México, D. F., 27 Abril 2012 (Guillermo Barba) –Esta semana gracias a un reporte del Fondo Monetario Internacional, pudimos conocer que el mes pasado, Banco de México (Banxico) volvió a comprar una importante cantidad de oro para sus reservas. Exactamente un año después de su histórica adquisición de más de 93 toneladas, volvió a sumar en marzo otras 16.8, con un valor de más de 906 millones de dólares.
De esta forma, México lidera de nueva cuenta la auténtica fiebre del oro que viven bancos centrales de diversas partes del orbe, en lo que sin duda constituye un merecido voto de no confianza en las políticas de impresión de dinero (QE, en inglés) de otros que, con la Reserva Federal de Estados Unidos a la cabeza, pretenden solucionar un problema de gasto, deuda y crédito excesivos, propiciando más de lo mismo.
Ojalá fuera así de fácil salir de las crisis, que tendrían de este modo una solución inmediata. Vaya engaño.
Por eso no es casualidad que Rusia, Turquía, Kazajistán y Ucrania entre otros, hayan adquirido también 16.5, 11.5, 4.3 y 1.2 toneladas, respectivamente. Tampoco que Argentina, aumentara en siete toneladas sus reservas áureas en septiembre de 2011, en la primera adición que hacen a esos activos desde febrero de 2005.
No obstante, a pesar de tratarse de una decisión que va en el sentido y momento correctos (el metal amarillo cotiza en zona de oportunidad de compra desde marzo), la apuesta segura del Banco de México que dirige Agustín Carstens, tiene sus claroscuros.
No podemos olvidar que el propio Instituto Central, se ha negado de manera oficial a contestarnos la sencilla pregunta: “¿dónde está el oro que compró Banxico?” ( http://bit.ly/viGYYb ), además de dar indicios claros de haber realizado la compra a través de la LBMA (Asociación del Mercado de Lingotes de Londres) en “oro papel”.
Es decir, que contaría con un documento que acredita sí un “derecho general” de propiedad, pero en el mejor de los casos sobre un bien resguardado en bóvedas extranjeras, claro, si es que existe. Esa duda solo puede despejarse recibiéndolo en casa, como debería hacerse.
Por eso la pregunta sobre dónde se ubica no es ociosa, pues el mismo Carstens declaró en su momento que el fortalecimiento de las reservas, formaba parte de la política del banco central de disminuir los riesgos a los que estamos expuestos. Sin embargo, si las compras se siguen efectuando sobre barras no específicas y que ningún funcionario de Banxico ha visto, todo el mérito es echado a la basura. Nuestro riesgo así no solo no disminuye, sino que aumenta, pues todo oro en manos ajenas estará siempre expuesto a cualquier forma de expropiación.
En este sentido, los incumplimientos de entrega física no son nada más una posibilidad teórica, pues de hecho ya han ocurrido. Eso fue justo lo que hizo el presidente estadounidense Nixon en 1971, cuando decretó que no entregaría más oro a cambio de sus propios dólares, que las naciones conservaban como reserva: un impago de facto.
Querer apelar a la mera confianza en un sistema que ha probado su corrupción, no solo sería ingenuo sino irresponsable. Por lo tanto, la ubicación del las reservas de un activo tan valioso como el oro, sí importa (http://bit.ly/yzilRg ), y dado que el ciudadano común no tiene posibilidades de influir en esa toma de decisiones a escala nacional, no le resta más que la opción de convertirse en su propio “banco central”.
Una opción tan inteligente como obligada, en un mundo en el que tarde o temprano el oro recuperará, de un modo o de otro, la posición preponderante que la acción humana le ha otorgado como el dinero por excelencia, con todas las implicaciones que eso traerá para el comercio internacional. Ojalá que nuestros encumbrados funcionarios se decidan ya a dar ese pequeño gran paso, y traigan a tiempo ese patrimonio, pues mañana, podría ser demasiado tarde.
Guillermo Barba/OroyFinanzas
Twitter: @memobarba
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Estimados lectores de Inteligencia Financiera Global: Este blog se ha mudado definitivamente al nuevo portal de GuillermoBarba.com . Agr...
viernes, 27 de abril de 2012
viernes, 20 de abril de 2012
ESPAÑA ESTÁ EN BANCARROTA, ¡SÁLVESE QUIEN PUEDA!
México, D. F., 20 Abril 2012 (Guillermo Barba) – Un vórtice deflacionario hunde al mundo en una depresión económica cada vez más profunda. Quizás lo más grave, es que los gobiernos y bancos centrales del mundo insisten en fingir ante sus respectivos ciudadanos, que tienen el poder suficiente para contener esas fuerzas con gasto público e impresión de dinero, para lo que dicen, no existe alternativa. Sea la Fed, el Banco Central Europeo, el de Japón o Inglaterra, es la misma historia. Qué error tan grande que, por ingenuidad o soberbia, traerá como consecuencia millones de víctimas financieras y sociales inocentes.

Europa está en bancarrota (http://bit.ly/vw9ui4 ) y hoy, por supuesto, acapara la atención mundial. En esta tragedia económica, ha llegado el turno de España en el papel protagónico, que de forma secuencial se han ido alternando los llamados PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España).
Del otro lado del Atlántico, la lógica político-electoral y supuestas noticias que apuntan a una mejoría de diversos indicadores económicos, son el telón perfecto con el que el gran coloso estadounidense, esconde por ahora su débil condición financiera.
Si países mucho más pequeños como Grecia o España, son capaces de poner a temblar al sistema financiero global, podemos vislumbrar el horror que traerá una ya inevitable crisis fiscal en Estados Unidos.
El mismo presidente de la Fed, Ben Bernanke, lo ha dicho hace más de un año, en una declaración de la que pocos se quieren acordar, quizás por ser de las pocas ocasiones en que ha hablado con verdad: “los ajustes fiscales suficientes para estabilizar el presupuesto federal, tienen que ocurrir en algún momento. La cuestión es si estos tendrán lugar a través de un cuidadoso y deliberado proceso (…) o si vendrán como respuesta rápida y dolorosa a una inminente o real crisis fiscal.”
Por desgracia, en este último caso ya se encuentra la España de hoy, que sumida en el paro y una recesión que lucen interminables, pretende remediar demasiado tarde sus desbalances presupuestarios y de deuda. Como es usual, los mercados dieron oportunos y claros avisos, reflejados en el alza de los rendimientos de sus bonos soberanos, pero que también ahora se expresan en elevadas tasas de morosidad de los créditos de la banca, no vistas en casi 18 años.
En este contexto, no podemos perder de vista una realidad: los españoles no podrán salir de la crisis pese a sus necesarios recortes y reformas, mientras el colosal endeudamiento público y privado los continúe oprimiendo de la manera en que lo hace. En otras palabras, la solución real parte de uno de los principios fundamentales del capitalismo: al quebrado, se le debe permitir quebrar.
Llegado el día, resultará inútil prolongar su agonía simulando “ayudarle” a pagar sus compromisos, para intentar salvar a sus acreedores. Esto es válido para el gobierno, pero también para algunos bancos y cajas que tendrán que desaparecer.
Ya hemos tenido suficiente de gobernantes que se empeñan en autoengañarse con que sí pueden pagar, y que aseguran sería peor no hacerlo. Una falacia con la que los asustan, tras bambalinas, los grandes banqueros.
La aceptación de esta verdad, es equivalente al primer paso que tiene que dar un adicto, al admitir que lo es, para iniciar su rehabilitación. De esta forma, las esperanzas muertas de millones de españoles, podrían revivir para volver a empezar con bases sólidas, fuera de un euro que los tiene maniatados.
Es en ese legítimo anhelo de recuperación, donde un par de metales preciosos como el oro y la plata físicos, serán herramientas útiles para recomponer el alicaído ánimo de millones de personas que, no únicamente en Europa sino en todo el globo, serán testigos de la fase final de descomposición, de un sistema de continua con la expansión crediticia (inflación). Vaya penosa situación en que nos han metido a la voz de “sálvese quien pueda”, misión que el oro y la plata sabrán cumplir con gusto, en manos de sus poseedores.
Guillermo Barba/OroyFinanzas
Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com
Europa está en bancarrota (http://bit.ly/vw9ui4 ) y hoy, por supuesto, acapara la atención mundial. En esta tragedia económica, ha llegado el turno de España en el papel protagónico, que de forma secuencial se han ido alternando los llamados PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España).
Del otro lado del Atlántico, la lógica político-electoral y supuestas noticias que apuntan a una mejoría de diversos indicadores económicos, son el telón perfecto con el que el gran coloso estadounidense, esconde por ahora su débil condición financiera.
Si países mucho más pequeños como Grecia o España, son capaces de poner a temblar al sistema financiero global, podemos vislumbrar el horror que traerá una ya inevitable crisis fiscal en Estados Unidos.
El mismo presidente de la Fed, Ben Bernanke, lo ha dicho hace más de un año, en una declaración de la que pocos se quieren acordar, quizás por ser de las pocas ocasiones en que ha hablado con verdad: “los ajustes fiscales suficientes para estabilizar el presupuesto federal, tienen que ocurrir en algún momento. La cuestión es si estos tendrán lugar a través de un cuidadoso y deliberado proceso (…) o si vendrán como respuesta rápida y dolorosa a una inminente o real crisis fiscal.”
Por desgracia, en este último caso ya se encuentra la España de hoy, que sumida en el paro y una recesión que lucen interminables, pretende remediar demasiado tarde sus desbalances presupuestarios y de deuda. Como es usual, los mercados dieron oportunos y claros avisos, reflejados en el alza de los rendimientos de sus bonos soberanos, pero que también ahora se expresan en elevadas tasas de morosidad de los créditos de la banca, no vistas en casi 18 años.
En este contexto, no podemos perder de vista una realidad: los españoles no podrán salir de la crisis pese a sus necesarios recortes y reformas, mientras el colosal endeudamiento público y privado los continúe oprimiendo de la manera en que lo hace. En otras palabras, la solución real parte de uno de los principios fundamentales del capitalismo: al quebrado, se le debe permitir quebrar.
Llegado el día, resultará inútil prolongar su agonía simulando “ayudarle” a pagar sus compromisos, para intentar salvar a sus acreedores. Esto es válido para el gobierno, pero también para algunos bancos y cajas que tendrán que desaparecer.
Ya hemos tenido suficiente de gobernantes que se empeñan en autoengañarse con que sí pueden pagar, y que aseguran sería peor no hacerlo. Una falacia con la que los asustan, tras bambalinas, los grandes banqueros.
La aceptación de esta verdad, es equivalente al primer paso que tiene que dar un adicto, al admitir que lo es, para iniciar su rehabilitación. De esta forma, las esperanzas muertas de millones de españoles, podrían revivir para volver a empezar con bases sólidas, fuera de un euro que los tiene maniatados.
Es en ese legítimo anhelo de recuperación, donde un par de metales preciosos como el oro y la plata físicos, serán herramientas útiles para recomponer el alicaído ánimo de millones de personas que, no únicamente en Europa sino en todo el globo, serán testigos de la fase final de descomposición, de un sistema de continua con la expansión crediticia (inflación). Vaya penosa situación en que nos han metido a la voz de “sálvese quien pueda”, misión que el oro y la plata sabrán cumplir con gusto, en manos de sus poseedores.
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viernes, 13 de abril de 2012
ORO Y PLATA EN ZONA DE COMPRA A LOS NIVELES ACTUALES
México, D. F., 13 Abril 2012 (Guillermo Barba) – Las victorias suelen tener a muchos que quieren llevarse el crédito, pero las derrotas y las crisis son un “niño abandonado” del que nadie se quiere hacer cargo. Esa lógica es aplicable a la realidad económica actual, en la que mientras duró la falaz bonanza económica de los “fabulosos” años 2000, los políticos se jactaban de sus logros, derrochaban sin pudor y se preparaban para “administrar la abundancia”. El mismo cuento de los fabulosos años 20 del siglo anterior, del que ya conocemos su desenlace en la Gran Depresión. No aprendimos.
Hoy que algunas de las más grandes burbujas de todos los tiempos han reventado, y llegado el inevitable desenlace trágico que siempre les sucede, jefes de estado y gobierno pretenden descargar sus responsabilidades en quien mejor les acomode: a veces en sus predecesores; otras, en los extranjeros, periodistas o “especuladores”. El primer ministro italiano Mario Monti, por ejemplo, ha dicho que la caída del 5% en la bolsa de Milán y la subida de su prima de riesgo por encima de los 400 puntos, son “culpa de España”. Un vago deslinde con alta carga de cinismo puro.
España sí es culpable, pero solo en la misma medida que Grecia, Portugal e Italia misma, lo son de sus propias tribulaciones económicas. Vivir del fácil aplauso popular puede ser estimulante, pero los costes que se acumulan terminan siendo peores que los males a remediar. Esa ilusión de prosperidad que se crea tiene que salir de algún lado, y es de los colosales déficits fiscales y las abultadas deudas públicas y privadas, que de una forma o de otra, se terminan pagando con un elevado interés, tanto financiero como social.
Debemos entender que de haber contado con una economía de auténtico libre mercado, los desbalances nunca hubiesen podido llegar a los extremos de hoy, pero que esa oportunidad se perdió cuando en 1971, se abandonó lo que quedaba del patrón oro.
Desde entonces, se dejó atrás la posibilidad de contener las ansias derrochadoras de los gobiernos y la ambición de los grandes bancos centrales y privados por financiarlos, para dar paso a un gran ciclo de inflación (expansión del crédito) y de erosión del poder adquisitivo de las personas (alza de precios), cortesía de un sistema basado en dinero-papel.
En este sentido, tenemos que ser claros en que, cuando una entidad tiene la potestad de ejercer una gran influencia en un mercado o ámbito de poder, sin duda alguna la ejercerá a cabalidad.
La Reserva Federal de Estados Unidos, su banco central, es una muestra de ellas, y su facultad de intervenir para manipular artificialmente a la baja las tasas de interés y crear dinero a voluntad para “estimular” el crecimiento económico, es la evidencia contundente.
De ahí que sea un error dejarse llevar por las declaraciones coyunturales de su presidente Ben Bernanke, por sus minutas o el Libro beige para analizar si vendrá o no una nueva ronda de flexibilización cuantitativa (impresión monetaria; QE, en inglés). Seguro que llegará, pero será cuando lo dicte la lógica de la agenda de poder de los señores Obama y Bernanke, antes no.
La agenda política y electoral pues, es la que marcará la fecha de inicio de un nuevo QE, mucho más que las meras cifras económicas. Ahora que las “buenas noticias” y el optimismo acapararán los medios informativos de aquí a las elecciones presidenciales en Estados Unidos, está claro que no habrá flexibilización cuantitativa antes de que se sepa quién gobernará aquel país por los próximos cuatro años.
El resto, la especulación de si siempre sí o no habrá más QE y cuándo, es solo el ruido del juego perverso de la Fed. Una “cortina de humo” que debe evitarse para no perder de vista el desastroso panorama general.
La única posibilidad real que existe de que la nueva impresión monetaria se presente antes, es una abrupta y continua caída de los principales índices bursátiles (más del 20%) y una recesión este año en la Unión Americana, algo poco probable.
Por eso, también sería un grave error escuchar voces como las del FMI que afirman que “ningún activo puede considerarse totalmente seguro”, que no puede haber confianza en ellos. Se equivocan. Confianza sí hay, como la que da el activo refugio por excelencia y dinero real: el oro. Si bien no está exento de riesgos, es mucho mayor el peligro de no tenerlo, y jamás, valdrá cero.
En este sentido, no podemos soslayar que él y su compañera la plata, están como pocas veces, juntos en zona de compra a los niveles actuales. Haciendo a un lado la bruma de la Fed y los eufemismos de Europa, el panorama para los metales preciosos sigue resplandeciente y dando las últimas oportunidades de subirse, a la sin duda será la mejor parte de su mercado alcista. Que no quepa la mínima duda.
Guillermo Barba/OroyFinanzas
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Hoy que algunas de las más grandes burbujas de todos los tiempos han reventado, y llegado el inevitable desenlace trágico que siempre les sucede, jefes de estado y gobierno pretenden descargar sus responsabilidades en quien mejor les acomode: a veces en sus predecesores; otras, en los extranjeros, periodistas o “especuladores”. El primer ministro italiano Mario Monti, por ejemplo, ha dicho que la caída del 5% en la bolsa de Milán y la subida de su prima de riesgo por encima de los 400 puntos, son “culpa de España”. Un vago deslinde con alta carga de cinismo puro.
España sí es culpable, pero solo en la misma medida que Grecia, Portugal e Italia misma, lo son de sus propias tribulaciones económicas. Vivir del fácil aplauso popular puede ser estimulante, pero los costes que se acumulan terminan siendo peores que los males a remediar. Esa ilusión de prosperidad que se crea tiene que salir de algún lado, y es de los colosales déficits fiscales y las abultadas deudas públicas y privadas, que de una forma o de otra, se terminan pagando con un elevado interés, tanto financiero como social.
Debemos entender que de haber contado con una economía de auténtico libre mercado, los desbalances nunca hubiesen podido llegar a los extremos de hoy, pero que esa oportunidad se perdió cuando en 1971, se abandonó lo que quedaba del patrón oro.
