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martes, 17 de julio de 2012

¿Y POR QUÉ SE DESPLOMAN EL ORO Y LA PLATA?

Todos los mercados que existen se mueven en un constante péndulo que, una veces, los tiene con los precios de sus productos deprimidos, y otras, absurdamente altos. Así es, ha sido y seguirá siendo la forma en que estos se comportan. Ese vaivén también se replica a escala mayor, en el que con claridad se observa que, cuando toca el turno protagónico a los activos financieros o intangibles, los “duros” o materias primas son relegados, y viceversa.

La búsqueda de la mayor ganancia, sin lugar a dudas, es la que mueve las voluntades de los inversionistas que colocan sus capitales donde apuestan que la obtendrán. Bien sabido es que dos emociones son las únicas responsables de esa toma de decisiones: la ambición, y el miedo.

En este sentido, esas mismas sensaciones son las que, en el corto plazo, son capaces de mover en sentido contrario las cotizaciones de cualquier mercancía o valor, pese a encontrarse dentro de un mercado alcista o bajista mayor. En otras palabras, algo que está destinado a seguir para arriba o para abajo, a lo largo de su camino tendrá oscilaciones que la harán por momentos (que pueden ser meses o años), ir hacia el otro lado. Las circunstancias económico-financieras, desde luego, serán las detonantes.

Esos movimientos o “correcciones” que citamos, depuran el mercado y consolidan la tendencia que más tarde será retomada hasta culminar en frenesí. Eso es justo lo que ha estado ocurriendo, a propósito, con la dupla de metales preciosos, el oro y la plata, que acumulan meses a la baja mientras su mercado alcista mayor (bull market), permanece intacto.

La corrección del primero comenzó en septiembre pasado, cuando alcanzó un nuevo máximo histórico por encima de los mil 900 dólares por onza troy. La segunda hizo lo propio desde finales de abril de 2011, después de haber tocado casi los 50 dólares/Oz.

Ese camino temporal hacia abajo los ha llevado hoy a niveles alrededor de 1580 y 27 dólares, respectivamente. En ambos casos, es muy importante tener presente que las correcciones fueron precedidas por “mini euforias”, que antes los llevaron a subir muy rápido en poco tiempo. El péndulo, por supuesto, debía regresar.

En su momento advertimos con anticipación que las correcciones en oro y plata eran inminentes (http://bit.ly/Q4Btqa y http://bit.ly/nKbUZ1), pero pocos escucharon. La ambición y el miedo, cuando se acercan al clímax, estorban la razón y ciegan a los inversores. Esa misma opacidad es la que ahora les estorba para ver que, aunque las bajas podrían ser aún mayores en este punto –sobre todo en el oro, la pareja de metales preciosos se aproxima de forma acelerada a tocar fondo.

En este caso, las críticas circunstancias en Europa y las evidentes e innegables señales de una recesión global en puerta, como los recientes malos datos observados en Estados Unidos y China, por ejemplo, siguen impulsando el “factor refugio” que orilla a grandes inversionistas a liquidar (vender) posiciones en activos considerados de mayor riesgo, como las materias primas, para irse a los más “seguros”.

Por paradójico que pudiera parecer, a causa la endeble situación fiscal de los estadounidenses, en esa categoría se encuentran por un lado sus bonos del Tesoro, que conforme siguen inflando su burbuja comprimen todavía más sus rendimientos; y por otro, el dólar.

De ahí que los desplomes que nos ocupan, que además se ven magnificados por las grandes ventas de oro y plata papel, sean la otra cara de ese juego de vasos comunicantes de capitales.

No obstante, lo que no podemos perder de vista es que la Reserva Federal americana, capitaneada por Ben Bernanke, tarde o temprano volverá a actuar para dar respiración artificial a su enferma economía. El formato será el conocido: nuevas rondas de flexibilización cuantitativa (impresión monetaria) con métodos ya conocidos u otros menos “convencionales”, que aseguran que los metales preciosos y en general los activos tangibles, retomarán con diligencia y firmeza, su camino al cielo.

jueves, 5 de julio de 2012

MANIPULACIÓN DE LAS TASAS DE INTERÉS: EL ERROR FATAL

Ayer en lo que pareció una acción deliberadamente concertada, tres de los más importantes bancos centrales del mundo lanzaron medidas que pretenden, se supone, coadyuvar a la recuperación económica. El Banco Popular de China recortó su principal tasa de interés por segunda ocasión en un mes, mientras que el Banco Central Europeo hizo lo propio bajándola a un récord histórico de 0.75 por ciento, y su tasa de depósitos a cero. Por su parte, el Banco de Inglaterra incrementó los alcances de su programa de compra de bonos (impresión monetaria) en 50 mil millones de libras (78,000 mdd) para llegar hasta 375 mil millones.

Estos estímulos cumplieron con lo que el consenso de los economistas esperaba para esta semana, sin embargo, lo que suponían sería recibido con agrado por los mercados, no dio los resultados deseados.

No al menos a juzgar por los índices bursátiles que, en toda Europa y América, terminaron mayoritariamente en números rojos. Tampoco por los rendimientos de los bonos soberanos italianos y españoles a 10 años, que se dispararon respectivamente 3.66 y 5.71%.

El oro y la plata también cayeron, cuando las alzas de los días previos habían sido argumento para que los especialistas, especularan sobre la inminente reducción de tasas e impresión de billetes que, debemos decirlo, continuará beneficiando a largo plazo al mercado alcista mayor en que se encuentra la dupla de metales preciosos.

El gran ganador como suele ocurrir en estos casos, fue el dólar estadounidense que vio surgir su índice (DXY) en 1.24%, mientras los rendimientos de los bonos del Tesoro se siguieron comprimiendo.

Lo revelador de estos movimientos coordinados, no es solo que tengan reacciones adversas, sino que constituyen evidencia clara, para el que lo quiere ver, de que los tomadores de decisiones no tienen la mínima idea sobre lo que deben hacer para “estimular” el crecimiento económico. La única receta que conocen –reducir tasas y expandir sus hojas de balance, no solo es vieja sino que además ha demostrado su rotundo fracaso.

De ahí que el mercado las rechace por una razón fundamental: no resuelven el problema de fondo de países que, en lugar de perder el tiempo con rescates inútiles, deberían componer sus finanzas reduciendo drásticamente sus gastos, sí, pero sobre todo enfrentando la dura realidad de que no podrán pagar sus obligaciones. Jugar por más años a que se puede apostar con más dinero barato y derrochándolo, sin que al final los acreedores asuman pérdidas colosales, es un callejón sin salida. El quebrado, debe quebrar de una vez y no prolongar su agonía.

No olvidemos que todas estas medidas ya fueron probadas desde el inicio de la recesión global en 2008, y en el mejor de los casos, provocaron un rebote de una economía de “gato muerto”. Los esfuerzos fueron liderados desde entonces por la Reserva Federal de Estados Unidos que, podemos asegurarlo, volverá a actuar con flexibilizaciones cuantitativas ad infinitum. La situación fiscal de aquella nación es tan adversa, que cuando estalle esa bomba de tiempo hará que la crisis europea parezca un juego de niños.

¿Por qué entonces si en el fondo saben que no funcionará, repiten sin cesar las mismas decisiones? Muy sencillo. El temor supremo de los bancos centrales es la deflación (contracción del crédito) que, por desgracia, no tiene cura. El remedio para la deflación es la deflación misma, que será la consecuencia inevitable de la mayor borrachera inflacionaria (de expansión crediticia) que haya existido en la historia humana. El péndulo, siempre, tiene que regresar al lado opuesto.

Querer presionar a los entes financieros a que presten y a los individuos y empresas a que se endeuden, es un absurdo. Más deuda no solucionará un problema de sobreendeudamiento. En cambio, la manipulación de tasas a niveles ínfimos, como es el caso, solo alentará la especulación (burbuja) en el mercado de bonos considerados “libres de riesgo” (como los treasuries), que redundará en el empeoramiento de la deflación que se quería evitar (http://bit.ly/zfrhYR). De ahí que la reducción artificial de tipos de interés, que en un mercado libre serían muy distintos, quedará marcada, como un error fatal.

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jueves, 28 de junio de 2012

100% RIESGO: CUANDO EL ORO, ES UN PELIGRO


El oro es una mercancía, que el hombre en el devenir de su actividad económica, ha elegido espontáneamente por sus propiedades y características, como el dinero por excelencia. Al ser una materia prima-dinero, que como tal no puede ser creada de la nada ni a voluntad de su tenedor, es requisito indispensable que para asegurar su existencia, se le tenga a la mano o en un lugar que lo proteja de las ajenas.


