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lunes, 2 de diciembre de 2013

RESERVAS DE ORO: LA INGENUIDAD DE BANXICO




En febrero pasado, este blog le trajo la nota en exclusiva sobre la “recomendación” que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) hizo a Banco de México (Banxico), para que realizara una inspección física de las 100 toneladas de oro de las reservas internacionales, que el Instituto Central adquirió en 2011.

Y es que la ASF comprobó en su Resultado de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2011, que Banxico no había realizado inspecciones físicas al oro, para verificar el cumplimiento de los términos de su adquisición y las condiciones en que éste se encontraba. En pocas palabras, que no había certeza del resguardo material de este activo.

Para decirlo más claro, que la institución que gobierna Agustín Carstens se había gastado más de 4,500 millones de dólares en oro, pero que ni siquiera se había tomado la molestia de verificar si el metal existía donde le dijeron que estaría guardado: las bóvedas del Banco de Inglaterra.

Es más, meses antes, este espacio dio a conocer también que por haber adquirido una “cuenta no asignada” (unallocated account), Banxico no contaba con un listado de lingotes con número de serie, pureza y peso, con el que pudiera establecer sin lugar a dudas cuáles barras le pertenecían.

Gracias a la Ley de Transparencia hemos sabido todo eso, y que la operación original de compra se realizó con el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés), como es usual.

La versión en inglés de la nota aludida (“Mexico’s Federal Audit Demands Physical Inspection of Severeign Gold Holdings”), le dio la vuelta al mundo, pues en las actuales condiciones de fragilidad económico- financiera global, cada día más países se preocupan primero por saber dónde están resguardadas sus tenencias áureas, y en algunos casos, por repatriarlas al menos en parte.

El caso más importante en definitiva, es el de Alemania y su Bundesbank, que repatriará cerca de 650 toneladas en lingotes desde Nueva York (271 tons.) y París (374 tons.), para tener en Fráncfort cuando menos la mitad de todas estas reservas hacia 2020.

¿Por qué esa insistencia de tener el oro a la mano, o mínimo de comprobar su integridad y custodia? Porque la primera regla para cualquier persona o institución que decide invertir en metales preciosos, es: si no los tienen en tu poder, no son tuyos. En palabras del Prof. Antal E. Fekete, fundador de la Nueva Escuela Austríaca de Economía: “Cuando de oro se trata, no se puede confiar en nadie”.

Por desgracia, Banco de México está a años luz de entender el sentido común.

De hecho, hoy le traemos otra exclusiva: nuestro Banco Central no atenderá la recomendación de la ASF para inspeccionar el oro directo en Londres. La respuesta que ha dado a la solicitud de información más reciente de este periodista, así lo confirma. Una pena.

En la versión pública de un oficio que el Director Gral. De Operaciones de Banca Central remitió al Director de Auditoría de Banxico con fecha 19 de marzo 2013, se lee: “la Dirección General a mi cargo realizó una petición al Banco Internacional de Pagos (BIS por  sus siglas en inglés)  el pasado 13 de marzo para  que confirmara  el saldo y el lugar de custodia de la posición de oro físico que Banco de México mantiene con dicha institución. […] Por otro lado, el  BIS confirmó,  tal y como  anticipábamos, que  no es  posible  llevar u (sic) cabo una inspección  física  del  oro. Énfasis agregado.

La excusa del remitente más adelante, es que “no es una práctica de mercado realizar inspecciones físicas al oro que custodian  los bancos centrales,  como  tampoco  es  una  práctica  de  mercado  verificar la existencia física de cada una de las  inversiones  de  Banco  de  México en  bonos,  depósitos  bancarios,  u  otros  instrumentos.”

Este oficio interno, revela la inocencia con la que se manejan algunos funcionarios en Banxico, para decirlo de manera cortés.

De entrada, porque debería haberles parecido escandaloso que su proveedor –el BIS, les manifestara la imposibilidad de verificar los lingotes. A partir de ahí se pueden construir varias hipótesis, pero lo único cierto es que algo tendrá que esconder.

