AVISO IMPORTANTE

¡BIENVENIDOS AL NUEVO PORTAL GUILLERMOBARBA.COM!

Estimados lectores de Inteligencia Financiera Global: Este blog se ha mudado definitivamente al nuevo portal de GuillermoBarba.com . Agr...

Mostrando entradas con la etiqueta Rusia vs Estados Unidos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rusia vs Estados Unidos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de febrero de 2015

La paz hipócrita: todos se preparan para pelear

Imagen: Reuters/Gleb Garanich
Hace justo una semana en este espacio le dimos cuenta del mensaje que envió el gobierno del presidente ruso Vladimir Putin: si Estados Unidos enviaba armas al ejército ucraniano, lo consideraría una declaración de guerra y se reservaría el derecho de contraatacarlo a él y sus aliados en otros frentes. Quienes saben leer estos códigos saben que la amenaza no es ninguna broma ni una filtración. No por casualidad fue el periódico The Moscow Times, el encargado de difundirlo en inglés.

En ese contexto, la semana pasada se firmó también –por segunda ocasión– un acuerdo de cese al fuego en Minsk, la capital bielorrusa, que entraría en vigor el primer segundo del domingo. La notable fragilidad de la tregua era evidente y hasta el momento, ha sido un rotundo fracaso: según reportes oficiales, las dos partes en conflicto no han dejado de combatir en buena parte del territorio en disputa.

Como suele ocurrir, hay quienes subestiman la gravedad de lo que está sucediendo no solo en Europa oriental, sino en Medio Oriente y Asia. Pero la realidad es innegable: Occidente y Oriente se están preparando para pelear. Si estallará o no una conflagración internacional está por verse. El punto en todo caso es que donde aún la hay, lo que existe es una paz hipócrita.

En el Este ucranio, el ejército de ese país comenzó a rendirse hoy en la estratégica ciudad de Debáltsevo –eje de comunicaciones entre Donetsk y Lugansk, ante el asedio de los rebeldes. Kiev ha dicho que se trató de una “retirada” bien planeada pero lo cierto, es que fueron derrotados y masacrados.

Las acusaciones se cruzan otra vez. El vicepresidente estadounidense Joe Biden y el presidente ucranio Petro Poroshenko, acordaron vía telefónica que “si Rusia continua violando los acuerdos de Minsk, incluido el más reciente firmado el 12 de febrero, los costes para Rusia crecerán". Atrás quedó entonces la supuesta eventual “reducción” de las sanciones contra Moscú, pues para Washington, los rusos ya incumplieron el convenio de cese al fuego.

Del otro lado, es muy delicado que, como reporta Zerohedge, ahora no sea un mensaje encubierto, sino una declaración del presidente Putin, la que señale “armas estadounidenses ya están siendo suministradas a Ucrania”. Putin no ha ofrecido pruebas, pero su simple dicho debe preocupar pues nos pone a pensar: ¿habrá represalias contra aliados americanos en otros frentes como antes amenazaron? Como sea, Putin también ha dicho que está “más optimista que pesimista” respecto a Ucrania. Sin embargo, una vez que tropas afines a Moscú han tomado control pleno del Este, puede usted apostar a que bajo ninguna circunstancia querrán volver a estar bajo la jurisdicción de Kiev. En otras palabras, es cada vez más probable que siguiendo el camino de Crimea, organicen un referéndum para formalizar su separación de Ucrania.

Al ultranacionalista presidente ucranio esto le debería ya quedar claro: nunca más tendrá soberanía sobre los territorios perdidos. Así que mantener las hostilidades con apoyo americano solo le significará un aumento de costos sin ningún beneficio.

En otro frente, ayer el Wall Street Journal reveló que la Casa Blanca ha decidido equipar a rebeldes sirios “moderados” con camionetas armadas con ametralladoras, GPS y radios ¡para pedir apoyo aéreo de bombarderos americanos B-1B! Es obvio que en última instancia se trata de una estrategia más para atacar a las tropas de Bashar al-Assad, presidente de Siria y aliado de Rusia. Cabe recordar que la caída de Assad es fundamental para los planes de Qatar de instalar un oleoducto en subsuelo sirio, que afectaría intereses rusos. Así que no espere que Putin se quede cruzado de brazos viendo cómo Washington arma rebeldes “moderados” en un momento en que se supone, lo que quiere es combatir al Estado Islámico. Una nueva fachada.