Un bien tan valioso, desde luego, requiere medidas de seguridad que lo resguarden de eventuales robos que serían desastrosos. Así pues, el oro en su forma física constituye propiedad privada para quien lo tiene, un activo sin riesgo de contraparte.
Esta obviedad no siempre entendida por los modernos inversores, tan acostumbrados a la sofisticación y la subjetividad, resulta fundamental para comprender los riesgos a los que se está expuesto cuando lo que se tiene, en lugar de oro, es cualquier instrumento que constituya una mera representación de él.
En este entendido, no podemos soslayar que el 12 de junio pasado, se dio a conocer una importante declaración conjunta entre tres reguladores bancarios estadounidenses –la  Reserva Federal (Fed), la Federal Deposit Insurance Corporation (FDIC, organismo federal que garantiza los depósitos bancarios) y la Office of the Comptroller of the Currency, en la que informaron de su propuesta de cambios a las reglas de capitalización actuales. Estos ajustes, de implementarse, entrarían en vigor a partir del 1 de enero de 2013.
Entre las reglas a reformar está una fundamental: que el oro sea clasificado como “activo de riesgo cero”, a nivel del efectivo y los bonos del Tesoro, por ejemplo. Aquí el comunicado íntegro http://1.usa.gov/LCEfQM del que se recomienda revisar sus anexos. La ponderación actual de riesgo para el oro es de 50 por ciento.
El punto medular en el planteamiento de estas agencias es que la clasificación de riesgo cero, aplicaría solo a “lingotes de oro mantenidos en bóvedas propias de la organización bancaria, o bien en bóvedas de otra institución de depósito en forma asignada…” O sea, siempre que se tenga derecho sobre barras específicas y localizadas, no oro papel.
Cabe destacar que ese mismo texto aparece en la propia legislación que se puede consultar en el portal de la FDIC, en específico el punto III. C.1 de este apéndice de la Bank Holding Company Act http://1.usa.gov/LPWb7j, que en su pie de página número 36 aclara: “Todas las demás posesiones de lingotes están asignadas a la categoría de riesgo 100 por ciento”. En otras palabras, una aparente contradicción nos choca de frente: ¿cómo es que puede serlo si se trata de un activo sin riesgo de contraparte?
La respuesta es sencilla. La tenencia de oro solo en el papel, y no sobre barras con número de serie conocido en bóvedas determinadas, estará siempre expuesta a un impago a causa del sistema de reserva fraccionario con que operan los llamados Bullion Banks (bancos especializados en metales preciosos). Un oro 100 por ciento en riesgo, más que una protección, según vemos.
De ahí que la regla número uno de inversión en oro y plata, sea que el que tiene la posesión material del metal, es en realidad su dueño; los demás, tienen solo una promesa de entrega. Por eso, se equivocan los inversionistas de todos tamaños, desde los pequeños hasta bancos centrales (como el propio Banco de México), que desdeñan la importancia de la ubicación física de sus reservas áureas.
En medio de la gran crisis global que nos ha tocado vivir, y mientras atravesamos una etapa correctiva en la dupla de metales preciosos, queda claro que su mercado alcista dista mucho de terminar, pues sus fundamentos además de sólidos, se seguirán multiplicando de concretarse estas propuestas. ¿Quién quiere correr riesgos innecesarios con la endeble situación financiera de Europa, y la inevitable crisis fiscal de Estados Unidos? La respuesta no es difícil de encontrar, como tampoco el refugio al que tarde o temprano, todo mundo habrá de correr.

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miércoles, 20 de junio de 2012

OPERACIÓN TWIST: A LAS PUERTAS DE LA DEPRESIÓN

21 de junio de 2012 (Guillermo Barba) Ayer la Reserva Federal de Estados Unidos, volvió a dejar con las ganas de estímulo monetario adicional a todos los que, más por deseo que por razones fundadas, veían como inminente una tercera ronda de “Flexibilización Cuantitativa” (QE3). En este espacio anticipamos hace unos días que las probabilidades de que su presidente, Ben Bernanke, anunciara esta medida, no eran todavía muy altas (http://bit.ly/KyTlsa).

En cambio, el anuncio que hizo de la extensión de la llamada Operación Twist, que consiste en reemplazar parte de su tenencia de bonos de corto plazo por deuda con vencimientos más lejanos, puede entenderse como una versión QE 2.2, pues mantiene su hoja de balance a la vez que busca seguir presionando, es decir, manipulando, a la baja las tasas de interés. El objetivo, como siempre, es reducir los costos de endeudamiento y así impulsar el crecimiento económico: un fracaso garantizado, pues la medicina para un enfermo de sobreendeudamiento, no puede ser más deuda.

Este aspecto de sentido común, parece no ser comprendido tampoco del otro lado del mundo, por la mayoría de países europeos en problemas que lucen muy indignados con la negativa alemana, expresada en la canciller Merkel, de ceder a cualquier mecanismo que implique la asunción directa o indirecta de deudas que no son suyas. De ahí que la idea de los eurobonos, y ahora la de las euroletras de corto plazo, hayan nacido muertas muy a pesar de sus promotores principales: el italiano Monti y el francés Hollande.

Dado que toda presión siempre produce resultados, tanto negativos como positivos, es previsible que Alemania termine cediendo, en parte, a las exigencias de sus contrapartes. Sin embargo, la ingenuidad de Hollande y compañía, raya en la estupidez si de verdad creen que la “ayuda” que pueda proporcionar el nuevo Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) permanente –que entrará en vigor en julio, o el Fondo Europeo para la Estabilidad Financiera, podrá “calmar” a los mercados comprando bonos soberanos.

Al contrario. No lo hará porque el alza en los rendimientos de estos, que encarece el financiamiento a sus países, es solo el síntoma y no la causa de sus desgracias. Ese eventual “auxilio” de cualquiera de los Fondos, servirá para que aquellos inversores que tengan títulos de deuda, sobre todo de los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España), se “limpien las manos” de bonos basura a mejores precios. La enseñanza es clara: se puede intentar controlar el mercado artificialmente, pero no para siempre ni sin consecuencias peores que las que se quería evitar.

Al final, el mercado siempre gana, y los rendimientos que se quería comprimir terminarán por estallar. Y es que no importa a qué condiciones una nación se comprometa hoy, si ya se sabe por experiencia que las palabras y promesas, se las lleva el viento.

Es por esto que los peligros de desintegración futura, aunque aún no inminente del euro, no desaparecerán. Es más, de seguir estirando la liga de la resistencia de Alemania, se podría llegar al punto en que incluso esta, se plantee la conveniencia de excluirse por sí misma del euro, para volver al marco. El experimento así, habría terminado.

En este contexto, hoy que las luces de alerta económica no dejan de encenderse en Europa, que la Fed en Estados Unidos ha reducido sus pronósticos de crecimiento y que las manufacturas de China se siguen desplomando, queda claro que lo que hoy aparece como una desaceleración, se enfila hacia una nueva recesión global. Sí, una que probará que de nada sirvieron los intentos por evitarla, y que a la postre será vista como la fase dos de esta nueva Gran Depresión, que comenzó en 2008.



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viernes, 15 de junio de 2012

BASTA YA DE ESPECULACIONES, SÍ HABRÁ FLEXIBILIZACIÓN CUANTITATIVA QE3


 México, D. F., 15 de Junio 2012 (Guillermo Barba) – En el sistema financiero global que nos ha tocado vivir, es la deflación (entendida como la contracción crediticia), y no la inflación (su expansión), el causante supremo del pánico que sufren los que se benefician más de él. No podría ser de otra manera, si consideramos que esa estructura, para funcionar, depende justamente de la expansión al infinito, de algo que por definición no se puede: la deuda.

Eso explica también por qué, este castillo de naipes en realidad, está construido de dinero fíat que puede ser creado a voluntad, sin el respaldo del oro. Una molesta piedra en el zapato que, hecha a un lado, permitió dar paso a una etapa de crecimiento económico inimaginable, en la que el alza perpetua de los precios se convirtió en parte de la vida cotidiana, y en el arma perfecta e invisible de gobiernos cada vez más intervencionistas.

Por ello, no gusta en absoluto a los principales gobiernos y bancos centrales, que el ciudadano en su búsqueda instintiva de buscar protección y salida a sus problemas, comience a pagar sus deudas y reducir gastos, pues esto es “malo” para el crecimiento económico.

Los párrafos anteriores, nos ayudan a entender, de fondo, por qué la creación monetaria permanente, expresada en las llamadas flexibilizaciones cuantitativas (QE, en inglés), está más que garantizada, con todo lo que ellos significa para el futuro de los metales preciosos: oro y plata.

