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jueves, 10 de octubre de 2013

LOS ERRORES DE LA ESCUELA AUSTRÍACA POST MISES




Ludwig von Mises
En la entrega anterior presentamos el contenido del Manifiesto de la Nueva Escuela Austríaca de Economía, fundada por el Prof. Antal E. Fekete.

Explicamos que esta corriente retoma la filosofía y método originales empleados por Carl Menger, piedra angular de la Escuela original. También, que uno de los miembros más prominentes de la Escuela Austríaca “clásica”, Ludwig von Mises, incurrió en diversos errores y omisiones que lo alejaron, a él y a sus seguidores, del camino trazado por Menger. Esas faltas son señaladas de manera puntual en el Manifiesto de Fekete.

Entre ellas está, primero, el haber adoptado la Teoría del Equilibrio General de los precios, a pesar de que Menger mismo fue el primero en desafiar a Aristóteles, señalando que el fenómeno de los precios reside en el desequilibrio. Esto quiere decir que los precios son dinámicos, no estáticos, y que por tanto no existe solo uno sino que varían entre dos extremos: el más alto (“ask” en inglés) y el más bajo (“bid”).

Por supuesto, estos extremos nunca se tocan, por lo que resulta necesario estudiar y analizar la formación de cada uno por separado y el “spread” (separación) que se presenta entre ambos.

El “equilibrio” de oferta y demanda además –explica Fekete, es un concepto espurio por otra razón: no considera en absoluto el rol que juega en la realidad actual, la especulación.

En segundo lugar, los economistas post Mises abrieron sus brazos a la Teoría Cuantitativa del Dinero, a pesar de que Menger nunca lo hizo. De hecho, esa teoría va en contra de su concepto de “marketability”, basado en el principio de la utilidad marginal, con la que de hecho planteó una teoría cualitativa del dinero.

En ella, la “materia prima” más vendible, después de un largo proceso de discriminación de las personas en el mercado, es la que termina asumiendo el rol de medio de intercambio general. En una palabra, es dinero por excelencia.

El proceso ha terminado siempre seleccionando a las dos mejores, en las más distintas partes del mundo y los momentos históricos más alejados: el oro y la plata. Así, estos metales preciosos monetarios constituyen el dinero excelencia.

Para todos los fines prácticos, la utilidad marginal del oro es constante, razón por la cual es la vara de medición del valor: cualquier magnitud de éste, puede ser expresado en términos de determinada masa (gramos, onzas, etc.) del metal. Dicho en palabras coloquiales, a nadie le cae mal una moneda de oro. El apetito por él es insaciable, pues es dinero de verdad.

Asimismo, el tercer error de Mises es haber desestimado la Doctrina de las Letras Reales de Adam Smith como “inflacionaria”. Al hacerlo, ignoró de nuevo a Menger que en su ensayo “Geld”, sugirió que un completo sistema de pagos requeriría de la utilización de una cámara de compensación de letras reales de corto plazo (máximo 91 días). Menger las consideró como “muy benéficas para la economía”.

La Nueva Escuela Austríaca de Economía propone que esas letras sean pagaderas en moneda de oro.

Fekete considera acertadamente que este tipo de documentos de crédito liquidable en oro, daría hoy un impulso sin precedentes a la producción y empleo mundiales como lo hicieron en el siglo XIX, y que son más necesarios que nunca.

De hecho, fue justo la eliminación de esta cámara de compensación y del comercio de letras reales, forzada por los países vencedores en la Primera Guerra Mundial, la responsable de gestar la Gran Depresión de los años 30 del siglo pasado.

La soberbia del que vence, les impidió ver que con esas medidas perderían más ellos mismos en producción y empleo que todo lo “ganado” en la guerra.
Carl Menger

El mercado de letras de corto plazo es la cámara de compensación del patrón oro, permite que los salarios sean pagados antes de que los productos puestos en circulación sean adquiridos por el consumidor final. 

Así que es falso que el patrón oro haya sido el causante de la Gran Depresión. En realidad, fue la corrupción de su sistema lo que la propició. Sin ese mercado de letras reales, el resultado no podría haber sido otro que el de la peor crisis que haya vivido la humanidad hasta ese momento.

De igual forma, despreciar la Doctrina de las Letras Reales llevó a la confusión entre la tasa de interés y la tasa de descuento, y de las dos fuentes de crédito: el ahorro y el consumo.

La tasa de interés mide la propensión a ahorrar. Entre mayor sea ésta, menor será la tasa.

La tasa de descuento aplicada a las letras reales, al intercambiarse en circulación, calcula la propensión a consumir. A mayor consumo, menor será el descuento.

Una diferencia radical entre ambas tasas, es que la primera puede llegar a ser cero.
Ahora bien, debemos explicar que la propensión a consumir y a ahorrar no son complementarias, pues hace falta la presencia de una tercera a considerar: la propensión a acumular.

Esta ocurre sobre todo en las etapas finales de todo experimento con divisas irredimibles, como lo demuestran otros indicadores exclusivos descubiertos por el Prof. Fekete: la base y la cobase del oro, que hemos explicado antes en este espacio, y de la que puede volver a leer al respecto en el blog de Inteligencia Financiera Global.