En el lejano Oriente, el primer ministro japonés Shinzo Abe, ya toma previsiones ante un posible conflicto militar. Seguro esto tiene que ver con los desencuentros territoriales que Japón ha tenido con China, un viejo enemigo. Aunque por décadas la constitución japonesa prohibía movilizar tropas excepto para su legítima defensa, el año pasado el gabinete de Abe aprobó la exportación de equipo militar. Asimismo, llevó a cabo una revisión legal que concluyó que Japón, tiene derecho a desplegar su poderío militar en el extranjero para “proteger a sus ciudadanos” y “aliados bajo ataque”. La Dieta Nacional japonesa debatirá en abril un paquete de medidas propuestas por el gobierno para que sus fuerzas armadas puedan desplegarse en el extranjero. El Ministerio de Defensa del país nipón ha dicho que consideran ampliar sus patrullajes sobre el Mar de la China Meridional. No es casual entonces que en enero el presupuesto japonés de Defensa aprobado haya sido histórico.


El mundo pues, vive con la doble cara de potencias rivales que “por si acaso”, se están armando hasta los dientes.

miércoles, 23 de abril de 2014

¿EE.UU. PREPARA GUERRA EN EUROPA ORIENTAL?




Imagen. Telegraph.co.uk
La semana pasada comentamos en el artículo “Rusia ya ganó”, que el acuerdo que se firmaría el 17 de abril entre ese país, Ucrania, Estados Unidos y la Unión Europea en Ginebra traería muy pocos resultados concretos. Hoy, nuestras expectativas se han confirmado y podemos casi por muerto. Ucrania, como anticipó el presidente ruso Vladimir Putin, continúa al borde de una guerra civil.

EE.UU y Rusia ya intercambiaron acusaciones por la continua actividad de extremistas en la región oriental ucraniana. Lo cierto es que ambos se señalan con razón. Tanto separatistas simpatizantes con Moscú como grupos paramilitares leales a Kiev continúan muy activos y, para ser claros, nada ni nadie los podrá detener.

El secretario de Estado norteamericano John Kerry, advirtió a su homólogo ruso Serguéi Lavrov, que “habrá consecuencias” si Rusia no actúa para detener a los separatistas. Del otro lado la advertencia es la misma si no se hace algo con los grupos de extrema derecha ucranios.

Sin embargo, la razón por la cual seguirán muy activos, es que poseen ventajas notables para los países en conflicto, como que con facilidad pueden deslindarse de los brutales actos que estos cometan. No es su responsabilidad oficial. Ni rusos ni estadounidenses admitirían de forma abierta que arman y financian en secreto a algunos de ellos, pues de cierto modo les son útiles. Es la manera que tienen de guerrear sin declararse la guerra abierta.

El acuerdo de Ginebra estableció que los separatistas abandonarían los edificios tomados y sus armas, pero los líderes desconocieron lo firmado. Después de todo, están en su país y saben que pese a la fachada, Moscú los respalda.

El gobierno de Kiev asegura que todo se trata de los preparativos rusos para una invasión, algo que en definitiva es posible, pero que no sucederá a menos que haya una acción masiva del ejército ucraniano en contra de rusohablantes. Algo mucho más fuerte que la reanudación de “acciones antiterroristas” a las que llamó el lunes el presidente Turchínov, sí sería la justificación perfecta para que Putin invadiera.

El vicepresidente estadounidense Joe Biden llegó el lunes a Kiev, la capital ucrania, para apoyar al gobierno. Se dijo que reiteró a las autoridades su convicción de elevar las sanciones a Rusia. No obstante, como le hemos anticipado aquí, aquellas no pasarán de ser simbólicas y no llegarán a tocar la economía de Rusia a gran escala, ante el riesgo de que esto empuje un contraataque de mayores proporciones contra el petrodólar. Tampoco se llegaría al acto de guerra de congelar millonarios recursos del presidente Putin que se presume, estarían depositados en Suiza.

Así que el más reciente alarde norteamericano de enviar 600 soldados a Europa del Este (en concreto a las repúblicas bálticas y Polonia, cercanos a Ucrania) para “ejercicios” militares, no pasará de ser solo eso, a pesar de que amenacen con que más prácticas se efectuarán a través de la OTAN. Estos 600 efectivos provendrían de Afganistán, donde tras las elecciones generales del 5 de abril, la Casa Blanca se está planteando reducir al mínimo sus tropas.

En suma, EE.UU. puede seguir mandando barcos, tropas y aviones militares con la esperanza de que esto disuada a Rusia de una invasión, pero de ninguna manera prepara una guerra. No cuando, si se disparase la primera bala, sus mercados bursátiles se desplomarían y la supuesta recuperación económica se iría al barranco. Claro, sin contar que Europa está menos interesada que los americanos en un conflicto por sus mayores lazos comerciales energéticos con los rusos.


La salida pacífica al conflicto en la región, insistimos, pasaría por un referéndum oriental en Ucrania que decidiera si quedarse o irse con Rusia, pero Kiev nunca lo permitirá. Por lo tanto, una guerra civil parece inminente, a menos que el bando ruso decidiera abandonar a sus simpatizantes armados. A estas alturas pues, el camino posible para la paz está en manos de Putin. El tiempo nos dirá si Ucrania comete el error de una ofensiva militar mayor, pero la realidad es que más les valdría quedarse con las ganas.