Desde entonces, se dejó atrás la posibilidad de contener las ansias derrochadoras de los gobiernos y la ambición de los grandes bancos centrales y privados por financiarlos, para dar paso a un gran ciclo de inflación (expansión del crédito) y de erosión del poder adquisitivo de las personas (alza de precios), cortesía de un sistema basado en dinero-papel.
En este sentido, tenemos que ser claros en que, cuando una entidad tiene la potestad de ejercer una gran influencia en un mercado o ámbito de poder, sin duda alguna la ejercerá a cabalidad.
La Reserva Federal de Estados Unidos, su banco central, es una muestra de ellas, y su facultad de intervenir para manipular artificialmente a la baja las tasas de interés y crear dinero a voluntad para “estimular” el crecimiento económico, es la evidencia contundente.
De ahí que sea un error dejarse llevar por las declaraciones coyunturales de su presidente Ben Bernanke, por sus minutas o el Libro beige para analizar si vendrá o no una nueva ronda de flexibilización cuantitativa (impresión monetaria; QE, en inglés). Seguro que llegará, pero será cuando lo dicte la lógica de la agenda de poder de los señores Obama y Bernanke, antes no.
La agenda política y electoral pues, es la que marcará la fecha de inicio de un nuevo QE, mucho más que las meras cifras económicas. Ahora que las “buenas noticias” y el optimismo acapararán los medios informativos de aquí a las elecciones presidenciales en Estados Unidos, está claro que no habrá flexibilización cuantitativa antes de que se sepa quién gobernará aquel país por los próximos cuatro años.
El resto, la especulación de si siempre sí o no habrá más QE y cuándo, es solo el ruido del juego perverso de la Fed. Una “cortina de humo” que debe evitarse para no perder de vista el desastroso panorama general.
La única posibilidad real que existe de que la nueva impresión monetaria se presente antes, es una abrupta y continua caída de los principales índices bursátiles (más del 20%) y una recesión este año en la Unión Americana, algo poco probable.
Por eso, también sería un grave error escuchar voces como las del FMI que afirman que “ningún activo puede considerarse totalmente seguro”, que no puede haber confianza en ellos. Se equivocan. Confianza sí hay, como la que da el activo refugio por excelencia y dinero real: el oro. Si bien no está exento de riesgos, es mucho mayor el peligro de no tenerlo, y jamás, valdrá cero.
En este sentido, no podemos soslayar que él y su compañera la plata, están como pocas veces, juntos en zona de compra a los niveles actuales. Haciendo a un lado la bruma de la Fed y los eufemismos de Europa, el panorama para los metales preciosos sigue resplandeciente y dando las últimas oportunidades de subirse, a la sin duda será la mejor parte de su mercado alcista. Que no quepa la mínima duda.
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viernes, 16 de marzo de 2012
¿Y A QUIÉN LE IMPORTA DÓNDE ESTÁ EL ORO?
México, D. F., 16 Marzo 2012 (Guillermo Barba) – Cada día más países se preguntan dónde está guardado (o escondido), el oro de sus reservas nacionales. Y no es para menos, México, Estados Unidos, Países Bajos, Alemania y Suiza, forman parte de esa lista de naciones, en las que sus propios ciudadanos, han cuestionado a las autoridades sobre esta materia.
No es casualidad, que el sentido común de esas personas les permita saber, o intuir, lo que algunos encumbrados funcionarios con doctorado, muchas veces ni siquiera reconocen por temor u omisión: las maltrechas condiciones en que se encuentra la economía mundial.
En ese grupo de personas preocupadas, están aquellos que han decidido recurrir al amparo financiero que proporcionan el oro y la plata, y que difícilmente aceptarían otra forma de compra que la entrega física de los metales.
A nivel de los pequeños inversores, es ilógico pensar que alguien esté dispuesto a aceptar a cambio de su dinero, un simple documento que respalda la propiedad sobre presuntas onzas de oro, que no solo no han visto, sino que podrían encontrarse incluso en otro continente. Sin embargo, resulta paradójico que, a los banqueros centrales que adquieren decenas de toneladas de oro, para las que destinan miles de millones de dólares, no les parezca irracional.
Quizás todo se reduzca al miedo de ofender a entidades tan poderosas como la Reserva Federal de Nueva York, o a los grandes bancos especializados en metales preciosos (Bullion Banks), como lo evidenció el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann (http://bit.ly/xsNLs8).
Sea por la razón que sea, no debemos perdernos en falsas ideas que tanto insisten en vendernos desde “alguna parte”, como si la ubicación física del oro no importara o que los déficits públicos y la impresión monetaria sin fin (Quantitative Easing, en inglés), no tienen ninguna consecuencia grave, por lo que siempre se puede ir más allá.
Si de verdad fuese así, el presidente estadounidense Richard Nixon, no hubiese tenido que decretar el fin de la convertibilidad del dólar en onzas de oro, ni el mundo estaría sufriendo las grandes vicisitudes que lo han aquejado, como la actual crisis del euro. Un mundo feliz de derroche y excesos sin molestas resacas es imposible.
Parece que nunca aprenderán que no existen atajos para alcanzar la prosperidad, que exige inteligencia, disciplina y constancia financiera. Si lo contrario fuera cierto, la pobreza simplemente no existiría y podría acabarse por decreto. Algo debería decirles el hecho de que todos aquellos que han intentado hacer esto último, han terminado por empeorar las cosas. No obstante, el 100 por ciento de fallos no les dice mucho a los aún hegemónicos monetaristas y keynesianos.
Cuando las inquebrantables fuerzas del mercado pasen factura, y pongan las cosas en su sitio por la fuerza, tal vez entonces nuestra sociedad, tan habituada a la imparable alza de precios, y a vivir de prestado más allá de sus posibilidades, comience a escuchar aquellos ecos de los que siempre señalamos que: “Traer el oro a casa, es tan importante como la fórmula de Ahorro = Prosperidad & Dispendio = Ruina” (http://bit.ly/lubICP).
Guillermo Barba/OroyFinanzas
Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com
No es casualidad, que el sentido común de esas personas les permita saber, o intuir, lo que algunos encumbrados funcionarios con doctorado, muchas veces ni siquiera reconocen por temor u omisión: las maltrechas condiciones en que se encuentra la economía mundial.
En ese grupo de personas preocupadas, están aquellos que han decidido recurrir al amparo financiero que proporcionan el oro y la plata, y que difícilmente aceptarían otra forma de compra que la entrega física de los metales.
A nivel de los pequeños inversores, es ilógico pensar que alguien esté dispuesto a aceptar a cambio de su dinero, un simple documento que respalda la propiedad sobre presuntas onzas de oro, que no solo no han visto, sino que podrían encontrarse incluso en otro continente. Sin embargo, resulta paradójico que, a los banqueros centrales que adquieren decenas de toneladas de oro, para las que destinan miles de millones de dólares, no les parezca irracional.
Quizás todo se reduzca al miedo de ofender a entidades tan poderosas como la Reserva Federal de Nueva York, o a los grandes bancos especializados en metales preciosos (Bullion Banks), como lo evidenció el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann (http://bit.ly/xsNLs8).
Sea por la razón que sea, no debemos perdernos en falsas ideas que tanto insisten en vendernos desde “alguna parte”, como si la ubicación física del oro no importara o que los déficits públicos y la impresión monetaria sin fin (Quantitative Easing, en inglés), no tienen ninguna consecuencia grave, por lo que siempre se puede ir más allá.
Si de verdad fuese así, el presidente estadounidense Richard Nixon, no hubiese tenido que decretar el fin de la convertibilidad del dólar en onzas de oro, ni el mundo estaría sufriendo las grandes vicisitudes que lo han aquejado, como la actual crisis del euro. Un mundo feliz de derroche y excesos sin molestas resacas es imposible.
Parece que nunca aprenderán que no existen atajos para alcanzar la prosperidad, que exige inteligencia, disciplina y constancia financiera. Si lo contrario fuera cierto, la pobreza simplemente no existiría y podría acabarse por decreto. Algo debería decirles el hecho de que todos aquellos que han intentado hacer esto último, han terminado por empeorar las cosas. No obstante, el 100 por ciento de fallos no les dice mucho a los aún hegemónicos monetaristas y keynesianos.
Cuando las inquebrantables fuerzas del mercado pasen factura, y pongan las cosas en su sitio por la fuerza, tal vez entonces nuestra sociedad, tan habituada a la imparable alza de precios, y a vivir de prestado más allá de sus posibilidades, comience a escuchar aquellos ecos de los que siempre señalamos que: “Traer el oro a casa, es tan importante como la fórmula de Ahorro = Prosperidad & Dispendio = Ruina” (http://bit.ly/lubICP).
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viernes, 9 de marzo de 2012
¿POR QUÉ ALEMANIA TEME POR SUS RESERVAS DE ORO?
México, D. F., 9 Marzo 2012 (Guillermo Barba) – En todo el mundo existe una innegable falta de transparencia en el mercado del oro. Hace unos meses, hicimos hincapié en que cada día más personas y países se preguntan dónde está resguardado su valioso metal (http://bit.ly/vbZa3), pues muchos de ellos cuentan solo con un papel que los llama propietarios de un activo que ni siquiera han visto, ni les permiten auditar.
Esto en el mundo de los metales preciosos es un problema, pues bajo el sistema de reserva fraccionaria con el que trabajan los bancos especializados (Bullion Banks), es posible vender o prestar con interés varias veces una misma cantidad de oro físico.
Aquel que no tenga posesión directa sobre sus monedas o lingotes específicos, corre el riesgo real de haber comprado una ilusión, no un refugio seguro. La razón es sencilla, pues una de las reglas en este rubro de inversión es: “el que tiene el metal precioso en sus manos, es su verdadero dueño”. El que no, se arriesga a cualquier forma de expropiación o robo.
En un mundo financiero como el actual, es necesario que todo aquel que invierta en el metal como protección sepa las condiciones a las que está expuesto. Esto incluye tanto a inversores individuales como a naciones enteras, que muchas veces tienen la mayoría de sus reservas áureas supuestamente resguardadas en bóvedas extranjeras.
En esa situación se encuentran por ejemplo México y Alemania, entre muchos otros países que sobre papel, poseen importantes reservas. Por eso cada día se suman más voces que exigen saber dónde están, pues esta materia no es un asunto de fe, sino que se trata de dinero real.
En este sentido, esta semana el periódico germano ‘Bild Zeitung’, dio a conocer que legisladores alemanes revisarán la gestión que el Bundesbank (banco central) ha hecho de sus reservas de oro –que estarían en Frankfurt, París, Londres y Nueva York
El Comité Presupuestario del Parlamento alemán evaluará cómo se han manejado. El medio enfatizó las críticas que la Oficina de Auditoría Federal, ha hecho sobre la laxitud del Bundesbank en sus controles de inventario. A Alemania le preocupa, por supuesto, auditar sus 3,396.3 toneladas de oro (a febrero 2012).
Y no es para menos. Con la insolvente Grecia en su vecindario, los problemas de España, Portugal e Italia en puerta, y el desperdicio de recursos en “rescates” que en realidad no servirán para salvar a aquellas economías, un rompimiento de la unidad de la zona euro parece solo cuestión de tiempo. Por ello Alemania como todos los países, necesita íntegro su respaldo áureo y como tal, debería llevarlo a casa.
Según Ralf Schuler, periodista de ‘Bild Zeitung’, el parlamentario Philipp Missfelder quiere que se revise especificamente el oro alemán situado en la Reserva Federal (Fed) de N.Y., y demandó la lista de lingotes al presidente del Bundesbank, Jens Weidmann. Missfelder dijo a Bild que primero le contestaron que “no había lista”, y luego que sí, pero que era “secreta”, y que además estos requerimientos “ponen en peligro la confianza entre el Banco Federal Alemán y la Reserva Federal de Estados Unidos”.
Lo que está claro es que los periodistas no pueden realizar lo que es tarea de un banco central que, ya sea el de México (Banxico) o el Bundesbank, que deberían ejercer su derecho a pedir la entrega de su oro. No hacerlo por temor a ofender a una contraparte como la Fed, o a represalias de otro tipo, podría tener costos aún mayores en el futuro para nuestras economías y divisas. Negocios son negocios, y no hay ninguna necesidad de seguir temiendo, como los alemanes y mexicanos (http://bit.ly/viGYYb), por algo que debería hacerlos sentir más tranquilos ¿No cree usted?
Guillermo Barba/OroyFinanzas
Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com
Esto en el mundo de los metales preciosos es un problema, pues bajo el sistema de reserva fraccionaria con el que trabajan los bancos especializados (Bullion Banks), es posible vender o prestar con interés varias veces una misma cantidad de oro físico.
Aquel que no tenga posesión directa sobre sus monedas o lingotes específicos, corre el riesgo real de haber comprado una ilusión, no un refugio seguro. La razón es sencilla, pues una de las reglas en este rubro de inversión es: “el que tiene el metal precioso en sus manos, es su verdadero dueño”. El que no, se arriesga a cualquier forma de expropiación o robo.
En un mundo financiero como el actual, es necesario que todo aquel que invierta en el metal como protección sepa las condiciones a las que está expuesto. Esto incluye tanto a inversores individuales como a naciones enteras, que muchas veces tienen la mayoría de sus reservas áureas supuestamente resguardadas en bóvedas extranjeras.
En esa situación se encuentran por ejemplo México y Alemania, entre muchos otros países que sobre papel, poseen importantes reservas. Por eso cada día se suman más voces que exigen saber dónde están, pues esta materia no es un asunto de fe, sino que se trata de dinero real.
En este sentido, esta semana el periódico germano ‘Bild Zeitung’, dio a conocer que legisladores alemanes revisarán la gestión que el Bundesbank (banco central) ha hecho de sus reservas de oro –que estarían en Frankfurt, París, Londres y Nueva York
El Comité Presupuestario del Parlamento alemán evaluará cómo se han manejado. El medio enfatizó las críticas que la Oficina de Auditoría Federal, ha hecho sobre la laxitud del Bundesbank en sus controles de inventario. A Alemania le preocupa, por supuesto, auditar sus 3,396.3 toneladas de oro (a febrero 2012).
Y no es para menos. Con la insolvente Grecia en su vecindario, los problemas de España, Portugal e Italia en puerta, y el desperdicio de recursos en “rescates” que en realidad no servirán para salvar a aquellas economías, un rompimiento de la unidad de la zona euro parece solo cuestión de tiempo. Por ello Alemania como todos los países, necesita íntegro su respaldo áureo y como tal, debería llevarlo a casa.
Según Ralf Schuler, periodista de ‘Bild Zeitung’, el parlamentario Philipp Missfelder quiere que se revise especificamente el oro alemán situado en la Reserva Federal (Fed) de N.Y., y demandó la lista de lingotes al presidente del Bundesbank, Jens Weidmann. Missfelder dijo a Bild que primero le contestaron que “no había lista”, y luego que sí, pero que era “secreta”, y que además estos requerimientos “ponen en peligro la confianza entre el Banco Federal Alemán y la Reserva Federal de Estados Unidos”.
Lo que está claro es que los periodistas no pueden realizar lo que es tarea de un banco central que, ya sea el de México (Banxico) o el Bundesbank, que deberían ejercer su derecho a pedir la entrega de su oro. No hacerlo por temor a ofender a una contraparte como la Fed, o a represalias de otro tipo, podría tener costos aún mayores en el futuro para nuestras economías y divisas. Negocios son negocios, y no hay ninguna necesidad de seguir temiendo, como los alemanes y mexicanos (http://bit.ly/viGYYb), por algo que debería hacerlos sentir más tranquilos ¿No cree usted?
Guillermo Barba/OroyFinanzas
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viernes, 2 de marzo de 2012
LA COTIZACIÓN DEL ORO Y LA PLATA VA "CAMINO AL CIELO"
México, D. F., 2 Marzo 2012 (Guillermo Barba) – Esta semana fuimos testigos, una vez más, de la montaña rusa en que se han convertido los mercados de oro y plata. No es para sorprenderse, pues la volatilidad es un mal que ha llegado para quedarse, cortesía de los enormes desbalances financieros que existen a escala global, y de las medidas de flexibilización cuantitativa (impresión monetaria) con la que nos han inundado los principales bancos centrales.
Más allá de esta nueva “normalidad” especulativa, parece que hay un mensaje subliminal y es el que los interesados en ver los precios de ambos metales, lo más deprimidos posible, envían a sus apologistas: “no podemos cambiar la tendencia de largo plazo, pero no toleraremos movimientos abruptos al alza”.
Si en el último mes el oro llegó a alcanzar una ganancia general hasta de 4%, la plata se disparó en el mismo porcentaje en solo un día (28 de febrero). Desde sus mínimos de febrero, la plata llegó a subir hasta 12 %, que tal vez pareció “demasiado” a sus detractores, que atacaron el 29 de febrero con liquidaciones masivas.
Las declaraciones de Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal (Fed) estadounidense y enemigo público número uno del oro, fueron el ‘disparo de salida’ para un ataque que era inminente, tal y como adelantó este columnista en su cuenta de twitter (@memobarba) un día antes.
Así mientras en esa fecha el oro-papel se desplomó alrededor de 100 dólares, para cerrar el mes en 1696.70 (cierre de Nueva York), la plata caía más de tres dólares y terminó en 34.64 dólares la onza.
A pesar de ello, en lo que va de 2012 y hasta el cierre de este artículo, el oro y la plata acumulan una ganancia de casi el 10% y 7%, respectivamente.