Sin embargo, mucho se especula sobre si la más representativa de todas, la fase QE3 de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), llegará en la próxima reunión de su Comité de Mercado Abierto (FOMC), a celebrarse el 19 y 20 de junio. En opinión de esta columna, las probabilidades de que su presidente, Ben Bernanke, anuncie ya una nueva compra de bonos del tesoro y activos respaldados en hipotecas, todavía no son muy altas.

Eso, a pesar de las pésimas noticias económicas, y de un evidente cambio de ánimo que da visos de desesperación en varios grupos de poder, como los representados por Goldman Sachs, que a través de Jan Hatzius ha expresado su “confianza” en que el FOMC, relajará la política monetaria en su encuentro de la próxima semana. Ya podemos imaginar el tipo de cabildeo y presiones que están ocurriendo detrás del telón.

Ahora bien. Toda flexibilización cuantitativa, además de un fenómeno monetario, es también político. Los tiempos electorales en Estados Unidos distan mucho de estar en su punto álgido, y la aprobación de Obama se mantiene más o menos estable. Todo ello compensaría, en parte, la innegable desaceleración de su economía, la caída del Índice de Precios al Consumidor y el desendeudamiento hipotecario de las familias americanas entre otros pésimos datos que, no obstante, pueden ser aún peores en los meses por venir.

En este sentido, de no anunciarse el QE3 la semana siguiente, el pronóstico es que se lanzará, a más tardar, en la reunión del FOMC del 12 y 13 de septiembre (nota: en esta columna se adelantó con exactitud, lo que más tarde sería el lanzamiento oficial del QE3, ver el enlace), que al igual que la de junio, presentará un Resumen de Proyecciones Económicas y una conferencia de prensa de Bernanke. Hagan sus apuestas. Lo cierto es que, la reelección de Obama y el QE3, son elementos que deben estudiarse juntos como lo que son: la cara y la cruz de una misma moneda.

Guillermo Barba




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viernes, 8 de junio de 2012

EL PRECIO DEL ORO, LISTO PARA EXPLOTAR

México, D. F., 8 de Junio 2012 (Guillermo Barba) – Cuando se trata de tocar el tema del mercado del oro, muchos son los aspectos que se deben cuidar para no dejarse llevar por apariencias, trampas o malos consejos de expertos que, en el mejor de los casos por error, y en el peor por mala fe, orillan a los inversores a tomar malas decisiones. Como dijo un clásico, aquel que engaña siempre encontrará a alguien que se deje engañar.


Lo mismo aplica para los medios de comunicación especializados, que por su dinámica propia muchas veces conducen a anticipar conclusiones, a poner encabezados en las notas que no se corresponden con lo declarado por alguien, a interpretar de forma equivocada algún comentario, etc. Lo mejor, en todo caso, es conocer los hechos, ponderar las opiniones de los diferentes expertos en la materia y asumir uno mismo las consecuencias de sus determinaciones.

Así las cosas, pese a todo el ruido que existe en su entorno, la realidad es que la dupla de metales preciosos, oro y plata, sigue inmersa en un mercado alcista mayor que dista mucho de haber llegado a su fin, y que casi nació con el siglo. Dicho de otro modo, el “toro” de oro, no ha muerto (http://bit.ly/u000jU). Esta circunstancia, por supuesto, no obsta para que a lo largo del camino haya correcciones también mayores, como la que inició hace más de nueve meses en el oro y casi 14 en la plata, pero que deben verse como lo que son: un descanso en el camino, no el fin de sus mejores tiempos.

En este sentido, cabe subrayar que incluso afamados inversores de la talla de George Soros, por ejemplo, han estado equivocados más de una vez respecto al oro. Cómo olvidar que él mismo se deshizo del 99 por ciento de sus posiciones en el metal, durante el primer trimestre de 2011, en que promedió apenas 1,384.37 dólares la onza. Hubo quien interpretó esto como “el comienzo del final” de este mercado al alza. Vaya decepción para quien meses más tarde, vieran subir su cotización a un nuevo máximo histórico por encima de los 1,900 dólares. Perdieron el tren.

El mismo Soros parece haber querido enmendar su falla, al adquirir acciones del mayor fondo cotizado de oro del mundo, el SPDR Gold Trust (GLD) en el tercer trimestre de ese mismo año, cuando el oro promediando 1,700 dólares la onza. Vaya, vaya. De ahí que encabezados como los que se leyeron en Bloomberg en diciembre pasado, diciendo que Soros veía los precios del metal “al borde de un mercado bajista”, estaban más que desfasados. La prueba es que hoy sabemos, el fondo de este inversionista cuadruplicó su participación en el GLD en los primeros tres meses de 2012, con el metal a una media de 1,690 dólares. Esta vez, seguro que no quiere equivocarse.

Desde entonces la corrección del oro ha continuado, y desde el punto de vista técnico es posible que la tendencia continúe por varios meses más, a nuevos mínimos, sobre todo en el caso de una eventualidad comparable a aquella quiebra de Lehman Brothers. Sin embargo, la fortaleza e independencia que el rey de los metales ha demostrado en las últimas jornadas en que los principales índices bursátiles se han desplomado, son solo una pequeña señal que, entrelíneas, nos dice que al final del camino seguirá siendo el último refugio de pie.

Después de todo, su condición de dinero junto con la plata, lo aparta del resto de las materias primas (commodities), y lo pone en una posición de privilegio dual, desde donde sorteará las vicisitudes propias de un colapso deflacionario como el que estamos atestiguando, que gobiernos y bancos centrales querrán seguir compensando con las falsas medicinas de los déficits públicos y masivas impresiones monetarias (QE). La verdadera época de oro, está por venir.

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jueves, 31 de mayo de 2012

SPEXIT: SÍ, ESPAÑA SALDRÁ DEL EURO ANTES QUE GRECIA

México, D. F., 31 Mayo 2012 (Guillermo Barba) – España está sumida en una auténtica depresión económica que lejos de ver la luz al final del túnel, parece ir en sentido contrario a ella. Hasta la fecha, las discusiones se han centrado en si Grecia saldrá o no de la Unión Monetaria Europea, pero en realidad, el gran tema es el país ibérico, que por sus dimensiones es mucho más importante para la estabilidad del sistema financiero internacional, y para el futuro de la integridad del euro.

Aquí hemos dicho antes que las esperanzas perdidas de millones de españoles, podrían revivir únicamente “fuera de un euro que los tiene maniatados” (http://bit.ly/JslkGb ), y aunque todavía son pocos los que se atreven a decirlo, las voces se multiplican todos los días.

En este sentido, la columna publicada ayer por Mathew Lynn en MarketWatch (aquí su texto en inglés http://bit.ly/KXCV5R), causó revuelo con la exposición de seis razones por las que España saldrá de la euro zona (Spexit: Spain exit o salida de España), antes que Grecia. En síntesis afirma que esto ocurrirá porque:

1.    Es demasiado grande para ser rescatada. Lynn subraya que la economía griega es tan pequeña (230 mil millones de euros) que puede ser subsidiada “por siempre”, pero que si la española colapsa no habrá dinero que alcance.
2.    Ya está cansada de la austeridad. Recuerda que las protestas contra la austeridad la iniciaron los “indignados” cuando los recortes apenas habían comenzado, por lo que es previsible que no estén dispuestos ni preparados para más de lo mismo.
3.    Tiene una economía “real”. La nada despreciable base industrial de España, comparable a la del Reino Unido y Francia, la ponen en franca ventaja sobre Grecia, que prácticamente no produce nada.
4.    Es políticamente segura. A diferencia de los griegos, que necesitan la moneda única para “encajar” en Europa y no en la esfera de influencia turca, España no tiene ataduras políticas de esta índole, y puede dejar el euro y la Unión Europea dependiendo de si le funciona o no, y “claramente no está funcionando”.
5.    Tiene mayores horizontes. España tiene miras hacia Europa pero también hacia las economías de Latinoamérica, y hacia el mercado hispano en Estados Unidos.
6.    El debate ya está en marcha. En los medios ya se discute que el problema es el euro, y que los españoles solo se recuperarán si regresan a la peseta.

Como sea, se reafirma que la Spexit y la Grexit (salida griega) son inevitables. El plazo, como ocurre en estos casos, queda todavía indefinido por la sencilla razón que nunca debe subestimarse la capacidad de los políticos para posponer las soluciones reales, aunque las condiciones empeoren.

Sin embargo, las caídas bursátiles, la prima de riesgo española en máximos, los nuevos mínimos observados en los rendimientos de los bonos alemanes y estadounidenses así como la subida a contracorriente del oro, dejan claro que los inversores no quieren saber ya de nada de lo que huela a riesgo, y hacen bien. El tiempo, se agota.

