda en artículos y notas que cuestionan su calidad de refugio seguro.

De hecho, llama la atención asimismo, que a diferencia del día en que se anunció el QE3, cuando el oro y la plata terminaron fuerte al alza, este miércoles no fue así. Es más, por la noche se observó una sospechosa baja muy marcada que se puede apreciar en la siguiente imagen.

click para ampliar

Todas estas señales, solo pueden hacernos pensar que, en el corto plazo, tal vez podríamos ver una corrección algo mayor, tras la cual, por los sólidos fundamentos que hemos comentado en este artículo, podemos apostar que la fuerte resistencia observada alrededor de los 1,800 dólares la onza, será rebasada.

El nerviosismo de la Fed, los temores por el “Precipicio fiscal” en Estados Unidos y las tensiones en Europa, abonan todas a las señales que se han acumulado para indicar que, a la vista, estaríamos a las puertas de un nuevo colapso económico global. El detonante, es lo de menos. Lo que importa, en todo caso, es estar preparados.


jueves, 5 de julio de 2012

MANIPULACIÓN DE LAS TASAS DE INTERÉS: EL ERROR FATAL

Ayer en lo que pareció una acción deliberadamente concertada, tres de los más importantes bancos centrales del mundo lanzaron medidas que pretenden, se supone, coadyuvar a la recuperación económica. El Banco Popular de China recortó su principal tasa de interés por segunda ocasión en un mes, mientras que el Banco Central Europeo hizo lo propio bajándola a un récord histórico de 0.75 por ciento, y su tasa de depósitos a cero. Por su parte, el Banco de Inglaterra incrementó los alcances de su programa de compra de bonos (impresión monetaria) en 50 mil millones de libras (78,000 mdd) para llegar hasta 375 mil millones.

Estos estímulos cumplieron con lo que el consenso de los economistas esperaba para esta semana, sin embargo, lo que suponían sería recibido con agrado por los mercados, no dio los resultados deseados.

No al menos a juzgar por los índices bursátiles que, en toda Europa y América, terminaron mayoritariamente en números rojos. Tampoco por los rendimientos de los bonos soberanos italianos y españoles a 10 años, que se dispararon respectivamente 3.66 y 5.71%.

El oro y la plata también cayeron, cuando las alzas de los días previos habían sido argumento para que los especialistas, especularan sobre la inminente reducción de tasas e impresión de billetes que, debemos decirlo, continuará beneficiando a largo plazo al mercado alcista mayor en que se encuentra la dupla de metales preciosos.

El gran ganador como suele ocurrir en estos casos, fue el dólar estadounidense que vio surgir su índice (DXY) en 1.24%, mientras los rendimientos de los bonos del Tesoro se siguieron comprimiendo.

Lo revelador de estos movimientos coordinados, no es solo que tengan reacciones adversas, sino que constituyen evidencia clara, para el que lo quiere ver, de que los tomadores de decisiones no tienen la mínima idea sobre lo que deben hacer para “estimular” el crecimiento económico. La única receta que conocen –reducir tasas y expandir sus hojas de balance, no solo es vieja sino que además ha demostrado su rotundo fracaso.

De ahí que el mercado las rechace por una razón fundamental: no resuelven el problema de fondo de países que, en lugar de perder el tiempo con rescates inútiles, deberían componer sus finanzas reduciendo drásticamente sus gastos, sí, pero sobre todo enfrentando la dura realidad de que no podrán pagar sus obligaciones. Jugar por más años a que se puede apostar con más dinero barato y derrochándolo, sin que al final los acreedores asuman pérdidas colosales, es un callejón sin salida. El quebrado, debe quebrar de una vez y no prolongar su agonía.

No olvidemos que todas estas medidas ya fueron probadas desde el inicio de la recesión global en 2008, y en el mejor de los casos, provocaron un rebote de una economía de “gato muerto”. Los esfuerzos fueron liderados desde entonces por la Reserva Federal de Estados Unidos que, podemos asegurarlo, volverá a actuar con flexibilizaciones cuantitativas ad infinitum. La situación fiscal de aquella nación es tan adversa, que cuando estalle esa bomba de tiempo hará que la crisis europea parezca un juego de niños.

