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martes, 2 de diciembre de 2014

GOBERNADORA DEL BNU, AL BANQUILLO POR RESERVAS DE ORO




Imagen: Interfax
Una corte de Kiev ha ordenado a la fiscalía que presente cargos por “abuso de poder” y “mal uso del puesto” para obtener beneficios ilícitos, contra la gobernadora del Banco Nacional de Ucrania (BNU), Valery Gontareva. Esta noticia la dio a conocer la agencia Interfax- Ukraine, que citó información del diario Vesti. El antecedente claro es la admisión de la funcionaria de que el oro de las reservas ucranias, ya no está en sus bóvedas. Se esfumó.

El demandante es el abogado Rostyslav Kravets, quien confirmó la información a través de su cuenta de Facebook, y señaló que la decisión fue tomada por la corte después de tres intentos, pues en noviembre pasado, los fiscales se negaron a emprender la acción. La decisión fue tomada este lunes, y ahora la fiscalía tendrá que iniciar las investigaciones por violación al Artículo 364 del Código Criminal de Ucrania.

Los cargos contra Gontareva incluyen intervenciones en el mercado de divisas en agosto de este año, en las que según la demanda, el BNU perdió 19 kopeks (centavos) de grivna –la  divisa ucrania– por dólar.  Asimismo, Kravets reclama que la gobernadora “ha cometido intencionalmente una transacción muy desfavorable para las reservas de oro y divisas de Ucrania, a pesar del hecho de que bajo la Constitución de Ucrania, es el Banco Central el que está a cargo del mantenimiento de las reservas de oro del país.”

De manera que más que solo referirse a malas operaciones en el mercado de divisas, parece que el descontento está también enfocado contra el saqueo de las reservas de oro de su país.

Conviene que recordemos que aquí le informamos que la misma Gontareva en declaraciones televisivas durante noviembre, dijo que en las bóvedas del BNU ya solo quedaba el 1 por ciento de las reservas de divisas totales, en oro físico. De acuerdo con nuestros cálculos, eso implica solo un poco más de 3 toneladas. El resto de los lingotes que se encontraba en el país –18 tons., habría sido primero saqueado y trasladado en secreto a la Reserva Federal de Nueva York, y más tarde, vendido casi en su totalidad. Seguro que los sumisos líderes ucranianos pensaron que esto pasaría desapercibido para los ciudadanos, pero la demanda contra Gontareva, evidencia que no es así.

Y es que el BNU, aunque en el teoría todavía cuenta con 26 toneladas de oro en reservas, 23 de ellas están solo en papel (certificados), que acredita la supuesta posesión de lingotes pero que se encuentran bajo custodia extranjera. La debilidad financiera y monetaria de Ucrania es tal, que ha venido agotando sus reservas de divisas desde mayo, que a partir de ese mes, se han desplomado 30 por ciento. No podrán seguir dilapidando sus reservas a ese ritmo por mucho tiempo.

En fin, que sólo el tiempo nos dirá si esta acción legal contra Gontareva prospera, pero el simple hecho de que exista y haya procedido, ya dice mucho.

En este sentido, ayer el portal Capital.ua informó que la directora del Departamento General de Política Monetaria del BNU, Olena Shcherbakova, acaba de renunciar. Es evidente pues que el barco monetario ucraniano se está hundiendo, y pronto veremos si esto es un síntoma de algo más grande: el resquebrajamiento del régimen pro-occidental de Kiev.

Como sea, lo cierto es que hay señales de que cada día más gente comienza a oponerse de frente a las autoridades ucranias, y si esta tendencia continúa, será cuestión de tiempo para que los nacionalistas encuentren serias dificultades para mantenerse en el poder, aun con el apoyo de Washington. El peor de los escenarios para Ucrania, el de perder para siempre las regiones del Este, es más probable que nunca.

La moraleja de la historia se repite: aquellos dispuestos como Ucrania a someterse a los intereses de Occidente bajo la falsa promesa de “libertad”, corren un serio riesgo de ser saqueados, utilizados, vencidos y de quedar en la ruina. Dejarse seducir por el canto de sirena del “Tío SAM”, es siempre una mala idea.

miércoles, 30 de julio de 2014

¿SE AVECINA UNA GUERRA EN EUROPA?