La respuesta de los inversores que conocen la realidad de las condiciones en que se encuentra la economía mundial, es igual de contundente: “cada ataque será correspondido con una insaciable demanda de metales preciosos físicos” (http://bit.ly/yVEAuE). Si bien nadie puede negar el enorme poder de la Fed y de todas aquellas entidades financieras con interés en el mercado del oro, como los “Bullion Banks”, resulta evidente que ese mismo mercado termina invariablemente siendo más fuerte que ellos.
De ahí que la tendencia alcista del oro y la plata, como lo ha sido a lo largo de este siglo, se mantenga firme pese a las vicisitudes, en su ‘camino al cielo’.
Es un hecho que los evidentes riesgos a los que nos tienen expuestos los mercados financieros globales, empezando por Europa, más las supuestas buenas noticias económicas en América, aseguran que las crestas y valles de esta montaña rusa seguirán por un buen rato. Pero una vez pasado el proceso electoral en el que Obama pretende reelegirse, esas buenas nuevas comenzarán a desvanecerse.
Para entonces, la tercera ronda de flexibilización cuantitativa (QE3) que en la actualidad da por acabada Bernanke, revivirá en su intento por contener el desastroso desenlace deflacionario con el que concluirá el experimento que, Richard Nixon, inició el 15 de agosto de 1971. ¿Lo recuerdan?
Guillermo Barba/OroyFinanzas
Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com
Más allá de esta nueva “normalidad” especulativa, parece que hay un mensaje subliminal y es el que los interesados en ver los precios de ambos metales, lo más deprimidos posible, envían a sus apologistas: “no podemos cambiar la tendencia de largo plazo, pero no toleraremos movimientos abruptos al alza”.
Si en el último mes el oro llegó a alcanzar una ganancia general hasta de 4%, la plata se disparó en el mismo porcentaje en solo un día (28 de febrero). Desde sus mínimos de febrero, la plata llegó a subir hasta 12 %, que tal vez pareció “demasiado” a sus detractores, que atacaron el 29 de febrero con liquidaciones masivas.
Las declaraciones de Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal (Fed) estadounidense y enemigo público número uno del oro, fueron el ‘disparo de salida’ para un ataque que era inminente, tal y como adelantó este columnista en su cuenta de twitter (@memobarba) un día antes.
Así mientras en esa fecha el oro-papel se desplomó alrededor de 100 dólares, para cerrar el mes en 1696.70 (cierre de Nueva York), la plata caía más de tres dólares y terminó en 34.64 dólares la onza.
A pesar de ello, en lo que va de 2012 y hasta el cierre de este artículo, el oro y la plata acumulan una ganancia de casi el 10% y 7%, respectivamente.
La respuesta de los inversores que conocen la realidad de las condiciones en que se encuentra la economía mundial, es igual de contundente: “cada ataque será correspondido con una insaciable demanda de metales preciosos físicos” (http://bit.ly/yVEAuE). Si bien nadie puede negar el enorme poder de la Fed y de todas aquellas entidades financieras con interés en el mercado del oro, como los “Bullion Banks”, resulta evidente que ese mismo mercado termina invariablemente siendo más fuerte que ellos.
De ahí que la tendencia alcista del oro y la plata, como lo ha sido a lo largo de este siglo, se mantenga firme pese a las vicisitudes, en su ‘camino al cielo’.
Es un hecho que los evidentes riesgos a los que nos tienen expuestos los mercados financieros globales, empezando por Europa, más las supuestas buenas noticias económicas en América, aseguran que las crestas y valles de esta montaña rusa seguirán por un buen rato. Pero una vez pasado el proceso electoral en el que Obama pretende reelegirse, esas buenas nuevas comenzarán a desvanecerse.
Para entonces, la tercera ronda de flexibilización cuantitativa (QE3) que en la actualidad da por acabada Bernanke, revivirá en su intento por contener el desastroso desenlace deflacionario con el que concluirá el experimento que, Richard Nixon, inició el 15 de agosto de 1971. ¿Lo recuerdan?
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viernes, 24 de febrero de 2012
EUROPA SE PARTE EN DOS
México, D. F., 24 Febrero 2012 (Guillermo Barba) – El mensaje es casi descarado. Grecia ha mentido prácticamente desde su adhesión a la Unión Monetaria, con tal de vivir y gozar de beneficios que, de otro modo, quizá nunca hubiera disfrutado. Sus falsedades le permitieron endeudarse mucho más allá de lo que podía pagar, aprovechando la avidez de grandes bancos por prestar hasta a quien no debían. En esta situación caben sin duda también Portugal, España e Italia, próximas fichas de este colosal dominó de deuda exponencial.
Lo paradójico del caso es que en la actualidad deudores y acreedores se niegan a aceptar que la fiesta no puede continuar. Los primeros, quieren más de la fantástica “droga” que les permite sentirse más ricos de los que son, y los segundos seguir inflando sus bolsillos con ganancias insostenibles.
Signos de esa complicidad y autoengaño, han quedado de manifiesto en la carta que doce jefes de gobierno de países comunitarios, enviaron a los respectivos presidentes del Consejo y de la Comisión europeos, y que en el fondo, expresa su reticencia a apretarse el cinturón fiscal supuestamente en aras de impulsar el crecimiento económico.
Fuentes citadas por El País, han dicho que Bruselas “flexibilizará ligeramente” los objetivos de recortes en los déficits fiscales, a aquellos países que lo necesiten. En lo que parece ser la respuesta no oficial a la carta que entre otros firmaron el español Rajoy, el británico Cameron y el italiano Monti, podemos identificar una preocupante división continental entre el frente franco-alemán y el que encabeza el Reino Unido. Europa, se parte en dos.
El tibio intento del comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, por descartar cualquier relajamiento de los objetivos de déficit público no hace más que confirmar que tarde o temprano lo harán, sea oficial o no.
En este sentido, la preocupación mayor no reside en las meras diferencias políticas, sino en la obstinada negación de la realidad de parte de los firmantes: Europa está en bancarrota (http://bit.ly/vw9ui4 ). Poco parece importarles la enorme contradicción que hay entre someter a los griegos con el fin de entregarles el segundo paquete de “rescate” financiero, pero no estar dispuestos a aplicar las mismas medidas en sus propios territorios. Si así es ahora, ¿qué ocurrirá cuando el resto de los PIIGS (Portugal, Italia, Grecia y España) vivan en carne propia la tragedia social griega?
La necedad de implantar una medida indispensable como el recorte masivo de gastos, no sirve de nada, si se sigue diciendo que el “default” (impago) griego disfrazado de reestructuración será excepcional. El ajuste y las quitas (aún mayores), o son cuando menos a nivel de los PIIGS o cualquier rescate será dinero echado al fuego, empeorará la crisis y mayor será el tiempo que tomará salir de ella.
Ese traumático proceso, tarde o temprano será forzado por el mercado y terminará con la salida de uno o más miembros de la Unión Monetaria.
Esa inminente carrera deflacionaria (contracción del crédito) es justo lo que tiene tan asustados a los líderes europeos, pero también uno de los factores que siguen impulsado a la verdadera divisa refugio por excelencia: el oro.
La experiencia griega debería ser una luz de alerta para los demás miembros del euro con problemas, pues no deben soslayar que bajo los términos del reciente acuerdo, los acreedores tendrán derecho a tomar las reservas de oro del Banco de Grecia, un motivo más para pensar dos veces antes de doblegar la soberanía nacional ante los intereses externos. ¿Valdrá más que el oro quedarse en el euro? Que cada nación decida lo que más le convenga.
Guillermo Barba/OroyFinanzas
Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com
viernes, 17 de febrero de 2012
LOS INVERSORES DEMANDAN ORO FÍSICO, NO QUIEREN PROMESAS EN PAPEL
México, D. F., 17 Febrero 2012 (Guillermo Barba) – Ayer el Consejo Mundial del Oro (WGC por sus siglas en inglés) publicó su “Gold Demand Trends”, documento en el que periódicamente revela las tendencias de demanda del metal a escala global.
Los resultados de 2011, aunque esperados, no dejan de sorprender por su contundencia: la fuerza del mercado alcista del rey de los metales, se mantiene. Y no podría ser de otra forma, cuando gracias por ejemplo a datos y gráficas como la que aquí presentamos (pág. 9 del citado reporte http://bit.ly/A7nieQ ), queda en evidencia el mensaje discreto pero claro de los inversores: olviden las promesas en papel, quiero el oro físico.

De ahí que la demanda de inversión en lingotes y monedas siga, en palabras del propio WGC, “creciendo a una tasa impresionante”. De 2007 a 2008, justo al inicio de la crisis financiera global, prácticamente se duplicó de 434 a 868 toneladas, y tras un respiro en 2009, siguió aumentando hasta llegar a 1,487 en 2011.
Es decir, en solo cuatro años el tonelaje demandado de oro se elevó 343%. Cabe destacar que ese incremento físico ha significado que el monto de inversión en dólares se disparara 774%.
En paralelo, la demanda de “Fondos Cotizados” (ETF por sus siglas en inglés), otro presunto instrumento de inversión en oro, ha tendido a contraerse de forma severa los últimos tres años. Tal parece que los inversores están dándose cuenta de que las aparentes ventajas de un derivado como este, podrían no ser mayores que las desventajas y riesgos que implica.
No por nada expertos como James Turk han insistido en señalar que en sus propios prospectos de inversión, ETFs como el GLD reportan que el oro que además de estar bajo custodia de terceros, no es auditado (aquí un artículo de J.Turk al respecto http://bit.ly/wMtsGB ). En otras palabras, al ser una forma más de “oro papel”, no se puede garantizar que exista.
Por lo que toca a la inversión OTC (Over-The –Counter), el más opaco de los mercados pues implica transacciones directas entre dos partes fuera del ámbito bursátil, se ha vuelto a contraer al igual que en 2008. Esto se explica por la necesidad de muchos inversionistas de vender su oro para aumentar la liquidez en un ambiente financiero turbulento como el experimentado al inicio de la Gran Recesión y durante el colapso del año pasado.
Ahora bien, no podemos pasar por alto que el propio WGC en su definición del mercado áureo OTC, destaca que la mayoría de estas transacciones se hacen con oro depositado en bóvedas de la London Bullion Market Association (LBMA). Este organismo agrupa entre otros a los principales bancos especializados en metales preciosos (Bullion Banks), que operan bajo un sistema de reserva fraccionario, que como ya hemos abordado antes, en esencia consiste en que pueden vender o prestar con interés varias veces un mismo lote de oro.
O sea, muchas de estas transacciones también implicarían al riesgoso “oro papel”, una promesa de entrega. Sin duda este es un motivo más por el que no debería sorprendernos el vertiginoso ascenso de la demanda de oro físico.
Con la mesa puesta ya para la próxima gran crisis, ojalá la mayoría de los lectores de este artículo forme parte de los millones de personas que, día con día, son parte de esa estadística que dice que se están preparando, con el metal en sus manos, para los duros tiempos que implicará el diluvio económico que viene.
Guillermo Barba/OroyFinanzas
Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com
Los resultados de 2011, aunque esperados, no dejan de sorprender por su contundencia: la fuerza del mercado alcista del rey de los metales, se mantiene. Y no podría ser de otra forma, cuando gracias por ejemplo a datos y gráficas como la que aquí presentamos (pág. 9 del citado reporte http://bit.ly/A7nieQ ), queda en evidencia el mensaje discreto pero claro de los inversores: olviden las promesas en papel, quiero el oro físico.
De ahí que la demanda de inversión en lingotes y monedas siga, en palabras del propio WGC, “creciendo a una tasa impresionante”. De 2007 a 2008, justo al inicio de la crisis financiera global, prácticamente se duplicó de 434 a 868 toneladas, y tras un respiro en 2009, siguió aumentando hasta llegar a 1,487 en 2011.
Es decir, en solo cuatro años el tonelaje demandado de oro se elevó 343%. Cabe destacar que ese incremento físico ha significado que el monto de inversión en dólares se disparara 774%.
En paralelo, la demanda de “Fondos Cotizados” (ETF por sus siglas en inglés), otro presunto instrumento de inversión en oro, ha tendido a contraerse de forma severa los últimos tres años. Tal parece que los inversores están dándose cuenta de que las aparentes ventajas de un derivado como este, podrían no ser mayores que las desventajas y riesgos que implica.
No por nada expertos como James Turk han insistido en señalar que en sus propios prospectos de inversión, ETFs como el GLD reportan que el oro que además de estar bajo custodia de terceros, no es auditado (aquí un artículo de J.Turk al respecto http://bit.ly/wMtsGB ). En otras palabras, al ser una forma más de “oro papel”, no se puede garantizar que exista.
Por lo que toca a la inversión OTC (Over-The –Counter), el más opaco de los mercados pues implica transacciones directas entre dos partes fuera del ámbito bursátil, se ha vuelto a contraer al igual que en 2008. Esto se explica por la necesidad de muchos inversionistas de vender su oro para aumentar la liquidez en un ambiente financiero turbulento como el experimentado al inicio de la Gran Recesión y durante el colapso del año pasado.
Ahora bien, no podemos pasar por alto que el propio WGC en su definición del mercado áureo OTC, destaca que la mayoría de estas transacciones se hacen con oro depositado en bóvedas de la London Bullion Market Association (LBMA). Este organismo agrupa entre otros a los principales bancos especializados en metales preciosos (Bullion Banks), que operan bajo un sistema de reserva fraccionario, que como ya hemos abordado antes, en esencia consiste en que pueden vender o prestar con interés varias veces un mismo lote de oro.
O sea, muchas de estas transacciones también implicarían al riesgoso “oro papel”, una promesa de entrega. Sin duda este es un motivo más por el que no debería sorprendernos el vertiginoso ascenso de la demanda de oro físico.
Con la mesa puesta ya para la próxima gran crisis, ojalá la mayoría de los lectores de este artículo forme parte de los millones de personas que, día con día, son parte de esa estadística que dice que se están preparando, con el metal en sus manos, para los duros tiempos que implicará el diluvio económico que viene.
Guillermo Barba/OroyFinanzas
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viernes, 3 de febrero de 2012
EL INSACIABLE APETITO POR LA PLATA EN MÉXICO
México, D. F., 3 Febrero 2012 (Guillermo Barba) – Hay en el mundo un insaciable apetito por el oro y la plata de inversión y México se suma a esta tendencia. Las cifras no dejan lugar a dudas: desde bancos centrales (que en 2011 compraron 450 toneladas) hasta el ciudadano que invierte sus ahorros en unas cuantas onzas amonedadas, siguen adquiriendo los metales como protección frente a la crisis. Para estos, de nada han servido las estridentes voces de los enemigos de esta dupla de metales preciosos, que insisten en ningunearlos como dinero.
Eso sí, quizá lo más relevante en este turbulento ambiente económico, sea que cada día más y más gente esté optando por los metales físicos, sea por simple intuición o por conocer la gravedad del apalancamiento que existe en el mercado de derivados y el sistema fraccionario que utilizan los bancos especializados (Bullion Banks).
Cómo olvidar las palabras de Jeff Christian, fundador de CPM Group (grupo especialista en materias primas) que ha reconocido que el oro y la plata “son intercambiados en múltiplos de cien veces su respaldo en físico”.
Es cierto que dichos instrumentos ofrecen muchas ventajas, sobre todo para el que por necesidad o interés especulativo desea comerciar con ellos. Sin embargo, para los que están más interesados en la protección de su poder adquisitivo y la mejor apuesta de la inversión a largo plazo, la posesión de sus activos metálicos en depósitos propios y seguros, es indispensable.
Es ahí donde los inversores individuales llevan ventaja sobre los bancos centrales, cuyas reservas áureas en su mayoría se encuentran en manos de terceros como la Reserva Federal de Nueva York o la LBMA (London Bullion Market Association). Hace varios meses en este espacio dimos cuenta de cómo el propio Banco de México (Banxico) se negó a revelar la ubicación de las 93 toneladas que se supone compró el año pasado (aquí el artículo completo http://bit.ly/viGYYb), evidenciando además que ni siquiera sabía cuántos lingotes componían dicha adquisición, y por ende, que el oro no se encuentra en el país.
Afortunadamente, todos los días se suman nuevas conciencias que no siguen ese patrón y están respaldándose en lingotes y monedas. Para muestra están los datos que el propio Banxico ha proporcionado a solicitud de este columnista, en los que se da cuenta de que después de un breve receso el año previo, durante 2011 la demanda de monedas de una onza de plata “Libertad”, ha vuelto a incrementarse de forma considerable hasta llegar a más de 1.2 millones.

La gráfica desde 2000 no deja lugar a dudas: los mexicanos corren al amparo y seguridad de la plata en momentos difíciles como la recesión de 2001 (a la que nos arrastró Estados Unidos), de alta inflación como en 2004 y de crisis global como la que inició en 2008. En ese año, la demanda se disparó 340% y continuó subiendo en 2009 en medio de la gran recesión.
La fuerte propaganda al discurso de la “recuperación” en 2010, parece haber dado buenos frutos, pues la compra de onzas se contrajo alrededor de 25%, pero el nuevo incremento de 2011 podría ser el preludio de nuevos saltos en la demanda como lo fue en 2007. La gente sigue despertando.
Por otro lado, el gráfico de demanda de onzas americanas Silver Eagles es también muy significativo. Lo es porque también evidencia el sentimiento de protección que el público inversor busca en ellas.

