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lunes, 9 de marzo de 2015

Provocaciones: la idea de un “Ejército europeo” vs. Rusia

Imagen: Jean-Claude Juncker (welt.de)
Ayer el periódico alemán Die Welt publicó el contenido de una entrevista que sostuvo con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quien propuso crear un ejército europeo para demostrar a Rusia “que nos tomamos en serio el defender los valores europeos”. El tono de Juncker denota una preocupación por la abrumadora superioridad de las fuerzas armadas rusas, tanto convencionales como nucleares en el Teatro de Operaciones Europeo.

Según el funcionario, un ejército conjunto “es una visión europea cuyo tiempo ha llegado". Señaló además que los estados de la Unión Europea (UE) gastan enormes sumas de dinero para fines militares, sin embargo, mantener pequeños ejércitos es una política “inadecuada” cuando se habla de encarar a los rusos.

De acuerdo con Die Welt, las palabras de Juncker serán respaldadas por el ex Alto Representante del Consejo para la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, y ex secretario general de la OTAN, Javier Solana. El español presentará en Bruselas las conclusiones de un grupo internacional de expertos en materia de Defensa, quienes recomiendan una nueva estrategia y mayor integración.

Pero quien está detrás de esta propuesta es Alemania. Para Hans-Peter Bartels, presidente del Comité de Defensa del Bundestag –quien colaboró en el documento aludido, el tema de la defensa conjunta necesita un impulso. Para ello, se debe desarrollar un concepto que incluya a toda la UE, y comenzar por acuerdos entre estados miembro. Por su parte, citada por el Financial Times (FT), Ursula von der Leyen, ministra alemana de Defensa, en entrevista para la radio de su país habló en favor de un Ejército europeo, señalando que de hecho una brigada de soldados holandeses ya está bajo órdenes alemanas.

Pese a ello, los británicos se oponen. Un portavoz del gobierno de David Cameron, primer ministro del Reino Unido, dijo también citado por FT: “nuestra posición es muy clara en cuanto a que la Defensa es una responsabilidad nacional, no de la UE”. Expresó además que no ven ninguna posibilidad de cambiar de posición ni para la conformación de un ejército europeo.

La respuesta de Moscú, no obstante, no se ha hecho esperar. El primer vicepresidente de Rusia Unida –partido gobernante y mayoría en la Duma Estatal, Frants Klintsevich, dijo ayermismo a los medios que en el caso de que se crearan fuerzas armadas comunes europeas, podrían tener un papel provocador. Agregó que “En la era nuclear, ejércitos adicionales no proporcionan ningún tipo de seguridad adicional”.

Dicho de otro modo, para Rusia la creación de un “Ejército Europeo” no tendría otra intención que la de provocar, pues en realidad, en un mundo en el que predominan las armas nucleares, este tipo de tropas no hace ninguna diferencia real.

En el fondo, es claro que Alemania quiere expandir su hegemonía en Europa al ámbito de las armas. Por supuesto, este hecho garantiza que los “rebeldes” británicos jamás lo aceptarán. Cualquiera que sea el mando que adoptara el ejército de la Unión, es un hecho que la influencia alemana llevaría la voz predominante, por lo que pensar siquiera en que Londres confiaría su defensa a los alemanes, es un imposible.

Más allá de si esta propuesta se concretará, destaca el hecho mismo de que en la agenda europea se insista tanto en buscar maneras de enfrentar la “amenaza” rusa. Desde luego, todos saben que hay un apoyo armado encubierto de Moscú a los rebeldes separatistas del Este ucraniano, pero poco o nada se dice en los medios occidentales de que, en primer término, la crisis de Ucrania fue orquestada desde Washington.