¿Por qué entonces si en el fondo saben que no funcionará, repiten sin cesar las mismas decisiones? Muy sencillo. El temor supremo de los bancos centrales es la deflación (contracción del crédito) que, por desgracia, no tiene cura. El remedio para la deflación es la deflación misma, que será la consecuencia inevitable de la mayor borrachera inflacionaria (de expansión crediticia) que haya existido en la historia humana. El péndulo, siempre, tiene que regresar al lado opuesto.

Querer presionar a los entes financieros a que presten y a los individuos y empresas a que se endeuden, es un absurdo. Más deuda no solucionará un problema de sobreendeudamiento. En cambio, la manipulación de tasas a niveles ínfimos, como es el caso, solo alentará la especulación (burbuja) en el mercado de bonos considerados “libres de riesgo” (como los treasuries), que redundará en el empeoramiento de la deflación que se quería evitar (http://bit.ly/zfrhYR). De ahí que la reducción artificial de tipos de interés, que en un mercado libre serían muy distintos, quedará marcada, como un error fatal.

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miércoles, 20 de junio de 2012

OPERACIÓN TWIST: A LAS PUERTAS DE LA DEPRESIÓN

21 de junio de 2012 (Guillermo Barba) Ayer la Reserva Federal de Estados Unidos, volvió a dejar con las ganas de estímulo monetario adicional a todos los que, más por deseo que por razones fundadas, veían como inminente una tercera ronda de “Flexibilización Cuantitativa” (QE3). En este espacio anticipamos hace unos días que las probabilidades de que su presidente, Ben Bernanke, anunciara esta medida, no eran todavía muy altas (http://bit.ly/KyTlsa).

En cambio, el anuncio que hizo de la extensión de la llamada Operación Twist, que consiste en reemplazar parte de su tenencia de bonos de corto plazo por deuda con vencimientos más lejanos, puede entenderse como una versión QE 2.2, pues mantiene su hoja de balance a la vez que busca seguir presionando, es decir, manipulando, a la baja las tasas de interés. El objetivo, como siempre, es reducir los costos de endeudamiento y así impulsar el crecimiento económico: un fracaso garantizado, pues la medicina para un enfermo de sobreendeudamiento, no puede ser más deuda.

Este aspecto de sentido común, parece no ser comprendido tampoco del otro lado del mundo, por la mayoría de países europeos en problemas que lucen muy indignados con la negativa alemana, expresada en la canciller Merkel, de ceder a cualquier mecanismo que implique la asunción directa o indirecta de deudas que no son suyas. De ahí que la idea de los eurobonos, y ahora la de las euroletras de corto plazo, hayan nacido muertas muy a pesar de sus promotores principales: el italiano Monti y el francés Hollande.

Dado que toda presión siempre produce resultados, tanto negativos como positivos, es previsible que Alemania termine cediendo, en parte, a las exigencias de sus contrapartes. Sin embargo, la ingenuidad de Hollande y compañía, raya en la estupidez si de verdad creen que la “ayuda” que pueda proporcionar el nuevo Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) permanente –que entrará en vigor en julio, o el Fondo Europeo para la Estabilidad Financiera, podrá “calmar” a los mercados comprando bonos soberanos.

Al contrario. No lo hará porque el alza en los rendimientos de estos, que encarece el financiamiento a sus países, es solo el síntoma y no la causa de sus desgracias. Ese eventual “auxilio” de cualquiera de los Fondos, servirá para que aquellos inversores que tengan títulos de deuda, sobre todo de los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España), se “limpien las manos” de bonos basura a mejores precios. La enseñanza es clara: se puede intentar controlar el mercado artificialmente, pero no para siempre ni sin consecuencias peores que las que se quería evitar.

Al final, el mercado siempre gana, y los rendimientos que se quería comprimir terminarán por estallar. Y es que no importa a qué condiciones una nación se comprometa hoy, si ya se sabe por experiencia que las palabras y promesas, se las lleva el viento.