Imagen: Cnnespañol.cnn.com
El conflicto en Ucrania ha llegado a un punto crítico que ojalá se decante hacia una salida pacífica. Sin embargo, más allá de los buenos deseos, no puede descartarse la opción bélica. Y es que a pesar de los aparentes acuerdos entre el secretario de Estado de la Unión Americana, John Kerry, y su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, para impulsar una salida negociada entre el gobierno central de Kiev y los separatistas prorrusos en el este del país, entrelíneas tanto Washington como Moscú se envían mensajes de mutua desconfianza y encono.

En ese contexto conviene destacar lo que ha estado ocurriendo esta semana. Por ejemplo, se dio a conocer que la Corte Permanente de Arbitraje (CPA) de La Haya, Países Bajos –organismo intergubernamental establecido por tratado desde 1899 para la resolución de este tipo de controversias, emitió un laudo a favor de cinco accionistas de la otrora mayor petrolera rusa, Yukos –que fuera propiedad del magnate Mijaíl Jodorkovski, y en contra de Rusia.

Con esto, la CPA ha impuesto de forma unánime la mayor indemnización de su historia contra un Estado soberano, por cerca de 50 mil millones de dólares.

La Corte encontró que la empresa declarada en quiebra en 2006, fue expropiada de forma ilegal por el gobierno al año siguiente. Concluyó además que la firma “fue atacada por motivos políticos por las autoridades hasta llevarla a su destrucción”, y que “la Federación Rusa no pretendía recaudar impuestos; quería declarar la quiebra de Yukos y apropiarse de sus valiosos activos”. Señala asimismo que esto sucedió en medio de un ambiente político en el que Jodorkovski se apuntalaba como un oponente político de Vladimir Putin. Una vez destruida la empresa, sus activos fueron transferidos a la estatal petrolera Rosneft. Jodorkovski estuvo encarcelado 10 años hasta diciembre de 2013, cuando Putin lo indultó.

Por supuesto, Moscú ve la resolución de la CPA como también cargada de enormes tintes políticos, lo que incrementa las probabilidades de que se niegue a pagar. El monto en cuestión es tan alto que equivale al 2.4 por ciento del PIB ruso. Hoy que se conoce que tanto la Unión Europea como Estados Unidos han reforzado sus sanciones contra Rusia, es un hecho que podrán decir lo que quieran, pero la realidad es que las tensiones geopolíticas siguen escalando hasta puntos insospechados. En este sentido, es obvio que el presidente Putin se negará a pagar con todos los riesgos que ello implica.

Rusia no puede apelar el laudo de la CPA, pero el gobierno ha dicho que buscará todos los mecanismos legales para hacerla a un lado. Si pese a todo los accionistas ganan y Moscú no paga, tendrán que salir a “cazar” sus activos comerciales en los 150 países que forman parte de la Convención de Nueva York de 1958 sobre el reconocimiento y la ejecución de las sentencias arbitrales extranjeras, o pelear activos a las estatales Rosneft o la gasera Gazprom. Nada fácil.

Para empeorar las cosas, se espera que mañana jueves el Tribunal Internacional de Derechos Humanos de Estrasburgo, también dé a conocer su decisión contra Rusia por el caso presentado por otros accionistas que afirman haber sido despojados de sus propiedades.

Como ve, las circunstancias se siguen acomodando para que el distanciamiento entre Rusia y Occidente se siga ampliando, justo en el momento en que parece que Ucrania está a punto de declararse derrotada en el Este.

Esa es la lectura correcta de que tanto Kiev como Washington estén tan conformes y hasta apurados con la búsqueda de un cese al fuego que, según Kerry, podría firmarse “ahora mismo”. Seguro tienen mucho que ver los reportes de que ucranios se están negando a alistarse en el ejército para combatir en las regiones en conflicto. Su ejército se debilita. La lógica que estarían usando es sencilla: más vale acordar y negociar hoy, que perder de plano esos territorios que, más tarde, sin dudar serían anexados de facto por Rusia.

A todo lo anterior, sume también las diferencias y cruce de acusaciones entre ambos bandos por el derribo intencional del vuelo MH17 de Malaysia Airlines, y tendrá un polvorín que sólo necesita una chispa para estallar en una guerra total.