Mientras siga sin resolverse el problema estructural del sistema monetario basado en un autodestructivo mecanismo de deuda exponencial y dinero fíat (sin respaldo), difícilmente veremos de aquí en adelante caídas muy pronunciadas en la demanda de dichas monedas. No podemos soslayar que los incrementos observados, han ocurrido a la par de alzas constantes que incluso llevaron a la plata a cotizar casi en 50 dólares la onza hace menos de un año. El precio, no ha importado.
2012 por tanto, podría ser de esas últimas oportunidades antes de la gran tormenta que aún está por llegar. Sin importar la nacionalidad que uno tenga, más vale estar del lado de lo que registran las estadísticas que aquí mostramos, que del de aquellos que, por ignorancia u omisión, serán tomados por sorpresa en esta nueva Gran Depresión.
Guillermo Barba/OroyFinanzas
Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com
Eso sí, quizá lo más relevante en este turbulento ambiente económico, sea que cada día más y más gente esté optando por los metales físicos, sea por simple intuición o por conocer la gravedad del apalancamiento que existe en el mercado de derivados y el sistema fraccionario que utilizan los bancos especializados (Bullion Banks).
Cómo olvidar las palabras de Jeff Christian, fundador de CPM Group (grupo especialista en materias primas) que ha reconocido que el oro y la plata “son intercambiados en múltiplos de cien veces su respaldo en físico”.
Es cierto que dichos instrumentos ofrecen muchas ventajas, sobre todo para el que por necesidad o interés especulativo desea comerciar con ellos. Sin embargo, para los que están más interesados en la protección de su poder adquisitivo y la mejor apuesta de la inversión a largo plazo, la posesión de sus activos metálicos en depósitos propios y seguros, es indispensable.
Es ahí donde los inversores individuales llevan ventaja sobre los bancos centrales, cuyas reservas áureas en su mayoría se encuentran en manos de terceros como la Reserva Federal de Nueva York o la LBMA (London Bullion Market Association). Hace varios meses en este espacio dimos cuenta de cómo el propio Banco de México (Banxico) se negó a revelar la ubicación de las 93 toneladas que se supone compró el año pasado (aquí el artículo completo http://bit.ly/viGYYb), evidenciando además que ni siquiera sabía cuántos lingotes componían dicha adquisición, y por ende, que el oro no se encuentra en el país.
Afortunadamente, todos los días se suman nuevas conciencias que no siguen ese patrón y están respaldándose en lingotes y monedas. Para muestra están los datos que el propio Banxico ha proporcionado a solicitud de este columnista, en los que se da cuenta de que después de un breve receso el año previo, durante 2011 la demanda de monedas de una onza de plata “Libertad”, ha vuelto a incrementarse de forma considerable hasta llegar a más de 1.2 millones.
La gráfica desde 2000 no deja lugar a dudas: los mexicanos corren al amparo y seguridad de la plata en momentos difíciles como la recesión de 2001 (a la que nos arrastró Estados Unidos), de alta inflación como en 2004 y de crisis global como la que inició en 2008. En ese año, la demanda se disparó 340% y continuó subiendo en 2009 en medio de la gran recesión.
La fuerte propaganda al discurso de la “recuperación” en 2010, parece haber dado buenos frutos, pues la compra de onzas se contrajo alrededor de 25%, pero el nuevo incremento de 2011 podría ser el preludio de nuevos saltos en la demanda como lo fue en 2007. La gente sigue despertando.
Por otro lado, el gráfico de demanda de onzas americanas Silver Eagles es también muy significativo. Lo es porque también evidencia el sentimiento de protección que el público inversor busca en ellas.
Mientras siga sin resolverse el problema estructural del sistema monetario basado en un autodestructivo mecanismo de deuda exponencial y dinero fíat (sin respaldo), difícilmente veremos de aquí en adelante caídas muy pronunciadas en la demanda de dichas monedas. No podemos soslayar que los incrementos observados, han ocurrido a la par de alzas constantes que incluso llevaron a la plata a cotizar casi en 50 dólares la onza hace menos de un año. El precio, no ha importado.
2012 por tanto, podría ser de esas últimas oportunidades antes de la gran tormenta que aún está por llegar. Sin importar la nacionalidad que uno tenga, más vale estar del lado de lo que registran las estadísticas que aquí mostramos, que del de aquellos que, por ignorancia u omisión, serán tomados por sorpresa en esta nueva Gran Depresión.
Guillermo Barba/OroyFinanzas
Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com
viernes, 27 de enero de 2012
EL PATRÓN FÍAT, DESTRUCTOR DE NUESTROS EMPLEOS
México, D. F., 28 Enero 2012 (Guillermo Barba) – La semana pasada dedicamos el artículo “El fin del euro se aproxima” (http://bit.ly/zfQ5F1) al tema de la deflación (contracción del crédito), no como el gran “peligro” para la economía como lo presentan monetaristas y keynesianos, sino como lo que es: el inevitable desenlace de una tragedia global, provocada por sus irresponsables políticas de dispendio y endeudamiento exponencial. Hoy, pese a que esas medidas nos han conducido a la ruina de la depresión y al paro como males extendidos en gran parte del globo, siguen siendo alentadas como “remedios” que nunca les parecen suficientes.
La causa de estos excesos y errores no es otra que el sueño falaz de la prosperidad pronta, de una vía corta a la riqueza sin las molestias del trabajo duro, la constancia, la austeridad y el ahorro. En este autoengaño, con insistencia han querido inducirnos a creer, que el mundo moderno ya no es como era, y que ahora en las finanzas el riesgo o ya “no existe” o es ínfimo.
Al menos ese es el mensaje que se manda cada vez que se anuncian, por ejemplo, planes de rescate para países a los que se les debería dejar quebrar. Y es que en realidad el salvamento no es para ellos, sino para que sus acreedores no pierdan y puedan seguir apostando con el dinero de otros.
Convendría recordarles que la historia nos enseña que cada vez que se ha caído en esas atractivas trampas el final ha sido desastroso. Esta ocasión, no será diferente.
En este ambiente fantástico se ha despreciado al oro como dinero, su principal cualidad (explicada aquí http://bit.ly/wI8O18), al mismo tiempo que otros instrumentos como los bonos del Tesoro de Estados Unidos (treasuries) aparecen como un “refugio seguro”. Ese concepto es el que sigue elevando su valor, medido por la caída de sus rendimientos, pues en un clima tan deflacionario como el actual el valor de la divisa de reserva y sus bonos tenderá a subir por la contracción del crédito que acarrean los préstamos irrecuperables, como los del caso griego y las malas hipotecas, y el adecuado e inteligente pago de deudas de los agentes económicos que intuyen la gravedad de la situación. En estas circunstancias, mejor el efectivo y los activos más líquidos.
No obstante, la debilidad de este sistema basado en el dinero fíat, sin respaldo, lo convierte en una herramienta susceptible de manipulación, en que se pretende compensar aquella contracción crediticia con creación monetaria, mejor conocida como “flexibilización cuantitativa” (Quantitative Easing en inglés), pues en realidad a ningún deudor conviene una moneda fuerte y así se le pretende debilitar. Esa corrupción monetaria, es la que al final dejará de pie a la única divisa que no puede ser creada a voluntad: el oro.
La siguiente gráfica de Peter Garnry, estratega de Saxo Bank en Dinamarca (tomada del blog de Mike Shedlock) es contundente, pues muestra la expansión de la base monetaria de los bancos centrales de Japón (BoJ), Europeo (ECB), de Inglaterra (BoE) y la Fed con respecto al PIB de cada país. El miedo a la deflación, es medible. El solo fracaso japonés en su combate a la deflación y al estancamiento debería servir de lección, pero no ha sido así.

Paradójicamente, como lo explica Antal Fekete (profesor de la Nueva Escuela Austríaca de Economía) en su reciente artículo “Obituarios Prematuros” (www.professorfekete.com), estos esfuerzos por devaluar la moneda y estimular de nuevo el crédito bajando los tipos de interés, agravan la crisis. La razón es que al manipular el mercado de bonos lo que se alienta es la especulación. Lejos de haber libre mercado, el mito se reproduce: “aquí tampoco hay riesgo”.
Sí. De esa manera, anuncios como el de que las tasas de interés seguirán por los suelos hasta 2014 y que la compra de bonos seguirá en la mesa, un banco central como la Fed da certeza a los especuladores de que pueden adquirir bonos hoy que mañana les recomprarán a precios más altos. De esta manera, bajan todavía más los tipos de interés pero lejos de resultar en más préstamos que “alienten” el crecimiento productivo, la deflación se agrava pues nadie quiere tomar ni prestar ese dinero en medio de una depresión, y ante las pocas opciones regresa a los propios treasuries: un círculo vicioso que infla su propia burbuja y empeora la contracción económica.
En un momento en que se clama por “bazucas” y cortafuegos financieros en Europa mientras el paro sigue en la estratosfera, ojalá los políticos entendieran que solo el regreso definitivo al dinero sólido traerá consigo la creación de capital y las oportunidades de empleo que sus ciudadanos, con justicia, les exigen. La íntima relación entre el abandono del patrón oro en 1971 y la pérdida de puestos de trabajo en nuestra época, solo puede entenderse cabalmente con una lectura indispensable de Don Hugo Salinas Price: El Patrón Oro, generador y protector de empleos (http://bit.ly/xVaYql).
Mientras eso ocurre, pocas opciones además de escudos personales de oro y plata pueden protegernos de lo que más tarde será, otra vez, el trágico final de la era de un “patrón fíat”.
© Guillermo Barba/OroyFinanzas
Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com
La causa de estos excesos y errores no es otra que el sueño falaz de la prosperidad pronta, de una vía corta a la riqueza sin las molestias del trabajo duro, la constancia, la austeridad y el ahorro. En este autoengaño, con insistencia han querido inducirnos a creer, que el mundo moderno ya no es como era, y que ahora en las finanzas el riesgo o ya “no existe” o es ínfimo.
Al menos ese es el mensaje que se manda cada vez que se anuncian, por ejemplo, planes de rescate para países a los que se les debería dejar quebrar. Y es que en realidad el salvamento no es para ellos, sino para que sus acreedores no pierdan y puedan seguir apostando con el dinero de otros.
Convendría recordarles que la historia nos enseña que cada vez que se ha caído en esas atractivas trampas el final ha sido desastroso. Esta ocasión, no será diferente.
En este ambiente fantástico se ha despreciado al oro como dinero, su principal cualidad (explicada aquí http://bit.ly/wI8O18), al mismo tiempo que otros instrumentos como los bonos del Tesoro de Estados Unidos (treasuries) aparecen como un “refugio seguro”. Ese concepto es el que sigue elevando su valor, medido por la caída de sus rendimientos, pues en un clima tan deflacionario como el actual el valor de la divisa de reserva y sus bonos tenderá a subir por la contracción del crédito que acarrean los préstamos irrecuperables, como los del caso griego y las malas hipotecas, y el adecuado e inteligente pago de deudas de los agentes económicos que intuyen la gravedad de la situación. En estas circunstancias, mejor el efectivo y los activos más líquidos.
No obstante, la debilidad de este sistema basado en el dinero fíat, sin respaldo, lo convierte en una herramienta susceptible de manipulación, en que se pretende compensar aquella contracción crediticia con creación monetaria, mejor conocida como “flexibilización cuantitativa” (Quantitative Easing en inglés), pues en realidad a ningún deudor conviene una moneda fuerte y así se le pretende debilitar. Esa corrupción monetaria, es la que al final dejará de pie a la única divisa que no puede ser creada a voluntad: el oro.
La siguiente gráfica de Peter Garnry, estratega de Saxo Bank en Dinamarca (tomada del blog de Mike Shedlock) es contundente, pues muestra la expansión de la base monetaria de los bancos centrales de Japón (BoJ), Europeo (ECB), de Inglaterra (BoE) y la Fed con respecto al PIB de cada país. El miedo a la deflación, es medible. El solo fracaso japonés en su combate a la deflación y al estancamiento debería servir de lección, pero no ha sido así.
Paradójicamente, como lo explica Antal Fekete (profesor de la Nueva Escuela Austríaca de Economía) en su reciente artículo “Obituarios Prematuros” (www.professorfekete.com), estos esfuerzos por devaluar la moneda y estimular de nuevo el crédito bajando los tipos de interés, agravan la crisis. La razón es que al manipular el mercado de bonos lo que se alienta es la especulación. Lejos de haber libre mercado, el mito se reproduce: “aquí tampoco hay riesgo”.
Sí. De esa manera, anuncios como el de que las tasas de interés seguirán por los suelos hasta 2014 y que la compra de bonos seguirá en la mesa, un banco central como la Fed da certeza a los especuladores de que pueden adquirir bonos hoy que mañana les recomprarán a precios más altos. De esta manera, bajan todavía más los tipos de interés pero lejos de resultar en más préstamos que “alienten” el crecimiento productivo, la deflación se agrava pues nadie quiere tomar ni prestar ese dinero en medio de una depresión, y ante las pocas opciones regresa a los propios treasuries: un círculo vicioso que infla su propia burbuja y empeora la contracción económica.
En un momento en que se clama por “bazucas” y cortafuegos financieros en Europa mientras el paro sigue en la estratosfera, ojalá los políticos entendieran que solo el regreso definitivo al dinero sólido traerá consigo la creación de capital y las oportunidades de empleo que sus ciudadanos, con justicia, les exigen. La íntima relación entre el abandono del patrón oro en 1971 y la pérdida de puestos de trabajo en nuestra época, solo puede entenderse cabalmente con una lectura indispensable de Don Hugo Salinas Price: El Patrón Oro, generador y protector de empleos (http://bit.ly/xVaYql).
Mientras eso ocurre, pocas opciones además de escudos personales de oro y plata pueden protegernos de lo que más tarde será, otra vez, el trágico final de la era de un “patrón fíat”.
© Guillermo Barba/OroyFinanzas
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viernes, 20 de enero de 2012
EL FIN DEL EURO SE APROXIMA
México, D. F., 20 Enero 2012 (Guillermo Barba) – La última semana nueve países europeos, entre ellos Portugal, Italia, Francia y España, sufrieron una baja en su calificación crediticia por parte de Standard & Poor’s (S&P), que desató toda clase de reacciones negativas. Ante ello, los políticos europeos deben ser muy cuidadosos para no tropezar con la misma piedra, al desacreditar de plano a aquellas firmas que, es cierto, tienen un negro historial de equivocaciones cuyos alcances llegan hasta el mismo detonante de la crisis global.
No se puede soslayar que las agencias calificadoras fueron las que otorgaron la máxima nota a las famosas hipotecas “subprime” en Estados Unidos, que el tiempo y el mercado demostraron que eran basura. Sus pecados, son sus pecados.
Sin embargo, culparlas de las caídas bursátiles o de “ataques especulativos” a los mercados de bonos soberanos y de elevar los tipos de interés, por ejemplo, es un error tan grande como el que las propias calificadoras cometieron.
Cualquiera que en su vida haya hecho un examen escolar, sabe que la nota que se obtendrá en realidad ya fue adquirida a lo largo del desarrollo mismo de la evaluación, no cuando el profesor entrega las calificaciones.
O, ¿acaso las agencias se gastaron el dinero que derrocharon irresponsablemente los gobiernos que pensaron que la fiesta del dinero barato y abundante duraría para siempre? Para nada.
Es más, las tibias degradaciones de S&P llegan tarde, una vez más, pues los elevados niveles de déficit, deuda y el estancamiento económico que sobre todo los llamados PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España) se han auto infligido con sus excesos, hace pensar que sus calificaciones deberían ser incluso más bajas.
El caso griego es paradigmático y sirve de preludio a la suerte que correrá en un futuro el resto de los PIIGS.
Cómo olvidar que fue cuestión de meses para que pasáramos del “No necesitamos un crédito” del primer ministro Papandreu, al primer “rescate” financiero; de los compromisos de austeridad y recorte del déficit a la admisión de que no los cumplirían en tiempo y forma; de rendimientos de bonos a un año de 3% (en enero de 2010) a más de 450% ayer.
Las tensas negociaciones entre el país helénico y sus acreedores privados evidencian las debilidades de un acuerdo por el que se condonaría el 50% de su deuda en bonos, que ya se ve que no era tan “voluntario” como se afirmó. Es un hecho por un lado que las quitas tendrán que ser incluso mayores, pero también que una vez que se concreten sentarán un precedente para que más tarde otras naciones exijan lo mismo. En otras palabras, el escenario de deflación (contracción del crédito) luce espeluznante, y como ha ocurrido antes podría propiciar liquidaciones masivas de activos y una revaluación del efectivo, que en todo caso los más astutos aprovecharán para canjearlo por metales preciosos.
Pese a que el dúo Merkel-Sarkozy asegura que el caso griego es excepcional, ¿con qué cara podrán decirle a los portugueses, italianos o españoles que no “merecen” las mismas concesiones que los griegos? ¿Puede la moneda única sobrevivir a una catástrofe financiera con meros cambios políticos?
No obstante, no debemos subestimar la capacidad política de inventar nuevos mecanismos que, aunque no resuelven nada de fondo, siempre les permiten ganar tiempo. Las pretensiones del FMI de recabar medio billón de dólares adicionales para enfrentar la crisis del euro, son la prueba de que buscarán seguir echando dinero bueno al malo, es decir, tratando de salvar lo insalvable. Es ahí donde el error de la impresión monetaria para compensar la deflación, seguirá alimentando a la divisa que más se beneficia de esa falla estructural: el oro.