Es por esto que los peligros de desintegración futura, aunque aún no inminente del euro, no desaparecerán. Es más, de seguir estirando la liga de la resistencia de Alemania, se podría llegar al punto en que incluso esta, se plantee la conveniencia de excluirse por sí misma del euro, para volver al marco. El experimento así, habría terminado.

En este contexto, hoy que las luces de alerta económica no dejan de encenderse en Europa, que la Fed en Estados Unidos ha reducido sus pronósticos de crecimiento y que las manufacturas de China se siguen desplomando, queda claro que lo que hoy aparece como una desaceleración, se enfila hacia una nueva recesión global. Sí, una que probará que de nada sirvieron los intentos por evitarla, y que a la postre será vista como la fase dos de esta nueva Gran Depresión, que comenzó en 2008.



memob@hotmail.com

viernes, 15 de junio de 2012

BASTA YA DE ESPECULACIONES, SÍ HABRÁ FLEXIBILIZACIÓN CUANTITATIVA QE3


 México, D. F., 15 de Junio 2012 (Guillermo Barba) – En el sistema financiero global que nos ha tocado vivir, es la deflación (entendida como la contracción crediticia), y no la inflación (su expansión), el causante supremo del pánico que sufren los que se benefician más de él. No podría ser de otra manera, si consideramos que esa estructura, para funcionar, depende justamente de la expansión al infinito, de algo que por definición no se puede: la deuda.

Eso explica también por qué, este castillo de naipes en realidad, está construido de dinero fíat que puede ser creado a voluntad, sin el respaldo del oro. Una molesta piedra en el zapato que, hecha a un lado, permitió dar paso a una etapa de crecimiento económico inimaginable, en la que el alza perpetua de los precios se convirtió en parte de la vida cotidiana, y en el arma perfecta e invisible de gobiernos cada vez más intervencionistas.

Por ello, no gusta en absoluto a los principales gobiernos y bancos centrales, que el ciudadano en su búsqueda instintiva de buscar protección y salida a sus problemas, comience a pagar sus deudas y reducir gastos, pues esto es “malo” para el crecimiento económico.

Los párrafos anteriores, nos ayudan a entender, de fondo, por qué la creación monetaria permanente, expresada en las llamadas flexibilizaciones cuantitativas (QE, en inglés), está más que garantizada, con todo lo que ellos significa para el futuro de los metales preciosos: oro y plata.

Sin embargo, mucho se especula sobre si la más representativa de todas, la fase QE3 de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), llegará en la próxima reunión de su Comité de Mercado Abierto (FOMC), a celebrarse el 19 y 20 de junio. En opinión de esta columna, las probabilidades de que su presidente, Ben Bernanke, anuncie ya una nueva compra de bonos del tesoro y activos respaldados en hipotecas, todavía no son muy altas.

Eso, a pesar de las pésimas noticias económicas, y de un evidente cambio de ánimo que da visos de desesperación en varios grupos de poder, como los representados por Goldman Sachs, que a través de Jan Hatzius ha expresado su “confianza” en que el FOMC, relajará la política monetaria en su encuentro de la próxima semana. Ya podemos imaginar el tipo de cabildeo y presiones que están ocurriendo detrás del telón.

Ahora bien. Toda flexibilización cuantitativa, además de un fenómeno monetario, es también político. Los tiempos electorales en Estados Unidos distan mucho de estar en su punto álgido, y la aprobación de Obama se mantiene más o menos estable. Todo ello compensaría, en parte, la innegable desaceleración de su economía, la caída del Índice de Precios al Consumidor y el desendeudamiento hipotecario de las familias americanas entre otros pésimos datos que, no obstante, pueden ser aún peores en los meses por venir.

En este sentido, de no anunciarse el QE3 la semana siguiente, el pronóstico es que se lanzará, a más tardar, en la reunión del FOMC del 12 y 13 de septiembre (nota: en esta columna se adelantó con exactitud, lo que más tarde sería el lanzamiento oficial del QE3, ver el enlace), que al igual que la de junio, presentará un Resumen de Proyecciones Económicas y una conferencia de prensa de Bernanke. Hagan sus apuestas. Lo cierto es que, la reelección de Obama y el QE3, son elementos que deben estudiarse juntos como lo que son: la cara y la cruz de una misma moneda.

