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viernes, 28 de noviembre de 2014

OPOSITORES AL ORO ACTÚAN COMO LACAYOS DEL ESTABLISHMENT AMERICANO




Imagen: dailyreckoning.com
La semana pasada, la reportera especializada en metales preciosos, Debbie Carlson (DC), entrevistó al autor de este blog para el diario británico The Guardian, acerca del muy importante referéndum suizo del oro que se celebrará el próximo domingo.

Los detalles del crucial referéndum para el mercado del oro y el mundo entero, los comentamos en: Referéndum: ¿Suiza recuperará su reputación de oro?


Aquí, publicamos la entrevista completa.

DC. Guillermo, mencionaste en Twitter que te ha decepcionado que el referéndum suizo del oro sea poco probable que se apruebe. ¿Por qué es así?

Sí, porque creo que la propaganda negativa está ganando y eso no es bueno para el pueblo de Suiza. Han tenido una reputación financiera impecable durante décadas, y ahora ese buen nombre, su reputación de oro está desapareciendo por culpa de sus burócratas. Si se hacen bien las cosas se obtienen buenos resultados, pero si comienzan a pensar que el papel es dinero y no el oro, como lo ha sido durante miles de años, van a terminar tarde o temprano en la misma débil situación económica de la mayoría de las economías occidentales. Lo que es bueno para el oro es bueno para Suiza. Si el referéndum pasa, más personas en Europa y América despertarán a la realidad: el oro es dinero y está abandonando Occidente, ¡porque en este hemisferio están quebrados! Hay que seguir al oro, no al dinero fíat (de papel).

DC. Mencionaste que el Banco Nacional Suizo (SNB, por sus siglas en inglés) está ha abandonado las políticas de dinero sólido y está siguiendo a otros bancos centrales. ¿Te refieres al tope de apreciación que ha definido para el franco frente al euro? ¿Puedes explicar con más detalle tus preocupaciones acerca de lo que está haciendo SNB?

Sí, exactamente. El SNB ha repetido que defenderá el tipo de cambio 1.20 con el euro con determinación. Cuando estás comprometido con la impresión de moneda en cantidades ilimitadas, estás diciendo básicamente que no te preocupa en absoluto el poder adquisitivo de la población. Estás diciendo también que el banco central es superior a la gente. Eso no es ni bueno ni justo. Ninguna entidad pública o privada debe tener la facultad de decidir en nombre de las personas. ¡Decidamos libremente!

Una cosa más: los economistas afirman que una moneda débil es buena para las exportaciones. Eso puede ser cierto en el corto plazo. Pero a la larga, lo que se necesita es una moneda fuerte y estable con el fin de enviar el mensaje a los inversionistas que pueden hacer sus cálculos económicos sobre una base sólida. Sin una moneda sólida no hay un crecimiento económico sostenible. ¡Dejen que los mercados libres funcionen!

DC. El referéndum será sometido a votación porque reunió 100,000 firmas, pero parece que no va a pasar. ¿Por qué cree que es así? ¿Crees que la caída del precio del oro en los últimos años ha cambiado la mentalidad de la gente con respecto a cuando se propuso el referéndum?

Como ya he dicho, es culpa de la mala propaganda. Los opositores están asustando a los votantes. Los burócratas suizos están actuando como lacayos del Establishment norteamericano.

Creo que la caída del oro en los últimos tres años ha cambiado la mentalidad de muchos, pero principalmente la de los especuladores. Como sabes, las llamadas "manos fuertes" –los verdaderos inversores en oro- tienen un apetito insaciable por el metal, principalmente en Asia. Es por eso que el oro ha estado en backwardation recientemente. No hay suficiente oro físico allá fuera al menos no a los bajos precios actuales. Esa " falta de oferta" aparente es anormal porque el oro es la materia prima con la proporción más alta entre existencias y producción, es decir, siempre debe haber suficiente oro físico en el mercado.

Los suizos deben saber que necesitan más oro, y no menos, debido a su valor -que es diferente de su "precio", como dinero real.