El gobierno de Rajoy se acerca así a la encrucijada, en la que tendrá que decidir si cede ante las presiones continentales, o las internas de su propio pueblo. Para decirlo de otro modo, no habrá euro que dure 100 años, ni España que los aguante.

No es difícil anticipar la decisión que tomará, tarde o temprano, considerando que nada hay más valioso para un gobernante que mantenerse en el cargo, y esta vez, no será la excepción.

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viernes, 18 de mayo de 2012

CATACLISMO FINANCIERO: LA TRAGEDIA GRIEGA ES SOLO EL COMIENZO

México, D. F., 18 Mayo 2012 (Guillermo Barba) – Sobre la salida griega de la zona Euro se seguirán escribiendo cientos de artículos que, como es habitual, quieren encontrar respuestas coyunturales a problemas estructurales. Esa falla en la que también incurren políticos e inversores, es muy común. Tanto, que ven por ejemplo en el fracaso griego de formar un nuevo gobierno de coalición, la causa del inminente abandono de dicha divisa.

Se equivocan. Grecia se comenzó a condenar a sí misma, quizás desde el mismo momento en que se incorporó oficialmente a la región. Para decirlo con claridad, se convirtieron junto con otros países del vecindario continental, como España y Portugal, en víctimas de sus propios ímpetus de riqueza pronta.

La ventana de oportunidad que les permitió alcanzar este sueño, se materializó en la moneda única, condenada de nacimiento a su fracaso. La razón fundamental: la ausencia de una unidad fiscal que imposibilitara de hecho y de derecho, que cualquiera de sus miembros abusara de los privilegios de adquirir súbitamente, acceso amplio y barato a fuentes de crédito, y por ende, manga ancha para el dispendio.

Eso sí constituyó el error sustancial de la Unión Monetaria, sobre todo, en un contexto en el que la visión económica predominante, privilegia y alienta el consumo sobre el ahorro y la deuda sobre la inversión. Los beneficiarios no iban a desperdiciar la oportunidad, cuyo resultado no podía haber sido diferente al que ya vimos, con burbujas en activos como los bienes raíces, colosales déficits públicos y abultados endeudamientos gubernamentales y privados.

El péndulo del ciclo económico es infalible. Comprender eso es importante para no perder de vista que a la expansión crediticia (inflación), le sucederá siempre su colapso (deflación). Cualquier intento de desviar esas fuerzas o de evitar lo inevitable, solo empeorará la situación.

Los griegos se convierten así en el botón de muestra de lo que más tarde vendrá para otras naciones. Por ello, pese a los previsibles esfuerzos franco-alemanes, del Banco Central Europeo (BCE) y del Fondo Monetario Internacional (FMI) por forzar la integridad de la zona, la salida griega y de otros más tarde, es cuestión de tiempo.

El nerviosismo que esto genera explica, por supuesto, por qué los capitales no dejan de abandonar a los bancos y territorio helénicos, las caídas bursátiles, y también por qué el dólar se ha fortalecido por su condición, todavía existente, de ser el refugio “seguro”.

Pese a que no podemos perder de vista que el dólar tiene sus propias cuentas por pagar en el futuro, debe tenerse cuidado en no adelantar sus obituarios, como lo ha señalado el profesor Antal Fekete, de la Nueva Escuela Austríaca de Economía (http://bit.ly/Lb9y0a).

Asimismo, deberían ser precavidos aquellos que hoy denuestan al oro acusándolo de “perder” su condición de amparo ante las vicisitudes de la economía mundial, por las normales correcciones que ha sufrido los últimos meses.

Y es que como queda explícito en la gráfica de Steen Jakobsen, economista en jefe de Saxo Bank en Dinamarca (tomada del blog de Mike Shedlock), el temor supremo de los bancos centrales de Estados Unidos (Fed), Japón (BoJ), Inglaterra (BoE) y BCE, seguirá siendo la deflación, a la que infructuosamente querrán seguir combatiendo con más inyecciones de liquidez conocidas como “flexibilizaciones cuantitativas” (QE, en inglés).

De ahí que en todos los casos, su hoja de balance como porcentaje del PIB, marque una clara tendencia alcista a partir del inicio de la crisis en 2008.



Así que no nos distraigamos. Los bancos centrales pueden controlar la cuantía de dicha liquidez, pero no hacia dónde se dirigirá. Es previsible que una parte muy importante de ella se siga yendo al oro, y que su subida se acelere a velocidades insospechadas cuando el turno protagónico de la crisis fiscal y de divisas, toque a Estados Unidos, la última ficha.

De tal suerte que no es casualidad ni coincidencia, que muchos otros bancos centrales como el de México y Rusia, continúen ampliando sus reservas en metal, ante lo que el mismo FMI ha reconocido como “elevados riesgos crediticios”. Que no se nos olvide, la tragedia griega, es solo el comienzo.

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viernes, 4 de mayo de 2012

¿Y QUIÉN GOBIERNA EL MUNDO?

México, D. F., 4 Mayo 2012 (Guillermo Barba) – Ayer el popular blog de Eric King, publicó extractos de una entrevista de lectura obligada, que realizó al prominente empresario Hugo Salinas Price (vínculo en inglés http://bit.ly/JWNScX), quien se ha caracterizado por su valiente lucha ideológica y práctica a favor del “dinero real” (el oro y la plata), el ahorro popular y las libertades de las personas, entre otras.

Las reflexiones del señor Salinas son tan contundentes como reveladoras: la situación de la economía y la política actuales son como vasos comunicantes, en cuyo fondo, subyace el peligro real de revivir a un socialismo que muchos suponen muerto. Y es que hoy en día, somos testigos de la fase decadente de una especie de socialismo “light”, como bien llama al Estado de Bienestar.

En este espacio hemos abordado en repetidas ocasiones el mismo tema, y señalado cómo en su intento por retener el poder, el sistema político vigente ha optado por las dádivas en lugar del estímulo al mérito individual; por el dispendio y la deuda en lugar de la austeridad y el ahorro. Una carrera que tiene en contra las enseñanzas de la historia, y cuyo desenlace va a dar al precipicio.

Hugo Salinas acusa de forma correcta, que esa especie de socialismo, por definición, no podía haberse pagado solo con impuestos, sino que “tenía que ser financiado”. Eso solo sería posible por la vía de la expansión exponencial del crédito, causante de las exorbitantes deudas públicas y privadas en el mundo occidental. Por eso hoy, somos testigos de la fase final de ese juego perverso que se sustenta en expandir ad infinitum, algo que no se puede: el endeudamiento.

Por supuesto, para que esta acometida fructificara, primero había que quitar una estorbosa y molesta ancla: el patrón oro, que terminó por ser hecho a un lado oficialmente hasta 1971. En adelante, el sistema de dinero fíat (sin respaldo en el metal), sería el brazo ejecutor de esa ansiada política de crear dinero “de la nada”, como si pudiera hacerse lo mismo con la riqueza material.

Ese ataque que en lo económico se expresa con gravámenes fiscales y precios que no dejan de aumentar, también se manifiesta en lo político con la limitación de las libertades personales. Por eso no es casual que desde los gobiernos y los que aspiran a llegar a él, en su afán de controlarlo todo, con frecuencia se intente decidir desde la música que pueden escuchar sus ciudadanos, hasta lo que deben ver en televisión.

Ejemplos de intentos autoritarios de este tipo sobran por todas latitudes, como la reciente discusión en México sobre si debe o no trasmitirse en cadena nacional el debate entre los candidatos a la presidencia; las expropiaciones ocurridas hace poco en Sudamérica y las restricciones a los pagos en efectivo en Europa.

El resultado, sobra decirlo, es el empobrecimiento generalizado. Todo pueblo será más pobre, si además de no tener la posibilidad de ahorrar en su propia moneda de curso legal –porque  su valor se desvanece, ve coartadas sus libertades. Como afirma Hugo Salinas, más control gubernamental y una economía centralizada “conducirán al empobrecimiento”, y por desgracia, “habrá una reducción en el número de habitantes de la Tierra”.

Ante estos evidentes peligros, al ciudadano le resta poco más que tomar medidas de autodefensa, que en lo financiero comienzan por la protección de su patrimonio o parte de él, en reservas propias de dinero honesto, es decir, en oro y plata. La razón fundamental es que este, que ha sido el dinero que el ser humano ha elegido en su acción desde hace miles de años, para desgracia de los manipuladores monetarios amantes de las “flexibilizaciones cuantitativas” (QE, en inglés), no puede ser multiplicado a voluntad.