Guillermo Barba




memob@hotmail.com

viernes, 18 de mayo de 2012

CATACLISMO FINANCIERO: LA TRAGEDIA GRIEGA ES SOLO EL COMIENZO

México, D. F., 18 Mayo 2012 (Guillermo Barba) – Sobre la salida griega de la zona Euro se seguirán escribiendo cientos de artículos que, como es habitual, quieren encontrar respuestas coyunturales a problemas estructurales. Esa falla en la que también incurren políticos e inversores, es muy común. Tanto, que ven por ejemplo en el fracaso griego de formar un nuevo gobierno de coalición, la causa del inminente abandono de dicha divisa.

Se equivocan. Grecia se comenzó a condenar a sí misma, quizás desde el mismo momento en que se incorporó oficialmente a la región. Para decirlo con claridad, se convirtieron junto con otros países del vecindario continental, como España y Portugal, en víctimas de sus propios ímpetus de riqueza pronta.

La ventana de oportunidad que les permitió alcanzar este sueño, se materializó en la moneda única, condenada de nacimiento a su fracaso. La razón fundamental: la ausencia de una unidad fiscal que imposibilitara de hecho y de derecho, que cualquiera de sus miembros abusara de los privilegios de adquirir súbitamente, acceso amplio y barato a fuentes de crédito, y por ende, manga ancha para el dispendio.

Eso sí constituyó el error sustancial de la Unión Monetaria, sobre todo, en un contexto en el que la visión económica predominante, privilegia y alienta el consumo sobre el ahorro y la deuda sobre la inversión. Los beneficiarios no iban a desperdiciar la oportunidad, cuyo resultado no podía haber sido diferente al que ya vimos, con burbujas en activos como los bienes raíces, colosales déficits públicos y abultados endeudamientos gubernamentales y privados.

El péndulo del ciclo económico es infalible. Comprender eso es importante para no perder de vista que a la expansión crediticia (inflación), le sucederá siempre su colapso (deflación). Cualquier intento de desviar esas fuerzas o de evitar lo inevitable, solo empeorará la situación.

Los griegos se convierten así en el botón de muestra de lo que más tarde vendrá para otras naciones. Por ello, pese a los previsibles esfuerzos franco-alemanes, del Banco Central Europeo (BCE) y del Fondo Monetario Internacional (FMI) por forzar la integridad de la zona, la salida griega y de otros más tarde, es cuestión de tiempo.

El nerviosismo que esto genera explica, por supuesto, por qué los capitales no dejan de abandonar a los bancos y territorio helénicos, las caídas bursátiles, y también por qué el dólar se ha fortalecido por su condición, todavía existente, de ser el refugio “seguro”.

Pese a que no podemos perder de vista que el dólar tiene sus propias cuentas por pagar en el futuro, debe tenerse cuidado en no adelantar sus obituarios, como lo ha señalado el profesor Antal Fekete, de la Nueva Escuela Austríaca de Economía (http://bit.ly/Lb9y0a).

Asimismo, deberían ser precavidos aquellos que hoy denuestan al oro acusándolo de “perder” su condición de amparo ante las vicisitudes de la economía mundial, por las normales correcciones que ha sufrido los últimos meses.

Y es que como queda explícito en la gráfica de Steen Jakobsen, economista en jefe de Saxo Bank en Dinamarca (tomada del blog de Mike Shedlock), el temor supremo de los bancos centrales de Estados Unidos (Fed), Japón (BoJ), Inglaterra (BoE) y BCE, seguirá siendo la deflación, a la que infructuosamente querrán seguir combatiendo con más inyecciones de liquidez conocidas como “flexibilizaciones cuantitativas” (QE, en inglés).

De ahí que en todos los casos, su hoja de balance como porcentaje del PIB, marque una clara tendencia alcista a partir del inicio de la crisis en 2008.