DC. Hablando de la caída del oro, el metal ha perdido una gran cantidad de seguidores ya que alcanzó su punto máximo en 2011. Pero tú aún eres muy pro-oro. ¿Por qué es así? ¿Algo podría cambiar tu punto de vista?

Sí, no hay duda de ello, el oro ha perdido seguidores. Pero, como he dicho en la respuesta anterior aún existe un fuerte apetito por el oro, en particular el oro físico. Olvídate del precio del oro en el  papel, cosa que está muy bien para los especuladores. La verdadera historia se está contando en el mercado físico. Trata de conseguir oro en cualquier tienda en cualquier país del mundo y encontrarás altas primas sobre el precio spot (al contado).

El mercado alcista del oro sigue vivo; estamos en presencia de sólo una corrección. Como sabes, el oro subió durante 13 años consecutivos y eso es muy inusual, esta corrección será inusual también. ¿Puede ir más bajo? Sí. Las correcciones típicas llegan a ser de 40 a 50%, lo que significa que todavía está bien si el oro cae hasta 1 mil dólares la onza o menos. Un alto valor a bajo precio es una buena oferta.

Hay que seguir acumulando tanto oro como se pueda. La situación económica, financiera y monetaria actual en el mundo es terrible. Las deudas siguen creciendo y creciendo, los principales bancos centrales, incluyendo la Fed siguen imprimiendo como locos y manteniendo los tipos de interés artificialmente bajos. Eso no es un estímulo para la economía como afirman los economistas keynesianos, pero sí están inflando burbujas en varios activos como acciones y bonos de todo el mundo, y cuando las burbujas revienten, van a tratar de resolver el problema imprimiendo aún más dinero. Eso va a terminar en un desastre financiero global. Cuando eso suceda, créeme vas a querer tener tu oro tan cerca como sea posible.

DC. A veces las personas que están muy a favor de oro son llamados "gold bugs"¿Tienes alguna opinión respecto a ese término? En otras palabras, ¿te gusta, no te gusta, o te da igual?

No me importa. Si los economistas keynesianos o de las corrientes predominantes nos llaman de esa manera, bueno, entonces suena como un cumplido.

DC. ¿Propones volver al patrón oro? ¿Consideras que sería deflacionario como afirman algunas personas?

Sí. El mundo necesita al patrón oro. Las variaciones de precio no afectan mi punto de vista en absoluto. El mundo ha estado en un ciclo inflacionario oficialmente desde 1971, por lo que puede tratar de luchar contra la deflación, pero al final, la deflación llegará de todos modos. Eso es inevitable. De hecho, las teorías del profesor Antal Fékete (el fundador de la Nueva Escuela Austriaca de Economía, NASOE por sus siglas en inglés) afirman que la política de Operaciones de Mercado Abierto de la Fed tiene el efecto de empeorar la deflación destruyendo capital. En términos simplificados, los especuladores en los mercados de bonos van a comprar los bonos antes de que lo haga la Fed. Cuando la Fed entra al mercado los especuladores venderán esos bonos al banco central a un precio mayor (menor rendimiento). Cada vez que los bonos caen los especuladores entrarán a comprar de nuevo y el proceso se repite. Esto hace de los bonos una especulación "libre de riesgo". Así, la impresión de moneda no va a crear puestos de trabajo, pero sí va a inflar burbujas principalmente en los mercados de bonos. Dos cosas van a suceder: la Fed (y otros bancos centrales) mantendrán permanentemente la impresión monetaria y las tasas de interés seguirán cayendo también. El resultado es la deflación y la destrucción de capital.

La deflación no es la causa sino el efecto de la manipulación de moneda y de las tasas de interés que hace el banco central. Por cierto, el oro es visto como una cobertura contra la inflación. Eso es cierto. Pero en un entorno deflacionario el oro es tu protección contra el colapso total del sistema monetario. Ellos (el gobierno y el banco central) pueden destruir el capital pero no pueden destruir al oro y la plata.