Por eso, en medio de la algarabía de los que detestan a la dupla de metales preciosos, y se burlan de ellos con cada caída de sus precios, discretos y felices operan los que, conscientes de la verdad, disfrutan de la actual oportunidad de compra que esto les significa, y que quién sabe si volvamos a ver.

Guillermo Barba

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viernes, 27 de abril de 2012

MÉXICO VUELVE A AUMENTAR SUS RESERVAS DE ORO, ¿ORO PAPEL?

México, D. F., 27 Abril 2012 (Guillermo Barba) –Esta semana gracias a un reporte del Fondo Monetario Internacional, pudimos conocer que el mes pasado, Banco de México (Banxico) volvió a comprar una importante cantidad de oro para sus reservas. Exactamente un año después de su histórica adquisición de más de 93 toneladas, volvió a sumar en marzo otras 16.8, con un valor de más de 906 millones de dólares.

De esta forma, México lidera de nueva cuenta la auténtica fiebre del oro que viven bancos centrales de diversas partes del orbe, en lo que sin duda constituye un merecido voto de no confianza en las políticas de impresión de dinero (QE, en inglés) de otros que, con la Reserva Federal de Estados Unidos a la cabeza, pretenden solucionar un problema de gasto, deuda y crédito excesivos, propiciando más de lo mismo.

Ojalá fuera así de fácil salir de las crisis, que tendrían de este modo una solución inmediata. Vaya engaño.
Por eso no es casualidad que Rusia, Turquía, Kazajistán y Ucrania entre otros, hayan adquirido también 16.5, 11.5, 4.3 y 1.2 toneladas, respectivamente. Tampoco que Argentina, aumentara en siete toneladas sus reservas áureas en septiembre de 2011, en la primera adición que hacen a esos activos desde febrero de 2005.

No obstante, a pesar de tratarse de una decisión que va en el sentido y momento correctos (el metal amarillo cotiza en zona de oportunidad de compra desde marzo), la apuesta segura del Banco de México que dirige Agustín Carstens, tiene sus claroscuros.

No podemos olvidar que el propio Instituto Central, se ha negado de manera oficial a contestarnos la sencilla pregunta: ¿dónde está el oro que compró Banxico?” ( http://bit.ly/viGYYb ), además de dar indicios claros de haber realizado la compra a través de la LBMA (Asociación del Mercado de Lingotes de Londres) en “oro papel”.

Es decir, que contaría con un documento que acredita sí un “derecho general” de propiedad, pero en el mejor de los casos sobre un bien resguardado en bóvedas extranjeras, claro, si es que existe. Esa duda solo puede despejarse recibiéndolo en casa, como debería hacerse.

Por eso la pregunta sobre dónde se ubica no es ociosa, pues el mismo Carstens declaró en su momento que el fortalecimiento de las reservas, formaba parte de la política del banco central de disminuir los riesgos a los que estamos expuestos. Sin embargo, si las compras se siguen efectuando sobre barras no específicas y que ningún funcionario de Banxico ha visto, todo el mérito es echado a la basura. Nuestro riesgo así no solo no disminuye, sino que aumenta, pues todo oro en manos ajenas estará siempre expuesto a cualquier forma de expropiación.

En este sentido, los incumplimientos de entrega física no son nada más una posibilidad teórica, pues de hecho ya han ocurrido. Eso fue justo lo que hizo el presidente estadounidense Nixon en 1971, cuando decretó que no entregaría más oro a cambio de sus propios dólares, que las naciones conservaban como reserva: un impago de facto.

Querer apelar a la mera confianza en un sistema que ha probado su corrupción, no solo sería ingenuo sino irresponsable. Por lo tanto, la ubicación del las reservas de un activo tan valioso como el oro, sí importa (http://bit.ly/yzilRg ), y dado que el ciudadano común no tiene posibilidades de influir en esa toma de decisiones a escala nacional, no le resta más que la opción de convertirse en su propio “banco central”.

Una opción tan inteligente como obligada, en un mundo en el que tarde o temprano el oro recuperará, de un modo o de otro, la posición preponderante que la acción humana le ha otorgado como el dinero por excelencia, con todas las implicaciones que eso traerá para el comercio internacional. Ojalá que nuestros encumbrados funcionarios se decidan ya a dar ese pequeño gran paso, y traigan a tiempo ese patrimonio, pues mañana, podría ser demasiado tarde.

Guillermo Barba/OroyFinanzas

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viernes, 20 de abril de 2012

ESPAÑA ESTÁ EN BANCARROTA, ¡SÁLVESE QUIEN PUEDA!

México, D. F., 20 Abril 2012 (Guillermo Barba) – Un vórtice deflacionario hunde al mundo en una depresión económica cada vez más profunda. Quizás lo más grave, es que los gobiernos y bancos centrales del mundo insisten en fingir ante sus respectivos ciudadanos, que tienen el poder suficiente para contener esas fuerzas con gasto público e impresión de dinero, para lo que dicen, no existe alternativa. Sea la Fed, el Banco Central Europeo, el de Japón o Inglaterra, es la misma historia. Qué error tan grande que, por ingenuidad o soberbia, traerá como consecuencia millones de víctimas financieras y sociales inocentes.



Europa está en bancarrota (http://bit.ly/vw9ui4 ) y hoy, por supuesto, acapara la atención mundial. En esta tragedia económica, ha llegado el turno de España en el papel protagónico, que de forma secuencial se han ido alternando los llamados PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España).

Del otro lado del Atlántico, la lógica político-electoral y supuestas noticias que apuntan a una mejoría de diversos indicadores económicos, son el telón perfecto con el que el gran coloso estadounidense, esconde por ahora su débil condición financiera.

Si países mucho más pequeños como Grecia o España, son capaces de poner a temblar al sistema financiero global, podemos vislumbrar el horror que traerá una ya inevitable crisis fiscal en Estados Unidos.
El mismo presidente de la Fed, Ben Bernanke, lo ha dicho hace más de un año, en una declaración de la que pocos se quieren acordar, quizás por ser de las pocas ocasiones en que ha hablado con verdad: “los ajustes fiscales suficientes para estabilizar el presupuesto federal, tienen que ocurrir en algún momento. La cuestión es si estos tendrán lugar a través de un cuidadoso y deliberado proceso (…) o si vendrán como respuesta rápida y dolorosa a una inminente o real crisis fiscal.

Por desgracia, en este último caso ya se encuentra la España de hoy, que sumida en el paro y una recesión que lucen interminables, pretende remediar demasiado tarde sus desbalances presupuestarios y de deuda. Como es usual, los mercados dieron oportunos y claros avisos, reflejados en el alza de los rendimientos de sus bonos soberanos, pero que también ahora se expresan en elevadas tasas de morosidad de los créditos de la banca, no vistas en casi 18 años.

En este contexto, no podemos perder de vista una realidad: los españoles no podrán salir de la crisis pese a sus necesarios recortes y reformas, mientras el colosal endeudamiento público y privado los continúe oprimiendo de la manera en que lo hace. En otras palabras, la solución real parte de uno de los principios fundamentales del capitalismo: al quebrado, se le debe permitir quebrar.

Llegado el día, resultará inútil prolongar su agonía simulando “ayudarle” a pagar sus compromisos, para intentar salvar a sus acreedores. Esto es válido para el gobierno, pero también para algunos bancos y cajas que tendrán que desaparecer.

Ya hemos tenido suficiente de gobernantes que se empeñan en autoengañarse con que sí pueden pagar, y que aseguran sería peor no hacerlo. Una falacia con la que los asustan, tras bambalinas, los grandes banqueros.

La aceptación de esta verdad, es equivalente al primer paso que tiene que dar un adicto, al admitir que lo es, para iniciar su rehabilitación. De esta forma, las esperanzas muertas de millones de españoles, podrían revivir para volver a empezar con bases sólidas, fuera de un euro que los tiene maniatados.

Es en ese legítimo anhelo de recuperación, donde un par de metales preciosos como el oro y la plata físicos, serán herramientas útiles para recomponer el alicaído ánimo de millones de personas que, no únicamente en Europa sino en todo el globo, serán testigos de la fase final de descomposición, de un sistema de continua con la expansión crediticia (inflación). Vaya penosa situación en que nos han metido a la voz de “sálvese quien pueda”, misión que el oro y la plata sabrán cumplir con gusto, en manos de sus poseedores.