De hecho, el mismo Financial Times reporta que una fuente “cercana al presidente Putin”, sobre la sanción impuesta a su país por el caso Yukos, le respondió: “Se avecina una guerra en Europa ¿De verdad piensa que eso importa?”. Los bandos en disputa, se están preparando por si acaso se llega a lo peor.

miércoles, 7 de mayo de 2014

UCRANIA JUEGA A LA RULETA RUSA




Imagen:
russiaparachilenos.blogspot.com
Ucrania sigue jugando con fuego… ruso. Después de la tragedia ocurrida en Odesa el 2 de mayo pasado –cuando 46 opositores al gobierno de Kiev murieron a causa del incendio ocurrido en la Casa de Sindicatos tras duros enfrentamientos con ultranacionalistas ucranianos– Rusia comienza dar nuevas pistas de sus planes a seguir si la escalada de violencia continúa, algo más que probable.

Y es que los últimos días tanto voces del gobierno como de la Duma han insinuado la convicción rusa de actuar “en caso necesario”. El ministro de Exteriores Serguéi Lavrov, por ejemplo, exige a Europa y Estados Unidos que condenen decididamente las acciones de los radicales nacionalistas, pues aunque las han lamentado, los acusa de “intentar pasar por alto sus causas reales”.

Entre ellas cuente que se han constituido en la práctica en un brazo armado del ejército ucraniano, razón por la cual el gobierno del presidente ruso, Vladimir Putin, insiste en señalar que no se debe perder de vista que lo más grave, en el fondo, es que se está usando a las tropas militares contra la población civil en varias regiones del este del país. Para Lavrov, Occidente pasa por alto que se ha ordenado a las Fuerzas Armadas ucranias “luchar contra su propio pueblo con el apoyo de los neonazis”. No es casual entonces que el gobierno de Kiev no haya hecho nada por encontrar y castigar a los responsables de la tragedia de Odesa.

En el mismo sentido, el portavoz de la Duma Estatal rusa –cámara baja del parlamento, Serguéi Naryshkin, advirtió que se trató de un “genocidio” en contra tanto del pueblo ruso como ucraniano y que los culpables “recibirán lo que merecen de su pueblo”. Esas duras palabras han sido acompañadas nada menos que de un reforzamiento de la flota rusa del Mar Negro con submarinos y barcos de nueva generación, según reporta RIA Novosti, como respuesta también al incremento de la actividad de la marina armada estadounidense. Cabe recordar que el Pentágono envió su fragata USS Taylor a la región junto con la nave USS Mount Whitney.

De lo dicho por Lavrov y Naryshkin de deduce que Putin, que hasta ahora ha ido un paso delante de Obama y sus contrapartes europeos, continúa acumulando elementos de justificación para una eventual intervención (invasión) armada en el Este de Ucrania. Esto se parece cada vez más al proceso que se vio en Crimea antes de su anexión formal a la Federación Rusa, salvo por una diferencia importante: en la península se dio de hecho primero la ocupación militar y luego el referéndum que por abrumadora mayoría decidió unirse a Rusia. En las regiones de Donetsk y Lugansk, en cambio, el referéndum de “independencia” se celebrará primero –el 11 de mayo, y la separación legal o de facto, vendrá después.

Luego, Kiev tendrá que tener mucho cuidado con jugar a la ruleta rusa, pues si continúa sus operaciones de represión al lado de los ultranacionalistas en territorios “autónomos”, Putin no se quedará cruzado de brazos.
Por supuesto, Estados Unidos ha descartado reconocer los referéndums, pero en la práctica eso no tiene la menor importancia. Una vez celebrados y más aún si Rusia ocupa esas zonas, Ucrania las habrá perdido para siempre. Las sanciones económicas contra Moscú, otra vez, brillarán por su ausencia ante el temor disimulado de EEUU de un contraataque contra el petrodólar.

Por si fuera poco, el periodista Leonid Ragozin citó en su cuenta de Twitter a Lavrov asegurando que “los ucranianos que apoyan y quienes se oponen al ‘régimen’ de Kiev vivirán en un solo país.”