Así, que no. El patrón oro no sería deflacionario. El patrón oro proporcionaría una estructura fuerte y estable para las tasas de interés, ese es el punto. Los precios deben fluctuar todo el tiempo de acuerdo a la oferta y la demanda.

DC. Muchas gracias, Guillermo


Un placer, Debbie.

jueves, 8 de noviembre de 2012

HIPERINFLACIÓN: CUIDADO, NO ES UN CUENTO CHINO



La historia está repleta de casos en los que la insensatez, ha conducido a graves episodios de lo que se conoce como hiperinflación. Esta, ocurre cuando hay una pérdida absoluta de confianza en una divisa, y ante la caída en su aceptación, los precios medidos en ella se disparan rápido y a niveles inimaginables: para recibir un pago, se exige cada vez más y más cantidad de ese falso dinero para tratar de compensar la devaluación inmediata que sufre, incluso, mientras apenas se pasa entre las manos.

Una carrera sin control provocada por la creación masiva de dinero de papel, que a diferencia del real, el oro y la plata, puede ser creado “de la nada”. Visto desde otra óptica, no es que los precios suban, sino que es el valor de la divisa el que se diluye, en proporción a la velocidad con que ésta se imprime e inyecta al mercado.

La respuesta que dan las leyes de la economía es muy claro: “podrán crear las divisas a voluntad, pero no así la riqueza”. De ser tan fácil, la pobreza no existiría en el mundo, pues bastaría con entregar o depositar en efectivo una determinada cantidad a las personas, para satisfacer todas sus necesidades y deseos, un absurdo.

La hiperinflación suele presentarse a causa de algún acontecimiento violento, de gran impacto, como una guerra civil o contra otro país, por lo que juega también un rol fundamental la decisión política de financiar de forma directa, gastos con billetes recién impresos y sin respaldo en metal. El impacto es inmediato, pues la puesta en circulación es instantánea.

El caso de la China de mediados del siglo XX, es uno de los más representativos de entre los fenómenos hiperinflacionarios. Un reciente estudio de Steve H.Hanke y Nicholas Krus, editado por el “Cato Institute”, ha podido estimar que entre octubre de 1947 y mediados de mayo de 1949, tomaba en promedio solo 5.34 días para que los precios, medidos en yuanes, se duplicaran.

Con su cálculo, en el mes de inflación más alta (abril de 1949), la tasa fue de un impresionante 5,070%. Cabe recordar que esto sucedía en medio de la cruenta lucha interna por el control del país, entre Nacionalistas y Comunistas, que culminaría con la victoria de estos últimos, y  que dio pie a la fundación formal de la República Popular China, por Mao Zedong, el 1 de octubre de ese mismo año.

De ahí que los gastos que ambos bandos financiaron con papel, fueron sobre todo los bélicos. Los comunistas incluso pusieron en circulación divisas locales en las zonas que fueron controlando.

Del mismo modo, cabe señalar también que durante los 10 últimos años que los nacionalistas ostentaron el poder, mantuvieron siempre elevados déficits fiscales, en parte también, para hacer frente a los gastos militares producto de la guerra con Japón, que duró de 1937 a 1945. No es casual por tanto, que en ese periodo China hubiera sufrido un periodo hiperinflacionario previo, aunque menor, entre julio de 1943 y agosto de 1945, cuando la duplicación de precios tomaba solo 15.2 días.

Llama la atención que justo a la mitad de la segunda gran hiperinflación china, el 19 de agosto de 1948, fue introducida una reforma monetaria que reemplazó los viejos billetes por nuevos “yuanes de oro”, a una razón de tres millones a uno. Desde luego, la palabra “oro” solo era una idea para dar más “confianza”, pues en realidad no se trataba de billetes amparados, redimibles en el metal. Era simplemente otra divisa que correría luego la misma suerte que la anterior.