Así que no nos distraigamos. Los bancos centrales pueden controlar la cuantía de dicha liquidez, pero no hacia dónde se dirigirá. Es previsible que una parte muy importante de ella se siga yendo al oro, y que su subida se acelere a velocidades insospechadas cuando el turno protagónico de la crisis fiscal y de divisas, toque a Estados Unidos, la última ficha.

De tal suerte que no es casualidad ni coincidencia, que muchos otros bancos centrales como el de México y Rusia, continúen ampliando sus reservas en metal, ante lo que el mismo FMI ha reconocido como “elevados riesgos crediticios”. Que no se nos olvide, la tragedia griega, es solo el comienzo.

Guillermo Barba/OroyFinanzas

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viernes, 23 de diciembre de 2011

LA FIEBRE DEL ORO DEL SIGLO XXI

México, D. F., 23 Diciembre 2011 (Guillermo Barba) –  En este espacio hemos explicado cómo y por qué el oro y la plata “se esconden” (http://bit.ly/sJumfv ) de la circulación por la llamada Ley de Gresham. Es por eso que en la actualidad los principales bancos centrales del mundo están inmersos en rondas periódicas de “flexibilización cuantitativa”, (que no es otra cosa que la creación e inyección de dinero a la economía, a través de la compra de bonos al público), ambos metales son guardados celosamente por personas y países en los lugares más seguros que pueden encontrar.

La elección es sencilla: o se prefiere el dinero de papel que mientras pasa por nuestras manos va perdiendo poder de compra por el aumento de precios (causado por la reproducción desenfrenada de billetes), o bien el metal precioso que por ser un activo útil, finito y tangible, su valor jamás caerá hasta cero. Se entenderá bien entonces por qué mientras que el primero es una “patata caliente” que fomenta el consumismo, el segundo alienta el ahorro. En otras palabras, se gasta el que vale menos para la gente.

Por eso, es crucial que comprendamos que si bien el precio es importante, lo es más el valor. En este sentido, hemos explicado también (http://bit.ly/txWHoq ), que en base a diversos métodos, el valor justo del oro está muy por encima del máximo histórico nominal, que cruzó este año la barrera de los 1.900 dólares la onza.

Esto no se debe perder de vista, en un escenario que en el corto y mediano plazo parece algo sombrío para los metales preciosos y en general para las materias primas. Los fundamentales del mercado alcista en que se encuentran estos activos son sumamente fuertes.

En un mundo financiero como el de hoy, infestado de derivados, apalancamiento y poderosos intereses que pueden manipular mercados y medios de comunicación, se llega a veces al extremo de tener precios ridículamente bajos en el papel, mientras que resulta imposible conseguir oro y plata físicos. De nuevo, se ocultan para decirnos en secreto: “valgo mucho más”.

Este fenómeno ya se vivió en 2008 y parte de 2009. En ese entonces, la baja en el precio del oro llegó a ser del 30% desde máximos, pero los lingotes y monedas de inversión nunca cayeron tanto. Si se querían conseguir, en el mejor de los casos tenía que pagarse una “prima” (diferencial) de hasta el 40% sobre el precio del oro-papel. Así pues, la verdadera directriz del mercado no la marcan los manipuladores de los contratos de futuros, sino la gente en la calle, la voz del pueblo; lo demás, es una fantasía que habrá de terminar como si fuese por “justicia divina”.

Por ello, el inversor en metales preciosos nunca debe olvidar la que quizás sea la regla suprema: “el dueño, es aquel que puede tocarlos con sus propias manos”. Cualquier promesa de entrega, certificado de resguardo, etc. no es más que una oferta con riesgo de incumplimiento, ni oro ni plata auténticos.

De ahí que el final de esa trágica historia podamos conocerlo de antemano: El punto de inflexión será cuando el desacoplamiento definitivo  del mercado ficticio y real, dé inicio definitivamente a lo que en los libros de historia reflejaran como el día en que comenzó la “Fiebre del oro del siglo XXI”.


© Guillermo Barba/OroyFinanzas

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