No por nada de la primera entrega del rescate del Fondo Monetario Internacional a Ucrania, más de mil millones de dólares serán usados para comprar oro y algunas divisas para las reservas, como lo ha informado la agencia de noticias Itar- Tass. No debería sorprendernos que ese oro termine de nuevo en arcas de la Fed estadounidense como habría ocurrido con las reservas que tenían antes que tanto lo necesita para satisfacer a cuentagotas la entrega del metal precioso a quien lo ha demandado en físico, como el Bundesbank. Los funcionarios ucranianos saben que lo peor de su crisis financiera, está todavía por llegar.

De manera que la estrategia rusa está más que dibujada. Como adelantamos en este mismo espacio en el artículo “Ucrania sigue perdiendo”, las probabilidades juegan en contra de que ese país mantenga su integridad territorial. A estas alturas parecen posibles solo dos opciones: o se resigna a perder los territorios orientales en paz, o a pelear sola una sangrienta guerra perdida.

viernes, 2 de mayo de 2014

UCRANIA SIGUE PERDIENDO…




Imagen: dailystar.com.lb
Hace un par de meses le anticipé que el creciente conflicto entre Ucrania y Rusia podría tener como consecuencia para la primera no solo el perder la península de Crimea, algo que ya se consumó, sino también una parte muy importante de su territorio, la oriental, que económicamente es crucial. Hoy, este peligro está más vivo que nunca. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), el 30 por ciento de la producción industrial ucraniana se concentra en dicha región.

Esta semana el propio FMI autorizó ya un préstamo por 17 mil millones de dólares (mdd) al gobierno de Kiev para poder hacer frente a los compromisos financieros que lo tienen ahorcado. Del monto autorizado el primer desembolso será de 3.2 mil mdd, y 2.2 mil mdd se usarán para pagar a la empresa estatal rusa Gazprom que les provee de gas natural, y para pagar futuras importaciones. No olvidemos que además, Moscú ha presionado elevando el precio del energético a 485 dólares por 1 mil metros cúbicos en este trimestre, más que el precio del mercado europeo.

La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, ha reconocido que este préstamo tiene sus riesgos, y no es para menos. Por ello esa institución, famosa por las duras condiciones que impone para el otorgamiento de sus créditos, está en su juego presionando al límite al gobierno ucranio, al extremo de parecer que lo impulsa a combatir por no perder el control económico- político del Oriente. De ocurrir, financiamiento adicional sería indispensable para recomponer la maltrecha situación financiera del país, advirtió.

Es evidente que Ucrania se arriesgó en su sueño por ser “más europea” y menos “rusa”, cedió a la tentación del canto de la sirena americana –al ritmo de Washington que propició y alentó los disturbios en la plaza de Maidán, y perdió. La pésima noticia para el pueblo ucranio es que a estas alturas ya no solo no deben preocuparse por intentar recuperar lo que les han quitado –como la península de Crimea, sino por no perder todavía más. Por desgracia, eso parece inevitable.

El propio presidente en funciones Turchynov, ha admitido que “el gobierno no controla la situación en (la ciudad de) Donetsk ni en parte de la región de Donetsk”. Fuerzas del orden están cambiando de bando en apoyo a los separatistas pro-rusos, en lo que es una evidente aplicación pragmática del viejo dicho: si no puedes vencerlos, únete a ellos.

Cabe recordar que las regiones orientales son de mayoría étnica rusa, que con la escalada de tensiones entre Occidente-Ucrania y Rusia, fueron segregados al punto de prohibir la lengua rusa para uso oficial. Está claro que con una mayoría que simpatiza con Moscú, y el miedo a las represalias que por fuerza tendrían que venir de las tropas leales a Kiev, las probabilidades de una solución que deje intactos los límites territoriales como los conocíamos antes, se reducen con el paso del tiempo.

Estas regiones aceptarán todo el apoyo que los rusos les otorguen tras bambalinas, incluyendo las armas, y pugnarán por una independencia, real o de facto, del gobierno central. Lo de menos será formalizar después una posible anexión a la Federación Rusa.

Sume a todo lo anterior que las sanciones de EEUU y Europa contra Rusia en nada contribuyen a una salida pacífica y tranquila, y tiene usted la mesa puesta para un conflicto duradero, doloroso y en la que el presidente ruso Vladimir Putin, tiene todas las de ganar.