Rusia reaccionó como los “expertos” americanos y europeos debieron prever. De manera que solo hay dos opciones: fueron demasiado torpes al creer que los rusos dejarían pasar tal intromisión americana en su vecindario, o de plano, el que escalaran las tensiones con Moscú a niveles no vistos desde la Guerra Fría, era el plan desde el comienzo. Esta última es la más probable. ¿Qué pretende Washington al encender una antorcha que podría meter al mundo entero en una guerra? Eso está por verse. El punto en todo caso es que hay políticos europeos que le siguen haciendo el juego a Estados Unidos. ¡Cuidado Europa! Dejarse seducir por el canto de la sirena americana, es una mala experiencia que deberían aprender del caso Ucrania. No agredir ni provocar a Rusia, es el mejor camino para llevar la fiesta en paz.

miércoles, 18 de febrero de 2015

La paz hipócrita: todos se preparan para pelear

Imagen: Reuters/Gleb Garanich
Hace justo una semana en este espacio le dimos cuenta del mensaje que envió el gobierno del presidente ruso Vladimir Putin: si Estados Unidos enviaba armas al ejército ucraniano, lo consideraría una declaración de guerra y se reservaría el derecho de contraatacarlo a él y sus aliados en otros frentes. Quienes saben leer estos códigos saben que la amenaza no es ninguna broma ni una filtración. No por casualidad fue el periódico The Moscow Times, el encargado de difundirlo en inglés.

En ese contexto, la semana pasada se firmó también –por segunda ocasión– un acuerdo de cese al fuego en Minsk, la capital bielorrusa, que entraría en vigor el primer segundo del domingo. La notable fragilidad de la tregua era evidente y hasta el momento, ha sido un rotundo fracaso: según reportes oficiales, las dos partes en conflicto no han dejado de combatir en buena parte del territorio en disputa.

Como suele ocurrir, hay quienes subestiman la gravedad de lo que está sucediendo no solo en Europa oriental, sino en Medio Oriente y Asia. Pero la realidad es innegable: Occidente y Oriente se están preparando para pelear. Si estallará o no una conflagración internacional está por verse. El punto en todo caso es que donde aún la hay, lo que existe es una paz hipócrita.

En el Este ucranio, el ejército de ese país comenzó a rendirse hoy en la estratégica ciudad de Debáltsevo –eje de comunicaciones entre Donetsk y Lugansk, ante el asedio de los rebeldes. Kiev ha dicho que se trató de una “retirada” bien planeada pero lo cierto, es que fueron derrotados y masacrados.

Las acusaciones se cruzan otra vez. El vicepresidente estadounidense Joe Biden y el presidente ucranio Petro Poroshenko, acordaron vía telefónica que “si Rusia continua violando los acuerdos de Minsk, incluido el más reciente firmado el 12 de febrero, los costes para Rusia crecerán". Atrás quedó entonces la supuesta eventual “reducción” de las sanciones contra Moscú, pues para Washington, los rusos ya incumplieron el convenio de cese al fuego.

Del otro lado, es muy delicado que, como reporta Zerohedge, ahora no sea un mensaje encubierto, sino una declaración del presidente Putin, la que señale “armas estadounidenses ya están siendo suministradas a Ucrania”. Putin no ha ofrecido pruebas, pero su simple dicho debe preocupar pues nos pone a pensar: ¿habrá represalias contra aliados americanos en otros frentes como antes amenazaron? Como sea, Putin también ha dicho que está “más optimista que pesimista” respecto a Ucrania. Sin embargo, una vez que tropas afines a Moscú han tomado control pleno del Este, puede usted apostar a que bajo ninguna circunstancia querrán volver a estar bajo la jurisdicción de Kiev. En otras palabras, es cada vez más probable que siguiendo el camino de Crimea, organicen un referéndum para formalizar su separación de Ucrania.

Al ultranacionalista presidente ucranio esto le debería ya quedar claro: nunca más tendrá soberanía sobre los territorios perdidos. Así que mantener las hostilidades con apoyo americano solo le significará un aumento de costos sin ningún beneficio.