Guillermo Barba/OroyFinanzas

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viernes, 13 de abril de 2012

ORO Y PLATA EN ZONA DE COMPRA A LOS NIVELES ACTUALES

México, D. F., 13 Abril 2012 (Guillermo Barba) – Las victorias suelen tener a muchos que quieren llevarse el crédito, pero las derrotas y las crisis son un “niño abandonado” del que nadie se quiere hacer cargo. Esa lógica es aplicable a la realidad económica actual, en la que mientras duró la falaz bonanza económica de los “fabulosos” años 2000, los políticos se jactaban de sus logros, derrochaban sin pudor y se preparaban para “administrar la abundancia”. El mismo cuento de los fabulosos años 20 del siglo anterior, del que ya conocemos su desenlace en la Gran Depresión. No aprendimos.

Hoy que algunas de las más grandes burbujas de todos los tiempos han reventado, y llegado el inevitable desenlace trágico que siempre les sucede, jefes de estado y gobierno pretenden descargar sus responsabilidades en quien mejor les acomode: a veces en sus predecesores; otras, en los extranjeros, periodistas o “especuladores”. El primer ministro italiano Mario Monti, por ejemplo, ha dicho que la caída del 5% en la bolsa de Milán y la subida de su prima de riesgo por encima de los 400 puntos, son “culpa de España”. Un vago deslinde con alta carga de cinismo puro.

España sí es culpable, pero solo en la misma medida que Grecia, Portugal e Italia misma, lo son de sus propias tribulaciones económicas. Vivir del fácil aplauso popular puede ser estimulante, pero los costes que se acumulan terminan siendo peores que los males a remediar. Esa ilusión de prosperidad que se crea tiene que salir de algún lado, y es de los colosales déficits fiscales y las abultadas deudas públicas y privadas, que de una forma o de otra, se terminan pagando con un elevado interés, tanto financiero como social.

Debemos entender que de haber contado con una economía de auténtico libre mercado, los desbalances nunca hubiesen podido llegar a los extremos de hoy, pero que esa oportunidad se perdió cuando en 1971, se abandonó lo que quedaba del patrón oro.

Desde entonces, se dejó atrás la posibilidad de contener las ansias derrochadoras de los gobiernos y la ambición de los grandes bancos centrales y privados por financiarlos, para dar paso a un gran ciclo de inflación (expansión del crédito) y de erosión del poder adquisitivo de las personas (alza de precios), cortesía de un sistema basado en dinero-papel.
En este sentido, tenemos que ser claros en que, cuando una entidad tiene la potestad de ejercer una gran influencia en un mercado o ámbito de poder, sin duda alguna la ejercerá a cabalidad.

La Reserva Federal de Estados Unidos, su banco central, es una muestra de ellas, y su facultad de intervenir para manipular artificialmente a la baja las tasas de interés y crear dinero a voluntad para “estimular” el crecimiento económico, es la evidencia contundente.

De ahí que sea un error dejarse llevar por las declaraciones coyunturales de su presidente Ben Bernanke, por sus minutas o el Libro beige para analizar si vendrá o no una nueva ronda de flexibilización cuantitativa (impresión monetaria; QE, en inglés). Seguro que llegará, pero será cuando lo dicte la lógica de la agenda de poder de los señores Obama y Bernanke, antes no.

La agenda política y electoral pues, es la que marcará la fecha de inicio de un nuevo QE, mucho más que las meras cifras económicas. Ahora que las “buenas noticias” y el optimismo acapararán los medios informativos de aquí a las elecciones presidenciales en Estados Unidos, está claro que no habrá flexibilización cuantitativa antes de que se sepa quién gobernará aquel país por los próximos cuatro años.

El resto, la especulación de si siempre sí o no habrá más QE y cuándo, es solo el ruido del juego perverso de la Fed. Una “cortina de humo” que debe evitarse para no perder de vista el desastroso panorama general.

La única posibilidad real que existe de que la nueva impresión monetaria se presente antes, es una abrupta y continua caída de los principales índices bursátiles (más del 20%) y una recesión este año en la Unión Americana, algo poco probable.

Por eso, también sería un grave error escuchar voces como las del FMI que afirman que “ningún activo puede considerarse totalmente seguro”, que no puede haber confianza en ellos. Se equivocan. Confianza sí hay, como la que da el activo refugio por excelencia y dinero real: el oro. Si bien no está exento de riesgos, es mucho mayor el peligro de no tenerlo, y jamás, valdrá cero.

En este sentido, no podemos soslayar que él y su compañera la plata, están como pocas veces, juntos en zona de compra a los niveles actuales. Haciendo a un lado la bruma de la Fed y los eufemismos de Europa, el panorama para los metales preciosos sigue resplandeciente y dando las últimas oportunidades de subirse, a la sin duda será la mejor parte de su mercado alcista. Que no quepa la mínima duda.

Guillermo Barba/OroyFinanzas

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viernes, 16 de marzo de 2012

¿Y A QUIÉN LE IMPORTA DÓNDE ESTÁ EL ORO?

México, D. F., 16 Marzo 2012 (Guillermo Barba) – Cada día más países se preguntan dónde está guardado (o escondido), el oro de sus reservas nacionales. Y no es para menos, México, Estados Unidos, Países Bajos, Alemania y Suiza, forman parte de esa lista de naciones, en las que sus propios ciudadanos, han cuestionado a las autoridades sobre esta materia.

No es casualidad,  que el sentido común de esas personas les permita saber, o intuir, lo que algunos encumbrados funcionarios con doctorado, muchas veces ni siquiera reconocen por temor u omisión: las maltrechas condiciones en que se encuentra la economía mundial.

En ese grupo de personas preocupadas, están aquellos que han decidido recurrir al amparo financiero que proporcionan el oro y la plata, y que difícilmente aceptarían otra forma de compra que la entrega física de los metales.

A nivel de los pequeños inversores, es ilógico pensar que alguien esté dispuesto a aceptar a cambio de su dinero, un simple documento que respalda la propiedad sobre presuntas onzas de oro, que no solo no han visto, sino que podrían encontrarse incluso en otro continente. Sin embargo, resulta paradójico que, a los banqueros centrales que adquieren decenas de toneladas de oro, para las que destinan miles de millones de dólares, no les parezca irracional.

Quizás todo se reduzca al miedo de ofender a entidades tan poderosas como la Reserva Federal de Nueva York, o a los grandes bancos especializados en metales preciosos (Bullion Banks), como lo evidenció el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann (http://bit.ly/xsNLs8).

Sea por la razón que sea, no debemos perdernos en falsas ideas que tanto insisten en vendernos desde “alguna parte”, como si la ubicación física del oro no importara o que los déficits públicos y la impresión monetaria sin fin (Quantitative Easing, en inglés), no tienen ninguna consecuencia grave, por lo que siempre se puede ir más allá.

Si de verdad fuese así, el presidente estadounidense Richard Nixon, no hubiese tenido que decretar el fin de la convertibilidad del dólar en onzas de oro, ni el mundo estaría sufriendo las grandes vicisitudes que lo han aquejado, como la actual crisis del euro. Un mundo feliz de derroche y excesos sin molestas resacas es imposible.

Parece que nunca aprenderán que no existen atajos para alcanzar la prosperidad, que exige inteligencia, disciplina y constancia financiera. Si lo contrario fuera cierto, la pobreza simplemente no existiría y podría acabarse por decreto. Algo debería decirles el hecho de que todos aquellos que han intentado hacer esto último, han terminado por empeorar las cosas. No obstante, el 100 por ciento de fallos no les dice mucho a los aún hegemónicos monetaristas y keynesianos.

Cuando las inquebrantables fuerzas del mercado pasen factura, y pongan las cosas en su sitio por la fuerza, tal vez entonces nuestra sociedad, tan habituada a la imparable alza de precios, y a vivir de prestado más allá de sus posibilidades, comience a escuchar aquellos ecos de los que siempre señalamos que: “Traer el oro a casa, es tan importante como la fórmula de Ahorro = Prosperidad & Dispendio = Ruina” (http://bit.ly/lubICP).

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viernes, 9 de marzo de 2012

¿POR QUÉ ALEMANIA TEME POR SUS RESERVAS DE ORO?

México, D. F., 9 Marzo 2012 (Guillermo Barba) – En todo el mundo existe una innegable falta de transparencia en el mercado del oro. Hace unos meses, hicimos hincapié en que cada día más personas y países se preguntan dónde está resguardado su valioso metal (http://bit.ly/vbZa3), pues muchos de ellos cuentan solo con un papel que los llama propietarios de un activo que ni siquiera han visto, ni les permiten auditar.

Esto en el mundo de los metales preciosos es un problema, pues bajo el sistema de reserva fraccionaria con el que trabajan los bancos especializados (Bullion Banks), es posible vender o prestar con interés varias veces una misma cantidad de oro físico.

Aquel que no tenga posesión directa sobre sus monedas o lingotes específicos, corre el riesgo real de haber comprado una ilusión, no un refugio seguro. La razón es sencilla, pues una de las reglas en este rubro de inversión es: “el que tiene el metal precioso en sus manos, es su verdadero dueño”. El que no, se arriesga a cualquier forma de expropiación o robo.