En realidad, lo más relevante de esa reforma fue que se prohibió la tenencia de oro y plata a los individuos, que tenían que entregarlo al banco central de forma obligatoria a cambio de “yuanes de oro”. Tanto precios como tipos de cambio fueron congelados a los niveles vigentes en esa fecha, y se impusieron castigos severos contra “especuladores” y aquellos que fueran descubiertos realizando transacciones en el mercado negro.

Todas estas medidas, son típicas de todo gobierno que se ve inmiscuido en procesos inflacionarios, sin saber que además de absurdas, son inútiles, pues el mercado y el dinero real, al final, siempre prevalecen.

La prueba está en que desde mediados de octubre la presión social creció a tal grado, que los controles de precios fueron hechos a un lado, sin remedio, el 1 de noviembre, pues los comerciantes ya se negaban a vender sus productos a los precios oficiales. Llegó el caos.

Solo la centralización del poder en toda la China continental, alcanzada con la victoria de los comunistas sobre el decadente gobierno nacionalista, habría de traer mayor estabilidad hacia el primer trimestre de 1950.

En preparación para esto, el recién fundado por ellos Banco Popular de China (PBOC por sus siglas en inglés), había comenzado en diciembre de 1948, a emitir los billetes de la nueva divisa que comenzó a unificar todas las locales que circulaban en territorios dominados por las tropas de Mao, y a remplazar los moribundos y rechazados “yuanes de oro”.

El titular del PBOC en julio de 1949, estimó que la emisión total de estos últimos, en mayo de ese año, habría alcanzado los 60 billones de yuanes áureos, cuando unos meses antes, en noviembre de 1948, oficialmente estaban circulando solo 3.4 mil millones.

Como vemos, la trágica historia de la hiperinflación china es otra muestra de lo que sucede cuando se prueban los límites de la creación de dinero fíat, y de que se diga lo que se diga, el resultado nunca es la creación de riqueza, sino la generalización de la miseria. Un cuento de nunca acabar, que seguirá sorprendiendo en la actualidad a los que, por no protegerse con activos tangibles como el oro y la plata, les seguirán robando sin darse cuenta.

viernes, 21 de septiembre de 2012

UN TSUNAMI DE DINERO DEVASTARÁ EL MUNDO


Existe en el planeta una ola gigantesca, más grande que cualquier tsunami que jamás se haya producido, y que amenaza con destruir el mundo civilizado como lo conocemos. Esa onda devastadora, por primera vez en la historia de la humanidad, se está generando simultáneamente desde varias latitudes, y es justo por ello, que sus consecuencias serán también sin precedentes.

Se trata, ni más ni menos, de la inundación global de dinero fíat (dinero de papel y/o digital), que los principales bancos centrales están inyectando a la economía, con la supuesta intención de estimular el crecimiento y la generación de empleos.

Esa gran mentira, será la versión oficial que escucharemos siempre, pero que esconde una realidad: jamás la impresión de billetes sin control ha creado riqueza, pues si así fuera ni el aumento interminable de los precios, ni la pobreza, existirían. Bastaría con repartir billetes a todos cada vez que lo necesitaran, incluso, sin tener que trabajar.

Un sueño tan maravilloso como absurdo, que existe gracias a la batalla temporal que ganaron los apologistas del sistema de reserva fraccionario, los adoradores de la deuda y los adictos al consumismo, cuando en 1971 el dólar –y por ende todas las demás divisas, abandonó por decreto el patrón oro.

Ese molesta “reliquia barbárica” que les impedía expandir a su entera voluntad la cantidad de circulante,  aunque lo hicieron, pues para ello hacía falta antes tener su respaldo en el escaso metal físico.

Una vez removido ese estorbo, pocos se atreverían a desafiar la idea que en otros tiempos hubiese parecido ridícula, de aceptar como pago por mercancías ya no otras mercancías, sino meros billetes pintados de verde que los americanos podrían crear sin límites, y que los demás países estarían obligados a acumular como “reserva”.