En segundo lugar, de los ejemplos de activos que menciona el Director Gral. de Operaciones, ninguno es equiparable al oro. Bonos, depósitos y “otros instrumentos” son activos en los libros de Banxico, pero pasivos (deuda) de un ente ajeno. En cambio, el oro físico es el único activo que no es pasivo de alguien más.

Así que el oro que no se haya ido ya a China y que aún quede en las bóvedas del Banco de Inglaterra –el presunto custodio, es activo solo de este último, pues el mero certificado con que cuenta Banxico es también una simple promesa de entrega, “oro” papel. Una ilusión. O, ¿qué podría haría México en el caso de demandar la entrega material de las barras e Inglaterra se negara por cualquier circunstancia? Así es, nada. Se le indemnizaría con divisas al precio que se les antojara.

En oficio posterior de fecha 25 de abril de 2013, firmado éste por el Gerente de Operaciones Internacionales de Banxico y dirigido también al Director de Auditoría del mismo Banco, se confirma la solicitud al BIS para notificar “el saldo y el lugar de custodia de la posición de oro físico que Banco de México mantiene con dicha institución.”

Aunque la versión pública del escrito no revela la respuesta completa, podemos inferir que el BIS se limitó exclusivamente a responder lo que se le cuestionó –el saldo y lugar de resguardo, pues se le atribuyen a esa respuesta solo dos incisos.

Como sea, se advierte la intención de dar carpetazo al asunto. El funcionario concluyó: “consideramos que con estos documentos, los cuales anexo a esta comunicación, se da certeza de la   integridad   del   oro   que   forma   parte   de   las  reservas  internacionales   de   Banco  de   México  y, consecuentemente, queda atendida la recomendación hecha por la Auditoría Superior de la Federación”.

Las preguntas son: ¿la existencia, composición y localización de los lingotes se acredita solo con “documentos”?

¿Puede considerarse como atendida una recomendación que de manera explícita demandaba la realización de una inspección física con el custodio del oro?

¿Se quedó cruzada de brazos la Auditoría Superior de la Federación y se conformó con esta respuesta?

Por desgracia, todo indica que la recomendación se quedará solo en eso, y Banxico, como ha sido su estilo en este tema, le dará la vuelta con oficios de mero trámite.


Mientras tanto, ese oro occidental que todavía queda en las arcas londinenses del Banco de Inglaterra, seguirá haciendo su ruta silenciosa hacia el lejano Oriente, con la complacencia de autoridades como las de Banxico, que prefieren voltear hacia otro sitio. Sin duda, la ingenuidad de Banxico, nos cuesta caro.

domingo, 29 de septiembre de 2013

BANXICO MALBARATA RESERVAS DE ORO



Imagen: contrasteweb.com 
Hace más de dos años, Banco de México (Banxico) saltó al escenario de los bancos centrales que, desde 2009, se convirtieron en compradores netos de oro para diversificar sus reservas, fuera de las típicas divisas consideradas como tal: el dólar estadounidense, el euro, el yen, etc.


Esto, al realizar una histórica compra de 100 toneladas del metal, en el primer trimestre de 2011.

Dicha adquisición se hizo de una manera tan discreta, sin anuncios ni comunicado alguno de parte del Instituto Central, que parecía como si quisiera que nadie lo notase. En su momento, en este blog criticamos esa actitud del Banxico, al tiempo que reconocimos que se trataba de una de los pocas decisiones acertadas que había tomado, desde el inicio de la crisis global en 2008.

Más tarde sin embargo, gracias a Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, pudimos revelar en 2012, que gran parte de ese mérito quedaba diluido, pues casi el total del oro que se supone forma parte de los activos de Reserva de nuestro banco central (alrededor de 126 toneladas en ese momento), era mexicano solo en el papel: más del 94% está en Londres, Inglaterra; menos del 1% en Estados Unidos y alrededor del 5% en territorio nacional.

