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domingo, 15 de noviembre de 2015

TERRORISMO: EL ENEMIGO ESTÁ EN CASA


Después de los abominables ataques de la semana pasada en París y Beirut una cosa ha quedado clara: el terrorismo seguirá siendo la forma de contraataque que utilizará el llamado Estado Islámico (ISIS o ISIL, por sus siglas en inglés) contra aquellos que lo estén combatiendo. ¿Puede una organización de estas características derrotar al mundo occidental y a Rusia, a quienes tiene en su contra? La respuesta obvia, es no.

Justo es esa imposibilidad de triunfo en el campo de batalla sirio e iraquí contra las máximas súper potencias militares del orbe, la que habría provocado –y por desgracia lo seguiría haciendo- la cobarde y ruin respuesta de ISIS contra civiles inocentes.

En el caso concreto de París, quedan hasta el momento más dudas que respuestas. Y es que después de los ataques contra el semanario Charlie Hebdo en enero, algo todavía peor nunca debió pasar. Los peores atentados terroristas en la historia de Francia ocurrieron pues, por imperdonables errores u omisiones –intencionales o no- de los órganos del Estado para garantizar seguridad a sus ciudadanos. Asimismo, la posibilidad de un nuevo ataque de “falsa bandera” no se puede descartar.

Hay intereses enfocados en satanizar a los musulmanes, aprovechar cualquier oportunidad para cerrar las fronteras a la migración y en limitar las libertades individuales. Grave error. Los ataques a la libertad perpetrados por los radicales no deben servir de pretexto para avanzar en una agenda que coarte los derechos de las personas.

Como quiera, lo cierto es que aunque aún hay cabos sueltos, la versión oficial de la responsabilidad de ISIS ya fue abrazada incluso por Rusia. Esto tiene una explicación. Para el Kremlin no es tan importante quién en verdad esté detrás de los ataques. Lo que para ellos cuenta, es que la versión de la responsabilidad de ISIS confirma lo que Moscú ha sostenido desde el principio: todos deben combatir juntos y coordinados contra el enemigo común. Tiene razón.

Hasta ahora los rusos –cuya corta campaña militar hasta el momento ha sido más efectiva que la que ha liderado Estados Unidos por más de un año-, de la mano de Irán, han mermado la fuerza de ISIS en territorio sirio, y la de los rebeldes que quieren echar del poder a Bashar al-Asad, presidente de ese país.

Pero el punto es que las potencias pelean hasta ahora cada una por su lado, y entre ellas. La razón, es que sus  objetivos se contraponen: los aliados –y muy en particular los estadounidenses, sauditas y cataríes- quieren fuera a Asad. Moscú, si bien no lo pretende sostenerlo a como dé lugar, sí quiere que quien lo suceda no sea contrario a sus intereses (las razones las expusimos en el artículo “¿Hay preparativos para una Tercera Guerra Mundial?”).

Así que los atentados de Francia son la oportunidad perfecta para que el “más poderoso del mundo” según Forbes, el presidente ruso Vladimir Putin, haga un nuevo llamado para coordinar fuerzas contra los radicales islámicos. Es improbable que Francia –incondicional de Estados Unidos- acceda a hacer la guerra a los yihadistas de la mano de Rusia, pues como hemos ya comentado, en Siria ya hay un enfrentamiento indirecto entre Moscú y Washington.

Sin embargo, Europa debería ya darse cuenta de que hacer el juego a los intereses norteamericanos no les ha reportado ningún beneficio, y en cambio, ha cargado con los costos. 

Mejor, todos sin excepción deben unirse contra ISIS, y de paso, acabar con los riesgos de una Tercera Guerra Mundial. Estados Unidos y Rusia no deben pasar al terreno del conflicto bélico.

Lo malo es que la Casa Blanca –como quedó evidenciado con el golpe a la armadora automotriz alemana Volkswagen- no está dispuesta a tolerar simpatías de países europeos con Putin. Pese a ello, una unión de estos que decidiera enfocarse solo en ISIS y no en Asad –al menos por ahora-, forzaría a Barack Obama a no tomar represalias particulares, como ya antes hizo con Alemania.

ISIS se ha convertido en una bandera internacional del terrorismo que radicales en otras latitudes han tomado. No es solo que militantes entrenados por ellos estén saliendo a invadir el planeta. En realidad hay simpatizantes que seguirán actuando incluso por cuenta propia bajo el nombre de ISIS, y que continuarán generando el terror que los yihadistas quieren.

Una muestra de esas simpatías se encuentra los datos recabados por Statista y publicados por The Independent, que revelan desde dónde tuitean quienes apoyan al Estado Islámico. En los tres primeros sitios están Arabia Saudita, Siria e Irak, pero en el cuarto, se encuentra Estados Unidos, y en el décimo, el Reino Unido.


El enemigo entonces, también está en casa, y mientras exista, la “marca” ISIS seguirá provocando terror también desde dentro. Ojalá, esa pesadilla termine pronto.

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