Las medidas de austeridad si bien son inevitables, no servirán de nada mientras los grandes tenedores de bonos, no estén dispuestos a asumir las pérdidas que deberían.
Cuando la implacable fuerza del mercado obligue a estas correcciones al estilo griego, algo que quizás sea lo mejor para propiciar una auténtica recuperación de las naciones en aprietos, la historia del euro, al menos como existe hasta hoy, habrá llegado a su fin.
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No se puede soslayar que las agencias calificadoras fueron las que otorgaron la máxima nota a las famosas hipotecas “subprime” en Estados Unidos, que el tiempo y el mercado demostraron que eran basura. Sus pecados, son sus pecados.
Sin embargo, culparlas de las caídas bursátiles o de “ataques especulativos” a los mercados de bonos soberanos y de elevar los tipos de interés, por ejemplo, es un error tan grande como el que las propias calificadoras cometieron.
Cualquiera que en su vida haya hecho un examen escolar, sabe que la nota que se obtendrá en realidad ya fue adquirida a lo largo del desarrollo mismo de la evaluación, no cuando el profesor entrega las calificaciones.
O, ¿acaso las agencias se gastaron el dinero que derrocharon irresponsablemente los gobiernos que pensaron que la fiesta del dinero barato y abundante duraría para siempre? Para nada.
Es más, las tibias degradaciones de S&P llegan tarde, una vez más, pues los elevados niveles de déficit, deuda y el estancamiento económico que sobre todo los llamados PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España) se han auto infligido con sus excesos, hace pensar que sus calificaciones deberían ser incluso más bajas.
El caso griego es paradigmático y sirve de preludio a la suerte que correrá en un futuro el resto de los PIIGS.
Cómo olvidar que fue cuestión de meses para que pasáramos del “No necesitamos un crédito” del primer ministro Papandreu, al primer “rescate” financiero; de los compromisos de austeridad y recorte del déficit a la admisión de que no los cumplirían en tiempo y forma; de rendimientos de bonos a un año de 3% (en enero de 2010) a más de 450% ayer.
Las tensas negociaciones entre el país helénico y sus acreedores privados evidencian las debilidades de un acuerdo por el que se condonaría el 50% de su deuda en bonos, que ya se ve que no era tan “voluntario” como se afirmó. Es un hecho por un lado que las quitas tendrán que ser incluso mayores, pero también que una vez que se concreten sentarán un precedente para que más tarde otras naciones exijan lo mismo. En otras palabras, el escenario de deflación (contracción del crédito) luce espeluznante, y como ha ocurrido antes podría propiciar liquidaciones masivas de activos y una revaluación del efectivo, que en todo caso los más astutos aprovecharán para canjearlo por metales preciosos.
Pese a que el dúo Merkel-Sarkozy asegura que el caso griego es excepcional, ¿con qué cara podrán decirle a los portugueses, italianos o españoles que no “merecen” las mismas concesiones que los griegos? ¿Puede la moneda única sobrevivir a una catástrofe financiera con meros cambios políticos?
No obstante, no debemos subestimar la capacidad política de inventar nuevos mecanismos que, aunque no resuelven nada de fondo, siempre les permiten ganar tiempo. Las pretensiones del FMI de recabar medio billón de dólares adicionales para enfrentar la crisis del euro, son la prueba de que buscarán seguir echando dinero bueno al malo, es decir, tratando de salvar lo insalvable. Es ahí donde el error de la impresión monetaria para compensar la deflación, seguirá alimentando a la divisa que más se beneficia de esa falla estructural: el oro.
Las medidas de austeridad si bien son inevitables, no servirán de nada mientras los grandes tenedores de bonos, no estén dispuestos a asumir las pérdidas que deberían.
Cuando la implacable fuerza del mercado obligue a estas correcciones al estilo griego, algo que quizás sea lo mejor para propiciar una auténtica recuperación de las naciones en aprietos, la historia del euro, al menos como existe hasta hoy, habrá llegado a su fin.
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viernes, 13 de enero de 2012
SOROS VS. ORO, ¿QUIÉN GANARÁ EL GRAN DUELO?
México, D. F., 13 Enero 2012 (Guillermo Barba) – Esta semana el banco de inversión japonés Nomura, publicó una encuesta que colocó al oro como el activo favorito de los inversores en 2012. De su encuesta, casi el 20 por ciento indicó que elegiría comprar y mantener el metal hasta fin de año, sobre el 13 por ciento que preferirá acciones y bonos corporativos en mercados desarrollados.
Sobra decir que los mercados emergentes son vistos con reticencias debido al complicado entorno económico-financiero, esto predispone que la mayoría espere un alza del dólar estadounidense y una tercera ronda de “flexibilización cuantitativa” de la Reserva Federal estadounidense.
El sondeo de Nomura coincide con algunas de las previsiones de esta columna para 2012 (aquí el artículo completo http://bit.ly/rvMdbd), pero contrasta con la evidente propaganda anti oro de aquellos que como George Soros, pretenden desanimar y distraer a los inversores para que las “manos débiles” se desprendan de su dinero real. La disyuntiva está entre interpretar y seguir el mensaje subliminal del oro, que nos habla de su tremenda infravaloración, o al descarado engaño de sus detractores.
A juzgar por el estudio de Nomura, los profesionales no estarían creyendo del todo en Soros, quien por cierto en los años ’70 del siglo pasado fundó el Fondo Quantum con la estrella de las “commodities” (materias primas), Jim Rogers, que en cada oportunidad enfatiza que no solo no está vendiendo su oro, sino que está listo para comprar más si el precio baja.
Sin embargo, la realidad es que los actuales niveles de precio no son malos para la dupla de los metales preciosos que siguen en oportunidad de compra para el largo plazo, en especial la plata. Sobre todo cuando seguimos en medio de graves problemas estructurales que aquejan al sistema financiero internacional, con Europa de protagonista. No perdamos de vista que el metal áureo ya recuperó altura por encima de su promedio móvil de 200 días, mientras que la plata continúa alrededor de 16% por debajo de esa media y casi 40% abajo de su máximo histórico nominal.
En ese contexto se explica la perspectiva china expresada por conducto de Zhang Jianhua, funcionario del Banco Central de la nación asiática, quien a fines de 2011 dijo que “Ningún activo es seguro en la actualidad, la única opción para cubrir el riesgo es poseer dinero tangible – oro”, y el por qué para los asiáticos el dominio de ese mercado es estratégico para los planes de expandir su influencia y poderío en el mundo. En octubre pasado (http://bit.ly/sJumfv) abordamos ese tema.
A propósito de China, con la llegada del año nuevo ha quedado claro que su principal preocupación ya no es el control de la inflación, sino evitar un colapso del crecimiento de su economía por el contagio europeo. Solo en diciembre los nuevos préstamos en aquel país ascendieron a 101 mil millones de dólares, el monto más alto desde abril, y el agregado monetario M2 tuvo su mayor expansión (13.6%) desde julio. El juego de los “estímulos” también se practica en Asia.
Eso significa que la fuerte apreciación del yuan que tanto demandan en América tendrá que esperar, pero además que el insaciable apetito chino por el oro físico se mantendrá, pues los ciudadanos seguirán protegiendo su poder adquisitivo con él.
En este sentido, no podemos descartar que esa expansión crediticia forme parte de las tácticas que el gobierno central chino está utilizando para alentar (y así casi forzar) el ahorro de cientos de millones de personas en metales preciosos. Y es que pareciera que ya hubiesen decidido que la nociva inflación es un pecado “menor”, a cambio del cual podrían lograr que cientos y cientos de toneladas más de oro queden al alcance de su mano dentro del territorio continental de China. Solo ellos lo saben.
Así las cosas, lo cierto es que la pugna entre Soros y el Oro se torna interesante, pues del gran duelo solo uno saldrá victorioso, y aunque las apuestas se dividen, la realidad es que a los seguidores del primero solo se les puede desear suerte, pues de veras, la van a necesitar.”
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Sobra decir que los mercados emergentes son vistos con reticencias debido al complicado entorno económico-financiero, esto predispone que la mayoría espere un alza del dólar estadounidense y una tercera ronda de “flexibilización cuantitativa” de la Reserva Federal estadounidense.
A juzgar por el estudio de Nomura, los profesionales no estarían creyendo del todo en Soros, quien por cierto en los años ’70 del siglo pasado fundó el Fondo Quantum con la estrella de las “commodities” (materias primas), Jim Rogers, que en cada oportunidad enfatiza que no solo no está vendiendo su oro, sino que está listo para comprar más si el precio baja.
Sin embargo, la realidad es que los actuales niveles de precio no son malos para la dupla de los metales preciosos que siguen en oportunidad de compra para el largo plazo, en especial la plata. Sobre todo cuando seguimos en medio de graves problemas estructurales que aquejan al sistema financiero internacional, con Europa de protagonista. No perdamos de vista que el metal áureo ya recuperó altura por encima de su promedio móvil de 200 días, mientras que la plata continúa alrededor de 16% por debajo de esa media y casi 40% abajo de su máximo histórico nominal.
En ese contexto se explica la perspectiva china expresada por conducto de Zhang Jianhua, funcionario del Banco Central de la nación asiática, quien a fines de 2011 dijo que “Ningún activo es seguro en la actualidad, la única opción para cubrir el riesgo es poseer dinero tangible – oro”, y el por qué para los asiáticos el dominio de ese mercado es estratégico para los planes de expandir su influencia y poderío en el mundo. En octubre pasado (http://bit.ly/sJumfv) abordamos ese tema.
A propósito de China, con la llegada del año nuevo ha quedado claro que su principal preocupación ya no es el control de la inflación, sino evitar un colapso del crecimiento de su economía por el contagio europeo. Solo en diciembre los nuevos préstamos en aquel país ascendieron a 101 mil millones de dólares, el monto más alto desde abril, y el agregado monetario M2 tuvo su mayor expansión (13.6%) desde julio. El juego de los “estímulos” también se practica en Asia.
Eso significa que la fuerte apreciación del yuan que tanto demandan en América tendrá que esperar, pero además que el insaciable apetito chino por el oro físico se mantendrá, pues los ciudadanos seguirán protegiendo su poder adquisitivo con él.
En este sentido, no podemos descartar que esa expansión crediticia forme parte de las tácticas que el gobierno central chino está utilizando para alentar (y así casi forzar) el ahorro de cientos de millones de personas en metales preciosos. Y es que pareciera que ya hubiesen decidido que la nociva inflación es un pecado “menor”, a cambio del cual podrían lograr que cientos y cientos de toneladas más de oro queden al alcance de su mano dentro del territorio continental de China. Solo ellos lo saben.
Así las cosas, lo cierto es que la pugna entre Soros y el Oro se torna interesante, pues del gran duelo solo uno saldrá victorioso, y aunque las apuestas se dividen, la realidad es que a los seguidores del primero solo se les puede desear suerte, pues de veras, la van a necesitar.”
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viernes, 6 de enero de 2012
EL FALSO MITO DEL EXCEDENTE MUNDIAL DE PLATA
México, D. F., 6 Enero 2012 (Guillermo Barba) – El oro y la plata por sus particulares características, se convirtieron en las materias primas utilizadas como dinero por excelencia. La dinámica del comercio y el crecimiento de los mercados, nos condujeron del trato directo típico del trueque, a uno que no exigiera la complicación de encontrar a alguien que buscara exactamente lo que otro ofrecía.
Para que fuese posible ese intercambio indirecto se requería primero cambiar las mercancías propias por otras que, aunque no fueran para el consumo personal, sí tuvieran el carácter der ser altamente aceptadas en general para obtener, en última instancia, los bienes deseados.
Grosso modo así se explica el origen del dinero, cuya función ha sido asumida a lo largo de la historia por diversos materiales que poco a poco fueron cediendo su puesto, a dos que reunían las mejores características como dinero: el oro y la plata. Esto no debe perderse de vista a la hora de revisar las cifras de déficit-superávit, ni las de oferta y demanda de ambos.
El Oro
Se piensa comúnmente que la demanda de oro es solo aquella que se hace de la producción en un período determinado, esa perspectiva es incompleta. Si bien puede aplicar para el resto de las materias primas, en el caso del oro debe considerarse su carácter de dinero, y que como tal, no se consume (o su consumo es tan pequeño que es imperceptible) el oro se atesora: el dinero, no se tira.
Por ello, la demanda real de oro es la de todo el metal que ha producido la humanidad a lo largo de la historia, más la de su producción anual.
El Consejo Mundial del Oro estima en alrededor de 170 mil toneladas las reservas totales de oro extraído existente; a eso asciende la demanda total de oro.
Del lado de la oferta quedan únicamente los dispuestos a vender. De ahí se puede entender por qué en realidad el mercado de oro físico, y no el de futuros, es el que marca la pauta, pues la oferta es muy limitada, en un contexto en el que su “valor justo” (que el especialista James Turk calcula hoy en 11 mil dólares la onza), está muy por encima del precio nominal del “oro papel”. Los que saben esto y tienen metal físico, por supuesto que no piensan en vender.
Esa demanda solo se transformará en oferta cuando al acercarse a “su valor justo”, los tenedores se sientan dispuestos a desprenderse de su dinero real (oro y plata de inversión).
La Plata
La plata, contrariamente al oro es un metal precioso que posee un carácter dual que la lleva a ser consumida debido a sus múltiples cualidades industriales, a lo que se suma la demanda de inversión, es decir, como dinero.
En el blog de Harvey Organ (harveyorgan.blogspot.com) esta semana se abordó con claridad el mito del superávit mundial de plata en un artículo de Steve St. Angelo “Silver Sales Up as Supply Slips” (Aumentan las Ventas De Plata Mientras Que Cae La Oferta).

Al público inversor se le informa de que existe un exceso de producción mundial de plata. Este llamado “excedente” es citado en informes realizados por la consultora internacional de metales preciosos ‘GFMS’ Gold Fields Mineral Services. ‘GFMS’ llega a la conclusión en sus informes que en 2010, el excedente de plata fue de 175,4 millones oz.
La fórmula que utiliza la consultoría de metales preciosos Gold Fields Mineral Services (GFMS), para obtener los datos del excedente, coloca curiosamente a la demanda de plata de inversión del lado de la oferta:
(Producción Minera + Plata Reciclada) – (Consumo Industrial – Monedas y Medallas) = Superávit/Déficit
GFMS ha decretado que la demanda de monedas y medallas de plata no debe ser incluida en el total de consumo industrial, sino como oferta de lingotes. Por lo que cuanto más aumenta la demanda de monedas y medallas de plata, mayor es la cifra del llamado “excedente” de plata.
La mayor parte de “monedas y medallas” son monedas de inversión (bullion) de curso legal, que distan de ser consideradas como “disponibles” para la fundición o reciclado. En otras palabras, no pertenecen al lado de la “oferta”, sino que sus poseedores consideran a la plata como lo que es, dinero, que según al ratio histórico de 15 a 1, debería tener un “valor justo” de 733 dólares la onza.
Según estos cálculos, la creciente demanda de plata de inversión, para GFMS de forma paradójica pasan al lado del excedente o superávit.
Esto ocurre mientras en 2011 en Estados Unidos y Canadá las compras de monedas “Silver Eagles” y “Maple Leaves”, superaron en 114% y 121% la producción total de plata en sus respectivos países, (EEUU y Canadá).
La falta de conocimiento de todo esto, hace que muchos “especialistas” no se expliquen por qué con fundamentales tan “débiles”, la plata pasó de 6.67 dólares la onza de promedio en 2004 (año del primer supuesto “superávit” del metal reportado por GFMS), a casi 50 dólares en 2011.
Asimismo, esta falta de conocimiento ha llevado a especuladores y llamadas “manos débiles” (aquellos que se dejan convencer por la publicidad anti oro y plata) a deshacerse de sus metales preciosos en las correcciones del año pasado.
Afortunadamente, aquellos que tengan ojos para ver la gravedad de esta crisis económica sistémica, la profundidad de su alcance y que posean el sentido común para entender el origen del dinero, también tendrán manos fuertes que serán capaces de resguardar lo que tienen. Hay que aprovechar cada caída en la cotización como si fuera la última, pues de hecho, lo podría ser.
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Para que fuese posible ese intercambio indirecto se requería primero cambiar las mercancías propias por otras que, aunque no fueran para el consumo personal, sí tuvieran el carácter der ser altamente aceptadas en general para obtener, en última instancia, los bienes deseados.
Grosso modo así se explica el origen del dinero, cuya función ha sido asumida a lo largo de la historia por diversos materiales que poco a poco fueron cediendo su puesto, a dos que reunían las mejores características como dinero: el oro y la plata. Esto no debe perderse de vista a la hora de revisar las cifras de déficit-superávit, ni las de oferta y demanda de ambos.
El Oro
Se piensa comúnmente que la demanda de oro es solo aquella que se hace de la producción en un período determinado, esa perspectiva es incompleta. Si bien puede aplicar para el resto de las materias primas, en el caso del oro debe considerarse su carácter de dinero, y que como tal, no se consume (o su consumo es tan pequeño que es imperceptible) el oro se atesora: el dinero, no se tira.
Por ello, la demanda real de oro es la de todo el metal que ha producido la humanidad a lo largo de la historia, más la de su producción anual.
El Consejo Mundial del Oro estima en alrededor de 170 mil toneladas las reservas totales de oro extraído existente; a eso asciende la demanda total de oro.