Pese a las advertencias americanas de más sanciones, es casi imposible que Washington se involucrara en un nuevo conflicto bélico a causa de la endeble economía que tiene, a sus mercados bursátiles en zona de burbuja y ante el temor, disimulado, que tiene del posible contraataque económico-financiero de Moscú.
Al reconocer estos riesgos, la administración Obama está haciendo lo posible por mantener a China, su otro rival,  al menos en territorio neutral. Lo malo para él es que sus propias acciones han reforzado los lazos entre Rusia y China, que tarde o temprano terminarán por hacer sus acuerdos ignorando a la todavía máxima potencia global.


Ucrania pierde, Rusia gana, Estados Unidos y Europa minimizan costos económico-políticos y al final, el problema central del sistema financiero y monetario mundial sigue en endebles condiciones. Con o sin guerra en el Este europeo, el reloj sigue su marcha y se acerca el momento del recrudecimiento de la crisis. Que nadie lo pierda de vista.

miércoles, 23 de abril de 2014

¿EE.UU. PREPARA GUERRA EN EUROPA ORIENTAL?




Imagen. Telegraph.co.uk
La semana pasada comentamos en el artículo “Rusia ya ganó”, que el acuerdo que se firmaría el 17 de abril entre ese país, Ucrania, Estados Unidos y la Unión Europea en Ginebra traería muy pocos resultados concretos. Hoy, nuestras expectativas se han confirmado y podemos casi por muerto. Ucrania, como anticipó el presidente ruso Vladimir Putin, continúa al borde de una guerra civil.

EE.UU y Rusia ya intercambiaron acusaciones por la continua actividad de extremistas en la región oriental ucraniana. Lo cierto es que ambos se señalan con razón. Tanto separatistas simpatizantes con Moscú como grupos paramilitares leales a Kiev continúan muy activos y, para ser claros, nada ni nadie los podrá detener.

El secretario de Estado norteamericano John Kerry, advirtió a su homólogo ruso Serguéi Lavrov, que “habrá consecuencias” si Rusia no actúa para detener a los separatistas. Del otro lado la advertencia es la misma si no se hace algo con los grupos de extrema derecha ucranios.

Sin embargo, la razón por la cual seguirán muy activos, es que poseen ventajas notables para los países en conflicto, como que con facilidad pueden deslindarse de los brutales actos que estos cometan. No es su responsabilidad oficial. Ni rusos ni estadounidenses admitirían de forma abierta que arman y financian en secreto a algunos de ellos, pues de cierto modo les son útiles. Es la manera que tienen de guerrear sin declararse la guerra abierta.

El acuerdo de Ginebra estableció que los separatistas abandonarían los edificios tomados y sus armas, pero los líderes desconocieron lo firmado. Después de todo, están en su país y saben que pese a la fachada, Moscú los respalda.

El gobierno de Kiev asegura que todo se trata de los preparativos rusos para una invasión, algo que en definitiva es posible, pero que no sucederá a menos que haya una acción masiva del ejército ucraniano en contra de rusohablantes. Algo mucho más fuerte que la reanudación de “acciones antiterroristas” a las que llamó el lunes el presidente Turchínov, sí sería la justificación perfecta para que Putin invadiera.

El vicepresidente estadounidense Joe Biden llegó el lunes a Kiev, la capital ucrania, para apoyar al gobierno. Se dijo que reiteró a las autoridades su convicción de elevar las sanciones a Rusia. No obstante, como le hemos anticipado aquí, aquellas no pasarán de ser simbólicas y no llegarán a tocar la economía de Rusia a gran escala, ante el riesgo de que esto empuje un contraataque de mayores proporciones contra el petrodólar. Tampoco se llegaría al acto de guerra de congelar millonarios recursos del presidente Putin que se presume, estarían depositados en Suiza.

Así que el más reciente alarde norteamericano de enviar 600 soldados a Europa del Este (en concreto a las repúblicas bálticas y Polonia, cercanos a Ucrania) para “ejercicios” militares, no pasará de ser solo eso, a pesar de que amenacen con que más prácticas se efectuarán a través de la OTAN. Estos 600 efectivos provendrían de Afganistán, donde tras las elecciones generales del 5 de abril, la Casa Blanca se está planteando reducir al mínimo sus tropas.