No solo eso. La Auditoría Superior de la Federación le “jaló las orejas” a la institución que gobierna Agustín Carstens, pues al revisar la Cuenta Pública de 2011 detectó que nunca había realizado siquiera una mínima inspección física de las 100 toneladas supuestamente compradas ese año y resguardadas por el Banco de Inglaterra. En otras palabras, que Banxico había adquirido puro “oro” imaginario, pues no se verificó la existencia de los lingotes.

Hoy sabemos además que la operación se efectuó a través de otro intermediario, el Banco de Pagos Internacionales (BIS), que de manera sospechosa le solicitó al Banxico en abril pasado, no revelar ninguna información concerniente a las operaciones de la cuenta de oro que le administra. Le pidió que fuera cien por ciento “confidencial”.

En fin. A todas esas malas noticias hoy debemos sumar que Banco de México acumuló en agosto pasado, un mes más de continuas ventas de sus reservas de oro, con los que suman ya 16 meses consecutivos.

En total, entre mayo de 2012 y agosto 2013, Banxico ha enajenado más de 60 mil onzas áureas, equivalentes a casi 1.9 toneladas.

Eso significa que de las apenas seis toneladas que teníamos en territorio nacional, ya solo quedan poco más de cuatro, y en total,  contando el “oro” en papel, menos de 124 toneladas.
Para decirlo con claridad, ya liquidamos la tercera parte del único oro que realmente poseemos, mientras seguimos sin reclamar la entrega de las 120 toneladas que nadie ha visto, y que el Banco de Inglaterra le dijo al Banco de Pagos Internacionales que a su vez informara a Banxico, que los tiene en sus bóvedas en Londres. Vaya cuento por el que además, pagamos por la custodia.

En agosto la cantidad liquidada por Banxico según datos del Fondo Monetario Internacional, ascendió a más de tres mil onzas. En dicho mes, el precio promedio fue de 1,347.1 dólares (London PM Fix) la onza.
Cabe recordar que el precio del oro a nivel internacional, comenzó un ciclo de corrección (baja) a partir de septiembre de 2011, después de alcanzar su máximo histórico de 1,923.70 dólares por onza.

Eso quiere decir que como banco central, Banxico ha resultado ser un pésimo inversor, pues además de tener apenas 3 por ciento de sus reservas totales en oro, de manera inexplicable decidió comenzar malbaratar sus pocas tenencias físicas –por las que no paga costos de almacenamiento, a precios más bajos, en lugar de reforzar su posición material adquiriendo el activo refugio para aprovechar su abaratamiento.

Banco de México va así en sentido contrario al de homólogos “no alineados” como el de Rusia y Kazajistán, que llevan ya 11 meses expandiendo sus reservas. El primero sumó 12.7 toneladas en agosto, para totalizar 1,015.5 toneladas del metal; el segundo, agregó 2.5 toneladas para un total de 134.5.

Si nuestro Instituto Central continúa con su política de mantener una amplia mayoría de sus reservas en dólares y bonos del Tesoro estadounidense, por agradar a nuestros vecinos o por la razón que sea, la realidad es que ese error lo pagaremos muy caro.

Pese a las especulaciones de si la Reserva Federal (Fed) recortará los “estímulos” monetarios consistentes en imprimir 85 mil millones de dólares para inyectarlos a la economía, lo cierto –como ya se demostró en su reunión del Comité de Mercado de Abierto de septiembre, es que no lo puede hacer.

Si quita ese alfiler a la economía de Estados Unidos, la llegada de una nueva e inevitable recesión se aceleraría.

Eso quiere decir que la Fed, continuará liderando la “guerra de divisas” que debería ser mejor conocida como “el juego de la devaluación”, en que los países están compitiendo para quitar valor a sus divisas imprimiendo billetes, para ganar “competitividad”.

Como ve, es una pésima idea seguir acumulando “reservas” que en realidad no son tales, pues su tendencia imparable es a valer cada día menos. Esa, es una colosal diferencia con el oro que, justo gracias a esa impresión masiva de divisas alrededor del mundo, recobrará con gran fuerza su mercado alcista luego de este “descanso”, y llegará muy por encima de su récord histórico vigente. Doctor Carstens, es momento de corregir los errores.