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viernes, 4 de septiembre de 2015

DEPRECIACIÓN, COMPETITIVIDAD Y PRODUCTIVIDAD (II y última)

PESOS Y CONTRAPESOS
ARTURO DAMM ARNAL

Peña Nieto afirmó que “pese a la desazón que en algunos sectores nacionales ha causado la apreciación del dólar frente a otras monedas como el peso, en el caso de México esto ha generado efectos favorables convertidos en una mayor competitividad en la economía”, lo cual no es cierto: la depreciación eleva la competitividad de ciertos sectores de la economía (el exportador) pero a costa del perjuicio en otros (el importador), siendo mayor el daño de lo segundo que el beneficio de lo primero, por una razón muy sencilla: con lo que exportamos satisfacen sus necesidades los consumidores extranjeros, con lo que importamos satisfacen sus necesidades los consumidores mexicanos, y la depreciación beneficia a los primeros pero no a los segundos.

Si por competitividad entendemos la capacidad para hacer lo que se hace mejor que los demás, sobre todo en términos de precio (poder ofrecer a menor que el competidor), la depreciación abarata, en términos de dólares, las exportaciones mexicanas, y los exportadores mexicanos las pueden ofrecer, en términos de dólares, a menor precio. Mayor competitividad. Pero, ¿cuál es el origen de ese aumento en la competitividad de las exportaciones? La depreciación y no el aumento en la productividad del exportador, productividad que se define como la capacidad para hacer más con menos (producir más a menor costo), lo cual permite ofrecer a menor precio y, ¡también!, liberar factores de la producción para la producción de otros bienes y servicios, lo cual reduce la escasez y aumenta el bienestar.

Cierto, la depreciación aumenta la competitividad de los exportadores, pero no incrementa su productividad. Es más, si los exportadores importan insumos para producir la mercancía que exportarán, la depreciación aumenta sus costos de producción y, por ello, reduce su productividad y, consecuencia inevitable, también su competitividad. En este sentido la depreciación es un arma de dos filos.

Hay que tener mucho cuidado cuando se alaban las bondades de la depreciación del peso frente al dólar. Puede ser que las mismas realmente no sean tales.


Twitter: @ArturoDammArnal

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