En un mundo financiero como el actual, es necesario que todo aquel que invierta en el metal como protección sepa las condiciones a las que está expuesto. Esto incluye tanto a inversores individuales como a naciones enteras, que muchas veces tienen la mayoría de sus reservas áureas supuestamente resguardadas en bóvedas extranjeras.

En esa situación se encuentran por ejemplo México y Alemania, entre muchos otros países que sobre papel, poseen importantes reservas. Por eso cada día se suman más voces que exigen saber dónde están, pues esta materia no es un asunto de fe, sino que se trata de dinero real.

En este sentido, esta semana el periódico germano ‘Bild Zeitung’, dio a conocer que legisladores alemanes revisarán la gestión que el Bundesbank (banco central) ha hecho de sus reservas de oro –que estarían en Frankfurt, París, Londres y Nueva York

El Comité Presupuestario del Parlamento alemán evaluará cómo se han manejado. El medio enfatizó las críticas que la Oficina de Auditoría Federal, ha hecho sobre la laxitud del Bundesbank en sus controles de inventario. A Alemania le preocupa, por supuesto, auditar sus 3,396.3 toneladas de oro (a febrero 2012).

Y no es para menos. Con la insolvente Grecia en su vecindario, los problemas de España, Portugal e Italia en puerta, y el desperdicio de recursos en “rescates” que en realidad no servirán para salvar a aquellas economías, un rompimiento de la unidad de la zona euro parece solo cuestión de tiempo. Por ello Alemania como todos los países, necesita íntegro su respaldo áureo y como tal, debería llevarlo a casa.

Según Ralf Schuler, periodista de ‘Bild Zeitung’, el parlamentario Philipp Missfelder quiere que se revise especificamente el oro alemán situado en la Reserva Federal (Fed) de N.Y., y demandó la lista de lingotes al presidente del Bundesbank, Jens Weidmann. Missfelder dijo a Bild que primero le contestaron que “no había lista”, y luego que sí, pero que era “secreta”, y que además estos requerimientos “ponen en peligro la confianza entre el Banco Federal Alemán y la Reserva Federal de Estados Unidos”.

Lo que está claro es que los periodistas no pueden realizar lo que es tarea de un banco central que, ya sea el de México (Banxico) o el Bundesbank, que deberían ejercer su derecho a pedir la entrega de su oro. No hacerlo por temor a ofender a una contraparte como la Fed, o a represalias de otro tipo, podría tener costos aún mayores en el futuro para nuestras economías y divisas. Negocios son negocios, y no hay ninguna necesidad de seguir temiendo, como los alemanes y mexicanos (http://bit.ly/viGYYb), por algo que debería hacerlos sentir más tranquilos ¿No cree usted?

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viernes, 2 de marzo de 2012

LA COTIZACIÓN DEL ORO Y LA PLATA VA "CAMINO AL CIELO"

México, D. F., 2 Marzo 2012 (Guillermo Barba) – Esta semana fuimos testigos, una vez más, de la montaña rusa en que se han convertido los mercados de oro y plata. No es para sorprenderse, pues la volatilidad es un mal que ha llegado para quedarse, cortesía de los enormes desbalances financieros que existen a escala global, y de las medidas de flexibilización cuantitativa (impresión monetaria) con la que nos han inundado los principales bancos centrales.

Más allá de esta nueva “normalidad” especulativa, parece que hay un mensaje subliminal y es el que los interesados en ver los precios de ambos metales, lo más deprimidos posible, envían a sus apologistas: “no podemos cambiar la tendencia de largo plazo, pero no toleraremos movimientos abruptos al alza”.

Si en el último mes el oro llegó a alcanzar una ganancia general hasta de 4%, la plata se disparó en el mismo porcentaje en solo un día (28 de febrero). Desde sus mínimos de febrero, la plata llegó a subir hasta 12 %, que tal vez pareció “demasiado” a sus detractores, que atacaron el 29 de febrero con liquidaciones masivas.

Las declaraciones de Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal (Fed) estadounidense y enemigo público número uno del oro, fueron el ‘disparo de salida’ para un ataque que era inminente, tal y como adelantó este columnista en su cuenta de twitter (@memobarba) un día antes.

Así mientras en esa fecha el oro-papel se desplomó alrededor de 100 dólares, para cerrar el mes en 1696.70 (cierre de Nueva York), la plata caía más de tres dólares y terminó en 34.64 dólares la onza.
A pesar de ello, en lo que va de 2012 y hasta el cierre de este artículo, el oro y la plata acumulan una ganancia de casi el 10% y 7%, respectivamente.

La respuesta de los inversores que conocen la realidad de las condiciones en que se encuentra la economía mundial, es igual de contundente: “cada ataque será correspondido con una insaciable demanda de metales preciosos físicos” (http://bit.ly/yVEAuE). Si bien nadie puede negar el enorme poder de la Fed y de todas aquellas entidades financieras con interés en el mercado del oro, como los “Bullion Banks”, resulta evidente que ese mismo mercado termina invariablemente siendo más fuerte que ellos.

De ahí que la tendencia alcista del oro y la plata, como lo ha sido a lo largo de este siglo, se mantenga firme pese a las vicisitudes, en su ‘camino al cielo’.

Es un hecho que los evidentes riesgos a los que nos tienen expuestos los mercados financieros globales, empezando por Europa, más las supuestas buenas noticias económicas en América, aseguran que las crestas y valles de esta montaña rusa seguirán por un buen rato. Pero una vez pasado el proceso electoral en el que Obama pretende reelegirse, esas buenas nuevas comenzarán a desvanecerse.

Para entonces, la tercera ronda de flexibilización cuantitativa (QE3) que en la actualidad da por acabada Bernanke, revivirá en su intento por contener el desastroso desenlace deflacionario con el que concluirá el experimento que, Richard Nixon, inició el 15 de agosto de 1971. ¿Lo recuerdan?

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viernes, 24 de febrero de 2012

EUROPA SE PARTE EN DOS



México, D. F., 24 Febrero 2012 (Guillermo Barba) – El mensaje es casi descarado. Grecia ha mentido prácticamente desde su adhesión a la Unión Monetaria, con tal de vivir y gozar de beneficios que, de otro modo, quizá nunca hubiera disfrutado. Sus falsedades le permitieron endeudarse mucho más allá de lo que podía pagar, aprovechando la avidez de grandes bancos por prestar hasta a quien no debían. En esta situación caben sin duda también Portugal, España e Italia, próximas fichas de este colosal dominó de deuda exponencial.

Lo paradójico del caso es que en la actualidad deudores y acreedores se niegan a aceptar que la fiesta no puede continuar. Los primeros, quieren más de la fantástica “droga” que les permite sentirse más ricos de los que son, y los segundos seguir inflando sus bolsillos con ganancias insostenibles.

Signos de esa complicidad y autoengaño, han quedado de manifiesto en la carta que doce jefes de gobierno de países comunitarios, enviaron a los respectivos presidentes del Consejo y de la Comisión europeos, y que en el fondo, expresa su reticencia a apretarse el cinturón fiscal supuestamente en aras de impulsar el crecimiento económico.

Fuentes citadas por El País, han dicho que Bruselas “flexibilizará ligeramente” los objetivos de recortes en los déficits fiscales, a aquellos países que lo necesiten. En lo que parece ser la respuesta no oficial a la carta que entre otros firmaron el español Rajoy, el británico Cameron y el italiano Monti, podemos identificar una preocupante división continental entre el frente franco-alemán y el que encabeza el Reino Unido. Europa, se parte en dos.

El tibio intento del comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, por descartar cualquier relajamiento de los objetivos de déficit público no hace más que confirmar que tarde o temprano lo harán, sea oficial o no.

En este sentido, la preocupación mayor no reside en las meras diferencias políticas, sino en la obstinada negación de la realidad de parte de los firmantes: Europa está en bancarrota (http://bit.ly/vw9ui4 ). Poco parece importarles la enorme contradicción que hay entre someter a los griegos con el fin de entregarles el segundo paquete de “rescate” financiero, pero no estar dispuestos a aplicar las mismas medidas en sus propios territorios. Si así es ahora, ¿qué ocurrirá cuando el resto de los PIIGS (Portugal, Italia, Grecia y España) vivan en carne propia la tragedia social griega?

La necedad de implantar una medida indispensable como el recorte masivo de gastos, no sirve de nada, si se sigue diciendo que el “default” (impago) griego disfrazado de reestructuración será excepcional. El ajuste y las quitas (aún mayores), o son cuando menos a nivel de los PIIGS o cualquier rescate será dinero echado al fuego, empeorará la crisis y mayor será el tiempo que tomará salir de ella.