En suma, EE.UU. puede seguir mandando barcos, tropas y aviones militares con la esperanza de que esto disuada a Rusia de una invasión, pero de ninguna manera prepara una guerra. No cuando, si se disparase la primera bala, sus mercados bursátiles se desplomarían y la supuesta recuperación económica se iría al barranco. Claro, sin contar que Europa está menos interesada que los americanos en un conflicto por sus mayores lazos comerciales energéticos con los rusos.


La salida pacífica al conflicto en la región, insistimos, pasaría por un referéndum oriental en Ucrania que decidiera si quedarse o irse con Rusia, pero Kiev nunca lo permitirá. Por lo tanto, una guerra civil parece inminente, a menos que el bando ruso decidiera abandonar a sus simpatizantes armados. A estas alturas pues, el camino posible para la paz está en manos de Putin. El tiempo nos dirá si Ucrania comete el error de una ofensiva militar mayor, pero la realidad es que más les valdría quedarse con las ganas.

martes, 4 de marzo de 2014

ESTADOS UNIDOS, EL TITIRITERO DE UCRANIA




Imagen: rurun.es
Estados Unidos apoya de forma abierta al nuevo gobierno anti-ruso de Ucrania, y el bloque de países opositores, encabezado por Rusia y China, lo saben muy bien. En palabras pronunciadas este martes por el presidente Vladimir Putin, el país que gobierna Barack Obama experimenta con otras naciones “como si fueran ratas, sin entender las consecuencias de lo que hacen". Y tiene razón.

Esto que no es ninguna novedad, viene al caso de nuevo con la reciente escalada de tensiones bélicas entre las dos naciones vecinas, que alguna vez formaron parte de la Unión Soviética. Putin se defiende de las acusaciones occidentales de "clara violación" de la soberanía e integridad ucranianas por la invasión militar de Crimea, respondiendo que muchas de las intervenciones militares estadounidenses han sido ilegítimas, como las de Afganistán, Irak y Libia en años recientes.

Putin lamenta que los experimentos americanos hayan conducido ahora a una farsa en la que no se respeta ninguna Constitución en Ucrania, aludiendo desde luego a la salida forzada del poder del presidente Víctor Yanukóvich, contra quien se perpetró un “golpe de Estado” con la complacencia de los aliados de la OTAN. La importancia geoestratégica de Ucrania, es muy elevada.

No por nada para Rusia, Yanukóvich continúa siendo el presidente legal, y su sucesor, Oleksandr Turchynov, un presidente ilegítimo. En este sentido, la actuación rusa en Crimea respondió, según Putin, a una “solicitud oficial” realizada por el propio Yanukóvich.

Asimismo, advirtió a los poderes occidentales que quieren imponer sanciones para aislar a Rusia, que son ellos quienes deberían pensar en las consecuencias, pues “el daño sería mutuo”. Seguro que no es coincidencia que ayer mismo sus Fuerzas Estratégicas probaran un Misil Balístico Intercontinental desde una región cercana al mar Caspio y que impactó su objetivo en Kazajistán.

No hay duda. El gobierno de Moscú no dará un paso atrás en sus intenciones declaradas de actuar conforme a sus intereses, y en defender a ciudadanos rusos y rusohablantes, sobre todo, en la parte oriental ucraniana. Cabe recordar que el nuevo gobierno de Kiev, ha prohibido el uso de ese idioma como oficial, lo que ha causado irritación entre los habitantes orientales.

Desde luego, el propósito real de Putin va mucho más allá de defender compatriotas, pero nunca lo hará público: defenderse de la artera intrusión de Estados Unidos en su vecindario.

La visita del secretario de Estado, John Kerry a Kiev, y el anuncio de un paquete de ayuda financiera por mil millones de dólares, son la prueba clara del respaldo de Obama al nuevo gobierno ucraniano, que aborrece todo lo que huela a Rusia.