De ese experimento que ya cumple más de 41 años, puede conocerse de antemano el resultado volteando a ver lo que ha pasado con todos los que antes intentaron hacer lo mismo, como la Francia de finales del siglo XVIII (descargue el libro gratis: http://bit.ly/ojPJDU). Esta vez, no solo no será diferente, sino que la ruina y miseria que acarreó, serán mundiales.

No es casualidad entonces, que el oro y la plata físicos, el dinero real, se sigan escondiendo en las manos de aquellos que buscan guarecerse de esas calamidades.

Los ejemplos de esta creación monetaria, llamada ahora “flexibilización cuantitativa” (QE en inglés), son tan inmediatos que en menos de una semana tenemos dos: la Reserva Federal (Fed) estadounidense y su tercera ronda QE3 o QE ad infititum; y el Banco de Japón (BoJ) que decidió ampliar su “estímulo” monetario aumentando sus compras de activos a 80 billones de yenes.

La siguiente gráfica de Steen Jakobsen, economista en jefe de Saxo Bank Dinamarca (tomada del blog de “Mish” Shedlock), es muy clara al exhibir los crecientes porcentajes de las hojas de balance de la Fed, el Banco Central Europeo (ECB), el de Japón (BoJ) y el de Inglaterra (BoE) respecto al PIB nominal de sus países. Pura creación monetaria.


La Fed, que se había rezagado, tardará solo algunos meses en alcanzar niveles cercanos a los del ECB y el BoJ. No sería una sorpresa entonces, que el siguiente en la lista de anuncios de inyección de liquidez, sea el Banco de Inglaterra. Más agua y fuerza para el “tsunami” financiero.

No podemos olvidar que el ECB, aunque en teoría no puede hacer lo mismo, se ha comprometido en la compra ilimitada de bonos de naciones en problemas, que en los hechos, es una monetización disfrazada de su deuda, un fraude.

Todo esto, en medio de un contexto en el que una nueva recesión global es inminente, como lo anticipan los pésimos datos económicos revelados esta semana en la eurozona, que ha sufrido su peor contracción desde junio de 2009; en Japón, cuyas exportaciones se han hundido por tercer mes consecutivo; en China, que ve su índice de producción manufacturera en mínimos de 10 meses;  y en los propios Estados Unidos, cuyas manufacturas tuvieron su peor trimestre en tres años.

En suma, pese a que los resultados demuestran que las flexibilizaciones cuantitativas no solo no solucionan nada, sino que agravan el problema de fondo (el exceso de crédito, deuda y consumo), la recurrencia e intensidad de las crisis, los bancos centrales no se detendrán. No es lo correcto, pero es lo único que saben y se sienten dispuestos a hacer, pues las presiones que reciben tras bambalinas son inimagibnables.

Ojalá que gobernantes y presidentes de esos institutos centrales, entendieran que la “borrachera” de expansión crediticia se ha terminado, y que cuando se llega a este punto no queda más que resentir la depresión y pagar las consecuencias de sus excesos. Cuanto más pronto ocurra esto, por la buena o por la mala, más cerca se estará de iniciar la verdadera recuperación económica.


Guillermo Barba

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jueves, 13 de septiembre de 2012

LA FED JALA EL GATILLO: ¡Y EXPLOTA EL PRECIO DEL ORO!


La hora llegó. El mundo entero se mantuvo en vilo ante la expectativa del discurso de Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos. No era para menos, pues este jueves se esperaba el anuncio de la más ansiada de todas las rondas de lo que se conoce como “flexibilización cuantitativa” (Quantitative Easing o QE3, en inglés), junto con la promesa de mantener (manipular) las tasas de interés a un nivel históricamente bajo hasta 2015. Y Bernanke, les cumplió todo.

El pronóstico de esta columna hace tres meses, fue que se lanzaría “en la reunión del FOMC del 12 y 13 de septiembre, que al igual que la de junio, presentará un Resumen de Proyecciones Económicas y una conferencia de prensa de Bernanke.”

Esa tercera fase, que comprenderá la adquisición de 40 mil millones de dólares mensuales en activos respaldados en hipotecas, por un periodo abierto, en el que la Fed bien podría intervenir mucho más si las circunstancias, según su criterio, lo ameritan.