Del lado de la oferta quedan únicamente los dispuestos a vender. De ahí se puede entender por qué en realidad el mercado de oro físico, y no el de futuros, es el que marca la pauta, pues la oferta es muy limitada, en un contexto en el que su “valor justo” (que el especialista James Turk calcula hoy en 11 mil dólares la onza), está muy por encima del precio nominal del “oro papel”. Los que saben esto y tienen metal físico, por supuesto que no piensan en vender.
Esa demanda solo se transformará en oferta cuando al acercarse a “su valor justo”, los tenedores se sientan dispuestos a desprenderse de su dinero real (oro y plata de inversión).
La Plata
La plata, contrariamente al oro es un metal precioso que posee un carácter dual que la lleva a ser consumida debido a sus múltiples cualidades industriales, a lo que se suma la demanda de inversión, es decir, como dinero.
En el blog de Harvey Organ (harveyorgan.blogspot.com) esta semana se abordó con claridad el mito del superávit mundial de plata en un artículo de Steve St. Angelo “Silver Sales Up as Supply Slips” (Aumentan las Ventas De Plata Mientras Que Cae La Oferta).
Al público inversor se le informa de que existe un exceso de producción mundial de plata. Este llamado “excedente” es citado en informes realizados por la consultora internacional de metales preciosos ‘GFMS’ Gold Fields Mineral Services. ‘GFMS’ llega a la conclusión en sus informes que en 2010, el excedente de plata fue de 175,4 millones oz.
La fórmula que utiliza la consultoría de metales preciosos Gold Fields Mineral Services (GFMS), para obtener los datos del excedente, coloca curiosamente a la demanda de plata de inversión del lado de la oferta:
(Producción Minera + Plata Reciclada) – (Consumo Industrial – Monedas y Medallas) = Superávit/Déficit
GFMS ha decretado que la demanda de monedas y medallas de plata no debe ser incluida en el total de consumo industrial, sino como oferta de lingotes. Por lo que cuanto más aumenta la demanda de monedas y medallas de plata, mayor es la cifra del llamado “excedente” de plata.
La mayor parte de “monedas y medallas” son monedas de inversión (bullion) de curso legal, que distan de ser consideradas como “disponibles” para la fundición o reciclado. En otras palabras, no pertenecen al lado de la “oferta”, sino que sus poseedores consideran a la plata como lo que es, dinero, que según al ratio histórico de 15 a 1, debería tener un “valor justo” de 733 dólares la onza.
Según estos cálculos, la creciente demanda de plata de inversión, para GFMS de forma paradójica pasan al lado del excedente o superávit.
Esto ocurre mientras en 2011 en Estados Unidos y Canadá las compras de monedas “Silver Eagles” y “Maple Leaves”, superaron en 114% y 121% la producción total de plata en sus respectivos países, (EEUU y Canadá).
La falta de conocimiento de todo esto, hace que muchos “especialistas” no se expliquen por qué con fundamentales tan “débiles”, la plata pasó de 6.67 dólares la onza de promedio en 2004 (año del primer supuesto “superávit” del metal reportado por GFMS), a casi 50 dólares en 2011.
Asimismo, esta falta de conocimiento ha llevado a especuladores y llamadas “manos débiles” (aquellos que se dejan convencer por la publicidad anti oro y plata) a deshacerse de sus metales preciosos en las correcciones del año pasado.
Afortunadamente, aquellos que tengan ojos para ver la gravedad de esta crisis económica sistémica, la profundidad de su alcance y que posean el sentido común para entender el origen del dinero, también tendrán manos fuertes que serán capaces de resguardar lo que tienen. Hay que aprovechar cada caída en la cotización como si fuera la última, pues de hecho, lo podría ser.
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viernes, 30 de diciembre de 2011
2012: EL FIN DEL MUNDO FINANCIERO TAL Y COMO LO CONOCEMOS
El año entrante mantendrá la atención sobre Europa y sus problemas de deuda soberana en Grecia, Portugal e Italia, pero también sobre España y Francia. La endeble situación económica de la eurozona, se verá empeorada por las necesarias y dolorosas medidas de ajuste fiscal (recorte masivo de gastos) que enfrentarán sus miembros.
Pese a ser un paso en el sentido correcto, fallarán en sentar las bases para una salida definitiva de la crisis mientras se quiera hacer pagar a los contribuyentes (vía rescates financieros) por los errores y perdidas que deberían asumir los grandes tenedores de bonos.
Tarde o temprano, el mercado tendrá que forzar un ajuste mayúsculo en esa dirección y las consecuencias serán mayores.
No hay peor falacia que la de pensar que se puede tener una larga borrachera de deuda y crédito excesivos como la vivida, sin pagar las consecuencias. Dicho de otro modo, la confirmación de una recesión europea en 2012, sellará el inicio de una profunda y larga depresión.
Las otras dos grandes potencias, China y Estados Unidos, vivirán caminos divergentes. Mientras los asiáticos lucharán por no frenar demasiado su economía, los americanos de forma paradójica verán pasar los meses en aparente mejor posición, pese a que sus fundamentales son aún peores que los de los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España). Su monopolio de creación de dólares ha sido hasta ahora su principal fortaleza, pero al mismo tiempo no oculta su adicción a la deuda y a los déficits públicos. La reiterada elevación de su tope de endeudamiento, es el mejor indicador.
Así pues, en 2012 es de prever un escenario complicado para los mercados bursátiles sobre todo los mercados emergentes, y para las materias primas, que contrastaría con la revaluación de la divisa estadounidense y sus treasuries como “refugio”.
Aquí es inevitable comparar al billete verde, dinero fíat a final de cuentas, con un antiguo antecesor francés de la época revolucionaria: los Assignats. En un extraordinario análisis, Andrew Dickson White (“La inflación del dinero fíat en Francia” publicado por primera vez en 1896 y disponible aquí http://bit.ly/ojPJDU ) narra cómo la “caída en el valor del papel moneda estuvo oculto hasta cierto punto, debido a las fluctuaciones, ya que durante diversos periodos el valor del dinero se elevó”, sin embargo “a pesar de estas fluctuaciones, la tendencia a la baja pronto se aceleró más que nunca”, para terminar llegando a su valor real: cero.
Así las cosas, el 2012 podría ser la última gran oportunidad de subirse al “toro” (mercado alcista) de las materias primas, entre las que destacan por supuesto el oro y la plata.
La evidencia muestra que en una lógica que crea las auténticas burbujas, los inversores corren por los activos cuando suben de precio y no cuando bajan. No obstante, el razonamiento correcto, el del ‘inversor a la contra’, es el que rinde los mejores resultados. Por eso, sobre todo para el que no tiene, las caídas en los precios del oro y plata físicos son una oportunidad que brilla como pocas, para poder protegerse muy a tiempo de lo que será un día, el fin del mundo financiero como lo conocemos.
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viernes, 23 de diciembre de 2011
LA FIEBRE DEL ORO DEL SIGLO XXI
México, D. F., 23 Diciembre 2011 (Guillermo Barba) – En este espacio hemos explicado cómo y por qué el oro y la plata “se esconden” (http://bit.ly/sJumfv ) de la circulación por la llamada Ley de Gresham. Es por eso que en la actualidad los principales bancos centrales del mundo están inmersos en rondas periódicas de “flexibilización cuantitativa”, (que no es otra cosa que la creación e inyección de dinero a la economía, a través de la compra de bonos al público), ambos metales son guardados celosamente por personas y países en los lugares más seguros que pueden encontrar.
La elección es sencilla: o se prefiere el dinero de papel que mientras pasa por nuestras manos va perdiendo poder de compra por el aumento de precios (causado por la reproducción desenfrenada de billetes), o bien el metal precioso que por ser un activo útil, finito y tangible, su valor jamás caerá hasta cero. Se entenderá bien entonces por qué mientras que el primero es una “patata caliente” que fomenta el consumismo, el segundo alienta el ahorro. En otras palabras, se gasta el que vale menos para la gente.
Por eso, es crucial que comprendamos que si bien el precio es importante, lo es más el valor. En este sentido, hemos explicado también (http://bit.ly/txWHoq ), que en base a diversos métodos, el valor justo del oro está muy por encima del máximo histórico nominal, que cruzó este año la barrera de los 1.900 dólares la onza.
Esto no se debe perder de vista, en un escenario que en el corto y mediano plazo parece algo sombrío para los metales preciosos y en general para las materias primas. Los fundamentales del mercado alcista en que se encuentran estos activos son sumamente fuertes.
En un mundo financiero como el de hoy, infestado de derivados, apalancamiento y poderosos intereses que pueden manipular mercados y medios de comunicación, se llega a veces al extremo de tener precios ridículamente bajos en el papel, mientras que resulta imposible conseguir oro y plata físicos. De nuevo, se ocultan para decirnos en secreto: “valgo mucho más”.
Este fenómeno ya se vivió en 2008 y parte de 2009. En ese entonces, la baja en el precio del oro llegó a ser del 30% desde máximos, pero los lingotes y monedas de inversión nunca cayeron tanto. Si se querían conseguir, en el mejor de los casos tenía que pagarse una “prima” (diferencial) de hasta el 40% sobre el precio del oro-papel. Así pues, la verdadera directriz del mercado no la marcan los manipuladores de los contratos de futuros, sino la gente en la calle, la voz del pueblo; lo demás, es una fantasía que habrá de terminar como si fuese por “justicia divina”.
Por ello, el inversor en metales preciosos nunca debe olvidar la que quizás sea la regla suprema: “el dueño, es aquel que puede tocarlos con sus propias manos”. Cualquier promesa de entrega, certificado de resguardo, etc. no es más que una oferta con riesgo de incumplimiento, ni oro ni plata auténticos.
De ahí que el final de esa trágica historia podamos conocerlo de antemano: El punto de inflexión será cuando el desacoplamiento definitivo del mercado ficticio y real, dé inicio definitivamente a lo que en los libros de historia reflejaran como el día en que comenzó la “Fiebre del oro del siglo XXI”.
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La elección es sencilla: o se prefiere el dinero de papel que mientras pasa por nuestras manos va perdiendo poder de compra por el aumento de precios (causado por la reproducción desenfrenada de billetes), o bien el metal precioso que por ser un activo útil, finito y tangible, su valor jamás caerá hasta cero. Se entenderá bien entonces por qué mientras que el primero es una “patata caliente” que fomenta el consumismo, el segundo alienta el ahorro. En otras palabras, se gasta el que vale menos para la gente.
Por eso, es crucial que comprendamos que si bien el precio es importante, lo es más el valor. En este sentido, hemos explicado también (http://bit.ly/txWHoq ), que en base a diversos métodos, el valor justo del oro está muy por encima del máximo histórico nominal, que cruzó este año la barrera de los 1.900 dólares la onza.
Esto no se debe perder de vista, en un escenario que en el corto y mediano plazo parece algo sombrío para los metales preciosos y en general para las materias primas. Los fundamentales del mercado alcista en que se encuentran estos activos son sumamente fuertes.
En un mundo financiero como el de hoy, infestado de derivados, apalancamiento y poderosos intereses que pueden manipular mercados y medios de comunicación, se llega a veces al extremo de tener precios ridículamente bajos en el papel, mientras que resulta imposible conseguir oro y plata físicos. De nuevo, se ocultan para decirnos en secreto: “valgo mucho más”.
Este fenómeno ya se vivió en 2008 y parte de 2009. En ese entonces, la baja en el precio del oro llegó a ser del 30% desde máximos, pero los lingotes y monedas de inversión nunca cayeron tanto. Si se querían conseguir, en el mejor de los casos tenía que pagarse una “prima” (diferencial) de hasta el 40% sobre el precio del oro-papel. Así pues, la verdadera directriz del mercado no la marcan los manipuladores de los contratos de futuros, sino la gente en la calle, la voz del pueblo; lo demás, es una fantasía que habrá de terminar como si fuese por “justicia divina”.
Por ello, el inversor en metales preciosos nunca debe olvidar la que quizás sea la regla suprema: “el dueño, es aquel que puede tocarlos con sus propias manos”. Cualquier promesa de entrega, certificado de resguardo, etc. no es más que una oferta con riesgo de incumplimiento, ni oro ni plata auténticos.
De ahí que el final de esa trágica historia podamos conocerlo de antemano: El punto de inflexión será cuando el desacoplamiento definitivo del mercado ficticio y real, dé inicio definitivamente a lo que en los libros de historia reflejaran como el día en que comenzó la “Fiebre del oro del siglo XXI”.
© Guillermo Barba/OroyFinanzas
Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com
viernes, 16 de diciembre de 2011
EL "TORO" DE ORO, NO HA MUERTO
México, D. F., 16 Diciembre 2011 (Guillermo Barba) – Esta semana se han vuelto a escuchar con fuerza los coros de los detractores del oro, que han vuelto con la vieja cantinela ‘the gold bull market is over & the death of the gold bull market’ (el mercado alcista del oro ha terminado, la muerte del mercado alcista del oro).
Estas palabras las utilizó esta semana Dennis Gartman (editor de The Gartman Letter), quien hace unos meses también hablaba de una burbuja en ese mercado. En ambos casos, ha estado equivocado.
Si bien es cierto que desde el 6 de agosto, mientras se acumulaban sucesivos nuevos máximos históricos en el precio del oro, incluso en esta columna (http://bit.ly/nKbUZ1 ) advertimos de una “posible y deseable” corrección a la baja, nunca estuvimos remotamente cercanos a una burbuja.
¿Cómo podríamos estarlo, si ajustado a la inflación oficial, los máximos reales del oro se encuentran por encima de los 2,300 dólares la onza?
Cuando el precio del oro rebasó en septiembre la marca nominal de 1,900 dólares, dio inicio la esperada fase correctora que ya cumple tres meses.
Las pronunciadas caídas de esta semana en los metales preciosos, de ninguna manera simbolizan que su mercado alcista esté herido de muerte. Al contrario, el tiempo confirmará más adelante lo que dice el refrán: “lo que no mata, te hace más fuerte”.
Eso sí, debe tenerse claro que este periodo bajista podría no haber encontrado aún suelo y podría prolongarse durante varios meses más, como ha sucedido en el pasado.
En 2008 por ejemplo, el oro cayó alrededor de un 30 por ciento después de superar por primera vez los 1,000 dólares en marzo, cifra que no volvió a alcanzar hasta septiembre de 2009, un año y medio después.
Cómo olvidar, que muchos de los que hoy se burlan del rey de los metales, son los mismos que lo hicieron anteriormente, y que quienes los escucharon sin duda se perdieron, lo que en la distancia se ve como una oportunidad extraordinaria. La película, se repite.
Para aquellos que conocen o intuyen la realidad, estos precios son una auténtica ganga. No podría ser de otro modo, cuando el mercado está inundado de “oro” y “plata” papel, cuyas ventas masivas hacen caer su precio, en beneficio de quien los adquiere físicamente. Gartman al pasar por alto este hecho llega a una conclusión equivocada, y a la incomprensión de estas bajas, frente a enormes compras como las de China.
Solo en octubre el país asiático importó desde Hong Kong un nuevo récord mensual de 86.3 toneladas, que el propio Gartman admite: “deberían haber elevado los precios del oro”.
Y es que la actual corrección, como la de 2008, anticipa los datos que en unos meses se confirmarán, que ‘Europa está en recesión’. La falta de soluciones de fondo a la crisis del Euro, sumadas a datos económicos mejores a lo esperado (aunque no necesariamente buenos) en Estados Unidos, nos ayudan a entender la relativa fortaleza que ha mostrado el “dólar-refugio” en comparación con los mercados bursátiles y las materias primas.
No obstante, para la mayoría, que no vive de operar el mercado como lo hacen los “traders”, los fundamentales a largo plazo para invertir en oro y plata físicamente no se han debilitado en absoluto.
Estos siguen fuertes, ante la evidencia histórica que demuestra que pese a las fluctuaciones, el oro prevalece y rinde buenos resultados en escenarios de contracción del crédito y de impresión monetaria como los de Europa y Estados Unidos.
Si hay dos cosas que nutren al mercado alcista del oro, es precisamente ese dinero creado de la nada por los bancos centrales y los déficits públicos, herramientas equivocadas que volverán a ser utilizadas cuando se haga oficial la recesión.
Así las cosas, habrá que seguir teniendo a buen recaudo nuestros metales preciosos, pues siempre valdrán más que las meras promesas de austeridad gubernamental, y nos “vacunan” contra la enfermedad de una crisis que empeora cada día, y de la que Cristine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional, sentencia “ningún país será inmune”.
© Guillermo Barba/OroyFinanzas
Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com
Estas palabras las utilizó esta semana Dennis Gartman (editor de The Gartman Letter), quien hace unos meses también hablaba de una burbuja en ese mercado. En ambos casos, ha estado equivocado.
Si bien es cierto que desde el 6 de agosto, mientras se acumulaban sucesivos nuevos máximos históricos en el precio del oro, incluso en esta columna (http://bit.ly/nKbUZ1 ) advertimos de una “posible y deseable” corrección a la baja, nunca estuvimos remotamente cercanos a una burbuja.
¿Cómo podríamos estarlo, si ajustado a la inflación oficial, los máximos reales del oro se encuentran por encima de los 2,300 dólares la onza?
Cuando el precio del oro rebasó en septiembre la marca nominal de 1,900 dólares, dio inicio la esperada fase correctora que ya cumple tres meses.