EE.UU. es pues, el titiritero que mueve los hilos de la nueva administración en Ucrania, calla frente a la violencia de grupos ultranacionalistas de ese país –que quizá financia, y que avanza así en su meta final de largo plazo: debilitar a Rusia, que junto con China, constituyen los dos últimos grandes bastiones de resistencia contra la hegemonía estadounidense.

Con esto en mente, se puede entender mejor la complejidad de los alcances de este conflicto, que podría terminar con la división de Ucrania en dos partes. Ninguno de los bandos, el estadounidense y el ruso, se rendirá.

Desde luego, si bien puede explicarse el actuar de los rusos, lo cierto es que nada justifica la invasión de un país soberano.
Imagen: trendingpodcast.com

Esta es una reacción tardía que trata de corregir un problema que Putin debió atender de forma preventiva. Al no hacerlo, permitió que los occidentales penetraran en su zona de influencia y será muy difícil que ahora lo puedan cambiar. Intentarlo por la fuerza no solo no tendría los resultados esperados, sino que el costo material y humano sería demasiado elevado. Los radicales ucranios ultranacionalistas, con el apoyo de Obama, han ganado un poder que no soltarán.

A Rusia entonces no le queda más que recurrir a la Inteligencia, para evitar futuras incursiones auspiciadas por Washington que terminen por acorralarla, y en el peor de los casos, por someterla.

De igual modo, debería prepararse –también como China, para contraatacar a Estados Unidos en su talón de Aquiles: el dólar. Y es que por ahora, una amenaza rusa de suspender o disminuir sus exportaciones de petróleo y gas para afectar a Europa y EE.UU., solo agravaría las tensiones en su perjuicio, por lo que las opciones se reducen. La vía armada, parece descartada pese a los discursos.

Del otro lado, Washington no disparará el primer tiro ante el riesgo real de un colapso general en Wall Street, en medio del agotamiento de la supuesta “recuperación” económica.

Entonces, dado que un enfrentamiento militar EE.UU. – Rusia a través de Ucrania estaría descartado por ahora, la única opción real para los rusos es acumular oro a tasas más elevadas de las que mantiene en la actualidad. Cabe recordar que hoy día todo el oro que extrae se queda dentro de sus fronteras, pero es insuficiente.

Se necesita mucho más oro que tendrán que importar, para aumentar su poder e influencia en el nuevo sistema que resurgirá entre las cenizas, luego del inevitable colapso del actual basado en deudas exponenciales y dinero fíat (papel).

Ese derrumbe obligará a un replanteamiento de fuerzas en todo el orbe, y al inicio de una nueva era, en la que la transferencia de riqueza que está ocurriendo de Occidente hacia Oriente, supondrá para Rusia y China la gran oportunidad de afianzarse como súper potencias.


Toca a Rusia analizar lo que le conviene pero el tiempo se le acaba. No responder pronto podría poner en riesgo su propia seguridad nacional, y la colocaría en peligro de caer en manos del “Gran Titiritero”.

domingo, 2 de marzo de 2014

TAMBORES DE GUERRA: ¿QUÉ PASA ENTRE UCRANIA Y RUSIA?




Imagen: Wikipedia
Los tambores de guerra resuenan en Ucrania. Los graves problemas internos que enfrenta este país de Europa oriental, no cesan. A la inestabilidad interna cuyo clímax parecía haberse alcanzado con la defenestración del presidente Víctor Yanukóvich –que ya se encuentra asilado en Rusia, se suma ahora la invasión de tropas ordenada por el presidente ruso Vladimir Putin, a la península de Crimea, en el sur del país.

El nuevo primer ministro ucraniano, Arseni Yatseniuk, declaró que estos movimientos del ejército ruso constituyen una “declaración de guerra”, y ha exigido a Moscú que retire todas las tropas de su territorio. Por supuesto, esto no sucederá. Al menos no mientras el presidente Putin considere que el gobierno de Kiev continúa con su agresiva política anti-rusa, que podría tomar semanas, meses o incluso años.

Las tensiones mientras tanto, son enormes. Tropas rusas y habitantes de Crimea simpatizantes con Rusia, se encuentran bloqueando unidades militares ucranianas. Cabe señalar que según el último censo de 2001, citado por Russia Today (RT), la mayoría de los habitantes de la península son de etnia rusa (58.3%), el 24 por ciento ucranianos y el 12 por ciento tártaros. Sin embargo, la ciudad más grande de Crimea, Sevastopol, considerada una región separada políticamente de la península, tiene alrededor del 70 por ciento de habitantes rusos.