Ese traumático proceso, tarde o temprano será forzado por el mercado y terminará con la salida de uno o más miembros de la Unión Monetaria.

Esa inminente carrera deflacionaria (contracción del crédito) es justo lo que tiene tan asustados a los líderes europeos, pero también uno de los factores que siguen impulsado a la verdadera divisa refugio por excelencia: el oro.

La experiencia griega debería ser una luz de alerta para los demás miembros del euro con problemas, pues no deben soslayar que bajo los términos del reciente acuerdo, los acreedores tendrán derecho a tomar las reservas de oro del Banco de Grecia, un motivo más para pensar dos veces antes de doblegar la soberanía nacional ante los intereses externos. ¿Valdrá más que el oro quedarse en el euro? Que cada nación decida lo que más le convenga.

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viernes, 17 de febrero de 2012

LOS INVERSORES DEMANDAN ORO FÍSICO, NO QUIEREN PROMESAS EN PAPEL

México, D. F., 17 Febrero 2012 (Guillermo Barba) – Ayer el Consejo Mundial del Oro (WGC por sus siglas en inglés) publicó su “Gold Demand Trends”, documento en el que periódicamente revela las tendencias de demanda del metal a escala global.

Los resultados de 2011, aunque esperados, no dejan de sorprender por su contundencia: la fuerza del mercado alcista del rey de los metales, se mantiene. Y no podría ser de otra forma, cuando gracias por ejemplo a datos y gráficas como la que aquí presentamos (pág. 9 del citado reporte http://bit.ly/A7nieQ ), queda en evidencia el mensaje discreto pero claro de los inversores: olviden las promesas en papel, quiero el oro físico.



De ahí que la demanda de inversión en lingotes y monedas siga, en palabras del propio WGC, “creciendo a una tasa impresionante”. De 2007 a 2008, justo al inicio de la crisis financiera global, prácticamente se duplicó de 434 a 868 toneladas, y tras un respiro en 2009, siguió aumentando hasta llegar a 1,487 en 2011.

Es decir, en solo cuatro años el tonelaje demandado de oro se elevó 343%. Cabe destacar que ese incremento físico ha significado que el monto de inversión en dólares se disparara 774%.

En paralelo, la demanda de “Fondos Cotizados” (ETF por sus siglas en inglés), otro presunto instrumento de inversión en oro, ha tendido a contraerse de forma severa los últimos tres años. Tal parece que los inversores están dándose cuenta de que las aparentes ventajas de un derivado como este, podrían no ser mayores que las desventajas y riesgos que implica.

No por nada expertos como James Turk han insistido en señalar que en sus propios prospectos de inversión, ETFs como el GLD reportan que el oro que además de estar bajo custodia de terceros, no es auditado (aquí un artículo de J.Turk al respecto http://bit.ly/wMtsGB ). En otras palabras, al ser una forma más de “oro papel”, no se puede garantizar que exista.

Por lo que toca a la inversión OTC (Over-The –Counter), el más opaco de los mercados pues implica transacciones directas entre dos partes fuera del ámbito bursátil, se ha vuelto a contraer al igual que en 2008. Esto se explica por la necesidad de muchos inversionistas de vender su oro para aumentar la liquidez en un ambiente financiero turbulento como el experimentado al inicio de la Gran Recesión y durante el colapso del año pasado.

Ahora bien, no podemos pasar por alto que el propio WGC en su definición del mercado áureo OTC, destaca que la mayoría de estas transacciones se hacen con oro depositado en bóvedas de la London Bullion Market Association (LBMA). Este organismo agrupa entre otros a los principales bancos especializados en metales preciosos (Bullion Banks), que operan bajo un sistema de reserva fraccionario, que como ya hemos abordado antes, en esencia consiste en que pueden vender o prestar con interés varias veces un mismo lote de oro.

O sea, muchas de estas transacciones también implicarían al riesgoso “oro papel”, una promesa de entrega. Sin duda este es un motivo más por el que no debería sorprendernos el vertiginoso ascenso de la demanda de oro físico.

Con la mesa puesta ya para la próxima gran crisis, ojalá la mayoría de los lectores de este artículo forme parte de los millones de personas que, día con día, son parte de esa estadística que dice que se están preparando, con el metal en sus manos, para los duros tiempos que implicará el diluvio económico que viene.

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viernes, 3 de febrero de 2012

EL INSACIABLE APETITO POR LA PLATA EN MÉXICO

México, D. F., 3 Febrero 2012 (Guillermo Barba) – Hay en el mundo un insaciable apetito por el oro y la plata de inversión y México se suma a esta tendencia. Las cifras no dejan lugar a dudas: desde bancos centrales (que en 2011 compraron 450 toneladas) hasta el ciudadano que invierte sus ahorros en unas cuantas onzas amonedadas, siguen adquiriendo los metales como protección frente a la crisis. Para estos, de nada han servido las estridentes voces de los enemigos de esta dupla de metales preciosos, que insisten en ningunearlos como dinero.

Eso sí, quizá lo más relevante en este turbulento ambiente económico, sea que cada día más y más gente esté optando por los metales físicos, sea por simple intuición o por conocer la gravedad del apalancamiento que existe en el mercado de derivados y el sistema fraccionario que utilizan los bancos especializados (Bullion Banks).

Cómo olvidar las palabras de Jeff Christian, fundador de CPM Group (grupo especialista en materias primas) que ha reconocido que el oro y la plata “son intercambiados en múltiplos de cien veces su respaldo en físico”.

Es cierto que dichos instrumentos ofrecen muchas ventajas, sobre todo para el que por necesidad o interés especulativo desea comerciar con ellos. Sin embargo, para los que están más interesados en la protección de su poder adquisitivo y la mejor apuesta de la inversión a largo plazo, la posesión de sus activos metálicos en depósitos propios y seguros, es indispensable.

Es ahí donde los inversores individuales llevan ventaja sobre los bancos centrales, cuyas reservas áureas en su mayoría se encuentran en manos de terceros como la Reserva Federal de Nueva York o la LBMA (London Bullion Market Association). Hace varios meses en este espacio dimos cuenta de cómo el propio Banco de México (Banxico) se negó a revelar la ubicación de las 93 toneladas que se supone compró el año pasado (aquí el artículo completo http://bit.ly/viGYYb), evidenciando además que ni siquiera sabía cuántos lingotes componían dicha adquisición, y por ende, que el oro no se encuentra en el país.

Afortunadamente, todos los días se suman nuevas conciencias que no siguen ese patrón y están respaldándose en lingotes y monedas. Para muestra están los datos que el propio Banxico ha proporcionado a solicitud de este columnista, en los que se da cuenta de que después de un breve receso el año previo, durante 2011 la demanda de monedas de una onza de plata “Libertad”, ha vuelto a incrementarse de forma considerable hasta llegar a más de 1.2 millones.



La gráfica desde 2000 no deja lugar a dudas: los mexicanos corren al amparo y seguridad de la plata en momentos difíciles como la recesión de 2001 (a la que nos arrastró Estados Unidos), de alta inflación como en 2004 y de crisis global como la que inició en 2008. En ese año, la demanda se disparó 340% y continuó subiendo en 2009 en medio de la gran recesión.

La fuerte propaganda al discurso de la “recuperación” en 2010, parece haber dado buenos frutos, pues la compra de onzas se contrajo alrededor de 25%, pero el nuevo incremento de 2011 podría ser el preludio de nuevos saltos en la demanda como lo fue en 2007. La gente sigue despertando.

Por otro lado, el gráfico de demanda de onzas americanas Silver Eagles es también muy significativo. Lo es porque también evidencia el sentimiento de protección que el público inversor busca en ellas.



Mientras siga sin resolverse el problema estructural del sistema monetario basado en un autodestructivo mecanismo de deuda exponencial y dinero fíat (sin respaldo), difícilmente veremos de aquí en adelante caídas muy pronunciadas en la demanda de dichas monedas. No podemos soslayar que los incrementos observados, han ocurrido a la par de alzas constantes que incluso llevaron a la plata a cotizar casi en 50 dólares la onza hace menos de un año. El precio, no ha importado.

2012 por tanto, podría ser de esas últimas oportunidades antes de la gran tormenta que aún está por llegar. Sin importar la nacionalidad que uno tenga, más vale estar del lado de lo que registran las estadísticas que aquí mostramos, que del de aquellos que, por ignorancia u omisión, serán tomados por sorpresa en esta nueva Gran Depresión.

Guillermo Barba/OroyFinanzas

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