Las pronunciadas caídas de esta semana en los metales preciosos, de ninguna manera simbolizan que su mercado alcista esté herido de muerte. Al contrario, el tiempo confirmará más adelante lo que dice el refrán: “lo que no mata, te hace más fuerte”.
Eso sí, debe tenerse claro que este periodo bajista podría no haber encontrado aún suelo y podría prolongarse durante varios meses más, como ha sucedido en el pasado.
En 2008 por ejemplo, el oro cayó alrededor de un 30 por ciento después de superar por primera vez los 1,000 dólares en marzo, cifra que no volvió a alcanzar hasta septiembre de 2009, un año y medio después.
Cómo olvidar, que muchos de los que hoy se burlan del rey de los metales, son los mismos que lo hicieron anteriormente, y que quienes los escucharon sin duda se perdieron, lo que en la distancia se ve como una oportunidad extraordinaria. La película, se repite.
Para aquellos que conocen o intuyen la realidad, estos precios son una auténtica ganga. No podría ser de otro modo, cuando el mercado está inundado de “oro” y “plata” papel, cuyas ventas masivas hacen caer su precio, en beneficio de quien los adquiere físicamente. Gartman al pasar por alto este hecho llega a una conclusión equivocada, y a la incomprensión de estas bajas, frente a enormes compras como las de China.
Solo en octubre el país asiático importó desde Hong Kong un nuevo récord mensual de 86.3 toneladas, que el propio Gartman admite: “deberían haber elevado los precios del oro”.
Y es que la actual corrección, como la de 2008, anticipa los datos que en unos meses se confirmarán, que ‘Europa está en recesión’. La falta de soluciones de fondo a la crisis del Euro, sumadas a datos económicos mejores a lo esperado (aunque no necesariamente buenos) en Estados Unidos, nos ayudan a entender la relativa fortaleza que ha mostrado el “dólar-refugio” en comparación con los mercados bursátiles y las materias primas.
No obstante, para la mayoría, que no vive de operar el mercado como lo hacen los “traders”, los fundamentales a largo plazo para invertir en oro y plata físicamente no se han debilitado en absoluto.
Estos siguen fuertes, ante la evidencia histórica que demuestra que pese a las fluctuaciones, el oro prevalece y rinde buenos resultados en escenarios de contracción del crédito y de impresión monetaria como los de Europa y Estados Unidos.
Si hay dos cosas que nutren al mercado alcista del oro, es precisamente ese dinero creado de la nada por los bancos centrales y los déficits públicos, herramientas equivocadas que volverán a ser utilizadas cuando se haga oficial la recesión.
Así las cosas, habrá que seguir teniendo a buen recaudo nuestros metales preciosos, pues siempre valdrán más que las meras promesas de austeridad gubernamental, y nos “vacunan” contra la enfermedad de una crisis que empeora cada día, y de la que Cristine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional, sentencia “ningún país será inmune”.
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viernes, 2 de diciembre de 2011
EL ORO Y LA PLATA, AL RESCATE DEL CIUDADANO
(Guillermo Barba) – En las últimas semanas se acumularon las malas noticias económicas en Europa, que se reflejaron en caídas de los índices bursátiles, hasta el reciente anuncio de una acción coordinada y conjunta entre la Reserva Federal, el Banco Central Europeo (BCE) y los bancos centrales de Inglaterra, Japón, Canadá y Suiza. Estos, actuarán para proveer de liquidez en dólares al mercado a través de una vieja y socorrida herramienta: las líneas crediticias de intercambio de divisas (swap).
En un mundo de cabeza, esta noticia fue tomada momentáneamente como buena, pese a que no resuelve de fondo ni uno solo de los problemas estructurales de la zona Euro, como los déficits y endeudamientos excesivos de los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España).
Cabe recordar que ni la reciente crisis política en Grecia, ni la escalada de tipos de interés de los bonos italianos o la fallida colocación de deuda alemana de hace unos días, fueron motivo suficiente para una operación de esta envergadura.
Lo que sí parece haberlo sido, fue la reciente degradación por parte de la calificadora Standard and Poor’s, de los principales bancos de Estados Unidos, la misma que encarecerá su financiamiento. Así pues, la Reserva Federal habría actuado más pensando en los intereses de sus bancos que en los de Europa. Las casualidades, no existen.
Más allá de eso, lo cierto es que como ha quedado demostrado por el análisis técnico, existe una correlación entre la inyección de liquidez (creación de dinero) y el alza de precios de los activos. Así pues, el oro subió a máximos de dos semanas con el anuncio de los bancos centrales.
Asimismo, todas estas evidencias dejan claro que cada día que pasa, la oposición a las flexibilizaciones cuantitativas (impresión monetaria) y expansiones artificiales de crédito será menor, pero también que, como lo dice el reconocido editor de ‘The Gloom, Boom and Doom Report’, el economista Marc Faber, “ya no tenemos mercados libres, tenemos mercados manipulados por gobiernos a través de las políticas monetarias y fiscales”.
La historia nos da amplias lecciones de cómo esas manipulaciones tienen desenlaces económicos fatales. Los clamores de “¡falta dinero!”, que provocan estas enérgicas reacciones de los bancos centrales, solo atienden a los síntomas y no a las causas de la crisis: crédito, deuda y consumo excesivos. A juzgar por las palabras del presidente francés Nicolás Sarkozy, Europa da un paso en el sentido correcto solo para dar tres pasos hacia atrás: “lo que se ha hecho por Grecia (respecto a la condonación parcial de su deuda) no se repetirá”.
Queda claro que la amarga medicina que implica el recorte de gastos y el desendeudamiento (que pasa forzosamente por grandes pérdidas para los tenedores de bonos soberanos), no es algo que estén dispuestos a tolerar más.
Por eso junto con la canciller alemana Ángela Merkel, parecen conformarse con cambios políticos en el Tratado de la Unión Europea que, no obstante, volverán a fracasar tarde o temprano pues ¿Cómo de dispuestos estarán los PIIGS a subordinarse a la autoridad de Alemania y Francia, y de ser así por cuánto tiempo? Solo el futuro traerá las respuestas.
Mientras tanto, el ciudadano común, en vez de permanecer impotente frente a las locuras de sus gobernantes, tiene en sus manos la posibilidad de proteger su legítimo interés y poder adquisitivo, con la seguridad que proporciona el dinero real de oro y plata en mano. Sin importar donde nos encontremos, el desenlace de esta crisis sistémica se hará sentir en cada rincón del planeta, por lo que más vale confiar en ese dinero honesto que, sobra decirlo, existirá por siempre, incluso cuando ya todos nos hayamos ido.
© Guillermo Barba/OroyFinanzas
Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com
En un mundo de cabeza, esta noticia fue tomada momentáneamente como buena, pese a que no resuelve de fondo ni uno solo de los problemas estructurales de la zona Euro, como los déficits y endeudamientos excesivos de los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España).
Cabe recordar que ni la reciente crisis política en Grecia, ni la escalada de tipos de interés de los bonos italianos o la fallida colocación de deuda alemana de hace unos días, fueron motivo suficiente para una operación de esta envergadura.
Lo que sí parece haberlo sido, fue la reciente degradación por parte de la calificadora Standard and Poor’s, de los principales bancos de Estados Unidos, la misma que encarecerá su financiamiento. Así pues, la Reserva Federal habría actuado más pensando en los intereses de sus bancos que en los de Europa. Las casualidades, no existen.
Más allá de eso, lo cierto es que como ha quedado demostrado por el análisis técnico, existe una correlación entre la inyección de liquidez (creación de dinero) y el alza de precios de los activos. Así pues, el oro subió a máximos de dos semanas con el anuncio de los bancos centrales.
Asimismo, todas estas evidencias dejan claro que cada día que pasa, la oposición a las flexibilizaciones cuantitativas (impresión monetaria) y expansiones artificiales de crédito será menor, pero también que, como lo dice el reconocido editor de ‘The Gloom, Boom and Doom Report’, el economista Marc Faber, “ya no tenemos mercados libres, tenemos mercados manipulados por gobiernos a través de las políticas monetarias y fiscales”.
La historia nos da amplias lecciones de cómo esas manipulaciones tienen desenlaces económicos fatales. Los clamores de “¡falta dinero!”, que provocan estas enérgicas reacciones de los bancos centrales, solo atienden a los síntomas y no a las causas de la crisis: crédito, deuda y consumo excesivos. A juzgar por las palabras del presidente francés Nicolás Sarkozy, Europa da un paso en el sentido correcto solo para dar tres pasos hacia atrás: “lo que se ha hecho por Grecia (respecto a la condonación parcial de su deuda) no se repetirá”.
Queda claro que la amarga medicina que implica el recorte de gastos y el desendeudamiento (que pasa forzosamente por grandes pérdidas para los tenedores de bonos soberanos), no es algo que estén dispuestos a tolerar más.
Por eso junto con la canciller alemana Ángela Merkel, parecen conformarse con cambios políticos en el Tratado de la Unión Europea que, no obstante, volverán a fracasar tarde o temprano pues ¿Cómo de dispuestos estarán los PIIGS a subordinarse a la autoridad de Alemania y Francia, y de ser así por cuánto tiempo? Solo el futuro traerá las respuestas.
Mientras tanto, el ciudadano común, en vez de permanecer impotente frente a las locuras de sus gobernantes, tiene en sus manos la posibilidad de proteger su legítimo interés y poder adquisitivo, con la seguridad que proporciona el dinero real de oro y plata en mano. Sin importar donde nos encontremos, el desenlace de esta crisis sistémica se hará sentir en cada rincón del planeta, por lo que más vale confiar en ese dinero honesto que, sobra decirlo, existirá por siempre, incluso cuando ya todos nos hayamos ido.
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viernes, 25 de noviembre de 2011
EL DESASTRE ECONÓMICO QUE SE AVECINA
México D.F., 25 Noviembre 2011 (Guillermo Barba/OroyFinanzas) – El primer contagio real de la crisis de deuda soberana en Europa se ha producido, y la víctima fue Alemania, que esta semana falló en la colocación de casi el 40 por ciento del total de su subasta de bonos a 10 años.
Ese porcentaje, el más alto para ese vencimiento desde 1995, refleja que el mercado ha empezado a ejercer presión sobre el gobierno para que emprenda acciones amplias y concretas que “respalden” al euro.

Este contratiempo alemán pone en perspectiva la gravedad de la situación en la eurozona, pues si su mayor y más solvente economía no es capaz de obtener los recursos que demanda, menos aún lo podrán hacer los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España) por su precaria situación de deuda y déficits excesivos.
Las alzas en los rendimientos de los bonos son el síntoma claro: para conseguir el dinero, tendrán que prometer mayores ganancias o cada día menos inversores estarán dispuestos a prestarles.
Para los deudores es un círculo vicioso que ya atrapó a los griegos, y tiene al borde del abismo a Italia con 1.9 billones de euros de endeudamiento (120 % del PIB), cuyas alarmas suenan ahora que sus bonos rebasan la marca del 7%, que complica el refinanciamiento de 300 mil millones de euros que tendrá que enfrentar antes de que concluya 2012.
Italia es pues el último dique por romperse antes de que la crisis adquiera proporciones insospechadas. Francia lo sabe de sobra, por lo que tiembla al pensar en los más de 416 mil millones de euros entre deuda pública y privada, que sus bancos le han prestado.
Una preocupación lo suficientemente grande como para que el gobierno de Sarkozy, diera algunos visos de inclinarse a recurrir al Banco Central Europeo (BCE) como prestamista de última instancia, con el propósito absurdo de “restaurar la confianza” imprimiendo dinero. La negativa alemana, no obstante, ha sido contundente.
La otra opción que se ha contemplado, la de la creación de los eurobonos que tanto ansían políticos y financieros de todo el mundo, es prácticamente imposible.
Poco se habla en los medios de lo señalado por el presidente de la Corte Constitucional Federal de Alemania, Andreas Vosskuhle (http://tgr.ph/rzNn2D ) en el sentido de que los políticos germanos no pueden ceder más poderes centrales a la Unión Europea, para lo que requerirían antes de una “nueva constitución” y un referéndum. Esta idea además implicaría tener que librar la oposición popular, la del Bundestag y una retractación de Merkel; impensables.
Dado que ambas puertas parecen cerradas, podemos prever que la ingenua dupla franco-alemana pretenderá remediar un problema económico con meros cambios políticos al Tratado de la Unión Europea.
Los sacrificados serían los PIIGS, a los que intentarán presionar con feroces condicionamientos análogos a los impuestos a Grecia: o se comprometen por escrito incluso a recibir sanciones, o no habrá “rescate”.
La candidez reside en el hecho de creer que esta vez será diferente, y que todos cumplirán ¿Habrán olvidado Merkel y Sarkozy que nada de esto estaría ocurriendo, si los compromisos del Tratado original se hubieran cumplido desde el principio? Las promesas, se las llevará el viento, y la Unión Monetaria no sobrevivirá íntegra; un desastre.
En este mar turbulento, los viejos paradigmas se toman un respiro, como el del dólar- refugio. Con el tema de Europa y una inminente recesión global, la volatilidad en los mercados bursátiles y de materias primas provoca que la divisa estadounidense se revalúe.
Lo contradictorio del caso es que el famoso Súper Comité bipartidista encargado de negociar un recorte de 1.2 billones de dólares del déficit estadounidense, ha anunciado su rotundo fracaso. Eso significa que por lo menos hasta 2013, no habrá acuerdo sobre cómo empezar a recomponer las maltrechas finanzas de EEUU, lo que reafirma que es solo cuestión de tiempo para que le llegue su turno en la tragedia de las deudas soberanas.
En este caótico ambiente, es posible que los precios de los metales preciosos también sufran, pero en todo caso serán sanas correcciones en un mercado alcista que dista de haber llegado a su fin. Es por eso que el oro y la plata físicos, en las manos de sus depositarios, seguirán siendo en definitiva la armadura y espada perfectas contra las promesas incumplidas de Europa, y la incesante creación masiva de dinero de Estados Unidos; que de eso, no quepa la menor duda.
© Guillermo Barba/OroyFinanzas
Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com
Ese porcentaje, el más alto para ese vencimiento desde 1995, refleja que el mercado ha empezado a ejercer presión sobre el gobierno para que emprenda acciones amplias y concretas que “respalden” al euro.
Este contratiempo alemán pone en perspectiva la gravedad de la situación en la eurozona, pues si su mayor y más solvente economía no es capaz de obtener los recursos que demanda, menos aún lo podrán hacer los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España) por su precaria situación de deuda y déficits excesivos.
Las alzas en los rendimientos de los bonos son el síntoma claro: para conseguir el dinero, tendrán que prometer mayores ganancias o cada día menos inversores estarán dispuestos a prestarles.
Para los deudores es un círculo vicioso que ya atrapó a los griegos, y tiene al borde del abismo a Italia con 1.9 billones de euros de endeudamiento (120 % del PIB), cuyas alarmas suenan ahora que sus bonos rebasan la marca del 7%, que complica el refinanciamiento de 300 mil millones de euros que tendrá que enfrentar antes de que concluya 2012.
Italia es pues el último dique por romperse antes de que la crisis adquiera proporciones insospechadas. Francia lo sabe de sobra, por lo que tiembla al pensar en los más de 416 mil millones de euros entre deuda pública y privada, que sus bancos le han prestado.
Una preocupación lo suficientemente grande como para que el gobierno de Sarkozy, diera algunos visos de inclinarse a recurrir al Banco Central Europeo (BCE) como prestamista de última instancia, con el propósito absurdo de “restaurar la confianza” imprimiendo dinero. La negativa alemana, no obstante, ha sido contundente.
La otra opción que se ha contemplado, la de la creación de los eurobonos que tanto ansían políticos y financieros de todo el mundo, es prácticamente imposible.
Poco se habla en los medios de lo señalado por el presidente de la Corte Constitucional Federal de Alemania, Andreas Vosskuhle (http://tgr.ph/rzNn2D ) en el sentido de que los políticos germanos no pueden ceder más poderes centrales a la Unión Europea, para lo que requerirían antes de una “nueva constitución” y un referéndum. Esta idea además implicaría tener que librar la oposición popular, la del Bundestag y una retractación de Merkel; impensables.
Dado que ambas puertas parecen cerradas, podemos prever que la ingenua dupla franco-alemana pretenderá remediar un problema económico con meros cambios políticos al Tratado de la Unión Europea.
Los sacrificados serían los PIIGS, a los que intentarán presionar con feroces condicionamientos análogos a los impuestos a Grecia: o se comprometen por escrito incluso a recibir sanciones, o no habrá “rescate”.
La candidez reside en el hecho de creer que esta vez será diferente, y que todos cumplirán ¿Habrán olvidado Merkel y Sarkozy que nada de esto estaría ocurriendo, si los compromisos del Tratado original se hubieran cumplido desde el principio? Las promesas, se las llevará el viento, y la Unión Monetaria no sobrevivirá íntegra; un desastre.
En este mar turbulento, los viejos paradigmas se toman un respiro, como el del dólar- refugio. Con el tema de Europa y una inminente recesión global, la volatilidad en los mercados bursátiles y de materias primas provoca que la divisa estadounidense se revalúe.
Lo contradictorio del caso es que el famoso Súper Comité bipartidista encargado de negociar un recorte de 1.2 billones de dólares del déficit estadounidense, ha anunciado su rotundo fracaso. Eso significa que por lo menos hasta 2013, no habrá acuerdo sobre cómo empezar a recomponer las maltrechas finanzas de EEUU, lo que reafirma que es solo cuestión de tiempo para que le llegue su turno en la tragedia de las deudas soberanas.