En suma, a pesar de las similitudes, la tasa de interés y de descuento son sustancialmente diferentes en cuanto a sus fuentes y efectos.


En la siguiente entrega, abordaremos las tres omisiones de los “austríacos” post Mises, para terminar de explicar el histórico Manifiesto de la Escuela Austríaca de Economía. La única que, en los hechos, propone alternativas reales de solución a la crisis mundial de nuestros tiempos.

CONTINÚA AQUÍ: TERCERA PARTE

martes, 8 de octubre de 2013

MANIFIESTO DE LA NUEVA ESCUELA AUSTRÍACA DE ECONOMÍA




Nueva Escuela Austríaca de Economía
En julio de este año, el Prof. Antal E. Fekete, dio a conocer el Manifiesto de la Nueva Escuela Austríaca de Economía, de la que es fundador. El domingo pasado, sin embargo, concluyó en el Museo Británico de Londres el seminario en el cual se discutió y explicó a profundidad, los alcances de sus análisis, teorías, propuestas y soluciones a los graves problemas económicos que aquejan al mundo en la actualidad.

El autor de este blog –como miembro de la Escuela, ha sido partícipe de dicho encuentro y por tanto, trae a sus lectores los aspectos más relevantes ahí abordados para su conocimiento y difusión.

Antes sin embargo, es conveniente explicar que las enseñanzas de Fekete, dan continuidad al trabajo del que sin duda, es uno de los hombres más grandes de la historia económica: Carl Menger. No obstante, el trabajo de quien fue la piedra angular de la Escuela Austríaca, por una parte ha sido relegado al olvido por las corrientes  económicas predominantes –el monetarismo y el keynesianismo, y por otra, dejado de lado por muchos de los que se supone quisieron continuarlo.

Quizás a causa de eso, por desgracia, hoy sea casi imposible encontrar obras de Menger en cualquier librería o biblioteca. Por fortuna, gracias a la Internet es posible encontrarlas en línea o a la venta en tiendas virtuales.

Así pues, el Prof. Fekete decidió agregar el calificativo de “nueva” a la corriente que ha iniciado, con la plena intención de retomar la filosofía y método originales empleados por Menger.

Y es que el que posiblemente haya sido el economista más prominente del siglo XX y máximo exponente de la Escuela Austríaca “clásica”, Ludwig von Mises, cometió diversos errores que lo apartaron de ambos.

Lo peor es que debido a la admiración que le profesan sus seguidores, o por la causa que sea, estos se han aferrado a sus enseñanzas de manera tal que no admiten con facilidad la crítica ni las nuevas aportaciones. Mises habría dejado para ellos el trabajo ya terminado.

Fekete ve en esto una tendencia a convertir la ciencia económica en culto, que en nada beneficia a su avance, ni sirve para aportar a la guía que deberá seguirse en el nuevo orden económico global. Ese que habrá de presentarse luego del colapso del actual experimento mundial con divisas irredimibles.

En esa cerrazón, los “austríacos” post Mises claman que en el futuro se deberá seguir por fuerza un rígido patrón oro al 100 por ciento, imposibilitando la admisión de nuevas ideas que de verdad lo harían operable, funcional, permanente y sobre todo exitoso en la generación de crecimiento económico y empleo.

Por eso, en el Manifiesto, Fekete ha desglosado los seis errores de la economía austríaca post Mises, tres de ellos por omisión y tres por comisión. En esta entrega haremos mención general de todos ellos, pero entraremos al detalle a partir del siguiente artículo de Inteligencia Financiera Global.

Los errores cometidos son: haber adoptado la Teoría del Equilibrio General de precios, la Teoría Cuantitativa del Dinero y menospreciar la Doctrina de las Letras Reales de Adam Smith como “inflacionaria”.
Antal Fekete y Guillermo Barba

Sus omisiones: no haber desarrollado una Teoría del interés en el espíritu de Menger, en particular sobre el origen del interés; no haber aportado una teoría positiva del Patrón Oro y no haber estudiado la especulación a profundidad, sobre todo a partir de que en 1971 Estados Unidos terminara con lo que quedaba de ese patrón, y de que diera inicio poco después el comercio de futuros de oro.

En la próxima entrega, abordaremos a detalle la explicación de esos errores, y las soluciones que plantea la Nueva Escuela Austríaca de Economía.

El planeta entero está sumergido en una crisis económica que, a la distancia, muchos lograrán por fin ver como lo que es: una Gran Depresión. Es urgente entonces que el debate y las propuestas reales de solución se discutan. El riesgo de la inacción o de la lentitud, que muchos no logran dimensionar, es que se está poniendo en peligro la existencia misma de la civilización como la conocemos.

Si no hacemos algo para acabar con ese experimento universal de dinero fíat y deudas exponenciales que los gobiernos y bancos centrales se resisten a terminar, estaremos condenando a la humanidad a una ruina de la que no harán falta generaciones, sino tal vez siglos para escapar de ella.

Esa, es una trampa en la que, por el bien de las generaciones venideras, no podemos permitirnos caer.


Lea la segunda parte: LOS ERRORES DE LA ESCUELA AUSTRÍACA POST MISES

Tercera entrega: 3a. PARTE: LAS OMISIONES DE LUDWIG VON MISES

Último de la serie: LA HIPERDEFLACIÓN QUE VIENE