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viernes, 8 de mayo de 2015

Desechar la Reforma Política del DF

Columna Invitada:
Gabriel Quadri*
La Reforma Política del DF, tal como fue aprobada por el Senado y detenida por los diputados, debe ser desechada y enterrada. Tal reforma no es una demanda ciudadana o de especialistas urbanos, y claramente no guarda relación, ni ofrece instrumentos, ni contribuye a confrontar los problemas de la metrópolis: seguridad, desarrollo económico, densificación y eficiencia espacial, zona de conservación, espacio público, servicio de agua potable y drenaje, aseo urbano y manejo e residuos, transporte y movilidad, sustentabilidad, infraestructura y equipamiento, fiscalidad y finanzas públicas, intendencia y mantenimiento, competitividad, cohesión territorial, inclusión social, armonía del paisaje urbano, áreas verdes, vivienda, vía pública y convivencia ciudadana, educación, cultura y recreación, deporte, valores cívicos y cumplimiento de la ley, catastro y registro público de la propiedad, procuración e impartición de justicia, y coordinación metropolitana con el Estado de México. Esta es la verdadera agenda de la ciudad, que nada tiene que ver con una constitución, ni con una asamblea constituyente, ni con la balcanización de la urbe en alcaldías, ni con cabildos clientelares y costosos.



Más  bien, la Reforma Política de marras tiende a obscurecer y a enmascarar los problemas de la ciudad, y representaría tremendo obstáculo para su gestión integrada, moderna y eficiente. Debe sorprendernos que haya sido elevada por  políticos a  primera  jerarquía de prioridad legislativa. Sería explicable sólo por lejanía e insensibilidad a los desafíos urbanos reales, por oportunismo, populismo legaloide o fetichismo constitucional, por simple ignorancia, o por conductas políticas ceñidas en exclusiva  a intereses corporativos. O todo ello junto. No existe ninguna experiencia nacional o internacional donde la fractura territorial y jurisdiccional de un organismo urbano, que por definición exige de una gestión integrada y coherente, haya dado resultados satisfactorios. Más bien al revés. Las demandas y necesidades detectadas en ciudades mexicanas divididas en municipios (Monterrey y Guadalajara, en especial), y  tendencias de ciudades globales apuntan en sentido contrario (Londres, Nueva York, Sao Paulo, Paris, Madrid, Tokio, Los Angeles, etcétera): hacia sistemas de gobernanza metropolitana cada vez más integrados.
En realidad, uno sospecha que los políticos quieren sobre todas las cosas esta Reforma Política del DF con la finalidad (maligna) de asegurarse parcelas de poder territorial, clientelar y corporativo ante un inminente escenario de pluralidad y alternancia tanto en el propio Gobierno del Distrito Federal como en las delegaciones y en la Asamblea Legislativa. Esto, a sabiendas  de desmembrar a la ciudad, y de verla en el espejo del área conurbada por los municipios del Estado de México (horror).
No hay justificativos. Ya tenemos Constitución (la de la República). El cambio de nombre, aunque evocador, es sólo formalismo. Ya existe el Fondo de Capitalidad para sufragar los costos extras de acoger a los Poderes de la Unión. Tenemos diputados federales y senadores que votan reformas constitucionales. Nada tiene de malo que el Presidente de la República ratifique y pueda remover al Secretario de Seguridad Pública. No es conveniente que el DF se pueda endeudar a placer, y que las delegaciones gasten a discreción y tengan personalidad jurídica. Mucho menos, que se cree una gigantesca burocracia de 21 alcaldías y cabildos y cientos de concejales, que fungirían como cacicazgos sectarios y suculento pastel para las clientelas partidarias. “Acercar decisiones a la ciudadanía a escala local” a través de las alcaldías es  coartada demagógica, dado que la ciudad es un organismo unitario y  un complejo entramado de interacciones entre bienes públicos que debe funcionar en forma totalizada y coherente.
Peor aún. La Reforma Política del DF pretende diluir responsabilidades, y debilitar la figura de Jefe de Gobierno del DF, verdadero Alcalde de la Ciudad de México (convirtiéndolo en un triste coordinador de cacicazgos). Sería catastrófica.

*Ingeniero Civil, Economista, Ambientalista, Badmintonista, ex candidato a la presidencia de la República.

Twitter: @g_quadri

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