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viernes, 3 de julio de 2015

GRECIA, SÍ O NO

El domingo se celebrará en Grecia el referéndum para saber si el pueblo acepta o no los términos y condiciones que sus acreedores les quieren imponer, a cambio de más ayuda financiera. Hay al menos dos escenarios posibles. Si los griegos votan en su mayoría por el “sí”, es previsible de entrada que el actual gobierno de izquierda radical que encabeza el primer ministro Alexis Tsipras, se vaya del poder. Por ello Tsipras está en campaña abierta por el “no”: es su as bajo la manga. Si fracasa, nada más tiene que hacer al frente del gobierno.

En cambio si gana el no, Atenas tendría todas las cartas en su mano: nadie le podría exigir que hiciera lo contrario a lo que sus ciudadanos le han mandado.

A pesar de que del otro lado hay una campaña abierta de miedo con la que pretenden espantar a los votantes diciéndoles que el no significaría que los van a sacar del euro, la realidad es muy distinta. Para Alemania el costo de expulsar a Grecia del euro sería elevadísimo, mucho más grande que el costo de sentarse a la mesa y negociar que le perdonen la mayoría de sus deudas para que siga en la moneda única.

Si gana el sí, Europa y el mundo estarían de fiesta el lunes y se anunciará con bombo y platillo que los griegos "hicieron lo correcto". De inmediato el euro se fortalecería, los bancos abrirían en cuestión de horas y el dinero volvería a fluir.

En México es probable que el dólar comenzara a perder presión, bajara de los 16 pesos y que los mercados volvieran a una calma temporal.

Pero si gana el no, todo lo contrario podría suceder.

No por nada por el sí están haciendo campaña incluso gobernantes europeos. A final de cuentas como le digo, si gana el no, el mundo no se acabará. Habría mayor volatilidad en los mercados la próxima semana, pero todo volvería a la calma una vez que todos acepten que las deudas griegas son impagables y que les tienen que perdonar gran parte de ellas.

El chantaje de Tsipras y los griegos para que les sigan dando dinero ad infinitum, habría funcionado otra vez… no siempre será así.

Será cuestión de tiempo para que otras naciones en apuros –al estilo de España, Portugal, etc.- demanden el mismo beneficio que para los griegos. El problema del euro pues, será cíclico, se repetirá una y otra vez hasta que termine colapsando producto de su mal diseño. Mientras Europa no decida integrarse total y absolutamente, será difícil que este tipo de experimentos funcionen por mucho tiempo.


Como sea, en el mundo en que vivimos todo está hiperconectado, por eso lo que pasa en Grecia de algún modo nos termina afectando en México, en especial y de entrada, en el tipo de cambio. Sobre este tema, abordaremos en próxima entrega.

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