Esta ronda QE3 será la última anunciada como tal, pues de ahora en adelante solo se limitarán a dar a conocer los montos totales de compra, que a juzgar por los argumentos esgrimidos, no tendrá límites: una impresión monetaria al infinito.

La lógica es que, al vender los inversores sus activos a la Fed y recibir a cambio dinero líquido, estos lo utilizarán para gastarlo o reinvertirlo en áreas productivas, con su respectivo impacto benéfico en el crecimiento económico. Algo que suena muy bien en teoría, pero que en la práctica no solo no ha servido, sino que ha empeorado los problemas que se pretendía solucionar: el desempleo se mantiene tan elevado que cada día menos personas se sienten dispuestas a buscar trabajo, y la economía global se dirige a una nueva gran recesión.

De ahora en adelante, justo la ausencia de mejoras en el mercado laboral, será la que justifique futuras intervenciones. Es decir, si el desempleo no cede –y no lo hará, la Fed realizará “compras de activos adicionales y empleará sus otras herramientas de política monetaria según sea apropiado”. Lo que los hechos demuestran es que todas sus armas de política monetaria cada día proporcionan un alivio menos duradero, y no falta mucho para el punto en el que sean totalmente inútiles.

Llegado ese momento, no importaría nada que Bernanke prometiera tasas de cero por ciento para siempre, el mercado de bonos del Tesoro comenzará a derrumbarse con las consecuentes alzas en sus rendimientos. Algo como lo que vimos puso a temblar a España e Italia, pero de proporciones infinitamente superiores.

Llegará el día que cada vez menos inversionistas se sentirán convencidos de que esos “treasuries” sean de verdad de riesgo cero, pues aunque siempre les podrán pagar con billetes recién impresos, irremediablemente estarán perdiendo valor desde el mismo momento en que lo tengan en sus manos.

Esa devaluación se seguirá haciendo patente en la escalada del precio de los metales preciosos, oro y plata, que vieron ayer explotar al alza sus cotizaciones en el mismo momento en que se dio a conocer el comunicado de la Fed, por una razón: ambos son un dinero que nadie puede crear a voluntad.

Asimismo, su nueva medida nos anticipa que en 2013 no habrá tampoco los prometidos recortes presupuestales en el gobierno americano (no “fiscal cliff”). Pasadas las elecciones de noviembre, el Congreso se sumará a la nueva acometida de Bernanke con los mismos pretextos: “abatir el desempleo”. De este modo, lo que en el banco central es la promesa de impresión y tasas de interés ínfimas, será la garantía de déficits fiscales permanentes.

Cabe recordar que la Reserva Federal tiene un doble mandato de procurar el “máximo empleo” con “estabilidad de precios”. Esto le brinda la excusa perfecta para intentar compensar las descomunales presiones deflacionarias (de contracción del crédito) con creación de dinero. Uno que si bien pueden fabricar, no pueden decidir adónde irá a parar.

Muy pronto países como México, que pagan diferenciales positivos de tipos de interés con respecto a E.U., tendrán que hacer algo para contener este nuevo tsunami de dólares que vuelve a inundar el planeta, pues además podría crearles burbujas en sus valores.

Por eso, es indudable que los activos tangibles serán los beneficiarios directos de este QE ad Infinitum. La historia es contundente para demostrarnos que cada vez que se ha realizado este experimento de estimular la economía con dinero de papel, el resultado es la depresión total.

De este modo, Bernanke ha puesto ya la mesa para que a la vista, esté el logro de nuevos máximos históricos en oro y plata que, aunque con correcciones en el camino, se alcanzarán en cuestión de meses. La desesperación del presidente de la Fed ha llegado al punto del terror, que jamás admitirá. Un mensaje entrelíneas que nadie a quien le importe sus finanzas y seguridad debería ignorar, pues ya prácticamente no le queda nada más por hacer. El punto de no retorno, ha quedado atrás.



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