En este caótico ambiente, es posible que los precios de los metales preciosos también sufran, pero en todo caso serán sanas correcciones en un mercado alcista que dista de haber llegado a su fin. Es por eso que el oro y la plata físicos, en las manos de sus depositarios, seguirán siendo en definitiva la armadura y espada perfectas contra las promesas incumplidas de Europa, y la incesante creación masiva de dinero de Estados Unidos; que de eso, no quepa la menor duda.
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viernes, 18 de noviembre de 2011
LA PLATA, UNA LUZ QUE RESPLANDECE EN LAS TINIEBLAS
México D.F., 18 Noviembre 2011 (Guillermo Barba/OroyFinanzas) – Siempre será mala idea recibir consejos en materia financiera de alguien que esté en peor situación que uno mismo.
Por ello, debido a la complicada situación económica que atraviesan la mayoría de los gobiernos de Occidente, solo puede haber malos presagios para quien se deje guiar por sus medidas, como las de querer recuperar la economía promoviendo el consumo en lugar del ahorro.
En México, por ejemplo, el banco central se ha opuesto a la monetización de la onza de plata Libertad que protegería el poder adquisitivo popular, pero desde el gobierno se organizan y promueven campañas de consumo al igual que sucede en muchos otros países.
Podemos situar con claridad el punto de partida de las ‘crisis recurrentes’ en el año 1971, cuando se desligó definitivamente al dólar del oro.
Los “pecados originales” que condujeron a esa tragedia, fueron el consumo, la deuda y el crédito excesivo; su fruto: el dinero fíat (sin respaldo).
Hoy ese “dinero” se ha convertido en una especie de “dios” cuya religión es el dispendio. Por lo tanto, sus predicadores no conducen a los fieles al paraíso de la prosperidad, sino a la más absoluta de las ruinas.
Pese a ello, en Estados Unidos siguen “cavando” y esta semana acaban de pasar por primera vez los 15 billones de dólares de endeudamiento, un aumento de 41% solo durante la administración Obama.
Por su parte, en la zona euro siguen perdiendo el tiempo en discusiones sobre cómo rescatar a los PIIGS. Solo falta que ante la fuerza de las circunstancias, funcionarios públicos y financieros comiencen a exigir impresiones frescas de dinero.
Incluso en estos momentos corre el rumor de que el Banco Central Europeo (BCE), le prestaría al Fondo Monetario Internacional para que éste a su vez pueda “rescatar” a Italia y eventualmente a España. Las artimañas político/monetarias, no conocen límites.
De confirmarse cualquier movimiento en esa dirección, será una forma de burlar la prohibición legal al BCE de financiar el gasto gubernamental de sus estados miembros.
Esta restricción nació debido al reconocimiento de las desastrosas consecuencias que eso traería. No obstante, una vez pasado ese punto, el frenesí desatado por la creación masiva de dinero de papel será imparable, al igual que el anhelo de los ciudadanos por protegerse de ella con dinero real como el oro y la plata.
A propósito, ayer el precio de ambos sufrió un fuerte retroceso (-3.1 y -8.5% respectivamente en sus puntos más bajos) que, los más astutos, deberían aprovechar para acumular más físico.
Correcciones como estas, no durarán mucho. Menos aún si el BCE ‘mete la mano’ para disfrazar la gravedad de la situación en el mercado de bonos españoles e italianos.
Debe entenderse que los tipos de interés al alza que aterrorizan a todos los sectores, no son la causa de la enfermedad sino únicamente el síntoma, algo que no parece importarles.
No es de extrañar que impere el pesimismo en el ambiente. La directora del FMI, Christine Lagarde, hace unos días hizo referencia a los riesgos de una ‘década perdida’. La verdad es que tiene razón, en parte, pero desde luego no habló de la otra cara de la moneda.
En medio de las tinieblas, resplandece una luz
Eric Sprott experimentado inversor y gestor de Sprott Asset Management, ha señalado que esta será “la década de la plata”.
Los primeros 10 años de este siglo los ha protagonizado el oro, pero cederá ese lugar a su compañera la plata.
Las cifras del mercado de metales preciosos físicos revelan un hecho interesante que Sprott destaca: hay casi tantos dólares comprando plata como oro, algo que no puede prolongarse demasiado sin inclinar la balanza a favor de la primera, pues que existe menos plata de inversión disponible que oro.
Está claro entonces que, como suele suceder, aunque vivamos en el mismo planeta la suerte no les sonreirá a todos por igual. En esa última batalla, que cada uno elija a tiempo su propio bando.
© Guillermo Barba/OroyFinanzas
Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com
Por ello, debido a la complicada situación económica que atraviesan la mayoría de los gobiernos de Occidente, solo puede haber malos presagios para quien se deje guiar por sus medidas, como las de querer recuperar la economía promoviendo el consumo en lugar del ahorro.
En México, por ejemplo, el banco central se ha opuesto a la monetización de la onza de plata Libertad que protegería el poder adquisitivo popular, pero desde el gobierno se organizan y promueven campañas de consumo al igual que sucede en muchos otros países.
Podemos situar con claridad el punto de partida de las ‘crisis recurrentes’ en el año 1971, cuando se desligó definitivamente al dólar del oro.
Los “pecados originales” que condujeron a esa tragedia, fueron el consumo, la deuda y el crédito excesivo; su fruto: el dinero fíat (sin respaldo).
Hoy ese “dinero” se ha convertido en una especie de “dios” cuya religión es el dispendio. Por lo tanto, sus predicadores no conducen a los fieles al paraíso de la prosperidad, sino a la más absoluta de las ruinas.
Pese a ello, en Estados Unidos siguen “cavando” y esta semana acaban de pasar por primera vez los 15 billones de dólares de endeudamiento, un aumento de 41% solo durante la administración Obama.
Por su parte, en la zona euro siguen perdiendo el tiempo en discusiones sobre cómo rescatar a los PIIGS. Solo falta que ante la fuerza de las circunstancias, funcionarios públicos y financieros comiencen a exigir impresiones frescas de dinero.
Incluso en estos momentos corre el rumor de que el Banco Central Europeo (BCE), le prestaría al Fondo Monetario Internacional para que éste a su vez pueda “rescatar” a Italia y eventualmente a España. Las artimañas político/monetarias, no conocen límites.
De confirmarse cualquier movimiento en esa dirección, será una forma de burlar la prohibición legal al BCE de financiar el gasto gubernamental de sus estados miembros.
Esta restricción nació debido al reconocimiento de las desastrosas consecuencias que eso traería. No obstante, una vez pasado ese punto, el frenesí desatado por la creación masiva de dinero de papel será imparable, al igual que el anhelo de los ciudadanos por protegerse de ella con dinero real como el oro y la plata.
A propósito, ayer el precio de ambos sufrió un fuerte retroceso (-3.1 y -8.5% respectivamente en sus puntos más bajos) que, los más astutos, deberían aprovechar para acumular más físico.
Correcciones como estas, no durarán mucho. Menos aún si el BCE ‘mete la mano’ para disfrazar la gravedad de la situación en el mercado de bonos españoles e italianos.
Debe entenderse que los tipos de interés al alza que aterrorizan a todos los sectores, no son la causa de la enfermedad sino únicamente el síntoma, algo que no parece importarles.
No es de extrañar que impere el pesimismo en el ambiente. La directora del FMI, Christine Lagarde, hace unos días hizo referencia a los riesgos de una ‘década perdida’. La verdad es que tiene razón, en parte, pero desde luego no habló de la otra cara de la moneda.
En medio de las tinieblas, resplandece una luz
Eric Sprott experimentado inversor y gestor de Sprott Asset Management, ha señalado que esta será “la década de la plata”.
Los primeros 10 años de este siglo los ha protagonizado el oro, pero cederá ese lugar a su compañera la plata.
Las cifras del mercado de metales preciosos físicos revelan un hecho interesante que Sprott destaca: hay casi tantos dólares comprando plata como oro, algo que no puede prolongarse demasiado sin inclinar la balanza a favor de la primera, pues que existe menos plata de inversión disponible que oro.
Está claro entonces que, como suele suceder, aunque vivamos en el mismo planeta la suerte no les sonreirá a todos por igual. En esa última batalla, que cada uno elija a tiempo su propio bando.
© Guillermo Barba/OroyFinanzas
Twitter: @memobarba
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viernes, 11 de noviembre de 2011
LA FALTA DE TRANSPARENCIA EN EL MERCADO DEL ORO
México D.F., 11 Noviembre 2011 (Guillermo Barba/OroyFinanzas) – Otra ficha del dominó está cayendo: Italia. Sin embargo, nadie debe sorprenderse por ello o por la volatilidad de los índices bursátiles, ni por los rendimientos récord observados los últimos días en los bonos soberanos del país transalpino.
La crisis de los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España) y sus efectos, fue anticipada por una minoría de analistas que, por sentido común, sabían de antemano que la hora de la verdad y de pagar las cuentas siempre llega. El tiempo se ha cumplido.
Al otro lado del Atlántico asimismo se avecina un cataclismo financiero, tan previsible como el de los PIIGS. Al endeudamiento estadounidense y a su moneda, también les llegará su hora.
¿Dónde están las reservas de oro?
En medio del nerviosismo general, una pregunta comienza a rondar por diversas latitudes. Se trata de una pregunta que se haría cualquiera al encontrarse en un barco que zozobra: ¿dónde están los salvavidas? ¿Están donde deberían y hay suficientes? El silencio o las evasivas del capitán, desatarían el caos.
De la misma manera los zozobrantes barcos financieros tanto en Europa como en EEUU, disparan las alertas de aquellos que cuestionamos con insistencia: ¿dónde están las reservas de oro?
La cerrazón de la mayoría de las autoridades a contestar, desata toda clase de sospechas y pone de relieve la falta de transparencia hacia los ciudadanos a los que deben servir.
La poca difusión que se le da a esta falta de transparencia ha evitado el pánico, pero no la intención de los más avezados por comprar oro y plata físicos.
Falta de Transparencia en el mercado del oro
Gracias al trabajo de periodistas independientes como Lars Schall, sabemos de la negativa del Bundesbank (banco central de Alemania) de revelar dónde se encuentra el oro que tienen en reservas.
Esta semana en el Financial Times Deutschland, (la edición alemana del Financial Times) se retomó el tema y citaron las palabras de Hans-Helmut Kotz (miembro del consejo ejecutivo del Bundesbank), quien en 2004 dio la única pista oficial que se tiene hasta la fecha, cuando afirmó que la mayoría de las reservas de oro alemanas se encontraban depositadas en Nueva York, Londres y París.
En Estados Unidos la causa de la “transparencia” esta encabezada por el congresista Ron Paul, quien una y otra vez ha demandado sin éxito auditar la existencia de las 8,133 toneladas de oro, que afirman tener los Estados Unidos.
Recientemente este columnista solicitó al Banco de México la información de donde se localizaban físicamente los 3.4 millones de onzas de reservas del metal que posee la institución monetaria y la contestación fue: “No se otorgará el acceso a la información solicitada, toda vez que está clasificada como reservada” (aquí el artículo completo http://bit.ly/viGYYb).
Tampoco supieron contestar cuántos lingotes componían su más reciente adquisición de 93 toneladas, quedó claro que ni siquiera habían comprado oro físico, sino una simple promesa de entrega con la London Bullion Market Association. No es fortuito que el caso haya tenido mayor resonancia en el extranjero, que en México.
Asimismo el secretario del Tesoro holandés respondía a un cuestionario elaborado por un político socialista, y señaló que las reservas de oro del Banco Central de Holanda se encontraban en Nueva York, Ottawa, Londres y Ámsterdam, pero sin dar detalles sobre cuánto había en cada sitio, o por qué motivo lo mantenían ahí, ni si las existencias habían sido auditadas.
El oro un valor estratégico ¿expuesto a la confiscación?
Lo que es un hecho, es que esa “reliquia” llamada oro que se guarda “por tradición” (en palabras de Bernanke), es un activo con valor estratégico. La evidencia más contundente la ha dado Alemania al negarse con firmeza a utilizar sus reservas del metal para expandir el ‘Fondo Europeo de Estabilidad Financiera’.
El mensaje fue claro: “con mi oro, no se metan”. El discurso de Angela Merkel sobre una eventual modificación del Tratado de la Unión Europea, refuerza el argumento de que se puede negociar con el euro, pero con el oro, jamás.
Falta por ver si todos los países que poseen el metal tienen alguna intención en repatriarlo. El riesgo de mantenerlo fuera de las fronteras es demasiado alto, pues se vislumbra una ineludible reforma del sistema monetario que incluya de alguna manera al oro, como contrapeso a los desenfrenados excesos de gobiernos y bancos centrales. Al estar en manos ajenas, esas reservas se exponen entre otros peligros a una confiscación.
El retorno al empleo y a la prosperidad global, tendrán que pasar por que el oro y la plata retomen el rol que les corresponde como el dinero por excelencia, lugar del que nunca debieron ser depuestos.
© Guillermo Barba/OroyFinanzas
Twitter: @memobarba
memob@hotmail.com
La crisis de los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España) y sus efectos, fue anticipada por una minoría de analistas que, por sentido común, sabían de antemano que la hora de la verdad y de pagar las cuentas siempre llega. El tiempo se ha cumplido.
Al otro lado del Atlántico asimismo se avecina un cataclismo financiero, tan previsible como el de los PIIGS. Al endeudamiento estadounidense y a su moneda, también les llegará su hora.
¿Dónde están las reservas de oro?
En medio del nerviosismo general, una pregunta comienza a rondar por diversas latitudes. Se trata de una pregunta que se haría cualquiera al encontrarse en un barco que zozobra: ¿dónde están los salvavidas? ¿Están donde deberían y hay suficientes? El silencio o las evasivas del capitán, desatarían el caos.
De la misma manera los zozobrantes barcos financieros tanto en Europa como en EEUU, disparan las alertas de aquellos que cuestionamos con insistencia: ¿dónde están las reservas de oro?
La cerrazón de la mayoría de las autoridades a contestar, desata toda clase de sospechas y pone de relieve la falta de transparencia hacia los ciudadanos a los que deben servir.
La poca difusión que se le da a esta falta de transparencia ha evitado el pánico, pero no la intención de los más avezados por comprar oro y plata físicos.
Falta de Transparencia en el mercado del oro
Gracias al trabajo de periodistas independientes como Lars Schall, sabemos de la negativa del Bundesbank (banco central de Alemania) de revelar dónde se encuentra el oro que tienen en reservas.
Esta semana en el Financial Times Deutschland, (la edición alemana del Financial Times) se retomó el tema y citaron las palabras de Hans-Helmut Kotz (miembro del consejo ejecutivo del Bundesbank), quien en 2004 dio la única pista oficial que se tiene hasta la fecha, cuando afirmó que la mayoría de las reservas de oro alemanas se encontraban depositadas en Nueva York, Londres y París.
En Estados Unidos la causa de la “transparencia” esta encabezada por el congresista Ron Paul, quien una y otra vez ha demandado sin éxito auditar la existencia de las 8,133 toneladas de oro, que afirman tener los Estados Unidos.
Recientemente este columnista solicitó al Banco de México la información de donde se localizaban físicamente los 3.4 millones de onzas de reservas del metal que posee la institución monetaria y la contestación fue: “No se otorgará el acceso a la información solicitada, toda vez que está clasificada como reservada” (aquí el artículo completo http://bit.ly/viGYYb).
Tampoco supieron contestar cuántos lingotes componían su más reciente adquisición de 93 toneladas, quedó claro que ni siquiera habían comprado oro físico, sino una simple promesa de entrega con la London Bullion Market Association. No es fortuito que el caso haya tenido mayor resonancia en el extranjero, que en México.
Asimismo el secretario del Tesoro holandés respondía a un cuestionario elaborado por un político socialista, y señaló que las reservas de oro del Banco Central de Holanda se encontraban en Nueva York, Ottawa, Londres y Ámsterdam, pero sin dar detalles sobre cuánto había en cada sitio, o por qué motivo lo mantenían ahí, ni si las existencias habían sido auditadas.
El oro un valor estratégico ¿expuesto a la confiscación?
Lo que es un hecho, es que esa “reliquia” llamada oro que se guarda “por tradición” (en palabras de Bernanke), es un activo con valor estratégico. La evidencia más contundente la ha dado Alemania al negarse con firmeza a utilizar sus reservas del metal para expandir el ‘Fondo Europeo de Estabilidad Financiera’.
El mensaje fue claro: “con mi oro, no se metan”. El discurso de Angela Merkel sobre una eventual modificación del Tratado de la Unión Europea, refuerza el argumento de que se puede negociar con el euro, pero con el oro, jamás.
Falta por ver si todos los países que poseen el metal tienen alguna intención en repatriarlo. El riesgo de mantenerlo fuera de las fronteras es demasiado alto, pues se vislumbra una ineludible reforma del sistema monetario que incluya de alguna manera al oro, como contrapeso a los desenfrenados excesos de gobiernos y bancos centrales. Al estar en manos ajenas, esas reservas se exponen entre otros peligros a una confiscación.
El retorno al empleo y a la prosperidad global, tendrán que pasar por que el oro y la plata retomen el rol que les corresponde como el dinero por excelencia, lugar del que nunca debieron ser depuestos.
© Guillermo Barba/OroyFinanzas
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