La protección de este importante grupo poblacional, es la razón principal que ha esgrimido el presidente Putin para justificar sus acciones, que por cierto, han sido condenadas enérgicamente por el bloque occidental.

El presidente estadounidense Barack Obama sostuvo este fin de semana una conversación telefónica de hora y media con Putin, tras la cual, el Kremlin en un comunicado de prensa, detalló que se trató de examinar diversos aspectos de la “situación extraordinaria en Ucrania”. Putin destacó la existencia de amenazas reales para la vida y salud de los ciudadanos rusos en territorio ucraniano, y la propagación de la violencia en las regiones orientales de este país por parte de ultranacionalistas. Rusia, por tanto, “se reserva el derecho de proteger sus intereses”.

De este lado del mundo, según reporta Reuters, el presidente Obama dijo en la llamada que Rusia había cometido una “clara violación de la soberanía ucraniana”, y advirtió que tendría consecuencias. La Casa Blanca advirtió que EE.UU. suspenderá su participación en los preparativos para la reunión del G8, que se celebraría en junio en la ciudad de Sochi.

El secretario de Estado John Kerry fue mucho más allá, al condenar el “increíble acto de agresión” contra Ucrania, y amenazó con “muy serias repercusiones” de parte de EE.UU. y otros países, que incluirían sanciones económicas para aislar a Rusia.

En este contexto, el Ministerio de Defensa ucraniano ha llamado a los reservistas y ordenado a todos los mandos militares poner en alerta de combate a sus unidades. “Si se produjera una agresión, significaría la guerra y cesarían todas nuestras relaciones con Rusia”, dijo el primer ministro Yatseniuk tras una reunión de emergencia con los jefes de seguridad del país.

Imagen: www.guiageo-europa.com
Quizás lo malo para el gobierno de Ucrania sea que las autoridades de Crimea son por completo afines a los intereses rusos. Una fuente del gobierno de la península dijo a la Agencia RIA Novosti, citada por RT, que la mayoría de las Fuerzas Armadas de Ucrania desplegadas en su territorio se habrían subordinado a su autoridad, algo que el gobierno de Kiev niega por completo.

El presidente del Parlamento de Crimea, Vladímir Konstantinov, anunció que en el referéndum a realizar el próximo 30 de marzo, se planteará a los votantes si quieren que la península adquiera el grado de estado, y aclaró que el Consejo Supremo de Crimea no está sujeto a las nuevas autoridades de Kiev.

En suma, hay un estado de tensión muy crítico en esa región que, ojalá, no derive en violencia armada. Y es que pese a las amenazas de Occidente, la realidad es que Rusia no se detendrá para actuar a favor de sus intereses al precio que sea.

Tal vez no logre que Crimea se le anexe –por ahora, pero es un hecho que Putin no retirará sus tropas en el corto plazo, y que dado el caso, la invasión territorial podría ampliarse.

Por eso el riesgo real que enfrentan los ucranianos es la división no solo política sino real de su país. Recordemos que así como Crimea, la zona oriental de Ucrania tiene una mayoría de habitantes cuya lengua materna es el ruso, y podrían simpatizar con su causa. Si Putin decide apoyarlos, la separación del país podría darse de facto.

Según una encuesta de 2012 realizada por el grupo RATING, la lengua que usan en casa en las regiones poniente, centro y norte del país es en su mayoría el ucraniano con 91, 73 y 51 por ciento, respectivamente. En cambio, hablan ruso en el este, sur y en Donbás en una proporción de 65, 67 y 83 por ciento.

El conflicto en Crimea puede ser la chispa que, en un futuro no muy lejano, desencadene una dolorosa división de Ucrania. Solo el tiempo lo dirá, pero ojalá que el enfrentamiento no escale más a nivel internacional, pues sus efectos negativos se harían sentir en todo el orbe, de entrada, en los precios de los activos considerados como refugio, y el petróleo.

No te pierdas la continuación de este artículo: "Estados Unidos, el titiritero de Ucrania"