En otro frente, ayer el Wall Street Journal reveló que la Casa Blanca ha decidido equipar a rebeldes sirios “moderados” con camionetas armadas con ametralladoras, GPS y radios ¡para pedir apoyo aéreo de bombarderos americanos B-1B! Es obvio que en última instancia se trata de una estrategia más para atacar a las tropas de Bashar al-Assad, presidente de Siria y aliado de Rusia. Cabe recordar que la caída de Assad es fundamental para los planes de Qatar de instalar un oleoducto en subsuelo sirio, que afectaría intereses rusos. Así que no espere que Putin se quede cruzado de brazos viendo cómo Washington arma rebeldes “moderados” en un momento en que se supone, lo que quiere es combatir al Estado Islámico. Una nueva fachada.

En el lejano Oriente, el primer ministro japonés Shinzo Abe, ya toma previsiones ante un posible conflicto militar. Seguro esto tiene que ver con los desencuentros territoriales que Japón ha tenido con China, un viejo enemigo. Aunque por décadas la constitución japonesa prohibía movilizar tropas excepto para su legítima defensa, el año pasado el gabinete de Abe aprobó la exportación de equipo militar. Asimismo, llevó a cabo una revisión legal que concluyó que Japón, tiene derecho a desplegar su poderío militar en el extranjero para “proteger a sus ciudadanos” y “aliados bajo ataque”. La Dieta Nacional japonesa debatirá en abril un paquete de medidas propuestas por el gobierno para que sus fuerzas armadas puedan desplegarse en el extranjero. El Ministerio de Defensa del país nipón ha dicho que consideran ampliar sus patrullajes sobre el Mar de la China Meridional. No es casual entonces que en enero el presupuesto japonés de Defensa aprobado haya sido histórico.


El mundo pues, vive con la doble cara de potencias rivales que “por si acaso”, se están armando hasta los dientes.

viernes, 12 de septiembre de 2014

YA HAY GUERRA MUNDIAL EN VARIOS FRENTES




Imagen: losporque.com
Por desgracia el mundo parece dirigirse hacia una gran guerra, aunque en ciertos aspectos ya lo está. Y no es que por fuerza haga falta esperar a que haya dos bandos que se la declaren y empiecen a soltar las primeras bombas. No. De hecho, si es que eso sucede, es posible que una conflagración mundial sea solo la última etapa, de un lento pero consistente proceso de degeneración de las condiciones de convivencia pacífica entre personas, naciones enteras y al interior de los mismos países.

Solo hace falta mirar a los diferentes conflictos que en estos mismos momentos se desarrollan, en el plano económico, monetario, comercial y político. No es propósito comentar aquí cada uno de ellos, pero sí algunos de los más representativos.

Por ejemplo, tenemos la aún vigente disputa entre Ucrania y los separatistas pro-rusos en el este del país, que en realidad se ha convertido en una lucha entre el mundo occidental encabezado por la alianza Estados Unidos-Europa por un lado, y Rusia por el otro. Ayer mismo la Unión Europea y Washington anunciaron el endurecimiento de medidas contra Moscú y en especial contra los sectores rusos de defensa, energético y financiero. El gobierno de Vladimir Putin respondió que esas medidas no les dejan otra opción que tomar represalias, y lo tomó como una acción en contra de la frágil paz en Ucrania. No podemos olvidar que como consecuencia de la política occidental de aislamiento contra Rusia, esta ha corrido a los brazos de China, que la ha recibido muy bien. Juntos, con los BRICS, han iniciado una abierta campaña contra la supremacía del dólar, la moneda de “reserva” que viene a menos.

Por otra parte, este miércoles Obama anunció que ha ordenado atacar las posiciones del llamado Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) en Siria, como ya lo está haciendo en Irak. De manera que los americanos estarían luchando contra los enemigos de su enemigo, el presidente sirio Bashar al-Assad. Esta “ayuda” no obstante, genera sospechas. Justo por eso, Rusia desconfía y ha dicho que teme que se pueda bombardear también posiciones del ejército sirio, su aliado. EE.UU. mataría así dos pájaros de un solo tiro, pero no será tan fácil pues ya está el antecedente de cómo la presión de Putin, hace un año logró evitar el ataque americano contra Siria a cambio de que esta entregara su arsenal químico.

