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jueves, 14 de febrero de 2013

MÉXICO,CON "PARAGUAS” INÚTIL CONTRA LA CRISIS

Imagen: ineversleepatnight.blogspot.mx/

Hoy en este blog le traigo la novedad de que nuestro gobernador del Banco de México, por desgracia, no ha perdido la costumbre de dar un pasito para adelante y dos pasitos para atrás.

Aquí le he expuesto todos y cada uno de los ejemplos que hay de esto, como la compra del oro para las Reservas que no se trae al país, el haber dejado como hasta ahora las tasas de interés relativamente altas y que nos ha valido que nos inunden capitales extranjeros, etc.

Ahora le traigo una más. Como le informé en este espacio, la semana pasada Agustín Carstens fue a decir de forma acertada a Singapur, que temía que se estuviese formando una “tormenta perfecta” en el mundo económico- financiero.

La exposición que hizo nos permitió concluir que su diagnóstico era lo bastante bueno como para que aquí, pusiera manos a la obra para mitigar a tiempo, y al menos en parte, los devastadores efectos de esa nueva crisis que sin remedio habrá de llegar. 

Sin embargo, una vez más se empeña en perder los méritos obtenidos, pues lo que solo se atrevió a decir en inglés del otro lado del mundo, casi lo vino a negar a México.

Este miércoles declaró que la entrada masiva de capitales a la que se refería en su ponencia de hace unos días, todavía no están grande para nuestro país como para generarle riesgos financieros que impliquen, en el futuro, ser víctima de esa tempestad.

En otras palabras, el gobernador del Banxico ve la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio, pues ha dicho también que no hay síntomas de una burbuja que se haya expresado en el precio de los activos mexicanos, sobre todo los inmobiliarios, y que por tanto no hay peligro de que se esté formando en el país esa “tormenta perfecta”.

Sin embargo, debemos advertir que está volteando a ver a la esquina equivocada: nuestras burbujas no se están inflando en los inmuebles pero sí en el peso, que sigue firme y sobrevaluado por debajo de los 13 pesos.

Lo mismo en nuestro mercado de bonos gubernamentales, cuyos rendimientos se mantienen cerca de sus mínimos históricos debido a su alta demanda, por parte de inversionistas del exterior, que no dejan de llegar. Igual en la Bolsa de Valores, por lo que llegado el momento, no habrá “paraguas” que nos sirva.

Carstens aseguró que de mantenerse un comportamiento favorable de la inflación, podría ocurrir una reducción de su tasa de interés de referencia, pero la verdad es que ha enviado señales tan encontradas, que ya no puede tenerse certeza de las acciones que emprenderá en la política monetaria. Como ha dicho una cosa, también otra.

De cualquier manera, nuestra máxima autoridad en la materia, debería ser más responsable y dar tanto mayor claridad del rumbo que va a tomar y no andarse con rodeos, como tomar acciones defensivas que nos protejan de esa tormenta, que aunque Carstens se empeñe en negarlo, nos afectará tarde o temprano en México vía el éxodo de capitales. Qué importa si incluso faltaran años para que eso ocurriera.

Esto es de la mayor importancia, sobre porque aunque el llamado G7, grupo de los siete países más industrializados del mundo, se empeñe en negar la realidad de sus acciones de manipulación del mercado de divisas –como quedó demostrado en el comunicado conjunto que emitieron esta semana, lo cierto es que no se detendrán en su carrera de devaluaciones competitivas.

Aunque se trate de presuntos amigos y aliados en el papel y la política, en el campo de batalla de la “guerra de divisas” se seguirán dando con todo a través de las “flexibilizaciones cuantitativas” (impresiones monetarias o QE, en inglés) de sus bancos centrales. Nadie quiere una moneda fuerte ni muy baja inflación.
Por eso, no podemos caer en ese mismo juego de simulación.

Negar lo evidente no ayuda y sí, en cambio, expone a todos aquellos que confíen en el buen juicio de Carstens y Banxico, a sufrir severas pérdidas en sus inversiones y poder adquisitivo que podrían haberse evitado. Ojalá pronto, enmienden este error.

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