En otro frente, el diario británico Financial Times publicó esta semana una encuesta en la que revela que el 53 por ciento de los chinos y el 29 por ciento de los japoneses, piensan que sus países entrarán en guerra en el futuro. Cabe recordar que en todos estos casos, hay ya dolorosos antecedentes de guerra entre ambos bandos. En el caso sino-japonés, las tensiones han escalado de nuevo desde 2012, cuando el gobierno nipón compró tres islas en el Mar Oriental de China que Beijing reclama como propias.

Pero mientras lo anterior es en el plano geopolítico, en el económico-financiero las cosas no son diferentes.

Los bancos centrales del mundo continúan su política de imprimir dinero sin límites. Con esto, mantienen otro frente –el de la “guerra de divisas”, en la que los países compiten por devaluar sus monedas, con la falsa creencia de que así ganan competitividad y crecimiento. Dejan de lado que la devaluación, lejos de ayudar, luego de los aparentes beneficios obtenidos en el corto plazo, termina siendo perjudicial para la economía nacional de que se trate, y por si fuera poco, atenta contra el poder adquisitivo de las personas. Estas, viven una guerra interna al ver cómo el valor del dinero que ganan y sus ahorros, se desvanece. Frustradas, buscan al culpable en los empresarios por pagar “salarios de hambre”, en el gobierno por no decretar alzas salariales o controlar los precios, etc. Todos ellos, efectos y no la causa real de sus desgracias que se oculta en el sistema monetario. El “pecado” original está en que el dinero ya no tiene respaldo alguno de valor en el oro, algo que quienes mueven los hilos del mundo tras bambalinas siempre anhelaron, para poder controlar desde la emisión monetaria a gobiernos mediante la deuda.

No es casualidad que para que el sistema siga operando, es condición indispensable que la emisión de dinero y el endeudamiento, crezcan de manera exponencial. La desgracia está en que por definición, ese proceso no puede durar para siempre.

En este sentido, el empresario Hugo Salinas Price en su más reciente artículo titulado “Fiat Money and Independence for Scotland” (Dinero Fíat e Independencia para Escocia), resalta que ese falso dinero fiduciario, de papel, promueve también el separatismo. Este es el siguiente frente en nuestra revisión.

Salinas tiene razón. Explica que ese tipo de moneda “Tiende a separar regiones distantes del centro que emite el dinero fíat. Separa al país de un país, ya que cada uno trata de defender su moneda y su economía, de los efectos adversos de las políticas defensivas de dinero fíat de sus vecinos.” Eso, por supuesto, no existía en un mundo de estabilidad monetaria en que, el patrón oro, era la justa medida de valor del dinero. En ese entonces los saldos en el comercio exterior eran liquidados en oro, mientras que hoy, es en dinero de papel –sobre todo dólares, que como dijimos sigue siendo creado “de la nada” en cantidades ilimitadas. Un fraude.

El magnate afirma que en los próximos años, atestiguaremos cómo las economías se cierran al exterior promoviendo el proteccionismo, y teniendo como consecuencia el aumento de la pobreza en el mundo. El libre comercio propicia la abundancia, limitarlo, crea lo contrario. De manera que el resurgimiento de los nacionalismos en el mundo es, como lo fue antaño, uno de los más graves peligros para la paz global.

En Francia por primera vez el líder de extrema derecha Marine Le Pen lidera las encuestas presidenciales. Europa parece ir de nuevo por el camino equivocado.

Los casos de separatismo de parte de Escocia –que la próxima semana votará en referéndum su independencia del Reino Unido, y de Cataluña en España –donde ya se discute por algunos grupos la conformación de un “ejército” en caso de declararse independientes, son dos de los ejemplos más destacados y actuales, pero que se seguirán multiplicando por doquier.


De manera que las fronteras del mundo se cierran cada vez más a la libre circulación de personas, capitales y mercancías, justo cuando lo que se necesita es todo lo contrario. Lo grave es que ya en el pasado, experiencias similares nos condujeron primero hacia la Gran Depresión del siglo XX, y más tarde, a la Segunda Guerra Mundial. Aún es tiempo de evitar otra pero la verdad, es que no vamos en la dirección correcta.